SOUTHALL
MOVES
I-MENT Amenaza racista Andrew Jenkins A principios de año, los medios oficiales se felicitabanpor la satisfactoria evolución de las relaciones racialesen la Gran Bretaña. Alex Lyon, ministro responsable -de la emigración y de los relaciones raciales, yun representante de la embajada pakistani declararon entonces que "el pais se halla en el camino de convertirse en una sociedad multirracial acabada, si se excluyen algu nos problemas de orden secundario que quedan por resol ver" (como el de la entrada de los asiáticos originarios de Africa oriental y que detentan pasaportes británicos, o el de los parientes de inmigrados llegados antes de -1973). Tales concepciones se hallaban tan extendidas, que incluso un analista radical de las cuestiones racis -tas, como Siva Nundam, escribió que el capitalismo -británico estaba renunciando al uso del racismo, y que habla optado por la integración de la clase media negra. Esta afirmación se vio aparentemente confirmado cuan -do el demagogo racista Enoch Powel pronunció un solem ne discurso acusando a los medios oficiales de publicar estadísticos falsas en las que minimizaban, de manera -fraudulenta, la importancia de la inmigración negra: -no obtuvo eco significativo alguno en la opinión pública. Sin embargo, seis meses más tarde, Alex Lyon hast do cesado en sus funciones, dos candidatos fascistas han resultado elegidos en los consejos municipales, la prensa conservadora alza por las nubes a un nacional-socia lista que habia anunciado su negativa a vender su casa a unos negros, tres estudianes negros han sido asesina -dos, y se han registrado más de un millar de agresionescontra inmigrados. La politica de inmigración Tal intersificación de las actividades racistas no podíaresultar nada sorprendente. El capitalismo británico se vela forzado, de manera cada vez más apremiante, modificar sus leyes sobre la emigración, asT como la es fructura de la población inmigrado. Desde los años 50, el capitalismo británico ha empleado trabajadores negros de la Commonwealth. Estos inmigrados se instalaron en el país y obtuvieron legalmente todos los derechos civicos. Esto sitúa a los inmigrantes en la Gran Bretaña en una posición mucho más fuerte que en ofros numerosos -paises de Europa Occidental, en dónde, en general, los: inmigrados disfrutan únicamente de contratos de trabajo por un periodo limitado. A partir de 1962, la clase do minante comenzó a limitar el derecho de entrado en el pais a los ciudodanos negros de la Commonwealth. Es -tas medidas se vieron agravadas con el final del periodo de boom económico, y el abandono de la política impe rialista del capitalismo británico en beneficio de unaop ción europed." Uno de los problemas másdificiles, here dado del anterior periodo, era la existencia de varias -centenas de millares de negros que poseian en dónde se afirmaba que eran cludodanos del Reino Unida y de las Colonias. Esto les daba, pues, el derecho a entrar en Gran Bretaña. El primer intento por modifi car este derecho dato de 1968. Entonces se adoptó un decreto, a iniciativa de James Callaghan, entonces mi nistro del Interior laborista, en el que se limitaba el de recho de entrada automática en el pais únicamente a los poseedores de un pasaporte británico nacidos en el pañi, o de padre y abuelos nativos de Gran Bretaña. A partir de entonces, la piena ciudodania británica depende del color de la piel. El decreto sobre la inmigración, adop todo por el gobierno conservador en 1971, prohibió el -derecho a establecerse a los inmigrantes que habian enfrado en el pais con un contrato de trabajo de duración limitada. Estos se debían someter a un control policia -co y se hallaban amenazados de severos medidos de ex -pulsión. De hecho, estas leyes estaban dirigidas más a los trabajadores de color que se encontraban ya en el pais que a los mismos inmigrados. Para concluir este proceso, quedaba por adoptar un decreto sobre la ciuda danta británica, que hiciera una clara distinción entrelo posesión de un pasaporte británico y la ciudadanía -del Reino Unido. El ministro del Interior, Roy Jenkisns, señaló recientemente que tal decreto se hallaba en preparación. Por él se limitard el derecho de entrada en el pats únicamente a los ciudadanos del Reino Unido. U na úlfima medida, cuyo objeto es poner fin al viejo estatuto de la inmigración, será la restricción del derecho de los inmigrantes actuales o hacer venir a sus parientes, esencialmente del subcontinente indio. En este contex to se puede comprender el desarrollo del rocismo en el -seno de la clase obrera blanca. Aceite sobre el fuego Una de las razones que explican la sensibilidad de la -clase obrera a la ofensiva rocista, es el carácter extre -madamente chauvinista de la tradición ideológica de la izquierdo laboristo, Esta había lanzodo una campaña -por el control de las entrados de mano de obra, a finde "proteger el trabajo británico". Esta campaña facilitóla intervención de los fascistas en los sindicatos, expilcando la necesidad de tomar otra medido lógica en de fensa de los trabajodores británicos: la exputatón en anio
