Polonia
La confesión
UBO los levantamientos obreros de 1953 en Berlin-Este, luego los de 1956 en Hungría y Polonia, después 1968 en Checoslovaquia, y más tarde aún en 1970-1971 y 1976, en Polonia. Y ahora el verano del 80 en Polonia. Pero esta vez la movilización obrera ha sido tan masiva y tan decidida que oficialmente (en el periódico "Trybuna Ludu" de Varsovia) se han visto obligados a reconocer la existencia de un conflicto entre dos partes de la sociedad, aunque sólo sea para alabar su "moderación recíproca". Y ¿cuáles son esas "dos partes contendientes" , cuyo antagonismo era tan profundo que existió el peligro, siempre según declaraciones oficiales, de llegar a un baño de sangre? Una es el Estado-Partido; la otra, la clase obrera. De golpe se ha esfumado el credo fundamental de estos regimenes.
Esta confesión ha sido arrancada desde luego, por la presión de centenares de miles de trabajadores movilizados y decididos.
Pero no por ello es menos convincente para el conjunto de la clase obrera internacional. Esa es quizás la consecuencia más temible que deberá pagar la burocracia dirigente: Porque de inmediato surge la pregunta: ¡qué Partido-Estado es ese, cuyo conflicto con "su" clase obrera casi provocó unc catástrofe nacional"? ¿De dónde viene? ¿Con qué derecho puede amenazar? ¿Tiene los medios para ello? Estas cuestiones son hoy discutidas por millones de trabajadores polacos. Estamos convencidos de que en él día de mañana se lo plantearán también sus compañeros checos, alemanes, húngaros y soviéticos, y será entonces cuando podrán resolverse en la práctica.
Los obreros. polacos han ganado una batalla, no han ganado la guerra: el poder político está todavía en manos de los colegas de Gomulka-Gierek, cuya autoridad moral es nula. Y cuya autoridad a secas está muy condicionada por la del Kremlin. Todo el mundo sabe en Polonia que ahí está la fuente del "papel dirigente del Partido", concedido por los huelguistas a un partido en situación desesperada y que pedía conservar al menos formalmente lo que había perdido en las fábricas.
El poder del Kremlin es todavía fuerte, pero nadie puede creer ya en 1980 en la estabilidad de algo que se apoya en una pirámide creciente de mentiras. Para describir esto: mismo, la Pravda habla de "'elementos antisocialistas", mientras que el órgano oficial polaco habla de la "clase obrera". Llamar blanco a lo que es negro no es nuevo en Moscú, pero antes se podía hacer en francés, en italiano, en polaco...Sería ingenuo creer que el poder de esos señores del Kremlin sólo se apoya en la fuerza bruta.. Allí, como en todas partes, el poder, para durar, necesita un mínimo de justificación, eso que se llama ideología. Una situación muy inestable
El desenlace de la prueba de fuerzas que se desarrolla en Polonia, depende por supuesto, de la cohesión y de las iniciativas que tomen los trabajadores polacos para no ser üna vez más engañados; pero depende también de factores internacionales, en los que tiene un peso esencial el proletariado mundial; sobre todo el de la URSS, pero también el de los países capitalistas. No es exagerado decir que se ha formado una Santa Alianza que va desde las "autoridades" polacas, pasando por las burguesías americana y europea, hasta el Vaticano y Moscú, predicando a todos "moderación y sentido de la responsabilidad". En 1970-71, cuando cerca de medio millar de obreros eran asesinados en los puertos del Báltico, aún cabia alguna ilusión en torno al apoyo de las llamadas democracias occidentales a los propósitos de los obreros. En 1980, ante una victoria que puede transformar el status quo, lo que prevalece es una extrema prudencia: Esto es otra confirmación de que si los burgueses pueden defender con emoción la memoria de los trabajadores asesinados por una milicia que se llama socialista, no pueden nunca apoyar a quienes mediante sus acciones están poniendo los jalones de un verdadero poder de la clase obrera.
En Polonia, la situación es muy inestable, pronto los trabajadores tendrán que ganar nuevas batallas o ver cómo el poder político central, que sigue en pie, destruye lentamente sus conquistas.
