Ocho meses después de la caída de Somoza
América Latina Nicaragua
L editorial de Barricada, diario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), del 22 de diciembre de 1979, afirma: "Con la reorganización del Gobierno, podemos decir que hemos escrito el prólogo del Plan de relanzamiento económico". Los cam-. bios operados en el Gobierno y en diversas instituciones del Estado están relacionadas con la agravación de la crisis económica, el peso del sector privado en la economía, que ha revelado el Plan de relanzamiento, las contradicciones socioeconómicas que de ahí se derivan y también el ascenso revolucionario en América Central
El 4 de diciembre de 1979 dimite el Gobierno constituído tras la victoria del 20 de julio. Los cambios de composición de los gabinetes ministeriales traducen la voluntad del FSLN de aumentar su control, entre otras cosas, en el sector económico.
En efecto, en un documento de trabajo publicado tras primera asamblea nacional de cuadros del FSLN, a finales de setiembre, la dirección del Frente constata que "de hecho, el sector financiero y económico del Estado -con excepción de la ejecución de la Reforma Agraria (...)— está en manos de la burguesía". En otras palabras, el FSLN observa con temor y preocupación el papel preponderante que han conservado los cuadros administrativos del antiguo aparato estatal en instituciones como el Banco Central y algunos ministerios. Se subraya también el peligro que encierra esto de cara al futuro: "Los elementos más reaccionarios y el imperialismo podrían aprovecharse de ello para reconstruir y consolidar un modelo de desarrollo económico" que implicaría la "dependencia" y el "refuerzo de la empresa privada"
La adjudicación del Ministerio de Planificación al comandante de la Revolución Henry Ruiz debe entenderse como una respuesta parcial del FSLN a esta problemáti-
Henry Ruiz sustituye a Roberto Mayorga Cortés, ex-secretario general del Mercado Común Centroamericano. El Ministerio de Planificación pasa a ocupar un puesto central y coordina los Ministerios de Industria, Comercio Interior y Exterior y el
C.A. UDRY
MIDA (Ministerio de Desarrollo Agropecuario). El titular del Ministerio de Industria pasa a ser Fernando Guzmán, que anteriormente dirigía el FIDEICOMISO, es decir, el organismo de gestión de los bienes industriales y comerciales confiscados a Somoza y los somocistas. El exministro de Industria, Noel Rivas Gasteasoro, habia sido en su tiempo el presidente de la Cámara de Comercio y miembro del Partido Conservador.
El MIDA, de reciente creación, centraliza los sectores de la producción agraria, la transformación de los productos agricolas y la ganadería. Su misión es la de insertarlas en el marco de la Reforma Agraria. Jaime Wheelock, comandante de la Revolución, dirige directamente este Ministerio, y sigue
encabezando al INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria). Anteriormente, el Ministerio de Agricultura tenía una función decorativa. Su titular era Manuel José Torres, terrateniente acaudalado y demócrata cristiano.
Humberto Ortega, que está al mando del EPS (Ejército Popular Sandinista), asume la cartera de la Defensa, que detentaba -aunque sólo formalmente— Bernardino Larios, antiguo coronel de la Guardia Nacional, arrestado en 1978 por intentar dar un golpe contra Somoza. Edén Pastora se une a Luis Carrión como viceministro de Defensa. Está encargado de organizar las Milicias Populares Sandinistas. Un sector privado que aún es fuerte
Estos cambios se han operado en visperas de la publicaciń del Plan Económico para 1980-1981, el "programa de urgencia y de reactivación a favor del pueblo"
A este respecto cabe subrayar un primer hecho: la proporción entre el sector privado y el sector publico en los distintos ramos incluidos en el cálculo del Producto Interior Bruto (PIB) es la siguiente (previsiones para 1980): agricultura, ganadería, silvicultura y pesca: (sector privado) 80,9% y (sector pú75% y 25%; construcción: 30% y 70%; minas: 1% y 99%; servicios: 45,3% y
Pero la contribución proporcional de los distintos sectores al PIB, prevista por el plan de 1980, es la siguiente: agricultura: 22,9%; minas y construcción: 4,7%; industria: 22,9%; servicios en que predomina el sector público (banca, seguros, transporte, agua potable, actividades gubernamentales): 23,1% y servicios en que domina el sector privado: 26,8%.
Esta doble serie de datos —aunque sean muy aproximativos- revela la importancia del sector privado, sobre todo en las actividades productivas. Así, la aplicación del Decreto n° 3 —que estipula la confiscación de los bienes de Somoza y los somocistas-no ha tenido la trascendencia esperada, la que ponia de relieve el editorial del semanario del FSLN, Poder Sandinista: "Confiscar a los somocistas significa confiscar el sector más grande de la burguesía, y por tanto significa mutilar a la burguesía en su conjunto, debilitarla como clase" (18.10.
Sin embargo, los resultados de la confiscación demuestran que el "grupo Somoza" había concentrado sus propiedades sobre todo en el terreno financiero, comercial y de servicios, y en menor medida en el sector productivo, con excepción de la transformación de la carne y del cemento. Además, sus empresas vivían en buena medida de los subsidios directos e indirectos del Estado, y su rentabilidad efectiva es muy distinta de lo que podía dar a entender el importe de los beneficios que en la época retiraba el
Todo ello confirma, por cierto, lo que escribió Jaime Wheelock en su libro rialismo y dictadura" (Ed. Siglo XXI, p. 141-176), de que el grupo Somoza, pese al incremento de sus actividades a comienzos de los años setenta, compite con otros tres grupos financieros: Calley Dagnal, Banco Nicaragüense (Banic) y Banco de América
La burguesia, que no se ha visto afectada —o sólo parcialmente- por las medidas de nacionalización, dispone fuerza económica notable, aunque es cierto que las decisiones tomadas en relación al comercio exterior, a la distribución de los productos en interior, a la banca y a los seguros, estrechan su margen de maniobra.
En resumen, el Plan económico incluye al sector privado —industrial y agricola- en el proyecto de relanzamiento, y le ofrece una serie de garantías que concretan la opción actual de la dirección del FSLN de llegar a un acuerdo con dicho sector. Según informados, Mayorga —el exministro de Planificacióndesempeñó un papel importante en la definición del programa económico... (Latin America News Letter —Regional report— Algodón, azúcar... y entrada de divisas
Un somero exámen de la situación de la agricultura permite comprender mejor los problemas a que se enfrenta el FSLN y los obstáculos que aparecen en el camino de la profundización del proceso revolucionario. El algodón, el azúcar, el café, la carne y los productos del mar representaban, en 1977, el 68,3% del valor total de bienes exportados. El algodón y el café constituyen las dos fuentes de divisas más importantes; entre ambos suman casi el 55% del valor de los bienes exportados en 1977.
