Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Gran Bretaña: Los sindicatos y la crisis económica

· Inprecor (primera serie) n.º 66, febrero de 1977 · pp. 29-32 · 3.306 palabras

Sindicalismo Gran Bretaña Economía mundial Estalinismo

LOS SINDICATOS Y

LA CRISIS ECONOMICA

A continuación publicamos la altimo parte y las conclusiones de um análisis referido a la relación entre la crisis económico, la activided sindical y la lucha de clases en Gran Bretaña. La primera parte fue publicada en el número anterior de INPRECOR (Nro. 65, 20 de enaro de 1977).

GRAN BRETAÑA FIVE POUNDS Los tres elementos de la situación económico que hemos analizado -la desocupación, la poltica de ingresos y la Inflación- evidentemente sólo explican en parte la de -clinación que se observa en las luchas sindicales durante los dos últimos años. El factor decisivo ha sido la com binación entre el ciclo económico y el bloqueo de las perspectivas politicas, resultante de las traiciones del go bierno laborista. La decepción causada por el Partido La borista cunde rápidamente pero no se troduce en primera instancia por un desplazamiento hacia la izquierda: este hecho, combinado con la actual desocupación (la más im portante de todo el periodo de posguerra) y con la actual declinación de las luchas (más pronunciada que en otras etapas) hace que sea peligroso tratar de predecir el de -sarrollo exacto de las luchas sindicales en el período venidero, Sin embargo, una serie de indicios señalan que está ante un refroceso temporario y una derrota cualito tiva que nos pudiera hacer volver a la situación anterior al 08. Por consiguiente, cabe esperar on resurgimiento de las luchas, aunque sea lento en sus comienzos. Más particularmente, se pueden considerar cuatro factores. Apreciación de las relaciones de fuerza según la burguesía Aunque no sea un indicio decisivo, con todo resulta significativo que, a pesar de lodos los logros del año pasado, de las serios derrotas sufridas por el P. Laborista en elecciones parciales, la burguesia no haya podido, sin embargo, desbaratar cualquier lucha de importancia encabezada por un grupo de trabajadores bien organizados. Eso se comprobó en repetidas ocasiones.

ALAN JONES Cuando los marineros amenazaron con hacer huelga, durante el verano de 1976, ningún sector significativo de las clases dominanles manifestó su intención de luchar a Fondo para infligirles una derrata, lo que cantrasta violentamente con la reacción de la burguesia Frente a cual quier amenaza de huelga proveniente del sector obrero que fuere, durante el periodo que precedió a la primera huelga de los mineros en 1972. En esta ocasión, todos los dirigentes burgueses sin excepción insistieron en remi tiese a la burocrocia sindical y en evitar las provocaciones. Aunque finalmente se retiró la amenaza de huelga, los trabajodores involucrados se beneficiaron con pequefas concesiones, que representaron los primeros resulta -dos obtenidos al cabo de un año en la cuestión referente a los ingresos, lo cual les proporcionó un pequeño esti -mulo con relación a otros sectores obreros. Más evidente aún fue la respuesta de la burguesia o ': acción que amenazaron emprender los mineros para que se disminuyera la edad necesaria para jubilarse. Aunque aparentemente el conflicto no trataba sobre los salarios, constitula una amenaza todavía más grave para la poli -tica de ingresos que la que representaba la acción de los marineros. No hay que sorprenderse de ello; luego de las experiencios de 1772 y 1974, la burguesia ahora esfa con vencida de que no puede batir en brecha una huelga de mineros. La manera como la cotización de la libra siguió el estado de las negociaciones con los mineros es comple tamente risible: cuando Joe Gormiley, presidente del sindicato, declaraba que la mayoría de los mineros. no buscaba una confrontación con el gobierno, la libro subia, cuando el dirigente del ala izquierda, Hughiscio

