Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Afganistán: Los PC europeos, trastornados por la intervención soviética

· Inprecor n.º 14, abril de 1980 · pp. 19-25 · 5.067 palabras

intervención en Afganistán

El representante de la URSS veta una resolución del Consejo de Seguridad, que condenaba la

Los PCs europeos

trastornados por la

Anna LIBERA

La entrada de los tanques soviéticos en Kabul ha suscitado, como

Jera de esperar, reacciones vivas como diversas por parte de de los partidos comunistas de todo el mundo. Reacciones que traducen tanto las dificultades de la burocracia soviética para despertar el apoyo unánime, siquiera de los partidos comunistas de Europa del Este, como las contradicciones de los partidos que se llaman eurocomunistas. Si la mayoría de los PC en el poder en las democracias populares han aprobado la intervención, no han ocultado, sin embargo, la inquietud que les inspiran las nuevas tensiones en las relaciones internacionales que ha provocado. El PC rumano, por su parte, ha condenado la intervención, al igual que la Liga de los Comunistas Yugoslavos, que lo ha hecho en términos mucho mas • virulentos, exigiendo la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y advirtiendo que una intervención similar en Yugoslavia chocaría con la resistencia armada del partido y de la población.

Ha sido la reacción de los PC occidentales la que más ha atraído la atención y suscitado la reflexión sobre la "muerte intervención en Afganistan prematura" del eurocomunismo y otras conclusiones precipitadas. Es cierto que entre el viaje triunfal de Georges Marchais a Moscú, y la asistencia de Enrico Berlinguer al Parlamento Europeo de Estrasburgo, el eurocomunismo pareció dar una gran espantada, peligrosa para su propia existencia. ¿Qué posiciones han adoptado los distintos partidos comunistas? PCF: del silencio embarazoso al apoyo absoluto

Al día siguiente de la intervención sovié tica, l'Humanité órgano del PC francés, guarda un silencio prudente, limitándose a dar la noticia y añadir que operación no ha sido confirmada en Moscú." No era un buen momento para tomar posición: se estaba en plena tregua de fin de año y Marchais se encontraba de visita en Cuba.

En l'Humanité del día siguiente, el 29 de noviembre, Yves Moreau justifica la intervención en términos aún embarazosos, desarrollando toda una elucubración que añade al principio de la ingerencia" —de la que se reclama el PCF y que a la sazón lo pone en un buen aprieto—, establecido en la Carta de la

Eurocomunismo ONU. "Para los comunistas france-

"son dos reglas fundamentales de las relaciones internacionales. La primera debe permitir a todos los Estados el ejercicio pleno de su soberania y a los pueblos la libre determinación de su estatutc político, su régimen económico y social. La segunda regla no contradice, sino que complementa la primera, y garantiza, en efecto, que todo Estado tenga la posibilidad de precaverse contra las ingerencias exteriores apelando a sus aliados. Como se sabe, los soviéticos dicen haber respondido a tal llamamiento en Afganistán, de acuerdo con el Tratado firmado en diciembre de 1978 entre ambos países."

Ahí traza los primeros elementos de la línea que adoptará la dirección del PCF y que defenderá a bombo y platillo Georges Marchais.

Tras su vuelta precipitada de Cuba, éste hace suya inmediatamente la tesis soviética de la ayuda militar concedida a petición del gobierno afgano (sin embargo, la primera acción de los soviéticos será la de liquidar a ese gobierno). Esto lo adereza con un análisis internacional catastrotista, que atırma que el imperialismo está "con el agua al cuello" concluye que los comunistas tienen que "tomar partido"

Para dejar muy claro cuál es el suyo, Marchais se traslada, con gran alarde de publicidad, a Moscú, donde celebrará largas entrevistas con los dirigentes soviéticos, y con Breshnef en Desde un estudio de la televisión soviética remite unos cuantos insultos bien claros a los políticos franceses que critican su postura, cosa que reiterará pocos días después en una emisión de la televi-

TED STATE

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Eurocomunismo sión francesa, con ese aplomo tan suyo. L'Humanité del 11 de enero publica a toda plana el comunicado conjunto PCUS-PCF, que constata una dencia total entre ambos partidos en 20฿ relación a la situación internacional, sin mencionar directamente, no obstante, a Así, para la dirección del PCF las cosas son sencillas: las fuerzas de la revolución están a la ofensiva en todo el mundo: el imperialismo, acorralado, trata de lanzar agresiones reaccionarias: la URSS, buena internacionalista acude a socorrer a los pueblos amenazados, a petición suya. Ante esta agudización de los conflictos, los comunistas deben escoger claramente el lado de la revolución, que es el de la URSS. La condena

