Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Perú

La crisis económica y política en el Perú

· Inprecor n.º 14, abril de 1980 · pp. 7-9 · 3.200 palabras

La crisis económica y

PERU política en el Perú

Manuel LAJO

P ERU conoce actualmente una

profunda crisis, que sólo puede compararse a la que se produjo tras la derrota de la Guerra del Pacífico, hace exactamente un siglo.

En el Perú, el ciclo de la crisis del capitalismo dependiente parece repetirse cada diez años, aunque tiende a acortarse. El déficit de la balanza de pagos, la devaluación, la inflación, la recesión y el paro masivo se redoblaron en 1958-59, en 1968-69 y de una forma mucho más dramática desde 1975

A comienzos de los años 60 hubo un breve periodo de recuperación económica, lo que permitió el acceso al poder de un gobierno civil, populista y moderado, encabezado por Fernando Belaúnde Terry, bajo la égida de la Alianza por el Progreso. La crisis que se inició en 1967 preparó el terreno a la sustitución de ese gobierno por los militares, con un gobierno de tipo populista radical, al menos en los tiempos. La crisis naciente, yugulada hasta 1973, creó las condiciones del golpe de Estado del general Morales Bermúdez contra el general Velasco Alvarado.

Entre 1975 y 1980, paralelamente a un proceso de desmantelamiento de las retormas velasquistas, difícil de llevar a cabo, y bajo el efecto de la crisis económica más grave desde comienzos de siglo, asistimos a un proceso de radicalización de las masas populares, que se expresó en tres huelgas nacionales victoriosas, millares de huelgas locales, ocupaciones de tierras, el surgimiento de centenares de organizaciones de masas, la creciente audiencia electoral de la izquierda y el desarrollo de sus organizaciones.

Por su parte, la burguesía intenta, mediante la elección de una Asamblea Constituyente (de julio de 1978 a julio de 1979), y mediante elecciones presidenciales y parlamentarias, que tendrán lugar el 18 de mayo de 1980, reestructurar el gobierno a través de un proceso de "transferencia del poder a los civiles", que permitiría ofrecer una alternativa a las fuerzas armadas, desgastadas tras doce años de gobierno, y establecer

"democracia restringida' , capaz de prolongar la vida de un Estado burgués que no puede dar ninguna respuesta a la crisis que sufre la sociedad peruana en su conjunto. La crisis: su perfil estructural y coyuntural

El Perú tiene una población de 17 millones y medio de habitantes. Esta crece a una tasa anual del 2,9%. Así, cada año aumenta Doce años de dictadura militar han agravado la crisis

América Latina en medio millón de personas.

No obstante, el Producto Nacional Bruto (PNB) ha disminuído durante los últimos años (1,2 y 1,8% en 1977 y 1978, respectivamente). En 1979, el PNB aumentará en un 1,7% pero fundamentalmente gracias incremento de las exportaciones -particularmente las exportaciones no tradicionales— y al aumento puramente coyuntural de los precios de determinadas materias primas exportadas.

El coste de esta aparente recuperación ha sido un incremento de la deuda exterior (renegociada a finales de 1978), una disminución de los salarios reales en alrededor del 50% en comparación con 1973, una devaluación de la moneda, que pasó de 40 soles en 1976 a 250 soles en 1979 por un dólar, un aumento del paro, que se acerca al 10%, y del subempleo, del 50%, una aceleración del proceso de centralización y de concentración del capital, que se manifiesta, como en los demás países del cono sur, en el creciente peso de los mecanismos financieros y especulativos.

En 1978, en PNB alcanzó cerca de los 9.000 millones de dólares, es decir, 530 dólares por habitante. La deuda exterior ascendía a 8.864 millones de dólares. Así, la deuda exterior por habitante es casi igual al PNB por habitante. Cada peruano adeuda 510 dólares, o en otras palabras, toda la población peruana debería trabajar sin con-

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América Latina sumir ni invertir durante un año entero para pagar la deuda.

La población rural representa el 39% de la población, pero la agricultura apenas participa con un 12% en el PNB. La industria representa el 24% del PNB. El hecho de que el 50% de la población esté subempleada en 1979 significa que la mitad de la fuerza de trabajo trabaja menos de 35 horas semanales o percibe ingresos inferiores al salario mínimo vital (48 dólares al mes). Hay prácticamente medio millón de personas que están en paro total y más de dos millones y medio subempleadas.

Los que tienen un puesto de trabajo, si están asalariados (empleados), percibian en noviembre de 1979 tan sólo un 49%, en promedio, de lo que ganaban en 1973. Si son obreros, ganan el 72%, y aún asi tan sólo si están sindicados.

salario mínimo ha disminuido en términos reales en un 40% en comparación con 1973. Pero las remuneraciones que más han descendido en relación a 1973 son las de los empleados del sector público: algunos ganan solamente el 26,6% de lo que ganaban en 1973.

