enfrentamiento final
EL SALVADOR
Hacia el
Michel Rovere (Con la colaboración de los corresponsales y enviados especiales de INPRECOR en América Central).
L 12 de febrero fue de nuevo un día negro para la revolución salvadoreña. Una veintena de manifestantes encontraron la muerte cuando las fuerzas del orden abrieron fuego contra una manifestación estudiantil, tomando después por asalto la sede del Partido Demócrata Cristiano (PDC), el único partido político que apoya y participa en el actual gobierno militar, y cuyos locales estaban ocupados por militantes de las Ligas Populares 28 de Febrero.
Enfin, como muestra de la importancia que tiene para el imperialismo la situación en este país, ese mismo día se anunció que el gobierno de los Estados Unidos concede a la Junta un plan de ayuda de 49,5 millones de dólares. Pocos días antes, el gobierno norteamericano había declarado firmemente hasta dónde estaba dispuesto a llegar para evitar una nueva Nicaragua, la victoria de una revolución de los obreros y campesinos salvadoreños, reanudando el suministro de armas a la dictadura militar.
Los EE.UU. acaban de anunciar una ayuda militar de 7 millones de dólares, el envío de instructores para entrenar al ejército salvadoreño, y de proponer una vasta ofensiva contra las organizaciones revolucionarias (Herald Tribune del 15.2.80).
El Salvador vive horas de guerra civil latente.
En 1979 hubo más de 1.000 muertos y desaparecidos; las víctimas son manifestantes, obreros en huelga o campesinos que ocuparon tierras, sobre los cuales habían disparado las fuerzas del orden. Son también militantes sindicalistas, activistas de las organizaciones de izquierda, secuestrados y abatidos, a menudo después de haber sido torturados atrozmente, por bandas paramilitares como la Uniún de Guerreros Blancos, o sobre todo la poderosa Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), que extiende sus ramificaciones y redes de millares de delatores ("'orejas") y asesinos por toda la tierra salvadoreña. Todas estas organizaciones, calcadas del modelo tristemente célebre de la Mano Blanca de los militares guatemaltecos, están estrechamente vinculadas, hasta el mas alto nivel, con el aparato estatal, el ejército, la Policia de Hacienda y la Guardia Nacional.
La violencia militar y policíaca recorre toda la trama de la historia de El Salvador, la más antigua república militar del mundo.
Desde 1931, sin interrupción, al filo de los golpes de Estado y pronunciamientos que sucedían a elecciones trucadas, el ejército, al nivel de los Estados Mayores y de los cuerpos de oficiales, ha sido el que ha elegido regularmente a los ocupantes del Palacio Nacional.
Pero esta primacía del "partido militar" en la vida pública, si bien se instauró con motivo de las dificultades políticas y sociales con que se topó la oligarquía tras la crisis de 1929, no debe ocultar la fuerza de la burguesía salvadoreña, que no tiene comparación con la de las demaś burguesías de las repúblicas centroamericanas. Las 14 familias.
Esta fuerza se la debe la burguesía salvadoreña ante todo a su concentración, al monopolio de las "catorce familias", que controlan, junto con sus socios y sus famiEn 1979 hubo más de 1.000 muertos y desaparecidos.
América Latina lias aliadas, todos los negocios del país (1).
Su riqueza la acumularon primero gracias a la posesión de la tierra y el cultivo del café, ese oro verde que sustituyó en el siglo XIX el monocultivo del indigo. El Salvador es el secto productor mundial de café y el tercer exportardor, después del Brasil y Colombia. El café aporta por sí solo las dos terceras partes de los ingresos de divisas del país.
La fuerza de las "catorce familias" viene dada en primer lugar por la propiedad de la tierra. Menos de 2.000 propiedades agricolas, de las 300.000 que existen, ocupan el 40% de las tierras cultivadas. 30 familias (entre ellas, siete de las "catorce") poseen más de 1.000 hectáreas. Los terratenientes más poderosos, la familia Dueños, cosechan todos los años 40.000 quintales de uno de los mejores cafés del mundo, y poseen 22.764 hectáreas, es decir, más del 1% de toda la superficie del país.
