Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

De la huelga a la victoria: La victoria al final de la gran huelga

· Inprecor n.º 17, octubre de 1980 · pp. 8-14 · 6.200 palabras

La victoria al final

de la gran huelga

Cyril Smuga

L 1° de julio de 1980, al decidir a la chita callando un aumento de los precios de la carne vendida en las tiendas de las empresas, la bupolaca desencadenaba la mayor crisis política desde 1948. Tras las primeras

By las sucesivas maniobras retirada del poder, a lo largo del mes de julio se declaraban en huelga más de un centenar de empresas, en muchos casos previa elección de sus representantes. Los boletines ciclostilados de la oposición se convertían en el portavoz del movimiento, popularizando las reivindicaciones y las formas de lucha más avanzadas. Lublin, una ciudad industrial en el Este de Polonia, a unos cincuenta kilómetros de la frontera soviéti ca, queda paraliżada durante algunos días por una huelga general. Pero se reanuda el trabajo antes de que las diversas empresas puedan organizar una dirección conjunta de la huelga. A finales de julio, los burócra tas empiezan a hacer extensivas las ventajas los huelguistas, empresas que aún no se han visto afectadas por el movimiento, pero donde el ejemplo de las victorias de los demás trabajadores corre el peligro de ser imitado. Este es el caso particular de Poznan, donde los trabade Cegielski (vagones y motores para navíos) obtienen la victoria en nombre de casi todas las empresas de la ciudad, como ya lo hicieron en junio de 1956 (en entonces, la empresa se llamaba

Controlar la aplicación de las reivindicaciones NIA GUANSKE

Lo que caracteriza particularmente a este movimiento, es que desde los primeros días se manifestó la voluntad de los trabajadores de controlar la aplicación de las reivindicaciones que habían conquistado. En Ursus, elegida durante la huelga se mantiene en pie. En Lublín, los ferroviarios consiguen la

Bielsko-Biala, los 15.000 obreros de la fá- de los sindicatos locales.

brica FIAT, al percibir que no se cumplian las promesas que se les había hecho tras una primera huelga, los días 16, 17 y 18 de julio, volvían a declararse en huelga a comienzos de agosto. Lo mismo sucede con los de la

WSK-Swidnik, que después de haber

Polonia parado y firmado un acuerdo a comienzos de julio vuelven a parar dos semanas más tarde. Han comprendido que podían ganar más del 7% que se les había concecido. Obtienen así el 15%.

La oposición, y en particular el Comité de Autodefensa Social (KOR), populariza el movimiento, demuestra que es posible ganar. En otros lados es la propia dejadez de los burócratas, deseosos de conceder lo menos posible, la que favorece la extensión de las huelgas. Así, en Bierun Stary, en una empresa de materias sintéticas donde 170 de los 2.000 trabajadores que tiene la empresa se declaran en huelga, el 1º de agosto, la dirección cede: el 20% de aumento de los salarios, pero únicamente para los 170 huelguistas (!). La historia se repite en una vidriería de Walbrzych. En Varsovia, todo el mundo habla de la victoria de los basureros, que después de haber obtenido un aumento de 700 zlotys igual para todos, reclaman una prima por trabajo insalubre. Y se empieza a hablar de Lublin, donde los ferroviarios han logrado elecciones libres al sindicato, con el derecho de presentar los candidatos que deseen. En un país donde la "costumbre" quiere que la dirección saliente presente una lista bloqueada, única, en las que a veces se reserva un puesto —prueba de democracia aguda— para alguien que proponga la Asamblea, este éxito

El 10 de agosto, el KOR habla, en una declaración, de 150 empresas en huelga desde comienzos de julio. Subraya "la buena organización" de las huelgas y la de los obreros". Insistiendo en la creación, en ciertas empresas, de "auténticas representaciones obreras", que preparan nuevas elecciones a los sindicatos "para que los trabajadores estén realmente representados en los comités de empresa", llama a los traba-

"profundizar su solidaridad".

«En el caso contrario, escribe, las autoridades se esforzarán por aplastar sin piedad al movimiento obrero, junio de 1976". El llamamiento será escu-

Gdansk: jueves 14 de agosto,

6 de la mañana

En los astilleros Lenin de Gdansk, la situación era tensa desde hacía algunos días.

El día 10, la dirección había despedido a

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Publicación inmediata en la prensa, la radio y la televisión, de informaciones exactas

6. Construcción de un monumento en memoria de los mártires obreros de diciembre de

Supresión de la red de tiendas llamadas "comerciales" (que vendían la carne el doble de

Anna Walentynowicz, militante del Comité provisional por la constitución de sindicatos libres en la costa báltica, mientras estaba de baja por enfermedad. Motivo: falta profesional. Pero los trabajadores saben Anna tiene que pagar por la huelga que a comienzos de julio paralizó una sección de los astilleros, frente al alza de precios. Se discute, se recuerda que Anna, trasladada en diciembre de 1979, tras una manifestación de más de 5.000 trabajadores, con motivo del aniversario de la masacre de los huelguistas de 1970, fue readmitida gracias a la solidaridad. La huelga está en el aire, solo le falta la chispa.

