Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Brasil: El Partido de los trabajadores en marcha

Inprecor n.º 16, septiembre de 1980 · pp. 31-34 · 4.736 palabras

Los problemas de

la construcción del P.T.

Aila clase obrera brasileña no ha estado nunca profunda y masivamente organizada de modo independiente, quince años de dictadura aún han aumentado este vacio. Mientras el partido populista (el PTB) marchitaba en la oposición y el exilio, mientras el PC y las organizaciones armadas caían en el descrédito, nacía un proletariado urbano masivo que tenía que encontrar sus propias formas de expresión política.

No es nada asombroso que la idea de un partido obrero independiente, el Partido de los Trabajadores, naciera a finales de 1978 y comienzos de 1979, por iniciativa de dirigentes sindicales combativos, para los que los límites legales del sindicato oficial constituían una traba insoportable.

Desde el comienzo de este año, el movimiento por el PT parace haber adquirido un impulso definitivo. Agrupa a sindicalistas de las más diversas generaciones: los que conocieron la época del sindicato anarquista, como el octogenario Mario Pedrosa, fundador de la Oposición de Izquierda a comienzos de los años treinta; los de la postguerra; los que vivieron la experiencia del movimiento contra el bloqueo de salarios (MIA), en los años sesenta; corrientes de extrema izquierda que emergen de la clandestinidad; dirigentes campesinos, como Manoel ceiçao, e importantes corrientes cristianas, incluídos algunos curas conocidos. Un partido sin patronos, un partido democrático

La definición política provisional del PT, a la espera de su congreso de fundación, está resumida en tres textos de referencia, que son su Carta de Principios, la Declaración Política adoptada en la reunión del 13 de octubre de 1979 y la Plataforma Política del 10 de febrero, que expone las reivindicaciones del PT (ver INPRECOR n°.

La Carta de Principios define claramente al PT como "un partido únicamente de trabajado res", , cuya lucha por "la autonomía y la independencia sindical efectiva, reivindicación fundamental de los trabajadores, es parte integrante de la lucha por la independencia política". La Carta afirma que el PT "quiere conquistar el poder político e instaurar un gobierno de los trabajadores basado en los órganos de representación creados por las propias masas trabajadoras con miras a una democracia directa primordial. " Se trataria entonces de un "partido de los trabajadores, un partido sin patronos", para "acabar con la relación de explotación del hombre por el hombre", para crear una sociedad socialista y democrática. "Así se construirá el PT, respetando el derecho de las minorias a expresar sus puntos de vista. Respetará derecho de fracción y de tendencia, aunque las inscripciones serán exclusivamente individua-

Esta definición programática general quedó ampliamente confirmada en la Declaración Polidel 13 de octubre de 1979, que precisa además la lucha por una Central Unica de los Trabajadores, construida desde la base. Y queda también confirmada en la Plataforma Política adoptada en el encuentro nacional del 10 de febrero pasado.

Esta Plataforma exige, en el capítulo de las libertades democráticas: independientes del Estado; legalización de las comisiones y delegados de fábrica, elegidos democráticamente por los trabajadores; derecho de huelga sin limitaciones; amnistía general sin restricción; convocatoria de una Asamblea Constituyente nacional, libre, democrática y soberana; un Gobierno de los Trabajadores...

En cuanto a las condiciones de vida y de trabajo, reivindica: "Un salario mínimo nacional único; escala móvil de salarios cada vez que el coste de la vida aumente un 5% o mediante reajustes trimestrales automáticos; semana de 40 horas sin disminución del salario; convenios colectivos de trabajo; extensión a los trabajado res rurales de todas las conquistas de los trabajadores urbanos", etc.

En el capitulo de la cuestión nacioftal: "La supresión de los latifundios improductivos y la distribución de las tierras a los trabajadores sin tierra; fomento de las cooperativas; nacionalización y estatalización de todas las empresas extranjeras; estatalización de las empresas de utilidad pública (transporte, educación, sanidad, producción y distribución de energia); estatalización de las grandes industrias y de los bancos, de las industrias extractivas y de las infraestructuras; control popular de los fondos públicos; respeto de las particularidades culturales de cada región y de los derechos de las minorias raciales...".

