marcado por la experiencia traumática de la represión bajo el proceso de vuelta a la legalidad en el Congreso celebrado en
Gdansk, entre el 18 y el 25 de abril del presente año. Ahora
Solidaridad apenas cuenta con dos millones de miembros, proyecto de "República autogestionaria" votado en el otoño de 1901. El movimiento sindical polaco debe entrentarse, a la vez, a los residuos del poder burocratico y a un ataque sin precedentes al nivel de vida y las conquistas sociales, por
NOTAS 1.-"Tygodnik Solidarnosc", núm. 16, 20-4-90, pág. 3
Bagdar Borise dez Andrzedasia de Kar
Bogdan Borusewicz, Gdansk, de Modzelewski, de Wroclaw, y de aigunos mili tantes obreros ligados a i a oposición de la época -como Lech Walesa o Anna Walentynowicz, de Gdansk, y Zbigniew Bujak, de Varsovia- las fuerzas de la oposición se concentraron, en 1980, en tareas de expertos o técnicos en Solidaridad.
Polonia
Tormenta en Solidaridad
El sindicato Solidaridad, protundamente transtormado y régimen dictatorial del general Jaruzelski, culminaba su frente a los más de diez millones de 1981. El nuevo programa adoptado no tiene casi nada que ver con aquel parte de un gobierno que el mismo sindicato contribuyó decisivamente a instaurar.
Para entender los elementos presentes en la crisis de Solidaridad, es necesario echar una breve mirada hacia atrás.
"Solidaridad ha triunfado: Ha ganado la guerra más larga desarrollada en la Europa comunista. El derrumbe del sistema totalitario en Polonia y el comienzo de la construcción de un nuevo orden democrático constatan la dimensión de su éxito. Esta increíble victoria ha tenido también un precio: el crepúsculo de Solidaridad", esta tremenda afirmación podía leerse en el semanario oficial de Solidaridad en vísperas del segundo con-
El artículo conluía:
"Todas las greso.
corrientes ideológicamente diferenciadas, reagrupadas hasta ahora en un mismo movimiento antitotalitario, se enfrentan hoy a la necesidad de una nueva autodeterminación y de optar por una vía política propia, lo que produce una seria crisis de identidad en el movimiento. Esta crisis afecta también al sindicato independiente y autogestionario Solidaridad"(1).
Solidaridad nació directamente de la ceordinación a escala nacional, en septiembre de 1980, de los comités de huelga regionales, quienes a su vez nacieron de un proceso similar entre las distintas ciudades de cada región. De esa forma se convirtió desde su fundación en la organización social hegemóni-
Cyril Smuga ca en las empresas -donde, por lo general, agrupaba cerca del 90% de los asalariados- y en la sociedad en su conjunto; ya que los grupos socio-protesiona les oprimidos (es decir, todos salvo la cúpula burocrática) veían en Solidaridad el único instrumento capaz de imponer una correlación de fuerzas que permitiera concretar sus aspiraciones. La misma estructura de Solidaridad se vería fuertemente marcada por este origen. Un sindicato autorganizado Los comités de empresa tuvieron una autonomía real frente a las instancias superiores del sindicato; su coordinación horizontal a escala regional se basó en la conexión de los comités de huelga aparecidos en agosto de 1980, y no en las fronteras administrativas del país
Esta estructuración por la base de Solidaridad se refleja en la política financiera del sindicato: los comités de empresa administran la mayor parte de las cotizaciones (80%), por su parte las organizaciones regionales sólo pasan al centro una pequeña parte de ellas (el 5%).
La huelga de agosto de 1980 fue un ejemplo de democracia obrera, en particular en la región de Gdansk, donde
duró 18 días. Se consiguió realizar las negociaciones en el recinto del astillero, donde tenía su sede el comité intercentros de la huelga, y fueron totalmente
Run sistema de difusión con altavoces distribuidos por todo el astillero. Los delegados de varios centenares de empresas grababan estos debates y los difundían en otros centros de trabajo. Asi, cada huelguista tuvo posibilidad de controlar a sus representantes y modificar su comportamiento, interviniendo en las asambleas generales sobre el desarrollo de la negociación. Este método democrático, cuya eficacia se comprobó con la victoria de la huelga, se mantuvo como regla de funcionamiento del sindicato. Durante el primer congreso nacional de Solidaridad, en septiembre de 1981, se difundieron por télex amplios informes a todas las regiones y grandes empresas del país; los militantes podían intervenir para influir en el comportamiento de sus delegados. mucho a la actividad llevada a desde 1976 por la' oposición polaca -especialmente por la corriente reagrupada en torno al Comité de Autodefensa Social (antes KOR)- que popularizó las formas de autorganización y agitó a favor de los sindicatos libres; sus militantes jugaron un importante papel en la huelga de agosto de 1980 en Gdansk. Sin embargo, las principales figuras de la oposición no se convirtieron en dirigentes del sindicato(2). Por el contrario, la gran mayoria de la dirección eran trabaseleccionados en el transcurso de la huelga. Representaban las preocupaciones y el nivel de conciencia de la gran mayoría de los trabajadores y trabajadoras polacas. Por ello Solidaridad, durante el primer periodo de su existencia, tuvo pocas diferencias internas, tanto en el terreno ideológico como en el de los proyectos políticos.
