Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Guerra del Golfo: Crear dos, tres, muchas Intifadas

· Inprecor n.º 82, febrero de 1991 · pp. 4-7 · 2.836 palabras

Nunca en la historia, una guerra habrá sido tan anunciada y su plan conocido con tanta anticipación. La ofensiva desencadenada por el ejercito norteamericano y sus supletorios en la noche del 16 al 17 de enero pasado corresponde en todos sus puntos al guion preparado por los estrategas del Pentágono desde el comienzo de lo que se ha llamado la crisis del Golto. Salah Jaber escribio el dia

18 este análisis sobre las causas y las perspectivas de la guerra.

La guerra del Golfo

Crear dos, tres,

muchas Intifadas

Hemos insistido desde el comienzo de la crisis que los verdaderos objetivos de Washington iban mucho más alla del litio fender su hegemonia sobre les. región en la que se encuentran no solamente las mayores reservas de petrófantoches que "reciclan" enormes ren las petroleras en beneticio directo o in directo de las economías y los gobiernos imperialistas; 2. Afirmar la supremacía político-militar absoluta de los Estados Unidos en el marco del "nuevo orden mundial" surgido del desmoronamiento de los regímenes estalinistas de oriental y de la parálisis cre iente, y la colusión, del poder burocra tico en la URSS; 3. Justificar, en ese contexto el mantenimiento o incluso el aspectos "conteamericana, poniendo a contribuciór para financiarla a los ricos beneficiarios iguas alistas 4. Coleros dar si deara.

zació ra detento de veniajas copalanca

les y financieras. Un objetivo básico

Salah Jaber nar la presencia iraki en el emirato, sino también la pretensión de Irak de hegemonía regional desafiando a la de los EEUU, dando un ejemplo ante el resto del mundo. Este objetivo era intocable para la admnistración Bush: debía ser alcanzado cueste lo que cueste, por la guerra o por medios "pacíficos" En otros términos, la única opción dejada a Sadam Husein era capitular sin combate o ser aplastado militarmente. La intransigencia en este conflicto no ha correspondido a Sadam Husein sino al presidente norteamericano. Los compromisos buscados por Husein El dictador irakí estaba dispuesto ciertamente a acomodarse a más de una fórmula de ompromiso. Incluso excluyendo toda ganancia territorial en Kuwait, según el principio enunciado por Bush de "ninguna recompensa para la agresión" (principio fácil de valorar cuando viene de un gobierno que exige graves concesiones a los árabes como contrapartida a una hipotética retirada israelí de una parte de los territorios ocupados en 1967), un compromiso era posible sobre la base de las propuestas hechas por el propio Sadam Husein el 12 de agosto de 1990, diez días depués de la invasión del emirato por sus tropas.

El déspota de Bagdad acababa entonces de verificar el atolladero en que se había metido. Después de haber amenazado en vano al emir de Kuwait para sacarle los fondos indispensables para la recuperación del Estado irakí, había invadido su territorio prometiendo retirarse tres dias después, con la esperanza de obtener satisfacción a cam-

Página 5

bio. Luego, ante la obstinación del emir, proclamó su "derrocamiento" y a continuación la anexión pura y simple de su territorio, prosiguiendo su huída hacia delante frente a la reacción americana y mundial. El 12 de agosto Sadam Husein proponía discutir globalmente la presencia de sus tropas en Kuwait, la de las fuerzas israelíes en Cisjordania y Gaza y las fuerzas sirias en el Líbano. El fin de la maniobra no era justificar la prolongación de su ocupación de Kusino, como fue mostrandose a continuación, permitirle retirarse sin perder la cara. El propio comportamiento de las tropas irakíes en el emirato, saqueando y transportando todo lo que podian hacia Irak, prueba que su presencia allí no era considerada irreversible. Su jefe quería solamente poder disponer, no de una recompensa para mismo (probablemente había comprendido ya que no había que creer en ella), sino de una ganancia para la "causa árabe". Probablemente se habría sentido muy satisfecho con la decisión de reunir una Conferencia Internacional sobre Oriente Medio a cambio de la retirada de sus hombres. El rechazo de Bush La admnistración americana ha torpedeado de punta a punta esta vía de solución, hasta el último momento, rechazando la propuesta francesa ante el Consejo de Seguridad. Bush ha excluído categóricamente no sólo todo compromiso, toda "recompensa", sino también explícitamente toda salida que permitiera a Sadam Husein salvar la cara. Las escasas tentativas diplomáticas de la Casa Blanca, como el encuentro Baker-Haziz en Ginebra el pasado 9 de enero, estaban destinados exclusivamente a ablandar a la opinión pública americana y ganar el apoyo del Congreso de los EEUU. Se trataba de hacer aparecer a los irakíes como intransigentes por rechazar la única opción que se les ofrecía, la de la capitulación total e incondicional. O incluso algo mucho peor, como lo dejaba entender de Bush a Husein que Tarek Haziz se negó a dar por recibida, a causa de su tono insultante. Esta carta precisaba la amenaza americana: mucho más que la "liberación " de Kuwait por la fuerza, "la destrucción del sistema militar irakí", añadiendo esta frase terrible: "Lo que está en juego no es el porvenir de Kuwait, que será libre y su gobierno será restablecido, sino bien el porvenir de Irak."

