Del primero al 4 de junio pasado, se realizó el 7º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores
(PT) brasileño. La resolución más importante aprobada en este Encuentro es el texto programático
Brasil
El socialismo petista
que reproducimos a continuación.
resolución se propone reafirmar nuestro juicio sobre el sistema capitalista, consolidar sintetizadamente la acumulación partidaria en lo que se refiere a la alternativa socialista, desafíos histórico-doctrinarios fundanentales a la causa del socialismo y roponer un amplio debate al PT y a la sociedad brasileña sobre la superación concreta de tales desafíos.
1. El PT nació con propósitos radicalmente democráticos. Surgimos combatiendo la dictadura militar y la opresión burguesa, exigiendo en las calles y en los centros de trabajo el respeto a las libertades políticas y a los derechos sociales. Crecimos denunciando la transición conservadora y construyendo las bases de la soberanía popular. En diez años de existencia, el PT siempre ha estado a la vanguardia de las luchas por la democratización de la sociedad brasileña: contra la censura, por el derecho de huelga, por la libertad de opinión y manifestación, por la amnistía, por el pluralismo, por la Constituyente autónoma, por elecciones libres y directas. Nos convertimos en un gran partido de masas denunciando la expoliación de los derechos de la ciudadania por el poder del Estado, la subordinación de los sindicatos al aparato estatal, la imposición sindical. Diversos compañeros dieron su vida en la lucha de los trabajadores por la democracia: Santos Dias, Wilson Pinheiro, Margarida Alves, Pe Josimo, Chico Mendes y tantos otros. En la raíz de nuestro poryecto partidario está justamente la ambición de hacer de Brasil una democracia digna de ese nombre. Porque la democracia tiene para el PT un valor estratégico. Para nosotros es, a un mismo tiempo, medio y fin, instrumento de transformación y meta a ser alcanzada. Aprendimos en carne propia que la burguesía no tiene compromiso histórico con la democracia. La relación de las élites dominantes con la democracia es puramente táctica: se valen de la vía democrática cuando pragmáticamente les conviene. En realidad, la democracia interesa sobre todo a los trabajadores y a las masas populares. Hoy, resulta imprescindible para profundizar sus conquistas materiales y políticas. Resultará fundamental para la susera con de laviimes. Asi como sera que vivimos. decisiva sociales gobiernen de hecho la socie dad socialista por la cual luchamos
2. La vocación democrática del PT, sin embargo, va más allá de las banderas políticas que defendió y defiende. También en su organización interna se expresa nuestro compromiso libertario. Esta refleja el empeño simpre renovado de direcciones y bases militantes para hacer del propio PT una sociedad libre y participativa, premisa de aquella otra, mayor, que pretendemos instaurar en
Refractario al monolitismo y al verticalismo de los partidos tradicionales -inclusive de muchas organizaciones de izquierda- el PT se esfuerza por practicar la democracia interna como requisito indispensable para su comportamiento democrático en al vida social y en el ejercicio del poder político. Lo mismo vale para la relación del partido con sus bases sociales y con la sociedad civil en su conjunto. En buena hora ha nacido por la fuerza de los movimientos sindicales y populares y con ellos mantiene un poderoso vínculo de inspiración, referencia e interlocución, política. El PT se niega por principio a
BRASIL URGENU
PRESIDENTE
Documento del PT sofocar su autonomía transmisión. en la diversidad. Confluyeron para "la creación del PT, como expresión de sujetos sociales concretos, más o menos institucionalizados, diferentes corrientes de pensamiento democrático y transformador: el cristianismo social, marxismos varios, socialismos no marxistas, demócratas radicales, doctrinas laicas de revolución del comportamiento, etc. El ideario del partido no expresa unilateralmente ninguno de esos caudales. El PT no posee una filosofía "oficial". Las distintas posiciones doctrinarias conviven en dialéctica tensión, sin perjuicio de síntesis dinámicas en el plano de la elaboración política concreta. Lo que une esas varias culturas políticas libertarias, no siempre textualmente codificadas, es el proyecto común de una nueva sociedad que favorezca el fin de toda explotación y opresión.
