Portillo et Echeverría por ANTONIO CUADROS Por segunda vez en dos meses, el peso mejicano resultó devaluado con relación al dólar americano, a los divisos europeas y al yen japonés. La primera vez, el 12 de setiembre, su paridad pasó de 12,5 a 19, 6 pesos el dó -lar. En una segunda ocasión, el 26 de octubre, el peso Fue puesto en "Fluctuación" y su paridad pasó de 19,6 a 26,5 pesos el dólar, Par consiguiente, en el lapso de algunas semanas, el peso Iperdió más de la mitod de su valor expresado en dólares! Según el portavoz oficial de la segunda devaluación, Ernesto Fernández Hurtado, la operación tuvo en cada una de las oportunidades la misma causa: "Fuertes presiones sobre el mercado de cambios" , provocados por la compra especulativa de délares. En verdad, los "reajustes" previstos por la primera devaluación y los resultados que el gobierno esperaba de ellos, no se produjeron en las proporciones deseadas. A raiz de ello, se acentuó la crisis económica por la que atraviesa, Méjico. Es cierto que la segunda devaluación fue sucedido por una estabilización momentánea del peso, que volvió a subir el 9 de noviembre en el mercado libre: su cotización "flata" actualmente con relación al dólar en apra Kimodamente 24,83 pesos por dólar. En lus medios oficiales se espera que, a fines de noviembre, se vuelva a los 22 pesos por dólar poco más o menos. Pero esa ligera subido seria al resultado directo de la ayuda del Fondo Monetario Internacional: un préstamo de 1,2 mil millones de dólares que el gobierno mejicano obtuvo a cambio de la segunda devaluación. La frogilidad de la situación económico de Méjico, el peso ingenta de la deuda externo, la persistencia del déficit de la balanza de pagos hacen temer nuevas devaluaciones y nuevos conflictos acentuados entre el estado y los empresarios privados, de naturaleza semejante a los que se produjeron en el curso del período previo a la segunda devalua ciồn.
devaluación
del
peso
En contraposición a la primera devaluación, que se produjo de manera más o menos imprevista, el período previo a la segunda devaluación se caracterizó por una atmósfera de tensiones, de críticas y de recriminaciones contra el estado, sus portavaces nacionalistas y los grupor de empresarios copitalistas mejicanos más claramente ligados al capital imperalista, Estos grupos centraron sus ataques en el carácter "despilfarrador" de la administración de Echeverria y en los prioridades de tipo poItico que determinaro n la amplificación de las inversio-* nes públicas (principalmente en el ámbito de "la infraestructura económica y social") bajo el régimen de Echeverria (1971-1976). Atribuyen la responsabilidad de la caída del peso al déficit de las finanzas públicas y a la inflación concomitante, que habria provocado la "demagogia social" de Echeverría. Hay criticas que se refieren a las divergencias tanto estratégicas como inmediatos entre el régimen nacionalista y seciores de la gran burguesta privada. Los capitalistas privados cri -tican, por ejemplo, el crecimiento -que califican como "excesivo "- de las empresas estatales y paraestatales (en las que casi se habian triplicado los gastos bajo el régimen de Echeverría). El crecimiento del sector estatal fue saldado, principalmente, por un enome incremento de la deuda pública. La "Nacional Financiera" (sociedad pública de inversiones) invirtió 113,5 millones de pesos en el curso de los cuarenta últimas años, un 64,5% de los cuales proviene de préstamos realizados al extranjero (o a extranjeros). Uno gran parte de esas inversiones se realizaron bajo los seis años de gobierno de Echeverria. El objetivo de los grandes capitalistas me jicanos es evidente: el estado ya no debe desempeñar un papel tan determinante en el desarrollo económico. Según ellos, hay que terminar con el crecimiento del sector estatal a cosa de una deuda externo cada vez más gravosa. Los representantes más audaces de la burguesta llegaron a proponer la venta de la mayor la de las empresas nacionalizadas al sector privado, como medio de salir del apuro, es decide resal:
ver la crisis de las finanzas públicas y externas del estado mejicano. Desde el punto de visto de los intereses más inmediatos, la piedra de toque del conflicto fue la serie de medidas tomados por el gobierno de Echeverría, desde el 3i de agosto de 1976, en el terreno fiscal, con el objeto de conalizar las recursos hacia el saneamiento de las finanzas públicas y del sector público de la economia, De ese modo, al gobierno decretó un impuesto del 15% sobre la renta de las exportaciones. La respuesta del grupo copitalista de Monterrey, el má poderoso de los grupos capitelistos privados en Méjico, fue inmediato: el grupo y el 80% de las em presas que controlo, suspen dieron al punto sus ventas al exterior, aumentando asT el déficit de la balanza comercial y la especulación contra el peso, hecho que precipitó la devaluación. En el transcurso de este enfrentamiento, conducido con una agresisividad desacostumbrada por parte de la bur= Quesia mejicano, el gobierno resultó derrotado por el copital privado. Los industriales se negaron a entregar tan siquiera una fracción m'nimo de los recursos necesarios para pagar -aunque más no fuera provisoriamentelos diversos proyectos de inversiones públicas (que, sin embargo, el sector privado aprovecha a largo plazo, precisamente por su naturaleza de gastos de infraestructura económico y social). Asimismo se negaron a liquidar la cuenta de los distintos movimientos de reivindicación salarial que se habian producido entretanto. Y el go -bierno capituló. Un dia antes de la segunda devaluación, se abolió el impuesto sobre las exportaciones. Al mismo tiempo, se restab lecieron los certificados de pago parcial anticipado sobre los impuestos (CEDIS-Certificados de Devolución de Impuestos), especie de subsidios que el estado acordaba anteriormente a las empresas exportadoras. Por esto, la burguesta industrial y finonciero sale reforzada de las dos operaciones de devaluación. Er ella -y no Ta maso de los pequeños ahorristas, como afirmó demapógicamente la prensa burguesa- quien ho ejercido las mayores presiones sobre el gobiemo, con el objeto de cambiar la orientación de la politica econónico. Yfi-nalmente se salió con lasuya. Luego de la devaluación, el Instituto Mejicano de Especialistas en Finanzos (IMF) organismo empresarial privado, formuló nuevas cifficas con respecto al carácter pretendidamente despilfarrador del gobierno de Echeverria. El gobierno se vió nuevamente obligado a responder, defendiendo timidamente las perspectivas y prioridades de tipo racionalista de su polftica económico, contra grupos capitalistas privados cada vez más poderosos y más agresivos, que no sólo carecen de "conciencia social" , sino que también Fingen desconocer el papel preciso que desempeñan las inversiones públicas en el proceso de acumulación del capital en Mijico. La agresividad de la burguesia acoudolodo contra el régimen de Echeverria encontró tam -bien otro objetivo: la decisión tomada por el presidente Echeverria, antes de teminar su mandato, de conceder a los campesinos pobres y sin fierras medio millón de hec táreas de tierros fértiles del estodo de Sonora (en el nor te de Mejico), tierras de las que se habia apropiado en el pasado los grandes propietarios terratenientes capitalistas de dicho estado, para establecer en ellas una agricultura moderna y mecanizada. Por su parte, los campesinos pobres actuaron en consecuencio, ocupando masivamente esas fierros, sin esperar el veredicto de los tribunales (que, en Méjico, siguen la sólida tradición de pronunciarse a favor de las clases dominantes). En esta ocasión, la burguesta puso una vez más el grito en el cielo ante la negación de la jusficia, la violación del respeto a los tribunales y a la separación de los poderes. Evidentemente, paró por alto el hecho de que el establecimiento de vastos dominios privados en el estado de Sonora y en otros sitios (inclusive bajo la cobertura de una propiedad repartido entre los diversos miembros de una misma familia o bien em -pleando testaferros) corstituye una abierta violación a la constitución nejicano, "ley suprema" que, luego de la revolución mejicana de 1910-1917, limita a 100 ha el máximo de la propiedad terrateniente. Esta campaña de denigración violenta del regimen nacionalista, em -prendida por la burguesta privada, se vió acompañada por una huelga de los industriales y de los grandes comarciantes en Il de los 3l estados, ine luyendo una huelga de las exportaciones y una fuga masiva de capitales (400 millones de dólares por semana nada más que hacia los bancos de Tejas). Hay que agregar que los medios imperialistas, en especial los portavoces del imperialismo norteamericano, apoyaron poderosamente esta compañia de la burguesta