Jueves, 14 de agosto, seis de la mañana. Los militantes del Comité provisional distribuyen varios miles de octavillas y el último número de Robotnik, que informa sobre las huelgas de julio y cuenta cómo se habían organizado los trabajadores de Ursus. Entre ellos, Leszek Walesa, antiguo dirigente de la huelga de 1970, conocido en la fábrica. El también había sido despedido. Pocos minutos después, los trabajadores del departamento K-3 se reúnen en asamblea general. Deciden parar, hacen una pancarta que exige la readmisión de Anna Walentynowicz, forman un cortejo que se traslada a las oficinas de la dirección. Las demás secciones también paran una después de otra. Hacia las 87, la huelga es total. Los huelguistas, concentrados ante el edificio de la dirección, celebran una Asamblea general, eligen un Comité de huelga, después de discutir una lista de reivindicaciones de once puntos (ver el recuadro). El director, que también era un antiguo miembro del comité de huelga de diciembre de 1970 —símbolo de las mil y una formas que utiliza la burocracia para destruir toda representación obrera independiente— recibe al comité de huelga. Acepta la readmisión de Anna, la de Lech Walesa, el principio de la construcción de un monumento en memoria de los asesinados de diciembre de 1970. Promete que los órganos de información publicarán informaciones sobre la huelga. Un coche, puesto a disposición de los huelguistas por la dirección, va a recoger a

Las once 1. Readmisión inmediata de Anna Walentynovicz.

Equiparación de los pluses familiares a los de la milicia

Equiparación de todas las pensiones al régimen más favorable.

1970, ante la puerta de los astilleros 7. Disolución del consejo de empresa del sindicato (oficial) 9. Retorno y readmisión de Lech Walesa, anteriormente despedido

Disolución de los sindicatos oficiales a nivel central 11. Liberación inmediata de todos los presos políticos

(los añadidos entre paréntesis son de INPRECOR).

Anna Walentynowicz en su casa. Es cooptada al comité de huelga del mismo modo que Walesa, que entra en la fábrica un poco

"Pero no podemos decidir el resto, dejadnos tiempo para consultar... os contestaremos dentro de 8 días". tión del poder central, único responsable de la situación y único habilitado para decidir, aparece ante los ojos de todo el mundo. "La situación de nuestra patria es difícil, sólo el trabajo paciente, encarnizado, la realización de los objetivos del pueden mejorar la situación. Reanudad el trabajo, seguiremos discutiendo con voDiscutir aquí y ahora

El comité de huelga vuelve a reunir la asamblea general hacia las, 16 horas. Las propuestas del director son recibidas con silbidos de los obreros. "Hay que discutir aquí y ahora", exclama un obrero. Aplausos. Todos sienten que su fuerza, demostrada por la vuelta de Walentynowicz y de Walesa a sus filas, procede de su unidad. Si se separan, si reanudan el trabajo, perderán la iniciativa. Se hace una nueva propuesta, aclamada la muchedumbre: "Instalemos un sistema de sonorización que permita que gracias a la red de megáfonos de la fábrica, cada huelguista oiga las discusiones con ELLOS". Se elige el comité de huelga, se forma un servicio de orden encargado de asegurar el orden durante la ocupación. El servicio de orden, cuyos miembros llevan un brazalete amarillo, forma piquetes, controla todos los camiones que entran o salen de la fábrica. Se toma una decisión: "Durante la huelga no se bebe. Hay que requisar todo el alcohol". Están presentes unos 15.000 obreros, pues el turno de día ha llegado. Son las cuatro y media de la tarde.

A las cinco se abre una nueva negociación. La megafonía permite que todos los huelguistas sigan su desarrollo. Intervienen con frecuencia, para completar las explicaciones de los miembros del comité de huel reivindicaciones

Polonia ga, y para reponer a las afirmaciones de los burócratas. La dirección intenta recuperar la ventaja: igual que un rey, el director lanza desde lo alto de su cargo: "Os concedemos 1.200 zlotys de aumento para todos, así como un punto más en la escala salarial. Reanudad el trabajo para...". No le dejan terminar, se oyen gritos de "¡ Ya se sabe!", "¡Así van las cosas!". El secretario del Partido se compromete por escrito a que los huelguistas no serán reprimidos. Firma el acuerdo para el monumento, vuelve a llamar a la reanudación del trabajo: nombre de los intereses de la clase obrera, del país... "¡La clase obrera somos nosotros!" , le contestan. De nuevo se interrumpen las negociaciones, la dirección no tiene nada más que proponer. "Discutiremos con las autoridades competentes...", "dadnos

". Todo se tiempo de una a dos semanas... quiebra ante la libertad de las elecciones sindicales.