Página 30

GRAN BRETAÑA cargill, Hamó a votar sobre las proposiciones del Coal Board (Junta del Carbón, organismo patronal) que fueron rechazadas por los mineros, y se anunció un referén dum, la libra bajó otra vez inmediatamente. ("Times"™ del 24/11/76). Del referéndum surgió un voto masivo de 78 contra 22, opuesto a la propuesta del Coal Board y por una acción de huelga. Todas las probabilidades indicon que los mineros van a forzar al gobierno a hacer concesiones, lo que seguirá minando la política de ingresos y se propagará de rebote o otros sectores industriales. Finalmente -y constituye lo más importante desde el punto de visto polftico- la burguesio permanece en la incertidumbre, cuando no en el temor, con respecto a los posibles consecuencias que tendria un retorno de los conservadores al gobierno, 'echo que la clase dirigente estaria probablemente en condiciones de provocor casi en cualquier momento. Su gran temor consiste en que cha importante de la clase obrera, que lo colocaria en la imposibilidad de gobernar, más rápidamente aûn en el caso de Heath. Sin duda alguno, tal temor es uno de los principales foctores que permiten en este momento que el P. Laborista se mantengo en sus funciones, Dicho sea de paso, eso indica por qué la presión que el go -bierno ejenció sobre los dockers para que no hicieran huelga luego de la derrota de los laboristas -referente a la definición del trabajo en los docks en relación con la introducción masiva de "contrainers"- no representaba sólo una traición de clase, era igualmente suicida desde también incluyen la ausencia de todo tipo de acción con tra el Fracaso de la legislación del Partido Laborista sobre la definición del trabajo de los dockers, la clase dirigente aún no está convencido que no se enfrentaria nue vamente, a las mismas luchos que llevaron primero a la derrota y luego a la calda de Heath, Combatividad de las masas Si pasamos ahora de las consideraciones polfticas sostenidos por la burguesta a las caracterisiteas objetivas del desarrollo de la acción obrera, encontramos asimismo buenos argumentos para rechazar la idea de una derrota cualitativa que conduciría a un cambio absoluto de las relaciones de fuerza entre las clases, tal como se esta -blecieron a partir de 1968. La combatividad de las mosas sigue siendo visible, en la reacción muy amplia que sucede a todo llamado lanzado por la dirección de la clase obrera. A pesar del retroceso de las acciones huel quisticas, es evidente que no dominan ni la apatía ni la desmoralización, como lo demuestra cualquier llamade a la acción lanzado por los burócratas. Ademdi de las movilizaciones sobre cuestiones polfticas más especificas •(por ejemplo lo participación de casi 20,000 personas en la manifestación orgenizada por el Partido Laborista contra el racismo, el 2l de noviembre), el desarrollo más importante, que al mismo tiempo evidencia el estodo de ánimo de sectores significativos, fue la mani:30

