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Quebec: La apertura de un nuevo período

Inprecor (primera serie) n.º 64, diciembre de 1976 · pp. 15-19 · 4.565 palabras

UN NUEVO PERIODO

Las elecciones del i5 de noviembre en Quebec, con la victoria del Partido Quebequense (Parti Quebecois). marcan un viraje importante en la situación polftica. Los resultados de dichos elecciones son los siguientes: el Partido Quebequense de René Lévesque recogió el 41% de los sufragios emitidos (30% en 1973) y 69 bancas sobre 110 (6 en 1973); el Partido Liberal ("Parti Libéral") de Robert Bourassa captó el 33% de las sufra -gias (55% en 1973) y obtuvo 28 bancos en la Asamblea (102 en 1973); la Unión Nacional ("Union Nationale") recibió al 19% de los votos (5% en 1973) y I| escaños (Ü en 1973; en 1975, en ocasión de una elección par.cial, obtuvo una banca), la reaccionaria Reunión Credi tista ("Ralliement Creditiste") recogió el 5% de los vo tos (10% en 1973) y obtuvo 1 escaño (2 en 1973)A continuación publicamos un análisis de las causas y Consecuencios de la victoria electoral del Partido Que bequense (PQ), efectuado por el Grupo Marxista Re -volucionariol "Groupe Marxiste Revolutionnaire" ganización simpatizante de la IV Internacional en Que bec) inmediatamente después de los elecciones del 15 de noviembre.

Lun gobierno del PO, se abre un nuevo período po- Con el fin del régimen liberal y la introducción de Inico. La caida del gobierno de Bourassa no es la de cualquier gobierno burgués. Por primera vez en la his toria de la Confederación Canadiense, la calda del go bierno establecido se ve acompaña con la toma del P9 der por parte del partido que preconiza la sección de Quebec. La nueva situación abre un período de inestabilidod polffica y social en Quebec y una crisis poInico a escala panacanadiense.

Mientras que el período que se acaba se caracterizaba fundamentalmente por el ascerso del PQ en un contexto de alza de las luchas obreras, el período actual se caracteriza sobre todo por el nuevo papel de! PQ como partido gubernemental De ello se desprende:

La) una exacerbación de lo crisis del federalismo ca nadiense, que entro si en la fase más critica de su his= toria.

Mb) la necesidod, para la burguesía imperialisto, de restructurar una nueva alternativa polftica con respecto al PQ y de bloquear, por todos los medios posibles, el acceso de Quebec a la independencia:

Gc) el desarrollo de las contradicciones interas del PQ bajo la doble presión de las reivindicaciones de las masas y de la hostilidad, apenas velado, que le mani -fiesta la cosi totalidad de la burguesia, muy particular mente la burguesia canodiense. Se puede decir, pues,

APERTURA DE

que ahora el PQ se halla, por una parte, acorralado entre el imperialismo y la clase obrera quebequente y, por otra parte, tiénde a interiorizar mós la controdic -ción entre quienes estén coda vez más dispuestos o negociar un "estatuto especial" bajo las presiones del im perialismo, y los partidarios incondicionales de la inde pendencia.

d) a medida que se desarrollen los elementos arriba mencionados, se afirmará la apertura de un espacio poltico real en la izquierda del PQ, que rebase am = pliamente el estrecho marco al que están confinados actualmente los diversos grupúsculas de extrema izquier da.

De las distintas hipótesis formuladas en ocasión de 3 los recientes elecciones quebequenses, la que se consideraba menos probable era la de un gobierno del PQ. Ni siquiera la dirección del PO esperaba coratituir el próximo gobierno quebequense. La hipótesis de un gobierno liberal minoritario parecia la más verosimil. Pero los resultados no pudieron ser más claros: un salto adelante de más de d0 bancas para el PQ; una pérdida de más de 70 escoños para el PL.

