Oriente Medio
La movilización las elecciones
Michel Rovere
A revolución iraní ha conocido una terrible paradoja, ahora no deja de manifestar sus repercusiones políticas y sociales:
el régimen del sha fue derrocado tras la entrada en el campo de batalla de la clase obrera industrial (recordemos particularmente la importancia de la huelga del sector petrolero), al final de la huelga general más larga y más mortifera de la historia recién.
Pero por diversas razones históricas (el peso de la derrota de 1953 y la traición del partido estalinista Tudeh, el
Quema de la bandera de EE.UU. en el "nido de espías".
antiimperialista, la autoorganización y reciențe de la industrialización, iniciada a mediados de los años sesenta, el peso del que aún ejército de reserva industrial y la represión el campo de batalla, no disponía ni siquiera de un embrión independiente, organizado y clandestino.
carácter por movimiento independiente, policial organizada por el régimen), la clase obrera iraní, cuando entró masivamente en de movimiento obrero
Entre 1975 y 1978 hubo un verdadero ascenso de las luchas obreras, pero sus En limitaciones — por razones de represión no duraban, en la mayoría de los casos, más que algunas horas, como máximo algunos días — y la ausencia de una intervención política organizada en las empresas (tanto parte del Tudeh como de las organizaciones guerrilleras), hicieron que no llegaran a organizar, en el clima de terror policial del régimen del sha, un obrero semilegal, tal como pudo existir durante los últimos años de la España franquista o actualmente en Brasil, con el movimiento de las oposiciones sindicales y la corriente que se propone construir un Partido de los Trabajadores. Una serie de conquistas económicas y sociales
Desde la insurrección victoriosa febrero de 1979, este desfase acentuado por la política liquidadora del Tudeh, con su apoyo total a la "República Islámica" y a su líder Jomeini, y por los errores de los grupos centristas — se ha combinado con la conquista de ventajas económicas y sociales reales para los sectores más modernos de proletariado industrial (l). El salario mínimo se ha duplicado, lo que a pesar de la inflación, del 40% en este año, constituye una conquista económica real. La semana laboral acaba de ser reducida, finalmente, de 48 a 40 horas, mediante un decreto del Consejo de la Revolución Islámica.
las empresas nacionalizadas (representan entre el 70 Y EL 80% del sector industrial), los obreros tienen un estatuto de funcionarios (2) y ya no sienten
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sobre sus espaldas la amenaza del despido y del paro (se comprende cuánto pesa un ejercito de reserva industrial en la combatividad obrera cuando se sabe que para una población activa de 12 millones de personas en Trán existen, según las estimaciones del gobierno, más de 3,5 millones de parados que no perciben ningún además de las nuevas ventajas sociales, que pueden variar de una fábrica a otra, ha terminado. el clima de terror impuesto en los talleres y las cadenas por la SAVAK y los sindicatos amarillos. minutos por los talleres de la fábrica de montaje General Motors en Teherán para ver a los obreros discutir de política a lo largo de las cadenas paradas, bebiendo a sorbitos un vaso de té, para darse cuenta qué clase de "cuantificables" han obtenido con la caida del régimen del sha.
distintos aspectos permiten comprender porqué entre febrero y noviembre del año pasado la clase obrera iraní no ocupó el primer plano de la escena política. El viraje represivo operado en agosto de 1979 por el régimen, con la clausura de la prensa de oposición, las medidas de intimidación contra la extrema izquierda, el proceso y las condenas a muerte de los militantes del PST en Ajvas, y sobre todo la ofensiva militar lanzada contra el pueblo kurdo, apenas franqueó los portales de las fábricas (lo que no quiere decir que no hubo intimidaciones o casos de represión selectiva, sobre todo en las provincias petroleras del sur, y un resurgir de la arrogancia patronal).
La ausencia de una represión masiva y la incapacidad de la dirección Jomeini y de su Partido Republicano Islámico para transformar en algunas semanas o en algunos meses el capital político que habían acumulado gracias a su oposición al sha, en una capacidad de organizar y controlar estrictamente al movimiento obrero -como fue el caso en otras experiencias populistas, como por ejemplo el peronismo argentino o el varguismo brasileño-, han favorecido finalmente el desarrollo masivo de la autoorganización, la aparición y extensión de los shoras (consejos) en las principales fábricas. Frente a la crisis y al sabotaje capitalista
El motor de esta primera fase de autoorganización ha sido la crisis económica, como ha sucedido ya en otras situaciones revolucionarias
Según las estimaciones que corren por los propios ministerios iraníes, la producción industrial no alcanza sino el 20 al 30% de las cifras del año 1978 (3). Las exportaciones no petroleras representan el tercio de su nivel en 1977—78, y las importaciones la mitad de la cifra de dicho año.
sabotaje capitalista, la huida al extranjero de los beneficiarios del antiguo régimen, inversiones, repatriación de los técnicos extranjeros, la guerra económica, primero silenciosa y abierta, del imperialismo, desorganización y las resistencias aparato burocrático del Estado (4), han sido otros tantos factores que han acelerado
El gobierno Bazargán se vio obligado finalmente, contrariamente a sus proyectos iniciales, y con el fin de evitar una quiebra total de la economía iraní, a nacionalizar, entre junio y julio, todo el sector bancario, todas las compañías de seguros y más del la industrias nacionalizaciones, a veces impuestas por los propios trabajadores y a menudo bajo su control, favorecieron y aceleraron, a su vez, el debate político en las fábricas, el desarrollo de la autoorganización, reanudación de la producción, la iniciativa de abrir los libros de cuentas, de estudiar las patentes industriales, incluso la de discutir planes de reconversión, tratando de romper con la lógica capitalista del beneficio, la explotación imperialista y las secuelas de la división internacional del
Actualmente existen shoras en la mayoría de grandes fábricas industriales, es decir, consejos fábrica o comités de trabajadores.
