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Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

El giro hacia la industria y las tareas de la IV Internacional

· Inprecor, número especial: XI Congreso de la IV Internacional, 1980 · pp. 45-53 · 9.442 palabras

IV Internacional Sindicalismo Nicaragua Indochina

Jack Barnes (Este informe fue adoptado por el Congreso Mundial con: T7 votos a favor, 17 en contra, 16,5 abstenciones y 2.5 NV).

Una de las consecuencias píacticas y centrales, que se destaca sobre las otras que se desprenden de la resolución política sometida a la votación del Congreso por el Secretariado Unificado, es que las secciones de la IV Internacional deben efectuar un giro radical para organizar inmediatamente, a una gran mayoría de sus militantes y dirigentes en la industria y en los sindicatos industriales.

Esta tarea constituye el vínculo entre las cuatro resoluciones que vamos a votar. Se desprende del análisis de la situación mundial, tal como ha sido desarrollada en la resolución política que acabamos de debatir. En consecuencia, no voy a volver er, detalle sobre los cambios estructurales, demográficos y económicos que sustentan esta decisión.

La resolución pone el acento sobre el creciente peso del proletariado en los tres sectores de la revolución mundial. Destaca también, las explosiones urbanas y las formas de organización proletaria que han estado, y seguirán estando, en el centro de los levantamientos revolucionarios en los próximos años.

Combinándose con estos factores estructurales hay, tras el giro, otros elementos: Por una parte, el estancamiento de larga duración al que está enfrentado el sistema capitalista y la ofensiva anti-obrera que engendra: por la otra, el hecho que la clase obrera, a la cual la burguesía se enfrenta cuando entra en la crisis, no ha sufrido una derrota. A esta crisis capitalista, debemos agregar la crisis del imperialismo que se profundiza.

Todo esto hace la situación mundial más y no menos explosiva. Esto significa que fuerzas incontroladas -engendradas tanto por la acción de los opresores como por las de los oprimidos- pueden entrar en movimiento. Lo hemos visto en Iran y en Nicaragua. Y este potencial explosivo no está limitado al mundo semi-colonial. Sumándose a estos últimos elementos, hay otro factor conyuntural muy importante, la recesión mundial de 197475. Esta recesión, la primera recesión generalizada a escala mundial desde los años 30, fue el punto culminante de los acontecimientos que se desarrollaron desde 1968. En definitiva, esto ha puesto en movimiento en el mundo una dinámica de austeridad por parte de la clase dominante, que va intensificándose, contra la clase obrera, contra todos los oprimidos, y contra los derechos políticos que son necesarios a las masas para organizarse y para responder. No se trata de una política táctica o a corto término por parte de los gobiernos. Es una política fundamental que la realidad económica les obliga a aplicar.

En definitiva, el blanco de esta dinámica de austeridad son los trabajadores de la industria, por la misma razón que los trabajadores industriales ha sido el centro de nuestra estrategia desde la fundación del marxismo: su fuerza económica; su peso social; el ejemplo que representan para el conjunto de la clase; el poder que tienen sus sindicatos en la determinación de los salarios; las condiciones de trabajo y en consecuencia, del conjunto de la infraestructura social de la lucha de clases; el poder político potencial que de ello resulta con relación a la clase dominante y, por último, el obstáculo que representan frente a las soluciones extremas de la burguesía. Los trabajadores industriales son a la vez la fuente de la parte más grande de la plusvalía de la clase dominante y el enemigo principal que debe vencer para frenar la crisis social y económica que caracteriza todo el sistema. La clase dominante no puede permitirse que estos trabajadores industriales organicen la solidaridad con los otros trabajadores, con los oprimidos y con sus aliados en el mundo, y no lo permitirá. No puede permitirse que los trabajadores industriales desarrollen la democracia sindical con el fin de organizar y utilizar la potencia de la clase obrera, y no lo permitirá. En otros términos, los gobiernos no permitirán, sin una sangrienta batalla, la evolución de un ala izquierda clasista en el movimiento obrero.

Esta ofensiva de la clase dominante implica presiones crecientes sobre toda la clase obrera, sobre las minorias nacionales, sobre la mujer, sobre cada persona explotada u oprimida que luche por sus derechos. Hace más intensa las presiones sobre las pequeñas vanguardias que tratan de establecer un programa orientado hacia la victoria de la clase obrera. Todos aquellos que buscan el camino revolucionario, una perspectiva clasista, todos los que buscan alianzas progresistas, sufren estas presiones. Es este uno de los aspectos fundamentales de la dinámica de austeridad, de la ofensiva de los gobiernos, y es uno de los aspectos que tomará cada vez más importancia a medida que se profundice la ofensiva. Como lo hemos discutido ayer, la única posibilidad de poner término a la crisis capitalista, de acuerdo al análisis de la Resolución política, sería por medio de una derrota lo suficientemente amplia y decisiva de la clase obrera industrial, que permitiría racionalizar y reestructurar el capital, atacar con fuerza cualquier levantamiento de los pueblos coloniales y abrir así un nuevo período de expansión. ¿Qué conclusiones debemos extraer de todo esto? Que está al orden del día una radicalización desigual y a ritmos diferentes de la clase obrera según los países.

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Que la ofensiva de la clase dominante provocará grandes cambios en los sindicatos industriales. Y que la clave para los revolucionarios es estar presente, estar en este sector decisivo de la clase obrera, siendo parte de ella, antes que tenga lugar esta prueba de fuerza. Es ahí donde encontraremos las fuerzas para construir la IV Internacional, para construir los partidos obreros. Es ahí donde encontraremos los jóvenes trabajadores, los trabajadores de las nacionalidades oprimidas y los trabajadores inmigrados. Es en el interior de la clase obrera industrial donde los partidos revolucionarios ganarán una audiencia a nuestro programa y reclutarán para nuestro movimiento. A la luz de todos estos factores, es igualmente importante tomar en perspectiva y considerar el giro desde un punto de vista histórico más amplio. La composición social actual de nuestro movimiento es totalmente anormal. Es un hecho histórico y no una crítica. De hecho, lejos de ser una crítica, fue la capacidad de nuestro movimiento de reclutar en la nueva generación de la juventud radicalizada a partir de comienzo de los años 60, que crea hoy la posibilidad de efectuar este giro. Y esta posibilidad coincide ahora con una necesidad política presente. Unicamente los partidos proletarios, no solamente por su programa sino también por su composición y experiencia, pueden dirigir a los trabajadores y a sus aliados en las luchas que estan al orden del día. Unicamente los partidos de trabajadores industriales serán capaces de resistir las presiones, incluso las presiones ideológicas, de las clases dominantes. Y estas presiones van a aumentar. Unicamente los partidos que tomen el pulso de la clase obrera, no tomaran en consecuencia sus propias actitudes, u ignorancia o sus estados de ánimo como los de la clase obrera. En otros términos, únicamente los partidos trabajadores industriales podrán avanzar y abrirse hacia el Unicamente los partidos que los trabajadores pudieron medir en la acción, mucho antes de las pruebas de fuerzas decisivas, podrán crecer de manera importante y avanzar. Sólo este tipo de partido puede atraer militantes de las corrientes clasistas y podrá ligarse con aquéllos que se desprenderán a medida que la crisis de dirección de las organizaciones reformistas se profundizará. La herencia proletaria del marxismo

Nosotros no inventamos nada en este terreno. En la historia del movimiento marxista han sido los mejores partidos los más proletarios -los más revolucionarios, los menos economicistas, los más políticos. Observemos los bolcheviques, observemos a Rosa Luxemburgo. Observemos los fines que se había fijado la IV Internacional con la orientación y bajo la dirección de Trotsky, a fines de los años 1930.

