Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Debate: Resoluciones minoritarias del S.U.: Tesis sobre Afganistán

Inprecor n.º 14, abril de 1980 · pp. 26-30 · 4.487 palabras

defendidos por diversos Inprecor n° 13. 1 El derrocamiento del régimen de Daúd, en abril de 1978, fue el inicio de la revolución social en Afganistán. La guerra civil estalló cuando los capitalistas reaccionarios, los terratenientes y sectores del clero organizaron la resistencia frente a la revolución, particularmente, contra las primeras medidas de la reforma agraria. Estas fuerzas se opusieron a los obreros y campesinos, cuyos intereses estaban en el desarrollo y la profundización del proceso revolucionario. Desde el comienzo, la contrarrevolución fue apoyada por la dictadura militar capitalista de Pakistán y por el imperialismo, particularmente, el imperialismo norteamericano. El apoyo imperialista se acentuó tras el derrocamiento del sha por las masas iraníes. La posible victoria de la contrarrevolución proimperialista en Afganistán constituye una amenaza para el estado obrero de la URSS. Desde el comienzo, Moscú suministró ayuda militar al nuevo régimen afgano, y en diciembre de 1979 envió tropas soviéticas en masa para apoyar al ejército afgano contra las clases explotadoras y sus soportes imperialistas.

En esta guerra civil, la victoria del gobierno del PDPA (Partido Democrático Popular de Afganistán), apoyado por las tropas soviéticas, sobre las fuerzas contrarrevolucionarias, sería un golpe para el imperialismo y la reacción afgana y correspondería a los intereses de las masas trabajadoras en Afganistán y en todo 2 Como telón de fondo de los combates actuales en Afganistán, están las decenas de años de opresión y explotación imperialista, primero por Gran Bretaña, después, tras la 2a. guerra mundial, principalmente por los Estados Unidos. Reducido a una situación semicolonial, Afganistán ha sufrido, de forma particularmente aguda, las terribles condiciones impuestas a todas las naciones oprimidas. La revolución de abril de 1978 hizo frente a la siguiente situación: sólo el 15 % de las tierras de cultivo potencial estaban irrigadas; el 90% de los hombres y el 95% de las mujeres eran analfabetos; más del 40% de la población rural, que representa el 70% de la población total del país, no poseía tierras, y el 40% de los pequeños propietarios apenas lograban sobrevivir. El pais cuenta con pocos fondos de reserva contra las catástrofes naturales -medio millón de personas murieron en la sequía de 1969-72. En un país de 18 millones de habitantes, sólo hay 4 ciudades con más de 100.000 habitantes, incluida Kabul, con sus 750.000 habitantes. La industria está poco desarrollada; el nivel de desempleo es superior al 20%, y un millón de trabajadores se ven obligados a abandonar Afganistán para buscar trabajo en los países vecinos; el 14% de la población aún es nómada. Un niño de cada dos muere antes de los 5 años de edad, y la esperanza de vida media es inferior a 40 años. La condición de las mujeres es particularmente bárbara. De 8 niños escolarizados solo uno es del sexo femenino. Entre las

DEBATE

Publicamos a continuación dos proyectos de resolución sobre Afganistán presentados en la reunión del Secretariado Unificado de la IVa Internacional. Esta reunión tuvo lugar entre los días 26 y 29 de enero de 1980. Y miembros del 'SU, quedaron en minoría. La resolución mayoritaria se publicó en