El objetivo real de Washington se inscribia en la misma lógica del despliegue de sus fuerzas en la región del Golfo. La "lógica de guerra" ha sido deliberadamente elegida desde el comienzo por los Estados Unidos, contrariamente a lo que dejan creer las elucubraciones de François Mitterrand. En efecto, las fuerzas desplegadas no guardaban en absoluto proporción con el objetivo declarado, es decir forzar al ejército irakó a abandonar Kuwait, incluso basándose en la doctrina de la superidad aplastante de Powell-Cheney. Las cifras son conocidas.

Añadamos solamente este comentario del Newsweek fechado el 21.1.91: "Sustancialmente, la misma fuerza que alineaba la OTAN contra el bloque soviético en Europa central y que representa un esfuerzo de cuarenta Pacto de Varsovia recurriendo a teche- anular la ventaja numérica del logías punta. Pero los irakíes sólo tienen unos 650 aviones operativos, de los cuales sólo entre 65 y 75 son modelos soviéticos de alta gama. Las fueraliadas tienen en frente buenas defensas, según los criterios del Tercer Mundo, pero nada comparable al bosque de misiles tierra-aire soviéticos del Pacto de Varsovia".

Es claro pues hasta qué punto estas estaban en proporción con el medio elegido por el Consejo de Seguridad de la ONU para forzar la retira la iraki: es decir, el embargo, convertido de hecho en bloqueo. Los argumentos de la Casa Blanca contra los miembros del Congreso americano que privilegiaban la opción de bloqueo a largo plazo, como medio "pacífico" de obtener la retirada iraki de Kuwait son, bajo este punto de vista, de un absurdo y una hipocresía inigualables.

La administración Bush explicaba que la importancia de las fuerzas que había desplegado hacía imposible una estrategia de bloqueo a largo plazo que pudiera durar un año o más, aunque sólo fuera por razones financieras, por no hablar de la moral de las tropas y de la fijación sobre el terreno de la mayor parte de las fuerzas americanas de intervención. Este argumento estaba viciado en sus premisas: ¿por qué no se con desplegar fuerzas adaptadas al objetivo del bloqueo a largo plazo? El propio Bush añadía: la liberación de Kuwait es una tarea urgente porque los irakíes están saqueando el país. ¡Como si destruir un país fuera un medio de salvarle de un saqueo!Una guerra deseada

Por consiguiente, todo lleva a confirmar que la guerra desencadenada en la noche del 16 al 17 de enero era deseada por Washington y que su objetivo era el aplastamiento del potencial militar-industrial irakí. Todos los que han contribuído a dar una "legitimidad internacional" a la acción americana y han mantenido la mixtificación de que el objetivo del despliegue de fuerzas en el Golfo era la recuperación de la beranía" del Estado kuwaití sobre su territorio -más bien, la restitución de éste a sus propietarios "legítimos", el emir de Kuwait y los miembros de su familia- han sido cómplices de la agresión americana.

