órganos de autogestión obrera y se limitan a formar consejos obreros cuya creación es con mucha frecuencia suscitada por el ministerio de la industria Hullera y a los que se trata como un nuevo organismo social y de consulta ante la dirección. La práctica, en el caso de las empresas que realizan la experiencia, demuestra que centrales, en su forma actual y en su estado presente, son un obstáculo al desarrollo de las empresas. Tanto WFM como FSO-Zenan mantienen un contacto directo con el ministerio y con las tiendas cooperativas, de tal manera que anulan por completo, con bastante frecuencia, al intermediario de las ¿Quién debe decidir?
[El alto a la colectivización forzada decidido por el VIII Pleno trajo consigo preponderancia de la pequeña propiedad e incluso de la propiedad capitalista sobre el sector socializado en el campo"].
Podría afirmarse que se asiste a un renacimiento de la NEP que, nuestro país, no tiene posibilidades de desarrollo y ninguna perspectiva de menoscabo progresivo compatible con las leyes de la aspirarán entonces a liberarse de su subordinación directa hasta adquirir una plena autonomía y reforzar sus propias posiciones económicas. [...]
El peligro —y nosotros deseamos subrayarlo con todo el vigor posibleque podríamos denominar un retorno a la NEP, como en el hecho de que, en una situación como ésta, la clase productora de la población, el proletariado, no podrá cumplir su papel relaciones entre la Dieta y los consejos populares y después a las relaciones entre el sistema de los consejos obreros por una parte y los consejos populares de la Dieta transformaciones significarían finalmente la creación de un sistema de poder que no solamente permitiría realizar las tareas de la dictadura del proletariado, sino que ofrecería garantías contra la degeneración del aparato de Estado. Se trata aquí precisamente de la posibilidad de arrancar completamente las raíces de la burocracia y asegurarse contra el renacimiento del burocratismo que se base en la emergencia de una capa social dirigente especial, que se destaca por encima de la sociedad. Dicho de otra manera, se trata de la defensa de la clase obrera contra su propio Estado, contra su aparato de Estado.
[Los autores estudian después la idea de los consejos obreros y obrera en los "clásicos", Marx, Lenin y examinan enseguida el desarrollo de esos consejos en Yugoslavia.]
En las condiciones que existen en nuestro país, un sistema de consejos obreros sería el primer paso en el camino de la liquidación dirección central, director de fábrica) y permitiría a los consejos obreros convertirse en los verdaderos patrones de la fábrica. "direcciones centrales" (alli donde fuesen . necesarias) y los ministerios transformados responsables ante los consejos obreros en los diversos escalones, perderían su carácter burocrático. (...]
El contenido de la dictadura del proletariado
[Después de haber subrayado que un
Por los consejos obreros (2)
1] Si no existe democracia obrera en la fábrica, no puede existir a fortiori en el Estado. En efecto, solamente en la fábrica el obrero se encuentra en su medio, es alli donde ejerce su función social esencial. Si el obrero fuera un esclavo en su trabajo, entonces la libertad fuera de ese trabajo, sería en seguida "una libertad de los domingos", es decir, una libertad ficticia. La clase obrera no puede ser dueña de su trabajo y de la producción si no posee el control de las condiciones y de los objetivos de su trabajo en la fábrica; con esta finalidad, debe organizarse en las empresas formando consejos obreros para dirigir la empresa. Debe hacer del director un funcionario subordinado al consejo, controlado, contratado y despedido por él. En la actualidad, todas las decisiones claves que constituyen la dirección de la empresa las dicta el poder central. En tales condiciones, los consejos obreros estarían prácticamente privados de poder. El director está ligado, por su misma naturaleza, a los organismos dirigentes y, en consecuencia, al aparato central de la dirección económica. En tales condiciones, los consejos obreros se presentarían inevitablemente como una dirección secundaria, comparable a las conferencias autónomas obreras. Para que esos consejos puedan dirigir la empresa, la clase obrera debe independizarlos de esas empresas. De esta manera, la clase obrera creará la condición preliminar de la democracia obrera y, al mismo tiempo, ofrecerá nuevas directivas para realizar el verdadero objetivo de clase (2). Extracto de J. Kuron y K Modzelewski, Lettre ouverte au Parti ouvrier polonais, Cahiers "Rouge", n. 4, 1969.