No hay ninguna duda de que el actual sistema electoral, fundado en el modela parlamentario britá nico -el sistema uninominal de una vuelta-, tiende a desproporcionar la representación de los partidos en la Asamblea Nacional. Las elecciones de 1973 constitu -yen el ejempla más flagrante de ello: el PQ (Partido Liberal de Quebec), con el 55% de los sufragios, obtuvo 102 bancos. Sin embargo, las elecciones actuales confirman de manera inversa y menos espectacular (pe ro real, con todo) los perjuicios del sistema electoral vigente. El PQ, que obtiene el 4l%6 de los sufragios, al mismo tiempo logra amplia mayoría en la Asamblea Nacional, mientras que esta vez el PLQ es el que se halla subrepresentado. Esta inversión de la situación de 1973 se debe ante todo al desarrallo de una implan tación nacional del PQ, que le permitió rivalizar seriamente con el PLQ en provincia y hasta en las regio nes rurales, atenuando de esa monera las desigualda -des del mapa electoral que tiende a sobrerrepresentor los regiones rurales con relación a los grandes centros urbanos. El segundo factor consiste en el ascenso de la Unión Nocional (UN) y la división del voto federalista.

No obstante, independientemente de los problemis de la proporcionalidad entre los sufragios arithicació dos y la representación parlamentaria, la '"retenia tet"'

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PQ es aplastante a varios otros niveles y no sólo al de la diputación. En primer lugar, al registrar un avance superior al 10%, el PQ se impone como primer partido político en Quebec. En segundo lugar, la mayoría absoluta de votos proviene de los francohablantes, En tercer lugar, y lo que es aun más importante, el P ob tiene una volación de calidad superior a la de los otros partidos burgueses: es mayoritario en casi todos los centros urbanos; en las regiones con fuerte concentroción industrial y dominadas por el imperialismo, al pro letariado industrial quebequense es uno de los pilares de la base electoral del PO; entre la juventud y las capas escolarizadas de la población, en el seno del mavimiento obrero organizado y ahora en el seno del con junto de la clase obrero quebequense, domina casi enteramente. En la actualidad, su influencia se extiende a la provincia, incluyendo hasta las regiones poco in -dustrializadas (Gospésie, lles de la Modeleine, etc.) -Finalmente, el PQ ha ampliado su base social, en tanto reúne bajo su bandera a toda una capa local de nota -bles que ahora odhieren (al menos en su mayor parte) al proyecto del PQ. Además, independientemente del hecho de que la cantidad de votos logrados por el PQ es minoritaria si consideramos el conjunto de la sociadod quebequense, este partido representa una realidad poltica mucho más sólide: goza del apoyo de los elemientos más dinámicos, más progresistas y mejor organizodos de la sociedad quebequense. El PQ constituye el factor poltico dominante en Quebec, En virtud de su papel gubernamental, a raíz de la naturaleza misma de su proyecto, constituye también el principal elemen to de desequilibrio poltico a escala panacanodiense. La crisis del gobierno liberal federal

A dos años de la victoria del Partido Liberal de

Canadá (PLC) en los elecciones federales de 1974, se asiste a una erosión de la base electoral y de la cre dibilidad del gobierno de Pierre Elliot Trudeau. Lo con Eleman la ascensión del Partido Conservador (PC), la pérdida de popularidad personal del primer ministro, la desintegración de lo que constituta el esqueleto histórico del gobierno de Trudeau, la marginación de las por tidos liberales provinciales en toda una serie de pro.vincias, etc.