En europa occidental, únicamente los partidos comunistas de Alemania Federal y Portugal han adoptado una postura similar (aunque sin darle el mismo relieve que el PCF). Para Alvaro Cunhal, "la presencia de las tropas soviéticas responde a una petición formulada por el gobierno afgano en el marco de un acuerdo firmado entre ambos países. "Por consiguiente: "A pesar de las campañas lanzadas por los países imperialistas, cuyo objetivo puede que sea el de ocultar sus propias contradicciones, la revolución afgana triunfará."

Los demás PC occidentales, así como los de México y Japón, en cambio, han condenado sin reservas la intervención y se han pronunciado a favor de la retirada de las tropas soviéticas (casi todos en un segundo tiempo).

En los primeros días de enero, el PC británico condenó severamente trada de los tanques soviéticos en Kabul, en nombre del respeto a la no ingerencia: el 14 de enero, en un editorial del Morning Star, el PCGB reclamaba la retirada de las tropas. En dicho

"expresa su solidaridad con la revolución democrática, anti-

Feudal autin perialista de pueble

jos no pueden justificar la intervención militar de otro Estado" esto "estamos en desacuerdo con la intervención militar soviética en Afganistán y exigimos la retirada de estas fuerzas."

Los PC belga, holandes, escandinavos, luxemburgués y finlandes adoptaron una posición parecida. Por razones evidentes, que tienen que ver tanto con su evolución mas avanzada por la vla del eurocomunismo como su situación en sus propios países, las direcciones de los partidos comunistas espanol e itallano han adoptado posturas bastante mas categóricas, acompañadas de ciertas Los imperialistas concentran tropas en el Océano Indico

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iniciativas y de una profundización de su "puesta al día" política y teórica. El PCE, no obstante, ha matizado más que el partido de Berlinguer. El 3 de enero, el PCE declaraba, en un editorial de Mundo Obrero que "la entrada de las tropas de un país en otro país viola los principios de soberanía e independencia, y contribuye a la tensión de las relaciones internacionales, creando nuevos peligros para la paz mundial." Condena esta intervención, pero centra toda la denuncia en el imperialismo: "Los Estados Unidos y las demás potencias que forman parte de la OTAN no tienen autoridad moral para reprocharle a la Unión Soviética su intervención militar en Afganistán."

Al filo de los días, la dirección del PCE precisará sus críticas a la URSS (sin dejar de acompañarlas de la denuncia de la acción del imperialismo). Así, Azcárate, responsable de política internacional, explica: "Es inadmisible que una gran potencia utilice la fuerza en nombre del socialismo, para imponer su voluntad a un país vecino. Esto es violar los principios de independencia y de no ingerencia. Es también un comportamiento que está en radical oposición con las ideas fundamentales del marxismo. La Unión Soviética ha demostrado una vez más que su política se basa en consideraciones militares de gran potencia, y que desprecia los intereses de los pueblos (Entrevista en Libération, 18.1.1980).

Si bien Carrillo declaró ante los corresponsales de la prensa extranjera en Madrid que la URSS había dado muestras de "hegemonismo" y de "expansionismo", , la crítica del PCE ha sido, globalmente, bastante moderada. Sucede que la condena de la intervención soviética no representa, ni mucho menos, la opinión unánime del partido, y Carrillo tuvo que defenderla ante asambleas encrespadas, como en Catalunya y en Galicia euierar us gue le ha

A finales de enero explicaba a una asamblea de militantes en Galicia: "No cabe duda que hubo una interferencia anterior de la CIA y de los americanos. Pero responder a semejante actividad con una intervención militar, es un poco exagerado. Lo que es trágico, cuando un país interviene otro, es que después le es difícil retirarse. No digo que haya que darle garantías a la URSS para que repatríe sus tropas de Afganistán. Pero quizá haya que darle la seguridad de que se preservará la indepen dencia de Afganistán" Y concluyó: "Los mejores defensores de la URSS somos nosotros, pues nosotros queremos que no se quede aislada."