Este es el caso de las "palomas" que han votado los poderes de guerra en el Congreso americano, burlados por las garantías de Bush según las cuales era el único medio de persuadir a Sadam Husein para renunciar sin combate. Este es también, por supuesto, el caso

Página 6

de la socialdemocracia europea, que ha hecho un falso papel de "ingenua" en el conflicto, ya que a instancias del go. bierno francés, ha apoyado todas las resoluciones americanas en la ONU, cluso la que autorizaba el uso de la uerza después del 15 de enero, lo cua constituía un abandono implícito de la estrategia "pacífica" del bloqueo. Y, lo peor, la scoialdemocraci acion amerida de la guer a rea

La socialdemocracia, y otros "demócratas" de la Europa imperialista, han usado y abusado el argumento falaz de a batalla democrática contra una es Pantosa resta de usa ya así eco a

. hipocresía de Bush. Ya sabemos lo cuanta on sado menos dono i.

de la ropas de menendon tan dete

Un cómplice en Moscú En cuanto a la complicidad de Gorbachov que, todavía ayer, se hacía pasar por campeón de la paz, es hablando propiamente innoble. Moscú se ha vendido literalmente al imperialismo, en primer lugar al imperialismo americano, su principal adversario mundial más de cuatro decenios. Desde la ignominiosa transación realizada en la cumbre de Helsinki el 9 de septiembre de 1990 hasta el voto del 29 de noviembre de 1990 en el Consejo de Seguridad autorizando el recurso a la fuerza con-

-precedido por promesas de préstamos del orden de 6.000 millones de dólares por parte de las monarquias petroleras del Golfo, incluyendo 1.000 millones avanzados por el emir de Kuwait, Gorbachov habrá conseguido al menos suprimir toda ilusión persistente de militantes antiimperialistas del Tercer Mundo sobre la confianza en la ayuda de la URSS

La represión brutal y sangrienta del novimiento nacional lituano por las troas del Kremlin, aprovechándose que la atención mundial estaba concenrada en el Golfo, la reacción de Bust en ser mano acotada neromante tivos reales de Washington, como lo éramos nosotros y cualquiera que no se deje intoxicar por las mentiras de los medios de comunicación imperialistas. Nosotros alertamos contra el Apocalipsis Now-ll que el Pentágono preparaba contra Irak. Así dijimos que cuando Bush aseguraba que "no será otro Vietnam, no será una guerra prolongada", decía la verdad, ya que sus generales peparaban más bien otro Hiroshima. Pero nos quedamos por debajo de la realidad. Más que un nuevo Hiroshima Sólo en el primer día de bombardeos, más de 20.000 toneladas de bombas cayeron sobre Irak, de una potencia total equivalente a vez y media la bomba atómica de Hiroshima. Hay que compa rar estas cifras con las 3.000 toneladas diarias, que en el momento más fuerte de los raid durante el último año de la 2ª Guerra Mundial arrasaron Alemania, o con las 40.000 toneladas que cayeron sobre Hanoi y Haiphong en dos semanas, en diciembre de 1972. En mucho menos de 24 horas, la aviación norteamericana y aliada ha efectuado el 17 de enero más de 1.300 incursiones en Irak y Kuwait, o sea como el conjunto de las realizadas en Vietnam en las dos terribles semanas

¿Cuantos Bhopal y Chernobyl ha asumido el riesgo de desencadenar la locura destructora del Ejército norteamericano? ¿Cuál será el número final de víctimas de esos bombardeos y de sus consecuencias? No lo sabemos. El Pentágono y la Casa Blanca tampoco y esto es lo más terrible. Para ellos, los objetivos de esta guerra compensaban sobradamente arriesgar a poblaciones enteras, no solamente la de Irak, sino también las de los países vecinos a los que Sadam ha prometido extender el Poner fin a esta masacre Hay que detener esta carnicería, estas destrucciones que no están dirigidas contra un déspota sino contra su pueblo y su país. Irak, nuevo Cartago está al borde de ser destruído por los romanos de hoy, mucho más criminales y violentos que los de la antigüedad. Hay que maximizar el coste de esta agresión para los imperialistas. El poderoso movimiento anti-guerra que ha precedido al desencadenamiento de la agresión y que se amplía desde entonces en particular en los países que participan en la cruzada contra Irak y en los países árabes, puede obstaculizar se• riamente la acción de los EEUU, imponiendo al menos que se detengan inmediatamente los bombardeos, para proseguir e intensificarse después has-

Página 7

PMERJOU Frances SAUVEZ VO ta obtener la retirada de todas las fuerzas imperialistas de la región del Golfo. Por la misma naturaleza de los objetivos que la han motivado, deseamos con todo el corazón la derrota de la agresión imperialista. Pero no hay que hacerse ilusiones. La única posibilidad real de crear al menos las condiciones de una derrota política del imperialismo -incluso en Vietnam su derrota fue política y no militar- reside hoy en el desarrollo y la radicalización del movimiento de masas opuesto a la agresión. Para ello sería necesario que Irak resistiera aún bastante tiempo y eso no es nada seguro.

