Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Italia: La suerte no está echada

· Inprecor (primera serie) n.º 65, enero de 1977 · pp. 18-22 · 4.086 palabras

Italia Mujeres y feminismo Sindicalismo Economía mundial

ARI

La situación económica y politica italiana a fines del año 76 sigue siendo precaria. Las previsiones oficiales y oficiosas para el año que se abre distan de entusiasmar a la clase dominante. Basta re -cordar que la reactivación económica parcial ya ha conocido un serio ahogo y que para el T7 se prevé, retomando la expresión de algunos textos gubernamentales, un crecimiento cero, con una de tocu poción suplementario de cientos de miles de obreros, y que la tasa de inflación diffcilmente sérá inferior al 20%. Agrelli, el dueño de Fiat, expresó asi su pronóstico: "será un año terrible". Con todo, hasta ahora el gobierno de Andreotti logró no sólo dominar en parte la situación, sino tam bién hacer pasar una serie de medidas económicas y sociales que golpean sobre todo a la clase obrera y a otras capas explotadas. Estos medidas pueden sintetizarse de la manera siguiente: - bloqueo de la escala môvil durante 19 meses en un 100% para los ingresos superiores a los B millones de liras anuales y en un 50% para los ingresos superiores a los ó millanes (los trabajodores afectados recibirán bonos del tesoro, que no podrán negociarse antes de 5 años). - aumento del Impuesto a los automóviles, a las apuestas deportivos y aumento de derechos diversos, Introducción de un Impuesto estraardinaria para los autos, embarcaciones, etc. - aumento de numerosas tarifas (electricidad, teléfono, ferracarril) y nuevo aumento del precio de la nafta, que sólo se verá campensado, de una manera irrisoria, con una subvención gubernamental a los titulares de ingresos Fijos. - supresión de cierto número de fiestas que, en principio, tendrian que recupararse con las vacacionas (en la práctica, la racuperación no está en absoluto asegurada). Al mismo tiempo, el gobierno autorizó o registró sin reaccionar aumentos generalizados de precios (por ejemplo, aumentos bastante considerables en el precio de los automóviles). En general, estas me didas se adoptaron con el acuerdo de los partidos obreros y de los sindicatos. Estos últimos hasta ahoro sólo organizaron movilizaciones muy parciales y simbólicos (huelgas provinciales y regionales, huel gos nacionales en la industria limitadas a algunas horas, etc.), con el propósito de ejercer presiones sobre el gobierno y satisfacer parcialmente la voluntad de lucha de las mosas. La operación alcanzó su objetivo sólo en parte. Por un lado, el gobierno y el empresariado insisten en su ofensiva y proyec ton medidas más drásticos, especialmente en lo que respecta a la escala môvil, cuyo funcionamiento quisieran hacer más espaciado. Por otro lado, se manifestaron tensiones bastante abiertos entre las direcciones burocráticas y las bases. En repetidas ocasiones y en instancias diferentes (asambleos de Fábrica, asambleas de cuadros sindicales, manifestaciones en la calle) hubo sectores obreros impor tantes que criticaron vivamente la orientación de su organización. Resulta sintomático que tanto los lideras sindicales como los dirigentes del PCI hayan lamentado públicamente que numerosos cuadros intermedios no se comprometieran en la defensa de la líneo oficial y se revelaran incapaces de confrarrestar los argumentos de los "izquierdistas" En el mes de enero habró una serie de jornadas importantes, con reuniones entre el gobierno y los sindicatos en la asamblea nacional de los cuadros sindicales, que podrán influir sensiblemente sobre la evolución de la situación. A continuación reproducimos una síntesis del informe del camarada Livia Maitân, aprobado por ma -yorta por el Comité Central de los GCR, sección italiana de la IVa. Internocional, durante su ple -nario de diciembre. El texto pone el acento sobre los peligros de una evolución negativa, en caso de que la clase obrera no esté en condiciones de organizar a corto plazo una réplica eficaz frente a los ataques insidiosos del empresariado y del gobierno de Andreotti. JAB