Es cierto que en esta etapa del proceso revolucionario, la autoorganización del proletariado iraní no creado una verdadera situación de doble poder. En el
Oriente Medio mejor de los casos, estos shoras equivalen a lo que eran en Portugal, en verano de 1975, las comisiones de trabajadores, es decir, tanto estructuras autoorganización elementales como sustitutos de movimiento sindical inexistente (también en este caso debido, en parte, a la política liquidadora del Tudeh).
Sigue habiendo —hay que evitar todo triunfalismo beato— desfases, importantes diferencias cualitativas entre un shora y otro. En un lugar el shora ha sido nombrado por el patrón o los representantes del ministerio de Industria y Minería (5), mientras que en otro ha sido elegido en asamblea general. En un sitio engloba a una mayoría cuadros y trabajadores de cuello blanco, mientras que en otro está formado industriales de base. En un lugar se trata de un shora puramente islámico, mientras que en otro cohabitan las distintas tendencias políticas, incluidas las organizaciones de extrema izquierda.
Pero si tenemos en cuenta la acumulación de experiencia términos autoorganización, de debate político, de control obrero, captaremos la importancia del umbral cualitativo que se ha franqueado tanto de cara a la reconstrucción del movimiento obrero iraní como al esbozo de una alternativa global al gobierno capitalista y a la dirección nacionalista burguesa, incapaces de resolver los grandes problemas de la revolución iraní.
Evidentemente queda toda una serie de cuestiones en suspenso, por el momento, en relación a la unidad de este movimiento, ligada a su independencia con respecto al Estado burgués.
Pero es importante recalcar que estas
Oriente Medio últimas semanas han aparecido las primeras formas de coordinación, elementales como las manifestaciones conjuntas o la creación una coordinadora flexible -particularmente en Teherán-, como demostró la manifestación unitaria del shora islámico de la capital, que reunió a varias decenas de millares de trabajadores ante la embajada de EE.UU. ocupada, o las manifestaciones similares, aunque más pequeñas, de los sindicatos de las empresas del IDRO.
nivel de autoorganización ya alcanzado subraya la importancia que revisten para los marxistas revolucionarios iraníes las consignas de generalización y centralización de los shoras, la ampliación de sus prerrogativas económicas, sociales, políticas e incluso militares (milicias), en relación directa con la propaganda general a favor del gobierno obrero y campesino. La cuestión campesina
Debido a la imbricación de la cuestión nacional y la cuestión agraria, sólo en los territorios de las minorías nacionales, en Turkmenistán, Kurdistán, Baluchistán y en
Men el Josestán arabe, se han desarrollado movilizaciones campesinas desde la caída del régimen Palhavi.
No obstante, desde hace varias semanas asistimos a una verdadera agitación campesina en todas las provincias iranies. Acciones como la de negarse a reembolsar al Estado la anualidad de -las tierras distribuidas durante la reforma agraria, la negativa a pagar las deudas privadas, las manifestaciones campesinas e incluso algunas ocupaciones de tierras, empiezan a proliferar a escala de todo el país: en Aserbaichán, en las provincias caspias de Teherán, en los aledaños de Isfahán y de Chiras, en la meseta del Fars.
