Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Francia

Antes y después del 78

· Inprecor (primera serie) n.º 65, enero de 1977 · pp. 15-17 · 2.273 palabras

Francia

la crisis política de la burguesía francesa

ANTES Y DESPUES DEL 78

Los periodistas que recientemente extrajeron el balance político del año 1976 en Francia, habrán reparado esen cialmente en la fecha 25 de agosto como simbolo de la ruptura política entre Giscard y Chirac. En efecto, ese dia el primer ministro anunciaba su dimisión, explicando oficialmente que el presidente no le proporcionaba los medios para gobernar. En realidad, lo dimisión ya estaba previsto desde hacTa dos meses y se habia guardado en secreto durante las vacaciones de verano: La oposición entre ambos se veri -Ficó a partir del mes de junio, en el transcurso de un ""week-end de trabajo" , con respecto a la táctica po -Itica o seguir frente al empuje electoral de la *Unión de la Izquierda". , Chiroc, que ansiaba provocar rápidamente elecciones anticipadas, fue desautorizado por Gis card. A partir de ese momento se consumaba la ruptura. Las elecciones cantonales desarrollados en marzo resultaron una evidente derrota de la derecha. El Partido Co munista y el Partido Socialista, por si solos, totaliza -ron el 49% de los sufragios. Por tratarse de las primeras elecciones de envergadura nacional luego de la escasa victoria de Giscard en las elecciones presidenciales de 1974, (1), traducian el frocoso de la mayoría presidencial, cuyo balance se podía resumir en un slogan:|1000 desocupados más por dia! Frente a esa situación, confirmado por la publicación de sondeos que afirmaban la probable victoria de la izquier da en caso de elecciones legislativas y revelaban un descenso regular de la popularided del presidente, la burguesia francesa (2), comenzó a discutir públicamente los medios para contrarrestar la tendencia. En líneas generales, se manifestaron dos posiciones. Elecciones anticipadas o no? La primera posición especulaba con una polftica inmediato de chantaje con el miedo al "colectivismo" y de subsidios electorales a los sectores medios frodicional -mente favorables a la mayoria, todo lo cual desmbocaba naturalmente en elecciones anticipodas. (3). Los polt -ticos que sostenian esta tesis pensaban que aún era posi ble provocar la alarma de la pequeña burguesia ante el alza de la izquierda y volcar o derecha algunos cien tos de miles de votos necesarios para que la mayoria permaneciera en el poder. Para ellos, al tiempo Jugaba a favor de la izqulerda y convenia, por lo tanto, precipitar los plazos. La segunda posición especulaba con las "reformas" para ganar a los nuevos sectores medios a -traídos por el Partido Socialista y preparar asi un vuelco

Pierre JULIEN de la tendencia electoral antes de 1978, Suponia, pues, proseguir la autodenominada "polffica reformadora" que, en 1974, constituyera el programa electoral del futuro presidente: Aunque vaciló momentáneamente, Giscard finalmente decidió continuar por el camino que había elegido. Chi roc, consciente del fracoso de semejante política, preFirió entonces abandanar el navio. Consideraba que las "reformas" -de todos modos poco creíbles en un contexto de crisis económica- sólo conducirian a reforzar aún más las exigencias de sectores nuevos adictos a la iz -quierda y conducirian, por el contrario, a reducir la base social de la mayoria a nivel de las capas más retrasados de la pequeña burguesta y del proletariado. Ruptura del consenso Ambas posiciones reflejaban, en todo caso, el descon -cierto po Trico de una mayoría que hay es minoritaria en el pala. El Estado fuerte, construido en base al golpe de estado de 1958, habia creado un consenso social en torno al bonapartista De Gaulle, que reunia todos los sectores de la burguesto, de la pequeño burguesía y a una amplia frocción del proletariado. De Gaulle -no la olvidemos - arrebató un milión de votos al Partido Co munista en 1958. A partir de mayo de 1968, ese consenso resultó brutalmente impugnado. En primer lugar, bajo una fuerte acumu ación del capital durante los años 60, se producia una transformación de la formación social por la expansión del proletariado, el desarrollo de nuevos sectares medios (personal jerárquico, técnicos, do -centes), y la gran reducción de la pequeña burguesta tradicional. Además, el ascenso de las luchas obreras, que culminaran con la gran huelga general de 1968, abrió un período de disgregación progresiva del consenso, que a nivel electoral se manifestaba en el empuje de la izquierdo, especialmente luego de firmarse el Programa Común, y socialmente se traducia en una creciente polarización en torno al movimiento de los sectores que empezaban a luchar en distintos terrenos (campesinos, autonomistas, polictos, jueces, stc.). El cambio en las relociones de fuerzas entre los clases, la incapacidad del capitalismo para responder a las nue vos exigencias en materia de condiciones de trabajo y de vida, la ausencia de todo estructura "tapón" en un Estado fuerte organizado en torno a un presidente-Bonaparte acentuaron la polarización polftica y la formación de un bloque social alrededor de la unión de te 12gutericació da que concentraba a la gran mayoría de los asalafiôdos.

