AS revoluciones indochinas deben hacer frente hoy en día a una coalición de intereses internacionales parece cada vez más decidida a doblegarlas. Hasta tal punto, que el periodista Roland Pierre
Paringaux podía escribir en el
Le Monde del 3 de noviembre, que "dos campos se enfrentan en un conflicto de repercusiones planetarias. Frente a Indodominada por Hanoi y agrupa una coalición de hecho con intereses más o menos convergentes. China, los países de la ASEAN, los Estados Unidos, Japón, Occidente".
Este conflicto se expresa en todos los terrenos: diplomático, político, humanitario, económico y militar. Tiende a encerrar a Indochina en triángulo de guerra, en la frontera con Tailanda, Norte de Laos, en las fronteras terrestres y marítimas entre Vietnam y China. Aparece en la arena internacional, al igual que en los propios países indochinos, donde las tensiones socioeconómicas, étnicas y políticas se ven exacerbadas por las profundas repercusiones en toda la región, colocando particularmente a los movimientos comunistas del Sudeste asiático ante acontecimientos para los que están poco preparados. El retorno de Sihanuk
Actualmente la situación evoluciona rápidamente. En primer lugar están los cambios operados entre las fuerzas jmers reagrupadas junto a la frontera tailandesa. Durante mucho tiempo, los jmers rojos gozaron de un apoyo preponderante. Pese a la oposición del príncipe Sihanuk, fue el régimen de Pol Pot el que pudo conservar su puesto en la ONU, gracias a la acción determinante de a los Estados Unidos.
Pekín presionó a su 'invitado de honor" para que aceptara una alianza formal con sus antiguos carceleros, hasta provocar una ruptura pública cuando el príncipe se replegó durante cuatro meses
Indochina utiliza el arma del hambre contra las revoluciones indochinas en Corea del Norte. Bangkok se negó, por su parte, a conceder un visado a Sihanuk, a quien París hacía ascos momentáneamente.
importantes, razones comunes a China y Occidente, explican este apoyo. La posibilidad de utilizar en las instituinternacionales ficción jurídica de la y de la 'legalidad"
del gobierno Pol Pot. El hecho de que las fuerzas del Jmer
Rojo contaran con decenas de millares de personas, incluso tras su derrota, el pasado mes de enero, cuando los grupos del Jmer Serei (de la vieja divididos y no cuentan más que soldados, cuya combatividad es muy dudosa. Pero los límites de un apoyo demasiado preponderante a la dirección Pol
Pot se hacen sentir desde la
El apoyo al Jmer Roio termina siendo comprometido, particularmente en los Estados
Unidos y en Europa, cuyos gobiernos se escudan en el humanitarismo para denunciar a
El imperialismo
Pierre ROUSSET
Las operaciones guerrilleras desarrolladas por el Jmer Rojo durante la estación de las lluvias —que les es más favorable militarmente— no han respondido a las previsiones occidentales. La ausencia de un auténtico apoyo popular —aparte de las familias de los soldadosse pone cada vez más de mani-
El Jmer Rojo goza de una redispone de bases en varias cordilleras y, parece ser, de una red de informadores y simpatizantes en todo el país, que les permite dar golpes de mano, propagar la inseguridad y dificultar de este modo la reanudación de las actividades agrícolas. Contribuyen a mantener a Kampuchea en estado de guerra, pero no han sabido emprender combates importantes y corren el riesgo de sufrir graves reveses durante la próxima estación seca.
Las potencias interesadas, China por un lado, los Estados Unidos, Japón, la CEE y la ASEAN por otro, parecen estar ahora de acuerdo en que hay que favorecer una triple ampliación de las oposiciones
Indochina antivietnamitas: en el plano político, militar y geográfico.
Puede que la "solución Sihanuk" vaya imponiéndose progresivamente.
Ya en la Conferencia de Colombo de los países no alineados, leng Sary había confirmado la existencia de un acuerdo sobre el terreno entre el Jmer
Rojo y el Jmer Serei (que luchaban entre si antes de la caída del régimen en enero), así como de una cooperación con el movimiento anticomunista de las montañas del centro de
Vietnam, el FULRO (cooperación que existe ya desde hace tiempo); declaró asimismo su apoyo a las revueltas tribales de Laos (Far Eastern Economic Review del 22 de junio). El 5 de septiembre, Jieu Samphan proponía, en nombre de la "Kampuchea democrática" Sihanuk — que rechazo la ofer ta— que volviera como jefe del Estado y formara un gobierno de unidad. El 24 de agosto, el príncipe había vuelto a Pekín, signo de distensión en sus relaciones mutuas.
