LA LUNA DE MIEL
HA TERMINADO
RFA "emos comprendido que la luna de miel de la coalición ha llegodo a su fin. Después del gran avance del 69 (1) nos afecta una gran desilusión". Con esta declaración Heinz Oskar Vetter, presidente de la DGB -central sin dical de la RFA dominada por la socialdemocracia, que cuenta con ló sindicatos y 7, 5 millones de afiliadosinicio su entrevisto en el número del "Spiegel" de comien zos de 1977. Unos pocos dias después del mensaje gubernamental del canciller socialdemócrata H. Smichdt- en • el cual enfana un himno a favor de la "economia social de mercado"- Vetter constató el hecho siguiente: por tercera vez consecutiva hay en la RFA más de un millón de desocupodos. Agregó: "Si la economía social de mercodo no es capaz de restablecer, grocias a un esfuerzo
WERNER HUELSBERG colectivo, el empleo pleno a muy corto plazo, entonces es posible preguntarse si representa un sistema económico válido para el futuro" Además, Vetter lanzó ataques contra la tesis sostenida por Schmidt y la burguesia, según la cual el crecimiento de los salarios inferior al de las ganancias conduciría a la creación de nuevos puestos de trabajo. Asimismo se opuso a la propuesta del gabinete de Schmidt de efec -tuar exoneraciones fiscales en favor del empresariado. Finalmente atacó la "tentativa de sonegmiento" del sistema del seguro a la vejez y a la enfermedad y los o -cuerdos de la coalición en el dominio de de cogestión.
CEDOC
Fue una hazaña. Por primera vez, el mensaje del gobierno no es aplaudido por los direcciones sindicales, que no quieren someterse a 6l. Contrariamente a la situación euFórica de la época de Brandt en 1969, a la aceptación en 1972 de la supresión hecha por Brandt de los reformas y la corona de laureles trenzoda para Schmidt en 1974, esta vez ha sido objeto de una oleado de críticos. Algunos dias más tarde, el socialdemócrata Vetter asestó un nuevo golpe bajo o sus amigos políticos del SPD.. En una entrevista concedido a un diario de Springer, "Welt am Sonntag" (2.I.77) declaró: "eso no nos gusta mucho, pero esta vez nosofros blandimos la maza". Al decir esto no hubiera podido dar una respuesta más clara a la pregunta: "quieren Uds. combatir la desocupación disminuyendo el tiempo de trabajo? ". La "guerra de entrevistas" de Vetter provocó un torrente de posi -ciones por parte de las principales direcciones sindicales. Estos no podían evitar tomar posición, en tanto que en sus respectivos sectores se llevan a cabo a se van a abrir negociaciones sobre los salarios. E. Loderer (del sindicato de los metalúrgicos -IG Metall- que reivindica un aumento de salarios hasta del 10%) y H.Kluncker (del sindicato de servicios públicos -OTV - que en pocas semanas entrará en negociaciones acerca de una reivindicación salarial del 8,5% y de una indemnización suplementaria por vacaciones) se valieron asi de la negativa de Vetter para establecer un salario y aprovecharon la ligereza con que el gobierno responde al problema de la desocupación de más de un millón de trabajadores. No obstante, Vetter recibió criticos de sus propias filos a causa sin dudo de su proposición de "asociar las disminuciones del tiempo de trabajo a pérdidas de ingresas" es decir, disminución del tiempo de trabajo sin compen = sación completa del ingreso. Es cierto que él no hizo sus declaraciones dentro de una perspectiva de lucha de clases, ni odjudicó al sindicoto como tarea actual la lucha por la reducción del tiem po de trabajo; en efecto, tal reducción no es encarada sino a "mediano y largo plazo". Sin embaro, a conse -cuencia de esos ataques, las reacciones del lado burgués fueron rápidas y vehementes. El "Walt am Sonntag" acusó a Vetter de ser un "infatigable predicador" a fa -vor de "la marcha hacia el Estado sindical". El "Suddeutsche Zeitung" hizo sonar la alarmo de la "amenaza del Egtodo sindical" y el "Frankfurter Allgemeine Zeitung" Formuló de manera exagerada las preocupaciones de la burguesia, asi: "Quién gobierna verdaderamente este pais?, el gobiemo que resultó de las elecciones democráticas libres o bien los sindicatos? Los sindicatos mandan al estado y nosotros somos los sindicatos? Esto se parece muy poco a una democracia parlamentaria... La central sindical se toma por un gobierno paralelo, cuando no pasa por encima del gobierno". La reacción de los partidos burgueses era del mismo tipo, Lampersbach, presidente de la CDU, Iveía "el estado sindical en el horizonte! " La CSU vió que en los propósitos de Vetter se confirmaba "la alternativa libertad o socia -lismo" y el liberal Genscher, vice canciller y presi -dente del FDP, temio que la RFA tomara el camino de la "República de las bananas"