voz de la izquierda, Michel Foot, había publicado un -memorandum según el cual los permisos de trabajo para tian trabajodores nacionales dispuestos a tomar este empleo. De lo cual se deducta que tales licenciamientosde las medidas de expulsión contra los inmigrantes "ile gales". Solicitó que "el decreto sobre la inmigración -sea enmendado, a fin de forzar a todo persona que ofrez ca un empleo potencial, a verificor si un trabajador ex franjero en búsquedo de empleo tiene un permiso de tra bajo en regio"
El Gitimo elemento que permite comprender la esca lado del racismo nos reenvia al conjunto de las correlociones de fuerzos entre las clases en Gran Bretaño. Gra cias a la primera etapa del "contrato social", el Gobier no laborista ha registrado un éxito importante en el alza de la tasa de beneficio y en la baja del nivel de vida -de la clase obrera. Los gastos sociales han sido reducidos, lo cual ha pravocado el deterioro de las condicio -nes de educación, de alojamiento y de sanidad, en mismo momento en que el paro se incrementaba. Enuna situación en la que la clase obrera, a causa del Gobier no laborista, y en alianza con casi todo la burocracia -sindical (incluida la izquierda tradicional de Jack Jo -nes y de Hugues Scanion), ha sufrido varias derrotos, -aunque estas no hayan sido decisivas, no resulta sorpren dente que el racismo se haya desarrollado en el seno de la close obrero. En ausencia de una contraofensivafren te a las medidas capitalistas, los trabajadores blancos se han hecho sensibles a la agitación racista, que responsa bilizo a los negros de les colos que se producen ante las oficinas de desempleo y del hundimiento del Welfare State (conjunto de medidas concernientes a la seguridad en el empleo, al bienestar social, a los servicios de sa lud y de educación gratuitos, a la seguridad social, eta) El partido y la prensa conservadora han favorecido el -desarrollo de los sentimientos rocistas en la clase obrera, a fin de dividirla y debilitaria frente a los próximos ata ques contra su nivel de vida, y a fin de preparar una -victoria electoral del partido Tory, en la eventualidadde que el gobierno laborista halla acabado de cumplir -con su papel. Un reciente estudio de Donley Studler -muestro que los Tories (conservadores) aumentaron en un 6,7% sus resultados electorales en 1970 grocias que mantenian posiciones más duras contra la inmigra ción. Un informe de octubre de 1975 de la Comisiónde las Relaciones Comunitarias muestra que los laboristas -obtuvieron la mayoria en febrero y en octubre de 1975únicamente gracias o los votos negros.
La clase dominante en tanto que tal ( es decir, distinta de los infereses especificos del partido conserva -dor) no desea un desarrollo ilimitado del racismo en la sociedad británico. Si los capitalistos están Felices al ver a la clase obrera dividirse, no desean asistir hoy al nocimiento de un movimiento racista organizado. La -formación de un núcleo fascista - relativamente impor -tonte para la Gran Bretaña - hace más agudo este pro -blema. Si un movimiento rocista se escapase o su con -tral, se produciría una reacción explosiva de los traba¡adores negros. La polfrica de la burguesta ha sido has ta ahora la de operar en un marco en el que combinaba la integración y la represión selectiva. El decreto cisto sobre la inmigración de 1968 estaba compensodo : por el decreto sobre las relaciones raciales, adoptado -en el mismo año, que hacia ilegal, en cierta medida, -la discriminación racial. El actual proyecto de nuevodecreto sobre la nocionalidod británica, se halla cambi nado con la presentación al Parlamento de un proyectode ley más severo sobre las relociones raciales. Sin em bargo, en el último período se ha puesto el acento sobre la represión selectiva. La policia ha sido regularmente enviada a la búsqueda de inmigrantes "ilegales" y ha -hostigodo a los jóvenes desempleados antilleses; de cuando en cuando, estas intervenciones policiales han estodo a punto de provocar auténticas batallas campales.