El proyecto presentado por la dirección provisional del PT en la reunión nacional del 10 de febrero, inspirada por un grupo de sociólogos conocidos, era bastante más moderada. Pero los delegados se pronunciaron por una orientación claramente más radical. Inmediatamente, la burguesía empezó a armar jaleo y a explicar en la prensa que Lula, persona en si respetable, empezaba a ser desbordado por los extremistas.

En el mismo seno del PT aparecieron inquietudes análogas, como la del sociólogo Francisco

Weffort, que escribia, el 22 de febrero, en el

Jornal do Estado de Sao Paulo: "Queremos un partido de masas democrático. Algunas personas quieren convertir al PT en un partido de cuadros. Esto ilustra las divergencias que existen en cuanto ala construcicón del PT."

América Latina Un partido de clase y de masa, no una maquinaria parlamentaria

El problema está deliberadamente falseado. Hasta ahora, nadie en el seno del PT ha expuesto un proyecto de partido minoritario de cuadros. Al contrario, todas las corrientes insisten en la verdadera oportunidad que existe de construir un partido de masas, un partido de centenares de miles de trabajadores y campesinos.

La verdadera línea de demarcación está en el carácter de clase de este partido, un partido "sin patronos", como subraya sin ambigüedades la

En efecto, si se tratara simplemente de construir una máquina electoral de masas, el PMDB mismo, que agrupa a las oposiciones democráticas a la dictadura, podría haber cumplido esta función. La particularidad del PT estriba en que quiere ser un partido exclusivamente de trabajadores y un partido militante. Los defensores del "partido de masas" tendrían muchas dificultades para demostrar que partido de clase y partido de masas son nociones antagónicas: los hechos tienden a mostrar, por el contrario, que los trabajadores están dispuestos a acudir masivamente a un partido que sea realmente suyo y donde se sientan en su casa. Únicamente un partido que no se sitúe a remolque de un ala de la burguesía, cualquiera que sea, puede defender hasta el final de los intereses de los explotados. Y por esta misma razón, es el único capaz de

La defensa del carácter "clasista" del PT es por tanto una cuestión muy pertinente: a la vista de sus primeros, éxitos, no está excluido que la burguesía, incapaz para impedir su nacimiento trate de influenciarlo y desvirtuarlo desde el interior. Ya se rumorea que algunos patronos modernos y lúcidos del PMDB pretenden pedir su adhesión al PT. Cosa que entraria en flagrante contradicción con los textos de referencia del PT.

Otro problema planteado es el de la adhesión al PT de algunos parlamentarios. Resulta dificil discernir aquí la sinceridad del arribismo (al PMDB se ven promovidos de la noche a la mañana a portavoces de la quinta fuerza política nacional). En cambio, no cabe duda que el lugar de estos parlamentarios (seis diputados y un senador) en el partido ya es materia de litigio.

El congreso nacional del PT, previsto inicialmente para el 12 de abril, ha sido aplazado a causa de la huelga de los metalúrgicos. Pero el procedimiento de elección de las delegaciones ya había sido fijado por la dirección nacional provisional, que cuenta con once miembros Habia decidido por mayoría que los parlamentarios serian invitados, con derecho al voto, y sin necesidad de ser delegados, a los congresos locales, regionales y el nacional.

El asunto no es tan anodino como parece. Asi. en el Estado de Goias, el diputado Santilho entro en el PT arrastrando a más de 100 vareadores (concejales municipales). Si tienen derecho de voto en el congreso nacional, estos 100 concejales representarán ellos solos más que los delegados de 6.000 trabajadores debidamente elegidos

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América Latina en los núcleos de base. Este es el sistema del laborismo británico.

El periódico Em Tempo tenía toda la razón al plantear a este respecto, en un editorial, la pregunta: "¿Biónicos?" Los senadores biónicos son los senadores designados directamente por la dictadura para asegurarse una mayoría confortable en el Senado. Un partido obrero democrático no puede aceptar un régimen de delegados biónicos, de derecho divino: si los parlamentarios han obtenido los sufragios populares, tienen que demostrar también que son capaces de obtener los votos de los militantes de su propio partido.

