America Latina El Salvador
Velada de armas
Michel Rovere
L asesinato del arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, por un asesino profesional, arroja, por si falta hacía, una luz un poco más cruda sobre la actitud del combate de la oligarquía salvadoreña y de la actual junta militar apoyada
Como conservador, el Monseñor Romero encarnaba esa fracción de la jerarquía católica de América Central que comprendia, a la luz del final del somocismo en Nicaragua y del ascenso revolucionario en la región, que la Iglesia sería barrida si identifica sus intereses con la defensa sin matiz de los egoísmos de la oligarquía y de las razones de estado de las dictaduras mili-
Pero más que su defensa de los derechos humanos, que venía acompañada de un llamamiento a la no violencia (así, en octubre de 1979, tras la toma del poder por la actual Junta, la Iglesia salvadoreña pidió a las organizaciones de extrema izquierda y a las masas que renunciaran a las acciones armadas), son las últimas posturas adoptadas por el arzobispo las que sellaron su suerte. En primer lugar, la denuncia, y por tanto la publicidad que dió a la "reforma agraria" decretada por los militares. Esta reforma agraria sirvió fundamentalmente a la Junta para enviar a sus tropas a ocupar las propiedades agricolas donde los movimientos de protesta de los campesinos pobres y de los trabajadores rurales eran las más avanzadas. Anunciando que "las tierras nacionalizadas'" sólo serían diustribuidas a los buenos campesinos, es decir, a los campesinos organizados en las redes de la organización de extrema derecha ORDEN, • "apolíticos", el ejército empezó a expulsar a los campesinos y trabajadores agricolas. Varias decenas de campesinos encontrarían la muerte en los enfrentamientos que se produjeron.
"No se riega la tierra con sangre", explicó entonces el prelado. Con la voluntad de no dejarse desbordar por la radicalización del movimiento de masas, e incluso para poder desempeñar en el momento oportuno un papel de mediador y conciliador para salvar lo que pudiera salvarse del régimen, el monseñor Romero no duró en afirmar que la Iglesia no puede condenar la violencia "'una vez agotados todos los medios de la evolución social hacia la justicia, y cuando los daños provocados por la insurrección fueran un mal menor en comparación con la situación actual".
Pero la gota que desbordaría el vaso, para la oligarquía y la Junta militar, fue cuando en su última homilía dominical, el obedecer a ninguna orden de matar".
Para el arzobispo, que había sacado las lecciones de Nicaragua, se trataba de salvar, en caso de que cayera el régimen por obra de una insurrección popular, lo que podía el aparato de Estado; para la Junta militar y el imperialismo, que han optado por el aplastamiento físico de la extrema izquierda y del movimiento sindical, era una provocación insoportable. Poco después del discurso, el portavoz de las fuerzas armadas, el coronel Marco Aurelio González, calificó el llamamiento del prelado de "crimen"
Pocas horas después, una organización de extrema derecha liquidaba a este personaje molesto.
Este asesinato, al igual que la represión que prosigue en el campo, saca a la luz de nuevo el papel de las organizaciones de extrema derecha. organizaciones están estrechamente vinculadas, pese a todos los desmentidos oficiales, con la oligarquía, el aparato de Estado y las agencias de información norteamericanas. Estas organizaciones terroristas organizan, en colaboración con la policía y el ejército, el ataque contra las manifestaciones obreras y campesinas, y se encargan de los trabajos sucios, del asesinato y de la liquidación de militantes revolucionarios y sindicalistas. Hace pocos días volvieron a descubrirse los cadáveres de militantes torturados y asesi-
Estos comandos se ven reforzados ahora El Ejército, cercando la Universidad.
por mercenarios supervivientes de la guardia nacional somocista o de organizaciones de exiliados cubanos anticastristas, que con ocasión de la última huelga general del 17 de marzo, convocada por la Coordinadora Revolucionaria, intervinieron contra los obreros que ocupaban sus fábricas.
Lars Palmgren, enviado especial de Internationale, órgano de la sección sueca de la IVa Internacional y uno de los pocos periodistas que aún no han sido expulsados, asistió a estas operaciones del terror blanco: "Era en la 'zona libre', fuera de la capital, San Salvador. Al llegar pasamos al lado del personal de la Cruz Roja, al que los militares no dejaban entrar en el barrio, mientras que todo el mundo sabía que había muchos heridos en la fábrica que hay un poco más abajo en la calle".