El primer sintoma de las tensiones que actúan, bajo la superficie aparentemente en calma de las relacionesraciales en la Gran Bretaña, se puso de manifiesto cuan do Callaghan sucedió a Wilson como dirigente del parti de laborista, y al ser licenciado Alex Lyon. Este no apoyaba a la izquierdo trodicional, sino que pertenectaa la vieja tradición "gaitskellista", que preconizaba " na polftica liberal a propósito de la inmigración, y sen timental en lo que concierne al Imperio. Era evidenteque Lyon deseaba detener la oleada de inmigrantes, pe to al mismo tiempo también trataba de cumplir lo más ră pida y humanitariamente posible los compromisos adqui ridos frente a los 40 000 asiáticos de Africa oriental y -los aproximodamente 100000, entre mujeros e hijos de -inmigrados originarios del subcontinente indio e instala dos en Gran Bretaña con anterioridad did92 aca Desde el año 1968 al año 1970, la media anual de nilivos inmi -
grados negros fue de 63000 personas. Los conservado -res, de 1970 a 1972, hicieron caer esa cifra a 45000. -En 1973, tras la puesta en práctica del decreto de 1971, esa cifra se fijó en 34000 personas. Acelerando los trá mites e incrementando las cuotas, Lyon hizo ascender e sa cifra a 50000 personas. Un sondeo realizado por el partido laborista entre los militantes sindicales de bosedemostró que estos consideraban la inmigración como la cuestión más importante frente a la inflación y el desem pleo. La dimisión de Lyon fue considerada por los dirigentes de las comunidades inmigradas como una conce -sión a los racistas, en concordancia con la reputación -de Callaghan como defensor de una línea dura en materia de inmigración. El mismo Lyon declaró: "He paga -do el precio de mi voluntad de obtener justicia para los negros de este pals. Jim (Callaghan) jamás dedicó mu cho tiempo a quienes abrazaban esta causa". Tambiéndeciaró que los funcionarios, bajo la presión de las: fuerzas rocistas, habían hecho abortar estos reformas. -Afirmó por otro lodo que se había consagrado dinero al combate contra la pobreza de los negros ciudadanos, a fin de evitar la aparición de una situación "a la ameri= Comienza la ofensiva A principios de mayo, los medios de comunicación de = masas anunciaron que dos familias asiáricas expulsadas -de Malawi, que no tenian alojamiento, habían sido al bergados en un hotel de lujo por un Consejo municipal -de Sussex, con un costo de 600 libras por semana. Un -vendaval de grandes fitulares denuncló que se preveía -una nueva "invasión" masiva de asidticos de Malawi. -Los mass medio denunciaron a los inmigrados como pará sitos que trataban de entrar en Gran Bretañia para vivirde la seguridod social a expensas de los contribuyentes. Se produjo una explosión de sentimientos racistas, El -High Sheriff (Comisario) conservador del Sussex, recla mó el estoblecimiento de un campo de tránsito en el Condado para los inmigrantes asiáticos sin alojamiento 1 hagámoslo tan inconfortable como se pueda".
