Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Perú

"Por un gobierno de los trabajadores, sin generales ni patrones"

· Inprecor n.º 13, marzo de 1980 · pp. 9-11 · 2.470 palabras

"Por un gobierno de los generales ni patrones"

PERU trabajadores, sin

J.P. Riel

A L caer la noche, una muchecum-

bre entusiasmada de varios millares de personas, procedentes de las fábricas, la universidad, los "pueblos jóvenes" —esas inmensas zonas de miseria que rodean la ciudad—, se concentra en el barrio elegante que linda con el Campo de Marzo, frente al Jurado Nacional de Elecciones, el tribunal electoral nacional.

A los gritos de "Gobierno de los trabajadores, sin generales ni patrones", "Unidad de la Izquierda, con Blanco candidato", aclama a los representantes de la casi totalidad de las fuerzas revolucionarias y clasistas del Perú, que pocos minutos antes de finalizar el plazo legal, había acudido a registrar ante dicho Tribunal a la ARI (Alianza Revolucionaria de Izquierda). ARI significa sí en quechua.

La ARI presenta la candidatura de Hugo Blanco, dirigente del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores, sección peruana de la IVª Internacional), para las elec ciones generales del próximo 18 de mayo. Hugo Blanco habla ante miles de personas en Cuzco.

Hugo Blanco es el candidato del conjunto de organizaciones revolucionarias peruanas; el candidato de todos los que en el seno del moviniento obrero y de las organizaciones campesinas han impulsado las grandes luchas y movilizaciones de estos últimos años, obligando a los militares en el poder a preparar su retorno a los cuarteles; el candidato de los que combaten por la independencia política organizativa del movimiento obrero: un acontecimiento de primerísima importancia para el conjunto de trabajadores y explutados del Perú, para la izquierda peruana, marcada por una larga tradición de división, incluso de atomización, y de sectarismo.

No cabe duda que esto será un nuevo factor de aceleración y profundización de la movilización de masas en el periodo que se abre, a partir de la utilización que pueda hacerse de la campaña electoral. Cosa que ha destacado inmediatamente, con inquietud, todos los comentaristas de la burguesía peruana.

Ni siquiera hace algunas semanas, cuando el conjunto de las organizaciones obreras discutían sobre la táctica a adoptar con motivo de las elecciones, los partidarios más convencidos de una amplia unidad tras la candidatura de Hugo Blanco se atrevían a pronosticar este resultado.

Parecía incluso que, al contrario, los avances que significaron el FOCEP y también la UDP, creados durante la campaña electoral para la Constituyente en 1978, estaban en tela de juicio.

En aquel entonces, mientras proliferaban las movilizaciones de importantes sectores de las masas peruanas, buena parte de las organizaciones obreras y revolucionarias del Perú superaban parcialmente su exirema atomización y sus tradiciones sectarias, haciendo extensiva, de alguna manera, al terreno de la táctica electoral la unidad lograda en las movilizaciones y en la lucha.

En este contexto se formaron dos frentes electorales, el FOCEP (Frente Obrero, Campesino, DP (Unión Democrática Popa). Und otro se presentaron como la expresión política de la movilización unitaria de las masas explotadas del Perú. Mientras que la UDP estaba dominada sobre todo por organizaciones maoístas y centristas y reflejaba ciertas confusiones políticas y estratégicas propias a dichas corrientes, el FOCEP agrupaba a lo esencial de las fuerzas del trotskismo peruano, a otras organizaciones maoístas y centristas y también a sectores significativos del sindicalismo "clasista" obrero y campesino. El eje de su programa era la lucha por la unidad y la independencia política y organizativa de la clase obrera y de los explotados del Perú, a partir de la profundización y extensión de las moviliza-

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América Latina

Como reflejaron los resultados electorales, Hugo Blanco se convirtió, a los ojos de las masas, en portavoz y símbolo de esta

La experiencia del FOCEP, expresión de la voluntad unitaria y clasista de las masas prolongó más campaña electoral de 1978, en numerosas movilizaciones y luchas, así como en la acción de sus diputados en la Constituyente. Ha marcado profundamente a los sectores más avanzados del movimiento obrero y del movimiento organizado, continúan reivindicaciones e identificándose con ella; el carácter masivo de las reuniones convocadas en nombre del FOCEP es una de las mejores pruebas de ello.

Como frente que jamás se seriamente, con comités de base, pero que apenas estaban coordinados entre sí, el FOCEP no llegó a ser nunca lo que tendría que haber sido para responder a las aspiraciones y esperanzas puestas en él por los explotados del Perú: el embrión de un partido político obrero, de masas, independiente.