(Citado por Le Monde, 30.1.1980). Sin embargo, el secretario general del PCE, que a finales de enero se reunió con Berlinger en Roma, pudo declarar: "No estamos a medio camino entre Marchais y Berlinger. Estamos deciidamente y sin ninguna duda a ado del PCI, cuya línea comparti

" (Citado por La Republica, 27.1.1980. Y el comunicado conjunto del PCE y del PCI condena firmemente la intervención soviética, concluyendo: "En este contexto, el PCI y el PCE constatan que dichos acontecimientos subrayan la actualidad de una estrategia -la del eurocomunismo- basada en el entendimiento de las fuerzas del movimiento obrero y democrático de Europa occidental, y la necesidad de desarrollarla." (L'Unità, 27.1.1980). El PCI es el partido que más lejos ha ido, tanto en la condena de la intervención soviética como en el análisis de las responsabilidades de la. URSS en la agravación de las tensiones internacioEl 6 de enero, el mismo día en que Berlinger había despedido friamente a Marchais, que había hecho escala, en Roma, camino de Moscú, para consultarle,la dirección del PCI publicó su primera declaración de condena de la intervención, invocando la independencia nacional y la soberanía de los pueblos, recordando que las revoluciones no se exportan, del mismo modo que tampoco las contrarrevoluciones y denunciando vigorosamente a los dirigentes soviéticos, que se encierran en la lógica de los bloques y ponen en peligro la distensión. Esta declaración no habla de la retirada de las tropas y no dice palabra alguna contra los proyectos del imperiaPocos días más tarde, Giancarlo Pajetta, ministro de Asuntos Exteriores del PCI, expone las razones de esta condena: "No podemos olvidar que en las montañas afganas se han perdido, además de las vidas de soldados soviéticos y afganos, millones consensos en el mundo entero, se ha metido la tormenta en las conciencias, se han desmovilizado fuerzas que, por el contrario, hay que agrupar y movilizar si se desea - y este es el caso- la coexistencia pacífica y la independencia de los pueblos, la reanudación del proceso de distensión y por tanto la garantía del desarme (...). En tanto que comunistas no hemos tenido ningún miedo ni ninguna duda en resaltar, mediante nuestra condena, de la intervención soviética y la expresión de nuestro desacuerdo inequívoco con los comu nistas de la URSS y de otros países, nuestro internacionalismo y nuestro prolongado compromiso para salvar

Eurocomunismo la paz, en interés de nuestro país y del mundo entero" (Rinascità, 11.1.1980). La dirección pone esta acción "para salvar la paz" en manos de los gobiernos burgueses y de la OTAN. Este es e sentido de la mocion de cuatro puntos que presentó Berlinger en el Parlamento de Estrasburgo, de mayoría reaccionaria:

El Parlamento condena la intervención de la URSS en Afganistán;

exige la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán;

pide a los países europeos miembros de la OTAN que obren en esta institución con miras a que prevalezca la línea negociadora;

invita al Consejo de Ministros de la CEE que asuma una postura común el prn de la distensión.

Belinger en persona irá a defender esta moción, que tanto hace el juego a los gobiernos imperialistas. El PCI apoyará en Estrasburgo una moción, parecida a la suya en todos sus puntos, presentada por el grupo socialista europeo, que por razones de susceptibilidad política no quería votar un texto presentado por un

Tercera etapa de la reacción del PCI: Berlinger defiende su posición ante una asamblea de secretarios de las federaciones provinciales de su partido, donde se elevaron numerosas críticas contra la posición de la dirección, por estar demasiado... alineada con los gobiernos occidentales: Afirma que el PCI no tiene una posición neutral entre los BE.UU. y la URSS, pero achaca a la URSS la responsabilidad de la situación actual.

Berlinger subraya primero algunos "errores hay que subrayar, prosigue, que "estas posturas norteamericanas vinieron acompañadas de una política de no intervención, y todavía menos militar, en regiones del mundo en que, sin embargo, se desarrollaban y triunfaban movimientos revolucionarios (...). Al mismo tiempo, la URSS, que si bien es cierto que continuaba con su política de desarrollo de la distensión en Europa(...), aprovechó también ciertos factores objetivos de la situación (lo que se denomina el complejo de Vietnam, de los EE.UU., la crisis de prestigio de los EE.UU. a escala mundial,) para intervenir directa e indirectamente en determinadas regiones de Asia y Africa (Angola, Etiopía, Camboya)"

Ahí están las causas de la agravación de la situación internacional. Entre los "errores" de Carter y las intervenciones militares de la URSS, la balanza se inclina claramente en detrimento de esta última, a los ojos del secretario general del PCI.