Este problema debe relacionarse con la situación aún contradictoria de PT. Su dirección provisional ha rechazado claramente la ley de reforma de los partidos, promulgada por el régimen, como un obstáculo suplementario a la democratización. Sin embargo, la necesidad de luchar por la legalización del PT parece estar ampliamente asumida en sus filas. De ahí resulta un doble nivel de estructuración.

A nivel oficial, el PT debe atenerse al régimen de las agrupaciones electorales, que son la estructura legal de los partidos, que la ley quiere convertir en simples máquinas electorales. Estos comités electorales, formados a partir de listas de electores, tienen una dirección pública de 11

A nivel oficioso, la estructura de base efectiva del PT es el núcleo, cuyo número de miembros puede variar entre 21 y un centenar: núcleos de barrio, núcleos de ramo y a veces, pocas, de lugar de trabajo. De ahí que no resulte muy dificil hacer que la estructura militante oficiosa sea la estructura soberana del partido y subordinar a ella la estructura pública de las agrupaciones legales: basta, por ejemplo, con que las direcciones de las agrupaciones estén controladas por las asambleas de los núcleos regionales.

Pero también se ha expresado la idea inversa, encaminada de hecho a disolver la estructura militante de los núcleos en la estructura electoral de las agrupaciones: aceptando, por ejemplo, la posibilidad de que puedan existir "núcleos" de varios miles de miembros. Evidentemente, en este caso, para los parlamentarios o políticos profesionales no se trataría de otra cosa que de dirigir a un electorado, a imagen de lo que sucede en las grandes formaciones socialdemócratas.

En términos de orientación política, este debate sobre la definición del PT puede tener, de momento, tres prolongaciones importantes.

La primera es la cuestión de las alianzas.

Existe la posibilidad, en efecto, de que la independencia de clase quede asumida en el programa del PT, pero sea negada inmediatamente por una política de alianzas con la burguesía de oposición. Así, una importante contribución al congreso del PT habla de un "amplio frente de masas contra el régimen dictatorial".

mula es suficientemente vaga como para dejar la puerta abierta a diversas interpretaciones. Por supuesto, no habría ninguna objeción a hacer al impulso de movilizaciones concretas por elderecho de huelga, los derechos sindicales, la Constituyente, junto con fuerzas de la oposición burguesa. Si la acción es correcta, lo esencial está

Pero seria muy distinto negociar con el PMDB o el PTB un programa electoral minimo o un "frente democrático" permanente. Aceptar este tipo de alianzas y de pactos equivaldría a echar a los patronos por la puerta del PT y dejarlos entrar luego por la ventana. Sería burlarse de la independencia de clase inmediatamente después de haberla proclamado.

La segunda cuestión crucial es la de la relación entre la construcción del PT y la lucha por la central única de los trabajadores. También en este terreno existe el peligro de que buen número de responsables sindicales, que están en el origen del PT, se contenten con la existencia de un partido al exterior de la empresa y sin que intervenga en la lucha de clases cotidiana, sin adoptar una posición definida en torno a la orientación sindical. Semejante concepción implicaría que el PT se limitara muy pronto a desempeñar un papel de maquinaria electoral y a erigir una pared hermética entre lo sindical y lo político.

No se trata, por supuesto, de proclamar la central única de los trabajadores, sino de concebir desde ya su construcción como un proceso que puede abarcar tanto a los sindicatos conquistados por los sindicalistas combativos, los grupos de oposición sindical o los embriones de comisiones y comités sindicales que pueden surgir en los lugares de trabajo. De momento, estos fenómenos son muy desiguales. Existen, por supuesto, sindicatos —y no precisamente los mas pequeños- que están en manos de sindicalistas clasistas. En algunos casos excepcionales existen sindicatos —como es el caso de los sectores profesionales— que se forman sin estatuto oficial, como alternativas al sindicato legal. Existen grupos de oposición sindical de los más diversos. Pueden existir, finalmente, formas residuales de autoorganización que sobreviven más o menos a las grandes luchas en las empresas. FORAM UNID

Asamblea de metalúrgicos.