De hecho la tradición y orientación proletaria de la IV Internacional es lo que nos permitió llegar allí donde estamos hoy, es decir, una organización revolucionaria unificada a escala mundial, una organización que tiene cuadros para operar este giro. Y es el giro -organizado y aplicado universalmente el sólo medio de preservar y enriquecer nuestra orientación proletaria.

Al mismo tiempo, es crucial reconocer y afirmar claramente que el giro no es la continuación de lo que hemos hecho. Es por este medio que continuaremos nuestra orientación proletaria, pero para ejecutar este giro a escala mundial, debemos efectuar un corte con lo que hacíamos precedentemente. Por esto, le llamamos un giro.

Este giro no nos dictará nuestra táctica. En cada país, nuestra táctica y nuestras campañas nos son dictadas por la lucha de clases, por el conflicto de las fuerzas de clase. Pero el giro afecta cada aspecto de nuestra táctica, el conjunto de nuestro trabajo político, toda nuestra estructura y toda forma de funcionamiento del partido. El giro no es una condición suficiente para sacar partido de las ocaciones que se nos ofrecen y para hacer fente a las crisis que vive nuestra clase.

Pero es una pre-condición necesaria para los próximos pasos adelante. Sin ello, no haremos ningún progreso. Es ésto lo que la resolución política mundial coloca como tarea central para toda la IV Internacional: organizar y conducir a la gran mayoría de nuestros cuadros hacia la industria y a los sindicatos industriales "sin esperar más". "El fin", conforme a la resolución, "son partidos de trabajadores bolcheviques experimentados que actúen como dirigentes políticos de su clase y de sus aliados". No es necesario decir que no efectuaremos el giro exactamente de la misma manera en cada país o en cada parte del mundo, sea dónde tengamos 10 o un millar de miembros. Pero por las razones políticas y organizativas que hemos discutido, el giro es universal para nuestro movimiento internacional en cada uno de los tres sectores de la revolución mundial. Esto debe ser comprendido a fin de que podamos efectuar esta tarea como un partido mundial disciplinado.

Llega un momento dónde un problema político, un hecho sociológico y una decisión de dirección coinciden. Vivimos uno de esos momentos. Para poner nuestro movimiento en posición de poder avanzar ‹ políticamente, simultáneamente debemos hacer penetrari nuestros cuadros y nuestro programa en los sectores de nuestra clase. Sino, seremos parte de la‹ crisis creciente de dirección en el movimiento obreror mundial antes que aportarle una soLas experiencias y las lecciones

El proyecto de resolución fue escrito hace más de un año y medio. Desde entonces, nuestro movimiento adquirió gran experiencia sobre lo que es el giro. Hemos tenido ya la posibilidad de medir nuestras conclusiones y adquirir un mejor conocimiento de los hechos que no era la situación cuando hemos adoptado la resolución. Este informe y esta discusión nos ayudarán a tomar conocimiento de esta experiencia y de estos cambios y si son adoptados a reproducirlos por escrito para todo nuestro movimiento.

Claro está, la ejecución de este giro es muy desigual de un país a otro en la actual etapa. El desarrollo de la situación política en los diversos países se encuentra en etapas diferentes. Algunas experiencias importantes no han tenido lugar más que en una sola sección o en un sólo sector industrial. No lo tendremos en cuenta en la discusión de hoy.

Pero hay también una serie de experiencias comunes dónde hemos comenzado seriamente el giro desde el Irán al Canadá, de Suecia a Nueva Zelanda. Estas lecciones comunes son decisivas allí donde la IV Internacional cuenta con fuerzas significativas. Son lecciones para la dirección práctica de las próximas medidas a tomar para la aplicación de esta tarea común. Cuáles son las lecciones a extraer de estos últimos

Primero, no es posible practicar el giro sin que la dirección del partido dirija. Lo que significa que la dirección debe analizar el desarrollo de la lucha de clases e intervenir en ella eficazmente a fin de que la base política del giro y su aplicación práctica sean siempre presentadas claramente a

No se puede ordenar a los camaradas ni hacer el giro, ni hacerles sentir verguenza porque no lo hagan. Deben estar convencidos, estimulados y organizados políticamente por la

Nuestros miembros esperan ser dirigidos para este giro. He ahí la experiencia que hemos hecho en todas partes. Pero ésto no puede ser cumplido sino cuando la dirección misma entra a la industria. Nuestro fin no es solamente hacer entrar a la mayoría de nuestros miembros en la industria sino también una mayoría de nuestras instancias de direcciones elegidas a nivel local o nacional. Sólo tal dirección podrá llevar a buen

Segundo, nuestro enfoque con relación al giro debe ser colectivo y no individual. El partido debe dirigir a los . camaradas para que vayan a la industria. No lo hacen solos. No son enviados a un lugar y luego librados a sí mismos. Cada vez que hemos procedido así se ha mostrado un fracaso.

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Hemos perdido camaradas por desmoralización y que se han unido a nuestros opositores, los stalinistas. El giro es una tarea consciente del partido y no una tarea rutinaria de un pequeño grupo de camaradas individualmente.

En relación con ésto, hemos constatado en todas partes que lo decisivo para practicar el giro y para la práctica de nuestra política en la industria no es aquéllo que los camaradas cumplen individualmente sino lo que cumplen como fracción debilidades diferentes trabajan en conjunto en tanto que unidad disciplinada del partido, y aprenden de sus errores y de sus éxitos comunes.

Tercero, la experiencia nos ha enseñado que no hay forma gradual de cumplir el giro. Claro está, que tendrá lugar durante un cierto período. Los camaradas entran en la industria por olas sucesivas, no todos a la vez.

Pero el giro no puede ser presentado ni aplicado como una campaña gradual, de rutina o parcial. Debe ser organizado y conducido como un acto decisivo para toda la organización. Cada vez que se ha tratado de actuar de una manera diferente, el giro se ha detenido bruscamente, más que avanzar por olas. Si no reconocemos ésto y no actuamos sobre esta base, no lograremos, no efectuaremos el giro.

Cuando reunamos las estadísticas de cada dirección nacional en la próxima reunión del Comité Ejecutivo Internacional, tendremos una idea de los progresos que hemos hecho -país por país- por el hecho de conducir una gran mayoría de camaradas a la industria.

