Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Polonia: El debate en el movimiento obrero polaco: Jacek Kuron: ¿cómo continuar?

· Inprecor n.º 19, febrero de 1981 · pp. 22-25 · 3.313 palabras

Jacek Kuron:

El Debate en el Movimiento Obrero Poláco

¿cómo continuar?

OS acontecimientos que presenciamos han sacudido los cimientos del sistema en que vivimos. Asi, el principio cardinal del funcionamiento de todas las instituciones de la vida social, el monopolio del Estado sobre la organización, la información y la decisión, ha sido puesto en tela de juicio. Este proceso ha sido iniciado por los obreros en huelga, que han obligado al poder a aceptar la organización de los sindicatos independientes y que han empezado a formarlos.

La desintegración del sistema

Imaginad que en los ferrocarriles polacos

(PKP), donde todo movimiento depende de un horario que se determina centralmente, se introduce de pronto una serie de trenes cuyo horario ha sido decidido democráticamente por los ferroviarios o los pasajeros. Los sindicatos independientes son precisamente esos trenes, en un sistema en que 10da la vida social está dirigida por una central del partido y del Estado. Por supuesto, un sistema social no tendrá jamás, por muy totalitario que sea, la perfección de un horario de trenes, pero a pesar de todo no puede funcionar sobre la base de dos lógicas completamente contradictorias.

Comprenderemos mejor este problema si tomamos el ejemplo del plan económico. Cada año, entre septiembre y octubre, las direcciones y los trabajadores reciben, para lo que se denomina una "consulta" , las directivas del plan económico para el año siguiente. En general, estas directivas son criticadas más o menos duramente, y posteriormente la central envia un plan en que no se ha tenido en cuenta ninguna de estas criticas.

Este año no puede repetirse esto. La gen le se siente fuerte porque tiene su organización. En las diversas reuniones en las fábricas se anuncia ya que la propuesta de plan será rechazada. ¿Es posible que en estas con diciones el poder pueda elaborar un plan que sea efectivo y concuerde con las volunlades sociales?. . Señalemos que ésta es la cuestión esencial para el sistema, y que más de una vez se ha intentado dar una respuesta afirmativa. En 1956, en Polonia, hubo economistas, managers y el movimiento de autogestión obrera que se esforzaban en este sentido. Sin embargo, en la práctica este problema no ha sido resuelto, ni entonces ni hasta ahora.

Actualmente ya nadie se ocupa de la cuestión: el plan será o bien aceptado por toda la sociedad, o bien no será. En este último caso, los trenes que siguen horarios diversos colisionarán.

El mismo fenómeno aparece en otros sectores, en los que el surgimiento de los sindicatos independientes ha liberado la actividad social. Conozco cooperativas de viviendas cuyos miembros han empezado, amparándose en los estatutos, a dirigir realmente la cooperativa. Algunos intentos análogos se han producido en cooperativas de asistencia médica, detrás de las cuales se imeterá pronto todo el sector cooperativo, incluídas las cooperativas de consumo ! campesinas, las cooperativas de compra ! de venta, etc.

Estas últimas constituyen un eslabón importante de la autogestión campesina, cuyo programa ya ha sido propuesto por las organizaciones campesinas que están formándose. El programa de autonomía de la enseñanza superior, y por tanto de la ciencia, está en proceso de elaboración por parte de los trabajadores científicos organizados en los sindicatos independientes y por el nuevo movimiento estudiantil que está gestándose.

Cada uno de los movimientos mencionados — y no he citado a todos los que ya existen— tiende a limitar las prerrogativas del .centro de decisión. Cada uno agrava asi la desintegración del sistema central de dirección, y por tanto de su aparato. Para impedir esta desintegración, el aparato debe, o bien hacerse con el control de los movimientos sociales autogestionados —vaciándolos de su contenido-, o bien transfor-

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mar el sistema en el sentido de la democracia, y esto muy, muy rápido.