Al contrario, los preparativos de cara a la próxima campaña electoral han comportado una ruptura de hecho en el seno del

Una de las figuras más conocidas del mismo, Genaro Ledesma, junto con un pequeño sector llamado "independiente", inició hace algunos meses negociaciones con el Partido Comunista Peruano (PCP-Unidad) y el Partido (PSR, el partido de los llamados generales "progresistas" que se reclaman de la tradición reformista burguesa y populista del antiguo presidente del Perú, el general Ve-

Alvarado, que gobernó de 1968 a

Estas negociaciones llevaron a Ledesma y sus compañeros a romper con la línea de independencia de clase del FOCEP y a concluir una alianza electoral con el PCP, el PSR y algunos grupos muy pequeños, carentes de peso político real. Esta alianza, dominada política y organizativamente por el PCP-Unidad —pese a que Ledesma es un candidato a la Presidencia de la República—, propone de hecho algunas tímidas reformas en el marco del mantenimiento del sistema de dominación de la burguesía y de una clásica política de colaboración de clases al servicio de la misma.

En esta acción divisoria y de traición a las bases políticas del combate del FOCEP, Ledesma, aunque muy minoritario, se ha beneficiado de un factor jurídico: aprovechando el hecho de que ante los tribunales él es el "propietario legal" del nombre FOCEP, ha sellado su alianza con el PCP (Unidad) y el PSR en nombre del FOCEP, intentando sacar provecho de la confusión creada para acaparar, en el plano electoral, una parte del prestigio y del capital político de que goza el FOCEP entre las masas peruanas. Fue este "favor", y no las escasas fuerzas que representa, el que le valió el obsequio con que se lo agradeció el PCP-Unidad: la candidatura a la presidencia de

Independientemente de los límites del impacto en el seno del FOCEP y de los sectores que se reivindican de su combate, esta operación de división podría haber tenido graves consecuencias. Poniendo en tela de juicio algunas de las adquisiciones de la campaña electoral de 1978, habría podido significar el retorno a la completa atomización y a las tradiciones sectarias de amplios sectores de la izquierda peruana.

Ya varios grupos maoístas de dentro o de fuera de la UDP se pronunciaban por una

"marxista-leninista", expresión estricta de su propia corriente, y un sector del trotskismo peruano, el PST, militaba activamente en pro de una candidatura trotskista.

Ante esta situación, el PRT y Hugo Blanco, uno de sus dirigentes, se pronunciaron a favor de un frente electoral que fuera lo más amplio posible en cuanto a su composición, en cuyo seno todas las organizaciones tendrían el derecho a defender la integridad de sus posiciones, pero que fuera claramente y en la práctica un marco de expresión de la necesaria independencia de clase y un instrumento que permitiera avanzar, en el periodo actual, hacia la realización concreta

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de dicho objetivo.

Un frente de este tipo, según la concepción defendida por los camaradas del PRT, no debe tratar de resolver, mediante confusos compromisos, las divergencias programáticas profundas que separan a las distintas corrientes y organizaciones (maoistas, centristas, trotskistas) que lo componen. Al contrario, reconociendo la realidad de estas divergencias, es decir, permitiendo que todas las organizaciones que lo componen defiendan la integridad de sus posiciones, se basa en un programa de acción que responda a las necesidades inmediatas de las masas y a su voluntad de movilización unitaria.

Como expresión a nivel electoral de la movilización independiente de las masas, excluye toda participación en su seno de organizaciones pequeñas que sean, y cualquier acuerdo con sectores o fuerzas burguesas, por muy

Esta concepción, ratificada en una reciente conferencia nacional del PRT, celebrada en Lima el 13 de enero, se inscribe en el análisis de uno de los aspectos esenciales de la situación actual en el Perú: pese a las retiradas parciales operadas por diversos movimientos huelguísticos, la movilización, la combatividad y, a partir de ellas, la voluntad unitaria de las masas explotadas, se han mantenido e incluso profundizado durante todo el periodo que va de las elecciones a la Constituyente hasta hoy.

En este contexto, frente a la alternativa reformista y de colaboración de clases que proponen Ledesma, el PCP-Unidad y los generales del PSR, una de las responsabilidades de los revolucionarios es la de crear las condiciones para una expresión política coherente y unitaria, en el plano electoral, de estas movilizaciones.

Se trata de hecho de responder a una exigencia concreta de las masas, que se ha expresado con fuerza creciente durante estos últimos meses. La gira de mitines organizada por el PRT y diversas organizaciones que componen la UDP, en el sur del pais, en el marco de la campaña para obtener las firmas necesarias para su legalización, ha sido una extraordinaria revelación. Por decenas de millares se contaban los participantes en estos mitines, que en todas partes coreaban• "Izquierda unida, por un gobierno de los trabajadores, sin generales ni patrones" y "Blanco candidato, por un gobierno de los trabajadores...

Arraigada en esta realidad actual de la lucha de clases, la propuesta del PRT adqui-

Rápidamente se inició una discusión bilateral con el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), una de las principales componentes de la UDP, con miras a establecer las bases de un proyecto de plataforma para esta alianza, y a continuación la discusión se extendió al conjunto de componentes de la UDP, siempre a iniciativa

Mientras se desarrollaba una asamblea general de la UDP, donde los partidarios de un agrupamiento maoísta tras la candidatura de Alfonso Barrantes Lingan, presidente de la UDP, libraban una última batalla.