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urocomunismo ¿Una "muerte prematura" del euLa cacofonía de las declaraciones de es dos principales partidos eurocomuistas ha llevado a más de un observaor, e incluso de un militante de esos artidos, a dibujar precipitadamente la scuela del eurocomunismo. Sin embaro, ninguna reacción impresionista pernite explicar seriamente los fenómenos ¡ los que estamos asistiendo. En efecto, el eurocomunismo no es la pción subjetiva de un "buen" secretaio general opuesto a un "odioso" estaliista; es un hecho objetivo, producto y espuesta al mismo tiempo a la crisis del stalinismo, del que no pueden escapar ›s PC de masas so pena de pagar un uerte precio. Lo explicamos en su tiempo a partir de . El control monolítico del Kremlin obre la Komintern llevaba en sí mismo os gérmenes de su desintegración. La 'nea del "socialismo" en un solo país", tilizada para justificar la sumisión de os PC a la URSS, ambién el crecimiento de tendencias acionalistas en el seno de los distintos 'C. Este fenómeno se manifestaría paricularmente en los PC más importanes, que tenían sus propios lazos con sus urguesías respectivas. La inserción nás profunda de estos PC en su socielad nacional, el incremento su peso lectoral y de su presencia en las instiuciones, el control de numerosas orgaizaciones de masas, llevan a las direciones de estos PC a definir cada vez pás sus posiciones políticas en función le sus intereses de burocracia nacional, no ya en función de la defensa de los atereses del Kremlin. Además, reacionan cada vez más a los acontecimienos internacionales a partir de su situaión política interior. 2. Los partidos eurocomunistas sitúan u política en un marco internacional ue es el de la coexistencia pacífica y del

Men el que atribuyen a la Inión Soviétiça un papel importante. 'in embargo, a la vista de los profundos ambios acaecidos desde el final de la uerra, particularmente en el tercer muno, la coexistencia ya no puede jugarse ntre dos potencias, y el "campo progrestas" a no se limita a los países "socia-

, sino que incluye a los movimienliberación y a las direcciones acionalistas pequeñoburguesas que an accedido al poder, asi ¡erzas cristianas progresistas y socialisas del mundo capitalista. La crisis del sistema de dominación stalinista en los países del Este (inicio e revolución política en Polonia, Hunría y posteriormente Checoslovaquia), las brutales respuestas de la buroprecor / 22 cracia del Kremlin han manchado profundamente, a los ojos de la clase obrera occidental, el «modelo soviético», en el preciso instante en que en sus luchas afirmaba unas aspiraciones democráticas y un potencial antiburocrático sin precedentes. Esto llevó a los PC «eurocomunistas» a criticar públicamente los aspectos más represivos de la dictadura burocrática en los países del Este, y a afirmar su defensa del pluralismo y de las libertades.

4. Desde el punto de vista de su estrategia, el eurocomunismo no es más que un refrito de los peores análisis revisionistas que preconizan el gradualismo y la colaboración de clases, mantenidos desde hace decenios por todos los PC y actualmente también por los PC que defienden a la burocracia del Kremlim. Lo que tiene de nuevo es la teorización de dichas revisiones (el abandono del leninismo, de la referencia a la Enrico Berlinguer: cruzada pacifista en los pasillos de la OTAN dictadura del proletariado, la defensa del Estado burgués como marco del paso gradual al socialismo, el rechazo del «modelo» soviético, la búsqueda de una «tercera vía» entre la soviética y la socialdemócrata). Partiendo de este marco común, los dos principales partidos eurocomunistas, el PCI y el PCF, han desarrollado mas o menos sus elaboraciones politicas y teóricas, y sus iniciativas, en función de su propia historia y de sus situaciones particulares. Esto es especlaimente claro en lo que atane a la El PCI, que inició este proceso en 1956 con las elaboraciones de Togliatti sobre el policentrismo, operó un «aggiornamento» sin dolor y empezó a poner en práctica una política internacional adecuada a su proyecto gubernamental de compromiso histórico, en torno a cuatro ejes:

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• la lucha por el desarrollo de la distensión, que pasa por la superación de los bloques militares y del reparto del mundo que resultó de la guerra; en esta lucha se le asigna un papel fundamental a Europa, que debe presentarse como un polo autónomo en la arena internacional; • las relaciones con el movimiento comunista internacional, que ya no deben pasar por las conferencias de los PC apadrinadas por Moscú, sino por las relaciones bilaterales con todas las componentes: la URSS, China, Vietnam y Yugoslavia (con la que China ha establecido relaciones a través de Tito. El PC chino envió una delegación de la FGCI a una visita oficial a China); • las relaciones con los países del tercer mundo y los movimientos de liberación con los que los dirigentes del PCI mantienen vínculos muy estrechos (Argelia, Angola, Eritrea, OLP, etc.);

• las relaciones con la izquierda y los movimientos progresistas europeos. Como les agrada recordar a los responsables del PCI, «el eurocomunismo no es una alianza entre los partidos comunistas. Este concepto atañe desde siempre conjunto de la izquierda y de las fuezas progresistas europeas». Y estos últimos años, el PCI ha desarrollado las relaciones y los debates con los grandes partidos socialistas europeos (PS francés, español y portugués, Par tido Laborista británico, el partido so cialdemócrata sueco y sobre todo SPD alemá n, que tanto admira, sin ocultarlo, Berlinguer).

Estas concepciones han llevado al PCI en repetidas ocasiones a adoptar posiciones contrarias a la política soviética, pues ésta le parecía ir en contra de la distensión: exigencia de la retirada de las tropas soviéticas de Etiopía, condena de la invasión de Camboya por

Vietnam, exigencia de que se suprima la fabricación e instalación de los misiles soviéticos, y ahora Afganistán.

Frente a esta política internacional en todas las direcciones, de los comunistas italianos, el PCF no ha realizado más que algunos balbuceos. Una primera razón, puede que trivial, pero no por ello menos cierta, es el profundo chovinismo de la dirección comunista francesa, que le lleva a considerar como sospechoso, de entrada, todo lo que sucede más allá de las fronteras de Francia.

Eurocomunismo Pero la dirección del PCF, con el retraso que lleva en el camino del eurocomunismo, y teniendo que avanzar a marchas forzadas, ha tratado de compensar con algunos golpes de efecto la ausencia de elaboración de una política internacional autónoma. El único documento que se refiere a la materia es el -informe de Kanapa sobre el movimiento comunista internacional, que se centra en la cuestión del socialismo y las libertades, y de las relaciones independientes entre los distintos partidos comunistas. Algún que otro viaje de Georges Marchais a México o Cuba no añade nada nuevo, al menos por el momento.

Hasta ahora —con la única excepción de Checoslovaquia-, la dirección del

PCF jamás ha adoptado una postur distinta a la de la URSS sobre los problemas internacionales. Desde este punto de vista, su posición en torno a

Afganistán no tiene nada de sorprendente.

Marchais: de París a Kabul, todo lo que divide es bueno

Así, la pregunta que hay que plantear es más bien esta: ¿Por qué ha querido armar tanto alboroto la dirección del

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Eurocomunismo 'CF con su apoyo al Kremlin, enviando ! Moscú a Marchais, que desde hacía inco años se negaba a poner pie en la La respuesta hay que buscarla en la ituación política francesa. Desde el otoio de 1977, el PCF ha tomado la opción xplícita de rechazar toda la particilación en el gobierno en el actual conexto de crisis. Ha desarrollado una olítica virulenta de polemica y división n dirección al Partido Socialista, con os objetivos: tratar de romper al PS y e recuperar su hegemonía como único artido de la clase obrera. Así, ha abanonado, de momento, la Unión de la zquierda, sin tener ninguna propuesta Iternativa que no sean sus discursos obre la unión nacional y sus llamanientos a la unidad por la base. Por tanto, el apoyo patente del PCF al iremlin a propósito de Afganistán tiene or objeto poner de relieve, a los ojos de ›s trabajadores, la alineación del PS on las posiciones del imperialismo; alisentar la polémica y justificar la imosibilidad de establecer la unidad con se partido. Pero cumple aún otra funión, de cara a la base y a los simatizantes del partido, que aún no se han ecuperado del todo del trauma de la aptura de la Unión de la Izquierda en etiembre de 1977. Acunados durante ños con himnos a la unidad, los miliintes comunistas se encuentran sumios en un sectarismo a ultranza y priados de toda perspectiva, cosa que no 3 precisamente ideal de cara a reanimar partido y darle una bandera para las ecciones presidenciales de 1981. Así, la «opción internacionalista» y