En el otro extremo de la cadena, las 130.000 propiedades menores de una hectárea abarcan el 5% de la superficie cultivada.
La riqueza de los señores del café, que les permitió posteriormente hacerse con la banca, la industria manufacturera y el negocio de la importación y exportación, procede de la extraordinaria explotación de los trabajadores sin tierra, contratados como temporeros. Como escribe Marcel Niedergang: "El secreto de la productividad récord en las plantaciones de café es simple: los peones salvadoreños trabajan muchísimo. Habitan, descalzos y vestidos con andrajos, en los "ranchos de paja", comen todos los días dos o tres tortillas (de maíz), un puñado de frijoles y, por suerte, también algunas hiervas silvestres y vitaminadas. Re-
América Latina cuando trabajan, unos salarios increíblemente bajos, dos francos diarios en promedio (medio dólar).
Cuando trabajan, pues esta es la otra vertiente de una realidad que ha obligado a los trabajadores rurales a acpetar durante mucho tiempo semejantes condiciones. Entre los campesinos sin tierra hay un 45%
Durante varios años seguidos hubo una depauperación absoluta de estos campesinos sin tierra, como en 1965 y 1970, cuando sus rentas descendieron de 1.230 colones a 1.140, mientras que las de los grandes propietarios (más de 200 hectáreas) aumentó en un 24% pasando de 186.130 a 232.270 colo-
Una misión de asistencia de las Naciones Unidas comprobó, a mediados de los años 70, que en el campo menos del 5% de las viviendas contaban con instalaciones higiénicas, que el consumo de carne o aves era prácticamente nulo entre los mientras que la tasa de analfabetismo se aproxima al 75% en las zonas rurales.
La diversificación económicas de la oligarquía salvadoreña se inició bastante pronto, a finales de los años treinta. En 1952, la Ley de Fomento de Industrias de Transformación, que permite importar máquinas-herramienta y materias primas sin derecho de aduana, y la creación, en 1959, del Mercado Común Centroamericano, que amplió la demanda, fueron las dos grandes etapas de la industrialización parcial del país, favorecida, a diferencia de los competidores de América Central, por la enorme concentración de riquezas precisamente en manos de catorce
Junto al sector agroindustrial (2) se demontaje (componentes electrónicos) y subsidiaria (ropa barata), particularmente desde que se creó la "zona franca" auténtico
Entre 1960 y 1977, la parte correpondiente a la industria en el PNB pasó del 15 al 20% y las exportaciones de bienes manufacturados representaban una quinta parte de los ingresos de divisas. Las consecuencias sociales de esta industrialización y de los cambios en la agricultura fueron la aceleración de la urbanización (aunque los progresos de la medicina y el alza de la tasa de crecimiento demográfico que les siguió mantienen a un nivel idéntico la presión sobre la tierra, a pesar del éxodo rural) y el desarrollo cuantitativo de una clase obrera industrial que representaba en 1971 el 11% de la población activa, frente ai 3,6% en 1950. Esta industrialización parcial, basada inicialmente en la "sustitución de las importaciones", ha sido incapaz, por supuesto, de sacar al país del subdesarrollo y de resolver los dos grandes problemas estructurales que conlleva: el paro masivo y la desigualdad en el reparto de la renta.
embargo, dichas consecuencias sociales de la industrialización, ligadas a las primero por la "guerra del fútbol" (3) y el cierre del mercado hondureño a las exportaciones de El Salvador, y después por las repercusiones de la crisis económica mundial en el seno del Mercado Común Centroamericano, explican el nuevo ascenso de las luchas obreras en este país, donde por vez primera el centro de gravedad de la lucha de clases se ha desplazado del campo a las ciudades.
Existe una larga tradición "clasista" en el país. El movimiento revolucionario empezó a estructurarse en El Salvador en los años veinte, agrupando en aquel entonces sobre todo a artesanos, campesinos y algunos intelectuales universitarios. Se encontraba bajo la influencia de la lejana resonancia de la revolución rusa y del eco cercano de las movilizaciones campesinas de la gran revo-
En 1924 se forma una "Regional"' de los trabajadores de El Salvador, en un momento en que las primeras formas de estructuración del movimiento obrero en la zona aparecen de golpe en toda América Central. En 1932 cuenta con 72.000 afiliados.
