Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Países del Este: Una crisis economica particular

Inprecor n.º 16, septiembre de 1980 · pp. 14-21 · 6.091 palabras

Países del Este esde que se inició la larga depresión en que se encuentra sumida la economía capitalista internacional, la IV Internacional viene subrayando una doble particularidad de los países de economía planificada y socializada, con respecto a los países capitalistas. Estos pañpses no se han visto afectados por los mismos fenómenos que han sufrido todos los paises capitalistas industrializados sin excepción alguna: caída periódica de la producción industrial, en términos absolutos, durante las fases de recesión; paro masivo; cierre de numerosas empresas; hundimiento de ramos industriales enteros; acumulación de enormes cantidades de mercancias invendibles.

Al mismo tiempo, estos países tampoco han podido escapar a los efectos de la depresión económica capitalista sobre sus propias economías. Han sufrido, y siguen sufriendo, sus repercusiones, tanto más patentes cuanto que se han integrado más en el mercado mundial.

Esta doble particularidad de la evolución económica en Europa del Este responde a una doble característica estructural de estos Estados en comparación con los Estados burgueses. Son Estados donde se ha abolido el capitalismo, donde las leyes del desarrollo del modo de producción capitalista (entre las que hay que incluir la inevitabilidad de las crisis periódicas de sobreproducción) y no tienen vigencia.

Pero al mismo tiempo se trata de países donde no existe un modo de producción socialista, donde el socialismo está lejos de haberse instaurado y que por tanto siguen recibiendo parcialmente todas las repercusiones de las grandes perturbaciones de la eocnomía capitalista internacional.

Podemos resumir esta doble característica estructural diciendo que ya no existe una producción generalizada de mercancias, y por tanto ya no predomina la ley del valor en estos países, pero que todavia existe una producción parcial de mercancías, y por tanto aún influye la ley del valor, que opera particularmente a través de las presiones del mercado mundial.

La superioridad de nuestra definición de la naturaleza social de estos países como Estados obreros burocratizados (como sociedades de transición entre el capitalismo y el socialismo, bloqueadas en su avance hacia el socialismo por la dictadura de la burocracia), sobre cualquier otra definición, se pone de manifiesto particularmente en el hecho de que es la única susceptible de dar cuenta de esta doble relación contradictoria de la evolución económica de Europa oriental con la crisis económica capitalista. Un modelo de crecimiento parcialmente revisado Los teóricos, políticos y prácticos" de la economía en las "democracias populares" (con la posible excepción de Bulgaria y Albania, mas aferrados a la "ortodoxia" estalinista) creyeron sinceramente, a lo largo de los años sesenta, en los mitos neokeynesianos del "pleno empleo y del crecimiento asegurado" de los paises impe-

Países del Este rialistas, gracias a la "regulación" que operan el Estado y los monopolios, es decir, que creyeron en la teoría del "capitalismo monopolista de Estado". De ahí que no pudieran por más que asentar sus diversos proyectos de reforma económica en una expansión considerable del co-

Contrariamente a las ilusiones propagadas por diversos circulos occidentales, esta articulación entre la "reforma económica" y la mayor integración en el mercado mundial no implicó ninguna "liberazlización política" automática o progresiva, y menos aún una revisión fundamental de la naturaleza no capitalista de estas econo mías (una "esperanza" —según los burgueses—, un "peligro" — según los dogmáticos— de restauración del capitalismo).

Al contrario, su objetivo fundamental era la consolidación de la dictadura de la burocracia, asentada en la propiedad colectiva de los medios de producción, dictadura que se veía amenazada por el aumento del descontento obrero en la fase anterior. El aumento del nivel de vida, la adaptación del "modelo de consumo" al de los paises capitalistas, en suma, los cebos de la "sociedad de consumo", debian servir de freno fundamental a la politización de las masas. En Checoslovaquia lanzaron esta fórmula: "La normalización sólo puede descansar en estómagos bienllenos". Esta fue, en pocas palabras, la filosofía del nuevo modelo de crecimiento de la burocracia.

La mayor integración en el mercado mundial debia permitir la importación, desde los paises

Una crisis econi

imperialistas, de tecnologias avanzadas y de bienes de consumo destinados a satisfacer las necesidades de las masas, que en la fase anterior se habían dejado de lado. Los vinculos entre esta integración y la "reforma económica" hicieron que las empresas se adaptaran mejor a las necesidades de los consumidores y a exigencia de encontrar mercados cada vez mayores en el

Pero en ambos frentes, la burocracia conservó firmemente en sus manos las palancas de mando. Ni hablar de abolir el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Ni hablar de dejar que las empresas determinaran sus propios precios, por no decir ya sus propios programas de inversiones. Se trataba, en resumidas cuentas, de un intento de racionalizar la gestión burocrática, no de sustituirla por una gestión subordinada a las leyes del mercado (a la ley del valor).