Tesis sobre Afganistán

mujeres que han asistido a la escuela sólo trabajan el 5%. Subsisten tradiciones reaccionarias, como el "precio de la prometida" y la obligación de llevar el velo. La cuestión nacional, en sus aspectos más importantes, sigue sin estar resuelta, con la dominación tradicional de los pashtunes sobre los baluchis, los usbecos, los turcomanos etc. 3 La clase capitalista y los terratenientes en Afganistán resultaron totalmente incapaces de responder a las necesidades más acuciantes del país. Los intentos de reforma del rey Amunila a comienzos de los años 20, fueron primero detenidos y después eliminados, trás su derrocamiento en 1928, El gobierno Daúd, instalado en el poder en julio de 1973, cuando fue derrocada la monarquía, resultó asimismo incapaz de resolver los problemas del país. Trás prometer reformas que jamás fueron llevadas a la práctica, Daúd permitió que la familia real, de la que él mismo es miembro, continuará dominando el país. El rey y su familia seguían obteniendo una renta; el ejército seguía dirigido por los oficiales del antiguo régimen; no se llevó a cabo ninguna reforma agraria. Los partidos políticos estaban prohibidos, y los organizaciones obreras, particularmente el PDA, fueron objeto de una feroz represión. El régimen Daúd no era más que corrupción e ineficacia; se estima que sólo la mitad de los fondos destinados al "plan" económico después de 1975 se emplearon efectivamente para objetivos útiles. Afganistán se veía cada vez más debilitado por el aumento de la deuda exterior. Frente a la agravación de la crisis social, Daúd se orientó hacia la instauración de estrechos lazos con el sha de Irán y el imperialismo norteamericano, y con el régimen reaccionario de Sia en Pakistán. Los consejeros de la Savak ayudaron a construir la polícia política de Daúd. Afganistán situación tan grave, que el régimen de Daúd no tenía ningua perspectiva para proponer y se orientaba hacia una dependencia cada vez más directa con respecto al imperialismo, principal sostén de la reacción en este país. 4 El asesinato de Amir Akbar Jiber, uno de los principales dirigentes del PDA , el 17 de abril de 1978, provocó una reacción inmediata y violenta; una muchedumbre de 15.000 personas asistió a sus funerales, en señal de protesta. Los días siguientes se produjeron nueves manifestaciones. Daúd respondió deteniendo a varios dirigentes del PDA y tratando de decapitar a la oposición. Frente a las medidas represivas adoptadas por el régimen de Daúd, y apoyándose en la movilización antigubernamental, el logró utilizar una parte del ejército para derrocar a Daúd e instaurar un nuevo régimen. El nuevo régimen realizó purgas en la alta jerarquía militar y en el aparato de Estado, anunció un programa de reformas en 30 puntos, a favor de los obreros y

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campesinos, empezó a tomar medidas para aplicarlas. Entre las medidas sociales, la más importante era la reforma agraria, que empezó a realizarse el 1° de enero de 1979. Se fijó un techo para la propiedad de la tierra y todas las propiedades que sobrepasarán este techo eran confiscadas y distribuídas gratuitamente a los campesinos sin tierras y a los nómadas. Según el gobierno, la primera parte de este programa se llevó a término en junio de 1979, cuando se distribuyeron tierras a unas 250. 00Ó familias. Además, todas las deudas contraidas por los campesinos ante los terratenientes, quedaron abolidas. Entre las demás medidas progresistas tomadas por el gobierno del PDPA estaba la construcción de nuevas escuelas y centros sanitarios, una campaña de masas por la alfabetización, que englobó a centenares de miles de personas, y por primera vez en la historia afgana, la legalización de los sindicatos. El nuevo régimen empezó también a agarrar dos de los problemas más acuciantes de las masas afganas; la opresion de las mujeres y el derecho de las minorías nacionales oprimidas en Afganistán. Se tomaron medidas particulares para mejorar la condición de las mujeres, como la enseñanza obligatoria para las niñas, cursos especiales para las mujeres casadas, la prohibición del matrimonio de niños y la reducción del "precio de la prometida". También se tomaron medidas contra la opresión de las minorías nacionales, tales como la publicación de periódicos, la difusión de programas de radio y la enseñanza en usbeco, baluchi y en Nuristán.