El Partido Comunista de El Salvador (PSC) se forma en 1930, bajo la dirección de Farabundo Martí, en pleno "tercer periodo" de la Internacional Comunista. Farabundo Marti, que siguió de cerca la revolución mexicana y posteriormente se convirtió en uno de los ayudantes del "general de los hombres libres", Augusto César Sandino, defiende bastante correctamente la articulación entre la lucha antiimperialista y la revolución socialista. El PCS se convierte pronto en una de las fuerzas hegemónicas en el seno del sindicalismo salvadoreño. Se implanta particularmente entre el campesinado, sobre todo en las comunidades indias de la zona central y occidental, donde el grandes fincas cafetaleras. La crisis 1929, la caída del precio del café, condenaron al hambre a este miserable proletariado rural. Desde su creación, el PCS se dió por objetivo organizar una insurrección de este proletariado agrícola, uniéndose así a la guerrilla sandinista que se desarrolla al mismo tiempo en Nicaragua.
La insurrección se desencadena el 22 de enero de 1932. Los campesinos, armados con machetes, toman por asalto las ciudades de Sansonate, Sonzacate y Nahuizalco. Ejecutan a los grandes terratenientes. Pero el ejército salvadoreño, en el poder desde 1931, y que estaba al corriente desde hacía tiempo de los preparativos de la insurrección, reacciona con extrema violencia. Los dirigentes comunistas son ejecutados, el movimiento sindical decapitado. Para restablecer el orden, el dictador Maximiliano Hernández Martínez, apodado "el brujo" hace ejecutar a 30.000 peones...
Esta insurrección de 1932 y la represión sangrienta marcarán, profundamente la conciencia colectiva de las masas salvadoreñas. El levantamiento se había producido con las consignas de "todo el poder a los soviets" y de establecer una federación socialista de América Central. La represión desencadenada por la oligarquía y el ejército -una de las masacres más salvajes del siglo XX— prefiguraría medio siglo de "república militar" con su séquito de exacciones, represión y masacres, y debilitaría más que en otros lugares las ilusiones del movimiento de masas en el papel progresista que podría desempeñar ia "burguesía nacional" o los sectores "nacionalistas" de
El PCS no se recuperó jamás totalmente de los efectos de la derrota de 1932. Máxime cuando su nueva dirección adoptó, durante la Segunda Guerra Mundial, la línea estalinista común a todos los partidos comunistas latinoamericanos: frente al enemigo principal, el fascismo, se alinea pura y simplemente con el imperialismo norteamericano.
Por supuesto, al terminar el tercer periodo y operarse la reorientación hacia la política de Frentes Populares, el PCS volvió la página de la insurrección de 1932, calificada desde entonces como acción aventurera. Con semejante línea, el PCS resulta incapaz de capitalizar y estructurar el nuevo ascenso del movimiento de masas que se opera en El Salvador, como en otros países latinoamericanos, al final de la Segunda Guerra Mundial: el derrocamiento del 'brujo" Hernández Martinez, en 1944, beneficia a los nuevos sectores industriales de la oligarquía, sin que el movimiento obrero pudiera intervenir de alguna manera en esta querella familiar de la burguesía salvadoreña. El impacto de la revolución cubana
La victoria de la revolución cubana en 1959 redistribuirá las cartas en el seno del movimiento obrero salvadoreño.
Para intentar pararle los piés a la revolución latinoamericana, la Administración norteamericana lanza la Alianza Progreso. En El Salvador, en 1960-61, una efímera Junta cívico-militar trata de aplicar un plan de reformas: pago de los domingos a los asalariados agricolas, disminución de los alquileres en un 30%, nacionalización del Banco Central. Pero la oposición de la oligarquía y la incapacidad de la Junta para (particularmente en el sector agrario), primera experiencia de "reformismo militar", que prefiguraría la experiencia velaz-
La victoria militar de las columnas del Movimiento 26 de Julio frente a la dictadura de Batista, el transcrecimiento de la revolución y la creación del Estado obrero cubano pondrían en evidencia la profunda degeneración de los PC latinoamericanos,
en un momento en que sobre todo el continente se volcaba una oleada de luchas. Apoyada por las críticas públicas que lanzó la dirección cubana contra los PC, por su actitud etapista y legalista, en el seno del PCS se desarrolló una tendencia de izquierda. Entre 1962 y 1969 se produce el enfrentamiento permanente entre los "sindicalistas" defensores del trabajo legal, y los "integristas", partidarios de la politización de las luchas económicas y de su desembocadura en la lucha armada, animada por núcleos guerrilleros.