¿Hay que ver en este nuevo modelo de desarrollo un intento "objetivo" o incluso subjetivo, por parte de la burocracia de las "democracias populares", de desprenderse aún más de la hegemonia soviética sobre sus economías? ¿Se opone el Kremlin a dicho modelo y a la extensión del comercio de sus satélites con los países imperialistas?

La respuesta a estas preguntas no es tan sencilla como parece a primera vista. No cabe duda que desde el punto de vista del jefe de la burocracia rumana —que en esto sigue el ejemplo yugoslavo-, la creciente diversificación de su comercio exterior es el soporte de un proyecto

Página 15

imica particular

político tendente a alcanzar una mayor independencia con respecto a Moscú.

En el caso de las demás "democracias populares", el asunto está menos claro. La motivación principal fue la de ampliar la base para "neutralizar" la actitud de la población con respecto al régimen (la burocracia apenas puede esperar recibir apoyo), de acuerdo con la célebre fórmula de Kadar: "Quien no está contra nosotros, está con nosotros". El resto es secundario - máxime cuando para una gran mayoría de la burocracia, la URSS (y el ejército soviético) sigue siendo la "garantía de última instancia" de su permanencia en el poder en el caso de una revolución

Tampoco hay que subestimar la importancia tanto de las "reformas económicas" como de la mayor integración en el mercado mundial, para la ampliación de los privilegios de la burocracia. Así, en relación a Hungria, por ejemplo, las primas derivadas de la participación en los 'beneficios" de las empresas podían alcanzar, hacia 1970, como máximo el 25% del salario de un obrero, el 50% del sueldo de un cuadro intermedio y el 80% del sueldo de un director. En la práctica, esto equivalía, en 1968, por persona activa en cada una de las tres categorías, a 1.300 forint, 5.500 forint y 13.000 forint, respectivamente, es decir, que un director recibía una prima diez veces mayor que un obrero (J. Wilczynski: Differenciation Under Modern Socialism, Jahrbuch der Wirtschaft Osteuropas, ves Munich, 1972, p. 478, que cita fuentes hun-

Ernest MANDEL garas).

Además, la burocracia soviética también esta doblemente interesada, a su vez, en la ampliación del comercio de las "democracias populares" con los paises imperialistas. De entrada, es un medio indirecto para incrementar la importación de tecnologías avanzadas que sirven igualmente a la URSS (en caso de tensiones internacionales, esta fuente indirecta puede convertirse incluso en la fuente principal). Además, sobre todo tras la explosión de los precios del petróleo, la burocracia soviética trata de restringir sus suministros de materias primas a las "democracias populares" pues en el mercadomundial puede obtener un precio más alto.

Pero al mismo tiempo no desea en absoluto provocar el hundimiento económico de estos países. Si estos deben abastecerse cada vez más en el mercado mundial, también deben ser capaces de exportar más.

Pero todo este "nuevo modelo de crecimiento" (que podía implicar la utilización limitada del sector privado, particularmente en el sector servicios, cosa que no tiene nada que ver con la restauración del capitalismo), se basaba en el axioma de que el flujo creciente de mercancías "socialistas" exportadas iba a permitir la compra de un flujo creciente de maquinaria, de bienes de equipo y de bienes de consumo "sofisticados" a los paises imperialistas. Se basaba asimismo en la hipótesis de una estabilidad relativa (lo que implicaba, en rigor, una tasa de inflaicón moderada, como la que caracterizó la evolución de los

Países del Este precios durante los años cincuenta y sesenta) en el sistema monetario capitalista internacional.

Dicho axioma y dicha hipótesis se volatilizaron a mediados de los años setenta. De ahi se derivó una crisis económica de tipo particular en Europa oriental, distinta a la de los países capitalistas, pero relacionada con ella: descenso de la tasa de crecimiento de la producción industrial; crecientes tensiones inflacionistas; serio deterioro de los términos de intercambio; imposibilidad de proseguir una política de elevación del nivel de vida y de modificación de la estructura del consumo de las masas.

Ilustraremos la naturaleza y las peculiaridades de esta crisis con el ejemplo de tres países de Europa oriental: Polonia, Checoslovaquia y Hungría. El descenso de la tasa de crecimiento económico

El descenso de la tasa de crecimiento, que se manifiesta asimismo en la Unión Soviética (ver artículo de B.N. Bastida en INPRECOR nº. 12), se observa claramente en los tres paises mencionados. Según los cálculos y las previsiones de la Wharton Econometric Forecasting Association, la producción industrial aumentó en un 5,6' en Hungria en 1978. Esta tasa descendió al 2,2% en 1979; el plan prevee un 3,5% de crecimiento para 1980 (objetivo que no será alcanzado), para descender de nuevo al 2,2% en 1981.