En cuanto al algodón, el Plan prevé una gama de tierras sembradas que van de las 170.000 manzanas (1 manzana = 0,709 hectáreas) a 225.000. En su conjunto, el INRA tiene previsto sembrar unas 20 a 25.000 Por lo tanto, del 10 al 15% de la producción total corresponderán al INRA. Ante los cuadros del sindicato sandinista, Núñez
"El cultivo del algodón es el sector más tecnificado y moderno; en la actual situación del Gobierno, la iniciativa privada es la que tiene los medios para cultivar el algodón, que es el producto que proporciona más puestos de trabajo y más divisas, y que tiene los efectos multiplicadores más grandes" (Barricada, 12.12.1979).
Durante la guerra civil no se sembraron las tierras. En 1978-79, la producción de algodón ascendió a 499.000 balas de 480 libras. En 1980 está previsto que ascienda a 80.000 balas (Informe Semanal -América
América Latina Latina- 22.2.1980). En lo inmediato, la cuestión crucial es esta: ¿sembrarán los grandes propietarios para la cosecha de 1981? Sobre ellos se cierne la amenaza de la nacionalización... si sabotean. La aplicación de esta medida implicaria un nuevo hito de la revolución, tan importante como el de la nacionalización de la industria del azúcar y de las plantaciones de caña en
El Gobierno se esfuerza por organizar en cooperativas a los pequeños productores de algodón, que sin embargo sólo tienen una importancia marginal en cuanto al volumen arriendo de las tierras, fijándolo en un máximo de 300 córpor manzana, mientras que antes podía ascender a 2.000 córdobas (Barricada, 2.1.1980). Una parte de las tierras algodoneras, del 20 al 30% aproximadamente, están en régimen de arriendo.
En cuanto al café, la situación es algo distinta. Los pequeños y medianos productores ocupan un lugar más importante en la producción. El capital se aseguraba el control de la producción cafetera por medio del crédito y de la comercialización, además de su participación directa. La nacionalización de la banca y de la comercialización otorga al Estado un medio de intervención fuerte en este terreno. Pero sólo un poco más del 10% de la producción está bajo el control inmediato del INRA.
El problema social y político relaciones de este tipo de pequeños medianos propietarios con el proceso de la revolución nicaragüense está en el centro de las preocupaciones del FSLN. Los resultados de la última cosecha son inferiores a los previstos; entre las razones que se han dado se citan más de una vez las reticencias de determinados propietarios.
En cuanto al azúcar, la nacionalización del sector somocista le permite al MIDA controlar más del 30% de la producción. Sin embargo, una de las "grandes familias" de Nicaragua —los Pellas— detenta una parte preponderante de la producción azucarera. Alfredo Pellas es el propietario de la principal empresa azucarera de América Central, la de San Antonio, en el departamento de Chinandega. Así, el 66% de la producción de azúcar corresponde fundamentalmente a algunos propietarios. cuatro empresas azucareras nacionalizadas (Amalia, Camilo Ortega, Benjamin Zeledón y Julio Buitrago) tienen en total una capacidad de producción inferior a la de San Antonio (INRA — Boletín Informati-
4.12.1979). El sector público en la industria azucarera permanente a 3.365 trabajadores (ibid.,
En cuanto al tabaco, aproximadamente el 50% de la producción está en manos de la AGROINRA-TABACO. Desde el 29 de febrero, el único comprador de sésamo (oleaginoso) es la empresa estatal ENAL
América Latina (Empresa Nicaragüense de Algodón). Las exportaciones de sésamo deben aportar 12 millones de dólares (Barricada, 18.1.1980).
En cuanto al ganado y la carne, la realidad es más compleja. Dado que Somoza detentaba una posición muy fuerte en la industria cárnica (mataderos), el Estado domina el 80% de este ramo. En cambio, el INRA sólo posee del 6 al 8% de las cabezas de ganado. La cabaña nicaragüense era la más importante de América Central. Para realizar su capital, los propietarios exportan ganado ilegalmente, cosa que denuncia virulentamente el FSLN. A finales de 1979, Robelo afirmaba que se habían exportado de contrabando unas 500.000 reses (sobre una cabaña de 2.500.000).
Finalmente, el Estado detenta lo fundamental de la pesca y de los diversos productos del mar, que en 1977 representaban el 3,5% del total de bienes exportados. Nicaragua acaba de recuperar una parte de su flota pesquera, que habían evacuado los somocistas a Honduras.
La producción de bienes alimenticios es un problema capital que se plantea en Nicaragua, si quiere hacer frente, en un plazo no demasiado largo, al déficit alimenticio provocado por la guerra civil. El INRA controla alrededor del 30% de la producción de arroz, y del 13 al 15% de la de maíz, sorgo y frijoles. Gracias a su control sobre la ENABAS (Empresa Nacional de Alimentos Básicos), el Gobierno detenta ya más del 40% de la distribución de los cereales básicos. El Plan fija un objetivo superior al
En la producción de bienes alimenticios, los propietarios pequeños Somoza, los exportadores de productos agrarios utilizaban de hecho a los propietarios pequeños y medianos para el mercado interior y la autosubsistencia. De este modo podían acentuar la explotación de 350.000 trabajadores empleados durante cuatro meses al año en las plantaciones dedicadas a una producción orientada a la
El Plan de reactivación da la prioridad a la producción de bienes alimenticios. Debido a la estructura de la propiedad de este sector y a las complicaciones del relanzamiento de un ciclo de producción agraria interrumpido por la guerra civil, los objetivos del Plan se sitúan dentro de una gama que va de algunos tantos por ciento por debajo de la cosecha de 1979-80, a algunos tantos por ciento por encima (salvo en el caso del maíz). El déficit alimenticio amenaza pues con prolongarse cierto tiempo. En 1980 se destinarán 130 millones de dólares a la importación de bienes alimenticios (Poder 1980). En cuanto al algodón, Wheelock estima que la producción podría triplicarse en relación a la de 1979-1980, lo que la situaría, sin embargo, a un nivel inferior a la
Las dificultades en la agricultura, que emplea al 48% de la población activa, son nuevo avance de la Reforma Agraria, para empezar a superarlas. El sector del pueblo y el sector privado
En la industria, la participación del Estado es muy alta en el sector de la madera, los materiales de construcción, el cemento, la transformación de la carne y los productos del mar. Es significativa en el textil (el
En cambio, el sector privado sigue ocupando un lugar central en otros (agroquímico y químico, que son decisivos para la agricultura y la ganadería, las refinerías de azúcar, las fábricas de harina, los aceites y grasas vegetales, las máquinas, etc.). Alrededor de 13.000 personas trabajan en el sector público, industrial y comercial. De acuerdo con los objetivos del Plan, la producción industrial deberá sobrepasar en 1980 la de 1979 en cerca del 20%, lo que a pesar de todo la situará en un 20% por debajo de la de 1978.