Los angustias de estos señores son comprensibles. A partir de las fricciones en el seno del gobierno (que provocoron renuncias), a partir de la estafa del seguro a la vejez (que provocó una primera alza de la oposición in terior del SPD contra Schmidt y que dió lugar a una explicación decepcionante para los electores socialdeniócratas), se desarrolló una critica acerba al gobierno ins talado desde hacia pocos semanas. Además el proceso de este ataque contra el seguro de la vejez, se hizo a la vista de todo el mundo lo que es muy malo para la burguesia. Una burguesia dividida y en virtud de las relaciones entre el CDU y el CSU, incapaz de perfilarse como alternativa a corto plazo. El gobierno, bloqueado por sus divisiones internos, va a la rastra del desarrollo de la situación. Esto no es poco en momentos en que resuena la campanada del nuevo año con todos sus pro blemos: la politica "de espera" de la burocracia sindical , del "pacto de estabilidod y de paz social" (en resumen : una Alemania modelol con el gobiemo, son la espina donal y el centro de la política de Schmidt, que consiste en arrojar sobre los hombros de la clase abrero el peso de la crisis y el desmantelamiento del sistema social. La "relación privilegiada" del SPD, en tanto que principal partido gubernamental, con la dirección sindical, representa a los ojos de los patrones y parasus intereses el triunfo decisivo de Schmidt con respecto a la CDU de Kohl. La "guerra de entrevistas" impone categóricamente la siguiente pregunta: después de años en que la polftica de la burocracio sindical se definió en el marco de la polfica gubernamental socialdemócrata, se entra ahora en un período de diferenciaciones y conflictos? Un segundo plano Nuestro análisis del resultado de los elecciones legislativas nos llevó a la siguiente conclusión : "El SPD esta 'en apuros". Si quiere seguir en el gobierno deberá gobernar más que nunca contra la clase obrero. Eso implico el riesgo de perder apoyo entre los frabajadores. Con la ayuda de la burocrocia sindical, intentará proseguir la orientación que Helinut Schmidt ha impuesto desde la crisis económica. No tiene otra posibilidad. Pero esta orientación conducirá tarde o temprano a diFerenciaciones o incluso rupturas en el seno de los sindicatos, con relación a la polfica de "moderación " de las reivindicaciones. Cuando Schmidt sucedió a Brandt nadie esperaba un nuevo "programa de reformes" socialdemócratas, y esto, tanto en el seno del SPD y en la burocracia sindical, como entre los partidarios socialdemócratos. Schmidt reanimó simplemente la esperanza de que con él se hobio encontrado al artifice capaz de poner un tapón en una bañera que pierde, al que sabe dominar la crisis económico en poco tiempo y que, sobre la base de una nueva "reactivación" puede revitalizar la polftico de fene tentet demócrata. El mago mismo está en dificultades!DOC
RFA La crisis económica no fue efímera. Contra las esperanzos y discursos optimistas del SPD, reveló ser la señal de una tramformación general del desarrollo económico que limita cada vez más los posibilidades de hacer concesiones a las masas. Por último, cuánto más duramente chocan las profecías con la realidad económico, tanto más frágil aparece el concepto de integración de la cla se obrera por la mediación de la burocracia sindical.] Pues, en tanto la burocracia acepta un millón de desocu pados y la baja del salario real, no sólo experimenta las citticos crecientes de la base sindical sino que pone también en tala de juicio los intereses propios y especificos de la burocracia sindical. Asi, la renuncia voluntaria a verdaderas negociaciones salariales, del mismo modo que la desocupación parcial conduce, o la larga, a minar las posiciones de poder de la burocracia en su calidad de vendedor monopolista de la fuerza de trabajo. El cúmulo de la desocupación masiva, la angustia de los desocupados, el anuncio del gohierno de nuevos ataques contra el seguro a la vejez, los exoneraciones fiscales en favor de los patrones, las promesas del gobierno sobre saneamiento del déficit del seguro a la vejez y. la modificación de los esperanzas en el seno de la cla se obrera durante las negociaciones actualmente en curso, todo eso ha confrontado brutalmente a la burocracia sindical con las leyes del mercado.