CEDOC

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UPPI-COMUNISTA+

RIVOLUZIO NAXL BANDERA 3 -Amunis cac al tuninige A seis meses de las elecciones del 20 de junio, es necesario hacer un primer balance de la nueva situación, creada principalmente a partir de la formoción del gobierno de Andreotti. Las jornadas de lucha de la prime ro mitad de octubre y algunos acontecimientos significativos de los semanas siguientes demostraron que sectores importantes de la clase obrera estaban dispuestos a luchar, que todavia habia una vanguardia capaz de interpretar ese espíritu combativo, de propulsar movimientos más amplios, colocando ast en dificultades a los direcciones burocráticos y obligando al gobie mo y al empresariado a actuar con más prudencia. Pero el PCI y el PSI subordinaran las necesidades de la lucha de las masos a una arientación polffica simbolizada por el apoyo al gobierno de Andreatti y la aceptación de la polftica denominado "de austeridad" Los direcciones sindicales, por su parte, carecieron ab solutamente de iniciativa y evitaron toda confrontación real, limitándose a llamar a huelgas simbólicas y fragmentarias. Las vanguardias sociales no podtan sustituir evidentemente a las direcciones burocráticas a escala nacional y les resultaba difícil evitar los escollos opues tos por las posiciones sectarias y la odaptación oportunisto, Con respecto a las organizaciones de extremo iz quierda, en plena crisis, ni siquiera se hallaban en condiciones de desempeñar el papel que habian desempeñado en otras batallas importantes. Los resultados son claros. La clase obrera, la mejor organizada y la más madura polfricamente, fue empujado cada vez más hacia la defensiva, tuvo reacciones de incertidumbre y desconcierto, a veces respondió sin convicción y con poca combatividad a los llamados a huelgas y manifestaciones sindicales.

PER BLOGGARE IL COMUNISMO E L'ACCORDO DC-PCI

SVOLTA A DESTRA

VOTA MSI-DN

LA SUERTE

NO ESTA HECHADA

El persistente ataque contra el empleo y la nueva intensificación de la inflación comenzaron a tener repercusiones profundas sobre el estado de ánimo de los obreros, obligándolos a buscar soluciones fuera de la lucha. La ideología, compartida por el PCI, según la cual es necesario trabajar más y ser menos "ausentista", no careció de eco entre los sectores trabajadores, aunque más no fuera como reflejo defensivo frente al peligro de la desocupación. Al mismo tiempo, para contrarrestar las consecuencias de la inflación, hay obreros que buscan aumentar su salario mediante la aceptación de horas suplementarios y la intensificación del ritmo de trabajo, mediante la práctica del trabajo negro, etc. Por el mamento resulta dificil apreciar el alcance efectivo de esos fenómeros pero no hay duda que existen, que se acentúan, que poseen una significación polftica negativo. Una situación de ahogado Las cápos más politizadas de la clase obrera sufren aún más dolorosamente las dificultades de la situación. Los militantes y simpatizantes del PCI, que el 20 de junio experimentaran una decepción parcial por cuanto su partido no habla superada a la DC, ahora están desgatrados por una parte, entre la esperanza de que el peso creciente del PCI aporte resultados tangibles y la constalación de que el gobierno -cuyo sobrevivencia asegura el PCI- golpea abiertamente a las clases explotadas, incluso sin sacar a relucir el señuelo de perspectivas más tranquilizodoras a mediano o largo plazo, y, por otra par te, entre la voluntad de aceptar la disciplina del par -tido y del sindicato y el sentimiento cada vez más claro de que la línea que deberian aplicar en ese caso no corresponde ni a los necesidades ni a los sentimientos de las masos. Experimentan una frustración progresiva. Los vanguardias sociales más corscientes se sienten atenazadas; si ahora no toman iniciativas, las direcciones sindicales y de los partidos tradicionales van a llevar más lejos su aceptación de la polffica de austeridad; si actúan, se orriesgon al aislamiento o al callejón sin solida del aventurismo, dada la extrema dificultad para esbozar y concretar una línea alternativa digne de crédito. Semejante situación no puede prolongarse indefinidensiete conicació sin que el proceso indicado provoque un salto cuálitas