La ruptura se produce en 1969, con ocasiün de la "guerra del fútbol". La mayoría derechista de la dirección apoya a la burguesía nacional en el conflicto. La minoría "integrista" , que cuenta con numerosos cuadros obreros, rompe con el PCS. Numerosos militantes de este sector desempeñan un papel de primera línea en la formación de las primeras organizaciones político-militares: las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), uno de cuyos principales dirigentes es el antiguo primer secretario del PCS, mientras que el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) surgirá a partir de la radicalización de corrientes cristianas progresistas.
Las FPL y el ERP se meterán rápi-. damente en un atolladero estratégico, debido a sus concepciones foquistas, agravadas aún por las condiciones geográficas de El Salvador. El Salvador es un Estado muy pequeño, con una gran densidad de población, donde apenas existen regiones montañosas que permitan la supervivencia de "una guerrilla rural frente a un aparato represivo bien entrenado y que dispone de una excelente red de comunicaciones.
Pese a su valía militante y al capital de simpatía de que disponían entre las masas salvadoreñas, las organizaciones guerrilleras tuvieron que dejar finalmente el campo libre a las maniobras electorales de la oposición burguesa y de los reformistas. Así, en 1972, el presidente del PDC, José Napoléón Duarte, se presenta a las elecciones presidenciales, apoyado por una coalición "interclasista" de formaciones burguesas y del PCS (éste útlimo, actuando bajo la cobertura de la Unió Democrática Nacional, UDC). La oligarquía y el ejército tienen que recurrir a un fraude escandaloso para que saliera "elegido" su candidato, el coronel Molina. Los trabajadores y los pequeños campesinos Duarte.
La represión se acentúa. El coronel Molina adopta el modelo de otras dictaduras militares centroamericanas. El ministro de Defensa, el general Humberto Romero, principal responsable de la represión, se lanza a materializar los proyectos de la ideología de la seguridad nacional.
Entonces se abre un intenso periodo de debates en el seno de la extrema izquierda, tras la experiencia electoral de 1972. Estos debates se alimentan también de la radicalización del movimiento de masas. Por vez primera un sector "progresista", , opuesto a la oligarquía, aparece er la Iglesia salvadoreña. Esta Iglesia, que había saludado la represión de 1932 como manifestación de una justicia inmanente de Dios contra el bolchevismo satánico.
Se producen rupturas con el reformismo
América Latina o con el sindicalismo oficial: el poderoso sindicato de enseñantes, ANDES, y la Fe(FECCAS), participan en 1974 en la creación del FAPU (Frente de Acción Popular
Unificado),
BPR (Bloque Popular Revolucionario). En
1972 se forma la Federación Nacional de
Trabajadores (FENASTRAS), tras la escisión de 1 sindicatos de la Confederación General Sindicatos, progubernamental. En el campo, a partir de 1975-76, empiezan a constituirse uniones campesinas, especie de ligas agrarias, bajo el impulso de organizaciones de izquierda que han roto con el foquismo y se orientan hacia el trabajo de masas. En algunos años arrebatarán al PCS el control de los fundamental del movimiento sindical y campesino. Las tres corrientes de la izquierda revolucionaria
Existen en la izquierda revolucionaria salvadoreña tres corrientes. Cada una de ellas organización político-militar clandestina y un frente de masas para aprovechar todas las posibilidades legales.