mejicano, Durante meses, los periódicos de Estados Unidos denunciaron la amenaza de instauración de un "'régimen sociolista" en Méjico, desalentando sistemáticamente el movimiento turisfico americano hacia Méjico. En efecto, éste registró una merma y, con él, uno de los factores que permiten compensar -por un ingreso suplementario de divisas - el fuerte deficit de la balanza comercial mejicana (que, en 1976, se elevó a 3 mil millones de dólares). La irritación de Washington con respecto o EcheverrTa proviene, a la vez, de algunas iniciativas tomadas por el presidente saliente de Méjico en el terreno de la po Itrica exterior, que no convenian al imperialismo americano, y del anhelo de hacer un chantaje a Méjico en el campo económico, con el objeto de mantenerlo fuera de la OPEP y de impedir que tomara cualquier medida contraria al interés de las firmas americanos establecidas en su territorio. A pesar de la industrialización rápida de Méjico en el transcurso de los últimos decenios y del vasto éxodo rural, la agitación campesina conti -núa siendo endémica en varios estados mejicanos. No se limita en absoluto al estado de Sonora, donde Echeve -iria intentó dar una lección con el fin de contrarrestar, en cierta medido, el dispositivo reaccionario que se montó contra el partido nacionalista en el poder. El caso del estado de Guerrero es muy significativo al respecto. AllT, el 70% de la población tenía, hasta hace poco, un ingreso mensual medio de 250 pesos, o sea, 20 dólares antes de la devaluación del peso ,y 112,5 dólares según el cambio actual!
A pesar de que en este estado se encuentre el centro turistico de Acapulco, la gran mayogia de fus coabitantes se halla en la miseria total. La ausencia total de erédi-
tos o de ayuda financiera por parte del estado ho dejado a los pequeños agricultores a merced de los ocpara -dores, comerciantes y usureros locales. De ahT resultó el comienzo de un movimiento de guerrilla rural, duramente reprimido por el ejército. Pero al gobierno tuvo que hacer concesiones a los campesinos pobres. Mentros que los créditos acordados a los 725 ejidos (comunidades campesinas) del estado sóla se el evaban a unos 30 mi = Ilanes de pesos por año a principios de la décado del 70 , fueron bruscamente aumentados a 450 millones de pe -sos en 1975. Asimismo, el gobierno decidió combatir a los intermediarios y acaparadores privados, haciendo intervenir en la compra de las cosechas al "Instituto mejicano del café"' y a la "Compañía forestal Vicente Guerrero". - Esas medidas son tardfas, mezquinas e insuficien tes; pero revelan una vez más el carácter bonapartista especifico del gobierno burgué mejicano. A pesar de toda la violencia represiva con que ataca periódicamen te la acción de los masas obreras, campesinas y estudian files, se ve continuamente empujado a procurarse el man tenimiento y la estabilización de sus cimientos populares, efectuando algunas concesiones económicas, sociales y politicas a las na sas. Son fundamentalmente estos concesiones el factor que irrita a la gran burguesía, aún cuando - desde el punto de vista histórico y a más largo plazo- aquellas sirvan a sus intereses de clase, al retardar la acción revolucionaria anticapitalista decidida por la mayoria del proletariado y de los campesinos pobres:
A Fin de un periodo de prosperidad relativa de la economía mejicana Luego de las dosdevaluaciones, se manifiesta con claridad que el período en el cual ha entrado la económia mejicana, clausura definitivamente la etapa de "prosperidad" relativa, fundoda en una arientación de crecimiento económico acelerado, en cuyo transcurso el estodo fue el motor principal de la acumulación del ca -pital. Esta critica inversión de la coyuntura económica ya no puede ser ocultada por la retórica oficial. Hay todo el mundo se cree en la obligación de formular pronósticos sobre el porvenir . Hay quienes estimo n que la devaluación servirá para estimular una fase de recuperación económic a y que reactivará un nuevo ciclo económico, comparable al del "crecimiento estabilizado" que se produjo luego de la devaluación de 1954. Es evidente que se trata de un razonamiento abstracto y que no existen en absoluto bases para un optimismo semejante. En 1954, inmediatamente después de la devaluación que establecia la paridad del peso en 12,5 pesos por dólar, la economia capitalista ingresó en un boom a largo pla zo