Estas medidas progresistas y otras, como la liberación de 8.000 presos políticos, le aportaron un apoyo popular al nuevo régimen. Incluso en la prensa imeprialista se referencias a este fenómeno. Por ejemplo el Wall Street Journal del 16 de enero de 1979, señaló que cuando el gobierno del PDA cambió la bandera del país, "más de 150.000 personas en Kabul... se manifestaron para saludar la bandera, el primer día en que fue izada. En otras ciudades tuvieron lugar manifestaciones de apoyo. Estas manifestaciones estaban organizadas, pero según los testigos los participantes estaban realmente llenos de entusiasmo". Las primeras medidas de cara a la organización de las masas, impulsadas por el PDA, fueron la creación de organizaciones de mujeres y jóvenes, sindicatos y comités de defensa armados, a nivel local, para responder a los ataques contrarrevolucionarios. Contrariamente a las mentiras de la prensa burguesa, que cuenta que lo que se produjo en Afganistán no era otra cosa que "un golpe de Estado teledirigido por la URSS" , que impuso reformas contra la voluntad de la población, los hechos prueban que en Afganistán empezó, después de abril de 1978, una auténtica revolución social en interés de los obreros y campesinos. 5 Los que se habían aprovechado de la opresión y de la explotación en Afganistán -los capitalistas, los terratenientes, los usureros, los productores y traficantes de opio, los contrabandistas, los antiguos oficiales del ejército, los monarquicos y sectores de la jerarquía religiosa -respondieron a estas medidas progresistas y populares iniciando una guerra de guerrillas contra el gobierno del PDA. Este levantamiento se inició realmente a comienzos de 1979, trás las primeras medidas de reforma agraria. Esta rebelión reaccionaria se centra en las regiones en que el opio constituye el cultivo principal, sobre todo en las proximidades de la frontera con Pakistán. Los propietarios de las plantaciones de opio y los contrabandistas, amenazados por la reforma agraria y las medidas tomadas contra el comercio del opio, utilizaron los ingresos obtenidos con este sucio comercio para financiar las operaciones militares contrarrevolucionarias. Las fuerzas reaccionarias de la guerrilla pretenden desarrollar

"guerra santa islámica" contra el "comunismo ateo". una tratando así de recuperar el levantamiento antiimperialista de los pueblos islámicos. Los medios de comunicación capitalistas, en todo el mundo, se hicieron eco de esta interpretación. Este hecho se explica por la alianza de los reaccionarios con el imperialismo, y se observa en sus denuncias de las luchas antiimperialistas de Irán. Además, casi todos los afganos son musulmanes, incluídos los partidarios del gobierno. Este no ha tomado ningua medida restrictiva contra la libertad religiosa, y numerosos molas conocidos apoyan al régimen. La caracterización de la guerra civil, como una guerra de "musulmanes" contra "'ateos , no es más que una cobertura demagógica de una guerra de clases de los explotadores contra los explotados y oprimidos

Desde el comienzo, el imperialismo norteamericano se mostró hostil al gobierno del PDA y a sus medidas radicales, particularmente después de que la revolucín iraní hubiera derribado a su fiel aliado de Teherán. Teme las repercusiones de la revolución afgana entre los pueblos oprimidos de la región, que amenażarían a los intereses imperialistas. La administración Carter tomó inmediatamente medidas para tratar de ahogar y hacer retroceder a la revolución afgana.

La prensa capitalista lanzó una campaña de propaganda en torno a la amenaza que constituía la revolución.

El mando atlántico de la OTAN celebró una reunión especial en junio de 1978, en Anapolis (Maryland, EE.UU.) para tratar las medidas a adoptar

Los representantes norteamericanos congelaron toda nueva ayuda económica en febrero de 1979 y trataron de bloquear los precios concedidos a Afganistán por las instituciones financieras internacionales.

