Fiat, primer tanto para la patronal.
MAFION PRESSE N izquierda. En esta ocasión los estudiantes la concentración de amarillos se esfumó. Las participan todas las fuerzas políticas de la 10.000 personas. Apenas terminado el mitin,
Italia
N golpe muy grave es el que acaban U de asestar las direcciones burocráticas a los trabajadores de FIAT. Pocas veces ha cuadrado tanto el término de traición aplicado a la política de los
Cuando Agnelli quiso despedir en masa, la movilización y la combatividad de "los de la adquirieron momentos álgidos del post-1969. Tan grande fue la determinación, que se quebró el aislaquerían condenarlos los dirigentes sindicales.
Las masas trabajadoras italianas les dieron todo su apoyo. Cayó el gobierno Cossiga. Finalmente, cuando los burócratas quisieron imponer el vergonzoso acuerdo firmado con la patronal, el grueso de los bastiones obreros de la FIAT dijo: ¡NO!.
No obstante, las direcciones sindicales se esfuerzan ahora por hacer creer que los acuerdos han obtenido el apoyo de una gran trabajadores, encubrir así su capitulación.
cerca de 15 millones de asalariados paran durante cuatro horas para apoyar a los trabajadores de la FIAT. En Milán y Turín, se celebran grandes manifestaciones. En Roma salen a la calle varias decenas de miles de personas.
El sábado, 11 de octubre, en Turín, los estudiantes proclaman su solidaridad. Consejos de Fábrica (CdF) de Lingotto y de Lancia se suman a la convocatoria de la manifestación estudiantil, en la que reivindicaciones, centradas en la problemática del empleo y de los servicios sociales. Unos 20.000 manifestantes se reúnen en la puerta n° 5 de Mirafiori, la princial factoria del grupo FIAT.
Esto prueba que la convergencia del movimiento estudiantil y del movimiento obrero es posible cuanto éste manifiesta su voluntad de movilización anticapitalista.
Tras la huelga general del día 10, las direcciones burocráticas renuncian a organizar acciones que rebasen el marco de las empresas. Este tipo de acciones habría permitido consolidar los lazos con amplios sectores de la población de Turín y otras ciudades. Sólo se mantienen los piquetes de huelga.
En este contexto, la dirección de la FIAT reúne en el Teatro Nuovo a empleados y mandos venidos de toda Italia. Agnelli cuida a sus acólitos: dietas de viaje y jornada pa-
La FLM (Federación de Trabajadores Metalúrgicos, sindicato unitario) se cuida muy mucho de movilizar a los trabajadores frente a esta contraofensiva de la dirección, cuando el sector de mandos y empleados dispuesto realmente a hacerle el juego a la FIAT es
Contrariamente a lo que ha escrito la prensa, la manifestación por las calles de Turín,
A. Duret protegida por la policía, no reunió a más de pancartas, pintadas con oficinas de la empresa, se quedaron allí amontonadas. ¡De acuerdo con los despidos!
En la noche del martes, la dirección sindical, que busca un pretexto para justificar la marcha atrás, evoca la "movilización" de los mandos y empleados para firmar un acuerdo con la patronal, que en realidad no hace otra cosa que aceptar los despidos.
En el primer punto, el acuerdo señala que las cartas de despido enviadas hasta entonces quedan anuladas; esta es la concesión formal de la patronal.
El segundo punto, en cambio, establece que del 6 de octubre de 1980 hasta el 31 de diciembre de 1981, 23.000 trabajadores asignados integrazione" renovable (paro técnico, con el 90% del salario).