La actitud del movimiento obrero internacional es decisiva a dos niveles: por un lado, anunciando ya a la burocracia soviética el precio que tendria que pagar por sus intervenciones; por otro, ayudando a una clarificación ideológica indispensable para llegar a la victoria final
Para nosotros, trotskistas, que nunca hemos dudado de la capacidad del proletariado para emprender la lucha por el socia-
lismo, incluso en los países falsamente llamados socialistas, hay en estos acontecimientos un enorme estímulo para continuar nuestra propaganda y nuestras explicaciones, así como también nuestra actitud de solidaridad socialista. Ni capitalista, ni socialista
Después de la Revolución de Octubre de 1917, polemizando contra los que querían quemar etapas, Lenin soltaba el exabrupto de que el socialismo era el poder de los ConRecordaba, en primer lugar, lo que en aquella epoca era una evidencia para todo comunista, a saber, que el socialismo significaba el poder político en manos de los trabajadores, pero luego llamaba la atención sobre la necesidad de desarrollar la industralización moderna (¡la electricidad!) pero el mundo sabe (no sólo trotskistas" o. sus agentes) que la clase obrera está excluída del poder.
del socialismo está pues ausente; por eso es grotesco hablar de "vias nacionales diversas" hacia el socialismo. Que la propaganda burguesa lo haga, es lógico: la mejor campaña anticomunista actual es la que repite con Breznev que la URSS es la patria del socialismo y que el in-. ternacionalismo proletario que defendio Lenin es el que consiste en enviar los tanques a Praga (y, por qué no, mañana a Varsovia), etc... Pero que en el movimiento obrero (y no sólo entre los viejos estalinistas) se hable todavía del socialismo en esos países, hace sospechar del tipo de sociedad que se quiere construir: parece como si la democracia obrera fuera un lujo; un complemento espiritual que sería bueno añadir a la planificación.
Sin embargo, en Polonia, como en otras "democracias populares" , el capitalismo ha sido abolido. En los países capitalistas, en efecto, los bienes son producidos para ser vendidos en el mercado y será en función del mayor o menor beneficio realizado en tal o cual sector como se canalizarán automáticamente las futuras inversiones. El nivel de los precios de los salarios,. y del paro viene determinado en última instancia por la ley del mercado. El Estado no aparece como responsable de esta ley y existe la ilusión —compartida también por los burgueses— de que esta ley es una ley natural como la de la gravedad, por ejemplo. Dicen que determina la actividad de los hombres como una fatalidad: los aumentos de precios o el paro no los decide nadie, sino que vienen impuesto por esa famosa ley: en la Edad Media había explosiones de cólera, ahora hay la crisis económica, y por tanto la austeridad...
En la URSS o en Polonia no sucede así; la propaganda oficial (por una vez conforme a la realidad) destaca o al menos destacaba con orgullo que los precios o la situación del empleo, por ejemplo, no son el resultado de la fatalidad sino que son —dentro de los límites de lo posible- el resultado de decisiones conscientes. La lógica de la producción no es ya, en lo esencial, la lógica del beneficio, sino que está determinada por un plan.
Por supuesto elaborado sin democracia por unos burócratas que sólo tratan de conservar sus privilegios y aplicado por una jerarquía de jefes que sólo quieren evitarse problemas, este plan conocerá muchos cambios. Pero, aunque a nivel de empresa el plan pueda aparecer como una fatalidad (maldecida, porque deberá ser realizado al 100%, sino al 120%) todos los obreros saben que es producto de la política del Estado-Partido, que pretende expresar la voluntad de los trabajadores. Es fácil comprender la carga de dinamita que tiene en estos países cualquier reivindicación social, ya que, mucho más que en los países capitalistas, se convierte en política.
Los seis primeros puntos de los 21 postulados por los huelguistas de Gdansk, considerados justamente como los más importantes, se referían a reivindicaciones democráticas como el derecho de huelga,
Polonia sindicatos independientes, libertad de
Aparentemente se trata de reivindicaciones que fueron ya las de los trabajadores en la segunda mitad de siglo XIX en Europa occidental y que el capitalismo ha integrado de una u otra manera. Evidentemente, los burgueses no son los campeones de la democracia (sin necesidad de hablar de todas las dictaduras militares que existen, o del fascismo en Alemania, Italia o España, no hay más que recordar que la Vª República francesa nació de un conserven la propiedad de las fábricas, es decir, mientras subsista esa famosa ley del mercado, detentan un marco "natural" que define límites estrictos a todas las libertades
Peso, en el reino del cambio la burocracia dirigente no dispone de ningún mecanismo que pueda aparecer como natural y le permita canalizar las exigencias sociales y las reivindicaciones democráticas de las masas. No tiene, a diferencia de una clase dominante, ninguna ideología propia, y a pesar de las contradicciónes más grotescas que ello puede ocasionar, sólo puede seguir remitiéndose a Marx y a Lenin...