Festación del 17 de noviembre contra la reducción de los gastos públicos. Se produjo en medio de otras ac -ciones más limitadas pero no menos importantes, en particular la manifestación del 30 de noviembre contra la desocupación, en la que participaron 20.000 personas, o incluso la huelga general de un dia, contra la reducción de gastos en Dundee. La manifestación del 17 de noviembre sobrepasó hasta las previsiones más optimistas, llegando a movilizar a 60.000 penonas en la mayor manifestación del movi - -miento obrero habida luego de la acción emprendida en 1971 contra la "Industrial Relations Bill" (ley que re -alamentaba el derecho de husiga). Es evidente que am plias capas de trabajadores del sector público fueron arrastradas también a esta occión, a pesar de las diferencias entre las regiones. Se pudo advertir, en particular, una participación masiva de mujeres trabajadores, de trabajadores negros, como asi también de una serie de sectores que nunca habian entrado en lucha (personal de las cantinas escolares, personal de limpieza, personal de la construcción pública vinculado a los municipalidodes) . En vista de la situación existente en el sector pálico -que es de una indole tal que la dirección sindical no sólo debe hocer frente a las presiones de la base, sino que además está segura de perder a muchos miembros si prospera la reducción de gastos-, el leve viraje hacia la izquierda emprendido por la dirección sindical crea aperturas a las cuales responden los militantes. En Es -cocia particularmente, no pasa semana sin que haya dos o tres huelgas o desfiles sobre el problema de la reducción de gastos. La CPSA (Civil and Public Services Association , sindicato de los servicios públicos), que cuen ta con 220.000 miembros, impuso la negativa a las ho -ras suplementarios en los sectores donde el trabajo su -plementario serviria para ocultar un puesto vacante. Se negó a cierto tipo de trabajo estadístico y se está opo -niendo a maniobras que intentan pagar el subsidio por desocupación cada quince días en lugar de hacerlo todas las semanas. El comité ejecutivo de la NALGO (Na tianal Association of Local Government Officien, sindicato de funcionarios) proyecto pedir a sus miembros que rehusen realizar horas suplementarias y ejecutar to reos que normalmente tendrian que ser cumplidas por empleados que fueron despedidos. En Londres mismo, unas 25 escuelas se negoron a cubrir la suplencia de pro fesores ausentes más de tres días. Esa situación, desde luego, registra serios limites, Las direcciones de los sindicatos del sector público a lo sumo siguen la táctica clásica de la burocracia de izquier da, consistente en no movilizar fuerzos de una manera centralizado, dejando que sectores parciales de mili -tantes luchen solos. Es así, por ejemplo, como la NALGO dejó a sus diferentes secciones la responsabilidad de negarse a las horas suplementarias; la National Union of public Employees (sindicato nacional de empleados públicos) defiende la posición según la cual hay que combatir la reducción del crédito hospital por hospital, la National Union of Teachers (sindicata dacionaTde maestros) no hizo nada para poner en práctica su posición

Página 31

Formal en contra de la reducción de efectivos, Incluso el éxito masivo del 17 de noviembre fue posible, en última instancia, en virtud de las campañas encabezados por los militantes de base, que aprovecharon el mar gen de maniobra concedido por la burocracia. Además, en una cantidad de casos, la burocracia aún recurrió a métodos de represión directa. La dirección de la NALGO por ejemplo, transmitió a las federaciones una decisión en la que afirmaba que no se podría emprender ninguna acción contra miembros que no hubieran participado en la jornada del I7 de noviembre. La NUT intentó sacrificar la lucha de los profesores de "Little lIford School" empeñados en una pelea particularmente aislado para no asumir las ausencias prolongados. El papel desempeñado por la burocracia en esos accio -nes revela la necesidad de reivindicaciones que sobre -pasen la fragmentación impuesta a las luchas. Sin embar go, la importancia de la respuesta dada cada vez que la dirección lanzaba un llamamiento, pone de manifiesto la combatividod subyacente que persiste entre los tra bajadores e indica que no hubo una derrota cualitativa. Las direcciones locales establecidas Luego de 1971 permacen intactas Dado que, en el período actual, la burocracia no hizo nada más que dejar la puerto abierta a las acciones encabezadas por los militantes a escola local, resulta de particular importancia que las direcciones locales, creadas en lo etapa anterior a 1974, permanezcon inctactas en su conjunto. No obstante, hay algunas excepciones como las fábricas Chrysler de Midlands, la construcción y, en cierta medida, los dockers. Mejor aún, en algunos sectores -entre los que se cuenta el sector público, y, en menor medida, las trabajadoras de fábrica- las organizaciones locales y las delegociones sindicales experimentaron un nuevo desarrollo. Eso tiene un doble significación .En primer lugar, como ya se señaló, quiere decir que cada vez que la dirección sindical deja las puertos abiertas a la acción, hay una cantidad su -ficiente de militantes organizados para sacar provecho de la situación. Ante todo, ello fue evidente el I7 de noviembre pero también se lo pudo apreciar en ocasión de la Conferencia Nacional sobre la Desocupación, convocado por el Partido Comunista y que reunió a 3.000 delegados, como asimismo por los fuerzas que emprendieron las Iniciativas del "Right to Work" (derecho al trabajo), organizadas por el grupo "International Socialists". En segundo lugar, quiere decir que, dondequiera que haya habido una re -cuperación de la producción industrial y -en consecuencia- las condiciones objetivos sean más favorables para la lucha, los militantes locales están en condiciones de aprovechar la situación para reactivar las luchas en de -fensa de sus propios intereses. Aqui merece una atención particular la industria automotriz, en la medida en que es un bastión sindical que estuvo severamente afectado por la recesión, los despidos masivos e innegables derrotos en algunos sectores.