Nueva asamblea general con los miembros del comité de huelga. Se precisan las reivindicaciones: — reanudación inmediata de las discusiones;

- el comité de huelga debe ser un órgano permanente, se mantendrá tras la reanudación del trabajo; - todos los despedidos desde 1970 deben ser readmitidos; circula una lista, se recuerdan los nombres de los compañeros.

En un santiamén tiene ya varias decenas de nombres; el punto diez de la lista de reivindicaciones es reformulado para que no haya ningún equívoco posible:

disolución del consejo central de los sin-

Se reanuda la negociación, que vuel ve a suspenderse a las once. Empiezan a llegar delegaciones de otras empresas de la ciudad, recibidas con aclamaciones. Los del "puerto del norte" —inmensa terminal para la hulla y los hidrocarburos, construída a comienzos de los años 70— explican que están en huelga y proponen un intercambio de representantes entre ambos comités de huelga. Después, los conductores de autobuses y tranvías vienen. para informar que han decidido declararse en huelga para el día siguiente. El 15 de agosto, las empresas paran una después de otra. Primero las empresas subsidiarias de los astilleros, como la Elmor, que ya había parado a comienzos de julio-, y después todas las demás. Al anochecer, la huelga es general en Gdansk y empieza a extenderse por toda la región. De Gdansk al conjunto del litoral báltico, la huelga general

Las empresas en huelga empiezan a enviar, a petición de los del "puerto del norte" , a sus representantes a los astilleros

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Polonia Lenin, para llevar las negociaciones conjuntamente, habiendo sido elegidos y mandatados para "ver cómo hay que hacerlo", pues son grupos de trabajadores que no tienen la misma tradición de lucha Gdansk. "Los tres primeros días fueron los más duros", explica un delegado de los astilleros Comuna de París de Gdynia, sabía realmente qué había que hacer. El 17 de agosto, un pequeño grupo de jóvenes se reunió e hizo la ronda por los talleres. Inmediatamente establecieron contacto con los de Gdansk, se adoptaron las mismas reivindicaciones, y en cada taller se eligieron delegados". Cuando se cortan las comunicaciones telefónicas entre Gdansk-Gdynia-Sopot y el resto del país, el 15 de agosto, hacia las 13 horas, ya hay en la región más de 50.000 huelguistas. El restablecimiento de las comunicaciones se convierte inmediatamente en un ultimatum de los huelguistas, sin cuya realización se niegan a negociar. "Estamos firmemente decididos a proseguir con nuestro movimiento hasta que queden reivindicaciones", explica Anna Walentynowicz, resumiendo el sentimiento general. El comité de huelga, que al comienzo del movimiento contaba con diez personas, tiene más de cien miembros. "Democracia" se convierte en la palabra clave de la huelga. Como reivindicación de principio, es el sentido de todas las "precisiones" introducidas en las reivinPara todos está claro que se enfrentan directamente al gobierno.

dicaciones iniciales, pero también, medio de lucha más eficaz que descubren los trabajadores masivamente.

El sábado se reanudan las negociaciones, pese al bloqueo telefónico. Desde Varsovia llega un viceprimer ministro, Tadeust Pyka, para dirigir las negociaciones junto a la dirección y al secretariado del Partido de la región, Fiszbach. Proponen un aumento de 1.500 zlotys si se reanuda el trabajo. El comité de huelga se niega. Pero los delegados de taller, elegidos el día anterior a petición del director, "para que vuestra repremás democrática" vacilan. 1.500 zlotys, no son poca cosa. Fuera, la asamblea, que sigue el curso de las negociaciones a través de la megafonía, manifiesta su desaprobación: . "¡dos mil, dos mil!", y aplaude al que se convierte en la comité de hueiga: años!". Este grito se convertirá por lo demás en el leitmotiv del movimiento, la forma más clara de manifestar la representatividad del comité de huelga. Se suspenden las negociaciones. Empieza una ruidosa asamblea general.