Fund Arcesriatze Desarrollo económico: a costa de la clase obrera Después de dos años de crisis y de exorcismo, se manifies ta una reactivación, pero las perspectivas son más que sombrias. Esta situación es única en la historia del capt -talismo de Alemania occidental. Existe aún un millón de desocupados, la tasa de inflación alcanza su punto de ruptura y se dirige hacia el alza. Después de la primera recesión de la RFA en 1965/67, las cosas fueron de otro modo; el SPD y los sindicatos se atentan a previsiones más sólidas. En 1966/67 la tasa de inflación cayó a 1, 5% en 1976 era de 4,4%.De 1908 al e9, la toso de desocupación pasó de 300.000 a 170.000 , mientras que en 1976 se eleva a un millón y los pronósticos más optimistas dan la cifra de 900.000 para 1977, Las inversiones previstos no se efectuaron aunque las ganancias se hubieron incrementado en gran medida (15 a 20%). La razón es la siguiente: la capacidad de producción actual del capital se utiliza, como promedio, en menos del 90%. El au -mento de las ganancias del capital fue provocado antes que nada por una baja del salario real del 3 al 4% y por un aumento excepcional de la productividad del trabajo. AsT, según las estodisticos sindicales oficiales, el costo salarial por tonelado de acero ha disminuido en un 20% en relación al año precedente. El trust VW llegó incluso a eliminar más de 20,00 empleos en 1975, durante la crisis que provocó mil millones de DM de pérdido. En 1968 y en 1969, respectivamente, el 35% y 50% de los patrones declara hon que su objetivo esencial era el aumento de las inversiones. En 1976, ese porcentaje al -canzó apenas el 18% y, en 1977 será todavia inferior. Es, por lo tanto, difícil afirmar que se hayan mantenido las promesas del gohierno establecido. En diciembre de 1976, el número de desocupados sobrepasó nuevamen te la barrera del millón y la duración de la desocupa -ción aumentó todavía más. A fines de setiembro, 160 mil personas no conseguían trabajo desde hacia más de un año; es decir, 30.000 más que a fines de mayo. En el lapso de un año, 26,000 persanas pasaron a la zona de los que estaban desocupados desde hacia 2 años o más, y 38.000 se acercan rápidamente a esa situación. La pérdida de ingresos de los desocupados de larga da'ta se eleva al 45%. Entre los desocupodos se verifican importantes diferenciaciones, fundamentalmente entre hombres y mujeres pero también entre obreros y empleados. El número de desempleados desocupados se incremento continuamente. Mientras que en mayo del 76 eran ya 36l.000, a fines de setiembre se contaban 383.000. Pero se registró asimismo un aumento en los cifras de los "profesiones de la industria" '. Ast, en diferentes sectores económicos, la reactivación retrocedió sensiblemente. En el sector de la fabricación de máquinas, el débil creci -miento se debe antes que nodo a las exportaciones, La industria del acero se estanca a partir de la mitad del año y sólo la sostiene la demanda de la industria automotriz, que registra actualmente un desarrollo Flarecien te y le impide por lo tanto derrumbarse. En la química y la industria eléctrico, el crecimiento es casi cero. Y, al respecto, las cifras oficiales engañan: "el informe anual " de una comisión investigadora convacada por el gobierno Federal llago a la conclusión de que la tasa real de desocupación alcanza al 9% eso, a partir de la noción de "empleo real potencial", es decir, incluyendo también entre los desocupados a los que ya no están dispuestos o sufrir las discriminaciones y a dirigirse a las oficinas de desocupación o de asistencia social. Los que llevan más de un ario como desocupados no tienen más derecho a la indemnización (por otra parte la ayuda de la asistencia debe ser reembolsada-por-los porientes o allegados). IY las cifros no comprenden si -