Cuando estábamos ahí, llegó un convoy militar de la fábrica. Estaba compuesto por dos pequeñas tanquetas, dos o tres camiones llenos de soldados y pequeños vehículos llenos de hombres armados que visiblemente eran de la policía. Cuando intenté sacarles una foto, apuntaron con sus fusiles hacia nosotros, los armaron y empezaron a gritar de una forma histérica.
A continuación, 50 soldados trataron de dispersar a la gente que se había aglomerado en torno al vehículo de la cruz roja. Un poco más tarde, los soldados desaparecieron y pudimos entrar en el barrio. Al llegar
"APLAR", que pertenece a norteamericanos, y que estaba cerrada diciembre, encontramos con gente que gritaba.
Los trabajadores de là fábrica habían sido convocados ese lunes para discutir con la dirección sobre la reanudación de la producción. Al entrar vimos alrededor de 1.500 personas, principalmente mujeres. Los suelos y los muros estaban cubiertos de sangre. El mobiliario y las puertas estaban destruidos. Alrededor de nosotros había gente en estado muy grave, gimiendo. En una de las habitaciones había 5 trabajadores muertos, tendidos en el suelo: cuatro
hombres y una mujer, asesinados a quemarropa. En el exterior, cerca de la valla de la fábrica, había aún otro hombre tendido que había sido matado.
El terror había durado unas dos horas. Los que no habían sido heridos o matados, habían sido golpeados muy brutalmente. Sin embargo, este acto de terror contra los trabajadores ni siquiera se mencionó en los diarios de El Salvador.
Después de esto vimos cómo la policía y los militares rodearon las otras partes de la fábrica que habían sido ocupadas por los trabajadores. Hubo numerosos enfrentamientos, pero la Cruz Roja y los periodistas no pudieron entrar.
Según un militante sindical, en un ataque de las fuerzas represivas a la fábrica de Sacor Cuscatlán murieron otros 10 obreros. Pero en los periódicos, que están censurados, la versión oficial dice que las violencias fueron provocadas por extremistas empezaron a disparar sobre la policía.
No se sabe exactamente cuántos trabajadores murieron ese día en las demás fábricas, pero podemos ayanzar la cifra de 35 personas. Nadie sabe cuántos fueron heri-
El asesinato de monseñor Romero, punto culminante de una oleada de violencias, exacciones y crímenes, que hizo 200 muertos en dos semanas, no puede sino reforzar la polarización política y social creciente en El Salvador, y cerrai un poco más las posibilidades de una salida pacífica o negociada a la crisis del régimen.
Un antiguo asistente el prelado explicó: "El asesinato del arzobispo amenaza con radicalizar a todo un sector de la población que creía en los derechos humanos y en la no violencia". Un miembro del propio gobierno manifestó sus temores, explicando que a partir de ahora la extrema izquierda "aparece como una solución alternativa para un número creciente de salvadore-
Hace dos semanas, la Coordinadora Revolucionaria, que agrupa, además de los comunistas pro-Moscú de la UDN, a la FAPU, el BPR y las LP 28, publicaba la plataforma programática "por un Gobierno Democrático Revolucionario"
Esta plataforma abre las puertas a una alianza política con sectores de la burguesía nacional, partidos burgueses de oposición (el MNR, vinculado a la Ilª Internacional, y la oposición que acaba de ser expulsada del Partido Demócrata Cristiano, que está en la
Junta), y sectores del ejército; calificados de "patriotas y honestos'?.