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tivo; sin que, al ir de retroceso en retroceso, el movimiento obrero sufre finalmente una derrota casi en frio, con una sensible disminución del nivel de vido de las | masas y un serio deteriora de las conquistas del última decenio; sin que mermen, al menos durante un tiempo, el potencial y la capocidod de movilización de las masos. La clase dirigente italiana hasta ahora se ho beneficiado indiscutiblemente con la aceptación de una integración mayor del PCI en las instituciones y con su participación parcial en la mayoria parlamentario. Y podrá beneficiarse aún más si logra acentuar las tendencias que se han esbozado en los Gitimos meses, provocando en resumidas cuentas un deterioro del movimien to de masas y, en último análisis, debilitando también la fuerza de negociación del PCI. En el marco de la crisis polffica global y de la crisis de dirección burguesa que cobrara formas muy agudos a partir de 1975, la clase dirigente no podía esperar más. No sin razón, puede confiar en hacer recaer sobre la clase obrera el peso de la crisis económica, la cual no hubiera podido llevar a cabo durante el período comprendido entre la crisis de otoño del 74 y el verano del 76. Puede preservar la posibilidad de hacer diferentes opciones polticas, incluso dentro del marco parlamentario emanado del 20 de junio, y de optar por distintas variantes de "contrarrevolución democrática", igualmente fundadas en el debilitamiento de los adversarios-aliados (gobierno sin el PCI y una colaboración privilegiado con los socialistas; gobierno con el PCI, en condiciones de estabilización relativo, ete.) Evitemos todo posible malentendido. La clase dominante no ha superado estructuralmente la crisis en ningún nivel (polfico, económico, social) ni podrá superarla a breve plazo. En ditimo análisis, subsiste la situación de neutralización relativa entre las fuerzas sociales opuestas; no han desaparecido las diferenciaciones y los desgarramientos en el seno de las dos fuerzas sociales Fundamentales, de la burguesia en primer lugar. Sectores y capas de la clase dominante también se ven aFectados, en una medida y con una dinámica diferentes, por la crisis económico, por la dificultad de superar la recesión, por la recuperación de los tendencias infla -cionistos. Por eso consideran de manera muy distinta la perspectiva de una inflación aún más masiva que podria llegar a ser incontrolable. Hasta en la c lase dominante - con mucha mayor razón entre los clases medios- al gunos sectores pagarán el precio de la crisis (o ya lo pagaron parcialmente), otros resultarán menos seriemen te afectados o incluso podrán beneficiarse con ella en términos absolutos o relativos. Las burocracias reformistas, por su parte, vieron con regocijo que el 20 de junio redujera al minimo a sus oponentes de izqulerdo; pueden considerar que, después de todo, "el tigre no fue tan diffeil de montar". Confian en que los datos de la "realidad" se impondrán final -mente a la vista de todo el mundo determinando un espiritu de resignación en la clase obrera. Pero no pueden no darse cuenta de que, si el gobierno lograra imponer integramente su programa, mermaría la fuerza y el prestigio tanto de los sindicatos como de los partidos tradicionales. El meconismo de la crisis, que ya debilitó el poder de los sindicatos, podria acentuar sus esfuerzos negativos. Además, las direcciones sindicales, que suFren distintos presiones según los fuerzos que representan, los niveles en se sitúan y los proyectos tácticos particulares, registran diferenciaciones y divisiones co da vez más ásperas que podrian conducir a una ruptura con la práctico unitaria que ha caracterizado el último decenio. ( Los frentes sociales opuestos permanecen, pues, minados por una serie de controdicciones. La burguesia y su principal partido tienen conciencia de que los resultados alcanzados son precarios, de que les seró difícil mantener durante mucho tiempo el equilibrio inestable de la fórmula actual de gobierno y crear todas las condiciones necesarios para superar efectivamente la crisis y llegar a una estabilización relativa. El movimiento obrero dispone de fuerzas intactas; ocrecentó su peso a nivel parlamentario e institucional en general pero es empujado coda vez más hacia la defensiva. Incluso comenzó a perder terreno por primera vez luego de muchos años. Si la situación se prolonga tal como se da ahara -fines del otoño del 76-, la inestabilidad estructural podrá subsistir y la clase dominante no dejará de tener enormes problemas. Sin embargo, podrá extraer importantes ventajos de la combinación entre los efectos provocados por los mecanismos de la crisis económico del sistema y por la relativa neutralización pollica de sus adversarios. En otros términos, podría esbozarse una peligrosa situación de reflujo.