Las FPL y su frente de masas, el BPR, constituyen la corriente mayoritaria. Se caracterizan por su rechazo, extremado hasta el sectarismo, de cualquier alianza con los prolongada" y la constitución, a través de un proceso bastante largo en el tiempo, de un ejército obrero y campesino; preconiza la instauración, inmediatamente después de la victoria, de un régimen de "dictadura del proletariado" sectario, hasta estas semanas, hacia las otras dos corrientes de la izquierda revolucionaria, el BPS-FPL es sin duda la organización que históricamente mantiene los lazos más estrechos con la dirección cubana.
Las otras dos corrientes son las Fuerzas (FARN) y su frente de masas, el FAPU, y por otro lado el ERP-PRS (Partido de la Revolución Salvadoreña) y su frente de masas, las Ligas Populares 28 de Febrero (LP 28). Surgieron de la crisis del ERP en
El FAPU está implantado sobre todo en medios urbanos, entre los obreros y la juventud escolarizada. Las LP 28 tienen más influencia entre el proletariado rural, sobre todo de la zona oriental.
Políticamente, ambas corrientes tienen posiciones bastante parecidas. Avanzaban la consigna de "gobierno popular obrero y campesino" y preconizaban una política de alianza antidictatorial que sería la copia, adaptada a El Salvador, de la del FSLN en Nicaragua (está bien dicho preconizaban, pues la concreción, a la vista del perfil particular de la burguesía salvadoreña, es harina de otro costal).
Las tres corrientes revolucionarias agrupan a unos 100.000 adherentes y simpatizantes.
América Latina
El ERP-PRS es más claro que el FAPU en torno al carácter socialista de la revolución salvadoreña, e insiste en la importancia una coordinadora de las fuerzas revolucionarias latinoamericanas. Pese a sus origenes maoizantes, el ERP-PRS niega toda capacidad revolucionaria a cualquier sector de la burguesía nacional. Ha desarrollado posiciones críticas hacia el estalinismo en China y en la URSS, y subraya la importancia de la "democracia socialista" para impedir la degeneración del poder revolucionario. Sobre este conjunto de cuestiones, el FAPU no tiene ninguna posición bien definida, aunque a nivel internacional se define, al igual que las otras dos corrientes, fundamentalmente en relación a
Stres corrientes revolucionarias, que estructuran quizá a 100.000 adherentes y simpatizantes, ha sido la dirección principales organizaciones sindicales y para empezar a estructurar y dirigir las luchas del campesinado pobre y del proletariado rural. A esto se añade el balance de las elecciones de 1977 y el fracaso que significó, a los ojos de las masas salvadoreñas, de la estrategia electoralista del partido estalinista.
No satisfechos con la farsa electoral de 1972, los partidos burgueses de oposición,
Nacionalista Revolucionario (MNR) (4), fielmente secundados por la UDN, presentaron a un el coronel Ernesto Claramount, al candidato oficial del Estado Mayor y de las 14 familias, el general HumRomero, pero este último queda finalmente
, tras un nuevo "pucherazo" y es proclamado presidente el 20 de febrero de
Claramount inicia una huelga de hambre, mientras que sus partidarios larizan un llamamiento a la huelga general. El 28 de febrero, Romero decreta el Estado de sitio, después de que la tropa abriera fuego contra los manifestantes, causando varias muertes (en homenaje a estas víctimas, el frente del ERP-PRS se denomina LP 28 de febrero).
Todo el año 1978 se caracteriza por una intensificación de la lucha de clases, la proliferación de las acciones armadas realizadas por las nrganizaciones político-militares, el recrudecimiento de la represión policíal y paralela, el comienzo de la oleada de huelgas y de la agitación campesina.
En marzo de 1979 se franquea una nueva etapa con la huelga de los electricistas (afiliados a FENASTRAS), que al cabo de 23 horas de paro verán satisfechas 23 de sus 24 reivindicaciones.