Esta plataforma merece varias observaciones. Es evidente que, de la misma manera que la creación, en enero, de la
Coordinadora Revolucionaria, se inspiraba en la reunificación de las tres 'tendencias' del FSLN (de hecho, tres alas que tenían su propia configuración política y organizativa), en diciembre de 1978, la definición de esta plataforma y la política de alianzas que expresa se inspira en la misma que aplicó el
La Coordinadora Revolucionaria se inspira en el FSLN. FSLN en vísperas de su victoria contra
Como ya nos lo explicaron los representantes de algunas organizaciones revolucionarias salvadoreñas, se trata de subvertir aún más la base política y social del régimen —en particular, de acentuar la crisis de la Democracia Cristiana-, de favorecer las fisuras en el seno del ejército y sobre todo de aislar a la Junta a nivel internacional. El eje central sigue siendo el de la proclama de enero por la Coordinadora, es decir, el de la insurreccional para derribar al gobierno militar apoyado por el imperialismo. Pero la diferencia con lo que sucedió en Nicaragua, es que esta plataforma es una expresión bastarda, en de compromiso, de concepciones divergentes en el seno de la Coordinadora en torno a las alternativas
Y en segundo lugar, debido a las particularidades de El Salvador y tras las lecciones que saca la burguesía salvadoreña y los regímenes de la región de lo que sucedió precisamente en Nicaragua, la situación en el seno del campo burgués en El Salvador tiene poco que ver con lo que
Es cierto que los firmantes de la plataforma de gobierno tienen intenciones divergen tes. Para el Partido Comunista, esta plataforma debe permitir reconstruir, junto con el MNR, y también con los restos de la Democracia Cristiana, una verdadera alianza de frente popular, más o menos según el
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modelo de lo que fueron sus alianzas electorales de 1972 y 1977, o el Foro Popular formado en Septiembre de 1979. El Foro Popular estalló cuando el MNR y el PDC pasaron a apoyar a la Junta. Evidentemente, el proyecto del PCS consiste en detener el ascenso revolucionario de las masas en un proyecto de colaboración de clases que deje intacto lo esencial del aparato estatal burgués y de los intereses de la burguesía y del imperialismo.
Esto es lo que explicaba el Secretario General del PCS, Schafik Jorge Handal, en una entrevista reproducida a finales febrero en Granma, a propósito de las posibilidades de alianza con la Democracia Cristiana: "Hemos recorrido juntos camino desde hace varios años. Por tanto, nos conocemos bien y por eso podemos afirmar lo que acabo de decirle. La base del Partido Demócrata Cristiano pertenece en su gran mayoría al vasto movimiento popular revolucionario (...). Pensamos también que la mayoría de demócratas cristianos que forman parte de la dirección del partido y ocupan ahora puestos en el gobierno, sabrán reaccionar. Esperamos que sepan reaccionar.
Salta a la vista ahora que el PCS y la UDN, que de octubre a diciembre de 1979 apoyaron a la Junta militar y participaron en su gobierno, se esfuerzan por avanzar sus propuestas y se protegen detrás de las formulaciones del FAPU en torno a la necesidad de un "gobierno de salvación nacio-
America Latina nal". Así, el FAPU explicó que esta plataforma de gobierno democrático revolucioera la concreción de su propia fórmula de "gobierno de salvación nacio-
Al otro lado del abanico, las LP 28 explicaron que esta plataforma era la concreción de su consigna radical de "gobierno obrero popular y socialista"
Viendo las declaraciones de las LP 28, con las que trabaja cada vez más regularmente el BPR, es cierto que esta plataforma se distingue en varios puntos esenciales de lo que eran las plataformas elaboradas por los sandinistas junto con la oposición burguesa antisomocista. 1. En torno a la cuestión decisiva, más que cualquier otra, del Estado. La plataforma explica que "la primera tarea y el primer objetivo de la revolución en El Salvador"
"derrocar la dictadura militar reaccionaria impuesta y defendida por la oligarquía y el imperialismo yanqui contra la voluntad del pueblo salvadoreño desde hace 50 años. Destruir su maquinaria político-militar e instaurar un gobierno democrático revolucionario que se apoyen en la unidad de las fuerzas revolucionarias y democráticas, en el ejército popular y en el pueblo salvadoreño" (el subrayado es nues2. Sobre la cuestión de las medidas econó- micas a aplicar tras la conquista del poder, está claro que su extensión y su profundidad, tal como se describen en el punto 7, van mucho más lejos que el programa inicial de los sandinistas de después de enero de 1979, que sólo se proponía la nacionalización de los bienes de Somoza. 3. La insistencia en el papel del movimiento de masas. En el punto 8 se subraya el desarrollo de la "organización popular a todos los niveles", e la que se dice que su importancia radica en que "el pueblo y su gobierno se identifican de la forma más estrecha". 4. Finalmente, un último aspecto, pero que Se aproximan acontecimientos decisivos.
está lejos de ser el menos importante, la cuestión de saber quién dirige la alianza "'antiimperialista y antioligárquica", a la que vendría a unirse eventualmente algún sector de la "burguesía nacional"
Se recuerda que tras el derrocamiento de Somoza y la conquista del poder, los sandinistas respondieron con la forma ción de la Junta de Gobierno, en la que detentaban de hecho tres de los cinco puestos, y la constitución de la dirección de los nueve comandantes de la revolución.