Cerca del 15% del total de inversiones estatales, es decir, 56 millones de dólares sobre 375, se consagrará a la industria y al comercio. El relanzamiento planificado de las inversiones industriales y comerciales descansa casi en la misma cantidad en la iniciativa del capital privado, siempre que las empresas obedezcan.
La mayor parte de las inversiones del Estado se consagra, en el Plan, a las vías de comunicación, a los transportes, a la producción de energía y al sector social (educación, sanidad, vivienda). En una proporción muy elevada deberán financiarse mediante el crédito exterior. La creación de 90.000 puestos de trabajo —una decena de miles de ellos en la industria-, es el objetivo muy ambicioso que se asigna al Plan de cara a combatir un paro permanente que afecta al 33% de la población activa (o sea,
Henry Ruiz explica del modo siguiente la función general del Plan: "Con la aparición de la propiedad del pueblo —compuesta por los bienes de Somoza y los somocistas— la economía se compone: por un lado del sector del pueblo, y por otro del sector privado. La planificación trata de que la economía se desarrolle hacia un mismo objetivo, que lógicamente es el de las necesidades del pueblo, y de que asuma las responsabilidades que históricamente ha contraído Nicaragua con la banca interna-
... ¿Cómo hacer una economía mixta? La única manera es desarrollar una planificación que englobe a ambas partes".
Subraya las contradicciones que de ahí se derivan y añade: "La planificación trata de activar, de armonizar estas contradicciones". Tras utilizar el palo de la nacionalización contra el sector privado, Ruiz enseña el caramelo y señala que privada debe comprender que si se pone a estar segura de sacar ventaja del fin del estacamiento económico provocado por el somocismo y proyectarse hacia el futuro como una fuerza importante del país (Barricada, 30.12.79). En su opinión, el incremento del consumo, es decir, del mercado interior, debe ser uno de los mecanismos para relanzar las inversiones privadas.
Pero las vagas promesas no bastan para asegurar la participación del capital privado en el esfuerzo de reconstrucción. Hay que darle algunas garantías concretas. Esto es lo que da a entender Ruiz cuando declara: "Cuando hablamos de financiamiento del sector privado, lo hacemos con sentido responsabilidad" (ibid.). Entre las garantías concedidas hasta ahora, podemos citar: la unificación del cambio (1 dólar = 10 córdobas), para poner fin a los múltiples cambios instaurados por Somoza con objeto de penalizar a la "burguesía opositora"; la venta de divisas por parte del Banco Central; la ley de regularización fiscal, que permite disminuir o anular las demoras en el pago de impuestos y reevaluar los bienes proporcionalmente a la devaluación del córdoba en abril de 1979; los contratos con empresas privadas, que conceden créditos del Estado; la compra de productos a precios garantizados y garantias en el terreno de las reivindicaciones salariales (Barricada,
Durante la elaboración del Plan se suspendió el Decreto n° 3, con el fin de combatir el sentimiento de "incertidumbre" del sector privado (ibid., 21.11.1979). Robelo declaró a este respecto: "En ninguna de las leyes adoptadas hasta ahora hemos hecho empresario privado" (Cuadernos del Tercer Mundo, diciembre de 1979, página 50).
los capitalistas aprovechan estas disposiciones, que oficialmente deberian impulsarlos a invertir, para evadir capitales, ya sea bienes exportados a un precio inferior (lo que les permite depositar la diferencia en una cuenta en el extranjero), ya sea facturando los bienes importados a un precio superior (lo que les permite dejar una parte de las divisas obtenidas en la cuenta de un banco extranjero), o bien tirando de todos los hilos del mercado negro de divisas.
En el terreno político, este intento de integrar el sector privado en la fase actual de "reconstrucción" se traduce en la afirmación de la unidad necesaria con el sector "no vendepatria" de la burguesía. Esta unidad se celebró con motivo de las jornadas organizadas en conmemoración del asesinato de Joaquín Chamorro, antiguo líder de la "oposición burguesa" ocasión, el comandante Carlos Núñez Téllez explicó que "la unidad nacional tiene un sentido revolucionario, es decir, alcan-
zar el objetivo de construir un régimen distinto, depurado de la explotación descaraclaramente popular, democrático y antiimperialista. En esto debe englobar a las organizaciones de masas populares, las empresas privadas, la Iglesia, los grupos políticos intermedios, a todos quieran estar allí" (Barricada, 10.1.1980).
Encontramos ahí un tema que retoman a menudo los dirigentes del FSLN. Al poner el acento en la lucha contra la dependencia del imperialismo, establecen una diferencia entre el sector 'vendepatria" de la burguesía y otro sector que podría inscribirse en el por la independencia frente al
Es cierto que cuando el FSLN define a la
"vendepatria" pueden aplicarse a todos los capitalistas: "Es el sector de la vieja clase dominante que subsiste a pesar de todo, y que naturalmente teme por sus capitales, sus puestos de trabajo, en que el beneficio de la producción no es colectivo, sus inmensas propiedades de tierra, sus privilegios personales (Poder Sandinista, n° 3, noviembre de 1979). Sin embargo, esta distinción entre un sector "liquidador de la patria" y otro que manifiesta una "buena voluntad revolucionaria", puede dar lugar a alguna que otra contrariedad, máxime cuando la lucha contra la presencia económica directa del imperialismo tiene poco alcance debido a la debilidad histórica de su implantación económica en Nicaragua. La Reforma Agraria
Todas estas declaraciones y las garantías dadas a la burguesía no logran tranquilizarte control del FSLN sobre las palancas de mando, la consolidación de las organizaciones de masas y toda una serie de decisiones tomadas por el Frente.