quiero el número de trabajodores inmigrantes que hen sido expulsados! A pesar de esta situación, el gobierno federal se pronunció abiertamente contra las "medidos de disminución del tiempo de trabajo", ocultándose tras el "informe de los expertos", que trata sobre la racionalización ('Contra la racionalización''). En lo que se refiere a la desocupación de las mujeres, se considera simplemente la habilitación de empleos a tiempo parcial en los servicios públicos. Y, como consuelo para los sindicatos, se prevé un programa de inversiones de mil millones, cuya realización debe acelerarse a causa de las violentas criticas recibidas. Pero para este programa de inversiones no se eligie on los "slogans" más atractivos. Se trata, en efecto: - de la construcción de estaciones de perificación de las aguas (purifiquemos el Rhin) ; - de suprimir los cruces peligrosos sobre las rutas (Suprimamos los cruces en los pueblos); - del saneamiento de los centros urbanos por el establecimiento de espacios verdes y de paredes anti-ruido (Hagamos habitables las ciudades alemanas); En efecto, los experiencias de tales programos demuestran que las municipalidades y las ciudades (ya fuerte -mente endeudadas y siempre escasas de dinero, elec -túan sus inversiones gracias a las finanzas federales, lo cual, por otra parte, habian planificado desde hacia tiempo pues de otro modo hubieran tenido que financiarlas con sus propios ingresos. Con tales proyec tos se beneficio ante todo el sector de la construcción, cuyo desarrollo técnico es el más sofistificado que desde entonces utiliza poca fuerza de trabajo y que fue a penas afectado por la crisis del conjunto del sector. Y, para terminar, ningún grupo importante de desocupados (mujeres, empleados o viejos trabajadores encuentra em -pleo gracias a esos programas. De las promesas de Schmidt, según las cuales "la tarea futura del gobierno es asegurar el retorno de la seguridad y del pleno empleo" (mensaje gubemamental), no quedarán sino pompas de jabón. El segundo mensaje gubernamental Durante el "mensaje guberamental" del segundo go. -biero de Schmidt, se pudo constatar que la polftica seguido en el período de crisis precedente sería vigorosamente continuado durante la fase de reactivación. La sustancia de esa declaración gubernamental consistió en un llamado a la clase obrera para que se resignase a una caldo progresiva de sus ventajas sociales, mientras que en polffica fiscal se otorgaban importantes ven taias o los empleadores. Para disimularlo, el canciller recurrió al remanido sentimiento de la caridad cristiana: "En el pasado, la poltica de reformas del SPD permitió mejorar las condiciones de vido de los trabajadores y sacarlos de la "noche social", es ahora tiempo de que estos últimos dejen de lado sus conquistas y acepten socrificios para ayudar a otros" . No hay que buscar demasiodo lejos para identificar a esos otros. Los subsidios acordados al empresariado, gracias a las importantes supresiones efectuadas en el presupuesto social, los de -signan sin ambiguedades. Es cierto que el incremento de los impuestos indirectos (que equivalen a un aumento de la inflación del 1, 5% para las familias asalariados) ha sido diferido al Iro. de enero de 1978, pero las mejoras prometidas a la clase abrera (como el aumento de las asignaciones familiares) han sido también diferidos a la misma fecha. A pesor de una reactiveción que prosigue, los empresarios se beneficarán con desgravaciones fiscales suplementarios, acompañadas de algunos descuentos en el dominio de los impuestos que no se refieren a las ganancias. A consecuencia de la capitulación sobre las modificociones que debían realizarse en el dominio de los impuestos sobre los ingresos de las empresas, odoptadas por el parlamento precedente, los impuestos van a ser reducidos, Fundamentalmente los que se refieren a operaciones comerciales. "Das Handelsblat", portavoz del gran capital, rindió ho menaje o ese regalo, pero agregó sin embargo: "supone mos que Schmidt no esperará que as inveniones aumenten a cambio de su gesto". Asi, mientras que los electores socialdemócratas esperaban cambios, Schmidt excluyó de entrada la posibilidad de aliviar el fardo fiscal de los asalariados que, en el sistema actual, ven que la mitad de sus ingresos vuela en forma de impuestos y cuofos sociales. Intentos de fraude en las pensiones El error más Flagrante cometido por el canciller fue sin duda el del seguro a la vejez. Mucho antes de las elecciones del 3 de octubre del 76, la necesidad de una resfructuración del sistema de pensiones en la RFA (que es el orgullo de Alemania occidental en el campo social, era un secreto a voces. Según los cálculos del sindicato de pensionados, el déficit de 1976 alcanzó a 7 mil miTones de DM; para 1977 se prevé que alcanzará la ciFra de 12 a 15 mil millones de DM. Las