La tendencia es análoga en Polonia y Checoslovaquia, aunque ligeramente menos pronunciada en los planes (corre el riesgo de ser más fuerte en los hechos que en los planes). En el caso de Polonia, las tasas de crecimiento de estos cuatro años serian del 5,8%, 2,3%, 4% y 4%, respectivamente; en cuanto a la República Socialista de Checoslovaquia, serían del 5%, 3,6%, 4,2% y 4% (Business Week, 5.5.1980).

Hace gracia constatar que estas proyecciones hechas por una institución occidental son más optimistas para los paises de economía planificada que las de los propios expertos y funcionarios delos Estados obreros burocratizados. Como se sabe, estos expertos y funcionarios participan en las actividades de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, con sede en Ginegra. Según el Economic Survey publicado por dicha Comisión para el año 1979, la "producción material neta" del conjunto de Europa Ortental aumentó en un 4,4% en 1978, en un 2,4% en 1979, y aumentará aún menos en 1980. La tasa de crecimiento de la producción industrial ha descendido, según las mismas fuentes. pasando del 5% en 1978 al 3,7% en 1979 (Neue Zürcher Zeitung, 1.4.1980).

En cuanto a los comunicados oficiales de los gobiernos, revelan en Hungria un descenso de la tasa de crecimiento de la producción industrial del 5% en 1978 al 2,2% en1979 (frente al 4% previsto en el plan). En Checoslovaquia, la tasa de crecimiento de la producción industrial ha bajado, pasando de la media del 6,8% en 1971-1975 al 3,2% en 1979. Se dice que aumentara al 4% en 1980 (cosa que es muy improbable). Y

Página 16

Países del Este en cuanto a Polonia, la tasa de crecimiento de la industria, que en 1978 aún estaba por encima del 5%, descendió al 2,6% en 1979, y en 1980 no ascenderá sino hasta el 3%. Puesto que ha habido una disminución absoluta de la producción agricola, la tasa de crecimiento del PNB (Producto Nacional Bruto) ha sido seguramente nula (algunos afirman que incluso el PNB ha disminuido en términos absolutos en 1979).

¿Cuáles son las causas inmediatas de esta desaceleración pronunciada de la tasa de crecimiento? Fundamentalmente la reducción del volumen de las inversiones, debida al encarecimiento de las importaciones de materias primas y de los bienes de equipo; la necesidad de no comprimir excesivamente el volumen del consumo popular, lo que a la vista de la aceleración de la inflación, ha reducido los recursos presupuestarios destinados a la inversión; el retraso de la puesta en marcha de importantes proyectos de inversión de los años anteriores.

Evidentemente, a estas causas coyunturales hay que añadir las causas estructurales, tales como la no utilización plena y entera de las capacidades productivas, el despilfarro burocrático, el agotamiento de las reservas de mano de obra, el desfase existente entre la productividad del trabajo prevista y la efectivamente realizada, etc.; causas estructurales sobre las que no nos extenderemos en este estudio básicamente co-

Pero es importante subrayar su alcance, pues la burocracia ha tratado de presentar las cosas como si únicamente elencarecimiento de las importaciones fuera la causa de la crisis. De eso nada. Los trabajadores son plenamente conscientes de los enormes despilfarros con que se caracteriza la gestión burocrática, y saben que en este sentido la "reforma económica" ha sido un fracaso parcial. El argumento de la " explosión de los precios del petróleo" no se rechaza totalmente, pero se recibe con cierto escepticismo. El empuje inflacionista

Gracias a un sistema de precios controlado más o menos rígidamente desde la cúspide, la burocr controlar las presiones inflacionistas, en los tres paises en cuestión, en el transcurso de loecedentes; sin embargo, en los últimos años, los años precedentes; sin embargo, en los últimos años, este control se ha resquebrajado notablemente.

Así, Polonia tuvo una tasa de inflación del 8% en 1978, tasa que jamás había conocido durante los decenios anteriores ninguna de las "democracias populares". La situación es peor aun en

Hungría, donde el coste de la vida aumenta al ritmo del 9%. En Checoslovaquia, el alza de precios es apenas moderada.

Existen tres causas fundamentales de este alza de precios. En primer lugar, al aumento considerable de los precios de importación, es decir, el impacto de la tendencia inflacionista generalizada del mercado mundial en los países de econo mía planificada. Esto afecta ante todo el alza de los precios del petróleo y de algunas materias primas. Pero afecta también al alza de precios de los bienes de equipo y de los bienes de consumo importados de Occidente.