Cuarto, en cada país donde hemos hecho progresos en el giro, hemos aprendido, algunas veces por malos comienzos, que no puede haber en ésto oficios o categorías de oficios de los cuales se puede estar dispensado, como tampoco que no haya capas en el partido que puedan estar dispensadas de hacer este giro. Tales excepciones resultan siempre excusas para no efectuar el giro, para no participar en él. Los sindicalistas que trabajan hoy fuera de la industria tienen un papel particularmente importante a desempeñar para dirigir personalmente los cuadros del partido en la industria y para aportarles su experiencia para la construcción de nuestras fracciones. Puede constituir una dirección política y práctica esencial.

Creo que ahora hemos superado un falso debate, el debate oponiendo el sector público al sector privado. Lo que importa, no es que los camaradas sean pagados por el gobierno o por un empleador privado, lo que importa, es que estemos en las fábricas, en las minas, en las manufacturas, en los centros de transporte, de comunicaciones, ya sean del sector público o del privado. Nuestro fin es penetrar en la industria, en convertirnos en una parte de la clase obrera industrial. No comenzamos por observar en dónde trabajan mayoría de mujeres actualmente o dónde la burocracia es débil, aún si estos factores pueden desempeñar un papel para tomar como objetivo ciertos sectores de la industria. Observamos dónde nuestra clase está concentrada o allí dónde batallas de clase se abrirán necesariamente en el próximo período. Es allí donde las direcciones clasistas serán decisivas y necesarias y es allí dónde debemos ir. Es ésta la línea de la resolución.

Buscamos los dirigentes naturales de la clase obrera -aquéllos que otros trabajadores quieren llevar a la dirección. Algunos de entre ellos han sido ya elegidos a puestos sindicales, pero nosotros no polarizamos sobre los dirigentes oficiales a ningún nivel. Ganaremos los mejores de entre ellos, preacupándonos de los jóvenes rebeldes en la clase obrera. Desempeñarán un papel decisivo para nosotros y para la clase en el período próximo. Es de ellos que nos preocupamos.

Quinto, reconocer el lugar central de los jóvenes trabajadores nos lleva a reconocer la importancia del lanzamiento, de la reconstrucción, o de la ayuda al reforzamiento de organizaciones revolucionarias de la juventud. El hecho de tener una organización de jóvenes -y que esté totalmente centrada en el giro hacia la industria resulta más importante, no menos importante, que cuando concentramos nuestros cuadros en la industria y en los sindicatos industriales. El movimiento marxista mundial tradicionalmente ha reconocido la necesidad de organizaciones de la juventud proletaria como instrumento central de la construcción del partido. Cuando un número creciente de jóvenes trabajadores rechaza el capitalismo y es atraído por las ideas y perspectivas radicales, esta necesidad se hace más presente.

Habrá, más tarde en el Congreso, un informe por separado del trabajo de la juventud en la Internacional, y en consecuencia, yo no trataré de desarrollar este punto. Pero estamos en vías de aprender que debemos reconocer conscientemente que esto constituye una parte indispensable del giro si queremos aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen de reclutar al máximo para nuestro partido entre los trabajadores que se radicalizan. Lo que no debemos esperar

Nuestras primeras experiencias concernientes al giro nos han enseñado también que debemos prevenir a nuestros camaradas sobre lo que no deben esperar. No podemos prometer un rápido reclutamiento. Esto depende de una serie de otros factores -el desarrollo de la lucha de clases, el grado de politización de la clase obrera y de la capacidad del partido.

Sin prometer que el giro resolverá los otros problemas a los cuales está enfrentado el partido, podemos garantizar que el giro nos coloca en la mejor posición para resolver los problemas y aprovechar las oportunidades. Y sin el giro, podemos garantizar el desastre.

Por último, no podemos prometer que el giro no será difícil o doloroso. Lo será porque no se parece a ninguna de las cosas que hacíamos normalmente o a las que estábamos habituados. No es un cambio de línea política o una corrección de un error político. No es un cambio de táctica. lanzamiento de una nueva campaña.

El giro significa un cambio en la vida de miles y miles de camaradas. Es diferente. Y esto reclama una dirección.

Donde hemos comenzado a efectuar el giro de manera sistemática y a profundizarlo, ha habido pérdida individual de camaradas. Hay camaradas para quienes el giro coloca de manera aguda la cuestión de lo que hacen de su vida y la definición de sus compromisos y prioridades personales. Luego, el partido mismo comete inevitablemente errores y falsos comienzos. Otros camaradas renuncian.

Pero la lección más importante que hemos extraído, es que el giro permite conservar los camaradas: impide la desmoralización y cambia completamente el malestar que se instala cuando nuestros partidos no tienen las relaciones políticas y organizativas necesarias con el corazón de nuestra clase. Ofrece una perspectiva y una base realista que permiten hacer progresar nuestro trabajo. Camaradas han dado muestras de una capacidad insospechada cuando entraron en la industria formando parte de una fuerte fracción.

Es este uno de los aspectos cruciales del giro y es también una razón por la cual debe ser aplicado rápidamente y conducido de manera decisiva. Algunas conclusiones organizativas

De nuestras primeras experiencias hemos extraído algunas conclusiones sobre cuestiones organizativas importantes y que están en relación con el giro. Y todas las formas organizativas de nuestro partido deben estar subordinadas a la aplicación del giro.

Primero. Los camaradas que entran en la industria deben funcionar en fracción, en unidad, en equipo colectivo -cualquiera sea el término utilizado en las diferentes secciones-. Deben tener a su disposición estructuras y medios formales para tomar decisiones democráticamente, para resolver los problemas, para sentirse en conjunto ligados políticamente y para integrar y formar a los nuevos camaradas que entran en la industria o que son reclutados en el lugar.

Si no procedemos así, corremos el riesgo de aislar, desmoralizar y por último, perder camaradas. Terminarán por sentirse personalmente responsables de los progresos efec-

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tuados por el partido y a censurar personalmente por todo fracaso o retroceso. Efectuamos el trabajo colectivamente en todos los otros terrenos y es así como debemos efectuar el giro. Es crucial organizar y dirigir a los camaradas por las vías de las fracciones. Y la dirección del partido debe prestar mucha atención a su trabajo. Segundo. Mientras hacemos entrar cada vez más camaradas en la industria, es crucial prestar mucha atención en mantener las unidades de base del partido -las ramas o cualquiera otra denominación elegida por las seccionescomo reales instancias políticas. Deben tener un tamaño suficiente y estar políticamente organizadas de tal manera que los camaradas que allí se encuentren puedan adquirir algo que no encuentren en las fracciones industriales o en otras partes. Es decir, que las unidades de base del partido deben ofrecer la experiencia política, la dirección, la formación marxista y el debate político que los camaradas solo pueden obtener de todo el partido.

Si fracasamos en esto, ello puede exacerbar el problema de la combinación entre lo que corrientemente se llama el trabajo sindical o el trabajo en las empresas y una actividad política socialista más general.

Por supuesto, esto no resuelve ninguno de nuestros problemas tácticos sobre la manera de unir el trabajo en las empresas, el trabajo sindical con las otras tareas y campañas del partido. Estos se resolveran concretamente en cada sección y en cada situación específica.