que terminó hacia fines de las años 60. Méjico se benefició ampliamente con esta expansión capitalista Internacional. Hoy, no se puede prever demasiado: un nuevo auge de la economia capitalista internacional. El recrudecimiento de la crisis del sistemo monetario internacional, con la caida de la libra esterlina durante las últimas semanas, los hechos que revelan un nuevo retroceso de la actividad económica de los EEUU en el. curso del Gitimo trimestre, confirman que la recuperación económica de 1975 era sólo transitoria y que, en perspectivo, se percibe una crisis aún más profunda. En un pais como Méjico, que, estructuralmente, sigue siendo de -pendiente de la economia imperialista y de sus centros de decisión financiera, resulta absolutamente irresponsable practican uno polffica de incremento de la deuda externa. Este camino engendra las presiones inflacionistas mãs pronunciados, directamente proporcionales al aumento de la deuda pública (actualmente de 22 mil millones de dólares). Ambos fenómenos -el incremento de la deudo extema y la inflación galopante- representan las dos amenazos principales para el futuro inmediato de la economia mejicana. La situación se ve aún más agravada por la tendencia al estancamiento de la producción material, que se manifiesto desde comienzos de la década. Este año, la disminución del cecimiento de la producción alcanzará una importancia mucho más evidente, puesto que el gobierno no habla torado en consideración el riesgo de las inmensas presiones sociales y económicas de los magnates de la industria y de las finarizas. Es ing til insistir sobre el hecho de que, en todas las ramas de la economia, el alza súbita de los precios intensificó esa tendencia al estancamiento de la producción. Ya resulta evidente que, a consecuencia de la inflación y de la reducción del poder adquisitivo de las masas, las industrias quimicos, siderúrgica, del calzado, de la construcción, textil y automotriz sufrieron una reducción pro nunciado de sus mercados. La industria automotriz experimentó una reducción del 35% en las ventas, incluyendo el trust. Volkswagen, que empezó a reclamar perentoriamente que se "nacionalizara" su Filial mejicana, es decir, que fuera subvencionada por el estado mejicano. La industria de la cons -trucción trabaja tan sólo al 30% de su capacidad de producción. Pesa una grave amenaza de licenciamiento sobre 300.000 trabajodores. En la industria textil, que atraviesa una crisis profunda desde hace dos años, hay una amenaza de desocupación similar pendiente sobre numerosos trabajadores, !La burocracia sindica de la CTM (Central de las Trabajador de MeJomiaere pone que se introduzca la semana de trabaigiste gres
dias, con una reducción proporcional de los salarios semanales, con el objeto de evitar los licenciamientos masivos! Incluso en un sector como el de la siderurgia, dande -no obstante haber sido el niño mimado de la demogogia nacionalista deEcheverria-la producción pasó de 3 a ó millones de toneladas durante los seis años de su presidencia, el panoramo es francamente desola dor. En ocmión del lanzamiento del complejo indus -" trial de Truchas (SICARTSA), después de todo el estruen do que se hizo en torno del mismo, se debió admitir que no se emprenderta la segunda fase de la construcción, previsto para el último trimestre de 1976, por cuanto re= quiere inversiones de 30 mil millones de pesos, que es Imposible reunir a corto plazo a causa de la secuela de las dos devaluaciones. Por el contrario, lo que af se puede preveer a corto pla =o, es la agravación de las tensiones sociales, particularmente entre los capitalistas privados y el sector públi co, por el empleo "odecuado" de la deudo pública.En este terreno, se manifiesto de manera pública y evidente la presión del imperialismo. El nivel astronómico de la actual deuda pública torna ilusoria toda esperanza de un nuevo auge de la economia capitalisto en Méjico, sobre la base de un nuevo aporte masiva de capitoles extranjeros. Otra perspectiva inmediata es lo de una "estructuración" de todas las ramas industriales, con uno concentración monopolista intensificado en los sectores ligados a las grandes firmas multinacionales; la ruinade las pequeños empresas; la escasez acentuada de mercaderTas en las regiones fronterizos, donde el reinado del dólar es más "'soberano" que en otros lados; la acentuación de la inflación y del costo