A comienzos de enero tuvo lugar, por vez primera, una manifestación campesina en bien la manifestación numéricamente pequeña (2.000 personas), su travecto -de la embajada de EE.UU. al Ministerio de Agricultura-, sus —Muerte a Carter, La tierra para quien la trabaja, consignas de apoyo a una unidad de pasdars que se negaron campesinos—, revelan la radicalización enorme mar de fondo que empieza a levantarse en el campo. Estas movilizaciones pueden franquear un nuevo umbral en los próximos meses. Hasta el estructurales de la agricultura iraní: • la distribución de las tierras: la reforma agraria del sha sólo afectó a la mitad de las tierras cultivadas, mientras que la ruina de los pequeños aparceros ha acentuado, en tierras, a menudo mediante la especulación, en manos de los antiguos propietarios o de ciertos sectores de la burguesía urbana. • la cuestión de los créditos: desde la revolución blanca, la proporción de las deudas a los usureros y terratenientes dentro del conjunto de la deuda de los campesinos aumentado considerablemente (6). • la cuestión de los precios agrarios:si bien el año pasado, a causa en parte del descenso brutal de las importaciones (en 1977, Irán productos agrícolas equivalente de 4.000 millones de dólares), los precios agricolas aumentaron un poco, el problema estructural resolver: la política seguida por el régimen del sha, de imponer por la fuerza unos estrechamente vinculada a los intereses de la favorecía el éxodo rural y la creación de un enorme ejército de reserva industrial (7) que presionaba sobre el salario medio de los acumulación de capital en la industria (fenómeno clásico: cuando se consagra una proporción elevada del salario obrero, ya de por sí reducido, a la adquisición de bienes alimenticios para reproducir la fuerza de trabajo, cuando menores sean los precios agrarios, tanto más bajo puede ser el salario y tanto más aumenta la tasa media de
De este modo se llegó a la situación paradójica en que el Estado iraní financiaba las importaciones de trigo, pagadas a un precio mundial que ascendía al doble del precio impuesto en el mercado interior iraní, mientras que en Irán disminuía o se estancaba la extensión de las superficies sembradas, con la ruina de numerosos sobrevivir con el precio pagado por sus
Y sobre estas tres cuestiones distribución de la tierra, crediticia y la política de precios agrarios), el nuevo gobierno, a los once meses de haber asumido el poder, no ha tomado aún la menor decisión. Por un lado aparece un viceministro de Agricultura, deseoso de fabricarse una buena imagen, que adorna declaraciones sobre la necesidad reforma agraria, mientras que el Consejo de según la ley islámica, de la propiedad privada y decretó que podía pena de muerte a quienes
Vemos como Banisadr inicia una reforma reduciendo drásticamente los tipos de interés, pero sin decir exactamente cuál será el volumen de los créditos agricolas y según qué criterios se repartirán entre los pequeños campesinos o las grandes propiedades de la industria agraria. Vemos finalmente como Banisadr planea durante días sobre una reforma de los precios agrarios, para decidir finalmente que no decide nada.
Como en todo el mundo semicolonial, en Irán la cuestión agraria es también un problema crucial para la burguesía: cualquier medida en torno a la distribución de tierras, al crédito o a los precios agrarios afecta directamente a esta burguesía iraní -empezando por el bazar—, vinculada a de mil y un lazos económicos, familiares, comerciales y especulativos, a la suerte de la propiedad agrícola.
Sin embargo, en los próximos meses coyunturales que amenazan con relanzar la agitación del campesinado pobre y del particularmente favorable desde el punto de revolución, particularmente en el sistema de cooperativas estatales que suministraban los abonos y las semillas seleccionadas a los campesinos, afectará a los resultados de la próxima cosecha, mientras que la crisis económica (sobre todo el cese total de construcción, representaba el 13% del Producto Interior Bruto), obliga a volver a su casa a los campesinos que habían acudido a la ciudad para buscar un trabajo complementario, y agravará la situación en el campo.
Actualmente, es únicamente el temor a enfrentarse con los pasdars (que actuaron contra las ocupaciones Gendarmería (es la principal unidad militar antiinsurreccional, por 70.000 hombres, que fue la menos afectada por las repercusiones politicas y militares de la insurrección de febrero de 1979, y que ha mantenido su carácter fundamentalmente urbano), lo que evita una extensión y una generalización movimientos campesinos. La cuestión nacional
La cuestión nacional ha vuelto al primer plano de la actualidad con el inicio de la lucha en Aserbaichán, marcado por los sucesivos levantamientos de Tabris.
Es cierto que los primeros incidentes tuvieron como pretexto determinados fraudes electorales en el referéndum constitucional de comienzos de diciembre (cuando la televisión, manipulada por Sadegh Ghotbsadeh, emitió un falso mensaje del ayatola Chariat Madari llamando a sus compatriotas aseris a votar, cuando dicho ayatola se había decidido finalmente a boicotear el referéndum). Pero incluso los dirigentes del Partido Republicano del Pueblo Islámico, dirigido por Cahrait Madari, trataron de contener y limitar la movi-
Jomeini quiso utilizar la ocupación de la embajada para volver a unir a la nación en torno suyo lización, la dinámica nacional surgió con toda claridad al aparecer, en el transcurso de los enfrentamientos en Tabris, todo un abanico de pequeños grupos nacionalistas aseris tras la pantalla del PRPI y de la figu-
La ejecución de 11 militantes del PRPI y de soldados que se habían negado a obedecer, la clausura de los locales de ese partido, no lograron frenar de forma duradera el movimiento nacional aseri, y de hecho sólo han profundizado aún más la zanja.
Esta entrada de los aseris en la batalla constituye un hito en la evolución de la cuestión nacional en Irán. Debido en primer lugar al peso de estas provincias del nordeste: los aseris son turcófonos, y contrariamente a Kurdistán, Baluchistán y Turkmenistán, Aserbaichán no se diferencia económicamente del conjunto de las provincias persas. Tabris es una de las principales concentraciones obreras de Irán (8). Las provincias del nordeste están mucho más integradas que las otras nacionalidades en la economía iraní. El bazar de Tabris está muy vinculado al de Teherán, lo que en parte explica que en él haya aparecido una fracción minoritaria, pero significativa, de projomeinistas que se opusieron al movimiento nacional.
Finalmente, uno de los efectos —quizá sea pronto el más apreciable-- de este levantamiento aseri será el de introducir el debate sobre la cuestión nacional en las filas de la clase obrera persa. En efecto, una fuerte proporción de los obreros industriales que trabajan en las grandes ciudades persas (Teherán y Isfahán) se compone de trabajadores aseris (mientras que los trabajadores emigrados kurdos se concentraban básicamente en la construcción, cuya actividad hoy en día es casi nula).