Pero la lección según la cual los camaradas en la industria deben ser también miembros activos de unidades políticas vivientes del partido -en las cuales ellos tengan un poder de decisión y responsabilidades políticas regulares y sistemáticas es una lección clave si se quiere evitar trampas inútiles.

Tercero. El giro necesita y a la vez ayuda al cumplimiento de una mayor profesionalización del partido. El giro hace más inmediata y más real nuestra concepción según la cual cada camarada, cada trabajador bolchevique es un revolucionario profesional. La necesidad de tener un aparato profesional, la aceptación de los camaradas de convertirse en permanentes, la necesidad del trabajo profesional a todos los niveles de la organización, todo esto resulta tanto más necesario cuando nos convertimos en partidos de trabajadores industriales. Al mismo tiempo es importante evitar toda concepción según la cual hay dos categorías de militantes: aquelios que están en la industria y aquellos que no lo están. Todos los militantes tienen derechos y responsabilidades iguales. De ninguna manera el giro establece una categoría de submiembros para los camaradas que, por una u otra razón, no trabajan actualmente en la industria.

Cuarto. El giro coloca de manera aún más aguda la cuestión de las normas de funcionamiento de la dirección y del partido en general, las que deben ser revisadas para asegurar que estamos en armonía con los progresos que hagamos en el sentido de la línea de la marcha histórica de nuestra clase.

Trotsky escribió una serie de cartas a los trotskistas norteamericanos sobre estas cuestiones durante la lucha con la oposición pequeño-burguesa, a fines de los años 1930, cuando el partido efectuó un giro hacia la industria. La mayoría de estas cartas versan sobre el problema de la dirección. Él hacía la lista de algunas de las características fundamentales de los dirigentes proletarios y de las actitudes proletarias:

— Seriedad hacia su organización y su dirección.

— Subordinación de las consideraciones personales colocando en primer término el partido.

— Tener una actitud profesional hacia él (el partido).

— Ser absolutamente opuesto al cinismo, a los comadreos al burocratismo, a la hipersensibilidad a las. críticas y a muchas otras cosas que son comunes a los círculos pequeños burgueses.

- Y sobre todo, tener una visión de las cosas en término de nosotros y nuestro y no yo y mío.

No eran lecciones de moral. Trotsky consideraba que los cambios de este tipo -y el hecho de reconocer abiertamente tales cambios como necesarios- era una pre-condición para la construcción de los partidos proletarios y de una Internacional Revolucionaria.

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En una carta fechada en 19371 Trotsky escribía: "He observado algunas veces que un trabajador que no se destaca en las condiciones "normales" de la vida de un partido, puede revelar cualidades remarcables en el marco de un cambio de la situación dónde las fórmulas generales y las frases habilidosas no bastan, cuando el conocimiento de la vida de los obreros y de su capacidad práctica resultan necesarias. En una carta escrita algunos días más tarde, Trotsky habla de la necesidad de educar el partido en un espíritu que "rechace la crítica malsana y la oposición por la oposición". Para ésto, la clave, decía él, es: "cambiar la composición social de la organización -hacer de ella una organización obrera... (los trabajadores) son más pacientes, más realistas. En el marco de una reunión de 100 personas, de las cuales 60 - 70 u 80 son trabajadores, los 20 intelectuales pequeño-burgueses se vuelven diez veces más prudentes con respecto a las críticas. Es un público más serio, más firme". La tendencia de los intelectuales pequeño-burgueses a. criticar por el hecho de criticar - decía Trotsky- es una manera "'de ahogar su propio escepticismo". Los jóvenes obreros - dice Trotsky - "llamarán al orden a los escépticos, a los gruñones y a los pesimistas". Los permanentes de la organización revolucionaria, insiste Trotsky, "deben tener primero un buen oído y en segundo lugar, solamente, una buena lengua". Y cuando el partido comienza a reclutar entre los trabajadores industriales, previene Trotsky, debe "evitar un gran peligro: a saber, que los intelectuales y trabajadores de cuello blanco opriman a la minoría obrera, la condenen a silencio y transformen al partido en un club de discusión de un alto nivel, pero donde no hay lugar para los obreros".

El hecho de ser consciente de estas cuestiones no es únicamente una necesidad, si queremos efectuar el giro hasta el fin, sino que al efectuar el giro, nos dará las mejores posibilidades de cambiar la orientación, de combatir el comportamiento alienado y mejorar la atmósfera y el funcionamiento de nuestros partidos. Comenzaremos a actuar como miembros de la clase obrera industrial. Formación, agitación, organización

Quinto. La formación del partido. Cuando los camaradas comienzan el giro, toman y retoman nuestro programa, toman y retoman el marxismo. Están constantemente en posición de tener que explicar y popularizar nuestras ideas entre sus camaradas de trabajo. Estamos pues obligados a extender la formación política y darle más atención.

Esto constituye una garantía con relación al temor de los camaradas de convertirse en apolíticos al efectuar el giro. La historia nos muestra que este peligro existe.

Sexto. Mejorar nuestra prensa haciendo de ella cada vez más una prensa obrera. Por medio de la prensa de nuestro partido nosotros podemos dirigirnos a mayor número y a las capas más amplias de trabajadores. Es así, como explicamos por qué es necesario para el movimiento obrero comenzar a pensar en los problemas sociales y a actuar políticamente y que ésto constituye una cuestión de vida o muerte.

Nuestros propios militantes constituyen el público más importante para la prensa del partido junto con aquéllos de nuestra clase y entre los oprimidos que se dirigen a nosotros para encontrar un análisis y una dirección política. Lo que ponemos en nuestros periódicos, la manera como explicamos las cosas, nos ayudan a hacer de nuestros cuadros trabajadores bolcheviques y no sindicalistas de izquierda. Esto ayuda a reforzar el partido contra las tendencias eco nomicistas que reducen las luchas de los aliados de nuestra clase —las mujeres, las nacionalidades oprimidas, etc.luchas sindicales o del tipo de empleados contra empleadores. Esto ayuda a combatir la idea completamente falsa de que las cuestiones internacionales u otras cuestiones políticas generales no pueden ser nunca explicadas a los trabajadores. Ver "En defensa del marxismo". Ed. Fontamara.