• la produccion (como ya lo mostramos en mente elegibles porque los electores, org
Los Consejos Obreros en Polonia capitulo Ill, la centralización es el instri mento para organizar la producción por la producción, mientras que la producción de los bienes de consumo exige la descentralización). En esta forma, la clase obrera, al empezar a realizar su programa, realiza al mismo tiempo lo que se encuentra muy avanzado en el programa de la tecnocracia: la independencia de la empresa. La clase obrera y la tecnocracia noción un contenido social totalmente distinto. independencia de la empresa significa todo el poder en manos de la dirección. Para la clase independencia de los trabajadores. Esta es la razón por la cual la clase obrera no puede limitarse a la dirección de la empresa a través de los consejos. En efecto, en este caso, realizaría solamente el programa de la tecnocracia y en este sentido nuevo yugo.
Las principales decisiones concernientes al reparto y la utilización del nacional tienen, por definición, un carácter económico general, es decir que se sitúan en el nivel de la economía nacional. Dicho de otra manera, ser consideradas únicamente en el nivel del poder central. Si esas decisiones que emanan del poder se mantuvieran fuera del radio de acción de la clase obrera, ésta no podría dominar la producción y en consecuencia tampoco su limitada a la empresa disimularía el poder de la dirección de fábrica y la dominación de una nueva burocracia, políticamente ligada a la tecnocracia en el Estado. Entonces la explotación continuaría repetiría bajo una nueva forma.
II] Esta es la razón por la que es necesario que la clase obrera organice, además de los consejos delegaciones de las empresas en el país, es decir, delegados obreros con el consejo central de delegados sistema de consejos, la clase obrera decidirá acerca del plan de la economía nacional. Para decirlo de otra manera, la clase obrera fijará los objetivos de la producción social, tomará las controlará en todo momento la realización del plan. En esta forma, en cada nivel, los consejos se convertirán en los instrumentos del poder económico y político, ejecutivo y legislativo. Serán organismos verdaderanizados sobre la base de la empresa de producción, pondrán en todo momento, independientemente de las fechas señaladas para las elecciones normales, destituir a esos representantes y reemplazarlos por nuevos delegados. De esta manera, las delegaciones de los obreros de empresa se convertirán en la armazón del Estado prole-
III] Si los delegados obreros al consejo central de delegados no tuviesen a su disposición más que un proyecto único de presentado por el gobierno o por la dirección del partido único, su papel se limitaría a un. voto mecánico. Como lo el capítulo I, el poder monopolista no puede tener un caracter obrero; se convierte inevitablemente en una sobre la clase obrera, en una organización que sirve para desorganizar y mantener en la sujeción a los obreros y a sistema de los consejos convertirse en la expresión de la voluntad, de la opinión y de la actividad de las masas obreras, la clase obrera debe organizarse sobre la base de la pluralidad de los partidos. ¿Qué significa en la práctica la pluralidad de los partidos obreros? El reconocido por la clase obrera de editar su propio periódico, presentar su programa a información, organizar a los cuadros, hacer agitación, en resumen de constituir un partido. La pluralidad de los obreros exige la libertad de palabra, de prensa, de reunión, la supresión de la censura preventiva, una plena libertad de la investigación cientifica, de la creación literaria y artística. Sin la libertad de expresión de las diferentes corrientes de pensamiento en la prensa en la investigación científica, literaria y artística sin la plena democracia orera. En el caso de la pluralidad de los partidos obreros, los diferentes partidos expresan en el consejo central de delegados sus proposiciones de reparto del ingreso nacional. En este caso serán inevitapermiten distinguir los elementos reales de un programa electoral; todo ello debe servir a los representantes centrales de la clase obrera así como a las masas que eligen y revocan a los delegados. Hablamos de la pluralidad de los obreros sin pensar en limitar el acceso de esos partidos a los solos obreros. El carácter obrero de la pluralidad de los partidos refleja el carácter del poder de Estado organizado de acuerdo con el sistema de consejos. En esas condiciones, los partidos que tratan de ejercer una influencia sobre el poder político no pueden hacerlo más que ganándose la audiencia de las masas obreras.