En 1972, la parte de la renta nacional correspondiente a los salarios era del 51,3% Los beneficios alcanzaban el 15,5%. En 1979, los salarios no representaban sino el 40%, mientras que los beneficios se aproximaban al 30%.

El valor de las exportaciones (cobre, cinc, hierro, plata, algodón, azúcar, café y lanas, fundamentalmente), fue en 1978 de 1.940 dólares. Las importaciones ascendian solamente a 1.600 dólares, es decir, que hubo un excedente de unos 300 millones de dólares en la balanza comercial. Si lo comparamos con el año 1975, cuando esta balanza dió un déficit de 1.099 millones de dólares, y el déficit de la balanza de pagos era de 1.538 millones (para un importe total de las importaciones de 2.390 millones de dólares), podemos apreciar la gravedad de la recesión. El FMI y los diez planes de recuperación

No cabe duda que la intervención del FMI, con miras a controlar la política económica peruana, no es nada nuevo. La novedad consiste en el "seguimiento" muy estricto de las recomendaciones que hace y que desde 1975 son cada vez más draconianas. Ha llegado a imponer prácticamente todo lo que quiere y los diferentes "planes de recuperación económica" no han sido elaborados por el gobierno peruano, sino por el propio FMI. Y las sucesivas visitas de la delegación del "Fondo" —cada vez más familiares-, delegación que preside Linda Koenig, no dejan de tener alguna relación, por ejemplo, con los cinco cambios de ministros de Economía entre 1974 y 1978.

Tras los primeros años de reforma, Velasco había logrado que la recesión de 1968 quedara superada y que el ritmo de crecimiento económico recuperara su tasa "normal" (5% en promedio entre 1969 y 1974).

Tras el periodo más duro de enfrentamiento entre el nacionalismo militar, el capital y el gobierno norteamericano —que llegó incluso a amenazar con la aplicación de la Enmienda Hickenlooper—, el refor-. mismo militar obtuvo el apoyo del capital internacional por medio de préstamos, acuerdos sobre inversiones en asociación con el Estado, la financiación de proyectos gigantescos de sistemas de regadio en la costa, así como la exploración y construcción de un oleoducto en Amazonia del norte.

contribuyeron ampliamente a aumentar la deuda exterior; al mismo tiempo, por cierto, se compró en Occidente y en la URSS gran cantidad de armamento, lo que se explica por el carácter militar del régimen y por la aproximación del centenario de la Guerra del Pacífico.

Durante los primeros años del régimen de Velasco, la política monetaria, fiscal y cambiaria se desarrolló con cierto rigor, gracias a la instauración de un control de los cambios, que fijaba el cambio en 40 soles por dólar entre 1970 y 1976, y que regulaba la importación de determinados productos clave y la compra y comercialización inteproductos alimenticios (como el arroz) y los abonos.

La política económica aplicada por el general Morales Bermúdez, ministro de Economía y Finanzas hasta 1974, era claramente proteccionista y logró contener la inflación. Pero bajo el mandato de su sucesor, el general Vargas Gavilano, se hicieron sentir presiones inflacionistas más fuertes. Entre 1974 y 1975, el gobierno de Velasco trató de atenuar y disimular la crisis económica que mediante cambios de menor importancia.

Sin embargo, en junio de 1975 se vió obligado a promulgar el primero de sus célebres de medidas impuestas por el FMI: aumento de precios, punciones fiscales, disminución de los salarios reales y aplicación de la "austeridad" en el gasto pú-

A este "paquete" han ido sumándose algunos otros, desde el golpe de Estado de agosto de 1975, que derribó a Velasco: uno de ellos, cuando Luis Barúa era ministro de Economía, en octubre de 1975, y otros en enero y junio de 1976.

A medida que aumentaba el malestar social, fueron aplicándose nuevos "paquetes", entre mayo y agosto de 1977. En junio de 1977, el ingeniero Walter Piazza asumió la cartera de Economía; quiso imponer un "paquete" tan impopular que precipitó la gran huelga nacional del 19 de julio, que obligó al régimen a anunciar la fecha de las elecciones a la Asamblea Constituyente y a cambiar el ministro de Economía.

Se nombró entonces al general Sáenz Barsallo; no trató de satisfacer las exigencias del FMI, y con sus medidas y contramedidas, acabó cayendo en mayo de 1978. En ese momento llegaron nuevos "paquetes" memorables de medidas económicas, inaugurando el mandato del actual ministro Javier Silva Ruete.