Séptimo. El giro hace más y no menos importante la necesidad de construir partidos de campañas, partidos que ejecutan campañas centralizadas, políticas dictadas por la lucha de clases nacional e internacional. Tenemos necesidad de partidos que hablen política a los trabajadores por nuestras acciones y nuestras campañas políticas y no prioritariamente por la manera con la cual respondemos a los problemas y a las luchas sobre el lugar de trabajo. Mientras el giro se efectúa, estas campañas del partido son barreras esenciales contra las presiones derechistas y economicistas que, históricamente han afectado a los revolucionarios en la clase obrera. Si hay algo que el giro no cambia es nuestra oposición absoluta a toda concepción espontáneista de construcción del partido y de ganar a los trabajadores. Octavo. Hemos comenzado a extraer lecciones importantes en cuanto a la relación entre el giro y nuestra participación en la construcción de la lucha de la mujer, de las nacionalidades oprimidas y a propósito de cuestiones como la energía nuclear y la solidaridad internacional. Hemos aprendido a no confundir las fracciones sindicales y las fracciones de empresa con las fracciones construídas para dirigir el trabajo en otros terrenos particulares de lucha. Por supuesto, todo está ligado. Los militantes se encuentran en ambas. Pero no podemos reemplazar una forma organizativa por otra para efectuar nuestro trabajo. Si se dá, refleja simplemente la tendencia errónea en el plano interno a reducir las luchas de la mujer, de las nacionalidades oprimidas y otras luchas de masas a batallas en las fábricas y en los sindicatos. Nuestro giro es un giro hacia el exterior, no un repliegue sobre sí mismo. Las luchas que se desarrollan en el interior y en el exterior del movimiento obrero deben combinarse, y en consecuencia, reforzarse mutuamente. Nuestro giro, y los factores políticos que lo sustentan, aumentan las posibilidades y las ocasiones para los trabajadores industriales y para sus sindicatos a participar en otras luchas. Participamos en estas luchas, no solamente en tanto que militantes y dirigentes completos, sino cada vez más en tanto que dirigentes revolucionarios conscientes del movimiento obrero.

Nuestro objetivo es acelerar la convergencia de la clase obrera, de sus luchas y de sus organizaciones con las batallas de todos los oprimidos. Podemos decir con toda sinceridad a los oprimidos: "vuestras luchas no deben estar subordinadas a ninguna otra lucha". Sólo una dirección revolucionaria de la clase obrera puede decir ésto y actuar en base a ésto. De ésto depende la habilidad de la clase obrera para forjar alianzas necesarias y durables con todos los sectores oprimidos en la batalla común contra los explotadores.

Noveno. Nos hemos dado cuenta que allí dónde el giro ha sido conducido de manera sistemática, las camaradas mujeres y los camaradas de las nacionalidades oprimidas han adquirido mayor confianza en el partido y en sí mismos, como dirigentes de su clase, de sus luchas específicas y sobre todo, como dirigentes del partido.

El giro permite a los camaradas dar lo mejor de sí mismo.

Nuestro giro hacia la clase obrera industrial y sus sindicatos va igualmente en el sentido de ayudar a resolver la crisis de dirección del movimiento de la mujer y de las nacionalidades oprimidas. Hoy, estas luchas están confrontadas a una crisis de perspectiva de clase. Tienen necesidad de ir hacia una composición, una orientación y una dirección proletarias para hacer progresar su combate. Como partidarios y participantes de estas luchas ayudaremos a acelerar la resolución de la crisis de dirección partiendo de nuestra base en la industria, haciendo participar a nuestros compañeros y compañeras de trabajo en esos movimientos y luchando para que el movimiento obrero pese en la balanza. Irán y Nicaragua

Esto nos conduce a las campañas centrales y a las tareas políticas de la IV Internacional basándonos en las discusiones

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que tuvimos en el Secretariado Unificado. Definiendo estas tareas ante todo debemos destacar el inmenso esfuerzo que ha cumplido nuestro movimiento mundial para salvar la vida de nuestros camaradas iraníes prisioneros. Esto constituye uno de los más gloriosos capítulos de la Internacional durante el último período. Es la campaña urgente más eficaz que hayamos jamás realizado No solamente hemos salvado la vida de nuestros camaradas, sino que nuestros esfuerzos tuvieron un impacto directo y extremadamente progresista en la revolución iraní. Mensajes de protesta aparecieron regularmente en la prensa iraní obligando al gobierno a responder públicamente. Los camaradas iraníes informaron sobre las reacciones de sus camaradas de trabajo en la industria en este caso y en el amplio apoyo internacional en el movimiento obrero mundial. Como lo han demostrado los acontecimientos de hace algunos días, el punto central de este esfuerzo político va a cambiar ahora. Con la nueva profundización de la revolución iraní, la mejor defensa para nuestros camaradas será la solidaridad activa que nuestro movimiento mundial podrá aportar para ayudar a movilizar en torno a la reivindicación del pueblo iraní con respecto a la extradición del Sha y a la publicidad que podamos dar al papel que desempeñan nuestros camaradas iranís como combatientes antiimperialistas con un programa revolucionario e internacionalista para conducir la lucha a la victoria. Cuanto más amplitud adquiera el levantamiento revolucionario allí, tanto más mejorará la situación de nuestros camaradas presos.

En esta prueba de fuerzas entre las masas iraníes y el imperialismo norteamericano, nuestro movimiento mundial tiene un papel vital a desempeñar en la educación y en la construcción de una oposición frente a la amenaza de una agresión militar de los EE.UU. Podemos ayudar al pueblo iraní dominación imperialista.

Tenemos una responsabilidad y una oportunidad similar en lo que concierne a los acontecimientos que se han sucedido en otras partes del mundo: es la campaña de solidaridad con la revolución nicaraguense. Exigimos una ayuda masiva para ayudar a nivel gubernamental, por parte de las organizaciones de masas de los trabajadores, y por parte de otras instituciones. Nuestro fin es organizar a la vez en el exterior y en el seno del movimiento obrero, un Frente Unico de solidaridad para llevar esta campaña. Como lo han mostrado los llamados internacionales del nuevo gobierno sandinista, es una necesidad urgente e inmediata para la revolución nicaraguense.

Estamos convencidos que los que apoyan la revolución nicaraguense deben estar preparados a mayores conflictos en un futuro no muy lejano. El imperialismo norteamericano no se va a cruzar de brazos y no permitirá a los obreros y campesinos nicaraguenses ir hacia la creación del segundo estado obrero en América. Mientras las luchas que ponen este problema se profundicen, debemos prepararnos a la posibilidad de una intervención -bajo una u otra forma- a una escala suficientemente masiva para tratar de preservar la propiedad capitalista y restaurar el poder político burgués. Los acontecimientos mundiales y las relaciones de fuerzas entre las clases, en el interior como en el exterior de Nicaragua, pueden impedir una intervención norteamericana directa. Pero no podemos basarnos en ésto. Como las masas nicaraguenses, debemos estar preparados a movimientos militares directos de los EE.UU., o sostenidos por él. He aquí nuestra responsa-

Hemos destacado de manera correcta la actual táctica de la burguesía nicaraguense y del imperialismo, que consiste en dar una débil ayuda a los capitalistas nativos, para permitirles ganar tiempo. El fin es tratar de mellar las conquistas, las instituciones y la confianza del proletariado de Nicaragua.