En una fase ulterior del movimiento, el conjunto de estos componentes puede formar parte inseparable de la lucha por un congreso nacional constituyente de una central única, independiente del aparato de Estado. La formación de coordinadores sindicales interramos a nivel region y nacional podría ser un primer paso en este sentido.

Finalmente, a nivel del programa del PT, la cuestión del desmantelamiento del aparato de Estado (supresón de la policía política, de los aparatos represivos, militares y paramilitares, etc.), debe plantearse con toda claridad. Sería insuficiente, en este sentido, avanzar únicamente como eje de la lucha la democratización del Estado sin precisar cómo va a organizarse esta batalla. Construir legalmente el PT

Dotar a la clase obrera de un partido demasas independiente —este es el problema a que se enfrentan ahora los revolucionarios brasileños. Se trata de dar un paso adelante en la vía de la independencia de clase.

En un país donde las tradiciones organizativas del movimiento obrero son aún tan débiles y frágiles, la situación es comparable a la de finales de siglo pasado o de comienzos de este siglo en Europa.

En una carta dirigida a la socialista norteamericana Florence Kelly, Engels escribía, el 28 de diciembre de 1886: "... Es mucho más importante que se extienda el movimiento, que progrese regularmente, que tome raiz y abarque al máximo posible del proletariado norteamericano entero, que no que arranque y avance desde el principio sobre un trazado de una corrección teórica perfecta... Lo importante es poner a la BALDADOR UMDO JAMA

VENCIDO ISHIBRAS

CONTURA

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clase obrera en movimiento como clase; una vez logrado, la gente encontrará rápidamente la buena dirección, y quien se resista será dejado tranquilamente de lado junto con las pequeñas sectas. Por esta razón veo en los Caballeros del Trabajo un factor muy importante en el movimiento que no deberá ser vilipendiado desde fuera, sino revolucionado desde dentro, y pienso que muchos alemanes, enfrentados a un podero so y glorioso movimiento que no habían creado, metieron la pata cuando trataron de convertirsu teoría importada, y que no siempre había sido comprendida, en una especie de dogma, fuera de cual no hay nada que hacer, distanciándose de todo movimiento que no aceptaba dicho dogma. Lo que los alemanes debian haber hecho era actuar según su propia teoría, marchar con todo movimiento general y real de la clase obrera, aceptar su punto de partida de hecho como tal y llevarlo gradualmente al nivel teórico, destacando cómo cada error cometido, cada derrota sufrida, era una consecuencia necesaria de errores de orden teórico en el programa original. Como dice el Manifiesto Comunista, deberian representar en el presente del movimiento, al futuro movimiento. Y sobre todo, dadle al movimiento el tiempo para consolidarse, no creéis una confusión peor forzando a la gente a engullir cosas que verdaderamente no pueden digerir, pero que pronto aprenderán".

En una carta a Sorge, del 29 de noviembre de 1886, Engels desarrollaba las mismas ideas: "Decididamente, los alemanes, partiendo de su teoría, no han sabido colocar la palanca que podía haber puesto en movimiento a las masas norteamericanas. A menudo no comprenden la teoría ni ellos mismos y la tratan como doctrinarios, dogmáticamente, como algo que hay que aprender de memoria. Para ellos es un credo y no una incitación a la acción...

El PT emerge de la efervescencia de la joven clase obrera brasileña, con todas las torpezas y titubeos de la inexperiencia. Es el producto orgánico de la clase obrera en formación, condiciones bastante más difíciles que a comienzos de siglo: actualmente, el movimiento obrero internacional está dividido, y esto hace tiempo, en fuerzas y corrientes antagónicas que inevitablemente proyectarán su sombra sobre el movimiento obrero brasileño y lo empujarán a la

Sin embargo, el Partido de los Trabajadores tiene un gran porvenir. En su seno no existen aun intereses materiales cristalizados, de burocracia privilegiada, vinculada al aparato de Estado o a los intereses de la burocracia soviética.