A las nacionalizaciones de la primera etapa se suman, desde el otoño de 1979, las de las minas y compañías de seguros. Una sociedad nacional -Petronic- se creó con el fin de arrebatar el control de los suministros de petróleo a la EXXON. La principal empresa farmacéutica, SOLKA, acaba de
Para defender los ingresos de los trabajadores se promulga un decreto que impone una disminución de los alquileres en un 40% para los que van de 500 a 1.000 córdobas, y en un 50% para los de menor cuantía. Este decreto lesiona los intereses de un sector representativo de la burguesía. El arriendo de la tierra, en la región algodonera, ha disminuído; en las tierras de producción cerealística se fija en 100 córdobas por
En la reunión organizada por la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), en Managua, el 17 de febrero pasado, los pequeños campesinos y los trabajadores ru rales exclamaban: "No queremos que las tierras intervenidas sean devueltas". Jaime Wheelock y Sergio Ramírez les dijeron explícitamente "intervenidas" por el Estado (al margen del decreto n° 3) debido al sabotaje de los propietarios o a su no respeto de las leyes sociales, serían expropiadas (El País, 19.2.1980).
A partir de noviembre de 1979 se toman medidas para controlar los precios, con el fin de combatir la especulación: Cuando a comienzos de 1980 esta última se acelera, se forman Comités organizados conjuntamente por los CDS (Comités de Defensa Sandinistas), la ATC y el INRA. La ENABAS refuerza sus redes de distribución directa para dar la batalla a los intermediarios especuladores. blece un precio máximo para todos los bienes de consumo esenciales.
Al mismo tiempo, la dirección del FSLN consolida las organizaciones de masas e impulsa importantes movilizaciones. ATC celebró su primer Congreso los días 20 y 21 de diciembre de 1979. Cuenta con 60.000 afiliados en 14 departamentos.
los trabajadores —proletarizados y semiproletarizados — y a los pequeños campesinos. El objetivo que se fijan sus dirigentes: agrupar a 200.000 campesinos de aquí a un año y medio o dos. La concentración de 30.000 campesinos, procedentes de distintas provincias, el 17 de febrero, demuestra la capacidad de movilización de la ATC. Ha empezado a organizar a los campesinos de la costa atlántica.
En esta primera manifestación se retomaron las principales reivindicaciones del Plan de Lucha de la ATC, presentado el 7 de febrero de 1980. Afectan tanto a las condiciones salariales y a la salud de los trabajadores de las haciendas del Estado y privadas, como a los derechos de gestión de los obreros agrícolas en las "unidades estatales de producción" y a medidas radicales a favor de los pequeños campesinos (supresión de la deuda con los bancos, reducción del tipo de interés del 14% al 5% etc.).
La ATC es un instrumento privilegiado por el FSLN para hacer frente al sabotaje y al contrabando en la agricultura, y para llevar a cabo la Reforma Agraria. En este sentido iban dos de las consignas de la manifestación del 17 de febrero: "Sólo los campesinos y los obreros irán hasta el final, sólo su fuerza organizada permitirá la victo-
"Sin la organización de los trabajadores de la tierra no podremos avanzar".
De cara a la organización de las masas campesinas, la campaña de alfabetización —que se ha fijado el objetivo inmenso de desempeña un papel importante. Ha sido concebida como una campaña de politización y de alfabetización. Con este fin se ha movilizado masivamente a la juventud estudiantil; las "columnas" que recorrerán el país formarán sin duda una fracción de las futuras milicias populares.
La Reforma Agraria es entendida por los
América Latina dirigentes del INRA "no como un proyecto de desarrollo técnico-agrícola, todo como una parte integrante de un programa político-social que se inserta en el marco de las líneas maestras generales de la revolución popular sandinista" (Boletín del
- Los objetivos de la Reforma
Se pone el acento en la formación de unidades estatales de producción, que o bien combinan la producción y la transformación de los productos (proyecto Agroinra), o bien están consagradas únicamente a la "fincas asociativas" son haciendas que àgrupan a pequeños campesinos. No son propietarios de la tierra, dan en usufructo. Las tierras no pueden ser fraccionadas. Las 'fincas asociativas" son presentadas por el FSLN como una respuesta al problema de los minifundios.
La actividad del INRA se ha intensificado de cara a los campesinos pequeños y medianos, para organizarlos en cooperativas, asegurarles los créditos, los abonos, unas condiciones de venta adecuadas de los productos (cooperativas de venta y de compra, vinculadas a la ENABAS).
Wheelock declaró ante los representantes de 42 cooperativas cafetaleras, que agrupan a un millar de campesinos pobres: "Una época ha pasado definitivamente, la del pequeño productor sin medios técnicos, sin carretera, sin posibilidades de crédito, que tiene que pagar precios altos para comprar los productos de primera necesidad y que recibe un precio muy bajo por la venta desu producción... No les permitiremos a los grandes productores entrar en las cooperativas, porque no tienen ningún derecho a ello. No pueden reclamar el derecho de organizarse, esos que desorganizaron durante tanto tiempo a los pequeños cultivadores y los estrujaron en santa alianza con el somocismo"
La atención prestada a los campesinos pequeños es muy intensa y los lazos entre la ATC y la CST (Central Sandinista de Trabajadores) se han consolidado. Esta organización de pequeños campesinos y esta alianza con los trabajadores constituyen una tarea prioritaria a los ojos de la dirección del FSLN, no sólo para impedir que esta fuerza social pueda ser utilizada por la contrarrevolución, sino también para resal problema urgente de producción de bienes alimenticios y al sabotaje iniciado por los grandes y medianos propietarios. La CST: de la defensa de la "economía mixta al control obrero
Durante los últimos meses, la CST ha crecido considerablemente. Según el secretario de organización de la Central, Denis Meléndez, cuenta con 320 sindicatos, de los que 148 están en Managua. Organiza a unos 100.000 trabajadores (obreros, empleados,
América Latina
Para valorar la amplitud de la sindicalización, al socaire de la victoria de julio, hay que saber que en 1974 había 10.400 sindicados (600 en la agricultura, 1.800 en la industria y 8.000 en la construcción). Entre 1974 y 1976, el movimiento sindical se reforzó, y entonces se estimaba que el número de afiliados era de 25.000. Una simple suma de los miembros de la ATC y de la CST revela el cambio radical que se ha producido en el nivel de organización de las masas