reservos acumulodas también disminuyen: 34 mil millones de DM en 1976; para el 77 se prevé una calda que haría alcanzar el nivel de los 17-18 mil millones de DM. Aún cuando no se tomaran como base de las previsiones més optimistos (incremento del 8% de los salarios, descenso de la desocupación al 2,5% de aquí a 1990), a pesar de todo; tel déficit será de 10, 6 mil millones de DM en 1980 y llegará a los 160 mil millones de DM de aquí a 19901 Se habio previsto un aumento de las pensiones en el orden del 10% para mediados de 1977. El SPD intentó, durante la compaña electaral, presentario como un hecho consumado y explicó además que la situación de las pen siones no estaba para nada en peligro. "Sólo hay algunos problemas a resolver", declaraba Schmidt. Incluso se llegó a proclamar: "lue garantizarán las pensiones, pues el SPD representa la conciencia social de la nación!" El ministro de trabajo hasta tuvo la audacia de anunciar a los electores más viejos: "No andemos con... rodeos... Las pensiones serán aumentoddleme ¡ulio de 1977,1*
RFA Fue sólo dos dias antes del "mensaje gubernamental" cuando el asunto estalló con toda claridad. Sin voto pre vio en el seno de la Fracción del SPD en el Bundesing ni consulta a la dirección, sin informar a los dirigentes de la burocracia (que, horas antes, habia firmado a -cuerdos de coalicióni, el canciller anunció que el aumento de los pensiones se aplazaria 6 meses, Sin embargo, se cometió un grosero error de cálculo. La "rebelión de los pensionados" suscitó una rebelión contra Schmidt en el seno mismo del partido y de la burocracia sindical. De un dia para otro aquélla sobrepasó los Imites previstos por el "artifice" , que, por primera vez tuvo que confesarse desconcertado, afligido. Manifestó que "esta historia es el choque más importante desde el cambio de gobierno en 1974". La estofa del seguro a la vejez era tan burda que el repliegue sólo podía hacerse en orden disperso. AsT ocurrió. El temor y el desconcier to sólo tenian en común el carácter perentorio de las pro mesas formuladas inicialmente. W. Arendt, ministro de trabajo, tuvo que abandonar s cargo. Era el último miembro del equipo de Brandt. En su calidad de ex presidente del sindicato, representaba la garantta de relaciones privilegiadas | para la burocracia sindical) entre los sindicatos y el gobierno del SPD. De ahi en más ya no se trataba de mejorar las relaciones entre el gobiemo de Schmidt y los sindicatos. El nombramiento de un ministro de trabajo cualquiera, sin con sulta previa a los sindicatos, provocó los siguientes comentarios por parte de Vetter: "Las cosas habion cam -biodo desde que Brandt sucediera a Adenauer. Durante ese perfodo, todos los ministros de trabajo habian sido designados al cabo de discusiones, cuando no de acuerdos, con los sindicatos. Era el ministro que, debido a su vinculos extremadamente estrechos con los sindicatos, siempre se elegio en nuestros filas...El nuevo mi -nistro de trabajo no posee tales caracteristicas. Sólo tendrá más dificultades para desempeñar su labor." Además, los medidas de reorganización del sistema de pensiones, tal como se encara actualmente, no hará sino profundizar el déficit finonciero de los fondos del seguro a la desocupación y a la enfermedad. Estas medidas conducirán a un incremento de las cuotas del se -guro por enfemedad (+ 1, 3% en relación al momento actuali y también del seguro a la desocupación. Por consiguiente, los trabajadores soportarán el peso Fundamental de esos medidas, que todos los expertos calificaron , por otra parte, como una chapucería y que abren el camino a nuevos medidas de reorganización: la reducción de la fasa de crecimiento de las pensiones, la abolición de las cuatos para los miembros de la familia y la reprivatización de los gostos de hospitalizaciổn. Cambios en la conciencia de la clase obrera Los cambios en la RFA no se limitan únicamente al desarrollo objetivo y a las torpezas del canciller. La cla se obrera tiende a despertarse luego de la pasividad que permitió al gobierno superar la crisis por la que acaba de atravesar. Los hechos confirman ampliamente que ya es unánime la resignación ante las restricciones solariales (como ocurria en los últimos años). Durante la pasado campaña electoral ya se manifestó la modificación en las relaciones entre la clase