CONILPCI

PER RISANARI

E RINNOVARE

ROMA E IL PAE

P,C. Crisis de la extrema izquierda y alza del neoespontaneismo Otro de los elementos en juego es la profunda crisis que afecta a la extrema izquierda en sus principales componentes. Esta crisis era inevitable, yo que, luego de experimentar un crecimiento notable, la extrema izquierda reveló su incapacidad para monifestanse y actuar como una alternativa, en primer lugar , en las luchas obreras desencadenadas dentro del marco de una crisis económica que exigia respuestas alibates luego, en la contiendo poltica que desembocó 9if8i 20 de

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junio. Por otra parte, más allá de las formas electorales, esa confrontación planteaba el problema de una nueva dirección polfica. En el marco de las dificultodes experimentadas por el movimiento obrero en su conjunto, no sólo todas las contradicciones y carencias de las distintas Formaciones fueron emergiendo más abiertamente, sino que además estallaron dramáticamente. En consecuencia, las discusiones de los dos o tres Gitimos meses se remiten no a aspectos de la línea política a a opciones tácticas, sino a los fundamentos estratégicos, incluso a la razón de ser de la extrema izquierda. El desconcierto, la desmoralización, la pérdida de mili/ tantes son el producto de esos foctores. Precisamente en lo más vivo de una crisis global del capitalismo, par ticularmente aguda en Europa, y de conflictos crecientes en los estados obreros burocratizados, la extrema izquierda se muestra cada vez menos capaz de aportar una respuesta a los problemas planteados por la fase de transición: la crisis china, al eliminar progresivamente todas los ilusiones, la priva de lo que habia pre sentado con seguridad como su punto de referencia fun damental. Desde el punto de vista de la estrategia poITica, la derrota del 20 de junio causó bastantes estra gos. Desde elpunto de vista de las luchas y del movi -miento, las bocanadas de oxígeno de los jornadas de oc tubre no bastaran para hacer olvidar su inconsistencia intrínseco y, en cierto sentido, pusieron aún más en evidencia la relación de fuerza real y la incapacidod para explotar las serias dificultades que encuentran las burocracias en su relación con las masas. Además, en la medido en que se verifiquen luchos y mo vilizociones, la extrema izquierda debe hacer frente a nuevos alzas de espontaneismo, cuyos raices no son dificiles de comprender y que, en todo caso, sólo pueden conducir a un callejón sin salida. Sería necesario, urgente, una batalla por la clarificoción, para evitar que se pierdan rapidamente las potencialidades y que las nuevas se agoten a corto plazo. Pero las tres formaciones principales, a causa del complejo desarrollo de la conciencia de su fracaso como alternativa para las masos, del resurgimiento de rasgos espontanelitos que todas ellas habian conocido en el período 68-69, de la inclinación centrista a adaptarse a las presiones que soportan, han renunciado a toda batalla consecuente, esperando tal vez poder llevar a cabo más adelante opera ciones de recuperación con métodos, en último andlisis, paternolistas. El necespontaneismo se manifestó durante las jornadas de octubre en sectores obreros restringidos, a consecuen cia de flagrante contrastes entre la voluntad de lucha de sectores importantes de la clase obrera y la deliberada pasividad de las burocrocias, transmisoras de la hipócrita ideologia de la austeridad. En tanto la batalla contra la crisis sólo es posible ganarla con una movilización y con objetivos de conjunto y puesto que hasta los obreros menos polífizados son consecientes de ello, este tipo de necespontanelimo no podía ni puede ser sino de corto aliento. Amenaza con suscitar crisis de desmoralización entre cuadros que llevan una actividod de muchos años.