Hasta entonces, el sindicato había rechazado esta medida y proponía que se estableciera un sistema rotativo de paro técnico. De este modo quería evitar una división entre los trabajadores con empleo y los demás. Se oponía a que fuera la patronal quien elaborara la lista de trabajadores asignados al paro técnico, con el fin de proteger a los cuadros
sindicales y a los afiliados. La aceptación del actual implica la renuncia a estas
El acuerdo comprende aún otra serie de medidas: estimulación de la jubilación anticipada y de la baja voluntaria, bloqueo de la contratación, dentro de las factorías FIAT de toda la región piemontesa, cursos de reciclaje para los trabajadores asignados a la "cassa integra-
El 31 de junio de 1981, según marchen la producción y las ventas del grupo FIAT, y teniendo en cuenta el número de bajas voluntarias y jubilaciones prematuras, la dirección se planteará la reintegración de los trabajadores en paro técnico. Con ocasión de las reuniones trimestrales entre la patronal, la oficina de empleo regional y los sindicatos, se situación del mercado de empleo. La FIAT afirma que el 31 de junio de 1983 se planteará la reintegración de los trabajadores que aún se encuentren en paro
Frente a la resistencia obrera, resultaba las direcciones aceptaran medidas directas e inmediatas de despido. Sin embargo, con el acuerdo se trata de obtener los mismos resultados, creando desorganización y el debilitamiento de estos trabajadores, que ademas constituyen, desde hace años, la punta de lanza de la lucha de El Consiglione se alza contra la burocracia
El miércoles, 15 de octubre, el Consiglione —consejo central de la FIAT, que agrupa a todos los delegados— celebra una reunión. Numerosos trabajadores acuden a la misma. La burocracia sindical pone toda la carne en el asador y envía a sus principales representantes: los tres dirigentes de las confederaciones sindicales —Lama de la CGIL, Carniti de la CISL, Benvenuto de la UIL—, tres dirigentes de la FLM y tres de la CGIL, entre
Los trabajadores expresan inmediatamente su desconfianza negándose a conceder a todos estos bonzos la palabra a voluntad, para que no puedan ahogar el problema en una marea de palabras. resultados de la negociación, los burócratas ni siquieran intentan defender explícitamente su contenido. Se contentan con afirmar que la disminución de la participación en los piquetes de huelga y la manifestación de los empleados reflejan una relación de fuerzas desfavorable que les impone este tipo de
De hecho, después de "cabalgar el tigre" en un primer momento, la burocracia se había dado cuenta de la dinámica social y política, a escala nacional, del curso de los enfrentamientos. A partir de entonces se esforzaría por descabezar el movimiento.
Trentin intenta, con el talento que tiene para estas cosas, humo y justificar la capitulación en nombre de una sabia estrategia. Un militantes obrero, miembro de la LCR (sección italiana de la IVª Internacional), y delegado de la Spastura, apoyándose en la experiencia concreta dos últimas semanas de desmonta la engañosa argumentación de Trentin. Los prolongados aplausos de la sala revelan el rechazo masivo de las explicaciones dadas por el aparato sindical.
Este sentimiento ya se había expresado cuando Rocco Papandrea, delegado Mirafiori y miembro de la LCR, presentó una especie de contrainforme frente a la introducción de Galli (de la FLM y del PCI) y de Mattina (de la FLM). El rechazo de los acuerdos por parte de los delegados, algunos de los cuales son miembros del PCI, no da lugar a dudas. Cuando Carniti (de la CISL) expone las concluciones, lo abuchean.
Entonces, los abandonan precipitadamente pedirle el voto al Consiglione. Temen que el rechazo de los acuerdos por este organismo desemboque directamente en el rechazo por las asambleas obreras de empresa.
Se trata de una basta maniobra de la burocracia, pero los delegados no caerán en
Para contrarrestarla, Rocco Papandrea presenta una moción en el Consiglione. Esta retoma los objetivos iniciales de la FLM y se opone por tanto a la regulación de empleo (cassa integrazione) total y a la elaboración por la patronal de una lista de despedidos. El eco de esta moción es muy
Pero los representantes de la izquierda de la FLM sacan el pretexto de que la reunión carece de legitimidad, dada la presencia de numerosos obreros, además de los delegados. pronunciarse debidamente. moción se somete a un voto indicativo. Es adoptada por una mayoría muy amplia.