Entonces cada uno empezó a colocar sus peones. Sihanuk fundó, el 27 de septiembre, la Conferencia de los Jmers Nacionalistas (CKN), y uno de sus antiguos primeros ministros, Son Sann, constituía, el 9 de octubre, el Frente Nacional de Liberación del Pueblo Jmer (FNLPK), cuyos miembros son conocidos también con el nombre de Jmer serika.
Todos crean "sus" grupos guerrilleros y se afirman dispuestos a combatir a los vietnamitas en el campo de batalla. Sihanuk, ayer aislado, es invitado por Francia como "amigo". Siente que el viento sopla a su favor: "Los chinos son muy inteligentes", declaró en Pekín. "La situación se hace muy mala para Pol Pot; sin embargo, si las cosas van mal para Pol Pot, les queda Sihanuk. Yo soy la carta Sihanuk. Primero tratan con Pol Pot y si esto no marcha, tratan con Sihanuk" (International Herald Tribune del 30 de octubre).
El príncipe Sihanuk expuso ampliamente su política en su último libro, al igual que en una serie de declaraciones. Se trata de presionar política, militar y económicamente (ame-
Indochina ayuda), para forzar a los vietnamitas a negociar su retirada; lejar que la dirección del Jmer Rojo muera de muerte natural y colocarse a la cabeza de la oposición a Heng Samrin; conferencia de Ginebra, con la asistencia de representantes de las potencias occidentales y de la ASEAN; obtener una cobertura militar internacional del imperialismo; poner a punto en este marco una "solución política". En su libro, hace además un balance negativo de su concepción anterior del desarrollo, así como del "socialismo budista". Se declara a favor de liberal en Kampuchea. Está convencido de que el tiempo trabaja en su favor, pues el Jmer Rojo no puede esperar a reconquistar una base popular. Sabe también que su "solución ción" será proocidental. El triángulo de guerra
Si el Jmer Rojo pierde impetu en el plano político, sigue siendo, sin embargo, la fuerza militar más sólida de la oposición antivietnamita. Y la vuelta escenario no ni mucho menos un debilitamiento de las presiones militares que se ejercen contra
El bloque de los países de la denunciar a Vietnam. Ayer se decía que Indonesia permanerelativamente neutral hostil a China. Yakarta se ha ocupado de clarificar rápidamente cualquier ambigüedad. saber que en caso de conflicto enviaría tropas para participar en el esfuerzo de guerra tailandés. Y recientemente, Malik, el declaró que la ASEAN quería estabilidad regional" (Le Mon-
"neutral". Sin embargo, nadie ignora que el estrechas relaciones
Serei. Y el viceprimer ministro chino, Ji Peng Fei, acaba de alimenta por tierra y por mar las fuerzas combate contra los vietnamique esta ayuda sería imposible sin una participación activa del
Algunos periodistas han pohumanitaria enviada para los llegaba a veces directamente a las bases del Jmer Rojo o el Jmer Serei. Algunos incluso vieron cómo el ejército tailanarroz a los soldados del Jmer Rojo en sus campamentos. Algunos campos de refugiados han permanecido a veces Ibajo
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control efectivo de las fuerzas de Pol Pot, e imponían distribuciones muy desiguales de víveres y medicamentos, a favor de los combatientes, y que continuaban aplicando en terreno tailandés su concepción muy particular de la justicia.
Que Tailandia sirve de lugar de repliegue y descanso para las fuerzas antivietnamitas ya no es un misterio. Paringaux escribió en Le Monde, el 31 de que alrededor Jmers Rojos habían vuelto a Kampuchea, dejando un campo de refugiados que iba a ser trasladado a otro sitio para reanudar el combate. Son "la gran mayoría de los cuadros y combatientes del Jmer Rojo que habían buscado refugio en Tailandia después del 10 de octubre, para escapar a la presión de las fuerzas armadas vietnamitas", respondiendo así
Khiev Samphan y Sihanuk en 1973 a las consignas del Angker (la Organización). "Además, dice Paringaux, los combatientes de Pol Pot gozan de mayor movilidad en la medida en que ya no tienen que preocuparse de la familias extenuadas, de las que ahora se han hecho cargo las autoridades tailandesas y la asistencia inter-
"Así las cosas, parece evidente que la primera fase de la operación 'acogida' de los kampucheanos, anunciaBangkok, el 19 de octubre, ha beneficiado fundamentalmente a los Jmers Rojos, que habían encontrado refugio en el Sur de la ciudad fronteriza de AranyaPrathet y cuyo estado de salud era miserable".