En un discurso pronunciado el 10 de diciembre de 1979, con ocasión del primer seminario de cuadros de la CST, y reproducido en su órgano, El Trabajador, el comandante de la Revolución, Carlos Núñez, resume las normas de conducta del cuadro sindical. De este modo revela también las ambigüedades de una orientación sindical que debe obedecer a los objetivos de una desplegar todos los esfuerzos para resolver la cuestión del paro, estando dispuesto a ganar un poco menos para que los demás parados puedan trabajar, ser consciente de que este problema sólo podrá resolverse si volvemos a poner en marcha el aparato productivo con la participación de medianos productores, de sectores de la iniciativa privada..., esto es ser sandinista; convencer a las organizaciones de izquierda y democráticas de la función de las organizaciones de masas en las nuevas condiciones, considerar al Estado como un instrumento que garantiza los intereses de todo el pueblo, educar a las masas, y particularmente a los trabajadores, en torno a la dramática situación del país para que comprendan plenamente el por qué de una serie de medidas que a veces lesionan a sectores relativamente acomodados para satisfacer las necesidades de los que están hundidos en la más profunda miseria, y obtener apoyo de todos, esto es ser sandinista; defender el salario real, mantener el poder adquisitivo de la moneda, combatir la especulación, poner fin a toda tendencia inflacionista que afectaría a los planes del gobierno revolucionario, esto es ser sandinista; estar dispuesto a los peores sacrificios, a una política sistemática de austeridad, exigir que sea el rector de la política de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, aunque ello implique la necesidad de consumir cereales de base y de eliminar las mercancías de lujo y el gasto en productos que no tienen nada que ver con nuestras necesidades más urgentes, esto es ser sandinista; apoyar con entusiasmo las medidas destinadas a emplear de 80.000 a 90.000 obreros en la construcción —aunque para lograrlo cada obrero tenga que ganar algunos córdobas menos— y comprometerse plenamente a trabajar a ritmos acelerados en los trabajos iniciados, sin perder tiempo, sin estimular la apatía, sin exigir menos horas de trabajo, y, por el contrario, estar dispuesto a entregar horas de trabajo al fondo de subsidios de paro y a trabajar gratuitamente los fines de semana para que este dinero pueda invertirse proyectos, esto es ser sandinista; convencer a nuestro pueblo del carácter del régimen está construyendo, - propiedad estatal, propiedad privada, propiedad mixta - y que, por consiguiente, se experimentarán nuevas, sujetas a las leyes del país, esto es ser sandinista; combatir con energía a las organizaciones ultraizquierdistas, izquierda que se equivocan y difunden el estímulos atribuidos a la iniciativa privada para que esta participe en el plan de reactivación de la economía del país, sabiendo que esto se hará en bien de la nación, esto es ser sandinista" (22.12.1979).
Esta orientación no dejará de crearles dificultades a los cuadros de la CST. En primer lugar, porque entre las amplias ansiedad una redistribución de las rentas. Además, dicha política - en una economía en que el sistema de producción está mayoritariamente en manos del sector privado que combina el sabotaje, el atentismo, con la exigencia de garantías para invertir - conduce a tratar de limar las asperezas de los enfrentamientos rápidamente la movilización y la organizaalgunas organizaciones sindicales minoritarias - como la CUS, vinculada a la AFL-CIO - se alzan como portavoces de las reivindicaciones salariales de algunos sectores de la clase organizados desde hace un período relativamente largo, emprender una batalla posiciones frente a la CST. Moisés Hassán, miembro de la Junta, militante del FSLN y antiguo dirigente del MPU (Movimiento del
Pueblo aue no se arma
pleblo queno se libora
Pueblo Unido), reconoce explícitamente el austeridad y de productividad) coloca a los dirigentes de la CST en una posición difícil. Representan los intereses de los trabajadores, pero en el período actual un trabajador consciente sabe que no puede reivindicar un aumento de su salario debido a la situación del país" (The Miami Herald, 1.2.1980).
Pero frente al sabotaje y la evasión de capitales, la CST y el FSLN han lanzado, desde comienzos de año, una campaña de denuncia. Proponen el control obrero como el instrumento más eficaz para poner fin a estas prácticas: "El control obrero de las organizaciones de clase debe desempeñar un papel fundamental en la vigilancia, para cese la descapitalización empresas y no se exporten bienes ni importante, sinó más, como las medidas legales adoptadas para controlar antipatriotas. Las tareas de vigilancia permiten conocer el coste real de los productos, saber si se los exporta y cómo son exportados. Cuando se descubren procedimientos de este tipo, hay denunciarlos inmediatamente, defender la herramienta de trabajo, mantengan los niveles de producción y exigir el control de la contabilidad real de esa empresa. Si se afirma que los trabajadores son los principales protagonistas de esta revolución, que como clase revolucionaria son el principal apoyo y actor, no es por nada. Este proceso se impulsa y asegura en el terreno de la práctica concreta, cotidiana, y a través del ejercicio del control obrero, manteniendo y aumentando la producción en la perspectiva señalada por el Programa de Urgencia y de Relanzamiento Económico al servicio del pueblo para el año 1980" (Poder Sandinista, 14.2.1980).
A comienzos de febrero, la CST presenta un plan de lucha cuyos aspectos principales
son: asegurar el salario mínimo para los más desfavorecidos, aumentar este salario en una segunda etapa, aumentar el salario social, rebajar los salarios más "jugosos" de algunos administradores, para respetar las normas igualitarias, revisar el Código
Trabajo, campaña contra el 'burocratismo" de numerosos cuadros del aparato de Estado, creación de centros de aprovisionamiento en los lugares de producción, construcción de clínicas populares gracias al trabajo voluntario, apoyo al plan de relanzamiento económico, por la unidad de los trabajadores (central única), contra la derecha y la ultraizquierda (Barricada, 7.2.1980 y 13.2.1980). Defender la Revolución
Paralelamente al esfuerzo de organización de la CST y de la ATC, el FSLN prosigue su campaña de movilización de las mujeres y de la juventud, estructurando la Asociación de Mujeres Nicaraguenses, la Juventud Sandinista 19 de Julio y la Asociación de Niños Sandinistas. Los CDS siguen siendo fundamentalmente organismos integrados en tareas de gestión y organización a nivel de barrio.