Junto con la dictadura en el poder en Pakistán, Washington apoyó y ayudó a las fuerzas contrarrevolucionarias que podrán ser utilizadas contra el gobierno de Kabul. El gobierno norteamericano utilizó instituciones estrechamente vinculadas a la CIA, como la Fundación Asiática y la Agencia Americana de Represión del Tráfico de Drogas, que guarda relaciones estrechas con los productores y traficantes de opio. Uno de los principales dirigentes de la contrarrevolución afgana, Sia

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Nassery, es ciudadano de los Estados Unidos y tuvo conversaciones con los representantes del Departamento de Estado norteamericano en marzo de 1979, antes de dejar los Estados Unidos para unirse a la contrarrevolución en Afganistán. 6 La posición geográfica de Afganistán, en Asia Central, sus fronteras con Irán, Pakistán y lo que actualmente es la URSS, sus minorías nacionales imbricadas entre estos distintos países, lo han convertido desde hace tiempo en un centro de la lucha internacional. El imperialismo británico trató de controlar Afganistán para proteger las fronteras del imperio indio y presionar sobre Rusia. Por esta razón se lanzó en tres ocasiones a la guerra contra Afganistán. Trás la revolución rusa, esta constituída uno aspectos del esfuerzo del imperialismo por oponerse y contener y rodear a la Unión soviética. Trás la segunda guerra mundial, los Estados Unidos trataron sin exito de integrar a Afganistán en el Pacto de Bagdad, nediante una combinación de amenazas y "ayudas". Entre las amenazas estaba el apoyo a las medidas adoptadas por el gobierno pakistaní contra la minoría pashtún de Pakistan y el ¿loqueo económico parcial en 1960-63, con el cierre de la rontera pakistaní; este bloqueo sólo se rompió gracias a un puente aéreo soviético e indio. Las medidas adoptadas por Washington con respecto al égimen de Dad y actualmente su intervención en apoyo de las uerzas reaccionarias en Aiganistán no sólo reflejan la voluntad del imperialismo de aplastar a los obreros y campesinos ibjetivo de establecer un régimen proimperialista, manejable, que aceptara también la instalación de bases militares dirigidas ontra la URSS y la revolución colonial en toda la región. 7 Con el ascenso del estalinismo en la Unión Soviética, que :presentaba los intereses de la casta burocrática privilegiada, as relaciones entre la Unión Soviética y Afganistán ya no finieron determinadas en función del interés general de las nasas trabajadoras en Afgansitán y en el mundo entero, como era el caso durante los primeros años de la URSS bajo la firección de Lenin y Trotsky, sino en el marco contrarrevolu¡ionario del "socialismo en un solo país" La burocracia quería instalar en Afganistán un régimen capitalista , que no se convirtiera en una base militar del mperialismo, dirigida contra la URSS. Con este fin, a partir de os años 50, el Kremlin firmó importantes acuerdos comerciales ‹ militares con Afganistán, pero no protestó seriamente contra a política reaccionaria de los diferentes regímenes afganos ni :ontra las condiciones sociales impuestas a las masas. Moscú impujo al PDA a aceptar compromisos con las fuerzas ›urguesas nacionales "tan ávidas de paz" Estas relaciones se vieron enturbiadas, por un lado, cuando Vashington logró que Daúd tomara sus distancias con respecto Moscú, a mediados de los años 70, y estableció relaciones más strechas con el imperialismo y sus clientes en la región. Después, por otro lado, con el cambio de 1978, que no estaba irquestado ni previsto por Moscú y con el esfuerzo de las luchas lesarrolladas por la contrarrevolución apoyada por el imperiasmo, lo que perturbaba el juego de la "'coexistencia pacífica" Ante esta nueva situación, el gobierno soviético respondió a las leticiones de ayuda que hacía el gobierno del PDA, firmando acuerdos económicos y enviando quipos militares. La ayuda militar aumentó con la extensión y i refuerzo de la contrarrevolución. La lucha por llevar a cabo una verdadera reforma agraria, y tras medidas, como la organización de una respuesta a la ifensiva militar contrarrevolucionaria apoyada por el imperiaconstituía un formidable desafío incluso para una lirección revolucionaria. Pero el PDA es un partido estalinprecor / 28 nista, que tiene un programa de colaboración de clases.