Su base política es también muy reducida. En junio de 1968, por ejemplo a huelguístico mucho más importante que el de Polonia este verano, la burguesía francesa dejó de contar, sin embargo, con una fuerte base de apoyo y llegó a organizar una manifestación de casi medio millón de personas en los Campos Elíseos, y luego convocó unas 'elecciones libres". En Polonia era literalmente imposible maniobras. Esta capitulación inmediata de la burocracia frente a una movilización obrera masiva no absoluto una novedad de 1980; lo mismo pasó en Berlin en 1953, en Hungria y en Polonia en 1956, y más tarde en Polonia en 1970-71 y en 1976. Lo mismo pasará en el futuro, incluso en la URSS. Todo esto está ligado a la naturaleza de esta burocracia que no puede actuar mas que como "'apoderado" de la clase obrera. Se trata de un "apoderado" que roba a la clase obrera. La burocracia saquea, miente, reprime todo lo que puede (y las listas de crímenes dista mucho de ser conocida), pero ni ha restablecido el capitalismo ni ha sabido establecer una nueva sociedad de explotación que tuviera su propia lógica. La fuerza aparente de la burocracia
"La clase obrera es nuestra base, es nuestra fuerza invencible. La clase obrera somos nosotros. Sin ella, es decir, sin la confianza de la clase obrera, ninguno de
Polonia nosotros podría representar a nadie más que a su propia persona" (declaraciones de Gomulka en 1956).
Si dejamos aparte las dos primeras frases, la tercera, que matiza ya la segunda (se pasa de "ser la clase obrera" a merecer confianza", lo que no es exactamente lo mismo), es un grito de alarma inteligente lanzado a sus colegas burócratas menos experimentados. No queda más que sustituir "confianza" por "pasividad" para estar en lo cierto. Y lo que ha pasado este verano demuestra una vez más que poder de la burocracia y autoactividad del proletariado son términos incompatibles. En Polonia, como cuidadosarente desorganizar a la clase obrera como clase capaz de pensar o actuar como tal; paradójicamente, esta desorganizacion asegurada por una multitud de organizacioorganización juvenil, clubs deportivos, mujeres, de antiguos combatientes, que tienen el monopolio en las actividades respectivas. organizado para despolitizar a los ciudadanos, mediante la propaganda llamamientos al "civismo" para aumentar la producción, y al para "ayudar a nuestro hermanos cubanos y vietnamitas"
Si por diversas razones hay actividad del proletariado, la mansión de los burocratas (en la Dieta polaca ha empleado la sabrosa fórmula de "club de los propietarios privados del Estado") se tambalea.
Es verdad que enfrentada a su propia clase obrera movilizada y decidida, la burocracia se encuentra desarmada (incluso militarmente) y se ve obligada a ceder. Sin embargo, en ningún país de "democracia popular" la revolución antiburocrática ha llegado a triunfar. ¿Va a pasar siempre lo mismo? ¿Cuáles son los factores que han permitido el retroceso o la derrota después de la victoria? ¿Cómo actuar frente a esos factores? Estas preguntas ya no son confidenciales, están en la mente de todos los que saben que para didirgir su actividad cotidiana, tienen que saber hacia donde van. En tanto que trotskistas comprometidos desde hace tiempo en la lucha por el socialismo y contra la burocracia estalinista, somos la corriente del movimiento obrero que más ha discutido estas cuestiones, pero somos también conscientes de nuestras debilidades, debidas fundamentalmente al todavía escaso diálogo con los militantes que en esos paises han sabido reanudar con la tradición marxista y leninista.