A finales de diciembre les llegó el turno a Baluchistán y a Sistán (9). También aquí, al igual que en Kurdistán y en Aserbaichán, fueron las exacciones de los Comités Jomeini y de las guarniciones de pasdars las que metieron fuego al polvorín. Los choques entre guerreros baluchis y pasdars se saldaron con varios muertos entre estos últimos.
En el Jusestán árabe, pese a la fuerte represión que mantiene el régimen en esta zona vital para sus recursos petroleros (en Ajvas aún están encarcelados 5 militantes trotskistas), el movimiento de la nacionalidad árabe empieza a reorganizarse tras la oleada represiva de los pasados meses de junio y julio, que comportó centenares de muertos y heridos.
A comienzos de enero tuvo lugar una manifestación de árabes en Jorramshar, donde se habían producido los principales combates durante el verano, exigiendo el retorno del líder religioso de la comunidad árabe, que sigue retenido, en calidad de "invitado", en algún lugar de Oom.
El renacimiento del movimiento nacional árabe se articula asimismo con el relanzamiento, en toda la zona, de las luchas obreras (movilizaciones y huelgas en el sector del petróleo y del acero en Ajvas). A mediados de enero se desarrolló una importante movilización cuando los pasdars abrieron fuego contra una sentada de jóvenes estudiantes de secundaria que habían acabado los estudios y estaban en paro, y que reclamaban trabajo ante la sede del gobierno de Masyed Soleiman, esa ciudad petrolera donde el oro negro apareció por vez primera en 1908. La fortaleza kurda
Finalmente, está el Kurdistán, siempre irreductible en su lucha contra el poder central de Teherán.
Actualmente sigue siendo la punta de lanza del combate de las minorías nacionales del Estado iraní. Fue allí donde, frente a los peshmnergas —en kurdo: "los que van delante de la muerte"—, los pasdars del régimen y las unidades del antiguo ejército imperial sufrieron su primera derrota militar, mostrando así la vulnerabilidad del aparato estatal burgués que se esfuerzan en preservar y reconstruir el Gobierno y el Consejo de la Revolución.
Es cierto que en el Kurdistán el movimiento nacional se apoyó en una serie de decisiones radicales: en julio y agosto de 1979 empezaron las ocupaciones de tierras y aparecieron los primeros shoras campesinos, en algunas zonas (aunque desde entonces el movimiento campesino ha conocido cierto reflujo debido a la situación creada por la guerra), y sobre todo, hubo el armamento general de la población.
Actualmente, en Sananday y Marhabad, donde el mercado de armas es público, los únicos que se pasean desarmados son los ... soldados del ejército —sus cuarteles son abastecidos con helicópteros. En cuanto a los pasdars, se encuentran literalmente atrincherados en sus acantonamientos,
Oriente Medio sobre todo tras los incidentes que tuvieron lugar a comienzos de enero con los peshnergus. Para exigir su retirada del Kurdistán se convocó una huelga general que paralizó la ciudad, mientras que 7.000 personas hicieron una sentada y una huelga de hambre durante varios días!.
Es también en Kurdistán donde la organización y la politización del movimiento de masas están más avanzadas. Tras muchas tergiversaciones, los negociadores de Teherán, encabezados por el ministro de Trabajo Foruhar, se vieron forzados, finalmente, a reunirse con una delegación del pueblo kurdo, formada por representantes del Partido Democrático de Kurdistán Iraní nacionalista; organizaciones marxistas, los Fedayines y el Komaleh, que ha roto sus vínculos con el maoísmo y conoce una evolución muy interesante; y por miembros del buró político creado por el jeque Ezzedin Hosseini, primera figura religiosa del Kurdistán, que en los últimos debates internos de la resistencia kurda parecía tomar sistemáticamente partido por la extrema izquierda en sus divergencias con el PDKI.
En estos momentos, pese a las divergencias existentes sobre la amplitud de las concesiones a otorgar a los enviados de Teherán, y pese a la desigualdad geográfica de su implantación (el PDKI controla Marhabad y el Komaleh es hegemónico en Sananday), Teherán no ha logrado romper el frente único de las organizaciones kurdas.
Es cierto que las negociaciones están completamente estancadas. Los kurdos, que habían recuperado las principales ciudades ocupadas por el ejército y los pasdars en agosto, han prorrogado unilateralmente el alto el fuego después de que expirara el 19 de diciembre. Pero apenas ha habido nuevas propuestas por parte de los enviados de Teherán, que se han negado a tomar en consideración el plan kurdo de 26 puntos y
Oriente Medio parecen sobre todo querer ganar tiempo.