Pero la acogida dada a Hugo Blanco, llevado literalmente a hombros por la asamblea cuando acudió a llevar el saludo del

PRT y expresar las posiciones de su partido en relación a la táctica electoral, subrayó el aislamiento de esas posturas sectarias. De forma espectacular, los delegados de base de la UDP expresaban la voluntad unitaria de las masas peruanas.

Finalmente, el 17 de enero, víspera de la fecha límite para registrar oficialmente las alianzas electorales, se llegó a un acuerdo entre el PRT y el conjunto de componentes de la UDP, acuerdo a partir del cual pudo formarse la ARI.

Este acuerdo, que se basa en el proyecto de plataforma elaborado previamente por el PRT y el MIR, se inscribe dentro de la concepción avanzada por el PRT de lo que debe ser una alianza electoral en las actuales formación burguesa podrá formar parte de esta alianza" y que la ARS, un pequeño grupo que el PRT caracteriza como burgués y que forma parte de uno de los frentes maoístas, queda excluído.

Sin embargo, el acuerdo no incluye ninguna fórmula de gobierno. Establece el reparto de las candidaturas a las elecciones parlamentarias a razón del 50% para las corrientes maoístas y centristas y el 50% para el "Bloque Socialista", es decir, básicamente las fuerzas que se reivindican del Hugo Blanco a la presidencia de la Repúbli-

Rápidamente, maoístas y centristas, agrupados en el seno de la UNR y del FRAS, frentes de organizaciones que hasta entonces no estaban ni en la UDP ni el el FOCEP, se han unido al acuerdo, sin que se notificara ni la plataforma ni el reparto de candidaturas.

El POMR (Partido Obrero Marxista Retrotskista afiliada al CORCI), también ha ratificado el acuerdo entre el PRT y la UDP, formando parte, así, como todas las organizaciones ya mencionadas, de la ARI.

La única organización revolucionaria que se ha negado a formar parte de la ARI es el PST (Partido Socialista de los Trabajadores, organización trotskista que se reclama de la Fracción Bolchevique). Para justificar su sectarismo, los dirigentes del PST tratan de esgrimir argumentos que se pretenden principistas. Según ellos, una alianza electoral no puede formarse sino sobre una base programática de conjunto, en la práctica

América Latina sobre las bases programáticas del trotskismo. No hacer esto equivale a emprender la vía de la colaboración de clases y del Frente

Popular. Además, es así como caracterizan a la ARI, la posición del PRT y de Hugo

Blanco, al igual que la del POMR.

Esta concepción, que de hecho es nueva en el PST y la Fracción Bolchevique, debe entenderse a la luz de lo que ha sido la táctica reciente de los dirigentes del PST:

intentarlo todo para lograr la legalización requeridas para ello en nombre de Hugo

Blanco. Puesto que el PRT aún no está legalizado (ya se han recogido 60.000 firmas, pese a que sólo se necesitan 40.000, pero por razones políticas evidentes la dictadura no quiere dar estatuto legal al PRT, el "partido de Hugo Blanco"), y puesto que la unidad no puede una base tan sectaria, el PST habría sido el único marco legal para la candidatura de Hugo Blanco. Esto es lo que expresaba, por cierto, con poca sutileza, el órgano

"Bandera Socialista", en diciembre de 1979, cuando afirmaba: "Pondremos nuestra legalización al servicio de la candidatura de Hugo Blanco". En otras palabras, ¡que Hugo Blanco fuera el candidato

Estas pequeñas maniobras sectaria, que se esconden tras posiciones falsamente principistas, han fracasado. Eran demasiado contradictorias con la presión de las masas a favor de la unidad en torno a Hugo Blanco y condenan hoy al PST a un aislamiento total o a un nuevo y brusco virage político, pero que de todas formas dejará al PST fuera de la ARI, pues el plazo legal para integrarse en una alianza electoral ha

Evidentemente, esta peripecia secundaria no cambia nada de lo que es esencial: la unidad de las fuerzas revolucionarias y clasistas del Perú, lograda por primera vez, y tras la candidatura de Hugo Blanco.

La campaña electoral va a comenzar realmente de aquí a algunas semanas. En el contexto de crisis de la actual dictadura, que obliga a los militares a abandonar el poder, mientras que las alternativas burguesas son débiles y están divididas, mientras que el APRA en particular, que parecía aún fuerte y coherente en las elecciones a la Constituyente, conoce una fuerte erosión de su prestigio y graves conflictos internos, la ARI y Hugo Blanco simbolizan la alternativa de las masas trabajadoras y explotadas del Perú.

A través del desarrollo de la campaña y en estrecha ligazón con las movilizaciones de masas que no cesan en el Perú, en estos últimos tiempos, debe permitir un gran paso adelante hacia la independencia política y organizativa de las masas, y ser un ejemplo de política clasista para las masas latinoamericanas en su conjunto.