En los próximos meses, su destino dependerá tanto del curso de la lucha de clases como de la intención consciente de una vanguardia marxista revolucionaria, capaz de sacar las lecciones de la experiencia.

Si la burguesía logra contener las luchas obreras y controlar el proceso electoral, puede reforzar las tendencias internas del PT que empujan en el sentido de su transformación en una máquina electoral y parlamentaria. De momento, la dictadura sigue bloqueando la vía de la legalización del PT.

En cambio, si la clase obrera continúa radicalizándose frente a la austeridad y saca las lecciones de la experiencia, el PT puede desemplenar un papel revolucionario en la práctica.

Así, de nada sirve construir castillos en el aire. Lo importante es que el PT debe ser construido lealmente, como un partido de masas para los trabajadores. Los militantes revolucionarios más conscientes deben ocupar plenamente el lugar que les corresponde. No hacer el entrismo en él como en un partido reformista consolidado que se trataría de destruir, sino para desarrollarlo y hacerlo avanzar, defendiendo abiertamente sus

Incluso si sucediera que temporalmente ganaran las posiciones moderadas en el seno del PT, esto podría implicar la necesidad de una batalla abierta en su seno, como corriente organizada o no, pero no la necesidad automática de una ruptura. En el transcurso de su proceso construcción como partido de masas, el PT pasará por altos y bajos. Conocerá diferenciaciones internas y cambios en la relación de fuerzas.

Pero sólo los grandes acontecimientos podrán aportar la prueba de una degeneración definitiva y de un paso a posiciones reformistas consolida-

Por tanto, no se trata de hacer que el PT "engulla", como decía Engels, un programa acabado, sino de construir ese programa a la luz de la práctica. Lo que significa que los revolucionarios no tienen que constituirse de entrada en tendencia o fracción en su seno, en torno.a la integridad de su programa, sino que tienen que defender paso a paso lo que hace del Partido de los Trabajadores un partido de clase: contra la entrada de los patronos en el partido, contra el apoyo electoral a candidatos burgueses, por una Central Única de los Trabajadores. A medida que vayan planteándose los problemas, podrán librar todas las batallas necesarias, junto con otros componentes del PT, fieles a sus principios constituyentes.

La condición de esta lealtad de todos en el seno del PT, consiste en que el PT respete en su

América Latina funcionamiento, como prevé su declaración fundacional, el derecho de las minorias. También debe tener en cuenta la desigualdad de las experiencias, en un país tan vasto como el Brasil, sobre la base de una democracia más federal que

En la construcción del PT participan corrientes políticas definidas como tales. puedan hacerlo con toda claridad, respetando la democracia del PT, sin tratar de forzar sus propias posiciones ni de constituirse en fracción oculta, que envenenaria la atmósfera, estas corrientes deben poder continuar existiendo como organizaciones separadas con su propia prensa. Deben poder desarrollar así sus propias campañas con su propio programa.

La necesidad de que existan estas organizaciones, en lugar de disolverlas totalmente en el PT, no sólo se basa en el hecho de que tienen un programa político, con un carácter estratégico más definido, sino principalmente en la evidencia de que el PT es aún un partido en construcción y en proceso de definirse programática y organizativamente, y que sin duda no se desarrollará de manera lineal. Esta es la razón central por la que es necesario mantener una organización independiente del PT.

Se trata asimismo de confrontar en la práctica la acción en el seno del PT. Es la úncia manera de verificar su compromiso en la construcción del PT, en oposición radical a las prácticas manio-

La intervención y la agitación cotidiana pueden ser desarrolladas por los núcleos del PT como tales, sin impedir que se desarrolle una prensa y una aparición independiente por parte de las organizaciones de vanguardia que forman parte del PT. La existencia diferenciada de estas organizaciones permitirá que sus militantes no traten de forzar al PT a retomar sus posiciones cuando no se corresponden con su práctica ysu experiencia. Permitirá demostrar que los militantes, que construyen el PT respetando sus reglas

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América Latina democráticas, no lo hacen a título individual, sino de acuerdo con una oposición política colectiva.