En el circulo del poder sigue existiendo, con hombres como Bazargán o el ministro de Defensa, Chamram, sin hablar por supuesto de la dirección de los pasdars o de los oficiales del ejército, un grupo de "'halcones", partidarios de una segunda guerra contra Kurdistán. Y algunos representantes kurdos destacados, si bien explican públicamente que los kurdos desean a todo precio la paz y una solución negociada, no ocultan en privado su pesimismo y temen una nueva prueba de fuerzas a nivel militar con un régimen que trataría de encontrar en esta aventura un paliativo a sus dificultades internas. Un equilibrismo un tanto asombroso, por cierto. La ocupación del "nido de espías"
Fue precisamente después del fracaso de la ofensiva militar contra los kurdos, en octubre, cuando el mismísimo Jomeini tuvo que hacerse una autocrítica y presentar sus excusas a los "hermanos kurdos injustamente calumniados", que la ocupación de la embajada norteamericana en Teherán vino de perillas para ofrecer una salida "honrosa" a la dirección de Jomeini permitirle un intento de volver a unir en torno suyo las filas divididas de la nación iraní frente a la agresión imperialista.
Así, el aspecto "maniobrero" de la ocupación salta a la vista. Pero la maniobra misma -antes de abordar sus consecuencias desde el punto de vista de la dinámica del movimiento de masas— aclara ya un poco el perfil muy particular de dirección nacionalista burguesa. Cuando para "maniobrar" una dirección nacionalísta burguesa (que ya se había destacado, en el transcurso mismo del proceso revolucionario, por su negativa a abandonar la consigna central de "fuera el sha, fuera la monarquía") se dedica —¡casi nada!— a cubrir la ocupación militar y el secuestro de los diplomáticos de la primera potencia imperialista mundial, que estamos ante una dirección que levanta, como pocas más lo han hecho en este si glo, la bandera del enfrentamiento con el imperialismo.
Esta apreciación no implica que rectifiquemos ni un ápice nuestro juicio sobre la incapacidad estratégica de esta dirección para resolver los problemas de fondo planteados por el desarrollo de la revolución iraní, ni que en momento alguno deje de cumplir sus objetivos de clase, como son la reconstrucción del Estado burgués y el mantenimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción. Pero esto permite comprender también qué relaciones particulares mantiene aún con el movimiento de masas, al menos en las provincias persas, especialmente con esos sectores —el proletariado, el campesinado pobre y la enorme masa de capas plebeyas (los mostazafin)— que serán los motores sociales de un eventual transcrecimiento socialista de la revolución iraní.
Pero no es únicamente la habilidad florentina de Jomeini la que permite explicar el impacto y la resonancia que ha tenido en toda la sociedad iraní el movimiento antiimperialista, la enorme dinámica movimiento de masas que se ha introducido
Detrás de esta situación hay una suma de realidades objetivas que perraiten comprender cómo —al menos durante todo un periodo- la lucha contra el imperialismo norteamericano ha sido el tema político que permite unificar objetivamente los distintos frentes de lucha.
Para las minorias nacionales, kurda y aseri, el recuerdo de la liquidación de sus repúblicas autónomas en 1945-46 está direcacuerdos de Yalta y Potsdam, que dejaban a Irán dentro de la esfera de influencia occidental, y a la recuperación concomitante del control del ejército iraní por la misión militar de EE.UU., dirigida por el general Schwarzkopf (el mismo que organizaría más tarde el golpe de Estado de 1953).
Para los baluchis, su división entre distintos Estados, sobre todo entre Irán y : Pakistán, está directamente ligada al desmembramiento y al remiendo imperialista que tuvieron lugar tras la descolonización de la India, manteniendo y propiciando la existencia de fronteras artificiales entre los Es-
Y hemos visto cómo las distintas reacciones de las direcciones de los diversos movimientos nacionales en Irán, en torno a esta enfrentamiento imperialismo, han repercutido en la propia lucha. La negativa de Chariat Madari y de la dirección del PRPI (Partido Republicano del Pueblo Islámico) a tomar posición sobre la ocupación de la embajada y la confrontación con los EE.UU., facilitó las
Banisadr quiere integrar a maniobras de los jomeinistas, organización de los Fedayins-e-Jalą,que en el levantamiento de Tabris no pretendieron ver otra cosa que un complot de la burguesía liberal iraní con el apoyo de las occidentales, y se negaron a reconocer el derecho de autodeterminación de Aserbaichán. Esto no sólo tacilitó la división en el seno de la burguesía aseri, sino sobre todo la división en el seno de la clase obrera de Tabris, que en gran parte, al menos durante algún tiempo, permaneció indiferente a esta reivindicación nacional, o
- signo de la confusión política participaba tanto en como, acto seguido, en las manifestaciones concentraciones de los projomeinistas de los grupos nacionalistas aseris...
En cambio, el gesto, aunque puramente simbólico, de las organizaciones kurdas, que enviaron un mensaje a la Conferencia Internacional de los Movimientos Liberación, convocada en Teherán por el grupo de "estudiantes que siguen la línea del Imán", contribuyó, al menos en cierta medida, a combatir los prejuicios en el seno de las masas obreras y plebeyas persas de que la rebelión kurda no es maquinación diabólica del imperialismo, de los partidarios del sha, de los agentes secretos de la CIA y del Mossad israelí, para desmantelar el Estado iraní y poner en peligro la Revolución Islámica. El antiimperialismo del campesino y del obrero
El antiimperialismo del campesino pobre iraní se alimenta de una realidad quizá aún más penosa. Fueron las mejores tierras, y sobre todo el agua de los grandes embalses, las que se distribuyeron prioritariamente a las multinacionales californianas de la industria agraria...Está también la política los "guardianes de la Revolución" en un ejército regular
La burguesia iraní cierra filas detrás de Jomeini, en parte sólo porque no le queda más remedio.
de precios agrarios, ya mencionada, que al abrir ampliamente el mercado iraní, hasta autosuficiente, importaciones de alimentos, favoreció el endeudamiento, la ruina y el desarraigo del pequeño campesino aparcero, por el antiguo régimen en el sentido de que pasó a ser "libre" de ir a tratar de vender su fuerza de trabajo en las ciudades, de amontonarse en los infames suburbios del sur de Teherán.