Debido a sus vacilaciones y sus métodos burocraticos, el PDA minó el amplio apoyo popular que se había ganado con las primeras medidas que había adoptado. Temiendo que las masas tomaran la iniciativa y escaparan a su control, el PDA no fue capaz de canalizar a los obreros y campesinos en una dinámica revolucionaria dentro de los límites de lo posible y de lo necesario. Desgarrado por salvajes batallas fraccionales y por as purgas y la represión, y sin haber ganado una base social er las amplias masas, lo que le habría permitido llevar a la práctica sus medidas progresistas, particularmente en el campo, el PDA se vio incapacitado para llevar una lucha eficaz frente a la contrarrevolución. Fue un factor de refuerzo de la contrarrevolución apoyada por el imperialismo.

En este contexto, y tras varios meses de vacilación, Moscú decidió enviar a decenas de millares de soldados soviéticos a Afganistán. El Kremlin piensa que existía la amenaza de una victoria de la contrarrevolución, que pondría en peligro al Estado obrero en la Unión Soviética, y por tanto los intereses de la casta burocrática soviética misma, que dependen de la existencia y del mantenimiento de la economía nacionalizada y planificada en la URSS.

Algunos periodistas burgueses han avanzado la hipótesis de que el Kremlin había enviado a sus tropas a Afganistán porque temía que la guerra civil en este país se convirtiera en un factor de descontento para los musulmanes y las nacionalidades oprimidas en la Unión Soviética, que viven cerca de la frontera afgana. El nivel de vida y las conquistas sociales, cualitativamente superiores en la Asia Central soviética, son argumentos contra esta hipótesis. La idea de que los asiáticos de la Unión Soviética puedan verse atraidos por los llamamientos de la reacción afgana "en nombre del Islam" , viene refutada también por la confianza que ha demostrado Moscú enviando a Afganistán a una mayoría de tropas procedentes de estas nacionaliLa consecuencia inmediata de la entrada de las tropas de combate soviéticas fue un esfuerzo significativo de la lucha frente a la contrarrevolución. Sin embargo, esto no significa que la burocracia soviética haya abandonado su orientación de colaboración de clases, en su política exterior. Al contrario, la casta burocrática enfoca todos los problemas desde el punto de vista de la defensa de sus propios intereses privilegiados y parasitarios. Pero esta política de colaboración de clases no significa simplemente un apoyo directo a Washington y a las fuerzas contrarrevolucionarias. Para asegurar su posición frente al imperialismo, la burocracia soviética busca puntos de apoyo entre los obreros y los campesinos. Esto no sólo implica su apoyo sin principios al programa de direcciones burguesas y pequeño burguesas, sino también, en determinadas circunstancias, cuando se trata de una cuestión vital, una ayuda económica y militar a otros Estados obreros, a movimientos antiimperialistas y a gobiernos en guerra contra el imperialismo.

Los revolucionarios no rechazan estas ayudas, rechazan la política contrarrevolucionaria del Kremlin. Cuando coinciden parcial y temporalmente los intereses de la burocracia y los de los trabajadores, como sucede en el caso de la defensa de la Unión Soviética frente a las amenazas contrarevolucionarias, el Kremlin plantea y resuelve el problema de la misma manera con lo que lo hace con otros problemas, de forma absolutamente independiente de los intereses e incluso de las ideas y sentimientos del proletariado internacional. Esto se vio en Afganistán, en la forma burocrática en que fue depuesto y después asesinado Hafisula Amin, y sustituido en la presidencia por Babrak Karmal; también se vio en el hecho de que la URSS no movilizó a la clase obrera internacional contra el peligro de contrarrevolución en Afganistán. Estos métodos permanecen dentro del marco establecido por el imperialismo y siembran la confusión en torno al verdadero papel y los objetivos reales de la Unión Soviética.