Powel entró en liza, estando como estaba ahora en condiciones de ganar audiencia. Anunció lacirculación de un informe secreto del Ministerio de Asuntos Exte riores, que habia llegado a su poder por vías misteriosas, que revelaba la existencia de un importante tráfico de inmigrante "ilegales", y que el número de parientes de inmigrados del subcontinente indio esperando su entrada era ilimitado. Declaró a los negros como responsables -de los crimenes, de los conflictos sociales y de ataques cotidianos contra la policia. Declaró asi mismo estor se riamente preocupado por las numerosos armas de fuego y explosivos "extendidos" entre los inmigrados 1 Si las'to sas" continuaban, "la Belfast de hoy nos podria parecer un lugar envidiable" . Lo respuesta de Powell a esta perspectiva apocalíptica era la detención de toda nueva inmigración. Todos los sectores del partido conservador tanto la "izquierda" como la derecha, hicieron frente -común para exigir un control más estricto de los inmi -grantes con anterioridad a la concesión de un permiso -de estancia, y que se decidieran restricciones a la en - trada de sus familias. Los parlamentarios laboristos hicieron menos. Bab Mellish, colaborador laborista de Wilson, exigió la prohibición total de la inmigración : "este país ha hecho todo lo que debía. Ha actuado con mucho honor e integridad, pero yo digo que "demasiadoes demasiado"" • La respuesta de Callaghan a la ofensiva de Powell fue garantizar al reforzamiento del con -trol de la inmigración.
Pero los acontecimientos más significativos se desa rollaban en la calle. En Londres, el 22 de mayo de -1976, dos estudiantes negros fueron asesinados a puñala das. El 3 de junio, la embajado de Pakistán publicó -un comunicado declarando que los ataques contra los in migrantes y sus propiedades se hablan convertido en "no excepcionales". El viernes 4 de junio, avanzada la no che, Gurdip Singh Chagger era apuñalado hasta la muer te en South Hall, un barrio de Londres en el que residen muchos asiáticos. Millares de estos se manifestaron en tonces contra el asesinato. Organizociones como el Mc vimiento de los Jóvenes Asiáticos de South Hall (South Hall Asian Youth Movement) y la Conferencia Socialisto -Asiática / Asian Socialist Forum) comenzaron a daruna dirección a los asiáticos del barrio. Llamaron a la autode fensa del barrio y denunciaron la pasividad de los diri -gentes negros "respetables". Los grupos de autodefensa se multiplicaron en diversos barrios, como por ejempio -en Blockburn y el East End de Londres.
El domingo 7 de junio se desarrolló una importantemanifestación de asiáticos ante el puesto de policta deSouth Hall, que impuso la liberación de los jóvenes asió ticos detenidos al principio de la jornada. Proful PateT, un dirigente conservador indio, declaró: "Los dirigen -tes tradicionales asiáticos son rechazados por los jove -nes militantes... Si no aparecemos más activos, perdere mos la débil influencia que aún conservamos" . Los no: tables de la comunidad pusieron en pie un Comité de Ac ción Asiática (Asian Action Committee) que exigió Callaghan la denuncia de la asesinatos y reclamó entre vistane con él. Cuatro dias después, el presidente del Comité, Shigbar Kodri, declaraba :*no hemos recibido -ni siquiera una respuesta, lo que para nosotros ha supues to un gran choque que nos aterroriza". Finalmente,
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Calaghan se entrevistó con los dirigentes. Afirmó que -continuario, como antes, con su oposición al racismo, -paro insistió en lo denuncia de los grupos de vigilancia negros.
Los oficiales indios, pakistanies y bengaltes reci -bieron una oleado de informes de ogresiones racistas. En Barking, 8 asidricos fueron rodeados por 150 blancos. -La policia intervino y detuvo a 9 personas, de ellas 7 g siáticos. La novedad que se habla producido en la situa ción era la voluntad de los trabajodores negros de salir? a la calle. Esta voluntad se puso de manifiesto durante meses, en los que millares de negros participaron en ma nifestaciones antifoscistas. El 23 de abril, en Bradford, millares de jávenes negros se opusieron a una manifesto ción del Frente Nacional y a la policia que los prote -gia, en el momento en que éstos atravesaban un barrio -negro de la ciudad. Se lanzaron ladrillos, y se volca -ron varios coches de la policia, Después del asesinatode South Hall, la Conferencia Permanente de las Anti -Ilas (West Indian Standing Conference) decidió que se debian de poner en pie grupos de defensa comunitaria, para "oponene a los atentados contra la vido de los ne aros". En Blackburn, en dónde se contabilizan hasta 3 6 4 agresiones por dia, la Acaciación de los Trabajadores Indios (Indian Workers Asociation) estudió el perimetro de defensa que podria establecerse en torno al ba rrio de inmigrados. "La capacidad de los negros para or ganizar la autodefensa enfrió considerablemente el er : dor de los racistas "respetables" de la clase dirigente. -Estos se deban cuenta del precio que podrian tener que pogar atizando las tensiones racistas : la pérdida del con trol del centro de numerosas ciudades.