4. Ese conpromiso de raíz con la democracia nos hace igualmente anticapitalistas -así como la opción anticapitalista calificó de modo inequívoco nuestra lucha democrática-. Uno de los estímulos más poderosos a nuestra organización como partido político, dotado de de porder, te al descubride no para la mayoría de los petistas, antes empírica que teóricamente) de la perversidad seguimos siendo, respuesta indignada estructural del capitalismo. Fuimos, al sufrimiento innecesario de millones, consecuencia lógica de la barbarie cacreta -en otras palabras: la pedagogía negativa del "milagro brasileño" y tantas otras situaciones ejemplares de la vida nacional e interenseñó que el capitalissu potencial material, es vocacionalmente injusto y excluyente, adverso por naturaleza a la división fraternal de la riqueza social, que es el presupuesto de cualquier auténtica democracia
Es de la opresión capitalista que re-
sulta la miseria absoluta de más de un tercio de la humanidad. Es ella quien impone a América Latina nuevas formas de esclavitud, que han reducido la renta per cápita en 6,5% en los últimos años, haciendo que varios países hayan regresado a horizontes de 20 años atrás. Es el sistema capitalista, fundado en última inatancia en la explotación del hombre por el hombre y en la brutal mercantilización de la vida humana, responsable de los crímenes odiosos contra la democracia y los derechos humanos, desde los hornos crematorios de Hitler hasta los recientes genocidios en Africa dei Sur, pasando por nuestras tristemente célebres cámaras de tortura. Es el capitalismo brasileño, con su hamica de edatorias, el anonable de millones, del analfabetismo, la marginalidad, la violencia que se disemina por todos los planos de la vida nacional. Es el capitalismo el que conserva y profundiza las bases reales de la desigualdad social en Brasil.
Peso mismo, los documentos constitutivos del PT -el Manifiesto y el Programa de Fundación- ya defendían la superación del capitalismo como condición inispensable para la plena demode la vida brasileña. Aún nuestros textos principales no profundizan en el diseño interno pretendida socieda alternativa, la ambición histórica del PT ya era en su origen nítidamente socialista. Y los diez años que siguieron, de penosa pero apasionada lucha democrática, sólo hicieron confirmar nuestra opción anticaitalista y robustecer los compromisos transformadores del PT.
5. Semejante convicción anticapitalisfruto de la amarga experiencia social brasileña, nos hace también críticos de las propuestas socialdemócratas. Las corrientes socialdemócratas no presentan hoy ninguna perspectiva real de superación histórica del capitalismo.
Las mismas han defendido, equivocadamente, que a partir de los gobiernos y las instituciones del Estado -sobre todo del parlamento-, y sin la moviEstado y en la compatibilidad de la efi ciencia capitalista y una transición tran-
Gilla Para eramo dean de creer
inclusive en la posibilidad de una transi ción parlamentaria al socialismo › abandonaron, no la vía parlamentaria, sino el propio socialismo. El diálogo crítico con tales corrientes de masas es con seguridad, útil a la lucha de los trabajadores a escala mundial. Pero si proyecto ideológico no corresponde a l vos emancipadoriale ri a los objeti-
6. Al mismo tiempo, nuestro compromiso estratégico con la democracia -la identidad democrática del PT- nos llevó a refutar los supuestos modelos del llamado "socialismo real". Nunca ignoramos la falsedad del término. La mentalidad conservadora lo utiliza para facilitar el combate ideológico a cualquier proyecto histórico que se rebele contra la dominación capitalista. detractores, el socialismo sería, una vez materializado, fatalmente adverso a los ideales de progreso y libertad, reaccionarismo que repudiamos con vehemencia. Más allá de esto, la expresión "socialimo real", en su generalidad absno considera