Pero no debemos hacernos ilusiones y pensar que proceso revolucionario de Nicaragua está bajo el control sea de las fuerzas burguesas por la derecha, sea del FSLN y de las fuerzas revolucionarias, por la izquierda. Algunos sectores de explotadores provocarán continuamente conflictos y crisis como de igual manera las iniciativas tomadas por los obreros y los campesinos harán avanzar el proceso de manera inesperada. Independientemente de la táctica actual de la burguesía, continuarán surgiendo conflictos pues los capitalistas miden continuamente la capacidad de la revolución de oponerse a su resistencia y de avanzar. Como dirigentes políticos, seremos conducidos a dirigir, no solamente nuestras propias fuerzas, sino también todas las que quieren defender Nicaragua. Esta será la campaña a escala mundial de la IV Internacional. Esperamos participar en comités unitarios de solidaridad. Llevaremos este problema a los sindicatos, a las organizaciones de la mujer, y a las organizaciones de las nacionalidades oprimidas. Esta campaña debe igualmente tomar un destacado lugar en nuestra prensa, semana tras semana. Esto no significa contentarse con seguir los acontecimientos que afectan la solidaridad en nuestros países. La gente se sentirá más dispuesta a participar en esta campaña cuando estén más al corriente de los acontecimientos decisivos que se desarrollan en Nicaragua, y nuestra prensa tiene un papel a desempeñar indispensable para ayudar contra el boycot capitalista contra la revolución. Es uno de los medios más importantes a nuestra disposición para impulsar la solidaridad con Nicaragua y para alentar a los militantes a participar en la campaña de solidaridad. Igualmente, debemos ligar este esfuerzo a la defensa de Cuba contra el bloqueo imperialista y las amenazas militares que crecerán a medida que se profundice el conflicto en Nicaragua. La administración Carter ya intensifica sus presiones militares contra Cuba en respuesta a la solidaridad que Cuba dió muestras frente a Nicaragua como frente a otras luchas antiimperialistas en el Caribe y en América Central. Washington previene a Cuba que no tolerará interferencias a los planes imperialistas en Nicaragua. Es la significación de los movimientos, supuestamente en respuesta a la presencia de tropas soviéticas en Cuba, el simulacro de asalto contra Guantánamo, el refuerzo de la presencia naval norteamericana en el Caribe, la tentativa de formar una fuerza militar interamericana en la región, etc. Indochina

Otra campaña internacional importante debe estar centrada sobre Indochina. Esta será principalmente una campaña de propaganda llevada por nuestra prensa, no una campaña de acción como la de Nicaragua.

Se prepara hoy en Indochina una mayor ofensiva contrarrevolucionaria por parte del imperialismo.

Utilizando el hambruna como arma política y ocultándose tras el pretexto de una ayuda humanitaria, los imperialistas están empeñados en un proceso armamentista extremadamente importante y alientan una alianza entre el régimen militar reaccionario de Thailandia y las fuerzas opositoras al gobierno camboyano actual, que comprende desde el ejército de Pol Pot hasta los Kmers serei.

Pierre Rousset hizo un breve resumen de los principales temas de esta campaña. Voy a leerlo y proponemos adoptarlo como parte de este informe sobre las tareas de nuestro movimiento mundial:

"El marco:

— Defensa de la revolución indochina frente a las crecientes presiones imperialistas, donde el régimen de Pnompenh y las tropas vietnamitas combaten hoy contra las fuerzas sostenidas por el imperialismo.

— Defensa de los regímenes obreros de Indochina frente a las presiones ejercidas por la burocracia china.

— Lucha por desmantelar la totalidad de la red militar del imperialismo de los Estados Unidos en el Sudeste y en el Este asiático y apoyo total a las luchas revolucionarias en la región.

'Los ejes concretos de la campaña:

"— Por una masiva y urgente ayuda a los pueblos indochinos, sin condiciones políticas. Esto es particularmente urgente en el caso de Camboya, donde la ayuda financiera, médica, alimentaria y material en general debe ser enviada a Phompenh para salvar al pueblo camboyano del hambre y la enfermedad, como para ayudar a reconstruir el país y reanimar las actividades socio-económicas que se han derrum-

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bado. Por el cese del bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos a Vietnam y contra el embargo decretado por el Japón y por las potencias imperialistas europeas desde este año sobre la ayuda alimentaria y económica.

"— Por el cese de la brutal utilización por el imperialismo del arma alimentaria. Hay que explicar las fraudulentas campañas internacionales "humanitarias" del imperialismo con respecto a los refugiados camboyanos y vietnamitas.

"— Hay que salvar del hambre a los refugiados camboyanos en Thailandia y a lo largo de su frontera. Pero esta ayuda humanitaria en ningún caso debe ser utilizada como cobertura para aportar ayuda material a las fuerzas combinadas de combate de los Khmers rojos, por una parte, de los Khmers serei, de los Khmers Serika y los Shianukistas por la otra, como sucede actualmente. Nos oponemos a una ayuda de este tipo.

"Thailandia, el régimen del ejército Thailandés, no deben ser utilizados como centro para atacar los países indochinos, sea por la frontera camboyana o laosiana.

"En todo conflicto que enfrente fundamentalmente a las fuerzas militares pro-imperialistas y de los países y gobiernos obreros, los revolucionarios no pueden ni deben permanecer neutrales. Sin equívocos, se ubican al lado de los regímenes obreros amenazados.

"— Reconocimiento diplomático de los gobiernos vietnamita, laosiano y camboyano. Los representantes del ejército de Pol Pot -Khieu Samphan deben ser expulsados de las instancias internacionales, tales como las Naciones Unidas."

He aquí las grandes líneas que proponemos para nuestra campaña sobre Indochina. Detención del programa nuclear

La cuarta tarea que queremos instrumentar es la campaña antinuclear. No será organizada internacionalmente de la misma manera que la campaña de Nicaragua, pues ésta depende mucho más de los ritmos de los movimientos en los distintos países. No obstante, queremos coordinar nuestra participación a nivel mundial en esta lucha de importancia internacional. Es este actualmente, el único movimiento de protesta de masas que toma tal amplitud a escala mundial y se extiende desde los países imperialistas avanzados hasta los países semicoloniales.

Nuestro objetivo es claro: Que todos los reactores nucleares sean detenidos inmediatamente. Queremos hacer participar al movimiento obrero en esta lucha. Pensamos que se trata de una cuestión de sobrevivencia para la clase obrera y no nos sometemos a la demagogia derechista de numerosos dirigentes obreros colaboracionistas de clase que tratan de convencer a los trabajadores que la energía nuclear significa trabajo y progreso, cuando radiaciones lo que implica un peligro constante de destrucción masivo.

Debemos participar en los comités y las coaliciones en nuestros respectivos países y proponernos dirigir campañas antinucleares. Debemos utilizar nuestra creciente base en la industria para ayudar a reforzar el movimiento haciendo participar a los obreros industriales en esta lucha. Pensamos que la encrucijada es grande para el movimiento obrero y que debe volcar todo su peso para el cierre de los reactores.

Este movimiento representa igualmente una creciente base de oposición a la rápida extensión del arsenal de las potencias imperialistas. En algunos países, han tenido lugar amplios movimientos de protesta sobre esta cuestión. La forma de establecer el vínculo entre estas dos cuestiones, al nivel táctico difiere según los países y la situación.