"Si reanudáis el trabajo, nadie obtendrá nada en los otros lugares" explica un representante de las cocheras de los autobuses. A continuación informa a los trabajadores de los astilleros que el propio viceprimer ministro les había propuesto 2.100. zlotys de aumento, con la condición de que reanudaran el trabajo sin informar a los demás. Walesa retoma el argumento: "No tenemos derecho a abandonar a los que se han declarado en huelga para apoyarnos. Tenemos que continuar la huelga hasta la victoria de todos". , Atruenan los aplausos. Propone elegir a nuevos delegados de taller, pues los primeros no representan ya al movimiento. Nuevos aplausos. Los trabajadores de los astilleros acaban de recuperar una vieja tradición del movimiento obrero: el principio de la revocabilidad de los representantes en todo mo-

Mientras los negociadores gubernamentales se esfuman, la huelga, que a punto estuvo de deternerse, recobra aliento.: Para cortar la hierba bajo los pies a toda maniobra de división —pues en todas partes la dirección anuncia que Lenin ha reanudado el trabajo—, se propone una nueva forma de organización. Las delegaciones de las demás fábricas, que acuden para recibir noticias, dan su aprobación. Hay que crear una plataforma común y un comité central

En Lenin se marchan un millar de trabajadores, que vacilan. Pues para todos está claro que ahora la discusión ha cambiado de nivel: ahora se ataca directamente al gobierno. Las cuestiones de los salarios, de los precios, de las pensiones, pasan a un segundo plano. Ante todo, los trabajadores exigen garantías políticas de su puesta en práctica.

Muy entrada la noche, la plataforma común se concreta: - derecho de huelga; — respeto de las libertades de opinión, de expresión y de publicación;

aplicación de los convenios internacionales relativos a las libertades sindicales, ratificados por la burocracia;

elecciones libres con garantía de repre-

• sentación de todas las corrientes sociopolíticas; - liquidación de las tiendas "comerciales";

liquidación de los privilegios del aparato y de las fuerzas represivas;

libre acceso a los medios de comunicación para todas las iglesias;

debate nacional sobre los medios para salir de la crisis económica; - respeto de la independencia del poder judicial;

- para garantizar el abastecimiento del mercado, solo podrán exportarse los excedentes, etc.

En la lista de 21 reivindicaciones, únicamente dos son especificamente materiales: 2.000 zlotys de aumento igual para todos, y escala móvil de salarios. Los militantes de la oposición, algunos de los cuales, como Anna Walentynowicz, Lech Walesa o Andrzej Gwiazda, son elegidos al comité de huelga, o como Bogdan Borusewicz —uno

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1. Reconocimiento de sindicatos libres e independientes del Partido y de los patronos, sobre

2. Garantías del respeto del derecho de huelga, de la seguridad de los huelguistas y de las

3. Respeto de las libertades de expresión, de publicación y de impresión, garantizadas por la

Constitución. Alto a la represión contra las publicaciones independientes y acceso a los

4. Restablecimiento de los derechos de las personas despedidas tras las huelgas de 1970 y

1976, y de los estudiantes expulsados de la enseñanza superior a causa de sus opiniones políticas; liberación de todos los presos políticos, y cese de las represalias por motivos de

S. Difusión por los medios de comunicación de la información en torno a la formación del

6. Impulsar acciones reales con miras a sacar al país de la crisis, como por ejemplo: ditusion pública de todas las informaciones sobre la situación socioeconómica de Polonia. Que todos los medios y capas sociales tengan la posibilidad de participar en las discusiones

8. Aumento del salario base de cada trabajador en 2.000 zlotys por mes como compensación

10. Abastecimiento completo del mercado interior en productos alimenticios y limitación de

11. Introducción de cartillas de racionamiento para la carne, hasta que se estabilice el mer-

12. Supresión de los precios comerciales y de la venta en divisas extranjeras en el mercado

13. Designación de los directores de empresa en función de su cualificación y no de su pertenencia al partido. Supresión de los privilegios de la policía, de la seguridad y del aparato del partido, mediante la equiparación de los pluses familiares y la supresión de los

14. Derecho a la jubilación tras 35 años de trabajo; a los 50 años para las mujeres, y a los 55

15. Supresión de las diferencias entre los dos sistemas de pensiones y jubilaciones mediante la

16. Mejora de las condiciones de trabajo de los servicios médicos, para asegurarles a los tra-

17. Creación de guarderías y parvularios en número suficiente para los hijos de las madres

20. Aumento de 40 a 100 zlotys de los gastos de transporte pagados y aumento de la prima de

21. Compensación, en las fábricas que trabajan a tiempo completo, de la ausencia del sábado libre, mediante la prolongación de las vacaciones o mediante la introducción de días de de los fundadores del KOR, que gozan de una estima real ante los trabajadores—, se ven desbordados y son presas del pánico.

¡Jamás aceptarán esto!

Y es que la lista de reivindicaciones elaborada implica el enfrentamiento político directo con la burocracia, y ellos no se sienten ni suficientemente fuertes, ni dispuestos a semejante eventualidad. ¿Acaso no viene afirmando el KOR desde siempre que hay que organizar a la sociedad sin preocuparse del poder?.

Walesa interviene en primer lugar. "Ja-

Las veintiuna reivindicaciones la base de la Convención n° 87 de la OIT, ratificada por Polonia.

personas que les ayudan.

medios de comunicación para los representantes de todas las Iglesias.

opinión.

comité de huelga interempresas, y publicación de sus reivindicaciones.

sobre un programa de reformas.