particularidades nacionales, diferentes procesos revolucionarios, variados contextos económicos y políticos, etc. Iguala experiencias de transformación social heterogéneas en su naturaleza y en sus resultados, descalificando conquistas históricas que seguramente no son irrelevantes para los pueblos que las obtuvieron. Algunas de las experiencias autoproclamadas socialistas se originaron de revoluciones populares, al tiempo que otras re sultaron de la derrota de la Alemania Nazi y la ocupación de esos países por el Ejército Soviético, lo que rediseñó el mapa geopolítico europeo dando origen al llamado bloque socialista controlado por la URSS. En algunos procesos, nacionales, las masas obtuvieron una influencia ( nada despreciable sobre los rumbos de la vida nacional. Seguramente merece valorarse aparte y de manera positiva, con todos sus percances, la experiencia sandinista en la medida en que aseguró al pueblo nicaragüense una inédita equidad política y GIVEi PT apoya la lucha de los trabajadores y del pueblo por su liberación, asumiendo la defensa de los auténticos procesos revolucionarios, pero lo hace con total independencia política, ejerciendo plenamente su derecho de crítica. Fue así como, desde su fundación, el PT identificó en la mayoría de las experiencias del llamado "socialismo real" una teoría y una práctica incompatibles con nuestro proyecto de socialismo libertario. Su profunda carencia de democracia, tanto política como económica y social; el monopolio del poder por un partido único, incluso donde formalmente está en vigor el pluralismo partidario; la simbiosis Partido/Estado; el dominio de la burocracia en cuanto capa o casta privilegiada; la inexistencia de una democracia de base y de auténticas instituciones representativas; la represión abierta o velada del pluralismo ideológico y cultural; la gestión de la vida productiva a través de una planificación verticalista, autoritaria e ineficiente, todo esto niega la esencia misma del socialismo petista.
Nuestra crítica a tales procesos históricos, hecha desde la óptica de la lucha revolucionaria y a la luz de las diversas experiencias socialistas a nivel internacional, ha sido constante. El PT
fue el primer partido político brasileño en apoyar la lucha democrática del sinpolaco Solidaridad, incluso sin otras afinidades ideológicas. combatido los atentados a la libertad sindical, partidaria, religiosa, etc., en los con la misma motivación con que luchamos por las libertades públicas en Brasil. Denunciamos con idéntica indigel asesinato premeditado de centenares de trabajadores rurales en Brasil y los crímenes contra la humanidad cometidos en Bucarest o en la Plaza de la Paz Celestial. socialismo, para el PT, será radicalmente democrático o no será socialismo.
Los movimientos que condujeron las reformas en el Este europeo se revolvieron, justamente, contra el totalitarismo y la parálisis económica, buscando institucionalizar regímenes cos y subvertir la gestión burocrática y Jitra centralizada de la economía. E desafío de ese proceso está aún abierto, y será la propia disputa política y que defina sus contornos. Pero el PT está convencido de que los cambios ocurridos y aún en curso en los países de llamado "socialismo real" tienen un sentido histórico positivo, aún cuando el proceso esté hoy siendo hegemonizado por corrientes reaccionarias favorables a la regresión capitalis-
Tales movimientos deben ser valorados no porque representen en sí un poyecto renovador de socialismo, porque rompen con la parálisis política, resitúan en un escenario abierto a los diversos agentes políticos y impulsan conquistas democráticas y, en perspectiva, pueden abrir nuevas posibilidades para el socialismo. La energía política liberada por tal movilización social no será fácilmente domesticada por el recetario del Fondo Monetario Internacional o por los paraísos abstactos de la propaganda capitalista.