Por las mismas razones, estamos contra el régimen parlamentario. La experiencia de los dos periodos de veinte años muestra que ese régimen no constituye garantía alguna contra la dictadura y que, en su forma más perfecta, no constituye un poder del pueblo. En el sistema parlamentario, los partidos libran batalla para ganar los sufragios de los electores: momento en que el boletin de voto ha sido arrojado en la urna, el programa electoral puede ser arrojado al cesto de los papeles. En el parlamento, los diputados no se sienten ligados más que a la dirección del partido que los ha designado como candidatos. Los electores están agrupados en circunscripciones separadas de acuerdo con criterios puramente formales. En consecuencia, están atomizados. El derecho de revocación de los diputados es una mera ficción. La participación del ciudadano en la vida política se resume en la lectura de las declaraciones de los dirigentes en la prensa, a escucharlas por la radio o a verlas por la televisión y, una vez cada cuatro o cinco años, a asistir a las urnas para escoger el partido que gobernará. El resto se hace en su mandato, pero participación. Además, el parlamento no ejerce más que el poder legislativo. El aparato del poder ejecutivo se convierte, en esas condiciones, en el único poder real, disponen del poder material, es decir de la
De esta manera, el sistema parlamentario es un sistema en que la clase obrera y toda la sociedad se encuentran, por efecto de su voto, privadas de toda influencia sobre el poder. Al voto formal cada cuatro o cinco años, nosotros oponemos la participación permanente de la clase obrera organizada en el sistema de los consejos, en los partidos politicos y los sindicatos, el apoderamiento, la corrección y el control de la ejecución de las decisiones políticas y económicas en todos los niveles.
En la sociedad capitalista, por encima del parlamento, se encuentra la burguesia que dispone de la plusvalía. En burocrático, tras la ficción parlamentaria, reina sin oposición la burocracia política
En tanto sea conservado, un puñado de • cumplir las funciones de instructores bajo la central. En el sistema de democracia obrera, si la representación del conjunto de los ciudadanos adopta la forma parlamentaria, la clase obrera se encontrara por encima del parlamento, organizada en consejos y disponiendo de la base material de la existencia de la sociedad, es decir del producto de su trabajo.
IV] La clase obrera no puede decidir sobre el reparto de los productos de su trabajo directamente. Sólo puede hacerlo a través de su representación política central. Por otra parte, la clase obrera no es, en cuanto a sus intereses, absolutamente homogénea. Los conflictos entre las decisiones de las representaciones obreras y los intereses y tendencias de obreros de empresas particulares de sectores particulares de la clase obrera son en consecuencia inevitables. El solo hecho de la separación entre la función de dirección y la de producción lleva en sí la posibilidad de la cristalización de un poder elegido, en cierta forma independiente, tanto al nivel de la empresa como al nivel del Estado. Si los obreros fuesen privados —además del derecho de voto— de la posibilidad de autodefensa contra las decisiones de su sistema de representación, éste degeneraria y actuaría contra los intereses de aquellos que debía representar. Si la clase obrera estuviese privada de la posibilidad de defenderse contra su Estado, la democracia obrera se convertiría en una ficción. Esta posibilidad de defensa debe ser asegurada por sindicatos absolutamente independientes del Estado y que tengan el derecho de organizar huelgas económicas y políticas. Los diversos partidos políticos combatirán por el mantenimiento del carácter obrero de los sindicatos tratando de ejercer una influencia sobre ellos.
V] Para que los órganos de la democracia obrera no se transformen en una fachada tras de la cual se recrearía todo el antiguo desorden, es preciso que a las formas de la democracia corresponda el contenido vivo de la actividad de las masas obreras. Para los administradores, los especialistas y los políticos, los asuntos públicos constituyen una profesión. Poseen entonces el tiempo y el saber necesarios para ocuparse de ellos. El obrero es, en el proceso de producción, un ejecutante. Su oficio es servir a la máquina. Para que pueda participar en la vida pública, es indispensable ofrecerle mínimo de tiempo y de instrucción.