Las condiciones de la victoria
Podemos, sin embargo, destacar. dos elementos cuya combinación ha permitido la supervivencia del poder de la burocracia:
a) Decenas de años de un sistema calificael Oeste como "marxista" etc., han creado una confusión ideológica colosal (ejemplo de esto es el éxito de la Iglesia en Polonia). Todas las experiencias (1953, 1956, 1968, 1970, 1976, 1980) demuestran la enorme debilidad de los elementos procapitalistas;
los vacíos en programáticas. Ha habido, en el pasado, consejos obreros, pero pocas veces se ha planteado la tesis esencial de que el poder político central debía pertenecer a los democráticamente centralizados. La experiencia enseña que, movilización de la clase obrera, mientras el Partido-Estado, aún depurado, siga en el poder, toda las conquistas eran reversibles.
b) Si la burocracia "nacional" ha sido cada vez desbordada, no ha sucedido lo mismo con las demás burocracias y especialmente con la de la URSS. En otras ritmos de la revolución antiburocrática han sido muy desiguales. Esto explica que la situación haya podido ser restablecida o estabilizada en beneficio de la burocracia mediante la intervención militar directa (Hungría en el 56, Checoslovaquia en el 68), o la amenaza más o menos velada de intervención (Polonia en el 56, 70-71, 76 e incluso en el 80).
Evidentemente, es imposible definir las condiciones precisas que harian que la militarmente o no. Pero hay que señalar también que el único argumento de prudencia y moderación "para no provocar a la URSS" (defendido tanto por los burócratas locales como resulta ser hipócrita para unos e ingenuo para otros: en Checoslovaquia, Dubcek fue el campeón de esta política, y finalmente hubo la intervención soviética y una movilización muy limitada de los trabajadores (los consejos obreros se formaron sobre todo después de la intervención), y entonces habría que decir que Dubcek llegó incluso demasiado lejos...En cambio, no hubo intervención en 1948 contra Yugoslavia, donde había un pueblo armado y movilizado, con una dirección que gozaba de prestigio entre las masas. ¿Quién hubiera podido creer que los trabajadores polacos han podido exigir victoriosamente el derecho de huelga y los sindicatos libres sin intervención? ¿Habrían ganado si hubieran empezado a rebajar sus objetivos? En realidad, la intervención soviética, por muy militar que sea, trata siempre de cubrir un objetivo político. Pensamos que los dos factores antes mencionados, mientras subsistan, permiten a la intervención militar la instauración de gobiernos fantoches y sin que el precio a pagar parezca exhorbitante para el Kremlin.
En tanto que militantes marxistas, no se trata de especular sobre si habría o no intervención, sino de trabajar para hacerla lo menos probable, o en todo caso, para que sea una acción suicida para los propios burócratas. Tanto para la elaboración de un programa como para evitar una desigualdad de desarrollo demasiado grande en la lucha antiburocrática, estamos convencidos de la necesidad de construir partidos marxistas revolucionarios, no sólo en Polonia, sino también en la URSS y demás países del Este, combinando estas tareas con las que se plantean en los países capitalistas.
Por eso hacemos nuestro lo que escribian
Kuron y Modzelewsky en 1966: "'Pensamos que la crisis de la economía y de la sociedad conduce inevitablemente a la revolución. El poder de la burocracia no está ya basado en el apoyo de la sociedad, sino en la desorganización de las fuerzas sociales, mantenida mediante la coerción ante todo, y en la atomización de la clase obrera, privada de programa y de partido.
La revolución es indispensable para el desarrollo de la sociedad, también inevitable.
Pero su desarrollo y su resultado dependen sobre todo del nivel de preparación de la organización y del programa de la clase obrera. De esto dependen las posibilidades de limitar el desorden ligado a la revolución, y por consiguiente, las posibilidades de su desarrollo pacífico, así como la minimización de sus costes sociales"
Este señor contaba entre sus posesiones:
(salario medio oficial: 5.000 zlotys);
•un pequeño palacete cerca de Varsovia;
•una mansión de 23 habitaciones en la región de Bieszczady:
personal había "cuatro prostitutas de color";
•una residencia para safaris en Nairobi (Tangania, Africa);
•un complejo de granjas para la cría de ganado porcino;
•dos yates.
llo, lo han cogido desprevenido.
Ahora tratan de presentarlo como una "oveja negra"
Como viven los burócratas
Abandonado ahora por sus congéneres, Maciej Szczepanski, ex-director de la radiotelevisión polaca —procesado por corrupción—, se había preparado una jubilación confortable. Se ha iniciado un inventario de sus bienes. Lo que sigue no es más que una relación general, pero habla por sí misma en cuanto a "los lazos entre el Partido y la clase obrera", tal como los entienden los burócratas.