7. Nuestro bagaje ideológico original, enriquecido en el propio curso de la lucha política y consolidado en varios encuentros nacionales del orientó la conducta del PT a lo largo de toda la década de los años ochenta y garantizó la conquista de importantes objetivos históricos. Con el sentido general de nuestra política -democrática y anticapitalista- perfectamente do, optamos por la construcción progresiva de nuestra utopía concreta, es, la sociedad socialista por la cual luchamos. Quisimos evitar tanto el ideologicismo abstracto, gusto elitista de la izquierda tradicional brasileña, como el pragmatismo deshilado, característico de tantos otros partidos. De nada nos serviría una profundización ideológica puramente de cúpula sin corespondencia con la cultura real de nuestras bases partidarias y sociales. Finalmente, también las direcciones carecían de mucha experiencia, que sólo la lucha democrática de masas, paciente y continuada, puede proporcionar. Lo que legitima los contornos estratégicos definidos de cualquier proyecto socialista es la convicción radicalmente democrática y transformadora de amplios segmentos populares. Se puede decir, sin indebido triunfalismo, que tal pedagogía política, basada en la autoeducación de las masas a través de su participación civil, se reveló en general acertada.
8. Reconocemos la existencia a escala mundial de fuerzas y movimientos de caracter democrático, popular, beración y socialista, con identidades con el proyecto petista y con los cuales mantenemos relaciones privilegiadas. La hora presente nos plantea desafíos inéditos que sólo serán vencidos a través de una creatividad político-ideológica superior. Atravesamos un nuevo periodo histórico, tanto a nivel nacional como internacional, que exige del PT y de todas las fuerzas socialistas y democraticas una elaboración doctrinaria todavía más audaz y rigurosa.
Con la proyectada reestructuración de la economía brasileña y la subsiguiente recomposición de la hegemonía interburgesa, la disputa política pasa a darse cada vez más en el terreno de los proyectos genrales, de notorias implicaciones ideológicas. Más que la mera "estabilización" de la economía o su "ajuste", lo que está en juego es la estratégica de Brasil en el contexto internacional, sea como proyecto económico, sea como proyecto
Por otro lado, en la medida en que el PT galvaniza sectores crecientes de la sociedad brasileña y demuestra ser una alternativa política para el país, se impone una mayor explicitación de nues tra alternativa histórica. Muchos de los desafíos aparentemente coyunturales -la reforma del Estado, por ejemplo, o la lucha por la democratización de la propiedad de la tierra- de hecho sólo se pueden identificar y superar a la luz de mayores definiciones estratégicas. experiencias del "socialismo real", con el reforzamiento coyuntural de la ideología capitalista - incluso en un país como el nuestro, víctima de las contradicciones más agudas y destructivas del capitalismo-, nos convoca a un renovado esfuerzo crítico e imaginativo, capaz de relanzar ética e históricamente la perspectiva de la democracia so-
9. ¿Pero qué socialismo? ¿Qué sociedad? ¿Qué Estado, luchamos con tanto empeño por construir? ¿Cómo deberá organizarse su estructura productiva y con qué instituciones políticas contara? ¿Cómo serán conjurados, en el plano de la política práctica, los sagaces fantasmas del autoritarismo? Inútil subrayar la magnitud de la tarea histórica que es responder teórica y prácticamente a tales interrogantes, tarea que no depende solamente del PT y que debe comprometer todas las energías libertarias disponibles en nuestra sociedad, así como valerse de los esfuerzos análogos realizados en otros paralelos.
Para algunas de estas preguntas po-
demos avanzar respuesta que resultan de nuestra propia experiencia de nuestra reflexión. Brotan, por negación dialéctica, de las formas de dominación que combatimos, o resultan de convicciones estratégicas que adquirimos en nuestra trayectoria de lucha. El V Encuentro Nacional ya apuntó el camino: para extinguir el capitalismo e iniciar la construcción de la sociedad socialista, será necesario un cambio politico radical; los trabajadores precisan transformarse en clase hegemónica en la sociedad civil y en poder de Estado Otros aspectos de nuestro proyecto socialista son dasfíos abiertos, para los cuales sería pretencioso y equivocado suponer que podemos dar respuestas
Su superación demandará probablemente una insospechada fantasía política y creatividad práctica, legitimadas no sólo por nuestras opciones ideológicas sino además por la aspiración concreta de las masas oprimidas a una existencia digna.