Los movimientos del "proletariado joven" -al menos a juzgar por experiencias habidas hasta ahora- también tienen su lugar dentro de la tendencia necespontane ista (I). Aquí, el campo de operaciones es más amplio y es posible que tales movimientos representen durante cierto tiempo elementos conflictivos susceptibles de obstaculizar los proyectos de estabilización relativa "en frio". Es demasiado transparente el retorno a una óptico similar a la del 68, tanto en el modo de organizar la mavilización como en la inspiración signada por el utopismo y el ultimatismo. El hecho de que ahora se haya esfumado, entre los protagonistas de estas nuevas luchas, una comprensión mayor de la estrategia y táctica polftica, odquirida luego del 68, representa indiscufiblemente una regresión. Y ello, tanto más cuanto que los movimientos del "proletariado joven" -independientemente de la edad de sus integrantes- nacen en el vacio o en el vacTo parcial dejado por la declinación del movimien to estudiantil. En el fondo, lo que está en el origen de cierta amargura y de cierto pesimismo que se vislumbran tras una "nueva retórica" es la conciencia de ser hijos de una derrota parcial. Y, lo que es más, tras fenómenos como las explosiones en Parco Lambro o una reciente asam -blea en la Universidad de Milán, (2), se perciben fe -nómenos de disgregación que no pueden ser olvidados por cierto legitimidad del conflicto. El necespontaneTsmo encontró su expresión más notoria y agresiva en ciertas tendencias del movimiento de las mujeres, en las esferas de influencia de los grúpos de extremo iz -quierda o radicales. Las analogias con los primeros movimientos estudiantiles del 68 son indiscutibles: pone el acento, de una manera indiscriminado, en la "novedad"; opone el movimiento, al que presenta como la "vivido" inmediato, frente a todo lo demás; denuncia a las organizaciones polfticas, incluso d lor de extrema izquierda, como antagónicas al movimiento, como su -pervivencias estériles de una época caduca, ademós por el utopismo ultimatista del programa (queremos todo ahora), por la prefiguración de la sociedad comunista, etc. No abordamos aquf-la problerática general del mavimiento de liberación de las mujeres; nos limitamos a algunas consideraciones sobre los rasgos especificos de las corrientes necespontanelstas. En primer lugar, el movimiento de las mujeres se desarolla ahora, conoce su propio 58 con todo lo que el 68 tuvo de extremodamente positivo. No se trata, pues, de una reactivación nostálgica del pasado, de una especie de retarno a las fuentes. En segundo lugar, el espontaneismo de algunos sectores del movimiento de las mujeres y la tendencio a la autonomización tiene raices objetivas profundas y pueden subsistir mucho más que ofros fenómenos análogos, ya sea en sus formas actuales o bien en otras similares (con tal que el contex to poltico lo pemita). El movimiento abrero organizado ofreció y ofrece un conjunto de concepciones teóricas, de estrategia polffica de conjunto y especialmen te instrumentos de lucha valederos o relativemente voy lederos, lo cual ejerció y ejerce atracción sobre el movimiento espontáneo de origen obrero, delanismo mecació do que -bajo formas más mediatizadas - sobre otil mal miento espontáneo de origen estudiantil.