En segundo lugar, están las consecuencias de una crisis agricola bastante pronunciada en estos paises, que se ha traducido en la determinados viveres, provocando así un aumento de los precios. En Polonia, esta crisis tiene causas estructurales que vienen de lejos, ligadas al carácter en gran medida privado de la agricultura. Pero se ha visto agravada por calamidades naturales: inundaciones catastróficas en 197879, que acompañaron a un invierno muy duro, y después una sequía en 1979. El plan tenía prevista una producción de 22,5 millones de toneladas de cereales en 1979. La producción efectiva sólo ha alcanzado los 17,5 millones de toneladas, es decir, 4 millones de toneladas menos que en 1978 (Wirtschaftswoche, 15-2-

En Hungria, la producción agraria se estanco en 1979 en los niveles de 1978 (The Economist, 5-4-1980). En cuanto a Checoslovaquia, ha conocido un descenso de la producción agraria del 3,9% en 1979, debido aparentemente a la sequía (Rude Pravo, 11 y 12 de diciembre de

Finalmente, está la politica deliberada de los dirigentes burocráticos de reducir los subsidios presupuestarios, que en el pasado habian permitido estabilizar en cierta medida los precios de los productos de consumo corriente. La disminución de dichos subsidios ha comportado un aumento de los precios, lo que tenía por objeto reducir el consumo interior, con el fin de poder destinar una parte de la producción corriente a la exportación.

Así, en Hungria, mientras que la producción industrial sólo aumentó en un 2,6% en 1979, las exportaciones industriales se incrementaron en un 10% (Neue Zücher Zeitung, 6-11-1979). También en Polonia las exportaciones de productos industriales aumenta fuertemente. En Checoslovaquia, las exportaciones de productos industriales hacia Occidente aumentan en un 10%, tasa que es muy superior a la del crecimiento industrial. El deterioro de los términos de intercambio

El déficit creciente de la balanza comercial de las tres "democracias populares" es básicamente el resultado del aumento mucho más fuerte de los precios de importación que la de los precios de exportación, es decir, de un deterioro de los términos de intercambio. Este deterioro procede ante todo del alza de los precios de los productos petrolíferos, que estos tres paises importan en grandes cantidades, así como de un aumento, de menor envergadura, pero aun así sustancial, de los precios de las demás materias primas impor-

Dicho deterioro se manifiesta en el comercio entre las "democracias populares" y la URSS en la misma medida que en el comercio Este-Oeste. En cuanto a los intercambios recíprocos entre las "democracias populares", la situación permanece relativamente estable en el caso de Polonia, pero se ha deteriorado pasablemente en el caso de Checoslovaquia y sobre todo en el de Hungría.

En la práctica, esto significa que para comprar la misma cantidad de petróleo y otras materias primas procedentes de la URSS, estos tres países deben exportar una cantidad cada vez mayor de bienes industriales, tal como se observa en el Cuadro n.o 1.

En resumidas cuentas, los precios de los productos importados de los paises capitalistas duplicado entre 1972 y 1977. El aumento del conjunto de las importaciones de procedencia soviética es difícil de calcular. Sin embargo, seguramente se sitúa a unos niveles análogos.

No hay que interpretar mal esta evolución. La vinculación de las "democracias populares" a la economía soviética, en el marco del COMECON, ha reducido y no aumentado las cargas derivadas de la explosión de los precios del petróleo en el mercado mundial. La naturaleza particular de la economia planificada y del monopolio del Estado sobre el comercio exterior -con planes de intercambios internacionales a largo plazo y precios preestablecidos- ha atenuado el impacto de la inflación mundial. Pero la no ha dejado de sacar provecho de esta evolución, si bien más moderadamente que lo que afirman algunos.

Hasta 1975, los precios para los intercambios entre los miembros del COMECON se calculaban sobre la base de promedios quinquenales vigentes con anterioridad en el mercado mundial (por ejemplo, el precio del petróleo soviético de 1974 se calculó sobre la base de la media de 1969-1973). Así, la URSS vendió el petróleo a sus amigos a un precio notablemente más bajo que los precios corrientes.

A partir de 1975 se modificó esta base de cálculo. Desde entonces, el precio en vigor para

Página 17

los intercambios entre los miembros del COMECON se basa en la media del año precedente, y no de los cinco años precedentes (por ejemplo, el precio del petróleo soviético para 1980 se basará en la media del precio del petróleo en 1979).