El impacto de la victoria sandinista
El 23 de mayo de 1979, Romero decreta el Estado de sitio para intentar acabar con
LP.
el ascenso de masas. Prosiguen las ocupaciones de iglesias y embajadas. La victoria de los sandinistas, en julio, contra Somoza, tiene enormes repercusiones en El Salvador. Romero, bajo la presión de los Estados Unidos, que quieren evitar que se repita en El Salvador lo sucedido en Managua, anuncla un proceso de apertura, conocido por el nombre de "foro nacional" , pone en libertad a algunos presos políticos y anuncia, con grandes alardes de publicidad, la celebración de elecciones parlamentarias y municipales "libres" en 1980. incluso que el candidato del partido oficiai para la presidencia, en 1982 podría ser ur
Pero como si nada: mientras que el cebate político empieza a penetrar en los cuarteles y clubs de ofíciales, ninguna formación significativa de la burguesía opositora se une al "foro nacional". Al contrario, los partidos burgueses de oposi ción, el PDC y el MNR, forman el "fore popular", apoyado por la Iglesia y al que acaban de unirse los estalinistas de la UDN.
Las LP 28 y el FAPU, a través de la dirección del FENASTRAS, participan asimismo en esta coalición con fuerzas burguesas, basada en un programa de "democratización" del régimen. Sin embargo, ni las LP 28 ri el FAPU se convertirán er rehenes de esta operación, que consideran como una cuestión fundamentalmente táctica. En primer lugar porque en setiembre y a comienzos de octubre, el FAPU y las LP 28, que a grandes rasgos tratan de reproducir el esquema de la victoria sandinista en Nicaragua, centran todos sus esfuerzos en preparación y el desencadenamiento a corto plazo, de una
insurrección para acabar con el régimen de
El golpe de Estado del 15 de octubre, oreganizado con la complicidad abierta y del Departamento de Estado norteamericano, interrumpirá un momento estos proyectos y será sobre todo un revelador y factor de división entre las distintas fuerzas del "foro popular". El PDC y el MNR se precipitan a socorrer a la nueva Junta, que califican de "moderada" "reformista".. Moscú saluda también el golpe de Estado (contrariamente a La Habana), y un miembro de la UDC figura en el gobierno..como ministro de Trabajo, como
En cambio, el FAPU y las LP 28, a su vez, rompen con el "foro popular" a partir del 18 de octubre, y denuncia el carácter burgués de la nueva Junta, pese a sus discursos demagógicos. Unicamente se difiere la consigna de insurrección inmediata. Este es el sentido de la "tregua" , es decir, la unilateral de guerrilleras, anunciada por organizaciones. El sentido quedará claro: se trata de esperar algunas semanas o algunos meses, para que el conjunto de las masas salvadoreñas hagan la experiencia de la incapacidad de esta Junta para responder a sus aspiraciones, siquiera las mínimas, para que la crisis de la dirección burguesa se relance a un nivel superior.
Y esto es efectivamente lo que va a suceder. La Junta revelará rápidamente su verdadera naturaleza, y los ministros civiles aparecerán como simples rehenes de los militares. El primer factor de clarificación es la continuidad y la acentuación de la
Inmediatamente después del golpe de Estado, el nuevo régimen envía a la tropa a tomar las fábricas ocupadas (en agosto de 1979 se inició una oleada de ocupaciones, cuando los inversores extranparticularmente norteamericanos, empezaron a replegar sus actividades hacia el exterior del país, debido a la evolución de la situación política interior) y las aldeas campesinas ocupadas por las guerrillas del BPR, al precio de varias decenas de muertos. Las organizaciones paramilitares, Orden y Unión de Guerreros Blancos siguen operando con toda impunidad, mientras que con intervalos cada vez maś regulares las fuerzas del orden abren fuego contra manifestantes.
Desde la asunción del poder por la Junta ha habido más de 400 asesinatos y "desapariciones" de manifestantes, sindicalistas y dirigentes políticos de oposición.
El fondo de la cuestión es por supuesto la incapacidad de la Junta militar para llevar a cabo un programa de reformas radicales —sobre todo en el sector agrario— ni para dar satisfacción a las reivindicaciones de las masas. En su programa de constitución, la Junta anunciaba que pondría violencia y a la corrupción", "garantizar los derechos humanos": ya hemos visto lo que se ha hecho de estas promesas.
Explicaba también que iba a medidas destinadas a una distribución equitativa de la riqueza nacional, permitiendo a corto plazo incrementar rápidamente el Producto Nacional Bruto".