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Pero no es la utilización de la potencia militar soviética contra las fuerzas reaccionarias la que constituye un obstáculo para el desarrollo de la revolución en Afganistán. Cualesquiera que sean las intenciones del Kremlin, esta participación es prógresista -pero la política de Moscú es globalmente una política contrarrevolucionaria y de colaboración de clases en Afganistán y en el mundo entero. El aplastamiento definitivo de la contrarrevolución exige la aplicación de medidas progresistas a nivel social y económico; esto ha empezado ya y debe llegar hasta la expropiación de los capitalistas y la instauración de un Estado obrero. Para responder a los intereses de los obreros y campesinos, los medios más eficaces son la movilización y la organización independientes de las masas. Moscú y el PDA controlar las iniciativas independientes de las masas y limitar su participación. Pero cualesquiera que sean las orientaciones políticas burocráticas del PDA y de la burocracia soviética, los obreros y los campesinos aiganos no podran avanzar si no aplastan a la contrarrevolución. Las victorias sobre las fuerzas reaccionarias pueden animar a las masas a luchar por sus propios intereses. 8 Algunas organizaciones obreras, presionadas por el imperialismo, han condenado la utilización de las tropas soviéticas en Afganistán. Esta es la posición de los partidos comunistas de Italia, España, México, Gran Bretaña y Australia, entre otros, y de los partidos socialdemócratas. La burocracia de Pekín, seguida por los grupos maoístas en el mundo entero, no sólo ha condenado esta intervención, sino que se ha alineado además en la campaña imperialista y ha prometido aumentar su ayuda a la dictadura en el poder en Pakistán. Todas estas fuerzas se han alineado en el campo de la reacción, cuando en Afganistán se desarrolla una guerra civil contra los intereses más elementales de los obreros y campesinos afganos, y contra el Estado obrero soviético. Para estos PC y partidos socialdemócratas, sus relaciones de colaboración de clases con el imperialismo son más importantes que la victoria de contrarrevolución en Afganistán, que condenaría a las masas afganas a una feroz represión y a la miseria. Acusar a las tropas soviéticas de haber violado el principio de la «autodeterminación» de Afganistán, es profundamente hipócrita. Son los imperialistas, y no la Unión Soviética, los que han oprimido a Afganistán durante decenas de años y los que han mantenido en una situación de atraso y subdesarrollo. victoria de las fuerzas contrarrevolucionarias no permitiría la «autodeterminación» de Afganistán, sino su dominación aún más directa por el imperialismo. Además, esta posición equivale a rechazar el reconocimiento del actual gobierno del PDPA como gobierno legítimo de Afganistán, sólo porque este gobierno está a favor de la ayuda de las tropas soviéticas.

Otro argumento es que la intervención soviética va a poner a las masas afganas en manos de la reacción. Esto supondría que

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los nacionalistas afganos preferirían una toma del poder reaccionaria a la chilena o a la indonesia, que no la presencia soviética. Esto supondría además que los compesinos apoyarían a los terratenientes, los obreros a sus patronos, capitalistas, y que los oprimidos se unirían a las fuerzas proimperialistas tan sólo porque las tropas soviéticas estan país. Esto es absolutamente contradictorio con las leyes de la lucha de clases.

La verdadera cuestión para las masas en el mundo, es la lucha por hacer fracasar los intentos contrarrevolucionarios del imperialismo, por detener y hacer retroceder las conquistas de los obreros y de los campesinos, y no la de formar un régimen contrarrevolucionario y proimperialista. Entrando en el coro de la campaña de propaganda capitalista contra la Unión Soviética, estos PC, socialdemócratas y maoístas no sólo han clavado un puñal en la espalda de los obreros y de los campesinos, sino que una vez más han traicionado a los trabajadores de sus

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propios países.

