Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Afganistán: Resolución del S.U. de la IV Internacional

· Inprecor n.º 13, marzo de 1980 · pp. 20-26 · 6.506 palabras

Oriente Medio

Resolución

sobre

Afganistán

Secretariado

Unificado de la

IVa Internacional

1. tico de Afganistán (PPDA) toma el Cuando el Partido Popular Democrápoder, el 27 de Abril de 1978, Afganistan es uno de los países más subdesarrollados del planeta. La sociedad afgana es fundamentalmente rural. De sus casi 15 millones de habitantes, sólo el 15% está urbanizado.

Fuera de Kabul, que cuenta con 700.000 habitantes, sólo hay dos ciudades que reúnen a más de 100.000 habitantes. Finalmente, más o menos el 14% de la población es aún nómada.

La supervivencia de las estructuras socioeconómicas precapitalistas, así como el peso que conservan aún en la sociedad afgaestá directamente vinculada al aislamiento y a la inexistencia de una colonización efectiva de Afganistan.

Sin embargo, desde hace algunos decenios, la lenta inserción de la economía afgana en el mercado capitalista mundial y el desarrollo del comercio estimularon un proceso de transición de la propiedad semifeudal a la propiedad semicapitalista. Esto condujo a un incremento de las desigualdades sociales en el campo, y acentuó la emigración a la ciudad de los campesinos depauperados. En algunos casos se integran en una clase obrera en vías de formación (alrededor de 150.000 trabajadores están empleados en las manufacturas y en la construcción), o más a menudo se suman a la capa de semiproletarios que se aglutinan en las zonas urbanas. Decenas de millares de trabajadores emigran a Irán, Pakistán o los estados del Golfo Pérsico.

En las ciudades, sobre todo en Kabul, además de la burguesía comerciante y de la pequeña burguesia tradicional, se desarrolló una capa formada por funcionarios, oficiales del ejército, técnicos, ingenieros, médicos y enseñantes. Se enfrentan tanto a la falta de puestos de trabajo en el terreno profesional, como al inmovilismo en el plano social, económico y político, impuesto por los grandes propietarios terretenientes y el clan monárquico que monopolizaba el poder.

En el campo, los grandes terratenientes disponen de un poder casi arbitrario. El propietario más afortunado acapara las funciunes de jefe de la comunidad. Mediante el juego de la apercería, el arriendo y el endeudamiento, asegura su poder sobre la masas de campesinos y soborna a los funcionarios. La concentración de las tierras de regadio es muy elevada. El propietario arrienda estas tierras, presta el agua y suministra la semilla, así como un utillaje rudimentario. Puede exigir hasta dos terceras partes de la cosecha anual. Durante el primer periodo se desarrolló un capitalista vinculado a la exportación de productos agrarios.

Gran parte de la producción agrícola destinada a la subsistencia (trigo) procede del cultivo en tierra seca ("lami"). Un alto porcentaje de la población rural, sin embargo, no dispone de tierra alguna. Aunque posea algunas hectáreas de tierra no irrigadas, el campesino pobre debe pedir préstamos muchas veces para obtener la semilla y disponer del utillaje. Por este concepto, la deuda al propietario rico puede ascender hasta el 50% de la cosecha. También se ve obligado a pedir créditos, a hipotecar sus pobres tierras, para hacer frente a gastos como el del matrimonio: el "precio de la prometida" sobrepasa lo que puede permitirle acumular una economía de subsistencia de un nivel ínfimo.

Finalmente, el cultivo "lami" depende totalmente de las precipitaciones atmosféricas. El pequeño campesino, duramente explotado, se ve así perseguido por el hambre. Como ya fue el caso en 1972, el hambre proporciona una ocasión suplementaria a los grandes propietarios para especular con las reservas alimenticias y acaparar aún más tierras.

Los lazos entre el clero sunita, los grandes terratenientes y los jefes de las comunidades rurales son muy estrechos. Los 250.000 molas reciben la paga del Estado —es decir, de su representante local, vinculado a los campesinos ricos— y obtienen además regalos de los campesinos. Son numerosos los que disponen de una riqueza significativa. En un país aislado durante mucho tiempo del resto del mundo, en el que los medios de comunicación son precarios, y las relaciones de dependencia de los campesinos hacia los "señores" muy fuertes, en que la comunidad rural representa la única referencia para un vasto sector de la población, la religión islámica impregna la vida social y cultural. De ahí extraen los molas una autoridad y un prestigio considerables.

Sobre este conjunto de estructuras sociales se impone una red heredada del tribalismo. La organización tribal propiamente dicha aún sobrevive entre los nómadas y las tribus montañesas de la frontera entre Pakistán y Afganistán. Así se entrelazan las relaciones entre los terratenientes, los jefes de las tribus y de los clanes.