Este ministro civil, que cuenta equipo sólido y mantiene lazos evidentes con el capital financiero y los organismos internacionales, logró promulgar, en el segundo semestre de 1978, un plan económico que fue avalado por el FMI y que le permitió al ministro renegociar la deuda exterior en octubre, cuando Perú se encontraba prácticamente al borde de la suspensión de

La aplicación del plan Silva-FMI chocó con una fuerte resistencia popular. Por ejemplo, en agosto de 1978 se produjeron importantes movilizaciones —que llegaron a impedir parcialmente el despido de miles de empleados dél sector público- y las huelgas nacionales del 22 y 23 de mayo de 1978 y la del 19 de julio de 1979.

Sin embargo, gracias a la experiencia de cinco años de crisis, el nuevo equipo económico ha logrado ir imponiendo los "paquetes" sucesivos, con habilidad y combinando represión y promesas de "transferencia del poder a los civiles" construyendo una base de apoyo a los partidos de derecha, que se disponen a tomar el relevo del régimen militar desgastado.

Con la ley sobre las exportaciones no tra1978, se impuso oficialmente un nuevo modelo de acumulación en el Perú, que abandona el mercado interior y trata de reducir el coste de la fuerza de trabajo peruana con el fin de permitir la integración de la economía nacional en el seno de las naciones que ya han operado una reestructuración, en el marco de la división internacional del trabajo y de la producción, bajo la égida de las multinacionales. El. FMI encabeza este movimiento internacional. Una recuperación artificial y pasajera

La política aplicada por el ministro de Economía, Silva Ruete, que para renegociar la deuda exterior en octubre de 1978 tuvo que aceptar un compromiso con el FMI —que preveía la puesta en práctica de un plan de recesión económica muy riguroso—, ha permitido equilibrar la balanza comercial, aunque sin lograr contener la inflación, que por segundo año consecutivo supera el 65% en 1979, ni a subsanar el déficit fiscal (831 millones de dólares en 1979, prácticamente la mitad de los gastos corrientes del Estado).

Esta política no ha permitido obtener un excedente importante de la balanza de pagos, pese a que de un año a otro se hayan reducido las importaciones y aumentado las exportaciones no tradicionales, a que se hayan incrementado los excedentes y los beneficios privados realizados en el exterior y

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que se registran a cuenta de la balanza de pagos (dado que los que no se registran deben ser bastante más altos): 158 millones de dólares en 1978 (el 8% del importe de las exportaciones), 446 millones en 1979 (el 13% del valor de las exportaciones), y probablemente 604 millones en 1980 (el 17% del total de las exportaciones).

Pero esta recuperación aparente de las exportaciones tiene dos causas inmediatas: cierto aumento de los precios mundiales de las materias exportadas por el Perú, y un salto importante de las exportaciones no tradicionales (de hecho, han pasado de más de 170 millones de dólares en 1976 a casi 700 millones de dólares en 1979). ¿Cómo explicar este "milagro'? Podemos avanzar tres elementos: 1. Las enormes subvenciones dadas al capital extranjero y nacional que realiza exportaciones no tradicionales. El Estado ha pagado entre 55 y 80 millones de dólares a empresas como la CERTEX (lo que se denomina la "desgravación fiscal". en realidad son subvenciones a un número de empresas, particularmente extranjeras, como la Bayer). Esto representa más del 10% del gasto público.

Un número restringido de empresas —no más de 30— realizan más de la mitad de las exportaciones no tradicionales del Perú. Y las condiciones ofrecidas son tan buenas que en 1979 el Perú se ha transformado en un país exportador de bienes que hasta entonces jamás había intentado exportar: pastas alimenticias, leche concentrada, pata tas, huevos. Además, se da la paradoja de que se exportan alimentos cuando la mayor parte de la población conoce una situación de desnutrición generalizada. 2. La devaluación del sol fue otro estimulante del boom de las exportaciones. Entre 1976 y finales de 1979, la devaluación alcanuna tasa superior al 400% que la inflación interna fue del 160%. Las ganancias de los exportadores vinieron facilitadas por las ventas en dólares, a precios altos de los fabricados, pagando salarios (y costes de producción) que no crecían con la misma 3. La disminución de los salarios reales. Jamás ha tenido el Perú una fuerza de trabajo tan barata como ahora. El precio de esta fuerza de trabajo es actualmente, en la gran empresa, de 40 ó 50% de lo que era en 1973.

En el sector industrial, los costes de mano de obra han descendido en un 50%, en términos reales.

Para terminar esta breve ojeada a los datos económicos fundamentales de la actual crisis peruana, hay que señalar que en las recesiones anteriores jamás se alcanzó el actual nivel de deterioro. Por ejemplo, en

1968, la tasa de inflación sólo habia alcanzado el 19% (el 73% en 1978). La devaluación de 1967 no fue de más del 50%, mientras que la inflación, durante estos últimos años -si tomamos como base el año 1975— ha alcanzado el 476%.