De este modo suministrarán la prueba de que la defensa de una concepción leninista de la organización no es en modo alguno incompatible con el respeto de la democracia obrera más amplia, en las luchas, en los sindicatos y en un partido obrero de masas.

Considerar al PT como un cartel de fuerzas políticas no conduciría sino a dividirlo verticalmente y a paralizarlo. Por esta razón los militantes se adhieren individualmente al PT. Pero considerar el PT como una unidad orgánica y un instrumento de unificación política de la clase obrera, no significa, para los marxistas revolucionarios, disolverse en él, sino ser sus mejores constructores, al mismo tiempo y porque defienden su programa públicamente. Porque la construcción de un partido obrero de masas forma parte plenamente de su programa.

Si en cuanto al futuro de todas las hipótesis permanecen abiertas, las últimas reuniones importantes han suministrado síntomas de su dinámica actual. La reunión nacional del 10 de febrero permitió verificar el peso preponderante de las posiciones radicales frente a las posturas

El Congreso Nacional previsto para el 12 de abril se ha aplazado, pero se han celebrado ya algunos Congresos de Estado, en preparación del Congreso Nacional. Dichos congresos confirmaron las tendencias constatadas el 10 de febrero. Así, en el Congreso de Minas gerais, la línea próxima a las posiciones mayoritarias del 10 de febrero venció_por el 75% de los votos contra el 25% que obtuvo la lista minoritaria.

De los 110 delegados de Belo Horizonte, 55 representaban a barrios obreros (particularmente metalúrgicos y trabajadores del petróleo), 14 representaban a núcleos creados en los bancos y administraciones, 23 a los núcleos de profesionales de la sanidad, la prensa y el urbanismo, 21 representaban a la universidad. Se estableció un índice particular para que los estudiantes pudieran formar parte del PT, pero con un sistema de subrepresentación que garantice la hegemonía de

El Congreso, que se celebró también en abril, en Rio Grande do Sul, confirmó estos datos y adoptó un proyecto de programa particularmente

La reunión nacional del 10 de febrero reunió a los dirigentes populares de numerosos Estados y a los cuadros más significativos del movimiento obrero, a los animadores conocidos del movimiento campesino, a la dirección de la Acción Católica Obrera; que representaba ya a más de 12.000 trabajadores organizados en 18 Estados. Desde entonces, con el movimiento de solidarihuelguistas del ABC y con la preparación activa del Congreso del PT, se ha dado un nuevo salto adelante. EI PT se impone al filo de los días como una verdadera fuerza política nacional. En vísperas de batallas decisivas

Ya el ministro de economía, Delfim Neto, trata de modificar el sistema de revisión salarial, mediante la modificación del indice, para asegurar un reparto entre beneficios y salarios más ventajoso para el capital. Con la actual tasa de crecimiento demográfico, se estima que habrá que crear 1,5 millones de puesto de trabajo nuevos todos los años para mantener el nivel de empleo; esto supondría un crecimiento anual del 7%. Sin embargo, una encuesta privada señala que las ofertas de puestos de trabajo ya descendieron en un 20% el año pasado, y los economistas de la oposición afirman que el paro de la fuerza de trabajo urbana pasó del 10 al 25% durante los

El porvenir es aun más sombrío, pues el gobierno prevé reducir este año la tasa de crecimiento del 6,5 al 5%. Pero el mantenimiento de las medidas económicas actuales podría rebajarlo de hecho a cerca del 3%.

Los gobernantes brasileños dudan cada vez más de su capacidad de llegar sin dificultades a las elecciones de 1982. El senador Passarinho, dirigente del partido gubernamental, se inquieta ante la posibilidad de una "confrontación que no ayudará a construir a democracia".