Finalmente, los particularismos étnicos son muy vivos y atraviesan toda la sociedad afgana. Los pashtunes han acaparado las tierras más ricas, se han apoderado de los bazares, etc. Existe un auténtico "poder" "pashtún". Las principales minorías, cuyo grado de opresión es variable, son: los tad chiques, los hasaras (de religion chiíta), los turcomanos y los usbecos. El mantenimiento de las líneas de diferenciación tribal constituye un factor de consolidación del poder local de los notables. Combinadas con las divisiones étnicas, aparecen como un obstáculo a la centralización política del país y pueden convertirse en el vector de virulentos movimientos de oposición al "poder de Kabul", como demuestra toda la historia afgana.

En esta sociedad, la cuestión agraria otorga un papel preponderante al campesinado en el proceso de la revolución democrática, aunque si para resolver estas tareas democráticas hasta el final, es necesario que proletariado agrupe políticamente en torno suyo a las masas campesinas y asegure así el transcrecimiento de la revolución democrática en revolución socialista, es decir, el desarrollo de la revolución permanente. 2• transforma, con miras a preservar el En Julio de 1973, Mahamud Daúd poder del clan real, la ruinosa monarquía de Zaher Sha en república.

A finales de los años 1960 estallan las

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paquistaníes junto a la frontera afgana. movilizaciones estudiantiles. El monarca cierra la Universidad. La clase obrera protagoniza una primera oleada de luchas, aunque muy limitadas (1968). Tras dos años de sequía, el hambre provoca levantamientos campesinos en el país. El ejército reprime duramente a los campesinos. En su seno crece una oposición al régimen por parte de oficiales "nacionalistas" , formados a menudo en las academias soviéticas. encuentra entre ellos, así como en sectores de la intelliguentsia y de la burguesía de Kabul, el apoyo necesario para organizar el golpe de estado del 17 de Julio. Una fracción del PPDA -fundado en 1965-, el Parcham (la "Bandera", dirigida por Babrak Karmal), colabora al principio con el

El programa de modernización de Daúd —reforma agraria, lucha contra la corrupción en la administración, desarrollo de la educación, restablecimiento de las libertades democráticas— permanece letra muerta. Los notables se niegan a ceder la mínima parcela de sus privilegios, en un país en que el 90% de la población es analfabeta, donde de cada 8 niños escolarizados uno es de sexo femenino, donde existen 2.500 escuelas para niños y tan sólo 350 escuelas para niñas, escuelas están demasiado alejadas de las poblaciones, donde la mortalidad infantil es una de las más altas del munda.

pierde el apoyo sectores que esperaban mejorar su posición, gracias a la aplicación de un programa burgués reformista. Además, tiene que hacer frente a la oposición de una parte de los molas, que temen que una mayor centralización de las instituciones reduzca sus

A partir de 1975, Daúd instaura una auténtica dictadura. Al mismo tiempo realiza un viraje en dirección a Irán. En Abril de 1975 firma un acuerdo con el sha de Irán, que ofrece una ayuda de 2.000 millones de dólares. Debe servir sobre todo para construir una red de ferrocarriles, que establecería el contacto entre Herat y Bandar Abbas, reduciendo así la dependencia con respecto a la URSS para los intercambios comerciales. La Savak ofrece su colaboración para reprimir a los opositores. Se opera un acercamiento con Arabia Saudí, Kuwait, Egipto e incluso Pakistán. Se elabora un compromiso con este último país en torno a la cuestión del Pashtunistán. El gobierno prepara la formación de oficiales en Egipto y en Pakistán. En 1977, Daúd firma un acuerdo con Irán en torno a la repartición de las aguas del río Helmand, iniciativa que sin embargo ya le había valido a Zaher Sha la firme oposición de un sector significativo de oficiales "nacionalistas". Para Septiembre viaje a los Estados Unidos. El imperialismo norteamericano y sus aliados en la región tratan así de incrementar su influencia en este país, que desde el final de la Segunda Guerra Mundial es por la burocracia soviética como un país que debe tener un estatuto

Sin embargo, el régimen de Daúd mantiene relaciones aún estrechas con la URSS. En Abril de 1977 se firma un tratado de cooperación de una duración de 12 años. La URSS concede una moratoria de 10 años a la deuda de 100 millones de dólares y promete una ayuda de 500 a 600 millones de dólares. Al mismo tiempo, adquiere casi la

Oriente Medio totalidad de la producción de gas natural de

Sigue formando aún a gran parte de los oficiales del ejército.