El 24 de febrero de 1980 se crearon las Milicias Populares Sandinistas.El 16 de diciembre, Tomás Borge, en una reunión de miembros de la policía nacional sandinista, precisó las líneas maestras de la organización de las milicias: "Vamos a organizar a decenas de miles de nicaraguenses en las milicias populares sandinistas. La participación del pueblo en su conjunto, mediante la organización de las milicias, es necesaria. Si un día vienen a atacarnos a nuestro país, no sólo tendrán que enfrentarse al ejercito sandinista, sino todo el pueblo en armas...Son los trabajadores mismos en las fábricas, los estudiantes en las escuelas, los que serán milicianos. Asegurarán la guardia de sus fábricas, de su lugar de trabajo, de sus escuelas, de las universidades. Porque algún día, nuestros enemigos nos atacarán de todas partes...En las fábricas, todos los trabajadores querrán integrarse en las milicias para defender su fábrica. En primer lugar, por supuesto, en las que ahora pertenecen al pueblo, pero también en las empresas del sector privado. Vamos a organizar milicias para defenderlas. A menudo, por supuesto, esto no le gustará al patrón.
Esto no le gustará, pero bueno, ¿qué le podemos hacer? Vamos a organizar a los trabajadores de las fábricas, no sólo en los sindicatos, sino también en las milicias y en otras organizaciones de masas. "
Barricada, en su editorial del 24 de febrero de 1980, explica claramente la función de las milicias: "Mientras que el EPS es el instrumento militar de los trabajadores y campesinos, bajo una dirección revolucionaria, las milicias populares son la más alta expresión del pueblo en armas. En los lugares de trabajo y en las escuelas, en las aldeas y en los barrios, en los ministerios y en las oficinas, las masas populares pueden. unirse a las milicias para defender la revolución. Las milicias son de carácter volunta-
Run deber de todos los nicaraguenses unirse a ellas para defender las conquistas revolucionarias de todo el
Junto a la creación de las milicias populares se desarrolla una campaña sistemática de politización y educación en el EPS
Así, como contrapunto a las declaraciones sobre la economía mixta o la "unidad una preocupación constante: un esfuerzo por organizar a las masas y controlar directamente las instancias clave del aparato de estado. Préstamos contra la "vía cubana"
La actitud de la burguesía está directaesta situación contradictoria - y eminentemente transitoria - que impera actualmente en Nicaragua.
Por un lado, los capitalistas y terratenientes, apoyándose en sus bases económicas y en la ayuda imperialista, tratan de arrancar concesiones. Por otro lado, el mayor control del FSLN sobre las palancas de mando y la organización política, social y militar de las masas les inquietan mucho y los llevan a sabotear más o menos abiertamente, a pasarse al campo de los "vendepa-
Estos dos aspectos aparecen en una encuesta realizada en Nicaragua, entre los dirigentes del COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada), por la Christian Science que poseen empresas importantes y tierras se quejan más que nadie, pues temen que el gobierno preste demasiada atención a los pobres y no se preocupe lo suficiente de las necesidades del sector privado. La principal organización patronal, el COSEP, ha aceptado el plan económico para este año, pero muchas dudas sobre el lugar que le será asignado para participar en él...
En el comunicado publicado para explicar su aceptación del Plan, lo fundamental de la posición del COSEP consiste en expo-
"armonía" entre todas las componentes sociales de la nación, para tener éxito en la aplicación del Plan y para evitar "caer en el impulso de otros modelos revolucionarios"
(La Prensa, 18.1.1980).La referencia
Cuba salta a la vista.
Los discursos y declaraciones de la jerarquía religiosa van en la misma dirección: la advertencia contra el "totalitarismo" se ha convertido en el leitmotiv de quienes reivindican la libertad de la "iniciativa privada"
y el respeto del "pluralismo".
América Latina
Al no disponer de fuerzas políticas organizadas con una base sólida, al no tener a su servicio una fuerza militar, la burguesía se ve obligada a obrar con cautela para defender y posteriormente reforzar sus posiciones. Trata de utilizar de manera combinada su control sobre una parte considerable del aparato de producción, su influencia directa en el sector financiero del Estado, sus lazos con las organizaciones patronales de América Central y las burguesías latinoamericanas, y las maniobras de las instituciones monetarias y bancarias internacionales, cuyos préstamos son decisivos para financiar el grueso de los proyectos de inversión estatal previstos en el
La burguesía imperialista no camufla sus intenciones al respecto. En un editorial del Washington Post se puede leer: "Un nuevo préstamo de 75 millones de dólares tiene por objeto demostrar a los nicaraguenses que existe una cubano, y responder a las necesidades de créditos de la clase media. Muchos empresarios esperan esta señal de los Estados unidos antes de comprometer su fortuna y sus energías en el combate por una sociedad abierta (sic)" (International Herald Tribune,
The Economist, a su vez, "que, aún hay razones para esperar que las necesidades de dinero de los sandinistas para reconstruir las ciudades devastadas de Nicaragua (dinero que Cuba no puede darles, mientras que los Estados Unidos sí pueden), reforzarà los espíritus independientes entre ellos" (22 y 29.2.1980).
Robelo reconoce explícitamente que "en ese tipo de organismo (Banco Mundial, FMI...), hemos tenido una buena acogida. El flujo actual nos infunde optimismo en cuanto a la disposición de estos organismos internacionales ayudar a reconstrucción" (Tercer Mundo, diciembre 1979).
Esta disponibilidad calculada de los organismos financieros internacionales es el reflejo de una opción política del imperialismo norteamericano, aunque de momento en muchos casos sólo se trata, de hecho, de una refinanciación de la deuda.
Frente a la ayuda restringida de la URSS y de Europa del Este, los Estados Unidos se perfilan como uno de los "donantes"
menos avariciosos.
A comienzos de enero, Washington había vertido un total de 28 millones de dólares en
Nicaragua, en forma de donativos, de suministro gratuito de alimentos, prestamos en condiciones excepcionales
(Barricada, 13.1.1980). Además se abierto una línea de crédito de unos 25 millones para la compra de bienes alimenticios.
Sin embargo, la última sesión a puerta cerrada (¡la tercera en 150 años!) de la Cámara de Representantes estadounidense, para tratar de las condiciones de una ayuda
América Latina de 75 millones de dólares, revela las dudas de algunas fracciones de la burguesía imperialista en cuanto a la eficacia de esta política: el proyecto, pese a las enmiendas introducidas, fue adoptado por 202 votos contra 197. La voluntad de precisar las condiciones de la ayuda la convierte en un chantaje ex-
Los 75 millones de dólares votados no pueden emplearse para la campaña de alfabetización en las escuelas en que hay enseñantes cubanos, y lo esencial de ese dinero debe ir al sector privado, etc. esta ayuda podrá suspenderse inmediatamente si el gobierno juzga que la influencia cubana va en aumento o si Managua apoya las guerrillas en América Central.