El gobierno norteamericano interviene al lado de sus protegidos de la ASEAN. Vance, secretario de Estado, fue a la Conferencia de Bali, donde denunció, el 2 de julio, en combates en Kampuchea" un "peligro cada vez mayor para la seguridad de la región". Anunció entonces que Estados Unidos proseguían con el refuerzo de su potencial militar en Asia, en el Pacifico y en el Océano Indico, aumentando al mismo tiempo su programa de Recientemente, Malasia recibía Tailandia, cazabombarderos FSE, cañones de calibre 105 de largo alcance, carros M-48 A5, morteros, minas y misiles antitanque (entre ellos, el M 47
Dragón y los TOW), sin hablar de las armas más ligeras y las municiones o vehículos blindados.
Finalmente, Deng Xiaoping reafirmó, el 27 de octubre en Pekín, en la recepción del presidente de la Asamblea Nacional tailandesa, Harin, que
'China se colocará al lado de la ASEAN si Vietnam los ataca. Se colocará al lado de Tailandiua... ", repitiendo que su gobierno utilizaría "todos los medios adecuados para apoyar la lucha de Kampuchea democrática (es decir, Pol Pot) y de todas las fuerzas patrióticas
(los grupos Jmers de derechas)
que se oponen a los agresores
vietnamitas".
Así, Tailandia sigue siendo uno de los principales lugares a partir de los cuales se ejerce la presión militar sobre Indochi-, na a través de la frontera de Laos y Kampuchea. Pero no es el único.
El 29 de octubre, el gobierno laosiano anunciaba que había puesto su ejército en estado de alerta y denunciaba la presencia, en sus fronteras septentrionales de divisiones chinas, así como el entrenamiento, en Yunnan, al Sur de China, de "rebeldes y reaccionarios" laosianos enviados a combatir al país. Parece, en efecto, que rebelión tribales se han extendido en las provincias septentrionales de Laos, limítrofes con China. Fuentes militares tailandesas estimaban en 4.000 el número de oponentes al régimen laosiano, equiparados y abastecidos por China, agrupados en el seno de una entre Vietnam y China parecen producirse de nuevo con mayor frecuencia: Hanoi denuncia importantes movimientos de chinas en la región (donde se desarrollan maniobras de los tres ejércitos) y se inquieta ante una posible nueva intervención. También protesta por el apoyo que parece conceder Pekín a las disidencias tribales. Paralelamente, parece que se han desarrollado maniobras navales en el Sur del Mar de China. Pekín ha concedido a algunas compañías petroleras norteamericanas el derecho de prospección en las aguas cuyo control le está disputando Hanoi. Al mismo tiempo, el gobierno chino ha prohibido que se sobrevuelen una serie de zonas marítimas -en contradicción con las reglas internacionales en la materia— de la misma region (a saber, el del archipiélago de Paracelso). El gesto es grave, máxime cuando fuerza a las compañías aéreas internacionales a no utilizar el pasillo Bangkok con Hong Kong y que es uno de los más frecuentados del mundo. Acentos de guerra fría
Al Oeste, al Norte y al Nordeste, los países de Indochina por tanto bajo amenaza militar. A la vista próxima discusión de la cuestión camboyana en la ONU, es poco probable que Pekín decida dar inmediatamente una "nueva lección" a Vietnam. Pero a medio plazo, el peligro que estallen conflictos de gran amplitud parece ser muy real. Máxime cuando las medidas militares
Los Estados. Unidos mantienen el bloqueo económico y dimplomático contra Vietnam. La CEE decidió, en julio, interrumpir el envío de ayuda alimenticia que debía entregarse a pasa hambre todos los días. Tokio ha suspendido también
Sin embargo, Vietnam, para no hablar de Laos y Kampuchea, se encuentra en una simuy difícil. Ha tenido que abandonar los objetivos del plan quinquenal de 1976-1980, entre
Lon Nol ellos el de la autosuficiencia alimenticia. El 9 de octubre, el diario del partido Nhan Dan
"la situación extremadamente compleja" de la economía; "los víveres y los artículos de uso corriente escasean. La vida de los trabajadores es penosa, la gestión económica deficiente. Esta situación, además de las consecuencias graves que tiene en la vida cotidiana, ha provocado una generalización festaciones malsanas (malversaciones y corrupción)..." Este párrafo es tanto más significativo cuanto que sirve de comentario a una resolución adoptada recientemente por el Comité Central en torno a la
Es fácil comprender lo costoso que es, en esta situación, que Vietnam se mantenga en pie de guerra y prolongue su aislamiento internacional. Quienes decretaron el bloqueo de los países de Indochina, quienes decidieron interrumpir la asistencia económica a Viet-
Indochina nam, quienes frenaron el envío de ayuda a Kampuchea, sabían lo que hacían.