Solo en el transcurso de los debates del primer congreso, en otoño de 1981, aparecieron las primeras diferencias estratégicas -entre los defensores de la revolución auto-limitada, formulada por Jacek Kuron, y los de la lucha por el poder, surgidos del ala combativa del movimiento por la autogestión y de otras corrientes que rompían con las tradiciones política de antes de la guerra-. Sin embargo, la división surgida en torno a este problema no produjo una cristalización de tendencias en Solidaridad, que aparecerán después de su derrota del 13 de diciembre de 1981, bajo el peso del Estado de Guerra. El tortuoso camino de la conciencia obrera El carácter muy espontáneo del desarrollo de Solidaridad en 1980-1981 permite también observar la evolución de la conciencia de clase de las trabajadoras y trabajadores polacos, los obstáculos con que se encuentra y los caminos propios
En las formaciones sociales producto de la degeneración de la revolución rusa, el proceso de formación de la conciencia de clase está marcado por ciertas especificidades. Por una parte está la centralización de las decisiones políticas en manos de una burocracia a su vez jerarquizada y centralizada al máximo; por lo que las luchas colectivas de los trabajadores conllevan una rápida dinámica de confrontación con el aparato del Estado, y plantean así de forma objetiva la cuestión del poder a corto plazo. Por otra, la visión por parte de los trabajadores del horizonte histórico de su lucha es particularmente difícil, al ser estas formaciones sociales el producto de una derrota de la clase obrera en su primer intento de iniciar la construcción de una sociedad socialista,.
Además, la burocracia, a causa de su parasitismo y falta de inserción en las relaciones de producción, se ve confrontada no sólo con la clase obrera sino con la casi totalidad de la sociedad. Incluso si esta confrontación está marcada por la hegemonía de formas de lucha propias de la clase obrera (huelga con ocupación), como ocurrió en Polonia en 1980-1981, la identidad obrera manifiesta una tendencia a disolverse en la amalgama de la oposición entre la "sociedad" en su conjunto y el "poder" Máxime cuando decenios de aislamiento autárquico de estos países han borrado de la memoria colectiva la oposición de clase que marca el mundo actual, esto es, la contradicción entre la burguesía y el proletariado, así como toda la tradi ción histórica del movimiento obrero.
En fin, estos regímenes han fracasado en la competencia histórica con el capitalismo desarrollado, competencia que se jugaba en el terreno del desarrollo de las fuerzas productivas: no han sido capaces de "alcanzar y sobrepasar a Europa y América". La evidencia de este fracaso, adjudicado por la inmensa mayoría al socialismo después de decenios de propaganda burguesa y estalinista que identificaba estas formaciones sociales y el socialismo, supone un retroceso en el proceso de formación de la conciencia de la clase obrera.