•una finca de 16 hectáreas, con once caballos de raza, valorados en 336.000 zlotys
•un chalet en las afueras de Varsovia, con piscina cubierta y sauna, entre cuyo
•un inmueble de renta, compuesto únicamente de estudios, en Varsovia;
•tres aviones, siete coches (entre ellos, un Mercedes y un BMW);
Por si esto fuera poco, añadamos una sala de proyecciones equipada con 900 videocassettes (todo pornografía: las aspiraciones culturales de este señor eran restringidas), una piscina, una sauna y un salón de "masaje tailandés" en los locales de la RTV polaca, cuyo uso compartía con sus amigos de la dirección.
Finalmente, por si todo esto cayera en manos de los "indigentes", el señor se había guardado un fondo de un millón de dólares depositados en Londres. PobreciPero si investigamos en las cercanías de Wisla (donde encontraremos un chalet de Gierek), o si vamos hacia Slupsk, donde el secretario local del partido se ha preparado un terreno con dachas para él y sus hombres, o si miramos la propiedad de Cyrankiewicz en Zakopane o la de la familia Jaroszewicz (ambos antiguos primeros ministros)... Y todo esto no son sino los ejemplos más conocidos.
A otro nivel, los mineros en huelga de Silesia han encontrado el comprobante de la paga de su director: cien mil zlotys, ¡casi un año del salario de un obrero!
tuido
, aislado en un rebaño sano.
Polonia
DOS MESES DE HUELGAS I de julio.— El gobierno decreta el aumento de los precios de la carne distribuida en las tiendas de las empresas. 2 de julio.- Huelgas esporádicas en fabricas de Tezew (en la región de Odansk) y en Ursus, cerca de Varsovia. 3 de Julio. — El descontento por el alza del precio de la carne se extiende por todo el pais. 10 de julie.- Paran los 20.000 obreros de la fábrica de automóviles FSO, de Zeran, desoyendo el llamamiento a la calma difundido por el CC del POUP 18 de julio.— Huelga general de dos dias en la ciudad de Lublin (300.000 habitantes). 2 de agosto.— Las huelgas se extienden a los puertos del Báltico. 10 de egosto.— El KOR informa que hay 150 empresas en huelga en todo el pais. Ese mismo día es despedida Anna Walentynowicz. 14 de agosto.- Se declaran en huelga los 17,.000 obreros de los astilleros de Gdansk, exigiendo, entre otras cosas, la readmisión de los despedidos y a un aumento de salarios." 15 de agosto.- Huelga general en Gansk, en solidaridad con los astilleros Lenin. El primer ministro. Edward Babiuch, pronuncia un discurso por televisión, lleno de amenazas veladas. 17 de agosto.- La huciga se extiende en toda la región del Baltico (Gdansk-Odynia-Sopol), donde ya hay más de 50.000 huelguistas. Se forma el Comité de Huelga Interempresas (MKS) del litoral y se establece la plataforma de las 21 reivindicaciones. 18 de agosto.— El viceprimer ministro Tadeusz Pyka acude a Gdansk para negociar, pero no reconoce al MKS. 21 de agosto. - Tadeusz Pyka es sustipor otro viceprimer ministro, Mieczyslaw Jagielski, que acepta negociar con el MKS. 24 de agosto. Amplias depuraciones en la cúspide del POLP 26 de agosto.— Wyszynski. cardenal primado de Polonia, hace un llamamiento a la "'calma" y a la "ponderación'': pero la huelga prosigue. 30 de agosto.— El negociador gubernamental firma los dos primeros puntos de la plataforma reivindicativa (sindicatos independientes autogestionados derecho de huelga). 31 de agosto.- Se ratifica el "'acuerdo de Odansk", de setiembre.- En el litoral del Báltico se reanuda el trabajo, pero estaila la huelga en la Alta Silesia. 4 de setiembre, El gobierno firma con el MKS de Silesia los 21 puntos del "acuerdo de Gdansk"", y afirma que son válidos para todo el país. 6 de setiembre.— Oierek es sustituido por Stanislaw Kanía en el puesto de primer secretario del POUP 24 de setiembre.- El sindicato independiente autogestionado Solidarnose solicita su inscripción.