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Por el contrario, el movimiento de mujeres sólo ha recibido y recibe muy poco de las organizaciones obreros tradicionales e incluso de las organizaciones de extrema izquierdo: ideas muy generales, ninguna estrategia polfica concreta, ningún instrumento organizativo. Por todos estas razones, no es posible establecer un sig/ no de identidad entre las tendencias expresadas por el mavimiento del "proletariado joven" y las tendencias feministos que hoy parecen prevalecer en sectores del movimiento. Pero estas úftimas, a pesar de todo, po -drian provocar una fragmentación del movimiento anticapitalista, un debilitamiento de los fuerzos orgonizados de la extrema izquierda e incluso repliegues individualistas o intimistas. Manifestaciones como la del 27 de noviembre en Roma son positivos en sí y susceptibles de desarrollos ulteriores (3), Pero resulta negativo que precisamente en el momento en que el problema del aborto -que tanto contribuyó a la formación del movimiento de las mujeres- está a la orden del dia, no haya habido ninguna movilización unitaria de masos. Por un frente único contra las medidas de Andreotti Luego de poner en evidencia todos las tendencias coyunturales, repetimos que, sin embargo, la suerte no está echado y que el problema sigue estando abierto. Por consiguiente, es necesario explatar lo más rápido posible las posibilidades que subsisten. Resulta vital que la clase obrera no se resigne a pagar el precio de la llamada polffica "de austeridad", que el proyecto de Andreotti no se lleve a cabo sin chocar contra una opatenaz, que las luchas no se limiten a movilizaciones simbólicas. Una responsabilidad muy grande co responde a la vanguardia polfticamente organizada. Hacer una corstatación semejante no es signo de vanguardismo; significa reconocer la realidad tal como es. Sin una movilización unitaria poderosa de la clase obrera y de atras capos explotadas, en torno a ella, evidentemente será dificil evitar el éxito de la operación te estó a la orden del dia el problema de la unidad de Hay alguna minima posibilidod de que no quede en una la comprensión del hecho de que sin una contraofensiva con objetivos poltricos de conjunto no se puede provocor un veico de la situación, no debe hacer olvidar que hay que ganar anteriommente algunas batallas de -fersivos Importantes. El eje central fiene que ser, en un plazo inmediato, la defensa intransigente de la escala móvil que ha llegodo a ser la apuesta simbólica de la confrontación entre las clases. Rechazar el programa de Andreotti y del empresariado significo, en primer lugar, rechazar los ataques contra la escala móvil. Si se quiere obtener una convergencia y unidad máximos sobre este objetivo, hay que desplegar la mayor flexibilidad táctico. Por ejemplo, sería erróneo exponer como condición para la unidad el de27 rrocamiento del gobierno de Andreotti, porque trabaria la aproximación unitaria hocia los masas influidas por el PCI y el PSI. Tenemos que decir: luchemos contra las medidas de Andreotti. Es evidente que, si dichas medidas no pasaran, su consecuencia casi segura seria la caida de Andreotti -y ello por un ataque sobre su izquierdol, lo cual valveria a poner en movimiento toda la situación polftica. Pero esa orientación unitaria quedaría en el papel y de hecho sería seguidista, si la vanguardia renunciara a su propia iniciativa, que hay implica una dura polémica contra direcciones burocráticas, en primer lugar las sindicales. En el contexto dado, esta iniciativa es una condición sine qua non para que el frente de lucha se reactive, para que Tas masas recuperen la confianza, para que las organizaciones fradicionales se vean obligodas a rectificarse un tanto, al menos en la práctica. Para nuestra organización es imperativo empeñarse a Fondo, con todas las energias de que dispone, en esta batalla. Lo que está en juego -ya lo hemos dicho- es muy importante e incluso, para el futuro de muestra organización, muchos cosas van a depender de la que seamos capaces de hacer en esta etapa... Por otra purte, lo crisis de la extrema izquierdo nos impone hay más que nunco estar presentes en el agitado debate en curso, con nuestras alternativas teóricas y nuestras proposiciones estratégicos, Podemos tener una audiencia mucho más amplia que antes. Incluso desde este punto de vista, estamos en una etapa en que se pueden decidir muchas cosas. NOTAS 1- Las movimientos del llamado "proletariado joven" organizan a los jóvenes en los barrios en base a ciralos, etc. En el transcurso de los últimos meses, las manifestaciones más espectaculares de esos movimientos tuvieron lugar en Milán y en otras grandes ciudades, Fundamentalmente en torno al problema del precio de los cines. Cientos y miles de jóvenes manifestaron en las calles obligando a que los cines radujeran sus precios durante horas. El 8 de diciembre, miles de jóvenes organizaron en Milán una manifestación al inaugurarse la temporada de ópera en el teatro de la Scela, para protestar contra la ostentación de lujo y los precios exhorbitantes de las entradas. Durante horas se regisfraron violentos choques do n la policia. 2-Parco Lambro es un parque de Milán donde, desde hace algunos años, se organiza una fiesta de jóvenes que vienen de toda Italia. El año pasodo, la fiesta se coracterizó por accidentes provocados por grupos de ¡óvenes que "expropiaban" restaurantes y stands. En el mes de diciembre, la Universidad de Milán Fue teatro de una concentración del "proletariado joven". Hubo grupos de participantes que provocaron daños bas tante serios, que dieron lugar a todo tipo de especulaciones por parte de la prensa burguesa y reformista. 3-En Roma tuvo lugar el 27 de noviembro, una manifestación contra la violencia de que son erotimas las muje res, que contó con la participación de unada mil mujeres.

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