El movimiento anti-nuclear representa un acontecimiento político importante para toda la Cuarta Internacional. Como ya lo empezamos a ver, este movimiento será una fuente importante de reclutamiento de cuadros para nuestro movimiento y para nuestras organizaciones de la juventud en el próximo período.

Claro está que hay muchas otras campañas importantes. Por ejemplo, la del derecho al aborto y otras actividades relativas a la liberación de la mujer. Estas serán tratadas como puntos separados en el orden del día de este congreso.

Están también las luchas de los trabajadores inmigrados, de las nacionalidades oprimidas, de los campesinos y de los pequeños agricultores, etc.

No obstante, en el tiempo que se nos ha acordado, queremos llamar la atención sobre otro esfuerzo urgente en el que nuestro movimiento a escala mundial está comprometido y que debe continuar impulsando. Se trata de la importante campaña organizada en defensa de Peter Uhl y otras víctimas de la burocracia checoslovaca.

Esta no es simplemente una campaña de solidaridad o de defensa puntual, lo que sería ya una justificación suficiente. Pero hay algo más

Este tipo de solidaridad efectiva con los disidentes de los Estados obreros burocratizados es hoy la medida más importante que la Internacional puede tomar a fin de ganar cuadros del movimiento trotskista en Europa del Este -y podemos agregar en China. Algunas preguntas y respuestas

Quiero terminar con algunas preguntas que han sido planteadas con respecto al giro.

¿No es mecánico?, ¿no es una excusa?, ¿no es una obsesión

Y bien, creo que se puede decir que estamos un poco obsesionados con la idea de enviar amplias fracciones de camaradas a las grandes concentraciones de trabajadores industriales. Se puede jugar con las palabras. Pero nos declaramos culpables.

¿Es mecánico? En un cierto sentido sí. La mecánica que permite desatar verdaderamente el giro es una condición que debe ser puesta como previa al cumplimiento político de éste.

¿No es una excusa? No, no es una excusa, sino todo nuestro análisis político sería falso.

La dirección de la IV Internacional, el Comité Ejecutivo Internacional debe dirigir el giro.

Debe dirigirlo, por medio de análisis político a fin de situarlo en el desarrollo de la lucha de clases en escala mundial.

Debe dirigirlo, en el sentido que un gran número de sus miembros vayan a la industria.

Debe dirigirlo, coordinando a escala mundial, facilitando el cambio de experiencias y de informaciones, tanto entre las direcciones nacionales como entre los camaradas que trabajan en la industria de distintos países.

Esto significa que el Comité Ejecutivo Internacional como todas las otras instancias de dirección de nuestro movimiento, deberá comenzar a organizar su trabajo de manera diferente. Los órdenes del día de sus reuniones deberán cambiar, deberán ser ampliadas las cuestiones que deberá considerar y sobre las que deberá deliberar.

Por ejemplo, la próxima reunión del CEl deberá abocarse concretamente sobre las estadísticas que señalen los progresos del giro, y evaluar sus implicaciones políticas y organizativas. La única manera de medir el éxtio del giro es observando honesta y friamente las cifras, el número y el porcentaje de camaradas en la industria en cada sección, el número fracciones industriales que funcionan, el número de cuadros dirigentes que efectúan el giro. Sólo examinando estas cifras podremos evaluar los progresos hechos en la aplicación de la decisión central de este Congreso. He aquí lo que debemos hacer en la próxima reunión del CEl.

Cuanto más seamos capaces de sacar las lecciones y aplicar la resolución, más rápido el giro quedará tras nuestro. El giro es una medida táctica radical cuya necesidad proviene del desarrollo histórico de nuestro movimiento y del estado actual de la situación política mundial. Es una respuesta anormal a una situación anormal, una situación en la cual la gran mayoría de nuestros militantes en todas nuestras secciones no fueron trabajadores de la industria. Una vez aplicada esta medida táctica e históricamente necesaria-una vez que la situación anormal con respecto a la composición social de nuestro movimiento y el terreno actual de nuestra intervención hayan cambiado- el giro se encontrará tras de nosotros. En los EE.UU. hablamos de "pereci-

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miento del giro" si es conducido hasta el fin, entonces la tác•tica no tiene más razón de ser. Varios camaradas me han dicho: "no olvides de señalar que nuestro movimiento está enfrentado a una crisis, que tenemos numerosos problemas". Con respecto a ésto, es un factor importante que es necesario recordar. Los problemas con los que estamos enfrentados el reflejo de reveses decisivos para la clase obrera, como los de los años 30 -el ascenso del fascismo y la guerra mundial o retrocesos políticos como los de los años 1950. En última instancia, la crisis y los problemas a los cuales estamos enfrentados encuentran su origen en la necesidad de prepararnos a los desafíos y a las posibilidades que se desprenden de la lucha de clases ascendente y de una situación en la cual las relaciones de fuerzas a escala mundial evoluciona a favor de nuestra clase. La salida de estas luchas no está aún definida. Las más importantes no se han producido aún. Ellas van a promover nuevas fuerzas de nuestra clase y de sus aliados. Construir un partido mundial de masas

En vista de estas perspectivas revolucionarias, es también decisivo el giro porque pone a la IV Internacional en condicio-. nes de cumplir con lo que será el desafío más importante para la construcción del partido mundial de masas de la revolución socialista.

Donde existimos actualmente en el mundo no tenemos más que pequeños grupos de propaganda. Para cumplir la, tarea que nos hemos fijado, debemos ser capaces de girar hacia las capas de revolucionarios que vienen de otras direcciones y de otras tradiciones, revolucionarios en los actos como los que emergieron de la revolución cubana o de la revolución nicaraguense, de las corrientes de izquierda que surgen de la crisis del movimiento sindical y de los partidos reformistas. Nuestra capacidad para ligarnos a ellos atraerlos hacia nuestro programa y a convencerlos de su necesidad, a reunir nuestras fuerzas y las suyas en un cuadro político y organizativo común, solamente así podemos construir un partido mundial de masas. Esto no puede hacerse únicamente en base a reclutamiento individual en nuestras secciones.

Pero esta tarea histórica no puede ser cumplida más que por organizaciones enraizadas en la industria y compuestas por trabajadores industriales.

Frecuentemente destacamos que aún partidos revolucionarios relativamente pequeños pueden crecer de una manera tumultuosa durante los levantamientos de masas, cuando están compuestos por combatientes que surgen de estas batallas de clase. Es verdad, es lo que sucedió con los bolcheviques en 1917.