7. Pago a todos los huelguistas como en periodo de vacaciones.

del aumento del precio de la carne.

9. Escala móvil de salarios.

la exportación a los excedentes.

cado.

interior.

mecanismos de venta especiales.

para los hombres.

equiparación con el más favorable.

bajadores el servicio que necesitan.

que trabajan.

18. Extensión de la baja por maternidad a tres años pagados.

19. Limitación del tiempo de espera para la asignación de viviendas.

transporte.

fiesta particulares.

"más aceptarán esto, explica. No puede tratarse de condiciones sine qua non para la reunudación del trabajo". Se le escucha, se está de acuerdo, pero la esperanza de que se formule un programa alternativo que trace la vía de una Polonia distinta, sin el odiado poder de los burócratas, es más fuerte. Se mezclan dos niveles, el de la táctica de la lucha y el de la estrategia global del cambio. "Si, es cierto, no aceptarán esto. Pero es esto lo que queremos, y hay que decirlo. ¿Quién sinó lo dirá?"', lanza un obrero a la muchedumbre. "Si, así se habla"", se oye a su alrededor. La discusión es difícil. Todo se junta, el contenido de la sociedad que se

Polonia quisiera tener y la táctica de lucha. Surgen argumentos terminantes. Bogdan Borusewicz: "Pedir elecciones pluralistas, es maximalismo. Si el partido cediera, Moscú intervendría. No hay que plantear reivindicaciones que empujen al poder a la violencia, o que comporten su descomposición. Fue la liquidación de la censura la que trajo la intervención en Praga. Hay que dejarles una puerta de salida". Un delegado le interrumpe: "Se les da una puerta de salida, pues se les deja gobernar". Borusewicz prosigue: "Hacen falta más reivindicaciones económicas y reivindicaciones políticas negociables, como por ejemplo la liberación de los presos políticos indicando sus nombres"

Poco a poco empieza a surgir lo que nadie dice: Gdansk por sí sola no tiene la fuerza para ir a la prueba de fuerzas política con la burocracia en su conjunto. Aislada, la Comuna de Gdansk, con o sin tanques rusos, sólo puede ser aplastada. El resto del país, sin información, podría no comprender las reivindicaciones demasiado avanzadas de Gdansk. Y es que si Gdansk se acuerda cómo había sido estafada tras. la huelga de diciembre de 1970, otros obreros de Polonia no tienen la misma experiencia y conservan aún ilusiones en las posibili lidades de autorreforma del sistema. No había que ofrecerles a los bucrócratas la posibilidad de utilizar estas diferencias de nivel de conciencia de los trabajadores.

Esto es lo que finalmente se sacará como conclusión más o menos clara de las discusiones en todas las fábricas, que siguieron a las de los astilleros. La plataforma de 21 puntos adoptada finalmente (ver el recuadro) atestigua el excepcional avance que permitió esta discusión, donde cada uno de los cincuenta mil huelguistas aportaba su elemento de explicación. Una vez más, la democracia obrera ha demostrado ser un factor indispensable en la dirección de la huelga. Los mismos que pocos días antes aún se humillaban ante los burócratas, tomaban la revancha, administrando al aparato del POUP una lección de táctica política.

Paralelamente a la elaboración de las reivindicaciones, en cada empresa avanzaba la organización de la huelga. En todas partes se eligieron comités de huelga, que enviaron una representación a los astilleros Lenin. Allí, la asamblea de representantes formó el comité de huelga inter-empresas (MKS), que cuenta con unas 400 personas. Los delegados iban y venían entre Lenin y su empresa, informaban sobre el desarrollo de la huelga y de las negociaciones. Eran revocables en todo momento. Se generalizó el uso de magnetófonos de casettes. Asi, en cada fábrica, todos los trabajadores podían seguir el desarrollo de los trabajos del MKS y de las negociaciones, que se grababan.

El MKS contaba además con la prerrogativa de la dirección de la huelga. Formaba comisiones de trabajo —mantenimiento,

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Polonia información, relaciones con los periodistas presentes en el lugar, seguridad—, y decidía si determinadas empresas debían continuar trabajando para asegurar las necesidades de los huelguistas. Así, la refinería producia, a ritmo lento, la gasolina necesaria para los transportes; los autobuses y trenes circulaban, la industria alimenticia rebasaba las altas normas fijadas previamente por los burócratas para asegurar el abastecimiento de la población. (Gdansk-Gdynia-Sopot) vivía al ritmo de la huelga, al ritmo que habían decidido los huelguistas. Para llevar las negociaciones y dirigir la huelga hora tras hora, el MKS eligió en su seno un presidium de 13 personas. A medida que se extendía el movimiento —el 18 de agosto, la huelga abarcaba ya un perímetro de 100 km. altededor de Gdansk-, el MKS crecía. Al final de la huelga, contará casi con 1.000 delegados.