La represión contra PPDA y los oficiales "nacionalistas" se acentúa a medida que madura la crisis del régimen de Daúd. El 17 de Abril de 1978 cae asesinado Mir Akbar Kyber, un intelectual, dirigente sindical y miembro del PPDA. Dos días más tarde, en su funeral, una manifestación de 15.000 personas se dirige a la embajada norteamericana. Para contrarrestar estas movilizaciones, men ordena la detención de los dirigentes

Para evitar nuevos golpes, la dirección del PPDA, en estrecha colaboración con los oficiales miembros del partido y con oficiales "nacionalistas", organiza un golpe de Estado contra un régimen carcomido. El 27 de Abril de 1978 se produce la "revolución de las 10 horas". El derrocamiento de Dad es más bien obra de un golpe impulsado por una fracción de oficiales vinculados al PPDA, que no una revolución. No cabe duda que la burocracia soviética no había planificado este brusco cambio de situación. El golpe de Estado del 27 de Abril al curso proimperialista emprendido por Daúd, y le garantiza al Kremlim unas relaciones más estrechas con Afganistán, como refleja el acuerdo de Diciembre de 1978, en comparación con el de Abril de 1977. 3 durante los días que precedieron al El movimiento de masas se manifestó golpe de Estado, pero los trabajadores y campesinos no fueron movilizados ni organizados en la perspectiva de una lucha por derrocar el régimen del clan monárquico de los Musahiban. Esto se explica tanto por la naturaleza de la base social del PPDA como por su orientación política.

Desde 1965, y particularmente a comienzos de los años 70, el PPDA se desarrolla ante todo en medio urbano, es decir, en Kabul. Influye entre los estudiantes, nuevas "clases medias", (más particularmente los maestros), los 8.000 oficiales pashtunes del ejército. Su implantación en la clase obrera urbana sigue siendo relativamente limitada. Es muy frágil entre las masas campesinas.

Desde su creación sigue una orientación centrada en la perspectiva de formar un "gobierno nacional democrático" y un frente que una a los campesinos, obreros, intelectuales progresistas, burguesía nacional y pequeños propietarios del campo y de la ciudad. Es pues partidario de una

"revolución democrática y nacional" como etapa previa al socialismo.

La escisión, en 1967, entre la fracción

Jalą (Pueblo), dirigida por Nur Taraki y

Hafisula Amin, y la fracción Parchan (Bandera), es sin duda el resultado de las divergencias políticas en torno a la naturaleza de

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Oriente Medio la política frentista y el lugar que deben ocupar los trabajadores en ese frente. La participación del Parcham en el gobierno de Daúd y el rechazo de esta línea por el Jala expresan este tipo de divergencias. Pero a esto se añaden factores étnicos y personales, que además envenenarán gravemente las luchas fraccionales. Reunificado en 1977, el PPDA sólo cuenta con algunos miles de miembros. 4. de la Republica El primer decreto del nuevo régimen

Democrática de Afganistán contempla la constitución de un Consejo Revolucionario, de 35 miembros, que detenta plenos poderes. El segundo decreto instaura un gabinete ministerial, de 21 miembros, formado en lo fundamental por dirigentes del PPDA. Los militares tienen derecho a la porción congrua. Los miembros de origen pashtún ocupan la mayoria de puestos.

En el Transcurso de los primeros meses de su ejercicio, el Consejo Revolucionario decreta una serie de reformas, además de sustituir la tradicional por la bandera roja. A mediados de julio de 1978, el decreto n° 6 trata de poner fin a la usura, de suprimir parcialmente las deudas hipotecarias y la "servidumbre" que acarreaban. Los campesinos sin tierra quedan totalmente exentos de sus deudas. Los pequeños propietarios pueden recuperar las tierras que les fueron sustraidas por no pagar sus deudas y sólo tienen que devolver un determinado porcentaje de los préstamos contratados desde 1974.

En octubre, el decreto n° 7 tiene por objeto la igualdad de derecho de las

Un soldado soviético en un control de mujeres (escolarización no discriminatoria, prometida" y de la dote). decreto n° 8: sobre la reforma agraria. Este decreto fija un techo a la propiedad de la tierra para cada familia. Es más bajo para las tierras irrigadas (6 hectáreas) que para las tierras de secano. Este decreto es un duro golpe para los grandes terratenientes. Los excedentes de tierras debían distribuirse a los aparceros, los campesinos sin tierra y

Esta redistribución de las tierras afecta a varios centenares de miles de familias (cerca alguna). El arriendo o la venta de las tierras distribuidas está prohibido (en 1976, bajo beneficiado de una medida limitada de reforma para comprar tierras e incrementar así sus posesiones). La reforma propicia el reparto de la propiedad, pero el decreto la creación cooperativas.

El sector industrial y minero, que bajo el régimen anterior ya estaba bajo el control del Estado, gracias a su participación mayoritaria, es objeto de un plan de

El comercio exterior pasa a

Para la primavera de 1979 e prevé una campaña de alfabetización. Los dirigentes del nuevo régimen se proponen alfabetizar en un plazo de cinco años a más de 2,5 millones de niños y a 5,5 millones de adultos, cosa que no deja de SEr significativa de cara a minar la autoridad de carretera, a la salida de Kabul.

los molas.

Se realizan pequeñas reformas a favor de las minorías étnico-culturales. El Consejo Revolucionario trata de limitar el poder temporal ejercido por los molas.