«alineación en el campo de la evolución», afirmadas ahora por Marnais, deben ofrecer una perspectiva de :cambio a los militantes comunistas. omo dice Jean Rony, miembro de la posición: «Cuanto menos abre una erspectiva en Francia, tanto más se ferra el PCF a su tradición, a su lentidad, mejor dicho, a los aspecis más cuestionables de su idenda posición de la dirección del PCF no rece de contradicciones, ni mucho ¡ flota USA en "estado de alerta' precor / 24 menos. Así, según Marchais ha sonado la hora de la revolución en todo el planeta... salvo en Francia, debería añadir, pues apoya ostensiblemente al gobierno Barre (aborto, escándalo de los diamantes, asunto Baulin...).

Asimismo, la imagen de que quiere dotarse no puede referencia a la URSS, que ha perdido bastante poder de atracción entre los trabajadores. Pero lo más importante es que su política tiene poco futuro en una situación en que muchos trabajadores ven en la unidad con el PS una alternativa posible al gobierno.

Finalmente, la dirección del PCF no puede librarse de las presiones que le llevaron a emprender la vía del eurocomunismo. Por cierto se observa que pese a su lenguaje caricaturesco de «clase contra clase», el PCF no ha revisado ninguna de las teorizaciones de la fase anterior. Asimismo, pese al visto bueno dado a la burocracia soviética en el comunicado conjunto PCUS-PCF del 10 de enero pasado, la dirección del PCF ha condenado severamente la deportación de Sajarov, dos días después.

En suma: la actitud del PCF en estos momentos constituye tanto una opción obligada y un callejón sin salida, que no hará otra cosa, como ya se está viendo, que acentuar el malestar en su base. Berlinguer: una cruzada pacifista en los pasillos de la OTAN Las preocupaciones del Partido Comunista Italiano son muy distintas; son de carácter general e inmediato. El partido de Berlinguer tiene una estrategia, el compromiso histórico, esa colaboración de clases institucionalizada, que necesita, en opinión de sus defensores, del marco de la coexistencia pacífica, de la colaboración de clases a nivel internacional. Si por culpa de cualquiera de los bloques peligra esta coexistencia pacífica y se perfila un retorno a la guerra fría, se desvanecerá toda perspectiva de del compromiso histórico, pues no cabe ninguna duda que también la Democracia Cristiana elegirá su ban-

En lo inmediato, el PCI, que desde hace un año vuelve a estar en la «oposición», no ha renunciado a su participación en un gobierno de unión nacional.

Sin embargo, la DC acaba de proponer.

para salir del callejón sin salida en que se ha metido, la apertura de negociaciones programaticas, precisando que la composición del gobierno no es negociable y que no puede aceptar ministros comunistas, debido a los vínculos internacionales del PCI.

Y para desmontar este argumento, el PCI ha optado, también, por dar tanta publicidad a su posición sobre Afganistán, enviando a Berlinguer en persona a defender su en Estrasburgo. Espera también que los EE.UU. retiren su veto a su entrada en el gobierno. De ahí que la dirección del PCI no se haya dejado amedrentar por las críticas de sus militantes y haya afirmado que la responsabilidad fundamental recae sobre la URSS; es por esto que pone más que sordina a sus criticas al imperia lismo es por esto que reafirma que está a favor de que Italia permanezca en la

La posición defendida por el PCI concede un crédito total a los gobiernos imperialistas, y pone en sus manos, en las de sus instituciones políticas y militares, la tarea de salvaguardar la paz. Ya se sabía que Berlinguer se proponía construir el socialismo al amparo del paraguas militar del imperialismo, y hete aquí que ahora lanza una cruzada pacifista en los pasillos de la OTAN.