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FRANCIA El proyecto de Giscard En esas condiciones, desde hace varios años, la burgue -sTa se esfuerza por reconstituir un consenso n tanto deteriorado. Pompidou, antes de morir, al nombrar como primer ministro a Messmer se proponia volver a conso -lidar un bloque entre la gran burguesta y la pequeña burguesta tradicional, en torno a las nociones de orden y seguridad. Con la victoria de Giscard en las elecciones presidenciales de 1974, se puso en aplicación otra proyecto. En efecto, consciente de las transformacio -nes sociales en curso, el nuevo presidente trata de cons truir una alianza durable entre la burguesia y las nuevas capas medias, producto histórico del desarrollo del capitalismo. De ahi deriva un proyecto pol fico que apunta a desvalorizar al Partido Comunista, a dividir a la Unión de la Izquierda y, por medio de la instauración de un verdadero régimen presidencial, a crear un sistema de alternancia polftica entre un partido conservador renovado y un partido socialista juicioso que se dispu -tarian tanto uno como otro los favores de esas nuevas capas. (4), El proyecto, ademas de que sobrestima la importancio numérica y estratégico de estas Gitimas, descuida un factor decisivo: la crisis econámica, polftica y social del sistema, que alimentó un nuevo período de ascenso del movimiento de masas, obligando a las direcciones reformistas a responder al problema del poder. En las condiciones particulares de Francia, la Unión de la Izquierda constituye precisamente esa réplica que, para seguir siendo digna de crédito ante los ojos de los trabajadores, condena al Partido Comunista y al Partido Socialista a permanecer unidos, al menos hasta su llegoda al gobierno. A decir verdad, todas las "reformas" intentados por Giscard al comienzo de su período de siete años, orientadas esencialmente hacia el plano de las costumbres (aborto, divorcio), no ampliaron para ng do la base social y electoral de la mayoría. Por el contrario, es el Partido Socialista el que, debido a su demagogia "autogestionario"* se ha beneficiado con la radicalización de las capas medias en cuestión. La operación Chirac "-asto ahora resulta evidente el fracaso del giscordismo como estrategia poltica de la burguesta. La crisis económica a partir de mediados del año 1974, la fuerte combatividad de los trabajadores y la fuerza del movimien to obrero constituyeron factores importantes en ese sentido. También hay que tener en cuenta la resistencia de una UDR que se habla visto forzada a sostener a Giscard luego de la derrota de Chaban. (5). Durante dos años, Chirac, como primer ministro, creyó que podía influir en la polftica giscardiana y limitar el progreso de la Unión de la Izquierda. Cuando la causa quedó concluida con la derrota de las cantonales, eligió jugar su propia carto, apoyándose en un movimiento goullista mucho más sólido que fodos los otros portidos burgueses, lanto desde el punto de vista electoral como desde el punto de visto de la organización. El movimiento gaullista. construido desde hacia ló años en torno a un aparato de estado, ofrecía, a pesar del fracaso político de 1974, un basamento social lo suficientemente sólido para soportar un proyecto polftico burgués alternativo al de Giscard. La rápida reaparición de Chirac en la escena po Iftica luego de su dimisión del gobierno, la vasta manifestación nacional de 5 de diciembre que reunió, por la transformación de la UDR en RPR, (o), a varios decenas de miles de personas, evidenciaban la voluntad del exprimer ministro de otorgar prontamente credibilidad a su operación. Análisis simplistas Sin embargo, seria erróneo enfrentar dos proyectos burgueses como si fueran antagónicos. Algunos creyeron ver alli, sin una minima demostración seria, la oposición de intereses entre una burguesia nacional y una burguesia ligada a la internacionalización del capital. Otros, por sus intereses tácticos evidentes, destacan el carácter derechista y Prefacista de las iniciativas de Chirac para hacer resaltar más el aparente rea -lismo y liberalismo de los objetivos giscardianos. Son los que, tras la mayoría del Partido Socialista, desean preparar a la opinión pública para la cohabitación entre Giscard y un gobierno de izquierda. Por el contrario, el Partido Comunista califica de buen grado a ambas polfticas como "exactamente iguales". Esta tesis sumaria responde a la preocupación electoralista de ganar un cierto número de grupúsculos gaullistas de iz -quierda reacios al proyecto de Chirac. Georges Mar -chais no propuso públicamente a esos polfticos burgueses llegar a ser el cuarto componente de la Unión de la Izquierdo? Todos esos análisis pecan de simplismo. Hay un proverbio que circula hoy en los medios polticos franceses : "Giscard no puede hacer noda sin Chirac pero Chirde no puede hacer noda sin Giscard". No hay duda que el presidente no puede andar con rodeos con la fuerza e -lectoral y parlamentoria del RPR, que sigue siendo el principal componente de la mayoría presidencial. Al mismo tiempo, toda iniciativa muy manifiestamente anfigiscardiana por parte de Chirac tendría como conse -cuencia acelarar aún más la crisis polftica de dicha ma yoria. La cohabitación conflictiva es, pues, forzosa, Y no es seguro que la presentación de varias listas o de varios candidatos de derecha en la primera vuelta de las municipales o de las legislativas sea destavorable sondeo reciente.