El dominio del cielo por el Ejército norteamericano le da una ventaja decisiva en esas regiones desérticas, en terreno descubierto, y le permite finalizar sin grandes dificultades su trabajo de destrucción. Ningún ejército tecnológicamente inferior podría resistir. Pero quedan las zonas urbanas en las que un ejército con determinación puede mantenerse largo tiempo, incluso frente a un enemigo que disponga de una potencia de fuego mucho más grande Esto es lo que los defensores de Beirut demostraron frente al Ejército sionista

Pero ¿cuál puede ser la determinación de los soldados irakíes en Kuwait? El grueso de las tropas concentradas allí por Sadam Husein, exponiéndolos a graves pérdidas, está formado por unidades del "Ejército popular", una especie de milicias creadas por el poder baasista, mal alimentadas y débilmente

Es probable que Sadam Husein haya elegido enviar una masa así de milicianos a Kuwait porque son los menos fiables de sus combatientes y hubieran podido volver sus armas contra él. El hecho de que el acceso de Kuwait a Irak sea controlado por las fuerzas de élite de Husein, la famosa Guardia presidencial, puede ser comprendido también, no solamente como una preocupación por la defensa del territorio propiamente irakí, sino bién como una fuerza de disuasión a las tropas acumuladas en Kuwait respecto a toda deserción o retirada. La vía de la Intifada La locura asesina de George Bush sólo puede ser igualada por la de Sadam Husein que ha metido nuevamente a su pueblo en una aventura que está al borde de costar a Irak lo que haya podido salvaguardar de las destrucciones y masacres de la absurda guerra contra Irán. Incluso si se quiere considerar que la invasión de Kuwait por Irak tiene algún carácter progresista, es evidente que la relación de fuerzas la convertía en una empresa insensata y por tanto criminal, la última locura de un dictador acorralado.

La otra cara de esta tragedia son las inmensas ilusiones sobre Sadam Hu-

TA

sein que se han apoderado de una parte importante de las masas árabes, y sobre todo de las masas palestinas. llusiones ciertamente producidas por años de frustración y amargura frente a la arrogancia de los imperialistas y de los sionistas. Pero ilusiones en todo caso y ademas peligrosas porque el despertar puede ser brutal y la desilusión puede convertirse en desesperanza. una generación de las masas árabes había colocado inmensas en el Egipto de Nasser. Creían en la invencibilidad de su Ejército y de sus misiles. El choque fue terrible cuando esas masas se apercibieron de que en sólo seis días de guerra su héroe había

Nasser era incomparablemente más progresista y popular que Husein. La relación de fuerzas entre su Ejército y el de Israel era mucho mejor que la que hay entre el Ejército irakí y la coalición que tiene enfrente. Y sin embargo fue derrotado, porque era inferior tecnológicamente a los israelíes y era incapaz de concebir una estrategia basada en la movilización revolucionaria del conjunto de los pueblos árabes, el estallido del consenso sionista por el llama-

ENFANTS DE LA

MORTDANSLE

GOLFE

miento fraternal a los trabajadores judíos y el apoyo del movimiento antiimperialista mundial.

Esta lección debe ser asumida de nuevo por las masa árabes. Dos decenios de derrotas y la extrema debilidad del movimiento revolucionario les han hecho olvidar las enseñanzas de 1967. Incluso el pueblo de la Intifada ha olvidado que ha ganado más en su apogeo de movimiento popular auto-organizado en 1988, que lo que todos los portavoces del nacionalismo burgues han podido conquistar jamás para él Es la Intifada la que muestra el camino y no Sadam Husein. Pero para vencer, a Intitada necesita extenderse a otros países árabes, incluyendo Irak. Si hubiera triunfado antes de esta guerra, habría contado con un potencial consipara ponerlo al servicio de la causa palestina y de la revolución. Ahora, la locura del déspota de Bagdad ha dado al imperialismo la ocasión de destruir este potencial.

El imperialismo puede ganar un asalto, pero no ganará la batalla. La tarea es crear dos,tres, muchas inti-

Salah Jaber. 18.1.91