Con ese propósito, es necesario que algunas horas a la semana restadas a la jornada de trabajo legal y pagadas sean consagradas a la instrucción general obrera. Durante esas horas, los obreros, agrupados por unidad de producción, discutirán acerca de las variantes del plan económico del país, de la región y de la empresa propuestas por los diversos partidos políticos. No se trata de asuntos demasiado dificiles, ininteligibles para un hombre simple, más que si se intenta disimular el sentido de clase del reparto efectuado del ingreso nacional. Los representantes de los diversos partidos políticos, que participarían en las horas de enseñanza obrera, acercarán a la clase obrera a sus programas y a sus programas a la clase obrera.
VI] En el sistema de democracia obrera, la policía política y el ejército regular (permanente) no pueden ser mantenidos bajo ninguna forma. El carácter antidemocrático de la policía política es evidente para todo el mundo. Por el contrario, alrededor del ejército regular de la clase dominante se crean una multitud de mitos que son aceptados, en cierta medida, por la sociedad
¿En qué consiste este ejército regular? Es una organización en el marco de la cual cientos de miles de jóvenes arrancados a su medio son aislados en los cuarteles donde, con ayuda de métodos brutales, se les extirpa de la cabeza toda independencia de pensamiento enseñándoles a ejecutar mecánicamente cualquier orden proveniente del mando jerarquizado y profesional. Por tanto, esta organización es la base de la fuerza armada del Estado: esta fuerza, separada de la sociedad, está dispuesta a oponerse a la sociedad en todo momento. Por ello no basta con cambiar a los oficiales: el ejército regular, al igual que la policia política, es por su propia esencia un instrumento de la dictadura antipopular. generales puede siempre elevarse por encima de cualquier partido o consejo.
Se dice que el ejército regular es indispensable para la defensa de la patria. Asi ocurre en las condiciones de una dictadura antipopular en la que resulta difícil obligar a las grandes masas a luchar para defender un Estado que no les pertenece; esto no puede lograrse más que mediante la intimidación y el terror, apoyándose sobre el ejército regular. El armamento de las masas fuera del marco de esta organización representa un peligro mortal para el sistema y 'ésta es la razón por la que el ejército regular es su única posibilidad de organizar la fuerza armada.
En cambio, el ejemplo de las guerras revolucionarias en Vietnam, Argelia y Cuba, demuestra que los obreros y los campesinos armados —cuando saben porqué pelean e identifican sus intereses con los de la revolución- no son en nada inferiores desde el punto de vista militar a los ejércitos regulares. Esto concierne sobre todo a los países pequeños que se enfrentan a la agresión contrarrevolucionaria de potencias extranjeras: atacados por un ejército regular, no pueden defenderse eficazmente más que mediante los métodos de la guerra popular. El ejército regular es necesario a los agresores para llevar a cabo sus guerras coloniales y sus intervenciones; es necesario a las dictaduras entipopulares para mantener a las masas en la obediencia. Esta última función es la que cumple en un sentido propio en América Latina, donde el ejército desempeña el papel de una policía interna. Desempeña también ese papel en todos los sitios donde existe, y lo mismo ocurre en Polonia, como lo demuestran, entre otros, los acontecimientos de Poznan. El ejército regular, que haya combate o no, es un instrumento de dominación brutal sobre la clase obrera y sobre la sociedad, al igual que la porra es un instrumento para golpear, aún que el ptopietario la utilice o no. En un sistema de démocracia obrera, el ejército regular no impide la contrarrevolución; por el contrario, puede convertirse él mismo en instrumento contrarrevolucionario. En consecuencia debe ser liquidado.
Para hacer imposible el derrocamiento de su democracia, la clase obrera debe estar armada. Esto se refiere en particular a los obreros de la gran industria que deberían en todas partes estar organizados en milicia obrera subordinada al sistema de los consejos.
Los especialistas militares deberían dependencia y el control del consejo. De esta manera, la fuerza de represión militar del Estado estaría ligada de muy cerca a la clase obrera, que estará siempre dispuesta a defender, con las armas en la mano, su Estado y la revolución.
razones técnicas, es importante
Рог mantener unidades permanentes especializadas (cohetes, aviación, flota, etc.). Los soldados de estas unidades deberían ser reclutados sin embargo entre los obreros de determinadas empresas de la gran industria y durante el tiempo de su servicio armado deberían permanecer en contacto con los obreros de su empresa y conservar sus derechos como obrero. •