Para el obrero iraní, sobre cuya cabeza se balancea la espada de Damocles del cierre de su empresa, tras la huida de los técnicos la huelga de inversiones, sabotaje capitalista, y el bloqueo de las materias primas y de las piezas de recambio, el movimiento antiimperialista constituyó un momento privilegiado en que aceleró su toma de conciencia sobre la explotación de que ha sido víctima durante años. Es también el comienzo de la comprensión del carácter ficticio de una industrialización a contrariamente a los discursos oficiales del multinacionales acentuó la dependencia
El nuevo estado de espíritu se refleja en la iniciativa tomada por una serie de empresas iraníes, en diciembre, de convocar en Teherán una especie de gran feria, a la que empresas del país para hacer inventario de sus necesidades y exponer sus posibilidades de reconversión industrial, con el fin de producir, no en función de los intereses de la división internacional del trabajo y de la multinacionales, sino de la necesidad de hacer frente al bloqueo y de responder a las más apremiantes de la
Haciendo suyo un discurso de Banisadr sobre necesidad de asegurar la independencia económica de Irán, los obreros de la General Motors han empezado a discutir la reconversión industrial de sus factorías, para no producir más esos "bellos americanos" destinados a los tajustis (10) de Chemirán (barrio residencial al norte de Teherán), sino camionetas utilitarias. Asimismo han tomado contacto con los shoras de las otras siete fábricas de montaje de automóviles para discutir un plan de reconversión industrial del ramo, dotarse a Irán de una industria automotriz enteramente independiente.
Cabe pensar, por supuesto, que existen aun muchas ilusiones, sobre todo en torno a la de la actual nacionalista de la burguesía iraní para romper sus lazos de dependencia con el imperialismo, pero nadie puede negar, lespués de visitar los talleres y las cadenas de montaje, que hay allí una enorme despertado, inmenso capital de lucha acumulado. El recuerdo del horror
Para todos, finalmente, la lucha contra el imperialismo es la voluntad de reanudar, de retejer el hilo de un combate que dura un siglo y que ha permanecido presente en la conciencia colectiva: el combate del boicot al tabaco y a las mercancias exentas de derechos de aduana que importaban el imperialismo británico y zarista, y que emprendida, al final de la Segunda Guerra Mundial, contra el saqueo del pètróleo por el pulpo de la Anglo Iranian Oil Company.
Para todo el pueblo, el odio
Oriente Medio imperialismo es el odio acumulado frente a sus intervenciones, Palhavi instalada en el poder de los años 20
City de Londres y que se ha mantenido a golpe de masacres, de golpes de Estado, en 1945-46, en agosto de 1953, cuando la CIA derrocó a Mossadegh y le permitió al sha volver de su exilio dorado para instaurar 25 años de terror.
Por haber sido apoyado sin interrupción por todos los presidentes estadounidenses
Men la Casa Blanca, porque 35.000 consejeros norteamericanos encuadraban el ejército imperial, porque los verdugos de la SAVAK habían formados por los verdugos de la CIA y del Mossad, el régimen del sha es a los ojos de la masa de iraníes una pura criatura del imperialismo.
Explicación que sin duda se queda un poco corta, pues deja a un lado las responsabilidades particulares de la burguesía iraní, que durante 25 años se acomodó al crimen convertido en forma de gobierno, que durante todo el año 1978 buscó un compromiso con el régimen, y que en parte sólo cierra filas detrás de Jomeini porque no le queda más remedio.
Pero explica la profunda resonancia que tuvo en todo el pueblo la ocupación del "nido de espías"
Si para Jomeini y algunos círculos dirigentes la ocupación de la embajada en noviembre podía ser útil para restablecer el consenso y la credibilidad empañada por los sinsabores de Su política kurda, movimiento de masas que le siguió ha significado un verdadero retorno de las llamas, acentuando la crisis y la división de la dirección nacionalista burguesa, demorando y comprometiendo su labor de reconstrucción y de consolidación del aparato estatal
El enfrentamiento con el imperialismo, las repercusiones económicas de la guerra declarada por los EE.UU. hasta finales de enero, el debate sobre las alternativas económicas, han relanzado a un nivel jamás alcanzado la crisis de la dirección Jomeini y del Consejo de la Revolución Islámica.