La primera solución no es probable. La sociedad ya está organizada independientemente del poder de Estado, ! por tanto puede asegurar una auténtica democratización y ser la garante de esta democratización. Por primera vez en 35 años nos encontramos en una situación asi de autoorganización de la sociedad, que obliga al poder a

Frente a la sociedad organizada, el poder no puede hacer nada. No tiene base social. no hay ningún grupo en que pueda apoyarse. No puede utilizar sino al ejército, y en la situación actual este ejército tendría que ser

¿Entonces, puede plantearse la segunda solución? ¿Puede cambiar el aparato de naturaleza y cambiar el sistema, con extrema rapidez? Me temo que esto sea poco probable. Pero si esto no se hace, ¿acaso no intentará tomar la acción suicida de el movimiento por la fuerza? Semejante tentativa puede llevar muy bien a la intervención soviética. El poder tiende a abusar de esta amenaza. Pero por el momento no se la puede considerar como algo imaginario. Entonces, ¿hay que frenar el miento para rechazar la amenaza de inter-

Para contestar a esta pregunta hay que darse cuenta de que todo movimiento social tiene su propia dinámica y que es imposible dirigirlo, ni desde el interior (en tanto que dirigente), ni a fortiori desde el exterior (en ranto que consejero), sin tenerlo en cuenta. La dinámica del movimiento social

La gente, que durante años se ha visto privada de sus derechos, amenazada y humillada, constituye hoy una fuerza inmensa, pero aún no es consciente de ello. No creo que puedan realizar sus aspiraciones, máxime cuando aún no han logrado expresarlas. Simplemente se rebelan contra las condiciones en que viven, y contra el poder que consideran responsable.

Son muchos los que aún no creen que se pueda obtener algo, aunque ya estén actuando. Para ello se pueden avanzar, al principio, las reivindicaciones más minimalistas, en torno a las cuales se organizará el movimiento. Si hoy se avanzaran consignas que van más lejos, como independencia nacional y democracia parlamentaria —lo que sin ninguna duda concuerda con las aspiraciones de los polacos—, estas consignas no podrían atraer a las amplias masas de la sociedad. En torno a semejante programa no podría organizarse el movimiento, pues en la conciencia de todos este programa es

Por esta razón, al principio sólo pueden avanzarse tareas limitadas, minimalistas, que afecten no tanto a lo que quisiera la gente, sino a lo que considera indispensable. En cambio, si la gente se organiza en torno a objetivos definidos —aunque minimalistas-, y empieza a actuar, entonces se crea un movimiento y cada nuevo logro de este movimiento ayuda a que se expresen tareas cada vez más acordes con las aspira-

Esto se puede ver perfectamente si observamos el desarrollo de la ola de huelgas de julio y agosto. ¿Cuánto tiempo hizo falta para que asumiera la consigna de la creación de sindicatos independientes? ¿Qué camino tuvo que recorrer, desde la tímida

El Debate en el Movimiento Obrero Polaco formación de la comisión obrera de Ursus, donde ni siquiera se atrevían a llamarse así, y la expresión clara de las reivindicaciones relativas a la organización, al derecho expresión, a la liberación de los presos

En julio durante la huelga, los trabajadores del ferrocarril de Lublin disolvieron en antiguo consejo de empresa y exigieron la trataba en aquel entonces del programa que expresaba mejor las aspiraciones de los trabajadores a tener una representación propia y auténtica. Los dirigentes de la huelga, que elegidos entonces al nuevo consejo. litoral los comités de huelga hubieran dado marcha atrás en relación a las posiciones de habrían perdido la dirección. y habrían salido derrotados. Las elecciones —caso de haberse celebrado— no habrían llevado a estos dirigentes a la victoria. Es precisamente por esta razón que los dirigentes actuales de los sindicatos no pueden avanzar con ningún pretexto un programa que reduzca la democracia a la cuestión de los salarios y de las condiciones de vida. No pueden impedir que la sociedad polaca asuma el programa de autogestión en las cooperativas, la agricultura, la econo-