De esta inanera persiste un desfase entre el precio del petróleo soviético vendido a Hungría, Plonia y Checoslovaquia, y el precio corriente del petróleo en el mercado mundial, pero es sensiblemente inferior al que existía hasta 1975. Concretamente, el precio del petróleo vendido por la URSS a los países del COMECON aumentó en un 85,1% en 1975, 9,9% en 1976, 22,7% en 1977, 23,5% en 1978 y 16,7% en 1979. En 1980, aumentará en un 9,6% (Neue Zürcher Zeitung, 6-12-1979).

Estas tasas de aumento son inferiores a las pagadas por los paises de Europa occidental. Pero no dejan de ser aumentos importantes. El conjunto de la "factura" petrolera de las " democracias populares" ha pasado de 33.500 millones de rublos en 1975 a 75.000 millones en 1980. Esta "factura" es una de las bases de la crisis.

A esto hay que añadir que los precios del COMECON sólo son precios orientativos y que los precios efectivamente pagados están sometidos a acuerdos bilaterales, que tienen en cuenta una serie de "efectos compensatorios". Así, en 1976 la URSS vendió a Hungría la tonelada de petróleo a 44,7 rublos, pero a la RDA lo hizo tan sólo a 32,1 rublos. Cuba pagó el petróleo a un precio aún más bajo. En promedio, los países miembros del COMECON pagaron el petróleo soviético a un precio inferior en un 16,6% al precio corriente en el mercado mundial, en 1978, y esta diferencia se elevará al 30% en 1980. El aumento de la deuda con los países imperialistas

La recesión de 1974-75 tuvo por efecto, en el nuevo modelo de crecimiento de las "democracias populares", el incremento considerable del déficit de su balanza comercial. Las ventas realizadas a Occidente fueron bastante menores a las previstas. El déficit se cubrió fundamentalmente mediante un aumento vertiginoso de los créditos concedidos por bancos privados occidentales. El conjunto de la deuda neta de las "democracias populares" respecto a los paises imperialistas ha alcanzado, si es que no ha sobrepasado, los 60.000 millones de dólares, de acuerdo con la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (Le Monde, 3-4-1980). En el Cuadro n.o 2 figura la evolución de esta deuda, en relación a los tres paises que examinamos.

El origen de este aumento de las deudas está en el incremento del déficit de la balanza comercial. Este ha pasado, en Polonia, de 316 millones de dólares en 1972, a 2.900 millones en 1977 y 2.000 millones en 1978, y esto al precio de una reducción de las importaciones durante los últimos dos años. En cuanto a Hungría, las cifras correspondientes son: 66 millones de dólares, 638 millones, 473 millones, 728 millones y 1.160 millones. En Checoslovaquia, el déficit pasa de 122 millones en 1972 a una media de más

Países del Este de 700 millones de dólares en 1976, 1977 y 1978

La situación es particularmente peligrosa en Polonia. Este pais tiene que emplear actualmente más de dos tercios de sus ingresos en divisas (es decir, el producto de sus exportaciones a Occidente, más los ingresos por turismo occidental, las remesas de los emigrantes polacos a sus familias y los ingresos netos de la marina mercante polaca) únicamente para (Wirtschaftswoche, 15-2-1980).

La burocracia polaca está buscando ahora un fuerte préstamo de los bancos occidentales para poder devolver una parte de las deudas que vencen en 1980. Los polacos han avanzado una cifra de 1.000 millones de dólares, pero según los banqueros imperialistas, este pais necesita más bien 4.000 millones (International Herald Tribune, 5-5-1980). Esta búsqueda frenética de dólares no deja de guardar alguna relación con el entusiasmo bastante tibio con que la burocracia polaca ha apoyado la intervención soviética en Afganistán, en comparación con el de los demás "fieles aliados" del Kremlin, como Bulgaria, Checoslovaquia, la RDA e incluso Hungría en

Cabría preguntarse por qué los imperialistas siguen concediendo importantes créditos a las "democracias populares" (y en una medida apenas inferior a la URSS), teniendo en cuenta además que los bancos norteamericanos participan en importantes proporciones en estas operaciones. La explicación es fundamentalmente económica, y no política.