Vino primero la agitación provocada por la revelación de los lazos que mantenía el Movimiento de Liberación de Irán, la formación política de Mehdi Bazargán (antiguo jefe del gobierno), con el "nido de espías". Esto era antes de la insurrección de febrero de 1979, y entonces se trataba para Bazargán (que, a la cabeza de su famoso Comité Coordinador de las Huelgas, intentaba que se reanudara el trabajo y que declaró, al mismo tiempo, que era conveniente que Jomeini retrasara su regreso a Irán), de encontrar una solución de transición pacífica entre el gobierno del último Primer Ministro del sha, Shapur Bajtiar, y el nuevo régimen. Dicho en plata, se trataba de preservar el aparato estatal, en primer lugar el ejército. Y la embajada de EE.UU. sirvió de plataforma para que estas
Oriente Medio negociaciones, para estos contactos compromisos (11). Uno de los brazos derechos de Bazargán, el ex ministro Amir Abbas Entezam, está "'estudiante Prisión, ahora después de que los de la embajada hayan revelado el papel que desempeño en esas negociaciones. Bazargán, de buena fe y para defenderlo, que eso no era espionaje, sino política... División en torno a las opciones económicas En el transcurso de las últimas hemos visto también cómo el debate sobre las grandes opciones económicas dividía a los círculos en el poder.
Por un lado, Banisadr y el viceministro de Agricultura explican que hace falta una nueva reforma agraria para relanzar la mientras que promulga un día un decreto que castiga con muerte a los autores ocupaciones de tierras.
Otro tanto sucede con la reforma urbana y la cuestión de la vivienda. El Consejo de la Revolución amenaza con fulminar a los ocupantes de solares y viviendas vacias, mientras que en Teherán, algunos días más tarde, un ayatola lleva a algunas familias de mostazafin a ocupar las mansiones vacias de la zona norte (12). nacionalización del (huelga decir que esta medida no se inscribe perspectiva de ruptura anticapitalista, sino que representa como máximo un incremento de la capacidad de control y de intervención del Estado en la economía). A la semana siguiente, a la salida de una de las numerosas sesiones maratonianas Revolución, el ministro de Comercio explica que nunca se ha hablado nacionalizar el comercio exterior y que sólo se han nacionalizado los almacenes...
Podríamos prolongar la lista de ejemplos hasta el infinito. Las elecciones presidenciales
Está finalmente el espectáculo de las elecciones presidenciales. En junio de 1979, en la elección de la Asamblea de Expertos, el Partido Republicano Islámico de Jomeini, dirigido por los ayatolas Behejti y Talegani, había acaparado la mayoría de escaños.
cambio, en estas elecciones presidenciales hemos asistido primero a un auténtico estallido político en el transcurso de la campaña, y después, el día en que se dieron a conocer los resultados, a una derrota aplastante del candidato apoyado por el PRI y la mayoría de la jerarquía religiosa.
Al iniciarse la campaña electoral, había nada menos que ocho candidatos oficiales o supuestamente
Exteriores, Ghotbzadeh; el almirante Madani, que se presentaba como el campeón de las capas del aparato estatal, centrando toda su campaña en el tema de la vuelta al
By el fin de la anarquía; Darius Foruhar, ministro de Trabajo y negociador ministro del Interior conocido por Revolución y principal redactor Constitución; Mehdi Bazargán y Jaladedin Farsi, candidato oficial del PRI.
Al final de la carrera, después de no pocos golpes bajos, Rafsanyani y Bazargan se retiraron de puntillas, mientras que Farsi quedaba descalificado a causa de su origen
La importante tasa de abstención (entre el 35 y el 40%) tiene que ver sin duda con la retirada del candidato de la organización Muyahedines del Pueblo, Mussud Radyavi, parte de la extrema izquierda (los Fedayines, entre otros) y por sectores de las nacionalidades, como los kurdos, que habían llamado a votar por él. Toda la pléyade de la jerarquía religiosa, con Jomeini a la cabeza, ejercieron una presión enorme sobre los arguyendo que no habían votado a favor de la Constitución y exigiendo que se retiraran y les evitaran un desaire a los candidatos islámicos, como podría ser, por ejemplo, la necesidad de una segunda vuelta.
El fracaso de Habibi, que sorprendió por su envergadura, refleja la incapacidad del
Jomeini y de encuadrar política y organizativamente a las mostazafin, proponiéndoles un gran cuadro populista que case con sus aspiraciones.
también fenómenos liberal iraní, sino también en todo el funcionarios y el ejército suman 1,6 millones de personas), y en el bazar, a la toma de posesión, por parte de los molas, de una economía y de un Estado que son
También era sintomático el tono de los primeros discursos de Banisadr, una vez elegido. El mismo que algunos meses antes "contrarrevolucionaria" estatal, respondio, cuando se le pregunto sobre el lugar que iba a dejarle al clero en el Estado, que no quedaría ni dentro ni fuera solamente por encima: "Los religiosos sólo podrán expresarse o actuar por medio del Faguih. Dicho esto, un mola podrá ser nombrado funcionario o ministro en virtud de sus cualidades personales y no por ser miembro del clero. Los Richelieus y los Mazarines no faltan en nuestra sociedad. En cualquier caso, Irán se dotará de un aparato estatal moderno cuyos animadores serán seleccionados únicamente según el criterio de la competencia."
Más claro, el agua. Como ya había hecho Bazargán, un año antes, a su manera, Banisadr afirma, la noche de su elección, la primacía de la razón de Estado y de las leyes de la economía capitalista sobre los "sueños islámicos" de ciertos sectores religiosos.