La cuestión de la ayuda a la población camboyana da lugar actualmente a una vasta ofensiva ideológica anticomunista, como fue ayer la cuestión de los refugiados. En el clima actual se encuentran a menudo, en la prensa occidental, acentos de guerra fría.
Derek Davies, redactor jefe de la Far Eastern Economic Review, publicada en Hong Kong para los hombres de negocios, lanzó en un artículo del número del 24 de agosto, un violento llamamiento contra la amenazadora Kremlin" en Asia: "La Unión Soviética constituye la amena"za particular más grave que pesa sobre Asia. Es la superpotencia más preparada para arrastrar a la región a una tercera guerra mundial, mediante un conflicto directo con China posiblemente Japón), debido al apoyo que otorga a la política de desestabilización de su aliado Vietnam. Es la única superpotencia activamente expansionista, y se prepara con toda evidencia a utilizar el pie que ha conseguido poner en Indochina para extender su poder y su influencia en la región (...). En muchos aspectos, la tragedia de los refugiados vietnamitas es saludable (...). Los países de la ASEAN se dan cuenta hasta qué profundidades de cinismo ha caído Vietnam bajo la tutela y con la ayuda de Moscú. Incluso los generales indonesios empiezan a comprender que la estabilidad y seguridad de su país se ven amenazadas por fuerzas más próximas que China. Entorices también dispuestos a darse cuenta que cuando China dirige todas sus energías por la vía de la modernización pacífica de su economía, Moscú apoya el intento de Vietnam de desestabilizar la
Se comprende que los editoriales de esta revista llamen a los países de la ASEAN a hacer todo lo posible por que la ONU decida realizar "presiones máximas sobre Hanoi, entre ellas todas las sanciones posibles, como la interrupción de la ayuda suministrada por la
Idochina NU y sus países miembrps ira obligar a Vietnam a reti+ sus tropas de Kampuchea, ites de la celebración de elecones libres supervisadas por ra fuerza de la ONU'. Incluso periódico cialista francés Le Matin pu• publicar, en su número dell 5 de octubre, un editorial que implícitamente ¡fuerzos del ejército y del godestinados a evitar los incidentes", desplaando a los refugiados lejos de i zona fronteriza, pero denun¡ando a Hanoi, apoyada por loscú, la gran culpable de lanzar la primera gran guerra uyo arma suprema se -afirma la redacción de Le Matin, — tras la retirada de las uerzas de Estados Unidos, a os dirigentes de Hanoi ordenar : sus soldados que volvieran a 'asa para cultivar la Han optado por continuar la uerra y alimentarse del tra›ajo de las poblaciones, que eprimen con la fuerza. ¿Hasta lónde quieren ir? ¿Hasta Sin¡apur? (...) Instinto bélico, insinto de supervivencia y volun'ad de poder, esto es lo que rubyace a las actividades del ejército vietnamita" Mas alla de Indochina
¿Pueden las negociaciones actuales, destinadas a normalizar las relaciones chino-soviética, cambiar la situación de extrema tensión en el Sudeste asiático? Además de que es bastante difícil preveer lo que podrá salir finalmente de estas negociaciones -si al menos resulta algo—, cabe dudar que dejen a Indochina al descubierto de las presiones convergentes a que está sometida.
Los propios vietnamitas han manifestado sus preocupaciones ante lo que piensan: "Es un intento chino de separar, según palabras de Le Duan, secretario del PCV, a
Vietnam de la URSS y del sistema socialista. (La dirección -china) ha utilizado la lucha del pueblo vietnamita para negociar con el imperialismo norteamericano, con vistas a debilitar y finalmente anexionarse a Vietnam". Actualmen-
La invasión yanqui trajo la destrucción, la desolación, el hambre y la muerte. te estaría haciendo lo mismo con la URSS.