Las causas Fundomentales son de dos tipos. En primer lugar, el fracaso de la politico de bilinguismo del gobierno de Trudeau y su progresiva incapacidad para cumplir la función de único garante de la unidad cana llense. Hoy, el gobiemo de Trudeau se encuentra acorralado entre un alza del chauvinismo antiquebe -querse y la toma del poder por parte de un partido nocionalista burgués en Quebec. La solución de Trudeau a la cuestión nacional es un fracaso evidente para todos (bilingOismo, personal Francohablante en OHawa, ...).El segundo factor es la situación económica, que no meloró de manera significativa con las llamadas didas antiinflacionistas" .La desocupación se mantiene con una tasa elevado (7%) y la economía canadiense se halla frente a una próxima recesión económica. A15 demos, las medidos de control de los salarios y las re -ducciones presupuestarias engendraron un gran descontento social. 1 da (PLC) sigue representando los intereses de l Por otra parte, si bien el Partido Liberal de Cana gran burguesta canadiense, se halla cada vez más sepe rodo de su base social de masa, la pequeña burguesia urbana, que yo no sigue su polftica. Aún cuando el principal beneficiario de la declinación del PLC sea el Partido Conservador, éste aún no constituye una alternativa coherente. En efecto, está minado por las controdicciones existentes entre su dirección -que intenta presentarse ante la gran burguesia como una alternativa posible con respecto al gobierno de Trudeau y que, por consiguiente, se rehúsa a discutir algunas orientaciones fundamentales del gabinete liberal y su base reaccionaria y chauvinista, que rechaza la politica de bilinguismo y niego toda concesión a Quebec. Un gobierno conservador que se revo lara incapaz de adquirir una base de masas en Quebec y de ofrecer una solución coherente a la cuestión nocional, sería un desastre para la "unidad canadiense". Ahora bien, hasta el momento, la dirección del Partido Conservador se mostró Incapaz de lograr esos objetivos. Prisionero de una base chauvinisto, el PC no se halla en condiciones de esbozar ninguna alternativa. El fracaso de la solu -ción Trudeau dejo, pues, a la burguesta canadiense sin un proyecto polffico claro frente a Quebec, en cir -cunstancias en que éste es gobernado ahora por las "se paratistas "

Por consiguiente, la dinámica actual se desarrolla en el sentido de una intensificación de la polari -zación binacional, de la exacerbación de las tensiones entre Quebec y el resto de Canadá; todo ello dentro de una situación en que la burguesia canadiense tiene un margen económico bastante restringido sin que dis -ponga de ninguna solución politica coherente. La etapa del referéndum

Los sectores dominantes de la burguesia canadiense extraen sus fuerzas y su capacidad para parti -cipar en la explotación imperialista internacional del control histórico de los grandes monopolios ligados al estado canodiense: bancos, instituciones financiera, fransportes y telecomunicaciones, etc. Para la mediano y pequeña burguesta canadienso, la única manera de resistir la competencia de los capitalistas americanos ha sido, históricamente, el mantenimiento del mercado nacional pancanad lerse. Todos los sectores de la burguesta canadiense tienen, pues, un înterés vital en la Conservación de Quebec dentro de la Confederación. De lo contrario, se desarrollarian considerablemente todos los tendencias regionales centrifugas que existen en el seno del estado pancanadiense. Se destruiría la estabilidad polftico del estado canodiense. Desde el punto de vista económico, la burguesta canadiense se verta directamente atacado por el priete de ener talismo de estado en Quebec que sostuviera defivamen

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te el desarrollo de la pequeño y mediana empresa que bequense. Los costos polfticos, económicos y sociales de una eventual secesión de Quebec la tornan completamente inaceptable para la burguesia canadiense. Más allá de los reacciones alarmistas que sucedieron a la victoria del PQ, hay que comprender que, en un primer tiempo, el conjunto de las tácticos estará determinado por el siguiente objetivo: la reconquista de una mayoría federalista en el momento del referéndum y de las próximas elecciones provinciales. Ortava tiene que evitar, pues, que se produzca en Quebec una desesta -bilización generalizado tanto económica como politico, que echaría a las masas quebequensas tras el PQ y comprometerTa la obtención de un "'No"" masivo en el referéndum. Mientros no haya posado esta prueba crucial, la burguesia canodiense fiene que continuar re -saltando sus mecanismos parlamentarios por temar a esfimular en Quebec movimientos de masa ex raparlamentarios dificilmente controlables.