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Los proyectos a largo plazo de la burguesía Pero tras esa cohabitación, serla suicida no descubrir un proyecto importante de la burguesia, cuyo único interrogante hoy es el siguiente ; cómo conservar el poder? Desde este punto de vista, el objetivo de Chirac consiste en reconstituir un bloque social popular, alrededor de temas corporatistas y populistas, contra la Unión de la Izquierda, para ganar las elecciones legislativas pero también, llegado el caso, para preparar el periodo posterior a una derrota y organizar la contraofensiva. Por eHo, Chirac intento cabalgar sobre las copas pequeñoburguesas tradicionales, sobre un electorado obrero rezogado pero también sobre todas los nuevas capas medias cuya renta proviene de la existencia de un estado centralizado y poderoso, Se trata de impulsar, en su momento, un movimiento susceptible de arrastrar a amplios casos que habrian perdido sus ilusiones onte las vaciolaciones de los partidos obreros en el gobierno. Es por eso que, si bien no se trata sodavia de un movimiento de tipo fascista, la ideologia autoriaria, del RPR y la adhesión más o meros confiesa de una serie de oficinas policiacas o nazistoides, que participaron en todos los escándalos de la Va. República, podrian actuar -en caso de producirse tensiones sociales muy fuertes luego del acceso al poder de la iz -quierda- como crisol de una contraofensiva vialenta a manera de última carta de la burguesia francesa. En la irmediato, esta casi no tiene márgenes de maniobra. De aquí a 1978, el proyecto de Giscard está condena do al fracaso, únicamente el éxito muy poco probable del plan antiflacionista de Barre (7) podría lograr que ciertos sectores recobraran la confianza en un gobierno descreditado. En el caso de una derrota de la derecha en las elecciones -que no es segura ya que, según todas las hipótesis, el escrutinio sería muy reñido - Giscord encobezaria una guerrilla institucional contro el go -bierno de izquierda emanado de las elecciones mientras que Chirac se vería depositario de la función de movilizar a los amedrentados.

En el actual estado de cosas, la crisis de la dirección po Ittica burguesa es, pues, profunda. Parece que incluso la operación Chirac no consigue arrastrar las fuerzas sociales y polfricas que doba por descontado, en un comienzo. El empresariado, que casi no cree en el plan Barre, se instala sobre posiciones polfticos de espera . La ausencia de iniciativas por parte de las direcciones obreras, atascados en los plazos electorales, corstituye al soporte principal de una derecha en crisis. Esto Gitima podria habilmente sacar partido de elecciones anticipados en la primavero, en momentos en que se dejaran sentir los primeros efectos de una disminución de la inflación y de una tímida recuperación económica. NOTAS 1-En la segunda vuelta, Giscord había obtenido el 50,8% de los votos, contra el 49,2% de Miterrand 2-En diciembre, el nivel de popularidad de Giscard alcanzó el punto más bajo logrado por un presidente des de el comienzo de la Va. República. 3-Nommalmente, las elecciones legislativas tendrian que verificarse en marzo de 1978. 4-Es denfro de esta óptica que hay que analizar los rumores según los cuales Giscard anunciaria próximamente una modificación del escrutinio mayoritario, a favor de una forma de elección proporcional " caregida". Todos las partidos, con la excepción de los gaullistos, son favorables a ella, 5-Durante las presidenciales de 1974, el candidato gau

¡listo Chaban-Delmas habio resultodo claramente ven cido en la primera vuelta por Giscard. 6-RPR: "Rassemblement pour la République" (Concen - tración por la República). 7-Plan de austeridad decidido por el gobierno el 22 de setiembre pasado, que apunta a disminuir el poder adquisitivo de los trabajadores para obtener una recuperación del crecimiento por inversiones.

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