Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Los antecedentes: Documentos: Los consejos obreros en 1956

Inprecor n.º 17, octubre de 1980 · pp. 26-27 · 1.300 palabras

Los Consejos Obreros en Polonia

Documentos:

LOS CONSEJOS OBREROS EN 1956 Tomado de: E. Mandel, "Control obrero, consejos obreros, autogestión", México, Ediciones Era, 1974. La experiencia de 1956 (1)

La lucha por la autogestión obrera ya tiene su historia. En todos los movimientos revolucionarios de la clase obrera hasta nuestros días, cuando una situación transforma en revolucionaria (debilitamiento del aparato estatal existente), la clase obrera crea consejos o comités revolucionarios mediante los cuales tratan de tomar el control sobre los medios de producción y de realizar la dictadura del proletariado. ASi ocurrió en la revolución rusa de 1905, en la revolución de octubre de 1917, en los movimientos revolucionarios de los años 1918-23 en casi todos los países europeos, entre ellos Polonia. Tenemos tradiciones aún más recientes de constitución de consejos obreros en Polonia en 1945, cuando en numerosas obreros crearon espontáneamente consejos obreros para poner en marcha nuevamente la producción. Estos consejos tenían una gran autoridad y eran los verdaderos patro-

Se plantea entonces el problema de saber si la formación de los consejos obreros, característica de una situación revolucionaria, debe limitarse a la actividad de esos consejos durante el período de la revolución o si deben convertirse en un elemento indispensable de una refundición y del futuro desarrollo del sistema socialista, desde el punto de vista político como desde el punto de vista económico.

La historia de la edificación del socialismo en nuestro país y en otros países hasta la actualidad demuestra que la limitación o la liquidación del papel desempeñado por esos consejos en tanto que auténticos órganos del poder de la clase obrera han sido siempre la causa fundamental de las desviaciones y de los errores que han venido después. Y, nos parece, un análisis exhaustivo de los cambios que sufrieron en nuestro país los consejos hasta su transformación en los tan conocidos comités de empresa, seria una curiosa contribución a la comprension (1) M. Borowska, J. Barcerek, L. Gilejko, 'Experiencias del año 1956", Po prostu, n. 1, 6 de enero, 1957. Reproducido en Pologne-Hongrie 1956. París, EDI, 1966.

general del proceso que ha conducido a nuestro sistema a una alteración del contenido real de la dictadura del proletariado.

Esta es la razón por la cual, en la medida en que queremos agotar la fuente de las desviaciones de lo que se denomina el stalinismo y devolver a la dictadura del proletariado su contenido real, debemos considerar que el movimiento de los consejos de autogestión obrera debe llevar consigo toda una serie de transformaciones en la estructura política y económica del Estado. La lucha entre dos concepciones

(...)En un primer periodo la lucha se entabló acerca del problema fundamental de la democracia, sobre el problema del poder de decisión o de codecisión extendida al dominio de la producción y no solamente en el del interés material de los trabajadoconsejo obrero como instancia suprema de la empresa o como elemento del control sobre la dirección: ésta primera línea de demarcación, y éstas fueron las dos primeras concepciones que se enfrentaron. Aparecieron por una parte en las decisiones del Consejo Central de los Sindicatos, que se apoyaban en las concepciones del VII Pleno acerca de la ampliación de las competencias de los comités empresas, y por otra parte en los primeros proyectos de establecimiento de órganos de autogestión obrera —y sobre todo en FSOZeran y en WFM.

Bajo la influencia de la actitud de la clase obrera, el VIII Pleno adoptó una decidida orientación hacia la democratización. Uno de los fundamentos esenciales de esta orientación fue el apoyo a los órganos de autogestión obrera. En relación con comenzó por así decirlo la segunda fase de la lucha por la autogestión, sobre el punto siguiente: ¿debe convertirse el consejo en el poder supremo de la empresa o no ser más que un organismo de consulta?

Sin embargo, si debe realmente convertirse en el poder supremo, entonces es absolutamente necesario pasar, hoy o en un futuro cercano, de la existencia de los consejos en empresas aisladas a un sistema de consejos. Si esos consejos obreros deben convertirse en un órgano de poder efectivo, no pueden, en la cúspide de la jerarquía encontrarse en una situación de subordinación o de dependencia respecto del viejo aparato burocrático de la administración, aparato adaptado a las exigencias del precedente modelo socieeconómico. Aún más porque la aparición de la autogestión obrera en las empresas aisladas no puede resolver por completo el complejo problema de la demo-

[Los autores ligan este problema al "de una descentralización administrativa en el marco de la cual los consejos obreros desempeñarían un papel decisivo y vinculado al mantenimiento de una dirección centralizada en forma de una planificación central que defina las direcciones principales del desarrollo y haga hincapié en los equipos fundamentales", etc]. ¿Y las direcciones centrales?

El centralismo burocrático consiste en que inclusive en el marco de la creación de un consejo obrero en una empresa dada, éste queda subordinado a un central sobre el cual la clase obrera no ejerce el menor control. Por el contrario, en el centralismo democrático, lo que hoy nosotros llamamos aparato administrativo escalones correspondientes del sistema de consejos obreros. De esta manera, a la serie de direcciones centrales que hoy existen se sustituirían las instancias representativas de la clase obrera de las que formarían parte los representantes de los consejos obreros de las diversas empresas y que, a su vez, designarían a sus representantes a un parlamento, el Parlamento Obrero general. Las instancias representativas de los escaloinferiores tendrían revocar en todo momento a los delegados a las instancias superiores.

En este marco, las direcciones centrales y los ministerios perderían finalmente su caadministrativo-burocrático transformarían en organismos de carácter técnico y económico, dotados únicamente de la autoridad necesaria para dirigir el político, que han obtenido por delegación y que se ha convertido en la fuente principal de su degeneraderechos acordados al aparato verdadero poder político ejercido sobre la clase obrera. A la omnipotencia de este aparato central que fija, por ejemplo, de manera discrecional, los objetivos del plan, los obreros responden luchando por reducir dichos objetivos; para contrarrestar

"el aparato administrativo-bu-

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rocrático debe ampliarse para ejercer su control desde la cúspide y para elaborar y mejorar un sistema cada vez más vasto de estimulos materiales para interesar a los obreros tratados como un objeto original de experimentación permanente". De esta manera, en las minas, junto a unos 300.000 mineros hay 39.000 personas que no tienen una relación directa con la producción.

A ello se añade el carácter ficticio de la que impide a los trabajadores juzgar y comprender el valor de su propio trabajo.]

En esas condiciones (sin una apreciación real del estado de las hulleras y sin la fijación de un precio real del carbón) los crear verdaderos

Tan sólo el poder de decisión sobre el dominio esencial de nuestra vida económica aseguraría al proletariado una influencia decisiva sobre toda la política del Estado. El problema de la forma en que ese decisivo debería expresarse en el sistema del poder es un problema secundario. Podría ser en forma de una representación aparte, al lado de la Dieta existente, o en forma de una representación particular en el seno de la Dieta existente.

fundamental es que la aceptación de esta idea debería conducir a transformaciones se referían ante todo a las

Los Consejos Obreros en Polonia sistema de consejos. sería el "primer momento de la liquidación de las. diferencias entre la ciudad y el campo", los autores concluyen:]

Un sistema de consejos obreros constituye un paso adelante de gran importancia para devolver un día su verdadero contenido a la dictadura del proletariado. Sin embargo, ese sistema será sólo temporal si no se destruyen los obstáculos que se yerguen en los demás escalones del sistema contrario, el renacimiento y el reforzamiento del aparato burocrático serán inevitables.