Se crean organizaciones sindicales. En 1979 agrupan a unos 100.000 obreros y 60.000 empleados del sector de servicios. Pero estos afiliados no gozan del derecho de huelga, so pretexto de que la revolución politica ha concluido"y de que "los trabajadores controlan lo fundamental del aparato productivo, no tienen necesidad de hacer huelgas. Así, este movimiento sindical es más el fruto de una organización "desde arriba" que el de un verdadero ascenso del movimiento de masas.

En las condiciones de atraso de Afganistán, estas reformas -independientemente de sus limitaciones intrínsecas- sólo pueden desarrollarse y consolidarse mediante la movilización y la organización de las masas.

Pero la dirección del PPDA no está dispuesta a estimular y organizar la movilización, a priorizar la creación de organizaciones campesinas, las únicas capaces de hacer avanzar la reforma agraria y de romper las relaciones sociales establecidas desde hace siglos en el campo. Estas tareas capitales no pueden ser resueltas mediante simples decretos gubernamentales.

El equipo dirigente del PPDA teme que una vez barridas las estructuras sociales tradicionales el proceso se le escape de las manos. Su estrategia de "revolución democrática y nacional", toda su orientación inspirada en la escuela estalinista, le dictan una política de reformas impuestas bajo el control del aparato estatal, del ejército y, también, con ayuda de la represión.

Pero para contrarrestar la inercia de las estructuras sociales y reducir la influencia de los notables, es decisivo priorizar la organización de las masas campesinas, para que puedan participar directamente en la reforma agraria y ofrecer resistencia a todos los medios de presión y de chantaje de que disponen los grandes propietarios y sus aliados. Además, las medidas de reparto de la tierra y de supresión de la usura no podían ser plenamente eficaces si no se pone a disposición de las masas rurales un sistema crediticio (banco único estatal) y una red de distribución de semillas, abonos, utillaje y medios de irrigación.

Una reforma agraria que se detiene a mitad de camino no evita la brutal reacción de los privilegiados, sino que no convence a las masas, que pueden verse forzadas a recurrir todavía (semillas, créditos) a los antiguos explotadores.

La orientación y los métodos del PPDA, por tanto, no hacen sino aumentar las dificultades objetivas que se alzan frente a la aplicación de las reformas decididas por el Consejo Revolucionario: el escaso número de cuadros con experiencia e

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Es necesario organizar a las masas campesinas para quebrar la resistencia de los terratenientes y sus aliados. implantación en las zonas rurales; la falta de tierras, como es el caso en las provincias orientales; los múltiples sabotajes perpetrados por los terratenientes; el miedo de los campesinos a que un cambio de regimen en Kabul provoque una oleada represiva por parte de los señores etc.

La ausencia de una clase obrera suficientemente fuerte y organizada, con tradición de lucha y capaz de atraerse a las masas campesinas, no facilita el desarrollo de una dinámica de revolución permanente. Esto no hace sino subrayar aún más los efectos negativos de la política del PPDA.

Finalmente, algunos meses después de instalarse en el poder estallan brutales conflictos fraccionales en el seno de la capa dirigente. Se agudizan bajo el efecto de la guerra civil y de las dificultades que traban la realización del programa de reformas. Estos enfrentamientos son protagonizados ambas fracciones, Jala Parcham, aunque se producen también en el interior del Jalq. Combinan los métodos de arreglar las cuentas propias a la burocracia y de las luchas tradicionales entre diversos clanes.

julio de 1978, los principales dirigentes del Parcham quedan relegados a segundo plano y son enviados como embajadores al extranjero. Babrak Karmal aterriza en Praga. Los principales representantes del Parcham son detenidos. Los parchamis son expulsados del PPDA, en noviembre de 1978, no sin haber hecho previamente confesiones públicas.

En agosto de 1978 destituidos algunos oficiales "nacionalistas", como Abdul Qader, que desempeñó un papel importante en la preparación del golpe de

Estado y que era el titular del Ministerio de Defensa. Más de uno mantiene lazos con el Parcham. Hafisula Amin, antiguo responsable del Jalą para el trabajo hacia los oficiales, refuerza su posición. A partir de marzo de 1979 ocupa varios puestos importantes.

Estos conflictos derrocamiento de Nur Taraki, septiembre de 1979, y en su sustitución por Amin, que se hace con la presidencia del Consejo Revolucionario, con las principales funciones gubernamentales y con la secretaría general del PPDA. Este cambio no entra en los cálculos del Kremlin, que sin embargo envía a Amin su tradicional Telegrama de felicitación.