10. EI PT no concibe el socialismo como un futuro inevitable a ser producido necesariamente por las leyes econó micas del capitalismo. Para nosotros, el
Yes un proyecto humano cuya realización es impensable lucha consciente de la gente explotada y oprimida. Un proyecto que, por esa emancipador en la medida en que lo concibamos como tal, o sea, como necesidad e ideal de las masas oprimidas, capaz de desarrollar una conciencia v movimiento efectivamente libertarios. De ahí el por qué la recuperación de la dimensión ética de la política es la condición esencial para el restablecimiento de la unidad entre socialismo y humanismo.
11. La nueva sociedad que luchamos por construir se inspira concretamente en la rica tradición de luchas populares de la historia brasileña. Deberá fundar se ea deria un de andada a tinas es pares Buscar e los prue sujeto democrático colectivo sin negar la fecunda y deseable singularidad individual. Asegurando la igualdad fundamental entre la ciudadanía no será menos celosa del derecho a la diferencia, sea esta política, religiosa, cultural, de comportamiento, etc. Luchará por la liberación de las mujeres contra el racismo y todas las formas de opresión, favoreciendo una democracia integradora y universalista. El pluralisno y la autoorganización, mas que per nitidos, deberán ser incentivados er todos los niveles de la vida social como antídoto a la burocratización del poder, de las inteligencias y de las voluntades. Afirmando la identidad y la independencia nacionales, rechazará cualquier pretensión imperial, contribuyendo a instaurar relaciones cooperativas entre todos los pueblos del mundo. Así como hoy defendemos a Cuba, Granada y tantos otros países de la agresión imperialista norteamericana, la nueva sociedad apoyará activamente la autodeterminación de los pueblos, valorando la acción internacionalista en el combate a todas las formas de explotación y opresión. El internacionalismo democrático y socialista será inspiración perma-
El socialimo que deseamos, por eso mismo, sólo existirá con efectiva demoeconómica. Deberá organizarse, por tanto, a partir de la propiedad social de los medios de producción -propiedad social que no se comfunde con propiedad estatal- dirigida por las formas (individual, cooperativa, estatal, etc.) que la propia sociedad decida democráticamente; democracia económica que supere tanto la lógica perversa del mercado capitalista como el intolerable planteamiento autocrático estatal de tantas economías llamadas "socialistas", У cuyas prioridades y metas productivas correspondan a la voluntad social y no a supuestos "intereses estratégicos" del Estado; que busque conjugar -desafío de desafíos- el incremento de la productividad y la satisfacción de las necesidades materiales con una nueva organización del trabajo, capaz de superar su alienación actual; y que fortalezca tanto la gestión de cada unidad productiva -los consejos de fábrica son referencia obligatoria- como el sistema en su conjunto, a través de una planificación estratégica bajo control social.
12. En el plano político luchamos por un socialismo que deberá no sólo conservar las libertades democráticas duramente conquistadas en la sociedad capitalista, válidas para todos los ciudadanos y cuyo único límite sea la propia institucionalidad democrática, sino además ampliarlas y radicalizarlas: libertad de opinión, de manifestación, de organización civil y político-partidaria. Instrumentos de democracia directa, garantizando la participación de las masas en los diversos niveles de dirección del proceso político y de la gestión económica, deberán conjugarse con los instrumentos de democracia representativa y con mecanismos ágiles de consulta popular, libres de coaccíon del capital y dotados de verdadera capacidad de expresión de los intereses colecti-
13. El PT, luchando por tal socialismo, no menosprecia los desafíos teóricos y prácticos a superar para su consecución. Sabe que tiene por delante un gigantesco esfuerzo de construcción doctrinaria y de lucha social, y se declara más que nunca dispuesto a realizarlo en conjunto con todas las fuerzas democráticas y transformadoras de la vida brasileña.