Los fascistas han ganado mucho con la escalada racista. A principios de año se hallaban hundidos en un -relativo desarrollo. Se había producido una escisión en el Frente Nacional, la más importante organización -Fascisto. La minoria fundó el Partido Nocional, que ca rozterizó al Frente como una organización antidemocrã tica, controlada por hitlerianos. El Frente Nacional por su parte, denunció al Partido Nacianal como una g Tianza entre agentes del partido Tory y neamarxistas. Ambas organizaciones son de hecho fascistas, aunque lo nieguen, porque el fascismo tiene connotaciones antipa triáticos en Gran Bretaña. Los dos grupos se presenta -ron a las elecciones municipales de mayo, obteniendo -cerca de 900000 votos, en unidad con otras pequeños or ganizaciones.
En Blackburn, ciudad cuya industria textil se halla en declive, y en dónde reside una amplia comunidad de inmigrados, el Partido Nacional ha conseguido dos es caños en lo que, hasta ahora, había sido un coto cerrado de los laboristas. La media de votos recogida por los candidatos fascistas en esta ciudad se aproxima al 37%. Un portavoz del partido laborista comentó el oconteci -miento declarando "que se hallaba inquieto por la victo ria de las fascistas, pero que le preocupaba menos que -si hubiera sido una victoria comunista" | Estas victo -*los hacen de Blackbum una de las zonas en los que las agresiones fascistas son más graves. El 22 de mayo una manifestación antifascista tuvo que ser protegido por la policia, armado con parros, frente a los ataques de los paseantes histéricos. En Brodford, otra ciudod textil, -el Frente Nacional obtuva buenos porcentajes en circun cripciones obreras, especialmente en la que se presenta ba el alcalde. De manera significativa, la cirsunscripción en la que los jóvenes negros habían atacado la ma nifestación fascista, se produjo una evolución diferente de la media nacional : los laboristas ganaron sobre los to ries.
En Leicester, el Frente Nacional obtuvo un 18,5% de los votos ( los laboristas un 35,5%). Sus tanteos más: significativos se produjeron en las circunscripciones de minodas por los laboristas, en donde se enfrentaron a personalidades de la derecha laborista, como por ejem -plo dos antiguos alcaldes que, cuando ocupaban dicho -cargo, habian publicado en los periódicos esteafricanos comunicados en los que prevenian a los asiáticos de que no vinieran a Leicester. En una de las circunscripcio -nes sólo faltaron 63 votos para que el Frente Nacional -obtuviera un escaño. El dirigente laborista de Leices -fer, el reverendo Ken Middleton, deseó no ver en ellomás que "una fase pasajera, un momento de aberración". Criticó a los miembros del partido laborista que partici paban en las actividades de los fascistas. Sin embargo, allí en dónde los fascistas habian sido activos se produ -jo un declive electoral del Frente Nacional. Desgracia damente, el apoyo electoral al Frente Nacional no habrá sido sólo un momento pasajero. El 1 de julio, en el transcurso de una elección parcial en Londres, en unazona de fuerte implantación laborista, los Tories obtu -vieron el 12% de los votos, el Frente Nacional un 18,5 el Partido Nacional un 26, y los laboristas un 43,5. La suma de los votos fascistas fue, pues, superior a la de -los laboristas. La repuesta del movimiento obrero En el momento actual, la burguesta no puede apoyar se riamente a los fascistas, pero se ha demostrado que el ra cismo podía ser utilizado para dividir a la clase obrera, y favorecer avances electorales de los Tories, como ocu rrió en las elecciones municipales de mayo. La respues ta del movimiento laborista a la escalada rocista ha si -do, o inadecuada, o perniciosa. El Gobierno laborista declaró hallarse estudiando la apertura de un registrode parientes de inmigrantes yo entrados en el pais. medida reforzaria inevitablemente los controles. Nume rosos dirigentes locales del partido han pedido la prohíbición de la inmigración. El Comité de Organización, sin embargo, ha lanzado una campaña antiracista. Pero resulta diffcil averiguar lo que esta haya podido con seguir. El único llamamiento claro fue el que pedía a los miembros del partido laborista el que no participasen en los manifestaciones contra el Frente Nacional y otras organizaciones racistas. Fuera de esto, la izquierda la borista y sindical han guardado un prudente silencio bre el problema de conjunto /