La profundidad de esta crisis anuncia un cambio en el modelo de desarrollo seguido por el Perú. Igual que a finales de los años 60 en Chile, en el Perú de finales de los años dependiente exigen soluciones radicales. Orígenes y especificidad de la crisis peruana

Al margen de los orígenes estructurales que explican las crisis de los últimos decenios en el Perú, las causas de la última crisis pueden encontrarse en el reformismo del régimen precedente. El radicalismo del reformismo burgués del general Velasco explica incluso en parte la profundidad de la crisis y debe permitir arrojar luz sobre las perspectivas de solución que se abren.

El régimen de Velasco realizó en siete años reformas y modernizaciones que en un país como Chile exigieron varios decenios para llevarse a cabo: el desarrollo del sector capitalista de Estado y de las inversiones públicas (financiadas en gran parte mediante créditos extranjeros, que han generado una deuda exterior gigantesca); una política de apoyo al desarrollo de capas medias urbanizadas (que incluye subvenciones al consumo de gasolina y productos alimenticios básicos importados, lo que ha contribuido a profundizar la crisis); un programa de reformas en la agricultura, y en la propiedad industrial, destinado a conciliar el capital y el trabajo mediante una cogestión limitada; de la prensa, mediante la expropiación de los periódicos de la oligarquía, sin tratar de transferirlos a las "organiza-

¡un programa de nacionalización de las grandes empresas mineras, cuyos efectos, sin embargo, se vieron relativizados debido a la introducción de nuevos contratos y nuevas concesiones en torno al cobre y al petróleo; una política de fomento de las organizaciones populares y de radicaantioligárquico, que permitió romper las barreras culturales sin lograr encauzarlas hacia el "tercerismo" , esa vía "ni capitalista, ni comunista", desarrollando en cambio una dinámica de organización y de toma de conciencia entre las masas, hoy en día capitalizada por la izquierda revolucionaria.

Hay que tener en cuenta todos estos fenómenos a la hora de valorar el nivel actual proceso político y socioeconómico peruano. En resumen, la crisis peruana debe analizarse teniendo en cuenta cuatro factores centrales que la diferencian de las demás experiencias similares en América Latina, por ejemplo la de Chile de 1970: a) el reformismo de Velasco fue un reformismo burgués mucho más radical que el de Frei, Vargas o Perón; b) en el terreno económico, la crisis perua-

América Latina na es mucho más profunda que la de Chile de Argentina en los mismos años, o de Bolivia antes Torres. Las contradicciones entre las fracciones de la burguesía orientadas hacia el mercado interior y los que se dedican a la exportación tradicional y no tradicional pueden ser más importantes en el Perú que en otros países latinoamericanos. El fraccionamiento actual de la burguesía en tres bloques (que pueden llegar a ser dos en las presidenciaies) parece reflejar estos problemas, debidos en parte también al reformismo anterior, que había llevado a cabo un proceso de sustitución de las importaciones, proteccionismo industrial, etc. c) Las bases sociales populares del Perú son mucho más heterogéneas que las de los demás países del cono sur. La clase obrera es aún muy joven y el campesinado pobre, los parados parciales de las ciudades y del campo, junto a un crecimiento de las nuedepauperadas con la misma intensidad, hacen que el espectro político sea más diversificado y difícil de abarcar. Esto explica también las orientaciones políticas de los elementos de izquierda que siguen globalmente al maoísmo, al trotskismo y al comunismo prosoviético, y que tienen un peso equivalente, sin que haya una hegemonía clara de ninguna organización y sin relación con su influencia en las organizaciones populares. d) el papel de las fuerzas armadas en el Perú es distinto del de los demás países. Estas fuerzas armadas han gobernado durante doce años y han puesto en práctica, en los primeros siete años, un programa radical (pero inconsecuente) de reformas en el marco del capitalismo e institucionalizado por las fuerzas armadas. Desde 1975 asistimos a un proceso vergonzoso de desmantelamiento del proyecto de "revolución peruana", y esto en un contexto de crisis económica, la peor que jamás haya conocido el

En conclusión, se trata de saber si la aplicación de la política del FMI podrá llevarse a cabo en un país en que el movimiento de masas está en pleno auge, que ha conocido doce años de gobierno militar desgastado y que tras la experiencia del reformismo militar radical, encuentra graves dificultades para no desembocar en una situación revo-

En otras palabras, la crisis económica peruana, atizada por la enorme deuda electoral de la izquierda, o por lo menos un ascenso del movimiento popular, envergadura que resultara imposible instau rar una "democracia restringida". Pero el golpe militar de derechas es una solución muy difícil de imponer, pues dificilmente encontraría una base social de apoyo.

Así, la crisis peruana puede desembocar en una situación revolucionaria.