Línea del informe sobre Nicaragua Esta resolución, presentada por la Tendencia LeninistaTrotskista, obtuvo 5 votos a favor, 102,5 votos en contra, 1 abstención y 4,5 NPV. 1. El comienzo de la revolución proletaria
La huída de Somoza, que simbolizaba la unidad del Estado y la cohesión de la Guardia Nacional, por una combinación de la actividad militar del FSLN y una insurrección de las masas obreras, semi-proletarias y campesinas, ha significado el comienzo de la revolución proletaria.
La insurrección significó el desarme de la Guardia Nacional y el comienzo de la ocupación de tierras y fábricas, la formación de miles de comités. Hizo fracasar los planes de la burguesía anti-somocista que se había puesto de acuerdo en mantener a un sector sustancial de la Guardia Nacional como pilar de la reconstrucción del Estado.
El impulso de la revolución nicaragüense se extendió rápidamente a América Central y América Latina. El golpe de Estado militar en El Salvador, ayudado por los USA y apoyado por la burocracia soviética, es una tentativa para impedir una irrupción revolucionaria. Pero el efecto llegó hasta Bolivia, manifestándose impresionante huelga general contra el Golpe de Estado militar que ha hecho temblar el Estado.
En todo el continente, estamos en vísperas de un giro de la situación a favor del proletariado, que puede significar la superación de las derrotas de Chile (1973) y Argentina (1976). 2. Nicaragua pone en peligro el "statu quo"
El peligro de que la revolución nicaragüense ponga en cuestión el "statu quo" hace actuar de común acuerdo a todas las fuerzas de la contrarevolución: el imperialismo americano desarrolla toda su energía; no se puede descartar una intervención militar directa aunque la confluencia de los acontecimientos que empujan a la guerra sea completamente improbable. Su presión pasa por la burguesía de la región (Honduras, Panamá, Costa Rica), por el chantaje de la ayuda y los créditos, e intentando influir directamente en un sector de la dirección sandinista.
Por esta razón, una campaña internacional de ayuda a la revolución nicaragüense tiene como eje la lucha contra la presión imperialista, y no, como propuso Castro el 26 de Julio en Holguin, una campaña con el imperialismo.
La burocracia soviética dispone de dos brazos para intervenir en Nicaragua. Por un lado, las tres fracciones stalinistas locales -PSN(R), PSN(S) y PC- que son activas, aunque están muy desprestigiadas ante las masas; y, por otro lado, el "instrumento" más eficaz, debido a su prestigio, que es el castrismo, el PC cubano. El 26 de Julio en Holguin hemos oído al propio Castro apoyar el Gobierno de reconstrucción nacional en su trabajo de estabilización, dar su apoyo a las burguesías pro-imperialistas vecinas de Nicaragua y declarar abiertamente que no quiere una nueva Cuba. 3. El movimiento de masas y el FSLN
El estalinismo nicaragüense, colaborador en un primer tiempo de Somoza, supeditado luego a la burguesía antisomocista, es con la represión somocista el principal responsable del retraso organizativo y sindical del proletariado nicaragüense.
El FSLN, nacido en 1962 bajo el impacto de la revolución cubana, renovando con la lucha antiimperialista del general Sandino, tiene un programa que no supera el marco nacionalista y demócrata radical dentro de su polítiça de alianza con la burguesía.
Pero no podemos comparar las traiciones de los estalinistas con el comportamiento militante del FSLN demostrado por sus centenares de muertos.
Las masas que luchaban por sus reivindicaciones necesitaban acabar con la dictadura, y para ello, les hacía falta un instrumento organizado. Frente a la ausencia de una organización obrera implantada, volvieron sus ojos al FSLN, le permitieron conseguir una audiencia de masas y confiaron a él todas sus reivindicaciones, todas sus ilusiones y también todas sus fuerzas.
La política de la dirección del FSLN se manifiesta por una contradicción entre su compromiso con la burguesía y la actividad de las masas, ante la que no es indiferente (de manera distinta a un partido estalinista o socialdemócrata).
La acción de las masas fue tan impresionante que en el momento de la ofensiva final solamente el 15% de los combatientes llevaban armamento de guerra del FSLN. Era esencial para la burguesía somocista pactar con la dirección del FSLN, y obraron así bajo la dirección de Torrijos (Panamá) y de las burguesías venezolanas y mejicanas. 4. El Gobierno de Reconstrucción Nacional
Mediante la destrucción del Estado burgués, las masas concentran su poder en el FSLN. En su disposición a mantener la etapa democrático-burguesa, la dirección de éste pone en pié el GRN.