Al anochecer, la sección de la FLM se niega a reproducir una octavilla que contiene la moción y el resultado de la votación. Quiere ocultarles esta información capital a los trabajadores del turno de mañana. El aparato sindical frena con todas sus fuerzas.
Sin embargo, numerosos militantes tratan de efectuar por su propia cuenta la distribución. Es significativo, también, que L'Unita y Il Manifesto hayan silenciado esta batalla en el seno del Consiglione. Stampa, el periódico de Agnelli en Turín, este enfrentamiento en el consejo El voto en las asambleas obreras
El jueves, 16 de octubre, se celebran asambleas en las principales factorías del grupo FIAT. Conscientes de lo que está en juego, la burocracia no escatima esfuerzos y envía a los dirigentes confederales a defender acuerdo a la Mirafiori. Lama va a los talleres de carrocería, Benvenuto a los de prensas y Carniti a los de mecánica.
En todas partes, la contestación es fuerte. Pero la dirección se ha preparado bien. Así, en la asamblea del taller mecánico aparecerán, pocos minutos antes de la votación, los empleados y mandos. Votarán a favor de los acuerdos. Esto explica en buena medida que los acuerdos haya sido aprobados por exiguas mayorías, en Mirafiori, durante la mañana.
Después de la votación estallan las controversias, y se producen choques entre los obreros y los oficinistas. Lama tiene que escapar por los pasillos que utilizan muchas veces, desde 1969, los patronos y sus representantes. Carniti terminará su exposición en la enfermería y Benvenuto necesitará la ayuda de un coche de policía para despedirse de los trabajadores de la FIAT.
En otras factorías, como en la Spastura, el acuerdo es rechazado por el 70% de los votos. En Lancia y en Rivalta, el Comité de Empresa considera que el acuerdo ni siquiera merece someterse a voto.
Por la tarde, en Mirafiori y en Lingotto, las asambleas rechazan los acuerdos. Previamente se habían cuidado de que los oficinistas y mandos de Mirafiori, que no habian participado en la lucha, pudieran intervenir en las decisiones. En cambio, el turno de tarde en Spastura aprueba los acuerdos con el 51% de los votos. En el Sur se aceptan por mayorías muy exíguas; el sindicato trata de presentarlas como aplastantes.
Al término de la tarde, un cortejo de traba¡adores sale de los talleres mecánicos de Mirafiori para dirigirse hacia los de carrocería y después a Lingotto. La manifestación avanza hacia el centro de la ciudad. La
Use lo impide. Los trabajadores vuelven a Lingotto. Tras esta jornada, la confusión y la desorientación son grandes. Una crisis de
Las direcciones sindicales propagan insistentemente por los medios de comunicación: La mayoría de trabajadores han aceptado los acuerdos. Elaboran sutiles cálculos sobre la importancia numérica de los turnos mañana en comparación con los de tarde. Lama insinúa incluso que los que se oponen a algunas simpatías por los terroristas.
Entre los que estuvieron a la cabeza de la lucha hay el sentimiento de que la voluntad real de los trabajadores era la de rechazar el acuerdo. La presión obrera es tan grande que en el interior de la FLM circula la idea de organizar una nueva votación.
La burocracia central, que comprende el peligro que acarrearía esta decisión para su política, se apresura a poner fin a tales veleidades. Los sindicatos desmantelan toda la infraestructura puesta al servicio de la huel-
ga; el PCI hace lo mismo. Conscientes de que no existe ninguna fuerza con los recursos suficientes para organizar y centralizar la resistencia obrera, piensan que el vacio creado por esta brusca retirada desconcertará a los trabajadores y conducirá a la fragmentación del movimiento.
La ruptura entre el aparato sindical y los delegados, los militantes sindicalistas, trabajadores combativos, es completa. De hecho, la burocracia se ha apoyado en los sectores de oficinistas y mandos organizados por la dirección y en los sectores más atrasados de los trabajadores.