El periodo de depresión que conoce la economía capitalista internacional es un periodo de subreacumulación de capitales, es decir, que existen abundantes capitales "en baldio", no utilizados por los propios paises imperialistas; este fenómeno se acentúa particularmente en las fases de recesión, como la de 1974-75 y la de 1979-1980 (ó 1981). Así, los paises de economia planificada ofrecen una salida a estos capitales superabundantes, en la medida en que los intereses se pagan puntualmente y no hay bancarrotas estatales (ni incapacidad o negativa a devolver el préstamo cuando vence). En este sentido, las "democracias populares", la URSS y China ofrecen garantías superiores -se les considera más "solventes"- que la mayoría de países semicoloniales, que constituyen otra salida importante para los excedentes de capital

Al conceder sustanciosos créditos a los paises de economía planificada, los bancos imperialistas no hacen otra cosa, en última instancia, que financiar el flujo de exportaciones de bienes de equipo fabricados en Occidente, que de otro modo no encontrarian ninguna salida. Lo que a primera vista aparece como una "ayuda" a los "'países socialistas", es en realidad una ayuda a las industrias que producen bienes de equipo en el seno de los propios países imperialistas.

Pero la desaceleración del incremento del comercio Este-Oeste que se produjo cuando el déficit de la balanza de pagos de las "democracias populares" alcanzó su punto culminante (en la mayoría de los casos, en 1979), significa, por lo demás, que este comercio ya no podrá desempeñar, en 1980-1981, el papel de válvula de

Página 18

Países del Este escape que desempeñó durante la recesión de 1974-75.

Hay que tener en cuenta también la feroz competencia, exacerbada por la crisis, que se libran mutuamente los paises imperialistas y las principales multinacionales en el mercado mundial de las "fábricas entregadas llave en mano", y más generalmente en el mercado mundial de los bienes de equipo. El crédito a la exportación y los créditos concedidos al comprador constituyen un arma importante en esta competencia. Bloquear el crédito concedido a un Estado obrero significa, en estas condiciones, para el pais imperialista que lo haga, darle facilidades a un competidor para arrebatarle un mercado, y por tanto reforzar la capacidad competitiva de dicho competidor también en otros mercados.

Pero no deja de ser cierto que el endeudamiento de las "democracias populares" ', y sobre todo el de Polonia, está acercándose poco a poco al nivel de alarma, y que su ritmo de aumento tendrá de reducirse probablemente en los años veniComercio, trueque y acuerdos de compensación

A través del mercado mundial, la ley del valor ejerce una presión indudable sobre la planificación de los Estados obreros más "abiertos" al comercio con los paises capitalistas. De este modo, mina el sistema de precios estables y "planificados".

Según sean las opciones de la burocracia, incluso puede igualar algunos precios a los del mercado mundial. Esto es lo que ha sucedido en Hungría, donde el gobierno impuso, en 1980, importantes aumentos de precios para la energía y las materias primas: 64% para el carbón, 22% para la electricidad, 75% para el fuel-oil, 30% para los productos químicos de base (Le Monde, 23/24-3-1980).

Sin embargo, sería un error enfocar las relaciones comerciales Este-Oeste bajo el prisma de una dependencia creciente de los primeros respecto a los segundos, de una influencia cada vez más imperiosa de la ley del valor en la evolución interna de la economía de los Estados obreros.

De hecho, dado que las multinacionales imperialistas están interesadas en las salidas que ofrece el Este y dado que la burocracia se niega a superar un cierto techo en su endeudamiento, con el fin de conservar su libertad de maniobra, los exportadores occidentales se ven obligados a buscar soluciones alternativas al comercio "clá-

Por un lado, han proliferado los acuerdos de trueque, sobre todo a nivel gubernamental, y en el marco de algunos contratos privados. Estos acuerdos tienen efectos graves en determinados mercados occidentales, pues los suministros soviéticos previstos por dichos acuerdos acaparan una parte importante de esos mercados, en un momento, precisamente, en que las industrias occidentales afectadas cuentan con importantes capacidades excedentarias (es el caso, particularmente, de algunos productos petroquímicos).

Cuadro n.º 1

Términos de intercambio de la URSS (1970 : 100) 1973 1974 1975

Hungria 97 106 130

Polonia 93 98 117

Checosiovaquia 102 99 120

Fuente: Richard Portes, en Revue Economique, noviembre de 1979.

La otra solución alternativa son los acuerdos de cooperación y de compensación, que preven asimismo un flujo más o menos estable de productos procedentes del Este hacia los países imperialistas, cuya estabilidad viene asegurada por la planificación de los Estados obreros, es decir, por el hecho de que estos paises no conocen ninguna recesión, en una coyuntura en que la inestabilidad de los mercados capitalistas amenaza con acentuarse cada vez más.

Coca Cola

КокаКола

TANT

ФАНТА

ФАН

Cantidad Cantidad exportada por la importada por la URSS - 1976 URSS - 1976

1976 (1970: 100) (1970: 100)

128 125 165

130 147

118 124 137

Según un estudio de Le Monde diplomatique de mayo de 1980, los acuerdos de cooperación abarcan actualmente del 25 al 35% del Comercio Este-Oeste. Van de los simples acuerdos de subcontratación hasta las diversas formas de "compensación industrial": pago de las fábricas, de las máquinas o de las licencias occidentales con los productos resultantes. Una política de austeridad

De este modo se combinan una serie de presiones y tensiones externas e internas para obligar a la burocracia de las tres "democracias populares" examinadas a cambiar el rumbo de la politica de austeridad.