El Banco Mundial concedió en enero de 1980 un préstamo de 52 millones de dólares a plazo muy largo, 20 y 50 años (La Prensa, 11.1.1980). El FMI ha dado lúz verde a un crédito de compensación, sin condiciones, de unos 22 millones de dólares. Ha aumentado la cuota de DEG (derechos especiales de giro) de que dispone Nicaragua para saldar los déficits de su balanza de pagos (Barricada, 18.1.1980). El Inter-American Development Bank discute de un préstamo, en condiciones muy favorables, de varios centenares de millones de dólares en tres
Bank of America asume la dirección de un consorcio privados para renegociar las condiciones de devolución de la deuda, tras conceder una moratoria de dos años para los 490 millones de dólares que les debe el sector público.
Así, el imperialismo está decidido a utilizar al máximo la extrema penuria que sufre Nicaragua, su enorme endeudamiento ante los bancos privados imperialistas y las instituciones financieras internacionales, y el relativo aislamiento - con la excepción de Cuba - en que la abandona la burocracia de los estados obreros. Cuba acaba de decidir, en efecto, una ayuda muy importante de 50 millones de dólares para 1980 (Barricada, 26.2.1980); esto constituye un esfuerzo considerable, vistas las dificultades económicas
Esta política imperialista se articula con
Men la economía la burguesía y su influencia en las instituciones financieras del Estado. Arturo Cruz, que trabajó durante mucho tiempo en la IDB en Washington, es el director del Banco Central. Joaquín Cuadra Chamorro, vinculado anteriormente al Banco de América, ocupa un puesto clave en las finanzas. Cruz explica, en una larga entrevista publicada en Barricada, el papel decisivo del Banco Central en la aplicación del Plan económico. Precisa asimismo que "debemos recordar que el programa de reactivación para 1980-1981 se efectúa con una balanza de pagos con un importante déficit por cuenta corriente en 1980. Esto implica que por un lado deberemos proseguir nuestra política destinada a estimular al máximo las exportaciones, y por otro observar una conducta de las más austeras en lo que se refiere a las divisas" (18.1.1980).
La orientación de Cruz coincide con las ideas de la CEPAL, que sobre la base de una economía mixta" propone un modelo intermedio de industrialización basada en la sustitución de las importaciones y en la exportación de productos agroindustriales.
Entre las burguesías latinoamericanas, la de México - interesada en el mercado centroamericano - es la más activa en la ayuda Nicaragua, con el objetivo de mantenerla dentro del sistema capitalista. El mexicano Bernardo Quintana encabezaba, en enero de 1980, una delegación de la Federación Construcción, que visitó Managua. Acudió a discutir sobre su posible participación en Quintana declaró que América Latina debe ser construida por América Latina" (La Prensa, 13.1.1980). Haciendo gala de un obtener una parte de los créditos internacionales concedidos a Nicaragua para su reconstrucción. Declaró su apoyo, junto con sus acólitos del Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador, a los representantes de la Cámara de la Construcción de Nicaragua.
•Sin embargo, inquietos por los acontecimientos que se desarrollan en América Central y en la propia Nicaragua, en más de un gobierno latinoamericano cambio de actitud. Carrazo, de Costa Rica, abunda en sus declaraciones ferozmente anticomunistas. Los socialcristianos de Venezuela no ocultan su oposición radical al FSLN y son favorables a una intervención en El Salvador. El gobierno Turbay de Colombia ha lanzado toda una campaña contra Nicaragua, que al declarar nulo el tratado de 1928 con Colombia y al ampliar sus aguas territoriales, pone en tela de juicio la posesión por el Estado colombiano de las islas San Andrés y Providencia.
Por un lado, la burguesía de numerosos países latinoamericanos multiplica las iniciativas para consolidar los lazos de Nicarainternacional, y por otro se prepara para una contraofensiva con miras a tratar de quebrar el ascenso revolucionario en la Una "transición lenta"
La discrepancia entre una serie de iniciativas tomadas por el FSLN, en el terreno de la organización de las masas y el establecimiento de un Plan económico que descansa en el funcionamiento presuntamente "armónico" de los tres sectores (privado, mixto y publico), no puede prolongarse demasiado. La dinámica real de los enfrentamientos entre las clases, estimulados por la profunda crisis socioeconómica, por el empuje de las masas tras la victoria de julio de 1979, por el grado de trabajadores y campesinos que reconocen en el FSLN a su dirección, por la resistencia de las fracciones de la burguesía, por las iniciativas del imperialismo en el actual contexto de crisis en América Central, amenaza con poner patas arriba más de un plan y más de una declaración, igual que en el pa-
A la vista del legado del somocismo, de Guardia Nacional, de la sangría provocada por la guerra civil, de los problemas de la reanudación de la producción, propios a todos los procesos revolucionarios, no cabe duda que se necesitarán tres años para simplemente la maquinaria económica. Por supuesto, sobre el papel puede trazarse una "transición lenta", en la que se combinan por un lado una economía "mixta" (es decir, capitalista); y por otro, el refuerzo de las organizaciones de masas (sindicatos, CDS y milicias), así como un creciente desplazamiento de la burguesía de los centros de decisión.
Pero no podrá resistir los embates de las fuerzas sociales. Habrá que cortar el nudo, habrá que romper la alianza con sectores de la burguesía (lo que es distinto del intento de integrar a los cuadros técnicos, dada la penuria de personal cualificado), so pena de que esta refuerce sus posiciones y encuentre incluso algún "espíritu independiente" en
Cerca del 30% de la población activa en paro, gran número de familias - casi cien mil - malviviendo al nivel de subsistencia, esperando créditos, abonos, etc., un déficit muy grave de la balanza alimenticia, estos algunos de los problemas a que las masas y el FSLN deberán responder.
Está claro que esta respuesta no radica, por ejemplo, en un incremento de los salarios directos de un sector de la población asalariada. Como subraya el FSLN, en la fase incrementar el salario social (educación, guarderías, sanidad, vivienda, distribución de alimentos y de agua, transportes a precio reducido etc.), para necesidades de las masas y estimular su organización.
Pero esta solución exige un control estrecho sobre el sobreproducto social, sobre todas las decisiones estratégicas trabajadores puede pedirseles un estuerzo considerable si existe la seguridad de que las opciones en torno a la reinversión del excedente pueden hacerse y se hacen beneficio de ellos y con su participación directa. Esto conduce inevitablemente a un enfrentamiento con el sector privado, que tiene poder de decisión sobre un volumen de inversiones muy grande, y que no puede
obedece: al mismo tiempo a los imperativos de la economía capitalista y a la satisfacción de las necesidades sociales de la población trabajadora.