de la vida. Todo ello se desprende, más o menos automáticamente, de ambas devaluaciones. Política de austeridad: cargar el costo del 'saneamiento financiero sobre las masas trabajadoras La crisis por la que atravieso actualmente la economía mejicano, amenaza manifestarse mediante golpes muy duros dirigidos a los trabajadores asalariados y a los etratos menos privilegiados de la población en general. Las medidas de "austeridad" adoptadas -el bloqueo de los salarios, el cierre de empresas y los licenciam ientos masivos- constituyen la consecuencia lógico de la vietoria poltica obtenido por la burguesta mejicano me diante las dos devaluaciones. Todas estas peripecios de la evolución económica y social destacan una vez más el carácter capitalista de la economía mejicana, independientemente del peso y de las dimersiones del sector nocionalizado. Ponen de manifiesto la necesidad -para la clase obrera y para el movimiento obrero- de una orientación y de una organización con autonomia de clase, tanto con relación a la burguesia como con relación al estado y al gobierno nacionalista. Es por eso que el buró poltico del Partido Revolucionario de los Trabajodores, sección mejicana de la IV Internacional, en el nro. 15 de noviembre de 1976 de su árgano "Bandero Socialista" , se dirigió a todas las organizaciones obreras de Méjico, lanzando un llamado para constituir un vosto frente único de los trabajadores, con el objeto de defender a la clase obrera de las conse -cuencios de la polfrico de austeridod. Este frente único debe tener como objetivo prioritario la defensa del salario real y de las conquistas sociales arrancadas por la ciase obrero en sus luchas pasadas. Asimismo, debe tomar conciencia de que la burguesía y el gobierno atacarán de nuevo e inevitablemente, el poder adquisitivo y el empleo de los trabajadores, ante la crisis que atraviesa su economía. El único medio para evitar más miserias a la clase obrera y para terminar, de una vez por todos, con el hambre que aún aquejo a millones de mejicanos, consiste en atacar el sistemo económico que se erige sobre la infloción, la desocupación permanente y lo miseria de amplios sectores populares. Es necesaria pues, ligar la lucha por la deFensa del poder adquisitivo y el empleo con la lucha por objetivos antimperialistas y anticapitalistas más vas tos, tales como:
- gpertura de los libros de cuentos de todas las gran des empresos, para que las masas trabajadoras puedan verificor la legitimidod o la falsedad de los argumentos con que los capitalistas privados y el gobierno explican y justifican el alza de los precios, los licenciamientos, el cierre de empresas, la inflación, etc.;
- control obrero sobre la industrio, el gran comercio y las finanzas, fanto en el sector privado como en el sector nacionalizado;
- constitución de comités populares contra el elevado costo de la vida y contra la austeridad capitalisto, en todos los barrios populares y en todas las regiones; comités que podrian llevar a cabo una extensa movilización unitaria de las masas trabajadoras, conjuntamente con las fuerzas sindicales, las asociaciones de colonos y habitantes de viviendas precarios, las organizaciones estudiantiles y campesinas y, en general, todos los sectores explotados y oprimidos de la población. Su función principal consistiria en revelar, denunciar y com batir el alza de los precios, lograr las movilizaciones y luchos unitarias más amplias posibles, a los efectos de alcanzar ese objetivo, El boró político del PRT saluda la constitución de un Frente único integrado por el Partido Comunista Mejicano, el Partido Mejicano de los Trabajadores y el Par tido Socialista Popular, con vistos a realizar una prapagando y agitación contra las medidas de austeridad adoptadas por el régimen agonizante de Echeverria. Declara que el PRT está dipuesto a participar en toda acción común tendiente a defender los intereses económicos de los trabajodares mejicanos y propone una unidad de acción no exclusiva, en una campaña nocional de los trabajodores contra el elevado costo de la vida y contra la austeridadcopitalista. La grave crisis económico, polffica y social que atraviesa Méjico en momentos en que el presidente López Portillo sucede a Echeverria, hace de la lucha por la independencia de e lase del proletariado mejicano una cuestión de importancia inmediata y candente para los trabajadores de ese país.