obrera y el SPD. En efecto, no hubo ninguna movilizoción a favor de Schmidt, en contraposición a lo que sucediera con respecto a Brandt an 1969 y 1972. Los trabajodores fueron a las urnas no para votar a favor de la polftica pro patronal de Schmidt sino más bien para rechazar los llamados abiertamente reaccionarios de la CDU/CSU.En esta situación se dedicaron uno vez más a fortalecer las organizaciones elementales de lucha: los sindicatos. El nivel de las esperanzos en la politica sindical se acrecentó considerablemente después de los últimos acon tecimientos. Contrariamente a los años de crisis, los estructuras sindicales en los empresas están preparándose para presentar reivindicaciones más elevados durante los negociaciones sobre los salarios. Superan casi siem" pre las reivindicaciones propuestas oficialmente. La bu rocracia sindical tomó nota de la modificación en la acfitud de la clase obrera y busca octualmente, por ra -zones evidentes del interés propio, disimular el papel que desempeñó en el periodo pasado. Dejó de repetir las declaraciones gubemamentales que sostienen que existe un vinculo entre el nivel de los salarios y el de las ganancios elevadas que crearía actualmente empleos. Se encuentra bajo la presión obrera. Las masas trabajadoras desean recuperar las pérdidas salariales sufridos. Pero esa es sólo una de las caras de la moneda. La burocracia no está más dispuesto hoy que en el pasado a defender vigorosamente los intereses de la clase obrera. Se advirtió claramente durante las negociaciones condu cidas por la (GMetall, sindicato de los metalúrgicos, en noviembre y diciembre del 76. A pesar de su rodicolismo verbal, los burócratas aceptaron finalmente aumen tos salariales que no sobrepasaron el marco propuesto por el gobiero. Capitularon también sobre las reisindicaciones secundarios más importantete gumente de los primas de trabajo en equipos y de trabajo apecial que, debido a la situación de los reservas financieras empre-
sariales habian sido dejadas de lado durante las nego -ciaciones concertados en el transcurso de la crisis. El acuerdo se hizo en el momento en que los movilizaciones y los huelgos simbólicas alcanzaban su apogeo, es decir, cuando la capacidod de negociación de los sindicatos se habia fortalecido. Llegamos aqui a las razones profundas que explican el rechazo por parte de la burocracia a actuar contra el gobierno. La combinación entre la crisis y el alinea -miento de la burocracia bajo la orientación del gobierno de Schmidt tuvo por resultado, a largo plazo, una degradación de la situación de los aparatos, pero también Inconvenientes a corto plazo. Al apoyanse sobre la polfrica de estabilidad y la congelación de las contradicciones de clase, la burocracia sindical había logrado afirmar su control en base a los sindicatos. Remediaba ast la debili dod del aparato, que se habla manifestado durante la fase inicial del nuevo ascenso de las luchas obreras en la RFA, e interrumpio el proceso de formación de una capa de militantes de vanguardia en el seno mismo de los organismos de base de los sindica-
TAP
Si los burácratas quieren estabilizar esos éxitos, tendrán que hacerse ayudar por el gobiemo. El nudo de la contradicción está justamente aht, La Desocupación y la política abiertamente pro parrona del gobierno, predominantemente socialdemácrata, no afectan sola -mente los intereses de la clase obrera sino, hasta cierto punto, los propios intereses de la burocracia sindical. Los burócratas están dispuestos a continuar su política de paz salarial. Pero, si asumen el conjunto de las con diciones polfficas impuestas por el gobierno, se verán Forzodos a presentarse ante la clase obrera con las manos vacias. La poltica del gobiero no les dejo ningún margen de maniobra. Tienen, pues, que oponérsele. Es en el marco de ese cálculo que los dirigentes sindicoles, en numerosas entrevistos, no hicieron la menor referencia al hecho de que la tarea central de los sindicatos hoy es la defensa de los intereses de los trabajodores contra la desocupación. En efecto, una posición semejante implicaria ubicarse en una óptica de clase que tuviera ya en cuento los intereses empresariales. La dinámica que ello arrastraria sería incompatible con los abjetivos de estabilización del sistema que fundan su polffica. Para tratar de desarmar