Resulta claro que la victoria federalista en el reFeréndum no está conseguida, Un PQ en el poder dispone de toda una gama de medidas para acrecentar la importancia del apoyo a la independencia. Además, incluso un rechazo a la independencia durante el curso del referéndum, no es en si mismo suficiente. La burguesta necesita un rechazo aplastante. La llegado al poder del PQ va a estimular una serie de luchos que la burguesia canadiense no estará en condiciones de contener con eficacia o través de un gobierno de ese partido, Cualesquiera sean las promesas tranquilizadoras de Lévesque asegurando que todo se hará en orden, mingún sector de la burguesia confla en su capacidad para contener indefinidamente una dinámica política y social peligrosa. La elección del PQ constituye una derrota polfrica impartante para la burguesto canadien se. La contraofensiva se arficulará en torno al refe -réndum: en primer lugar, la recomposición de una alternativa polftica quebequense frente al PQ; en segun da instancia, una polftico de presiones económicos a -campañadas por un endurecimiento polftico.

Actualmente se planteo la creación de una alternafiva polftica quebequense frente al PQ. La des bandada del PLQ (pérdida del 21% de los sufragios, derrota de Bourassa y de una decena de ministros, va -rios de ellos hombres fuertes del partido) exige ahora la reconstrucción y reori antación del Partido Liberal. Seria suicida para la burguesia canadiense dejar que el PQ dominara la escena polftica quebequense y situar el enfrentamiento al nivel de gobierno quebequense/gobierno federal. Una polfrica de esa indole acentuaria aún más la dinámica dirigida a la polarización binacional.

Las causas de la derrota del PLQ son demasiado e13 videntos: una situación económica desfavo -rable, la seguidilla de escándalos que se abatieron con tra 6l, su imagen de partido corrupto, una legislación lingüfstica que lo privó de una parte sustancial del voto anglohablante, su incapacidad para imponer una so -lución ante la parsistencia de las luchas sociales, Todo ello contribuyó a disolver no sólo la mayoria artificial que el PLQ adquiriera en 1973, sino también el voto histórico trodicional de este partido, generalmente superior al 40%. La desbandada actual deja al PLQ en un desconcierto total, aplastado polftica y psicológicamente. E intentó de sacar a flote al equipo desfalle -ciente que rodeaba a Bourassa, por medio de algunas figuras federales prominentes, ha constituido un reso -nante fracaso. En la horactual, la tarea principal de la burguesia estriba en recomponer un instrumento que pueda aparecer como alternativa digna de crédito fren/ te al PQ, para realizar una campaña a favor del federalismo en ocasión del referéndum y para orrancar el poder de manos del PO.

La Unión Nacional (UN) no puede ser tal instrumen

/to. Una parte considerable del voto de la UN ImplI ca un voto de protesta reaccionaria contra la corrup -ción y la incompetencia del gobierno de Bourassa. De ningún modo se puede hablar de un voto estable. La Unión Nacional representa el tercer partido, que even tualmente podria servir de fuerza complementaria para una alternativa federalista frente al PQ, pero noda más. Re resentante de la pequeña y mediana empresa, la UN sólo tiene escasos puntos de unión con el capital monopolista. Sin embargo, su eventual utilidad puede ser muy real en el Futuro, por ejemplo como componente de un gobierno de coalición. Finalmente, los pocos triunfos obtenidos por la UN en los medios anglohablantes e inmigrantes son efímeros y sólo expresan la animadversión de estos sectores frente a un problema específico: el de la Ley 22 (ley referida al uso oficial del francés en Quebec).

El instrumento principal de la burguesto sigue sien do el PLQ, que conserva sus lazos con la burgue -sia imperialisto, con el PL canadiense, principal órgano de la burguesto imperialista canadiense. Es el único partido provincial que se halla ligado a un partido federal implantado a escala canadiense. Constituye el segundo partido en términos de sufragios y su recons -trucción es, pues, una opción lógica para la burguesia canadiense.