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El Debate en el Movimiento Obrero Polaco mía, el programa de la autonomía en la ciencia y la cultura. No pueden impedir que los trabajadores rechacen las directrices del plan. Esto significa, por supuesto, que pueden decir lo que deseen, pero caso de hacerlo no serían escuchados y perderían su autoridad para siempre. problema de la desintegración del poder no es ninguna solución. Esta desintegración es un hecho, y si el movimiento de democratización de la sociedad no lo tiene en cuenta, puede sufrir una derrota de consecuencias imprevisibles. Cuanto más débil sea el poder, tanto menos capaz se mostrará que equivale a decir lo mismo— de adaptar la política a la situación, y tanto más se rael movimiento de democratiza-. ción. En esta situación, radicalizarse significa volverse contra las autoridades y contra las estructuras políticas.

Cada nuevo paso adelante -a pesar de las amenazas— debilita la visión del pelilos polacos son conscientes del peligro de intervención soviética, pero el poder (y con él también una parte de la intelliguentsia liberal), ha abusado de esta amenaza. Durante la huelga de Lublin, que aún no avanzó reivindicaciones políticas, este argumento se empleó abiertamente, y en cierto modo fue eficaz.

Han estallado nuevas huelgas y esta amenaza se ha desacreditado a sí misma. Durante la huelga del litoral, el poder hizo todo lo posible por difundir rumores de que los tanques rusos estaban entrando. Cuando finalmente los huelguistas vencieron, al margen del hecho de que el peligro fuera real o no en un momento dado, en gran parte se ha difuminado en la conciencia

¿Pueden fijarse límites a la dinámica del movimiento? Sí, es posible y hay que hacerlo. Pero la única manera de hacerlo es por medio de un programa que permita que el movimiento se desarrolle y al mismo tiempo se le fijen unos limites.

Es hora de darse cuenta de que hemos entrado en la etapa de movilización de masas, y únicamente los que precisen sus objetivos y sus temores claramente, públicamente, pueden actuar con posibilidades de éxito. Ningún silencio, ningún acuerdo entre bastidores, ninguna negociación discreta pueden influir realmente en el movimiento y no hacen más que dar paso a los rumores y las intrigas.

En cambio, las relaciones democráticas ayudan a hacer que aparezcan las divergencias y a superarlas. Ha llegado también la hora de formular públicamente programas de democratización y su discusión pública.

Antes de llegar a un programa común, no cabe duda que habrá que diferenciarse. Lo único que importa es que estas diferencias sean claras para todo el mundo.

La propuesta de formular claramente los • programas y sus límites chocará sin duda con la oposición de todos los que piensan que ciertas palabras —al igual que los de quienes pronunciaron estas palabras desde hace ya tiempo— pueden ser peligrosas. Tendrían razón si el diagnóstico presentado más arriba resultara totalmente equivocado.

Es decir, si admitiéramos que el proceso de democratización puede limitarse hoy a los sindicatos, que sólo se ocuparían de cuestiones relativas a los salarios y a las condiciones de trabajo, y que además estos sindicatos serán capaces de frenar las reivindicaciones salariales, a pesar del descenso del nivel de vida, sin un programa real de mejora de la situación económica o más bien con un programa elaborado —y esto no sería la primera vez— por las autoridades del Estado.

Considero que semejante visión es utópica y por tanto aventurera. No creo que las autoridades soviéticas puedan tomársela en serio. Por consiguiente, o bien aceptarán, dentro de determinados límites, la democratización de Polonia, o bien enviarán a sus tropas, y esto sin preocuparse por las palabras que nosotros podamos utilizar.

He escrito que existe una posibilidad de manera que puedan mantener sus reivindicaciones dentro de los límites de la seguridad nacional. Esta posibilidad elaborar un programa de democratización, de acuerdo con las aspiraciones de los polacos, y que al mismo tiempo no vaya más allá de dichos limites.