La Junta acaba de anunciar que iba a nacionalizar los bancos y el comercio exterior. Si hay que esperar para determinar el alcance de estas medidas, la Junta acaba de explicar, en relación a la reforma agraria, nuevas expropiaciones de tierras previstas servirán... para ampliar las carreteras. La creación de la Coordinadora Revolucionaria
En diciembre de 1979 se relanzó la crisis, cuando todos los ministros civiles de la UDN y del MNR abandonaron el gobierno. Después, tras la enérgica intervención del Departamento de Estado norteamericano, se formó un nuevo gabinete de militares, al que se asoció el PDC. Pero ahora con un sentido distinto: verdadera marcha hacia la prueba de fuerzaS.
El 11 de enero se formo una "Coordinadora Revolucionaria' , que agrupa a las tres principales organizaciones de extrema izquierda —BPR, FAPU Y LP 28—, asi como a la UDN.
Si bien la plataforma de la Coordinadora Revolucionaria contiene algunas frases que llaman a los oficiales 'honestos" a que se les unan, ningún sector (salvo quizá la UDN) se hace la mínima ilusión sobre las posibilidades que tiene este llamamiento de ser escucharlo masivamente.
Al contrario, la Coordinadora aparece a los ojos de las masas y de los militantes de la vanguardia como un marco de frente único, bajo la hegemonía de la extrema izquierda, que ha roto cun años de sectarismo, para preparar el enfrentamiento final con el ré-
En efecto, durante todo el periodo de Romero, el sectarismo fue el rasgo predominante en las relaciones entre el PCS y la extrema izquierda por un lado, y entre las principales organizaciones revolucionarias por otro.
Toda unidad de acción era rechazada sistemáticamente por consideraban al FAPU y a las LP 28 como organizaciones "revisionistas" Las relaciones entre el FAPU y las LP 28, viciadas por todo el contencioso de la escisión del ERP, operada condiciones dramáticas (incluso con ajustes de cuentas), no eran mucho mejores, maxime cuando el FAPU, mayoritario, entendía la unidad con las LP 28 como un simple medio para integrarlas en su seno.
La coincidencia, tras el golpe de Estado del 15 de octubre pasado, en torno a las caracterizaciones y la denuncia de la Junta,
América Latina que se combinó con las aspiraciones unitarias del movimiento de masas y las perspectivas próximas de un choque frontal, obligó a estas organizaciones a unirse. También en este terreno, el precedente de la FSLN, en diciembre de 1978, siete meses antes de al victoria de Somoza, pudo servir
El primer efecto de la creación de esta Coordinadora ha sido el relanzamiento del movimiento de masas a un nivel superior: en primer lugar, la manifestación del 22 de enero (aniversario de la masacre de 1932). 200.000 personas participaron en ella (5), procedentes de todos los rincones del país. La huelga general de protesta, tras la muerte de 60 manifestantes, afectó, según fuentes sindicales, a 150.000 trabajadores industriales y a 300.000 obreros. agricolas. Esto demuestra la amplitud de la oleada revolucionaria que sacude al país. Sin embargo, todo optimismo beato, toda actitud fatalista, sería —hay que sopesar las palabras-
Para triunfar, la revolución salvadoreña tendrá que superar enormes dificultades, que quiza no puedan compararse con lo que sucedió en Nicaragua. Es cierto que las organizaciones salvadoreñas parten de un grado de implantación entre las masas y de acumulación de experiencias que poca cosa tienen que ver con lo que era el FSLN, incluso reunificado, de diciembre de 1978.
Pero queda por concretar aún el acuerdo de enero, en tres direcciones: la unificación de los frentes militares de las tres organizaciones, que no ha tenido lugar; la construcción de organismos unitarios de base, sean instrumentos de movimiento obrero y campesino para hacer frente a las tareas pendientes, y que sea el crisol que permita superar los antiguos sectarismos. Finalmente, se tratará de definir los objetivos políticos que deben asignarse el movimiento de masas y las organizaciones políticas en este periodo de transición que precede al gran choque.
Hay que reconocer, a este respecto, que este es el punto más débil del documento conjunto del 11 de enero, pese a que su objetivo declarado es el de preparar la insurección y la destrucción del aparato estatal.