Dicha recorstrucción pasa por la construce ión de una nueva dirección del partido, en consecuencia, por la eliminación de Bourassa y su reem plazo por un nueva jefe ligodo lo más posible al ámbito federal. En una segunda instancia, a los efectos de recobrar una base estable dentro de la comunidad anglohablante, el PLQ deberá repudior totalmente la Ley 22, El partido ast reconstruido será, mucho más directamente que en epocas de Baurassa, un Instrumento del PL canadieme.

Pero el purito crucial para la reconquista federalisto de Quebec se sitúa en un nivel exterior a la Asamblea Nacional quebequense; es decir, en el de la polfica económica y en el de la actitud del gobierno Federal frente al gobierno del PQ. Esos tres ejes -reconstrucción del PLQ, métodos de presión económico y polftica agresiva del gobierno federal, frente al gobierno del PQ- constituyen un todo indisoluble. Cada uno de esos elementos es necesario pargo a-aficacidació del atro; constituyen los tres pilares de la palftica que

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tendrá que llevar a cabo la burguesta canodiense para hocer frente a la nueva situación.

Hasta al momento, la burguesto canadiense en su conjunto ha reaccionado de una manera bastante apacible ante la toma del poder por parte del PQ y tranquiliza a la población con las proposiciones de referéndum que hace el PQ. No hay que dejarse engo -far por un comportamiento de esa Indale; la elección del PQ representa un fracaso político importante para ella. Su seguridad actual sólo tiende a calmar algunos ánimos (sectores marginales de la burguesia, políticos burgueses francófobos, reacciones chauvinistas de mata en la pequeña burguesta canadiense, etc., que amenazarian precipitar desastrosamente los plazos. La burguesia canadiense intenta crear un clima que le permi-ta dominor las elementos básicos del enfrenfamiento, de modo que va a emprender una cam paña a largo pla zo con el objeto de que la confrontación en el referen dum se verifique dentro de las condiciones que le sean más favorables. Además, las presiones económicos sobre el gobierno de Levesque serán lo suficientemente discretas como para no parecer un chantaje descarado que provoque una reacción contraria a la esperada, pero lo suficientemente fuertes como para mantaner al gobier no en la buena senda. El chantaje puede resultar par -ticularmente eficaz a nivel del bloquede Fondos para los proyectos de reforma social del PQ. Del mismo modo, se ejercerán presiones para que el gobierno del PQ "haga entrar en razón a los sindicatos" , so pena de que la provincio sufro una escasez de inversiones. Todo lo que se ponga en práctica tiene por finalidad llevar al PQ a que se desacredite a si mismo. Simultáneamente, se pondrá de relieve las contribuciones del gobierno federal al desarrollo económico de Quebec y, con toda seguridad, se hará hincapié en la amenaza constante de retirarlos.

Ese jueguito se verá acompañado por un endurecimiento polftico, No se hará ninguna concesión a Que bec en lo que respecta a la repartición de los poderes constitucionales, lo cual está ligodo a dos factores. Por una parte, el proyecto de referéndum del PQ se inscribe en una dinámica muy evidente: encabezar una serie de batallas parciales, dando pruebas de que es un buen administrador de la economiTa quebequense (esto, antes de desembocar en el pivote que representa el referén -dum). Toda concesión a Ottawa no puede sino reforzar esta dinámica y fortalecer al PQ. Por otra parte, una polttica de concesiones socavaría aún más la posición del gobierno de Trudeau sobre e! Canadá inglés. En el caso de un gobierno de Clark (dirigente del Parfido Con servador), éste se verta igualmente prisionero de tal ola de chovinismo anti quebequense que manifestaria una actitud todavia menos conciliadoro. La primera respuesta de Trudeau ante la victoria del PQ es elo -cuente: "El PQ no ha sido electo sobre la base de po -siciones constitucionales'", No se puede ser inás claro. 20) La polfrica de la burguesia canadiense será, pues, durante el primer fiempo, una polfrica de expectativa y rodeos. Habró, efectivamente, diversas tenta - tivas de "comprar" al gobierno de Lévesque, de hacerlo abandonar la perspectiva independentista. Pero aún dentro del marco de esta táctica, la burguesta no puede confiar en el PQ tal como este existe octualmente. La actitud adoptada durante la campaña electoral fue muy clara: "si bien se confía en Lévesque, se teme a algunos elementos que están detrás de él" (léase: al movi -miento de masas que el PQ no podrá contener con eficacia), lo que conduce a una sola táctica posible: apos tar todo al referándum y utilizar sus resultados para socar adelante un PLQ renovado. Por su parte, la burguesia americana se remite a la polftica de la burguesio canodiense; procederá de la misma manera con respecto a los créditos concedidos al estado de Quebec. Só lo tomará una iniciativa independiente si la burguesía canodiense se revela totalmente incapaz de controlar la dinámica de la situación y de mantener un mínimo de es tabilidad polftica. 21 Las presiones económicas se combinarán, pues, con diversos maniobras constitucionales para forzar el referéndum en el momento y dentro de los condiciones elegidas por el imperialismo canadiense, a los efectos de hocer triunfar el "No" a la independencia.