A CUAL WORK AL HOME

LONAL PAY AT WORK

WIEN WOMEN & MEN UNITE

THE BOSSES GO BERSERK

TRICO women demand

EQUAL PAY

FAUEN OFICIAL STRIKE

Con la recuperación económica de esta roma se está empezando a desarrollar una nueva ala de huelgas. Unicamente en la semana que finalizó el 20 de noviembre no hubo menos de seis huelgas en dicha industria. En gene ral se trata de pequeñas huelgas pero no por eso menos significativas: no sólo con relación a la apatía que pre= valeciera durante los seis o nueve meses precedentes, sino también porque tres de ellas se llevaron a cabo a pesar de que la dirección sindical habia dado instruc -

Siones oficiales para que se retomara al trabajo. Es también un claro ejemplo de delegaciones y direcciones locales que toman la lucha a su cargo y recobran cierta confianza en sí mismas.

Por otra parte, a esas distintas pequeños luchos se han agregado recientemente acciones más amplias, más prometedoras; entre ellas se cuentan las ocupaciones de la fábrico Jaguar en Coventry, para hacer fracasar una amenaza de lock-out, asi como la importante lucha de

Ford Dogenham, en la que trabajadores del equipo nocturno tomaron el control del edificio central, erigieron barricadas y recibieron a la policto con mangueros de incendio. Seria falso exagerar la tendencia, yo que estas luchos son casi todas defensivas, pero se trata en todo caso de un Viraje con respecto a la situación que prevalecta el año pasado, luego de derrotas tan gran = des como en Chrysler, En todo caso la importante es que los trabajadores están adoptando la medidgene reepentacio der a los ataques por medio de la lucha.