Estas rivalidades y las sucesivas purgas que acarrean minan uno de los pilares del nuevo régimen. Aceleran las crisis entre los cuadros del ejército, que era uno de los pilares del poder. Debilitan el aparato administrativo, golpeado por los bruscos cambios de orientación. Facilitan el ataque de las fuerzas reaccionarias -en la medida en que, en cada etapa de la crisis, el equipo dirigente tiende a acentuar las medidas burocráticas y autoritarias- y la explotación de la cuestión étnica y religiosa por la contrarrevolución, incluso en la tropa, donde una parte considerable es de origen hazara. 5. las reamas progresistas En una sociedad como la afgana, por el PPDA sólo pueden provocar la indignación de las fuerzas conservadoras, que vivían de la explotación y de la opresión de las masas trabajadoras y monopolizaban los destinos de uno de los

Oriente Medio pueblos más pobres de la tierra

Al margen de la naturaleza pequeñoburguesa de la dirección del PPDA, de su voluntad de llevar a cabo "una revolución nacional y democrática", y de los métodos con que aplica su programa de reformas, la existencia de dos bandos que se enfrentan en una guerra civil que se desarrolla desde la primavera de 1979, traduce la oposición radical entre las clases explotadas y oprimidas, y las clases dominantes.

al nuevo régimen se alza una coalición auténtica base social son los terratenientes, los jefes de las tribus, los magnates del contrabando, la jerarquía religiosa y los capitalistas del comercio y la industria. Los tradicionales lazos de dependencia -tribales, semifeudales- de los campesinos con los notables facilitan la constitución de una base social para estos privilegiados. El Islam cimentar ideológicamente estos reagrupamientos. La fragmentación organizaciones conservadoras comprometidas en la lucha contra el nuevo régimen refleja en realidad su estructuración entorno a los jefes y notables de las diversas regiones.

En la oposición reaccionaria basada en la etnia pashtún se agrupan tanto los jefes de tribu que dirigen un contrabando lucrativo (de opio, entre otras cosas) en la frontera afgano-pakistaní y que ven con malos ojos las medidas adoptadas para controlar el comercio exterior, los terratenientes que poseen las tierras más fértiles y los pastos más ricos, así como el clan monárquico y un sector de la antigua administración y del ejército.

Otros movimientos, como en el Nuristán o Hazarat, combinan una oposición étnicocultural frente a un régimen que aparece fundamentalmente como pashtún, con una resistencia a la política de reformas.

Las clases poseedoras organizan la contra sus intereses. Pronto recibirán el apoyo de Pakistán, de Arabia Saudí y de Egipto, cuyos gobiernos sirven imperialismo. En Irán, algunas fracciones de la jerarquía chiíta declaran su apoyo a la "resistencia islámica"

Desde abril de 1978, Afganistán es blanco de las maniobras del imperialismo norteamericano. No cabe duda que este último no apreciaba nada la consolidación de la presencia de la URSS en Afganistán, pero temia sobre todo los efectos sociopolíticos que podria ejercer en toda la región el avance posible de la revolución afgana -como el relanzamiento del movimiento baluchi, capaz de amenazar el marco del Estado pakistaní sus repercusiones en Irán. Su aprehensión se agudiza tras la caída del sha de Irán, en

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Oriente Medio enero de 1979, mediante una insurrección popular. En febrero de 1979, Washington corta toda su ayuda a Afganistán.

A partir de entonces, el imperialismo norteamericano -con ayuda imperialistas europeos- organiza su vuelta a la región, a 'pakistán entre otros. Su apoyo directo indirecto a las reaccionarias en Afganistán forma parte de esta operación global y pone en evidencia, a su vez, la naturaleza de clase de la guerra civil que se desarrolla en dicho país. • todo interesada en defender su po- La burocracia soviética está sobre der y sus propios intereses. En este sentido, otorga gran importancia no defensa de la seguridad militar de las fronteras de la URSS, sino también, en el su política de coexistencia pacifica, a la estabilidad de la región.

Para ella, el mantenimiento del control acontecimientos políticos estratégicos en la región, y por ende los privilegiados con instalados en Kabul, pasa por delante de cualquier consideración sobre la suerte de las masas afganas. Su colaboración con los gobiernos reaccionarios que precedieron al de Daúd, y con el propio Daud, demuestra. El Kremlin no apoyó ningún tipo de movilización para derribar a quienes golpeaban al PPDA y a los trabajadores.

desarrollo de antiimperialistas y las maniobras Washington en la región romperán equilibrio global y obligarán a la burocracia a actuar para restablecer favorable para ella en esta su influencia privilegiada.

La burocracia soviética no envía sus tropas a Afganistán para apoyar movilizaciones masas, organizaciones independientes profundización del proceso revolucionario. Desde abril de 1978 busca constantemente soluciones "moderadas" , preconizando la apertura hacia los "sectores nacionales":

junio de 1979 propone frenar la aplicación de la reforma agraria.

Sin embargo, toda la política del PPDA inexorablemente al incrementar la intervención de sus fuerzas para apoyar a un poder debilitado por sus propias disensiones, al tiempo que debe hacer frente a una coalición de fuerzas conservadoras ayudadas imperialismo, y para permitirle imponer sus reformas desde arriba. Para responder a las dificultades de orden social y político, la dirección soviética no conoce otro recurso que los medios militares, el incremento del control estatal y policiaco, la liquidación de fracciones poco manejables. orientación no ofrece salida crisis del régimen; no favorece la acción organizada de las masas. Paradójicamente, la que sólo puede hacer críticas tácticas.