El senador Tancredo Neves, dirigente Partido Popular, considerado como el representante de la industria brasileña privada, teme que los brasileños salgan a la calle este otoño contra

Sus preocupaciones conllevan una fuerte dosis de chantaje: un llamamiento no velado a la responsabilidad y a la docilidad, para no comprometer la consolidación de la apertura. El Partido Comunista se muestra particularmente sensible a este llamamiento, y dispuesto a colaborar con todos sus medios para asegurar la transición gradual y la institucionalización democrática. Intenta ocupar su lugar habitual, y subordinado, en la alianza con la burguesía nacional.

Pero la aparición del PT reduce considerablemente su margen de maniobra. Al desarrollar una política de colaboración abierta y permanecer tranquilamente anidado en el PMDB, el PC le abre un gran portal al PT, único en levantar muy alta la bandera de la clase obrera. Es esta contradicción la que ha llevado a la actual dirección del PC a tratar de negociar la legalización de su partido. A cambio de su moderación podían obtener de la dictadura un reconocimiento legal, permitiéndoles ocupar el terreno electoral antes

Pero haría falta aún que este Partido Comunista adquiriese alguna consistencia sobre el terreno. Una tiesta organizada para lanzar su nuevo semanario oficioso, Voz da Unidades, sólo reunió a 3.000 personas en Sao Paulo, el primero de abril, el PC Brasileño no puede compararse, ni de lejos, con lo que fueron el PC español o el PC portugués en la clandestinidad.

Estas contradicciones provocan ya desgarraduras en los primeros días de abril, el dirigente histórico, Carlos Prestes, dirigió una carga abierta a los militantes, llamándolos a la rebelión contra el Comité Central y denunciando la iniciativa de pedir la legalización como una concesión inadmisible a la dictadura. Esta aparente intransigencia encubre una política derechista tradicional: en lugar de mendigar su legalización, el PC debe mantener sabiamente su puesto en el PMDB, en la actual etapa de reivindicaciones democráticas. Cada cosa a su tiempo.

Aunque la mayoria del Comité Central sea calificada frecuentemente de eurocomunista, las cosas no están claras. Prestes hace gala de un estalinismo de buena tinta y plantea un agrupamiento con la organización ex-guerrillera MR 8, que se ha convertido en ultra-estalinista. Pero la mayoría del Comité Central del PC aprobó la intervención soviética en Afganistán y trata de lanzar publicitariamente a sus propios veteranos como Gregorio Becerra, para hacer contrapeso a la imagen pública de Prestes.

Ante una situación económica que no dejará de empeorar en los próximos meses, parece dificil que el escenario de la liberalización controlada, soñada por el general Golbery, pueda desarrollarse sin traumas.

No cabe duda que un ala dura del ejército piensa poder proclamar el estado de excepción, si es necesario, para hacer frente a un ascenso del movimiento de masas. Esta solución implicaría una marcha atrás, sin dar ninguna solución. en efecto, a la dictadura militar no le bastaría con volver a la situación de 1970. En aquella época, la represión, aunque feroz, fue selectiva, porque no queria enfrentarse a un fuerte movimiento obrero. Hoy en día tendria que ser incomparablemente más masiva y socialmente costosa.

La otra solución, que ya murmuran pesonalidades como Tancredo Neves, consistía en la formación de un gobierno de Unión Nacional, que incluye a representantes de la oposición, de la patronal y de los sindicatos. Esta perspectiva no deja de tener dificultades, en la medida en que quebraría el monopolio político de la burocracia militar-tecnocrática y supondría tan sólo un simulacro de legitimación democrática.

Tanto en un caso como en otro, un PT fuerte e independiente es el arma que necesitan urgentemente los trabajadores, para defender sin transigir sus intereses de clase, económicos y políticos. Indice de siglas PCB: Partido Comunista Brasileño PC do B: Partido Comunista del Brasil (maoista) PDS: Partido Demócrata Social (lanzado por la dictadura) PMDB: Partido del Movimiento Democrático

Brasileño (oposición democrática, que agrupa desde la burguesia liberal hasta el PCB) PP: Partido Popular (sectores del capital financiero) PT: Partido de los Trabajadores PTB: Partido Laborista Brasileño (populista, nacionalista, vinculado a la Ila Internacional)