Caneg On a besoin CO un Vial OT Rene Levesque Las contradicciones internas del PQ 22 Estas controdicciones comenzarán a manifestarse concretamente en el presente período, a una escala hasta ahora inigualada. No se van a desarrollar necesariamente de manera rápida o espectacular. Durante el primer tiempo, el nuevo gobierno del PQ procederá con prudencia. Por otro lado, en el seno mismo del partido, el cuestionamiento de la poltrica refren -daria no puede ser sino marginal: es precisamente esta opción lo que ha permitido al PQ tomar el poder. Actualmente Levesque es el jefe indiscutible del partido. En un priner estadio, la "izquierda" quedará diluida dentro de la victoria de conjunto del partido. La necesidad de proceder prudentemente, de definir una orientación gubernamental van a mantener las tensiones ins ternos en un nivel relativamente bajo. Pentecase simulcació clán no durará mucho; por el contrario, la incerregti-ral

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bilidad entre el proyecto independentista del PQ y los intereses fundamentales de la burguesta imperialisto co nodiense -en circunstancias en que las luchas de na sas se verán estimulados por la victoria del PQ -van a sacudir violentamente la cohesión interna del partido. En el periodo anterior, los proyectos independentistas de un PQ en la oposición chocaban contra el proyecto federalista de un PLQ en el poder, Ahora que el PQ integro el gobierno, es en el interior del partido donde se enfrentarán las corrientes rodicalmente ligodas a la independencia y las corrientes dispuestas a diluir dicho proyecto al infinito. Por otra parte, proseguirá la polarización de clase que resultar a del alza de las luchos obreras y populares; la radicalización obrera y popular tendrá, asimismo, repercusiones en el interior del PQ. 23 En el seno del PQ se afirmarán prioritariamente dos niveles de contradicción: en primer lugar, el de la independencia, en segundo lugar, el de la radicalización obrera y papular, Varias candidatos de la "izquierda" llevaron a cabo una activa campaña por la independencio, mientras que la dirección del partido relegaba el tema a segundo plano. No obstante, éste consti uirá la cuestión clave de toda la político canadiense, a casa de las diversas presiones imperialistas, de la poltrica del gobierno federal, de las difTelles negociaciones entre el gobierno de Lévesque y el gobierno federal, de la continua rodicalización de las masas. Sobre este problema, hoy un ala del PQ -el ala mayoritaria- que está dispuesta a hacer concesiones al imperialismo, atenuando el aspecto independentista de su programa. Pero hay otra que luchó y sigue luchan do en el sentido inverso. Además, una polfica de esa Indole pondrá al PQ en contradicción con una parte sustancial de su base de masa. Por otra parte, el PO fue elegido fundamentalmente por la close abrera. Si bien durante un primer período, el gobierno del PQ podrá ofrecer ciertas concesiones, a largo plazo su orientación se verá determinada por las presiones imperia -listos (americanas y canadienses), muy particularmente en lo que respecto a las polfticas sociales y a las rela-ciones de trabajo. Una vez más se manifestarán en el seno del partido las tensiones entre la base electoral del PQ y su poltica gubernamental. Pero también -y es infinitamente más importante- se manifestarán a nivel de una desilusión con respecto al partido, de sectores enteros de la clase obrera. El movimiento obrero y la extrema izquierda