Frente a este campo que se prepara para imperialismo y la oligarquía, el ejército y todas las lecciones de la victoria sandinista en Nicaragua. Saben que en virtud de la politización y de la experiencia acumulada, el proceso de radicalización, de transcrecimiento socialista de una revolución salvavictoriosa estaría muy pronto al orden del día. Les horroriza el impacto que demás dictaduras de la región: en Honduras, en Guatemala, en el
América Latina
Hay que calibrar exactamente las últimas decisiones norteamericanas, como la reanudación de los suministros de armas a la junta salvadoreña: el imperialismo yanqui ha decidido convertir a El Salvador en la prueba decisiva para contener primero y hacer retroceder después, la ola revolucionaria en América Central.
Ahora bien, si las condiciones políticas están más maduras en El Salvador que en Nicaragua en su momento, las condiciones militares de un enfrentamiento son más dificiles. "En El Salvador habrá, cualquiera que sea el resultado, un baño de sangre" nos dijeron unos militantes salvadoreños tras la victoria de los sandinistas. La exiguidad del país, su densidad de población, el hecho de que sus únicas dos fronteras linden con dictaduras militares que ya han concentrado sus tropas, indican que el enfrentamiento final, la guerra civil abierta, no podrá durar, como en Nicaragua, más de seis semanas. El resultado de la batalla puede ser cuestión de días, incluso de horas, si se produce una intervención de tropas del CONDECA (6). El Salvador podria convertirse en una de las primeras pruebas de fuerza para esa Administración Carter que necesita una victoria militar, aunque sea por medio de las tropas hondureñas y guatemaltecas, para invertir el curso de la opinión pública norteamericana, que aún sufre el golpe de la derrota de 1975 en Vietnam.
Todo ello revela la importancia de la batalla por la solidaridad con la revolución salvadoreña, en la que la Cuarta Internacional ha decidido volcar todas sus fuerzas. NOTAS: (1) "'La familia Mesa Ayau tiene el monopolio de la cerveza. Benjamin Sol Milet es el principal accionista del Banco Agricola y Comecial. Los Meléndez distribuyen la corriente eléctrica y los Quiñones importan máquinas, tractores maquinaria agrícola. Los Dueños son los más grandes propietarios de plantaciones de café" Marcel Niedergang, en "Las veinte Américas Latinas". (2) Además del tueste del café y del refinamiento del azúcar que se destina a la exportación, El Salvador es el segundo productor centroamericano de cerveza y algodón. (3) En 1969, tras los motines que se produjeron al finalizar un partido de fútbol entre un equipo salvadoreño y otro hondureño, estalló una guerra entre los dos Estados. La OFA intervino para poner fin al conflicto, pero desde entonces la frontera hondureña está cerrada para las mercancías procedentes de El Salvador, y 100.000 trabajadores salvadoreños han sido expulsados de Honduras, escasa de población. (4) El MNR es una formación burguesa que está afiliada a la Segunda Internacional. (5) El tamaño de los cortejos, antes de comenzar los disparos, era el siguiente: UDN —20.000 participantes; obreros, empleados y estudiantes. FAPU —alrededor de 40.000, fuerte composición obrera; LP 28 —de 30 a 40.000, mayoría de obreros rurales. BPR -más de 80.000, mayoria de obreros rurales.
Las dos organizaciones que siguen reclamándose públicamente de la Cuarta Internacional en El Salvador, pero que se han adherido al "Comité Paritario", agrupaban a unos 50 militantes en el caso del PST, y otros tantos en el del GSI. El apoyo que dieron ambas organizaciones a las actividades de la Brigada Simón Bolivar en Nicaragua ha acentuado su marginación. Es sin duda para combatir esta marginación que el PST apoyó en setiembre al "foro popular". En cuanto al GSI, continúa agitando —cuando la Coordinadora Revolucionaria ya preconiza abiertamente la preparación de la insurrección armada contra la Junta- con la consigna central de " Asamblea Constituyente" (6) Alianza militar de los EE.UU. con las dictaduras de América Central.
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