En El Salvador, de momento, aparece claramente que la dirección política | militar incontestable del proceso revolucionario sólo puede ser asumido por la Coordinadora Revolucionaria, que agrupa a la UDN y a las tres organizaciones revolucio-
Salta a la vista que los sectores favorables a una política de colaboración de clases, en el interior o en el exterior de la Coordinadora, batallarán, si no lo han empezado ya, ya sea por su ampliación hacia la derecha, ya sea por que su papel sea relativizado en beneficio de un frente más amplio, agrupado o no alrededor de la plataforma : de gobierno democrático revolucionario.
Sin embargo, por el momento es evidente, tanto a la luz de la huelga general del 17 de marzo como del llamamiento a una nueva huelga general, ocho días despues de la muerte de Romero, que es la Coordinadora Revolucionaria la que sigue desempe ñando efectivamente el papel de dirección.
Para concluir, es evidente que la publicación de esta plataforma está destinada, como decía Ana Mª Gómez, de la dirección del BPR, a llenar un vacio: el acuerdo en que se base la creación de la Coordinadora Revolucionaria establecía como perspectiva general la huelga general insurreccional. Pero no incluía ninguna consigna política transitoria que concretara, antes de desenalternativa a la Junta. Pero dadas las maniobras de esta última en torno a la cuestión de las "reformas", resultaba indispensable, para las organizaciones revolucionarias, concretar sus propuestas. La huelga general insurreccional sólo es una forma de lucha para derrocar el actual régimen. No basta para explicar a las amplias masas, sobre todo a los sectores que aún no siguen a la Coordinadora, por qué hay que derribarla (es decir, tras qué progrma de transformaciones alternativo hay que hacer frente a los fusiles de la Junta), ni por quién (qué forma superior de poder político puede sus-
La otra diferencia entre Nicaragua y El Salvador, que no es secundaria, es que el dispositivo de las fuerzas políticas burguesas es totalmente distinto. En primer lugar, a causa del peso específico de la oligarquía salvadoreña, de las catorce familias, que poco tiene que ver con lo que eran Somoza y sus acólitos. Desde el punto de vista económico y social, sobre todo desde que la mayoría de la Democracia Cristiana apoya a la Junta, el peso de la "burguesía opositono tiene nada que ver con el peso que tenía la burguesía antisomocista.
También desde el punto de vista político, la solución propiciada por el imperialismo y las fuerzas armadas, desde el 25 de octubre, al formarse la Junta, modifica sensiblemente las posibilidades de comparación. Particularmente desde el punto de vista de la actitud de las burguesías centramericanas y de los gobiernos del Pacto Andino. Escaldados por lo que ocurrió en Nicaragua tras la caída de Somoza, han decidido apoyar a la Junta salvadoreña contra el movimiento de masas. Esto explica que, al menos por el momento, ninguna de las fuerzas burguesas opositoras, si quiera las más pequeñas, hayan aceptado tomar nota de la plataforma de gobierno democrático revolucionario que se les ofrecía. El último factor que explica esta actitud es la misma firmeza de la política de intervención del imperialismo en El Salvador y en la región.
Desde hace varios meses resulta evidente, para la burguesía salvadoreña conjunto, así como para las burguesías de la región (2), que Washington, después de lo ocurrido en Nicaragua, ha decidido convertir a El Salvador en el test de su capacidad de contener y aplastar al movimiento revolucionario que se desarrolla a escala de toda Centroamérica.
Carter vertió algunas lágrimas sobre la muerte del arzobispo, pero su administración, a través del Secretario de Estado, se apresuró a reafirmar el apoyo total a la junta, mientras prosiguen los envíos de armas, de dinero y de consejeros militares. Al aproximarse acontecimientos decisivos, esto determina para todos los marxistas revolucionarios la importancia de la defensa inmediata, de la solidaridad con la revolución salvadoreña, frente a los golpes combindos de la Junta, de la oligarquía y del imperialismo.
A esto se compromete la IVª Internacional. D