Frente al peligro de que se hunda de fuerzas entre las poblaciones de la URSS pueblos de Afganistán e Irán.

su sustitución por Babrak Karmal.

movilizaciones de el una situación zona de

Kremlin a el por

Esta alguna a la le allana el terreno a la política de Amin, a deben

República Democrática Afgana y frente a la que venzan las fuerzas imperialismo.

imperialismo,

Moscú decide intervenir más a fondo. No está dispuesta a que junto a sus fronteras y en una zona que tradicionalmente es de su hace que enfeudado al imperialismo, con todas las

"señores"

derivarse, sobre todo teniendo en cuenta las tensiones que atraviesan la región. No está dispuesta a que se prolongue una situación caótica de guerra civil, a que se extienda.

hecho

Islámica", con sus repercusiones posibles identidad étnica y cultural las une con los

A partir del 24 de diciembre de 1979, la presencia militar en Afganistán, después de haber preparado la liquidación de Amin y sus amigos.

confusión un

La burocracia decidió intervenir

7. -acto que no es sino un eslabón internacional.

más en la cadena de su política— como

Desde de la democráticos y nacionales de las clases y los por parte del proletariado como caso, esta casta conservadora tuvo que hacer frente a un bloque social reaccionario apoyado por el imperialismo.

Pero no puede hacerlo explicando a las

Brzezinski, consejero de Carter, con el dictador pakistani, Siá.

masas trabajadoras a escala mundial que dotarse de organizaciones independientes para librar este combate contra los terratenientes, los capitalistas y el

Además su rechazo en la URSS de los derechos de las minorías nacionales y más generalmente de los derechos democráticos, no. pueda dar un ejemplo susceptible de unir a las masas oprimidas y facilitar así la ruptura de la influencia de los de los molas entre los campesinos pobres.

Tiene que recurrir a la mentira cínica para explicar sus actos. Tiene que declarar ahora que el régimen de Amin -que de recibio su apoyo, tanto cuando desempeñaba un papel decisivo bajo Taraki como cuando reinaba solo- era manipulado por la CIA. Tiene que pretender que fue ¡lamada por un gobierno cuyos principales miembros liquidaría inmediatamente y los sustituiría por aquellos que habían enviado al exilio los antiguos gobernantes, que eran

Con todos estos métodos introduce una extrema en el proletariado mundial. Por tanto, está lejos de favorecer progreso de la conciencia y la organización del proletariado a escala este punto de vista, toda su orientación es un obstáculo para el avance revolución, que se traduce concretamente en la ayuda objetiva que aporta, mediante su política hacia las masas afganas, a quienes intentan utilizar el Islam arma ideológica para , debilitar la dinámica antiimperialista desencadenada en la región por la revolución iraní.

Pero al margen de los fines específicos

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Tanque soviético en Kabul. que persigue, esta intervención coloca a la burocracia soviética en una situación en que tiene que combatir las fuerzas de un bloque social reaccionario, que nada tiene que ver

Run "movimiento de liberación nacional", sino que lucha por mantener sus privilegios y suprimir todas las conquistas oposición política a la orientación global de la burocracia no elimina el hecho particular e importante que hoy se enfrenta a la contrarrevolución, con sus métodos propios, y que asesta un golpe, en el plano militar, a la reacción y al ubicación de Afganistán, junto a las fronteras de la URSS, y ante la intervención soviética en la guerra civil, el conflicto de clases por el que atraviesa el dimensión internacional y se refleja en el actual enfrentamiento entre la URSS y el imperialismo. Este último soberanía i preservar la nacional" , de hecho no persigue otra cosa que defender la propiedad y a las clases privilegiadas, quebrar el ascenso de un movimiento de emancipación de las masas obreras campesinas, alterar la situación estratégica en detrimento de la URSS.

El nuevo grupo dirigente instaurado por los soviéticos tiende a reagrupar a los elementos del Jalq y del Parcham que gozaban de cierta credibilidad entre las masas. Así, junto a Babrak Karmal encontramos a Aslam Watanyar, militar que fue ministro de Defensa y del Interior bajo Taraki.

¿Podra ésta remodelación apresurada permitir que esta dirección reconquiste una base de apoyo popular suficiente para llevar a buen puerto tanto la reorganización de su ejército, para luchar contra la reacción, de reformas progresivas? Se encuentra ante una contradicción fundamental: por un lado quiere aparecer abierta al diálogo con algunos sectores de la oposición, dispuesta a soltar lastre en el plano social y a reducir las medidas de represión; por otro lado se asienta en el apoyo masivo por parte del ejército soviético. Es cierto que este apoyo puede facilitar la recuperación del control gubernamental sobre regiones enteras, pero también puede ser utilizado para suscitar una cohesión de las fuerzas reaccionarias, que juegan la carta de la larga tradición de las luchas por la independencia. • Carter no deja de concentrar sus Desde su entrada en la Casa Blanca esfuerzos en sacar al imperialismo de la crisis que sufrió a causa del éxito de la vietnamita en 1975, y que acentúan aún más la victoria de las masas iraníes así como el estallido de la revolución nicaragüense.