El lunes 18, cuando el viceprimer ministro encargado de las negociaciones se encierra en la prefectura, aferrado a la línea directa con Varsovia, en los astilleros ya nadie le espera. Surgen las discusiones. Sobre la plataforma, pero también sobre lo que ha puesto al descubierto la huelga: la democracia, el sindicalismo, el papel de los trabajadores en la marcha del país. Los militantes del comité provisional por la constitución de sindicatos libres -que desde el sábado, cuando fue anunciada oficialmente su fundacion, durante una interrupción de las negociaciones, se denomina "sindicato libre"—, dan cursos de formación sindical. Los astilleros se parecen a la Sorbona de Mayo de 1968. El sindicato libre es el control

Todo el mundo está de acuerdo en cuanto a las reivindicaciones: "Lo más importante es el sindicato libre". Pero todas las esperanzas, tachadas de las 21 reivindicaciones, vuelven a surgir cuando se habla del papel de este sindicato libre es el control de las opciones económicas a todos los niveles: local, regional, nacional. Hace falta un nuevo plan, y se hará de esta manera".

"Un nuevo sindicato, independiente del estado y del gobierno, con su propio periódico, es la única vía para sacar al país de la crisis. La situación económica, por supuesto, es muy complicada... pero ¿quién sinó los trabajadores pueden decir quién tiene razón?. Un nuevo sindicato evitará muchos errores". "Hacemos inversiones improductivas, gastamos mal nuestro dinero. Los trabajadores, todos los polacos deben poder escoger lo que es necesario.

Ciertas reformas económicas serán quizás duras, pero un sindicato libre y su control sobre todas las actividades económicas del gobierno son las únicas garantías para sacarnos de alll". "Una empresa de productos prefabricados, cerca de aquí, trabaja al 50%; el gobierno ha decidido construir otra al lado. Esto es absurdo, es inútil. Puede que el Comité Central no lo sepa, pero nosotros, los obreros, lo vemos todos los días". Todas estas ideas, avanzadas el 26 de agosto, durante las negociaciones con el nuevo representante del gobierno, el viceprimer ministro Jagielski, han surgido de estas discusiones, a menudo sin orden ni concierto, durante los primeros días de la ocupación. En el transcurso de aquelias jornadas, durante las cuales la burocracia, visiblemente dividida, era incapaz de tomar una decisión, ceder o reprimir, en que los periódicos polacos cambiaban de tono de la noche a la mañana, según la relación de fuerzas existente en Central, aunque manteniendo una constante: "Según la agencia PAP, en el día de hoy, en ciertas empresas de la triple ciudad, los paros laborales continuaban". Lo que se contaba en Gdansk como un buen chiste. Los huelguistas tomaban cada vez más conciencia del sentido de su lucha Cualquiera que sea la solución final, el compromiso al que habrá que llegar, esta huelga no es más que un comienzo. Después, con el sindicato, habrá que continuar. ¿Hasta donde?. La cuestión quedaba en suspenso.

A las informaciones sobre la extensión de las huelgas se les prestaba una atención muy particular. Los receptores susceptibles de sintonizar las emisoras extranjeras eran to mados por asalto. En Gdansk, todo el mundo podía darse cuenta del refuerzo del movimiento. Los que vacilaron por un momento y habían abandonado los astilleros,

Jagielski, viceprimer ministro, acude a negociar con el MKS.

volvieron. Para ocuparlos de nuevo.

¿Y en los demás sitios? Tan sólo el martes, 19 de agosto, se supo con certeza que en Szczecin la huelga se había generalizado desde hacía tres días, y que, a imagen y semejanza de Gdansk, se había formado un MKS; que, al igual que en Gdansk, los huelguistas habían rechazado las primeras propuestas insignificantes del poder y habían colocado en primer plano la cuestión del sindicato libre. Las señales de solidaridad eran esperadas con la mayor impaciencia. Esto lo atestigua la recepción dada a Claude Sardais, representante de la CFDT, aclamado, llevado a hombros cuando llegó con un mensaje de solidaridad y 11.000 francos de apoyo. El mismo tono de euforia imperó cuando llegó una delegación de una mina de Silesia, para informarse y pedir consejo. Y el 20 de agosto, cuando el KOR en Varsovia anunciaba que había 300.000 huelguistas en total, en Gdansk se esperaba aún con impaciencia que alguna delegación viniera a traer noticias, escapando a la red policial.

Sin embargo, tras el discurso televisado de Gierek —el primer secretario del Partido—, el 19 de agosto, el movimiento huelguístico se extendió. Además de Szczecin, la ciudad de Elblag, cerca de Gdansk, se dotó de un MKS. En todo el litoral, entre Gdansk y Szczecin —algo más de 300 kilómetros- impera la efervescencia. En toda Polonia proliferan los paros de solidaridad.