En Hungria, desde julio de 1979 ha habido un aumento general de los precios de los productos alimenticios del orden del 20%. Para 1980 se liberarán los precios de los "servicios", lo que comportará también fuertes aumentos. Oficialmente se habla de un "estancamiento" del nivel pero como éste incluye el "salario de vida.

indirecto" (los gastos sociales), que continúa aumentando, el salario directo real disminuyó efectivamente en 1979. Oficialmente se espera un aumento del 0,5% tan sólo en 1980 (Nepszabadsag, 8-12-1979). Es más probable que en 1980 haya, por segundo año consecutivo, una disminución de los salarios reales. Los dirigentes de la burocracia húngara no ocultaron, ante el congreso del partido en marzo de 1980, que todo el quinquenio 1981-1985 evolucionará bajo el signo de la austeridad.

Lo mismo sucede en Polonia. En el VIII

Congreso del Partido Comunista Polaco, Gierek insistió en el hecho de que es "absolutamente necesario" economizar en todas partes, incluso en el consumo de las masas trabajadoras. Es cierto que el plan aún prevé un ligero aumento de los salarios reales. Pero la realidad aún está por ver.

En cuanto a Checoslovaquia, el 21 de julio de

1979 hubo toda un alza espectacular de precios:

50% en el de la gasolina y ropa infantil, 100% en

Página 19

Países del Este

Página 20

las tarifas telefónicas y correos, etc. (New York

22-7-1979). En el Pleno del Comité Central del Partido Comunista, diciembre de 1979, se habló de un alza del coste de la vida del 2,9% en 1979, "compensada" por un incremento de los ingresos reales del 2,2% en 1980 (Neue Zürcher Zeitung, 18-12-1979), es decir, que se admitió una pérdida del poder adquisitivo de las masas. Esta pérdida es superior a las cifras oficiales.

Estas medidas de austeridad vienen acompañadas, en general, de un incremento de la presión sobre los trabajadores con miras a acelerar los ritmos y aumentar la "disciplina laboral". En el caso de Hungria, se ha modificado la legislación laboral para penalizar a los trabajadores "'holgazanes" y "negligentes". Se prevén unas disminuciones del salario de hasta el 20%, y en casos graves hasta el despido, por "'infracciones a la disciplina laboral*. "Excepcionalmente" den añadirse a estas penalizaciones unas multas que ascienden hasta el 50% del salario.

Sin embargo, es interesante observar que la resistencia obrera a estas medidas es fuerte. Incluso se expresa públicamente. En febrero de 1980, el diario Nepszabadsag organizó una "mesa redonda sobre la disciplina laboral", en la que un obrero de la gran fábrica Csepel, de Budapest, subrayó que la razón principal de la falta de disciplina en las empresas radica en la desorganización de la producción que provocan las "instancias superiores": al abastecimiento irregular de materias primas, la falta de piezas de recambio, etc. Si la producción se detiene por

"el director no tiene muchos argumentos morales para exigir un esfuerzo más intenso por parte de los obreros, pues la culpa es suya si no puede garantizarse una producción ininterrumpida"

Un periodista que asistía a la mesa redonda le apoyó. En muchos casos, dijo, la ausencia de disciplina es culpa de los directores y no de los obreros. "El ejemplo de disciplina que muestran los directores determina básicamente la disciplina de los obreros" (ibidem).

No hay que tomar esta última fórmula en sentido demasiado literal. Cuando los obreros hablan de la "indisciplina" de los directores, no sólo se refieren al desbarajuste y los despilfarros burocráticos. Se refieren también a los exorbitantes privilegios materiales, a los sobornos, a la corrupción y a los "mercados paralelos". Es un secreto a voces, en las "democracias populares"

y en la URSS (y ahora también, cada vez más, en China), que buena parte, sinó la mayor, del alto nivel de vida de la burocracia proviene de estas fuentes, y no de los simples sueldos y primas más

En Hungría se estima oficialmente que el importe de los sobornos asciende a 10.000 millones de forints al año. De ahi que de vez en cuando la burocracia tenga que lanzar una campaña de denuncia demagógica de los "excesivos gastos de representación" sidad de reducir el personal administrativo", con el fin de dorar la pildora de las medidas de austeridad impuestas a los trabajadores.