En la medida que se conceden créditos a los capitalistas y que sólo invierten marginalmente sus capitales propios, pueden volver a poner en marcha las empresas. Pero de ahí a relanzar un auténtico proceso de acumulación de capital hay una distancia nada despreciable, sin hablar ya de la misma naturaleza de las inversiones realizadas.
Un ejemplo puede servir para ilustrar las contradicciones que entraña la situación actual. El FSLN pidió a los trabajadores que ganan más de 1.500 córdobas al mes que renuncien voluntariamente a la paga extra de fin de año para invertir esta suma en un fondo destinado a la creación de 15.000 puestos de trabajo. La patronal debía embolsar al Estado los importes equivalentes a estos "donativos". A mediados de febrero sólo se había recuperado una parte muy pequeña de estas entregas voluntarias de los trabajadores. Los patronos no tienen prisa en devolverlos a las cajas del Estado. El objetivo de crear 15.000 puestos de trabajo puede no ser alcanzado.
Otro ejemplo: el FSLN ha emprendido un esfuerzo considerable para luchar contra la especulación. Todas las experiencias del pasado demuestran que el éxito de este combate debe basarse en el control efectivo de la oferta (producción), de la distribución, y en la participación de las masas, máxime cuando incluso si se alcanzan dichos objetivos, se manifestarán tensiones debido al déficit real.
Pero la extensión del control existente actualmente, y de la movilización popular, sólo puede provocar choques con propietarios grandes y medianos, y con un sector de la distribución. Esto ya se ha dado en relación al arroz, sector en el que grandes propietarios son fuertes. En el mercado oriental de Managua, los CDS se enfrentan a los mayoristas y grandes comerciantes, organizados en la Cámara Nacional de Comercio (1).
Las huelgas que estallaron en la industria azucarera (Azucarera de San Antonio), en los hospitales y en la construcción (4.000 trabajadores de los tajos de Managua), revelan también las tensiones sociales producidas por la situación socioeconómica, aunque sea cierto que algunos dirigentes de los antiguos sindicatos se aprovechen de ellas para defender sus intereses particulares.
En estas ocasiones, la dirección del FSLN explica a los trabajadores, en diálogo directo, que el acento debe ponerse en una mejora del salario social, favoreciendo a los más pobres, y no en el salario directo. No recurre en absoluto a las amenazas o medidas represivas, y ante la presión obrera concede una parte de las reivindicaciones.
Frente a la resistencia de la burguesía industrial y terrateniente, al igual que frente a las amenazas que blande el imperialismo, el FSLN declara que los campesinos y obreros representan la única fuerza que puede lleva a término la revolución.
La creación de las milicias populares y la función que se les asigna, el programa de lucha de la ATC, la campaña de alfabetización, la respuesta de la CST a la COSEP (2) y su campana contra el sabotaje patronal, las movilizaciones organizadas en Managua para denunciar el chantaje económico de los EE.UU. y las actividades de la CIA que reveló, de hecho, la sesión a puerta cerrada de la Cámara de Representantes - todo ello son indicios de que el FSLN se prepara para
Pero al mismo tiempo, el FSLN crea un "bloque popular democrático", reuniendo en el seno de una cordinadora al Partido Socialista Nicaraguense (tendencia Sánchez), al Partido Comunista de Nicaragua y a formaciones burguesas como el Partido Liberal Independiente, el Partido Popequeños) y al Movimiento Democrático Nicaraguense (de Robelo). Este bloque ha sido creado con miras a la formación del Consejo de Estado - en el que se confirma la presencia de las organizaciones de masas -, a la aplicación del Plan económico y a la (Barricada, 20.2.1980).
Los ritmos que se perfilan (relanzamiento del cultivo del café y del algodón, recuperación del aparato industrial, decisiones referentes a las condiciones de la ayuda internacional y a la renegociación de la deuda (3), creación del Consejo de Estado prevista para el 4 de mayo, situación en El Salvador) serán determinantes para el porvenir de la revolución nicaraguense.
Van a producirse nuevas pruebas de fuerza. Si sus plazos no son en absoluto rígidos, no pueden ser aplazadas más allá de ciertos límites mediante maniobras tácticas y juegos de equilibrismo. Se producirán en el terreno político, económico e internacional, pues es imposible asociar a los capitalistas a la transformación socialista de la economía y el imperialismo hará todo por arrebatarle al pueblo nicaraguense la dirección de su propio destino. Su resultado dependerá de la relación de fuerzas sociales, con sus reflejos en el seno mismo de la dirección de la revolución, que se establezca en el curso de las movilizaciones.
El imperialismo norteamericano despliega sus esfuerzos para estrangular y golpear el ascenso revolucionario en El Salvador e impedir su extensión a Guatemala y Honduras. Cualquier éxito en esta dirección no haría sino reforzar el chantaje económico (bloqueo) y los golpes de mano militares contra la revolución nicaraguense.
El apoyo a la revolución en América Central debe estar en el centro de las preocupaciones y actividades de los revolucionarios
América Latina de la Cuarta Internacional, particularmente en América Latina. (1) El 9 de marzo, 2.000 pequeños comerciantes protestaron contra la política de control de precios, reclamando "un comercio libre en una Nicaragua libre" (2) "Hoy en día, estos señores reclaman un puesto en esta revolución y hablan de su unidad y su consolidación, pero no hablan del apoyo incondicional a la revolución, no hablan de crear puestos de trabajo con el dinero que han depositado en el extranjero, ni de adoptar posturas honestas en el relanzamiento económico, lo único que les permitiría ocupar un sitio en el proceso...Aquí, el único juego que vale, es la voluntad garantizada por 40.000 muertos y 80.000 huérfanos, que exigen que este proceso llegue a su punto culminante, el triunfo de la clase obrera." financieras han acordado, de hecho, una moratoria. Al organizar la refinanciación de la deuda, tratan de obtener compromisos más sólidos por parte del FSLN, y de influir en las opciones estratégicas y, por tanto, políticas. La táctica de tratar de aplazar los vencimientos, a la vista de las necesidades de la reconstrucción y de la constitución de una reserva de divisas - de 3 millones en julio ha pasado a 123 millones en diciembre - no puede ser rechazada. En realidad, la cuestión crucial se refiere a la aceptación o no de las condiciones que refuerzan efectisector privado y tienden a limitar las medidas favorables a las masas.