En Silesia, en las minas, aparecen "comi tés obreros' semiclandestinos, dispuestos declarar oficialmente • si los de Gdansk necesitan su ayuda. Resulta que si Gierek se ha mostrado incapaz de ofrecer siquiera

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algo más que un discurso vacío a los trabajadores en lucha, su misma aparición pone de manifiesto la gravedad de la situación. Un primer secretario que hace su autocrítica y habla de huelgas, anuncia que determinadas reivindicaciones son justas y otras lo ponen en tela de juicio, "'aconseja" no ir demasiado lejos, pues hay cosas sobre las ningún compromiso posible —en otras palabras, que provocan el miedo de su casta-, no todos los días se ve esto por televisión. Y los trabajadores, conscientes de su fuerza, ya no se dejan engañar por los discursos cínicos de un burócrata con las horas contadas. La detención de los militantes del KOR y los editoriales amenazantes sobre los "elementos antisocialistas" harán el resto. La mayoría de obreros polacos ha comprendido que flota en el aire una prueba de fuerzas y que su resultado les

La situación sigue en la incertidumbre. Mientras que la televisión polaca cita ampliamente las huelgas de Gdansk y de Szczecin, que resulta imposible ocultar, y muestra hasta qué punto molestan a la "gente normal y corriente" , empleados que tienen que levantarse dos horas antes para ir al trabajo, madres de familia que no logran hacer sus comprar (¡Como si en esto hubiera cambiado algo!), estudiantes deseosos de ir al colegio y no pueden, etc., y reproduce entrevistas con obreros en lugar de trabajo, de otros lugares de Polonia, que explican que trabajar es la única solución para mejorar la "desastrosa situación del país" , e incluso da lectura a una homilía muy ambigua (y que el censor ha hecho aún más ambigua) del cardenal primado de Polonia, Wyszinsky, que trata de reconciliar al lobo y a los corderos, los trabajadores no caen en el engaño. Ven que es posible una huelga general y esperan la señal.

Esta no llegará. En Gdansk, el MKS se niega a cualquier aventura. Seguro de la victoria, o negándose a mostrar su incertidumbre, espera tranquilamente las propuestas constructivas de las autoridades. Como dirá posteriormente Walesa, durante la última ronda de negociaciones, hablando

Comité Central:

momento no es ya la máxima instancia política", resumiendo este sentimiento que se afirmaba a medida que se prolongaba la huelga y el Comité Central mostraba su incapacidad. Después de

"llamado a otras funciones en Varsovia", abandonara, el 21 de agosto, el puesto de jefe de la comisión gubernamental, siendo sustituido por otro viceprimer ministro, Mieczyslaw Jagielski, y que este último hubiera aceptado negociar con el

MKS, entonces el MKS lanzó un llamamiento a los trabajadores de Polonia. "No estamos por la extensión de las huelgas, que amenazan con empujar al país al abismo, no lancéis nuevas huelgas" "Si no obtene- decía, en lo esencial, antes de precisar:

El MKS, seguro de la victoria, espera las propuestas del gobierno. mos resultados de aquí a tres o cuatro días, entonces que se extiendan las huelgas". Y repetía que la cuestión más importante era la del sindicato libre. En último momento, ante el miedo de que todo el mundo interpretara este comunicado como pretensión de que el centro de poder se había desplazado de Varsovia a Gdansk, del CC al MKS, el gobierno se opuso a difundir el llamamiento por televisión. Mieczyslaw Jagielski: " Acepto, firmo?

Nombrado jefe de la comisión gubernamental el 21 de agosto, cuando acababa de saltar el primer ministro Babiuch, Jagielski hizo una entrada a bombo y platillo en Gdansk, anunciando por la radio local: "Podemos aceptar inmediatamente algunas de vuestras reivindicaciones. En cuanto a las demás, explicaremos por que nos es

Por otra parte, aceptaba negociar con el MKS y trasladarse a los astilleros. Rodeado de "expertos", facilitó la llegada a Gdansk de intelectuales independientes, que los huelguistas aceptaron como que podían ayudarles, particularmente en las cuestiones jurídicas. Las autoridades esperaban que entre mundo, los "expertos" llegaran a entenderse más facilmente. En vano: en ningún momento el MKS dejó la dirección de las negociaciones, y sólo utilizó a los "expertos"

Polonia para explicar a los trabajadores cuestiones jurídicas complejas.