Desde el punto de vista de la burocracia china, Vietnam no es visto como un peligro sólo 'debido a sus relaciones con Moscú, sino también porque constituye una pantalla entre China y el resto del Sudeste asiático. Debido a su situación geopolítica, debido al poder potencial de una Indochina unificada políticamente por Hanoi, debido a la dinámica objetiva de la revolución vietnamita en la región, no puede llevar a cabo una política de influencia y de coexistencia pacífica que le es indispensable.
Tampoco hay nada que indique que la dirección china esté revisando su política antisoviética mundial. El último viaje de Hua Guofeng fue una ocasión para reafirmar en Francia que no esperaba ninguna solución pacífica al problema camboyano; en Alemania Federal saludó a Strauss, presidente de la
CSU, jefe de la oposición de derechas y candidato conservador para el puesto de canciller federal, y aprobó las "legitimas aspiraciones" del pueblo alemán a la reunificación; en Londres se libró a un violento ataque contra la URSS.
En cuanto a Washington, si no quiere abandonar su polícoexistencia con la URSS, potencia mucho más importante en el mundo que China, con la que tiene que contar para tratar de ponerle lucha de clases, no deja sin emchina" en Asia oriental.
Además, Carter acaba de pedir al Congreso norteamericano que conceda a China la cláusula de nación más favorecida. El vicepresidente, Mondale, fue más lejos, en un discurso ante los estudiantes de la Universidad de Pekín, al defiestratégicos y bilaterales paralelos". "Nuestro interés, denuestra cooperación en todos los terrenos, y esto ayudará a disuádir a otros (a saber, la URSS) que podrían tratar de imponerse a expensas nuestras"
En la política del imperialismo norteamericano, la campaña contra Vietnam reviste al menos tres dimensiones. Es la ocasión para asestar una grave derrota —que fueron de hecho las primeras que derrotaron una intervención en la que Washington había invertido todos sus recursos. Es la ocasión para tratar de estabilizar de nuevo el orden imperialista en el Sudeste asiático y en Asia Oriental; algunos de los pilares de este orden habían quedado profundamente minados por la victoria de la revolución en Indochina. La crisis que acaba de estallar en Corea del Sur afirma una vez más la importancia que concede el gobierno norteamericano a esta cuestión. Mientras que el asesinato del presidente Park Chung-hee fue obra de uno de los principales dignatarios del régimen, el jefe de la siniestra KCIA, mientras que nadie creía en una intervención norcoreana, mientras que posiblemente los propios servicios norteamericanos estuvieran implicados en esta oscura historia, el presidente Carter aprovechó la ocasión para preparar a la opinión de cara al mantenimiento y el refuerzo de la presencia imperialista en esta región del mundo. Amenazó a Pyongyang, por si Corea del Norte manifestaba veleidades "aventureras'; enseñó el plumero al poner en estado de alerta las fuerzas estadounidenses estacionadas en la península, y al enviar a patrullar a lo largo de las costas a una parte de la VIIª flota.
Pero lo más importante es que Washington trata a todo precio de restaurar las condiciones políticas internas e internacionales que le permitan enviar de nuevo a importantes cuerpos expedicionarios a todo el mundo. Desde la derrota
Indochina dejó de tener esta posibilidad, y esto explica en buena parte la relativa parálisis de los Estados Unidos en crisis como la de Angola, Irán y Nicaragua. Este objetivo se considera tan importante que incluso se ha proclamado públicamente.
En una extraordinaria declaración, el general Rogers, jefe del Estado Mayor de las fuer-
zas norteamericanas, anunció, en efecto, el 22 de junio pasado, que el Pentágono estaba formando un cuerpo militar especial, compuesto de 110.000 hombres y destinado a intervenir en todos los teatros de operaciones del Tercer Mundo cuando los intereses de los Estados Unidos se vear amenazados. Sin embargo, la campaña contra Vietnam es una de las cuestiones clave de esta preparación de la opinión norteamericana e internacional para nuevas intervenciones militares imperialistas, directas y masiCampaña de ayuda y cuestión camboyana
Es en este contexto que puede discutirse el problema planteado por el envio y el desbloqueo de la ayuda indispensable para salvar a la población camboyana, amenazada de hambre y enfermedades, y sobre la política vietnamita en Kanpuchea.