Pero ésto puede suceder únicamente a partidos de trabajadores industriales que han sido ya medidos en la acción, que tienen experiencia y que son respetados en el movimiento obrero. Esto no puede provenir del exterior de la clase obrera. Aquéllos que se encuentren en el exterior cuando tales acontecimientos se produzcan serán simplemente sobrepasados; la ocasión estará perdida. Tal es el fin del giro: Ubicar nuestros cuadros dónde deben estar para construir partidos obreros que sean capaces de crecer a partir de batallas de clase que sabemos están a la orden del día en escala mundial. Sino nuestro programa del cual el proletariado mundial tiene necesidad para trazar el camino hacia la victoria será letra muerta en lugar de ser una guía para la acción revolucionaria de las masas. No garantizamos que el giro nos llevará a adoptar una táctica correcta o nos ayudará a desempeñarnos mejor políticamente ante oportunidades de este tipo. Ninguna promesa de ninguna clase. Estos problemas serán das en cada sección, en cada lugar y ante cada nueva situación. Podemos simplemente garantizar que estas decisiones no pueden ser tomadas correctamente sin el giro, sin partidos compuestos en su amplia mayoría por trabajadores indusPor último, debemos poner fin a un mito. Esto me ha golpeado al leer un documento que trata sobre un cambio de ideas entre los dirigentes del Socialist Workers Party de Gran Bretaña y camaradas del International Marxist Group. EI SWP británico advierte contra el hecho que hace algunos años, su organización americana había tratado de establecer la gran mayoría de los camaradas en la industria y que la experiencia había terminado de manera desastrosa. He aquí lo que dicen:

"Estando en total acuerdo con el objetivo de la sólida implantación de los revolucionarios en la clase obrera industrial, pensamos que el método propuesto para alcanzar este fin conduce al desastre. La 'proletarización' o la 'industrialización', es decir, el hecho de transplantar ex-estudiantes a la industria no es más que un substituto, y un substituto peligroso, frente a la verdadera tarea de la construcción de partidos obreros. '''La industrialización' puede tener ciertos atractivos superficiales. Da resultados rápidos, aumenta de manera significativa el número de trabajadores manuales entre los militantes. Sin embargo, hay que pagar un precio muy caro para alcanzar tales resultados. Los camaradas pequeño burgueses que son enviados a la industria están obligados a adaptarse a su nuevo medio ambiente. La primera prioridad que se dan es de hacerse aceptable a los ojos de sus camaradas de trabajo. El resultado natural es que ocultan mucho o completamente sus opiniones políticas, y concentran sus esfuerzos por convertirse en buenos sindicalistas. Se cava un abismo entre su vida como revolucionario y su vida como militante obrero. En su lugar de trabajo, su prioridad no es ganar otros trabajadores a la política revolucionaria, vender el periódico del partido o presentar un programa de lucha contra los patrones, sino afirmarse pura y simplemente como buen militante. Al interior de la organización se convierten frecuentemente en una fuerza conservadora con una tendencia a adoptar, por ejemplo, lo que piensan que es una línea 'superproletaria' (es decir reaccionaria) sobre cuestiones tales como por ejemplo: la opresión sexual y adoptar posiciones generalmente economicistas. "Al mismo tiempo, 'la industrialización' tiende a crear dos tipos de militantes en la organización. Hay los 'cuadros trabajadores bolcheviques' que han efectuado la transición de pequeños burgueses a 'proletarios' y que en consecuencia tienen tendencia a considerarse como una élite, y los otros, que existen, no para construir el partido u organizaciones de su lugar de trabajo, sino para 'servir a los 'proletarios'. El trabajo en los sindicatos de empleados y en los medios estudiantiles, que están lejos de ser esferas de actividad subestimables, sufren enormemente cuando son sometidos a este género de régimen. "No inventamos este escenario. Se ha desarrollado en un caso particular, en el interior de nuestra propia organización. Esto sucedió a la Internacional Socialist en los EE.UU, donde la 'industrialización' produjo un periódico que apenas habla de política, un aparato de pretensiosos permanentes, una capa conservadora de estudiantes 'proletarizados' y en la base estudiantes y empleados desmoralizados. El resultado final es que la organización se ha disuelto en diversos reagrupamientos de tipo sindical y en un mensual de propaLa conclusión que extrae el SWP británico es: no entréis en la industria. El giro es falso. Nosotros decimos exactamente lo contrario. Decimos que la razón por la cual la experiencia de la IS condujo a un fracasoy qué fracaso- se encuentra en el programa y en la dirección que lo efectuó. La razón de este fracaso es que esta organización oponía la entrada a la industria y el "trabajo sindical" por una parte al desarrollo de un periódico obrero claramente político, a una formación marxista y a campañas políticas sistemáticas, por la otra parte. Cuando hicieran el giro, la dirección despolitizó conscientemente todas las instituciones del partido. Si tales posiciones erróneas son adoptadas entonces el giro será un fracaso. Se perderán camaradas. no se podrá reclutar ni continuar politizando a jóvenes trabajadores. Si el partido está obligado a elegir entre el esfuerzo para hacer entrar camaradas a la industria y el de conducir campañas políticas organizadas, entonces por supuesto, el ingreso será un fracaso.

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Pero nuestra visión es totalmente diferente. No pensamos que camaradas que han sido reclutados y formados en el movimiento de protesta y en luchas importantes de los oprimidos serán menos políticos, menos feministas o menos opuestos a la energía nuclear cuando sean trabajadores industriales o militantes sindicales. Creemos -y nuestra experiencia ya lo confirma- que los camaradas adquieren cada vez mayor confianza en sí mismos y resultan cada vez más eficaces durante estas luchas.

Por último, tras la oposición al giro -sea consciente o nohay la idea, en cierta manera, de que los trabajadores son inherentemente, menos revolucionarios, menos políticos y más racistas que otros sectores de la población. Esto es absolutamente falso.

Estamos convencidos que los trabajadores no son menos políticos que otros sectores de la población. Al contrario, estamos convencidos que cuando la lucha de todos los oprimidos se produndice, los trabajadores de la industria tomarán cada vez más la delantera. Pero para efectuar el giro, debemos mirar los hechos de frente, debemos mirar friamente, honestamente, y profundamente el tamaño, la composición y los problemas actuales de nuestro movimiento. No existen asuntos o definiciones formalmente correctas que nos puedan ayudar a convertirnos en partido proletario tanto por su composición social como por su programa. Debemos partir de nuestra verdadera composición a fin de poder determinar las tareas y las verdaderas oportunidades que se nos ofrecen. Estar a la altura de las situaciones futuras No hay razones para caer en el pesimismo. Debemos considerar la crisis y los problemas a los que estamos confrontados como los reflejos de un período que se abre y en el cual podremos resolverlo. El giro nos dará las perspectivas políticas que necesitamos para construirnos y para avanzar. A escala mundial, representamos la única alternativa revolucionaria organizada para el movimiento obrero. Todas las otras corrientes internacionales han fracasado. Estamos convencidos que efectuando el giro hacia la clase obrera industrial debemos construir simúltaneamente un partido mundial y nuestras secciones nacionales. No podemos construir partidos obreros revolucionarios en ningún lugar del mundo sin luchar al mismo tiempo por construir el partido mundial. Y este partido mundial no podrá ser construído y no lo será si no está compuesto de partidos obreros enraizados en la industria en los países del mundo. Efectuando este giro, abrimos la vía para una nueva etapa en la construcción del partido internacional de la revolución socialista que la clase obrera necesita para echar abajo el capitalismo mundial.

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