Sin embargo, el negociador gubernamental se mostró intransigente en torno a la cuestión orientar la discusión hacia una "liberalización" de los sindicatos oficiales. En el aparato, tras la dimisión del primer ministro Babiuch, había llegado la hora del zafarrancho de combate. Ya a comienzos de la huelga de los astilleros, cuando el MKS asumió el mando del funcionamiento de la triple ciudad, se habían producido deserciones aisladas Como ese señor, número dos del servicio de personal de los astilleros Lenin, antes de la huelga, amo del destino de 17.000 trabajadores, que subió a la tribuna para explicar "que estoy con los obreros en huelga" y que "siempre había tenido simpatía por ellos". Pero temiendo tanto a los trabajadores como a sus propios "camaradas", la mayoría de cuadros del aparato mantuvo el silencio.

No obstante, en el seno mismo del aparato se libraron luchas muy arduas, entre los partidarios de la "mano dura", que enviaron a Gdansk refuerzos policiales anti-disturbios y gases paralizantes, preparándose para ocupar los astilleros por la fuerza, antes que ceder, y los que pensaban poder aún salir airosos escurriendo el bulto. El V Pleno del CC, celebrado el 30 de agosto, se mostró particularmente dividido. La sesión se celebró totalmente a puerta cerrada, ni siquiera los taquígrafos pudieron entrar. Sin embargo, parece que Stanislaw Kania,

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Polonia miembro del Buró Político y secretario del CC, responsable de la policía política, propuso la mano dura antes que el acuerdo en torno al sindicato independiente, y que sólo quedó en minoría por muy poco. Asimismo, si este Pleno no anunciaba la "dimisión" de Gierek, éste se lo debía a su posición internacional y al plazo necesario para encontrarle un sustituto aceptable para los diversos sectores de la casta. Había que evitar que se diera la impresión de que se tomaba semejante decisión "en caliente" bajo la presión de los acontecimientos, es decir, de una huelga general latente.

Finalmente, en la base del POUP, la efervescencia no es menor. Circula un manifiesto exigiendo una renovación, y lleva ya va rias decenas de firmas. Se estima, por otro lado, que el 40% de los delegados del MKS llevaban en el bolsillo el carnet del partido. Se anularon numerosas reuniones de célula y de cuadros intermedios. "miedo de no poder contestar a las preguntas" de la base.

Durante los últimos días aparecieron fisuras también entre las fuerzas represivas. Así, los huelguistas publicaron una comunicación por radio entre policías, donde estos últimos anunciaban que había oficiales del ejército distribuyendo un panfleto de apoyo a los huelguistas. Además, el boletín diario Lech Walesa

Cardenal Stefan Wyszynski del MKS, Solidarnos (Solidaridad), pudo entrar en algunos cuarteles. El 31 de agosto, una delegacion de soldados fue incluso a los astilleros para anunciar que había soldados en huelga de hambre, en señal de solidaridad con los huelguistas.

Después de dos días de discusiones encarnizadas, durante las cuales Jagielski trataba vanamente de vaciar de su contenido las reivindicaciones políticas, de atenuar su sigllegando incluso a tratar firmar, de hacer firmar, una copia en la que había tachado el término 'independiente" en relación al sindicato autogestionado, la burocracia cedió en toda la línea. Se permitía la creación del sindicato libre, que recibió locales oficiales, que se preparo para publicar un diario. Se reconocía el derecho de huelga. A los huelguistas se les garantiza la impunidad, al igual que a "las personas que les ayudan". Los debían ser puestos en libertad. El presidium del MKS se transformaba en dirección pro-

Si bien el acuerdo no era tan claro en cuanto a las cuestiones materiales, el gobierno se comprometía a presentar a fecha fija un programa detallado para su puesta en practica, reconociendo así una autoridad

Asimismo, se vió obligado a aceptar una discusión nacional sobre los medios para sacar al país de la crisis. Para todos los trabajadores, la victoria era total. El reconocimiento de los sindicatos independientes del poder, no limitados geográficamente, abría para sus vidas y para sus luchas un pueden acumular fuerzas y preparar nuevos combates. Es más, podrán controlar paso a paso las prácticas del gobierno, y en su caso, censurarlas. El contenido del acuerdo responde a este nivel de conciencia: si los trabajadores se echaban atrás ante la idea de la conquista del poder, afirmaban que su huelga no era política, por otro lado consideraban que las prerrogativas del sindicato eran las funciones de un verdadero poder

'Una vez firmado el acuerdo, nada ha terminado, sino que todo comienza", lanzó Walesa.

En toda Polonia solicitaban delegaciones obreras la inscripción oficial de una nueva asociación. ¿Su nombre? "Sindicato independiente autogestionado". ¿Sede social? "Calle Marchlewiskiego, 13, Gdansk"

En Polonia ha comenzado la revolución política. El poder, en desbandada, ha cedido una primera vez. Próximo paso: el congreso nacional del Sindicato independiente autogestionado, que el MKS de Gdansk prepara para dentro de algunas semanas.

Anna Walentynowicz