los tensiones que surgen en la base, Vetter (como los otros dirigentes sindicales), re -claman al gobierno una lucha contra la desocupación. La burocracia sindical está preocupada por buscar nuevas vías para los relaciones entre el gobierno del SPD y las sindicatos. El gobierno socialdemócrata utiliza, desde hace yo tiempo, la misma receta para garantizar la pasividad de la burocracia. Simplemente vincula a la burocracia sindical con la polfrico gubernamental, no sobre una base coercitiva, sino mediante reformas apropiadas, concesiones y cambios insignificantes, como asT también con promesas de reformas. Con Schmidt esa reloción llegó a ser unilateral. El periodo de crisis permitió que se aceptara eso modificación. La poltica de Schmidt ya no se basaba en los "relaciones privilegiodas" con la burocracia sindical, sino en acuerdos mutuos con el FDP burgués. Los ataques de Ve iter contro el gobierno federal y al canciller no fienen otro objetivo que restaurar los vinculos privilegiados que existion anteriormente con el principal partido en el poder. Fiel burócrata dirigente del SPD, carece, por lo demás, de cualquier otra alternativa. Respuesta del gobierno y de la burocracia Hasta ahora esta tentativa ha terminado en un fracaso. El único acuerdo que pudo concertarse rápidamente fue el del "programa de inversiones" *- Sabre los principales problemas no ha habido el menor progreso. Schmidt no apelá, como en otras ocasiores, a la solidaridod tradicional que une al SPD y a la DGB. Esto vez apeló a los vínculos que unen a los "empresarios, los trabajadores y los polfticos responsables" . Los planes para redu -cir la semana de trabajo tendrian que ser aplazados indefinidamente. "El gobierno federal no ve, en este momento, ningún medio legal para reducir la duración de la semana de trabajo. Esta cuestión deberá continuar negocióndose entre los interlocutores sociales. El rechazo del "pian Vetter" por el gobierno, Constituye en realidad un hueso a roer para los dirigentes sin -dicales. Estos últimos no podían presentarse ante los miembros de sus organizaciones, durante el período en que se negociaba el proyecto de Vetter sobre reducción de la semana de trabajo, sin compensación salarial. En efecto, en el mejor de las casos, el plan Vetter habria desembocado en un estancamiento de los salarios reales. La consigna lanzada por los burócratas, no renun ciar a los compensaciones salariales" desembocó finalmen te en |"No reducir la semana de trabajo". Las discusiones continúan al respecto pues el rechazo del plan Ve -ther por el gobierno y las contradicciones crecientes sobre el tema han obligado a los sindicatos o ponerlo an el orden del dia de sus discusiones. Y esto no como una perspectiva a "mediano plazo" sino comp instancia reació tal de la lucha sindical.
CEDOC
RFA Comienzo de un proceso de diferenciación No obstante, el conflicto entre los sindicatos y el go -bierno del SPD, enmarañado de contradicciones, representa un factor positivo. Puede servir de punto de portido a posibles lucha de clase en la medida en que se aprovechen las líneas de fuerzo del conflicto y pueda ganarse asT un margen de maniobra polflica más importante. Esta posibilidad se revela ante fodo en lo referente a las negociaciones en curso para los nuevos contratos. Los sindicatos oficiales no plantean los problemas que hoy tienen na yor relevancia (desocupación, caida de los salarios reales, aceleración de las codencias, reducción de los gastos sociales y problemas fiscales). Existen posibilidades reales de movilización en esos terrenos, si las luchas no quedan limitadas a los porcentajes de aumentos salariales. Es decir, si los problemas son captados y planteados de tal modo que se afiance en la conciencia de la clase obrera la necesidad de un programa global de luchos sindicales que tengan par objeto el empleo, los salarios y condiciones decentes de vida y de trabajo. Ya se puede advertir una primera consecuencia de esa fricción entre la burocracia sindical y el SPD : las diferenciaciones que se manifiestar en el seno de la bufocracia, Por cierto que no hay que hacene ninguna ilusión sobre esa clase de diferenciación y no hay que esperar nada de ella. Pero las contradicciones entre el sector de la burocracia que quiere seguir tras la huella de Schmidt, pase lo que pase, y