El marco de dicho programa fue elaboracolaboran con el KOR en sentido amplio: el grupo formado alrededor del periódico Robotnik, los sindicatos libres del litoral de Gdansk, los comités de autodefensa campesina, los comités estudiantiles de solidaridad, etc.: es el programa de la autoorganización de la sociedad. En ese programa se habla precisamente de los sindicatos indemunicipal, de la autonomia de la ciencia y de la cultura, en pocas palabras, de la creación de la democracia en el nivel más bajo

Este movimiento no puede proponerse el derrocamiento del poder político, pero con sus instituciones y por su existencia impondrá sus reivindicaciones frente al poder. Por otro lado —y en estos momentos, esta es la tarea más urgente—, ayudará al poder a satisfacer sus reivindicaciones. Pienso en el movimiento de los expertos, de los hombres de ciencia, que ha emprendido la tarea de elaborar un programa de reforma económica y que van a empezar a formar distintas instancias de autogestión deberá afectar a toda la administración del Estado. Pero ya ahora puede desarrollarse una amplia autogestión obrera en la discusión en torno a los proyectos de reforma económica y del plan, y esta será la condición y el motor de esa reforma global.

En este proceso de democratización, la sociedad pepara su futuro sin alcanzar los límites de la seguridad nacional. Pero estos límites no son rígidos, se desplazan a medida que se degrada la situación interna• cional de la URSS, a medida que se desarrollan las fuerzas centrífugas en el Estado soviético y en su área de influencia, a medida que crece la dependencia económica del bloque soviético con respecto a Occidente etc. La democracia parlamentaria y la independencia nacional son las dos aspiraciones de los polacos. No podemos proponernos ahora estas tareas, pero al mismo tiempo son la perspectiva de todas

Hemos llegado a un punto sin retorno. Pienso que hoy la URSS tolerará la democratización por abajo, tal como la he descrito, para no tener que intervenir militarmente. Mañana puede aceptar nuevos avances de esta democratización, a cambio de la garantía de sus intereses militares. Pasado mañana... podemos prescindir de este pronóstico. Lo que importa es que la sociedad polaca esté dispuesta a aprovechar todas las oportunidades. Y para ello debe organizarse en movimientos independientes y autoinmediatas

¿Cuáles son actualmente, a la luz de este programa, las tareas inmediatas?

En primer lugar: Hay que delimitar claramente las tareas de los sindicatos en proceso de construcción, como las propias trabajadores formadas para defender sus intereses. Los sindicatos no deben entrar en la esfera de la autogestión, no deben llevar a cabo las reformas económicas ni proceder a cambios en la estructura o en el funcionamiento de la administración; ocupar el puesto de la administración.

Es natural que se ejerza una fuerte presión en este sentido, pues los sindicatos independientes son actualmente la cabeza de puente del proceso de organización de la sociedad, y la sociedad quiere decidir su futuro. Esto se ve claramente en el acuerdo de Gdansk, un acuerdo entre las autoridades y la sociedad que afecta a todas las esferas de la vida social, o casi todas.

Pero los militantes deben resistir a estas presiones. Sin rechazarlas, pues esto es imposible. Los sindicatos sólo pueden asumir

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una parte de estas aspiraciones: la defensa de los intereses obreros, claramente precisados, y de sus reivindicaciones. En cambio, deberían promover otras formas de democracia, es decir, instituciones sociales que se asumir la sociedad. Por ejemplo, diversos consejos de autogestión, empezando por los que se ocuparán de la gestión económica. Desde este punto de vista hay dos iniciativas de los sindicalistas de Gdansk, militantes de los sindicatos independientes autogestionados, que me parecen particularmente im-

La primera es la idea de los consejos de trabajadores que deben organizar los sindicatos, o más precisamente, cuya organización deben impulsar. En estos consejos, los asuntos en tanto que copropietarios de la empresa, o incluso del ramo (existe un proyecto de Consejo de la Construcción). La responsabilidad de las decisiones de estos consejos incumbiría a sus miembros y a las autoridades con las que negocien, y no a los sindicatos.