Por su política, su programa y su composición, ese gobierno es un gobierno de colaboración de clases, un gobierno burgués que intenta reconstruir el Estado capiese Gobierno necesita del FSLN desarrollar su política, para ejecutar las tareas gubernamentales. En relación con esa debilidad la responsabilidad política de la dirección del FSLN es la más importante, puesto que es el principal apoyo de ese gobierno frente a
El FSLN no es un organismo burgués. Imbuido de las aspiraciones de las masas conoce una contradicción flagrante que no ha sido todavía resuelta.
La ruptura de la dirección del FSLN con el imperialismo y la burguesía nicaragüense es posible, la hipótesis que señala el Programa de Transición es posible. Pero una posibilidad hipotética y futura no puede servir de cobertura a la política actual. Los trotskistas debemos empujar a esa ruptura a través de la acción de masas. La polarización no sólo de la base del FSLN sino también de un sector importante de la dirección, es posible. La IV Internacional debe favorecerla. 5. Una política de reconstrucción del Estado burgués
Ese es el programa del FSLN. Hacen falta tres condiciones para llevarlo a buen fin: la recomposición política y económica de la burguesía, la reconstrucción del Ejército como pilar del Estado, la desarticulación del movimiento de masas.
Hemos visto el carácter de algunas de las medidas tomadas, las más importantes, y cómo se ajustan a esos objetivos:
- Nacionalización de la banca. Con un capital destruido eso significa la nacionalización de las pérdidas; como decía Le Monde del 12 de Octubre, la medida ha producido efectos de desahogo más que de rabia. Es una medida que favorece la reconstrucción del capital financiero.
- Nacionalización parcial del comercio exterior (medida suspendida por dos años). Con libertad de acción para las exportaciones industriales y las importaciones, que son controladas por las multinacionales.
- Reconstrucción de los organismos privados: cámaras de comercio e industria.
— Respeto de los colegios y universidades privadas.
- Establecimiento del Tribunal Supremo (Poder Judicial) con la burguesía antisomocista.
- Convocatoria del Consejo de Estado (Poder Legislativo) para el año que viene (mes de mayo).
Esas son algunas de las medidas tomadas en una situación en que los partidos burgueses empiezan tímidamente a aparecer y reorganizarse.
En relación a las organizaciones de masas:
— Se propone devolver las tierras de los anti-somocistas a sus propietarios, como dijo J. Wheelock (Ministro de Agricultura), lo cual ha provocado una resistencia por parte de los campesinos que se oponen al abandono de las tierras ocupadas.
- Los Comités de Defensa Sandinista (CDS) elegidos en los barrios: el Gobierno trata de controlarlos para impedir su centralización.
- En un primer momento se llamó al desarme de las milicias, pero ante las dificultades se ha intentado su integración en el Ejército regular.
- En las fábricas, se ha intentado implicar a los comités y los sindicatos en la cogestión de las empresas: "la cogestión de la reconstrucción"
Todo esto ligado a la tentativa de restringir las libertades: primeras detenciones de dirigentes obreros ("sectarios", según Perspectiva Mundial). Establecimiento de tasas para poder editar periódicos, restricción de métodos anticonceptivos, o, en las últimas semanas, detención de médicos que han practicado el aborto.
En relación al Ejército:
- La reconstrucción de un Ejército disciplinado, pilar del GRN y de su política, es fundamental para la burguesía.
El objetivo actual es la integración de las milicias. Para ello es necesario seleccionar a sus miembros, separarlos de los comités de defensa que son su fuerza y su apoyo de masas. Esa es la tarea actual, la más difícil, porque muchas milicias se oponen al desarme, ante todo, y también al acuartelamiento.
A través de todas las medidas patrocinadas por el GRN y aplicadas por la dirección del FSLN con muchas dificultades y contradicciones, podemos ver que la dirección del FSLN no se orienta actualmente hacia una línea de ruptura con la burguesía. 6. Las tareas que la IV Internacional debe proponer a las masas nicaragüenses
Comprar el capital destruido, garantizar los beneficios de los exportadores, proteger las fábricas y las tierras ce los antisomocistas, mantener el nivel de vida de los altos funcionarios, no son medidas que sirvan para satisfacer las necesidades de las masas. Satisfacer esas necesidades es incompatible con la supervivencia del capitalismo.
La IV Internacional quiere la reconstrucción de Nicaragua, una reconstrucción para las masas obreras, semiproletarias y campesinas.