el que, por razones de autoconservación, se lanza a la guerra contra el gobierno, toman más fácil un viraje en la lucha de clases. En el terreno de la polftica de ingresos, el bloque monolT tico que, durante la crisis, habla solidificado la burocracia, también se fisuró. Puesto que ya no es el amo indiscutido de su caso, la burocracia tendró muchas más dificultades para desempeñar su papel de el emento estabilizador durante el período de los negociaciones colectivas. En efecto, toda contradicción abierta entre los sindicalos y el gobiemo hace aumentar otro tanto las esperanzas que deposita la clase obrera en las negociaciones contractuales, la cual limita correlativamente el margen de maniobra de la burocracia. En la metalurgia, por ejemplo, a pesar de la ausencia de una corriente decidida a enfrenter al sindicato patronal, las negocia cienes siguen un curso muy delicado. De hecho, no se puede excluir la posibilidad de una huelga, aún cuando la burocracio tarde lo más posible en dar via libre a movilizaciones que ya se encuentran en preparación. La burocracia está ante un dilema difícil. Una huelga semejante, combinada con la incapocidad del gobierno para negociar con los sindicatos, tendria repercusiones fundamentales sobre la estructura polftica de la RFA. Un repliegue de la burocracia, motivado por el miedo ante una confrontación combativa (como serta el caso si ella acepta los acuerdos salariales dentro de los ITmites fijados oficialmentel, daria nuevo aliento a los discusiones en los sindicatos. Los ataques de Vetter tendrán repercusiones no sola -mente en los sindicatos sino también en el SPD. El reagrupamiento del partido detrás de Schmidt durante la confrontación electoral (la adhesión de los Jusos, por ejemplo, a la línea de Schmidti ha precipitado al partido en una abierta crisis organizativa interno, que la tornó impotente durante lo campaña electoral. La situoción ha sido descripto de la manero siguiente por un observador calificado: "Cada uno estaba en lo suyo; uno se dirigio a los diarios para distanciarse del oportunismo del partido, el otro aprovechaba posibilidades de promoción que el mismo partido ofrecia. " (A.Kionne en "Links", nro.84). En esta cita, "uno" no es otra que el viejo izquierdista del SPD, Steffen, que en una resonante entrevista realizada a comienzos de diciembre atacó a la dirección del así llamado "programa de base" del SPD, comisión encargada de elaborar el proyecto a largo plazo del SPD para los trabajadores. En dicho entrevista, Steffen (que todavia forma parte de la dirección del partidol, declaró, hablando de Schmidt: "Piensa y actúa como un tecnócrata y no parece darse cuenta en absoluto que no hace sino dar carta blanca a todo lo que la industria y los grupos de intereses capitalistos pusieron en práctico desde hace tiempo". Eso fue dicho antes del desmembramiento de la seguridad social, lo que demuestra que existe un margen de discusión y de critica en el seno del SPD, que abre nue vas posibilidades de criticos internos bajo la cobertura de criticos sindicoles. El reagrupamiento del Partido Socialdemócrata y de la burocracia sindical tras las con cepciones de Schmidt durante la crisis, ha creado un vacio polftico a la izquierdo, que fue constantemente alimentado por las capitulaciones ante la política gubernamental. Pero, paralelamente, la atenuación de las contradicciones sociales más importantes tuvo como consecuencia debilitar ese potencial. Las fricciones que se revelaron durante el pacto entre la burocracia sin -dical y el gobierno del SPD no anuncian todavía un viraje de gran envergodura, pues sus vinculos permanecan solidos. Sin embargo la puerto se ha entreabierto. Es importante aprovechar esto ocasión. Por cierto, no hay que lanzarse a denuncias abstractos a tentativas fútiles, tendientes a transformar cualquier oposición a la línea de Sch midt en ventajas directas para tal o cual organización. Pero hay que proponer un programa de lucha que res -ponda a los problemas planteados, con el objeto de oFrecer una perspectiva de movilización a todos las fuer zas que empiezan a comprender la necesidad de crear una nueva alternativo.
16 de enero de 1977.NOTA UAB 1)-El gran impulso del e9: instalación del gobiero dirigido por los socialdemócratas, preadasiaetar de
Brandt sobre la "era de las reformas"