No podemos valorar actualmente todas las negociaciones desarrolladas entre Hanoi, Phnom Penh, las organizaciones humanitarias privadas y el Comité Internacional de la Cruz Roja o la Uicef. Sin embargo, el presidente Carter invocaba aún recientemente la "imposibilidad" de determinar quién detentaba el control del país, para suspender el envío de toda ayuda humanitaria a Phnom Penh. Han sido también muchos los que exigian un mayor control sobre el uso efectivo que se hace de la ayuda concedida al régimen de Heng Samrin (que ha recibido hasta ahora muy poco de Occidente) en lugar del Jmer Rojo (que ha recibido bastante más).
Las potencias imperialistas han utilizado a fondo la cuestión de la ayuda humanitaria —pese a su urgencia— con fines políticos. En este contexto podemos plantearnos algunas cuestiones sobre la naturaleza de la propuesta norteamericana de que la ayuda sea transde Tailandia, cuando el gobierno de los Estados Unidos no hizo nada con anterioridad para utilizar o ayudar a mejorar los medios de acceso aéreos, marítimos o fluviales, y cuando los transportes por carretera tienen que atragrupos antivietnamitas con la comprender que el barcohospital francés "Ile de Lumière" inquiete a las autoridades de Phnom Penh, aunque actualmente no lleve sino a médicos y enfermeros de buena voluntad: la operación 'un barco para Vietnam" fué efectivamente lanzada en la época como una operación política y
Indochina humanitaria, destinada a salvar a los refugiados perdidos en el
Porque, finalmente, por casualidad si la derecha angobierno francés, los dirigentes de la AFL-CIO norteamericana, cuyas relaciones con la CIA no eran un misterio, se hayan apoderado como lo han hecho de esta iniciativa. Esto es lo que nos hizo decir en la época que no era posible lanzar con tales personalidades políticas una operación de salvamento que quería ser estrictamente humanitaria.
Hay que luchar por que se políticos que impiden el envío masivo de ayuda alimenticia, material y médica, a la población camboyana, así como la ayuda necesaria para el relanzamiento de las actividades socioeconómicas del país. Pero para ello hay que luchar
ndochina mbién para que las potencias aperialistas por un lado, y la irocracia china por otro, ejen de atizar el fuego de la ierra y de intentar estrangular ›n todos los medios a su sposición a las revoluciones dochinas. Hay que desarrollar ción decidida a favor de que ayuda sea enviada —y eninmediatamente— amboya, al igual que a los regiados de Tailandia, auténtiis muertos vivientes surgidos : las zonas fronterizas y de los ›sques. Sin embargo, incluso este último caso, las ayudas ectivamente distribuídas y los uipos médicos efectivamente lículos, en comparación con necesidades, en erras tailandesas no de los obstáculos Esta acción, para ser eficaz, ibe tener en cuenta el estado : guerra que hoy reina, partiIlarmente en la frontera entre amboya y Tailandia. Sin esto, ayuda a una población que uere puede fácilmente transrmarse, como se ha visto, en 1 apoyo a los ejércitos del ner Rojo y del Jmer Serai o Pero también hay que expre'oblema de la presencia de las amboya. Casi un año después : su intervención, el régimen : Heng Samrin parece seguir :pendiendo básicamente de la 'esencia vietnamita, pese a los registrados irticularmente enh y sus alrededores, en la construcción de una adminis-
La sangría de cuadros políadministrativos, :cnicos, médicos fue terrible. a responsabilidad de Estados inidos (culpables de haber evastado durante 5 años este equeño país, con una guerra e las más salvajes y destrucvas), del Jmer Rojo (por la olítica de deportación de la oblación, de colectivización orzada y de purgas crecientes) de China (por el apoyo políco, diplomático y material ue aportó a este equipo diriente) son aplastantes. En su nprecor/20 reciente libro, el principe Sihanuk confirma particularmente lo que ya podía saberse de la doble fuga hacia adelante —en el plano interior y en la frontera entre Vietnam Kampuchea— que se profujo trágicamente durante el reinado del Jmer Rojo.