La segunda iniciativa, aún más interesante desde el punto de vista institucional, consiste en conservar los actuales consejos de empresa y convertirlos en auténtica representación de los trabajadores. El fondo social, controlado hasta ahora por los sindicatos, que de este modo tiene que realizar administrativas, quedaría a disposición de estos consejos.

Estos consejos, elegidos por todos los asalariados sobre la base de listas propuestas por los sindicatos y otros organismos, serían formalmente independientes de los sindicatos. Se ocuparían de la gestión del fondo social y de la caja de préstamos y asistencia mutua.

sindicatos no tendrían ocuparse de todas estas tareas administrativas. Presentarían candidatos a las elecciones, velarían por el buen desarrollo de las mismas y podrían influir así, a través de sus

Men el trabajo de los consejos, controlarlos, ayudarles y defenderlos —pero en ningún caso sustituirlos—. El interés inmediato de esto es evidente: de este modo se descargaría a los jóvenes militantes sindicales de los numerosos proble-

Los sindicatos libres de la carga de las funciones administrativas, podrían conservar su carácter de clase, y los militantes sindicales no se convertirían en administradores.

consejos serían formidable escuela de democracia, y al mismo tiempo el núcleo de la autogestión. Esta última no se confundiría en ningún momento con los sindicatos.

En segundo lugar: Considero que la consdel movimiento por la reforma económica es la tarea más urgente. Ya he hablado aquí de sus tareas y de los que deben llevarlas a la práctica.

Los sindicatos deben luchar por las reivindicaciones sociales y las condiciones de trabajo de manera consecuente y eficaz, desde el principio, desde ya, en el mismo proceso de su construcción. Pero no hay que olvidar que los sindicatos sólo representan un punto de vista y que este punto de vista sólo debe discutirse, frente a otros, en el marco de la negociación. Ahora no se puede adoptar, en la acción sindical, punto de vista del Estado, así de golpe. Este sólo puede forjarse mediante la discusión entre los diversos intereses que pueden formularse hoy.

La dominación del Estado sobre el ciudadano proviene del hecho de que nadie representa el punto de vista del ciudadano. Por consiguiente, todos representan al Estado y el interés del Estado. Esto no sólo destruye al ciudadano, sino también —y quizá sobre

La discusión entre los diversos intereses, entre los distintos puntos de vista, debe realizarse al nivel de los movimientos

El Debate en el Movimiento Obrero Polaco sociales. En lo que se refiere al plan y a la deberían tener lugar entre el movimiento de la reforma económica y los consejos de trabajadores. Pero no podemos limitarnos a esto.

Ya surge el movimiento de autogestión

Pondrá en marcha el plan de reforma de la economía rural y es necesario que le ayuden los científicos, los expertos y los estudiantes afectados. Es necesario que específicos de la economía rural y de los campesinos, junto con los sindicatos y el movimiento de la reforma económica.

Otra gran tarea que ya hemos mencionado es la actividad independiente en todas las esferas de la vida social. Junto a la autogestión de la ciencia, de la cultura, de la economía, hay que crear la autogestión en la enseñanza y en la educación, —y esto no es lo menos importante- el movimiento de defensa de los derechos jurídicos, en defensa de la independencia de los tribunales y de los abogados.

Por supuesto, aquí no hemos podido citar todas las esferas de la vida social. No cabe duda que se emprenderán todas las actividades posibles, pues se desarrollará la actividad social y chocará constantemente

Ante tal pluralismo de movimientos sociales, todos los intentos de centralización están condenados de antemano. Lo que está a la orden del día es un acuerdo programático y no organizativo. Para ello es necesario que los militantes de los distintos movimientos elaboren los programas en común, es decir, públicamente, se diferencien, se dividan y después se pongan de

Ante nosotros está la inmensa tarea de construir la democracia. Sólo puede llevarse a cabo democráticamente. L