A partir de las inquietudes suscitadas por la intervención soviética en Afganistán, el PCI se ha apresurado a precisar sus análisis de la situación internacional y de lo que sucede en la URSS. Ha propuesto también la celebración de una gran conferencia de la izquierda en

La dirección del PCI estima que estamos asistiendo a un cambio de postura de la URSS, que «da la espalda a la distensión» y tiende a volver a «una política de fuerza y de división en zonas de influencia». «Quiero subrayar», explicaba Berlinguer con motivo del 59° aniversario del PCI, «que la crisis de la distensión no empieza con Afganistan y no únicamente a esta mundo. Afecta en primer lugar al sudeste asiático, con los acontecimientos bélicos ron, a comienzos de 1979, Vietnam, Camboya y China. Afecta a los enfrentamientos entre la URSS y China...» (L'Unitè, 21.1.1980). Ya se ve de dónde viene la iniciativa. La responsabilidad de los EE.UU. estriba en el traslado separado entre Egipto e Israel y en la no ratificación de los acuerdos SALT II.

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UNITED

Para Berlinguer, la balanza se inclina a favor de Carter La razón de fondo de esta situación está, según los dirigentes del PCI, en la crisis de la «bipolaridad» resultante de la guerra. «Dividir simplemente el mundo en dos 'campos', en cuyo interior todos deben comportarse disciplinadamente, no es una respuesta, y menos una respuesta revolucionaria, pues se trata de un esquema que no corresponde a la realidad del mundo de hoy», escribe G. Boffa. «Como esquema, este ya era inadecuado cuando nació, en el lejano año 1947, aunque la guerra fría pudiera muy bien explicar su origen».

El desarrollo impetuoso de las luchas antiimperialistas ha abierto la crisis de dicho esquema. De ahí que «si hubiéramos justificado lo sucedido en Afganistán, no sólo no habríamos apoyado una lucha por la emancipación, sino que habríamos discrepado profundamente en torno al contenido esencial del proceso revolucionario época». (L'Unitè, 27;1;1980).

Lo que no dice Boffa —y esto es lo que confiere el carácter totalmente contradictorio a la posición del PCI-, es que no son los «dos bloques» los que han sido puestos en tela de juicio por las luchas revolucionarias y de emancipación del tercer mundo, sino el statu quo, la coexistencia pacífica misma, basada en la negociación de las luchas revolucionarias y del enfrentamiento entre las clases que se produce a nivel inter-

Eurocumunismo Los dirigentes del PCI estiman, por otro lado, que la invasion de Aiganistán, al igual que la deportación de Sajarov, demuestran la misma incapacidad de los dirigentes de la URSS para hacer frente a los nuevos problemas de la «En el fondo, durante toda la postguerra se ha manifestado una falta de preparación política y cultural de los grupos dirigentes para hacer frente a los nuevos procesos revolucionarios en el mundo», explica G. Boffa, el sovietólogo del PCI. En su opinión existe una relación evidente entre Afganistán y el asunto Sajacon que se ha topado la URSs, en tanto que potencia hegemónica de su bloque, en su intento de adaptarse a los nuevos acontecimientos que producía el proceso de distensión en su interior (...). La nueva fase política exigía, en efecto, una gran articulación de la vida interna de cada país: una dialéctica política más amplia, una mayor circulación de las ideas, un reconocimiento efectivo de los derechos políticos de los ciudadanos. Esto no se ha dado (...). Esta debilidad de la URSS es una de las razones de fondo que hacen que actualmente prevalezca una tendecia a considerar las relaciones internacionales en términos de guerra». (Rinascità, 1.2.1980).

Oficialmente no se va más lejos, pero muchos dirigentes y cuadros del PCI empiezan a ir más allá en su análsiis de la URSS (a finales de enero, por ejemplo, el Instituto Gramsci organizó un coloquio con Rudolf Bahro, del que algunos cuadros del PCI afirman que comparten sus análisis sobre las sociedades de los países del Este). En la base del PCF, del PCI y del PCE han surgido numerosas críticas. En el PCE se ha manifestado una fuerte opo sición por parte de militantes que estiman que frente al imperialismo hay que defender a la URSS. Ante estas críticas, la dirección ha rectificado un poco su orientación, lanzando su campaña contra el imperialismo.

En el PCI, numerosos militantes han criticado la postura demasiado proimperialista de su dirección, explicando que por muy dificil que fuera, había que estar en el campo de los países socialistas. La dirección del PCI, por su parte, ha combatido frontalmente esta postura.

Tenemos ahí otro producto de la crisis del estalinismo y de su vástago eurocomunista, en esa seudoalternativa entre la posición del PCF y la del PCI entre el apoyo a la burocracia sovietica y el apoyo a las posiciones del imperialismo.