El Partido Comunista ha estado implicado en la ganización de conferencias y marchas contra el racismo, pero su orientación polfrico no era correctaso evitó el g
ponerte claramente a toda regulación de la emigración. Su consigno central fue la de "Una raza, la raza humana", consigna que trata de entusiasmar a capas tan de cisivas como el clero progresista y los liberales moderados ! El objetivo esencial del PC ha sido el reforzamien to del nuevo proyecto de ley sobre las relaciones racia les, con el fin de forzar de esta forma al Estado a poner el racismo fuera de la ley. Y esto, a pesar de que el al cance de la legislación sobre las relaciones raciales só la puede ser limitado, tal como han demostrado las ac -ciones de Robert Relf. Este, que se declara a sí mismo como un admirador de Hitler, fue encarcelado a princi pios de mayo, tras habene negado a retirar un cartel co Tocado en su casa anunciando "se vende a una familia -inglesa". Relf declaróque "el dia en que un inglés ha -sido encarcelado por haber querido poner a Inglaterra -en el primer lugar, es un dia triste"- La prensa conser vadora hizo de Relf un héroe popular l Se colocaron nu merosos corteles y se firmaron numerosas peticiones en -muchas empresas. Seis semanas más tarde el Gobierno, ambarazado, se las arregló para liberar a Relf, que fue acogido por un comité de recepción fascista triunfante. Relf se unió después al Frente Nacional, organizándose con el una serie de mitines.. Aproximadamente en el -mismo momento, la policia detuvo a un antifascista en Rhotherham por haber pintado la consigna "Negros y -blancas, unámonos y luchemos", que ha sido inculpado en nombre del decreto sobre relaciones raciales.
La utilización del rocismo por la burguesta británico no es un incidente aislado, aunque tenga el limite -que hemos mencionado anteriormente. Es un arma dema siado útil como para que no sea utilizado de nuevo. In cluso si los racistas consiguen la victoria en su batalla: contra toda nueva inmigración negra, pueden proseguir su occión hasta obtener el repatriamiento de los negros. Ahara, más que nunca, resulta absolutamente priorita -rio para los revolucionarios el comenzar a poner en pie una campaña antiracisto duralle en la clase obrera. Es necesario ganar a sectores de trabajadores a la idea de la autodefensa de los negros, como primera etapa hacia la autodefensa del conjunto del movimiento obrero. Se debe combatir todo control sobre la inmigración. Para explicar esto a los trabajadores que creen que la crisis -de los gastos sociales y del desempleo son debidos a la -Inmigración, es urgente avanzar un programa de acción obrero como solución a la crisis, sosteniendo al mismo -tiempo cada acción inmediata contra la ofensiva de los patronos. Los racistas deben ser rechazados del movi -miento obrero, y los fascistos, expulsados de las calles.
Si se extrae la lección de los últimos meses, la iz quierda británica puede salir reforzada de este periodo. La inmensa fuerza de los sindicatos obreros en la Gran -Bretaña no es suficiente como para compensar un nivel -polftico demasiado bajo. La lucha por una corriente de izquierdo que sea capaz de romper la ofensiva patronal exije un combate consistente contra las debilidades de -la clase obrera, como el sexismo, el chauvinismo antiir landés y, por encima de todo ello, el rocismo. Andrew Jenkins