Pero esto no quita que la dirección vietnamita también tiene una gran responsabilidad, aunque no sea de la misma naturaleza. Porque al fin y al cabo, la política de colectivización forzosa no se extendió progresivamente conjunto territorio camboyano, minando capacidades de reacción de la población, ya golpeada por la guerra norteamericana. Y las purgas políticas que afectaron a los cuadros del partido comunista y del ejército susceptibles de oponerse a la orientación de Pol Pot i leng Sary, no se masificaron sino en 1977-1978 (aunque hubieran comenzado muy pronto, en las zonas liberadas durante la guerra, contra los militantes que "volvian de Hanoi").
No era una fatalidad que el fuera tan débil y exagüe. Si se le hubiera ayudado más pronto, es posible que hubiera surgido una oposición mucho más fuerte que lo que fue finalmente el FUNKSN de Heng suficiente del exterior, fue diezmada sin piedad; al parecer, muchas veces antes incluso de poder formarse. apoyo debía ser ante todo un apoyo político: camboyana y vietnamita (y, por tanto, los pueblos del mundo) se hicieran jueces de lo que pasaba efectivamente en Camboya y en la frontera Vietnam y Camboya. prefirió tratar de arreglar las "diferencias" entre Hanoi y Phonm Penh por la vía de negociaciones guardando el silencio sobre la evolución real de la situación, cuando la extrema gravedad y la naturaleza de los problemas masas para resolverlos correc-
La historia de esos años clave entre la victoria de 1975 y la entrada de las tropas vietnamitas en Kampuchea, en diciembre de 1978, sólo se conoce escasamente. Pero no podemos quitarnos de encima la idea de que la oposición comunista camboyana a la política de la dirección del PCK había quedado abandonada durante mucho tiempo.
Y ahora podemos hacer un balance: ha fracasado una política tendente a lavar 'en
"trapos sucios" entre China, Vietnam y Kampuchea. La "solución militar" de diciembre de 1978 y enero de 1979 fue la prolongación, que se hizo "inevitable", de la política de silencio de los años anteriores. Es sobre todo en este sentido en que había que condenar la entrada en saco de las tropas regulares vietnamitas en Kampuchea; como final de una política equivocada, de carácter profundamente burocrático y con unas consegraves tanto en Vietnam como en Camboya, en el Sudeste asiático y en el mundo entero.
La dependencia en que se encuentra el nuevo gobierno de Heng Samrin con respecto a Vietnam se deriva, por un lado, de la política aplicada por la dirección vietnamita después de 1975. Ahora está teniendo graves repercusiones. En efecto, algunos periodistas pueden atestiguar que entre las mismas personas que reconogracias a la intervención vietnamita (y sin duda son muchas las que lo reconocen), numerosas están inquietas ante el porvenir de las relaciones entre Vietnam y Kampuchea: temen tanto una retirada prematura de los ejércitos vietnamitas, lo que dejaría el campo libre a las guerrillas del Jmer Rojo, como la ocupación duradera del país por Hanoi. Mientras el régimen camboyano no pueda probar su autonomía y su representatividad, demostrando que ya no depende de la presencia masiva de las fuerzas vietnamitas, existirá siempre el peligro de que despierte entre los camboyanos el sentimiento de opresión nacional y se relance una actividad social que podría ser un caldo de cultivo para la influencia de las fuerzas proimperialistas, empezando con la del principe Sihanuk.
Hay que crear por tanto las condiciones para una retirada de las fuerzas vietnamitas que no implique un retorno victorioso de las guerrillas del Imer Rojo y anticomunistas. Hay que armar a las masas camboyanas capaces de defenderse mismas. Es sabido que un jército regular no es capaz de acabar por sí sólo con una guerrilla que cuenta con sólidos santuarios allende las fronteras y una ayuda económica y militar regular. Sólo la población Pero para ello hay que ayudarla a revivir, a reanudar sus actividades económicas y políticas. Estos últimos meses ya se han dado sentido. Hay que impulsarlos: esta es también una de las funciones indispensables de la ayuda internacional.
Las lecciones políticas de la crisis indochina deben discutirse ampliamente en todo el movimiento revolucionario y de liberación nacional. Pero hay una tarea urgente e indispensable: emprender la defensa de las revoluciones indochinas, en un momento en que están expuestas a nuevos ataques por parte de las fuerzas imperialistas y neocoloniales, también por parte de la burocracia china. Todo indica, en efecto, que puede producirse una nueva invasión china —y que en cualquier caso, las presiones políticas y diplomáticas, sociales y económicas, étnicas y militares actuales seguirán su curso, quiza agravándose aún más.
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