El GRN quiere la reconstrucción capitalista de Nicaragua. Luchar por "el pan, la tierra y la libertad" es incompatible con la burguesía y el imperialismo.
La IV Internacional debe intervenir én el movimiento de masas nicaragüense para ayudar a las masas a conseguir sus reivindicaciones. La IV Internacional no tiene una posición sectaria ante el FSLN. Debe ayudar al FSLN a romper sus compromisos con la burguesía. Su actividad entre las masas se desarrolla en función de ese objetivo. Hemos de tener muy en cuenta que el GRN no es Somoza y que, por lo tanto, la ruptura se sitúa a partir del estadío actual de las masas. La IV Internacional, los militantes trotskistas, no favorecen en ningún caso las ilusiones mortales del FSLN en su compromiso con la burguesía. Los trotskistas trazan la vía hacia el Gobierno obrero y campesino a cada paso concreto de las masas y para ello necesitamos de un programa y de un partido.
Luchar por satisfacer las reivindicaciones de las masas. significa luchar por la organización independiente de las masas, instrumento indispensable.
Decimos NO al desarme de las milicias, no a su integración. Luchamos por la coordinación y la centralización de las milicias en una milicia revolucionaria a escala nacional. Salvaguardia de las conquistas de la revolución, las milicias tienen su razón de ser como expresión armada de los CDS, de los comités de fábrica, etc. No al acuartelamiento, no a su separación de las masas.
Los CDS deben estar centralizados democráticamente a escala nacional, deben coordinarse con las fábricas, los sindicatos obreros y campesinos, hacia una alternativa de poder. Hacia un Congreso de los comités.
Es preciso abolir el Código de trabajo somocista, instaurar la libertad sindical contra la cogestión y la tentativa de hacer "unitaria"' a la central sandinista. Por un Congreso de los sindicatos.
La IV Internacional lucha con las masas, por la independencia de sus organizaciones respecto del Estado, por las necesidades urgentes de las masas.
Por la reforma agraria radical. Ocupación de tierras latifundistas de los somocistas, y de los no somocistas. Por la garantía del poder adquisitivo y el derecho al trabajo; por las reivindicacions de las mujeres y de los jóvenes; contra el desarme de las milicias; por el derecho a la organización y a la independencia sindical.
Y las tareas democráticas todavía no realizadas, contra todas las medidas represivas (detenciones...), por la libertad de prensa. Por una asamble constituyente para poder demostrar la ilegitimidad de los burqueses en el Gobierno.
Sin hacer un fetiche de esta consigna, como consigna episódica ligada a la lucha por la organización de las masas (comités, sindicatos) y la ruptura con la burguesía que permita plantear en términos concretos "Fuera los ministros burgueses" (cuya composición concreta significa gobierno sandinista sin burgueses u otras personalidades y que los trotskistas nicaragüenses deben determinar) 7. La construcción del Partido trotskista
Es posible que se repita el modelo cubano, pero, aún en ese caso, necesitamos de un partido independiente, igual que lo necesitamos en Cuba. La garantía de un desarrollo favorable para la clase obrera del proceso político en Nicaragua, es el programa y el partido revolucionario.
Debemos luchar por ganar a la mayoría de los militantes del FSLN, pero para ello necesitamos de verdaderos trotskistas que intervengan con su propio programa en la acción de masas (no a partir de las oficinas de prensa sino a partir de las masas).
Es posible que una táctica adecuada sea la de entrar en el FSLN con la bandera desplegada, como fracción que defiende su programa. Pero ése no es el problema en esta discusión.
Actualmente, la dirección del FSLN organiza un debate sobre el partido sandinista y su construcción. Los estalinistas del PSN defienden coherentemente el partido único, una central única, organización de jóvenes y de mujeres como brazos del partido y, en último término, del Estado; quieren rivalizar con el PSP cubano que transformó el Movimiento del 26 de Julio.
Los trotskistas intervenimos en esta polémica, estamos por un partido obrero, no unitario, en ruptura con la burguesía, sin burgueses. Y demostramos en la acción de masas qué programa debe tener.
Fuera de las fronteras de Nicaragua, la IV Internacional tiene una gran responsabilidad. No sólo dar una buena orientación política a los trotskistas nicaraguenses y no imponer sus decisiones, sino que también es prioritario hacer una campaña de solidaridad. Pero esa campaña no debe ocultar las insuficiencias y los peligros, el carácter del gobierno, no debe mezclar la bandera de la IV Internacional con la política actual del FSLN.
14 Noviembre 1979