Además, numerosos trabajadores, después de haber sido explotados durante largos años, se han dejado seducir por la solución de la jubilación prematura, por la baja volun taria con indemnización o por la falsa esperanza que significa la asignación a la "cassa integrazione" durante un largo periodo.
Esta ruptura entre un sector muy amplio de trabajadores avanzados y el aparato burocrático se refleja con fuerza hasta dentro de las filas del PCI. Hay numerosos militantes comunistas que se niegan a distribuir las octavillas del PCI que exponen favorablemente los acuerdos. Una derrota
El viernes 17, en algunas factorías aún se celebran asambleas. Incluso estalla una huelga en la Spastura. Pero el obstáculo determinante para retomar la iniciativa reside en la dificultad extrema para centralizar la oposición.
Los militantes de la LCR, y numerosos delegados reclaman una reunión del Consiglione, para que asuma directamente la dirección de la lucha y de las negociaciones, a la vista de la brutal traición de las direcciones
En esta fase de la lucha aparece una contradicción central: por un lado se expresa un rechazo masivo de la política de los aparatos por parte del grueso de los trabajadores que constituyen la columna vertebral del sindicato y de los consejos de la FIAT, y por otro está la inexistencia de una dirección de recambio susceptible de cristalizar esta oposición, de ofrecerle una salida y de ganarse las bases obreras.
El resultado de este combate de los trabajadores de la FIAT no viene determinado por su falta de movilización y de combatividad, sino por una crisis de dirección proletaria. La ausencia de una organización lo suficientemente fuerte, capaz de estructurar una corriente sindical, le ha permitido al aparato nacional de los sindicatos y del PCI salirse con la suya. La capacidad de los militantes de la LCR de combatir puntualmente las maniobras de los dirigentes sindicales ilustra las posibilidades que habrían existido para una organización cuantitativamente más fuerte.
de la resistencia que haya podido haber, la imposibilidad, para los trade encontrar una alternativa sanciona la victoria del aparato burocrático y su propia derrota. Y esto por tres razones.
De entrada, el acuerdo se reduce de hecho a la aceptación de los despidos masivos en uno de los bastiones de la clase obrera italiana, cosa que habían impedido, en los ramos industriales decisivos, la relación de fuerzas entre las clases existente en Italia
En segundo lugar, la regulación de empleo estructura sindical de los consejos, y echa fuera de la fábrica a todo un sector de
Italia jóvenes trabajadores y trabajadoras que hicieron frente, durante los últimos años, a ya las represalias contra los militantes que no figuran en la lista de los 23.000; el patrón intenta restablecer su autoridad no compartida en la fábrica. Finalmente, el enfrentamiento en el propio sindicato es un golpe para la FLM, que aparecia como un polo de agrupamiento de la resistencia obrera desde hacía algunos años. Esto puede estimular nuevas corrientes antisindicales en algunos sectores de trabajadores.
La burguesía y la patronal aprovecharán sin duda las ventajas obtenidas. En la siderurgia y la petroquímica se preparan medidas similares. El nuevo gobierno Forlani se apresura a sacar beneficio de la situación creada por la cobardía de las direcciones burocráticas para presentar un nuevo plan de austeridad, que la burguesía espera aplicar entera-
Todo esto indica que, al igual que en otros países europeos, se inicia una nueva fase de la política de austeridad, a la sombra de la nueva recesión. El gobierno y la patronal intentan sacar todas las ventajas posibles del peso de un paro mucho mayor que en 1974-75. Tratan de golpear a las organizaciones sindicales y desarrollan unas estrategias precisas para debilitar estructuralmente a la clase obrera (reconversión de la producción, división entre un sector estable de trabajadoes y un sector interino, etc.).
Esta nueva ofensiva del Capital no avanzará sin importantes enfrentamientos. Pero sus resultados dependerán, cada vez más directamente, de la existencia concreta de una solución y de un instrumento alternativo a la política de los reformistas, que sufrirán también una crisis creciente. Los resquemores en el seno del PCI son un ejemplo.L.