Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Nicaragua

La prohibición de "El Pueblo" y la condena de sus dirigentes

· Inprecor n.º 14, abril de 1980 · p. 18 · 1.169 palabras

La prohibición de "PUEBLO"

y la condena de sus dirigentes

América Latina

L 23 de enero de 1980, las fuerzas de seguridad del FSLN ocupan los locales del diario El Pueblo y a siete dirigentes del Frente Obrero. El 4 de febrero, el responsable del periódico, Melvin Wallace, se entrega a las autoridades.

El Frente Obrero es el "frente de masas" y ala sindical del MAP (Movimiento de Acción Popular). El MAP procede de una antigua escisión del FSLN. Al comienzo adoptó una orientación maoista pro-Pekin, manifestó después una inclinación por las posiciones pro-albanesas, cuencias que de ello se derivan en la lógica de los juicios políticos sobre la URSS.

Durante la guerra civil, los militantes del FO participaron en la organización de las MILPAS (Milicias Populares Anti-Somocistas), que entraron en combate por el derrocamiento de la dictadura.

Barricada del 11 de febrero señala que el juez del distrito de Managua ha condenado a dos años de trabajos forzados a Melvin Wallace Simpson, Juan Alberto Enríquez, Carlos Cuadra Cuadra e Isidro Téllez, por "delito consistente en difundir por escrito proclamas, libelos y artículos cuyo fin es el de atentar contra los intereses populares y abolir las conquistas logradas por el pueblo". Se ha aplicado el artículo 4, párrafo c, de la Ley sobre el Mantenimiento del Orden y la Seguridad Pública. El Pueblo ha sido clausurado.

El juez Víctor Manuel Ordóñez explicó que los acusados habían violado la ley pordio del diario El Pueblo, han lanzado ale- "individuos mencionados, por meques contra el proceso revolucionario, las autoridades de la Junta del GRN y los dirigentes del FSLN, sin tener en cuenta las realizadas en favor de la gran mayoría, y han utilizado abiertamente este medio de información para atentar contra el orden

"Además, no sólo han atacado este proceso revolucionario en las páginas de El Pueblo, sino que hay pruebas suficientes de su apoyo a la organización Frente Obrero y al MAP, grupúsculos que han proclamado abiertamente su voluntad de desobedecer a las directrices de la JGRN y del FSLN, con el fin de defender intereses muy particulares" (11.2.1980).

Finalmente, en su discurso, el juez "hizo alusión a algunos números de El Pueblo, como el del 7 de diciembre de 1979, donde bajo el título 'Un marxista comenta la fiesta de la Inmaculada Concepción' se desarro-

C.A. UDRY llan una serie de argumentos contra esta tradición y contra su lugar en el actual proceso revolucionario. Otro número demuestra el interés de El Pueblo en atentar contra el orden público. En el número del 21 de enero de 1980 está escrito que el FSLN se aproxima cada vez más a la burguesía".

Barricada ha hablado de armas en poder

FO (2.2.1980). El Gobierno exigido, en octubre de 1979, que se devolvieran todas las armas al EPS, con el fin de facilitar su armamento. Sin embargo, hay que subrayar que en el acta de acusación, tal como informa Barricada, no se alude a esta cuestión y que sólo se invoca el artículo 4, párrafo c, es decir, un artículo que trata del delito de opinión.

Ya a finales de setiembre y comienzos de octubre de 1979 habían sido detenidos algunos miembros de El Pueblo y del FO Tras su puesta en libertad tuvo lugar una discusión entre ellos y el FSLN; una fracción de FO se adhirió entonces al FSLN

A finales de diciembre y comienzos de enero de 1980, El Pueblo lanza virulentas acusaciones políticas contra el FSLN. En las huelgas en el sector nacionalizado, por ejemplo en la construcción en Managua, los militantes de FO forman coro, contra la CST, junto con sindicalistas dirigidos por una fracción estalinista y elementos corporatistas. La principal reivindicación que plantean es la del aumento de salarios.

Barricada los acusará de hacerle el juego a la burguesía y de dividir las filas obreras.

A comienzos del mes de enero, El Pueblo publica dos veces una larga declaración del Partido Socialcristiano, como publicidad, por razones financieras. El FSLN lanza un duro ataque contra esta publicación. Pueblo reconocerá que no había sido una

En repetidas ocasiones, El Pueblo difundirá noticias "sensacionalistas"', que más

EPS contra un puesto fronterizo de Honduras. Esta noticia había sido divulgada por una emisora de radio reaccionaria de Honduras. Las fuerzas contrarrevolucionarias son las de la burguesía y el imperialismo

Básicamente, la línea política de El Pueblo es sectaria y ultraizquierdista. Basándo• se en las contradicciones reales y las debilidades del proceso revolucionario, El Pueblo y FO proponen una "marcha forzada al socialismo" y denuncian como compromi so definitivo con la burguesía todas las opciones tácticas del FSLN. Además, esta denuncia no viene acompañada de ninguna propuesta, en positivo, de una orientación global que permitiera hacer avanzar a la revolución, movilizar y organizar a las masas.

Es evidente que una línea ultraizquierdista puede hacerle el juego a la burguesia en el transcurso de una revolución. Pero esto no implica en modo alguno que una corriente como la de El Pueblo y FO/MAP deba ser caracterizada de contrarrevolucionaria colocada, a veces, al mismo nivel que la burguesía "vendepatria" y los somocistas.

Las fuerzas contrarrevolucionarias son las que están representadas por la burguesia burgueses que actualmente pueden parecer aceptar "meterse en el proceso" sólo lo hacen para poder oponersele mejor

Cuando el MDN de Robelo denuncia, junto con el FSLN, a los "ultraizquierdistas" que "pactan con la derecha", no lo hace sin duda para hacer avanzar la revolución.

El combate político contra una corriente del movimiento obrero que se caracteriza de ultraizquierdista no debe hacerse confundiéndola con la reacción y la contrarrevolución. Esta batalla debe llevarse a través de un debate público (máxime con el prestigio que tiene el FSLN ante las masas) y tomando medidas que permitan contrarrestar el sabotaje de la burguesía, responder a las necesidades de las masas y favorecer su movilización.

Las medidas represivas adoptadas a causa de la difusión de ideas y escritos —cuando el principal diario de la burguesía, La Prensa, no deja de poner trabas a la revolución— pueden conducir a limitar la libre discusión en las organizaciones de masas (CST, ATC y CDS), y por tanto a limitar su capacidad de acción y la unificación de las masas trabajadoras. Esto puede ser incluso un obstáculo dentro del FSLN. Esto no puede sino minar la audiencia del FSLN e incluso dañar los intereses de la

El PC. francés no se ha equivocado en esto. L'Humanité del 8 al 14 de marzo, presenta por un lado, falsamente, a FO como un grupo trotskista, y utiliza, por otro, las declaraciones de

"Coincidencia" entre las maniobras de la CIA y la dad de determinados grupos izquierdistas". Pero L'Humanité hace esta campaña en nombre de una política de alianza con la burguesía, es decir, con las fuerzas sociales que se opondrán a cualquier avance de la revolución.

Por consiguiente, no podemos sino expresar nuestro desacuerdo con las medidas adoptadas y algunas explicaciones dadas, independientemente del juicio negativo que podamos hacer de la línea y las motivaciones de los dirigentes de FO/MAP.