Página 32

GRAN BRETAÑA Extensión de la lucha; algunas victorias Esa réplica combativa constituye un hecho significativo en vista de los ataques generalizados dirigidos conira la clase obrera y, al mismo tiempo, es signo de que comienzo una resistencia y una lucha aún más importante, en la Es portes over de petrieda para la se tor público, donde grupos de trabajadores sin ninguna tradición de lucha participaron en las movilizaciones: educación, salud y atros. Se lo pudo constatar el 17 de noviembre cuando se movilizaron sectores tales como los lavacopas y mozos de restaurant, mientras que las mujeres y los negros constitulan una proporción muy importante de los trabajodores de la manifestación. La movilización de las mujeres trabajadoras se extendió también a otros sectores. Hubo una serie de huelgas para obtener un salario igual al de los hombres, cuyo punto culminante fue la lucha de Trico. Se desarro -Ilaron durante todo el verano, a medida que iba siendo cada vez más evidente que el "Equal Pay Act" y el "3o. Sex Discrimination Acr" (leyes sobre la igualdad de salarios y sobre la discriminación entre los sexos), que databan de 1975, ni siquiera podian suministrar las ventajos económicas limitadas que fueran prometidos. (A pesar de las promesas del gobierno y de la legisla -ción, la desiqualdad de los salarios continuó agra -vándose. En abril de 1976, la diferencia de salarios entre hombres y mujeres ara de 40 peniques por hora, mientras que en octubre de 1972 era de 32, 2p.). Más importante aún es que algunos de estas luchas aportan ahora éxitos, aunque sean limitados y parciales. Se desarrollan en terrenos restringidos, como por ejemplo el bloqueo a la ufilización del trabajo de los amarillos en Ford Dagenham , las ocupociones que hicieron fra -casar un lock-out en Jaguar Conventry (se obligó a la dirección que pagara los salarios por casi todo el pe -riodo de interrupción del trabajo), el éxito de la lucha por la sindicalización en Greenings, Warrington. Sea como fuere, luego de un período en que prácticamente todas las luchas acabaron en derrotas, es importante que haya algunas victorias para estimular la combatividad de la clase obrera. Es evidente también que se ha oparg do un viraje parcial en la lucha salarial durante el periodo que acaba de cerrane. Los débiles logros alcanzodos por los marineros fueron su primer signo. El semundo provino de la huelga de 2l semanas por la iguallos salarios en Trico. Esta victoria -adquirida a pesar del acoso policial, de la decisión de un tribunal de estado, del apoyo tibio por parte de los sindicatos oficiales- fue la primera gran demostración de la idea según la cual la lucha puede aportor resultados po sitivos, aún cuando se requiera tiempo. Por último, el hecho de que los mineros estén en condiciones de arrebatar al menos algunas concesiones que sobrepasen los límites impuestos por la política de in -gresos, representará otro estimulante para la lucho. AhT tomamos en consideración todos estos indicios al mis mo tiempo -la apreciación que haçe la burguesia de las relaciones de fuerza, la reacción significativa de la clase obrera ante los llamamientos a la acción que lanza la dirección, la subsistencia de las direcciones locales instaladas antes de 1974 y la extensión de la lucha a nuevos sectores; todo ello unido a algunas victorias parciales-, podemos rechazar con fundamento la idea de que habría existido una derrota cualitativa de la clase obrera que nos retrotraerta a la época anterior al 68. El aumento ininterrumpido de efectivos sindicales refleja una combatividad no vencida y siempre presente. Ademós, la jornada del I7 de noviembre, los someros éxitos de los marineros, el alza de las luchas en la indus -tria automotriz, la victoria en Trico y los movimientos emprendidos actualmente por los mineros constituyen el comienzo de un viraje lento pero claro de la situación. Si tenemos en cuenta los retrocesos del año pasado y las numerosas y considerables dificultades polticos que obs taculizaron un alza de la combatividad de la clase o -brera, incluso desde el punto de visto estrictamente sindical, seria una estimación ligera e irrealista esperar que dicho ascenso de los luchos fuera rápido. Por otro lado, Tos elementos polticos mencionados de -muestran que las determinantes económicos revisten una importancia menos crucial que antes. Con todo, los revolucionarios británicos, sin prever en un principio desarollos espectaculares, avizoran la perspectiva de un ascenso de las luchas obreras. Para que pueda consolidarse ese viraje, los próximos pasos a dar consisten en fortalecer los luchas contra la reducción de gastos, empren der serios luchas contra los despidos en Courtauld y otros sectores, volver a dar impulsa, al menas parcial, a las luchos contra la política de ingresos. Aún debe superarse numerosos problemas sociales y poIficos. La burguesta todavía guarda muchas cartas en sus manos -que van desde el racismo hasta una campaña por un "gobierno de coalición nacional"- para intensificar la presión sobre el gobierno laborista. Pero no se pueden encontrar argumentos económicos para justificar la conclusión de que la combatividad de que ha dado pruebas la clase obrera durante los ditimos ocho año ha sido fundamentalmente quebroda. A su vez, la reanudación de las luchas sindicales ayudará a mejorar las condiciones en que se desarrolla la intervención de los revolucionarios, orientada hacia la resolución de la crisis política que enfrenta la clase obrera. La extensión de la lucha a la industria pesada marcaria, por cierto, un hito cualitativo. Hoy -y al cabo de un período de retrocesos innegables- los revolucionarios británicos tienen más razón que nunca en confiar en el desarrollo de la lucha de clases en Gran Bretaña, La actividad revolucionaria de la hora actual deberá consistir prioritariamente en prepararse para un nuevo viraje en las luchas sindicales, extender sus reivindicaciones y métodos de organizoción duperar los obstáculos polticos que habra que enfrentar.

¿Hay un error en esta página?