Si la Unión Soviética retirara sus tropas, ello envalentonaría a las fuerzas contrarrevolucionarias y les permitiría probablemente la victoria. Esto significaría que los elementos más reaccionarios y proimperialistas de la sociedad afgana tomarían el poder reprimiendo salvajemente a las masas, desmoralizadas, y harían retroceder sus luchas durante todo un periodo. El imperialismo se aseguraría una base en la región. Afganistán se convertiría en la punta de lanza de la contrarrevolución imperialista, dirigida contra la Unión Soviética, contra la revolución iraní (que sería la primera en sufrir la cólera de las fuerzas imperialistas reforzadas de nuevo) y contra las masas oprimidas de la región en general. Esto significaria un golpe muy severo contra la revolución mundial, esto envalentonaría al imperialismo y aumentaría el peligro de guerra. Por otro lado, el papel de las tropas soviéticas era el de ayudar a la lucha de los afganos frente a la contrarrevolución. Una derrota de las fuerzas reaccionarias quitaría un obstáculo en la batalla que libran los obreros y los campesinos para profundizar en el proceso revolucionario, y seria un golpe importante contra 'la política imperialista en la región. Esto tendría repercusiones en la lucha de las masas paquistaníes contra la dictadura en el poder. Esto ya se vio en las manifestaiones de los baluchis en Pakistán, a favor de la intervención soviética. Esto debilitaría las fuerzas reaccionarias en Irán, privándoles del sólido apoyo de este bastión reaccionario y proimperialista, y por consiguiente reforzaría las luchas de los obreros y campesinos, que combaten por desarrollar el proceso revolucionario en este país. Abriendo un nuevo campo de batalla contra el imperialismo, esto ayudaría a las luchas antiimperialistas del mundo entero, desde Indochina a Nicara-

Además, aún sería más dificil entonces, para el imperialismo, utilizar su enorme poderío militar contra las masas trabajadoras a nivel internacional o contra la Unión Soviética y los demás Estados obreros. Esto ayudaría al proletariado internacional a ganar tiempo -particularmente en los Estados Unidos- para desarmar a los imperialistas promovedores de guerras. Una derrota de las fuerzas contrarrevolucionarias en Afganistán significaría un nuevo cambio en la relación de fuerzas a nivel internacional, en detrimento del imperialismo. Por tanto, las tareas en relación a esta lucha revisten gran importancia. La condena de la utilización de las tropas soviéticas constituye una ayuda a la contrarrevolución y al imperialismo —ya sea conscientemente, por razones de colaboración de clases, como es el caso de determinados PC o de los socialdemócratas, o inconscientemente, como es el caso de los maoístas. 9 El imperialismo norteamericano ha organizado una campaña de propaganda con el fin de desorientar a la clase obrera del mundo entero. Trata de ocultar la verdadera naturaleza de la guerra civil en Afganistán, y de incrementar la participación de

Estimula la oposición anticomunista a la intervención soviética

Latrata de unir las fuerzas en torno a la exigencia de la retirada de

El objetivo es también el de crear un clima favorable para que los trabajadores de los Estados Unidos acepten un empleo tropas imperialistas contra las luchas de los oprimidos en el mundo entero.

Washington y sus aliados han respondido de esta manera a la utilización de las tropas soviéticas en Afganistán, do la ayuda militar a los reaccionarios afganos y a la dictadura militar de Pakistán. Han aplicado medidas de chantaje contra la URSS y Afganistán, y han acelerado sus preparativos de guerra. Entre estas medidas están: • la suspesión de los envíos de cereales y otros bienes a la • el desvío de los suministros de alimentos realizados por las organizaciones caritativas internacionales, destinados a Afganistán, hacia las bases contrarrevolucionarias de Pakistán;

la amenaza de boicoteo de los Juegos Olímpicos de Moscú, • los intentos de reinstaurar el servicio militar obligatorio en los EE.UU.; • el incremento de los presupuestos militares de los imperia• las conversaciones para establecer nuevas bases militares en el Océano Indico y en el Golfo Pérsico. La tarea fundamental de la IV Internacional debe consistir en luchar contra la ofensiva reaccionaria, lanzando una campaña en el seno de la clase obrera para dar a conocer la verdad en torno a la guerra en Afganistán, y el papel contrarrevolucionario de Washington. Debemos participar en los movimientos de protesta contra las medidas adoptadas por los imperialistas norteamericanos y sus aliados contra la revolución afgana y la URSS Debemos convencer a la clase obrera internacional que defender la revolución afgana responde a sus intereses vitales.

Resolución sobre