En el último periodo, la contraofensiva imperialista se ha cristalizado en dos puntos: en primer lugar, en la campaña la presencia de una soviética en Cuba". Washington despliega sus tropas en el Caribe. Es una clara advertencia a la revolución nicaraguense.

El segundo punto de gravedad de esta ofensiva es el refuerzo de la campaña de intoxicación contra el revolucionario en Irán, con ocasión de la

Men la embajada seguida de medidas de presión económica y amenazas militares.

Washington, que sigue a la cabeza del

Oriente Medio poderío militar más fuerte del planeta, aprovecha la forma de la intervención soviética en Afganistán para llevar su contraataque a un nivel superior.

El primer objetivo que se propone el imperialismo no es otro que el de dar un vuelco a la opinión pública en los Estados Unidos, creando un clima propicio para lanzar una respuesta militar con miras a preservar las posiciones conquistadas,a impedir nuevos procesos revolucionarios e incluso a hacer retroceder a la burocracia soviética en algunos aspectos en que ha logrado ciertos avances.

En segundo lugar, mediante una formidable campaña de mistificación en torno al "peligro militar" que representa la URSS, a la voluntad del Kremlin de "llegar hasta los mares cálidos" los gobiernos imperialistas tratan de justificar ante los trabajadores la nueva etapa de relanzamiento de la carrera de armamentos en que han entrado desde hace algún tiempo. En un momento en que aplican drásticas medidas de austeridad contra los asalariados, esta operación debe facilitar el incremento fantástico de los presupuestos militares, que funcionan como fondos de subsidio para los trusts imperialistas.

La Administración Carter se emplea a fondo para reorganizar febrilmente su dispositivo militar a escala internacional (desde Europa hasta el Extremo Oriente).

Ante la situación que impera en Irán, y ahora en Afganistán, insiste sobre todo en el refuerzo de su presencia naval en el Océano Indico, en la proliferación de sus bases aeronavales en toda la región, en la consolidación de toda una serie de regionales, cuyos elementos principales son, según sus proyectos, Israel,

Arabia Saudi, sultanato de Omán, Pakistán y Turquía. Trata de sacar el máximo de ventajas de la reorganización -precipitada por la acción de las tropas soviéticas- de una alianza de los gobiernos conservadores que se agrupan en la "Conferencia Islámica". Ahora, Carter trata incluso de tomar pie en Irán. Este contrataque no ha hecho sino empezar, y no está dicho que se verá coronado por el éxito: el desarrollo de la lucha de clases podría poner en peligro a los Sadat, Zia etc.

En tercer lugar, Washington multiplica las iniciativas destinadas a dar una nueva

La la dirección política del imperialismo y a reafirmar su papel dirigente, mermado por sus derrotas en Indochina y en Irán, como por los efectos declive relativo de la economía imperialista norteamericana.

cuarto lugar, los gobiernos imperialistas decretan represalias contra la URSS, que van desde la suspensión de los de trigo y de la venta de tecnología avanzada, hasta medidas como el boicot de los próximos Juegos Olímpicos. Independientemente de los obstáculos que susciten las contradicciones de intereses

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Oriente Medio entre las potencias imperialistas, estas iniciativas están destinadas ante todo a obligar a la burocracia soviética a cambiar el rumbo de su política en Aganistán y a

La un nuevo acuerdo sobre el mantenimiento del orden en esta zona.

quinto lugar, el imperialismo norteamericano ha explotado la denuncia del "expansionismo soviético" para lograr nuevos compromisos por parte de la burocracia china, que apoya a la dictadura pakistaní.

revolucionarios imperialistas de los trabajadores y campeafganos y las medidas progresistas, PPDA, den a sus necesidades. En la guerra civil que independientemente de sus críticas a la política de la dirección del PPDA y del trabajadoras, y militan en pro de la victoria fuerzas conservadoras y sus b) Se colocan en el terreno de la lucha de clases internacionales, de la organización propia de los obreros y campesinos, lo que rompe radicalmente con toda la política de la burocracia del Kremlin.

No asumen ninguna responsabilidad por la intervención militar del Kremlin. Niegan el mínimo apoyo político intervención, prolongación de toda la política de la casta burocrática, que se enfrenta a las fuerzas conservadoras pero no intenta, ni mucho menos, favorecer la acción independiente de las masas.