Pero esto no significa que el camino que se apresta a recorrer esté libre de obstáculos. Primero tendrá que dotarse de una ramificación política (un partido o un frente), antes de las próximas elecciones al Maylis. El programa de Banisadr
Pero sobre todo tendrá que avanzar más decididamente en la reconstrucción del Estado de derecho y del aparato represivo del régimen. También en este terreno Banisadr ha dado el tono: "Los comités islámicos deberán disolverse una vez concluídas la reorganización depuración de las prefecturas, de la policía y de la gendarmería heredadas del antiguo régimen imperial". Los Guardianes de la Revolución también desaparecerán tras la "reconversión de las fuerzas armadas, que se transformarán en un auténtico ejército popular, dotado de oficiales del temple del general Giap" (salvando el detalle de que Giap no ha sido nunca oficial del sha...). Banisadr anuncia asimismo que la SAVAK será sustituída por un nuevo servicio de información política, aunque teóricamente no esté dotado de poder judicial.
Un programa que no puede ser claro, cuando además Banisadr explica que los estudiantes de la embajada deben dejar de constituir un "centro de poder" y que deben regresar a estudiar en sus respectivas universidades.
Sin embargo, la dificultad del proyecto de Banisadr reside en el hecho de que el ejército iraní, ese elemento decisivo para toda estabilización política y social en Irán, no se encuentra exactamente en la misma posición que algunos de sus homólogos en la región. Nasser sólo logró estabilizar su régimen populista porque en 1955-56 el ejército egipcio, del que habían surgido los "oficiales libres" que habían derrocado al rey Faruk, pudo capitalizar políticamente en beneficio suyo la prueba de fuerzas con el imperialismo tras la nacionalización del canal de Suez.
En Irán, el régimen del sha no fue derrocado por golpe de Estado jóvenes oficiales nacionalistas, sino por un año de enfrentamientos sangrientos, huelgas de masas, por una insurrección popular contra el ejército y el aparato estatal. Ahí estriba toda la diferencia.
El régimen del sha cayó por obra de una insurrección popular... Notas (1) De acuerdo con las estadísticas iraníes, de los dos millones de trabajadores industriales sólo un poco más de 200.000 trabajan en empresas con (2) Esto atañe a los obreros fijos. En varias fábricas se producen actualmente movimientos reivindicativos para que el personal "a prueba"' se beneficie de la seguridad del puesto de trabajo. (3) Aparte de la producción petrolera, que ha pasado de 6,5 millones a 3 millones de barriles mientras que el alza de precios y las sobreprimas del petróleo irani aseguran ahora un ingreso anual de 23.000 millones de dólares, frente a 18-19 en 1977-78. Pese a la congelación de los depósitos iraníes por los bancos de EE.UU., el encarecimiento del petróleo y el descenso de las importaciones le han permitido al régimen reconstruir reservas por un importe de 12.000 millones de dólares, y segun Banisadr, de obtener un excedente de las rentas petroleras del orden de 1.200 millones de dólares al mes. (4) El Estado iraní, como sucede en numerosos países semicoloniales, ha desempeñado un papel económico muy importante, sobre todo en la industrialización, capitalizando una parte de la renta petrolera. Así en 1977 realizó más del 60% de las inversiones industriales, sin contar su función en la acumulación capitalista del sector privado, través los créditos de industrialización prestados a largo plazo y con un tipo de interés muy bajo. Lo fundamental de las empresas privadas nacionalizadas entre junio y julio de 1979 lo han sido para asegurar la devolución de estos préstamos bancarios. (5) Organismo tutelar de las empresas nacionalizadas o sujetas a "intervención"' , con excepción del petróleo, que depende del Ministerio del Petróleo. (6) Antes de la reforma agraria, los créditos otorgados por los intermediarios, compradores de cosechas, pequeños propietarios y comercios locales, representaban el 17,45% del conjunto de los créditos agrarios, y el 45,847 (!) después de la reforma agraria. Al mismo tiempo, los créditos suministrados por el Banco Agricola descendió del 75,31 al 29,73% el tipo de interés 'subió del 6-7% para los créditos otorgados por los bancos agrarios las sociedades cooperativas al 40% (!) cuando el dinero es prestado por los intermediarios. (7) 250.000 campesinos abandonaban la tierra todos los años. Esta cifra debe compararse con
Oriente Medio los 200.000 puestos de trabajo industriales creados en las fábricas de más de 50 empleados, al cabo de 20 años de la Revolución Blanca y de industrialización. (8) Allí comenzó, en febrero de 1978, el primer gran levantamiento urbano de la revolución. (9) Provincias del sudeste iraní, fronterizas con (10) Literalmente: los "condenados". Nombre dado a los dignatarios del antiguo paganas adoradas en la península arábiga en tiempos de Mahoma. (11) En las memorias que acaba de publicar, el que el general estadounidense comandante en jefe adjunto de las fuerzas de la OTAN, enviado por Carter a Teherán, sirvió de intermediario entre el Jefe del
Mayor del Ejército iraní, el general (12) El precio medio de una vivienda obrera corriente (una habitación dentro de un piso) ha pasado de 1.050 rials en 1966 a 8.300 rials en 1977. En 1976, en Teherán, sobrepobladas, 300.000 viviendas, el 31% de las familias vivían en una única habitación, y el 69% en pisos