Un PQ en el poder se transforma, para los comunistas revolucionarios, en un abstáculo mucho más fra" gil. En una perspectiva histórico, este partido se debi = litará en la medida de las ilusiones que sembró: Al no disponer sin o de escasos mórgenes de maniobra po! nico-consiitucional y socioeconómica - y ocorralado entre la presión imperialista y la presión del movimiento de masa-, se verá reducido coda vez más o ser un hábil defensor del statu quo. En un futuro periodo, se darán las condiciones objetivas para que los sectores avanzados de la clase obrera planteen su ruptura con él.

Hoy la burocracia sindical celebra su victoria. La euforia es compartida por el conjunto de la clase obrera, para la cual se trata de una revancha contra las multinacionales, contra su lacayo Bourassa, cantra todos los pequeños potentados locales reaccionarios; de una victoria contra la limitación del derecho de huelga, contra la campaña antisindical de los otros par tidos burgueses, contra los golpes sufridos en el trans -curso de los últimos años bajo el gobiemo de Bourassa. Para la burocracio, se trata de la elección de un gobier no que (al menos así lo espera) le permitirá economizar Tas luchas, en la medida de lo posible, y que negociará amistosamente, Para ella, la victoria del PQ será un pretexto para frenar los luchas. "Tenemos un gobierno amigo en el poder -dirá- Idémosle una oportunidad!" Para la clase obrera en su conjunto, por d contrario, (y para algunos otros movimientos populares), la vic -toria del PQ será un estimulante de las luchas. Estas dos exigencias controdictorias pueden llevar a una fase en que el movimiento obrero desarrolle una polftica de espera frente al gobierno del PG. Sin embargo, dicha actitud puede quebrarse por la aplicación de la Fase 2 de los medidas de Trudeau (limitación del alza salarial en un 6%6) y la incapocidad del PQ para responder a ellas, por el comportamiento contradictorio del PQ durante los conflictos con los multinacionales, etc. La axtrema izquierda estuio totalmente marginada en el curso de las elecciones, No hay nada de sorpendente en ella. La debilidad de su inserción, de su presencia politica central, combinada con la valuntad de muchos militantes del movimiento de masos de emitir un voto "ütil" para desembarazarse de Bourossa y la intensa ola del PQ contribuyeron a la marginación.

Mês especificamente, la coalición PD-RMS, presentada como el primer paso hocia la creación de tica- un lamentable frocoso, Lanzoda explfeitamente a la búsqueda de votos, logró recoger pocos, Políticamente, se alejó por completo del factor decisivo: una posición correcta sobre la cuestión nacional. Al reducir el problema de la independencia polifica de clase a la construcción de un partido socialdemócrata (el NPD por añadidura!), al RM5 ha desvirtuodo seriamente la crediti idad de su trabajo anteriar, otorgando un arma a los burócratas, que intentarón marginarlo a corto plazo. Eso no significa que la marginación haya de ser decisiva necesariamente. Los desengaños que provoque el PQ podrán reabrir un espacio para ese tipo de organización (yo sea el RMS u otra análogo).

Las posibilidades que ofrece el desarrollo del GR son considerables. Nuestra orientación estratégica -la de la República de los Trabajadores de Quebec - se inscribe en la dinámica de la situación actual; nos permite aprovechar el eventual descrédito ascendente del proyecto del PQ y se inserta en la perspoetiva de uno intensificoción de las contradicciones en el seno del mismo.

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