Rechazan en esta guerra toda actitud de neutralidad: en la medida en que el ejército soviético se encuentra de hecho enfrentado a los enemigos de los intereses de las masas obreras y campesinas, están a favor de que les inflija una derrota. Para ello hay que conquistas de trabajadores, adoptar medidas sociales y democráticas radicales, y organizar y armar a las masas afganas para defenderlas.

c) El proceso de revolución permanente sólo podrá materializarse en Afganistán mediante la movilización, la acción y la organización autónomas de las masas, a quienes no pueden sustituir los blindados de burocracia. indispensable para alzarse con una victoria duradera frente a la reacción y para crear las condiciones de la retirada de las tropas

De momento, nada demuestra que la intervención del "Ejército Rojo" impulse esta movilización de los trabajadores contra terratenientes soviéticos y la dirección del PPDA podrían

La un compromiso partiendo de consideraciones en relación a la situación

Afganistán o a la situación internacional. la acción y la organización independiente de las impedirían estas maniobras. Pues dichos compromisos implicarían una aplicación de las medidas a su consolidación y a su profundización en la perspectiva de la lucha por un gobierno obrero y campesino. enfrentamientos entre el "Ejército Rojo" y los obreros y campesinos movilizados en defensa de sus intereses de clase, estaremos al lado de estos últimos y explicaremos a los soldados soviéticos que deben apoyar este

A priori no puede excluirse una variante a medio o largo plazo: en un contexto en que las fuerzas semifeudales y burguesas se encontraran enormemente debilitadas y en que se prolongara la presencia de las tropas de la URSS, las raíces de la burocracia soviética en el Estado obrero surgido de la Revolución de Octubre podrían llevarla a transformar estructuralmente las relaciones

Incluso en este caso, nuestra orientación antiimperialista, que se concretaría en la relaciones de propiedad, no implicaría ningún apoyo a la Seguiríamos oponiéndonos a la anexión de nuevos territorios por el Kremlin, a quien no confiamos ninguna misión histórica. Luchariamos por el derecho del Estado obrero afgano a elegir con independencia las formas de sus relaciones con los Estados d) En el transcurso del conflicto entre la coalición reaccionaria y el imperialismo por un lado, y las tropas soviéticas y el gobierno del PPDA por otro, la reivindicación de la soberanía nacional afgana, en nombre del derecho de los pueblos a disponer de sí democrática de los proyectos de la reacción y del imperialismo. La retirada de las tropas soviéticas no aseguraría ni un apice la libertad de las nacionalidades afganas para elegir su destino. Dejaría simplemente el camino libre para la instauración de un régimen reaccionario y opresor, enfeudado que consolidaría así

La vía de una real autodeterminación de imperialismo y el derrocamiento de los explotadores feudales y capitalistas. Es por esto que consideramos que los partidos comunistas europeos, como el PCI y el que se han unido al coro de los burgueses y socialdemócratas para exigir la retirada de las tropas, sólo han ayudado a la campaña internacional de la burguesía. De este modo ponen de manifiesto relaciones con su propia burguesia pasan por delante de cualquier preocupación real sobre la suerte de las masas afganas y la de todos los explotados y oprimidos en esta región del mundo.

e) Elegir su bando contra el imperialismo y las fuerzas conservadoras no implica ninguna tregua ni santa alianza con la soviética, desacredita al contrarrevolucionaria socialismo, constituye un grave obstáculo para el desarrollo de la revolución mundial y, en este sentido, debilita la defensa de las materiales del Estado obrero soviético. Al tiempo que combatimos las iniciativas y las amenazas del imperialismo, seguimos llamando al movimiento obrero a que se movilice contra la represión en la URSS y en los "países del Este", en defensa de las libertades democráticas y de los derechos de las nacionalidades, por el derecho de los trabajadores a organizarse plano político independientemente del aparato de Estado.

combate por la revolución política y el derrocamiento de la

Denunciamos a los partidos comunistas como el PCF y el PCP, que apoyan los métodos políticos de la burocracia soviética y del PPDA por encima de los intereses de los trabajadores y campesinos afganos, y de los del proletariado mundial, lo que se inscribe dentro de la lógica de su política burocrática de división de las filas obreras y de colaboración con su propia burguesía en sus países respectivos.

f) Las tareas prioritarias de los marxistas revolucionarios son:

• Combatir las medidas de represalia tomadas por el imperialismo, suspensión de los suministros de cereales a la URSS o la supresión, por parte de la CEE, de la ayuda alimenticia a Afganistán, que revela cómo los dirigentes burgueses desprecian la suerte de las poblaciones afganas.

• denunciar los múltiples chantajes en el terreno de las relaciones diplomáticas.

• llamar a la movilización contra la política de armamento de Washington y de gobiernos europeos, australiano y

• exigir la retirada de la región de todas imperialistas desmantelamiento de todas sus bases;

campaña de que encubre los proyectos político-militares de Washington y de sus aliados en Oriente Medio, en Asia Central, que son los auténticos portadores de la amenaza de guerra;

la ayuda de las potencias contrarrevolucionarias en Afganistán y a la dictadura militar pakistaní;

• oponerse al boicot de los Juegos preconizado por Carter, Thatcher etc.