En el VIII Congreso del partido comunista polaco hubo un auténtico contra la "corrupción de alto copete" y el estilo de vida "extravagante" de los circulos dirigentes (Trybuna Ludu, 14-2-1980). Las autoridades decidieron reducir en 10.000 millones de slotys al año el presupuesto de funcionamiento de la administración pública y económica (Le Monde,

Todo esto no cuesta muy caro, por supuesto, pues la burocracia, que controla el sobreproducto social en su conjunto, puede recuperar sus privilegios materiales con técnicas distintas, cuando una de ellas está en tela de juicio. Riesgos sociales y políticos considerables

El cambio de política social que implica la revisión desgarradora del modelo de crecimiento del último decenio comporta unos riesgos considerables. Hasta ahora, la elevación del nivel de vida de los consumidores y la adaptación progresiva de su standing al de los paises imperialistas, era la estrategia fundamental de la burocracia tras la Primavera de Praga.

Esta estrategia ya no podrá aplicarse en los próximos años. ¿Seguirá la desestabilización política a la "normalización económica", como había seguido la "normalización política" a la estabilización y posterior expansión económica

Lo menos que puede decirse es que la burocracia está inquieta. Esto se refleja en las decisiones tomadas en los dos congresos de partidos comunistas que se han celebrado recientemente, el del PC polaco, en febrero de 1980, y el del PC húngaro, en marzo. El personal político dirigente ha sido renovado bastante ampliamente, en ambas ocasiones, sin afectar a los propios "jefes" (Gierek y Kadar). En Polonia no fueron reelegidos cuatro de los catorce miembros del Buró Político (entre ellos, el primer ministro, Jaroscewicz). En Hungría, cinco de los quince miembros del Buró Político tuvieron que morder el polvo.

Evidentemente, la situación es distinta en cada uno de los tres países. Por consiguiente, hay que cuidarse de las conclusiones y generalizaciones precipitadas. En Polonia existe un amplio sector de oposición, apoyado por una corriente importante en el seno de la propia clase obrera. El aniversario de las grandes huelgas de los puertos del Báltico se celebró, el 18 de diciembre de

Página 21

Fuente: Askanas-Fink-Levcik: East-West Trade and CMEA Indebtness in the Seventies and Eighties, publicado por "Zentralsparkasse und Kommerzialbank", Viena, setiembre

29

Cuadro n.o 2

DEUDAS CON OCCIDENTE (en miles de millones de dólares)

Deudas brutas

1978

1974 1975

1974

1975

1976 1977

1973

13,0

Polonia

2,5

4,9

7,8

1,8

3,4

4,1

7,0

Hungria

2,0

2,3

3,2

0,7

1,5

3,5

Checoslovaquia

0,9

1,1

Deuda neta = deuda bruta menos depósitos en oro y divisas occidentales en los bancos occidentales.

de 1979.

39.-

Deudas netas

1976 7,1 10,2 2,3 2,4 1,2 1,8

1977

12,6

3,0

2,4

Países del Este 1979, en Gdansk, con una manifestación en los astilleros, en la que participaron miles de personas; de entre los discursos pronunciados cabe destacar el de un obrero que reclamó el derecho a constituir "sindicatos libres que defiendan nuestros derechos".

En Checoslovaquia existe un movimiento de oposición política audaz y politicamente más avanzado, pero también más aislado de la clase obrera. En cuanto a Hungria, de momento la actividad política es bastante reducida, aparte de algunos circulos intelectuales especializados.

Sin embargo, hay que subrayar que en este último país, si bien no hubo ninguna reaccion violenta a los aumentos de precios de 1979, si se ha acentuado el descontento. Zoltan Zsille, un sociólogo industrial expulsado del partido en 1974, por haber protestado contra las sanciones ejercidas contra otros sociólogos y filósofos criticos, observa que los aumentos salariales concedidos a comienzos de los años 70 fueron el resultado de una fuerte presión obrera. Otros "liberales" húngaros afirman asimismo que existe un aumento del descontento frente a la gestión burocrática, aunque en términos más moderados que Zsille (ver el interesante dabate entre Hegedüs, ex-primer ministro, Zsille y Földvari, también sociólogo, en el Wiener Tagebuch de noviembre de 1979).

Pero las reacciones de las masas trabajadoras, acostumbradas desde hace años a un aumento regular de su nivel de vida y enfrentadas ahora bruscamente a severas medidas de austeridad, son imprevisibles. Según la amplitud que tengan, o el eco que produzcan en el seno del aparato, según se desarrolle o no un proceso de politización y una creciente actividad de las masas, los riesgos que comporta la politica de austeridad pueden resultar más graves que lo que tiene previsto la burocracia.