La burocracia jamás consiguió dotarse de una ideología dominante propia, que pudiera justificar a los ojos de las masas su poder y sus privilegios. La ideología estalinista se construyó a base de groseras falsificaciones de la tradición socialista, que iban siendo remendadas, a medida que la realidad las ha-
3.-"Nowa Lewica", núm. 6, noviembre 1989. 4.-Ver "Inprecor", ed. francesa, núm. 170, 24-84. 5.-WRON: Consejo Militar de Salvación Nacional, que tomó el poder el 13 de diciembre de 1981. 6.-Citado por M. Lopinski, M. Moskit y M. Wilk, "Konspira, rzecz o podziemnej Solidarnosci", Paris, 1984, pág. 73. 7.-Por ejemplo, en la región de Baja Silesia, Solidaridad tuvo que reconstruir totalmente su red en las empresas en cuatro momentos diferentes en 1982, a causa de los arrestos y despidos de militantes responsables y sus respectivos equipos... 8.-Tras una caída en 1978-1981, la producción se estancó durantes un decenio, para volver a iniciar la curva descendente en 1989. 9.-"Tygodnik Mazowsze" núm. 141, 1985. 10.-Para seguir esta evolución hay que dirigirse a los artículos de la redacción de "Inprekor" polaco reproducidos en la edición francesa de "Inprecor", núm. 200, del 8-7-85, y 208, del 2-12-85; así como al artículo resumen de los debates en el seno de Solidaridad aparecido en la ed. francesa de "Inprecor", núm. 249, del 7-9-87. 11.-Ver "Inprecor", ed. francesa, núms 265, 270, 271 y 273, de 1988. 12.-Ver "inprecor", ed. francesa, núm 283, del 6-3-89 y 287, del 1-5-89. 13.-No disponemos, en el momento de escribir este artículo, del texto definitivo del programa adoptado por el segundo congreso de Solidaridad. Así pues, las citas que siguen se han extraído del proyecto de programa, publicado en "Tygodnik Solidarnosc", núm. 13, 303-90.
cía insostenibles, con nuevas falsificaciones cada vez más amoldadas a las ideologías autoritarias y elitistas clásicas (este proceso fue particularmente evidente con cada revuelta de masas, de las que Polonia conoció cuatro antes de
La total ilegitimidad del poder de burocracia produjo un rechazo creciente de su lenguaje autojustificador y contribuyó a la rehabilitación e idealización de
Jozef Pinior ha descrito perfectamente
"Desde su nacimiento, Solidaridad no fue capaz de traspasar la barrera del lenguaje con el que podría haber expresado su mensaje. Al organizarse contra la nomenklatura, rechazando el sistema existente, los trabajadores rechazaron también el vocabulario de la izquierda, que en la conciencia corriente -degradada por años de adoctrinamiento burocrático- se identificaba con la jerga del poder. De esta forma se hizo responsable del estalinismo a toda la tradición de izquierda socialista, y el movimiento rechazó el lenguaje natural con el que podía acceder a su propia con-
"Los perplejos dirigentes sindicales buscaron orientación en círculos no controlados por el Partido y el Estado: la Iglesia y la "inteligentsia" liberal que evolucionaba cada vez más hacia la derecha, olvidando sus raices. Se produce así una disonancia entre la práctica de Solidaridad, la perspectiva nueva que abría para toda la sociedad, y la conciencia de sus dirigentes. Tras la declaración del Estado de Guerra ese proceso fue profundizándose de año en año, como consecuencia inevitable en condiciones de clandestinidad del alejamiento de los dirigentes de la actividad en las empresas; de las deformaciones que produce la propia actividad clandestina; y de la dependencia respecto a la propaganda del entorno capitalista."(3) El precio de la derrota La derrota de la clase obrera polaca que siguió a la instauración del Estado de Guerra, en diciembre de 1981, significó el final de la mayoría de las conquistas democráticas de agosto de 1980: la libertad de organización vuelve a ponerse en cuestión, igual que la libertad de prensa (una libertad relativa, ya que la censura nunca llegó a suprimirse. totalmente), la libertad de expresión y el derecho a viajar.
El retroceso fue igualmente grave en lo relativo al nivel de vida de las masas y la legislación social. A continuación de as alzas de precios decretadas en ene-
1982 y renovadas regularmente después, el salario medio real bajó cerca de un 30%. Se desmanteló el sistema de seguridad social y el Código del Trabajo (se abolió de hecho la jornada de ocho horas mediante una ley sobre la flexibilidad del trabajo, y el número máximo autorizado de horas extras anuales se dobló). Finalmente, las prerrogativas reales de los consejos de autogestión se limitaron estrictamente, en especial por medio de la militarización de una gran número de empresas.
De esta forma, las conquistas sociales más inmediatas, cuyo origen se remontaba al derrocamiento del sistema capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, fueron en gran parte liquidadas, a la vez que en la Europa capitalista, bajo la presión del movimiento obrero, se producía su estabilización e incluso su ampliación (jornada de trabajo, vacaciones pagadas). Tampoco en este terreno los regímenes burocráticos consiguieron "alcanzar y sobrepasar a Europa", también aquí resultaron vencidos en la competencia con los regimenes capitalistas más desarrollados. tas derrotas tuvieron un efecto desastroso sobre la conciencia obrera, minando cualquier esperanza de construcción de una sociedad capaz de competir victoriosamente con el régimen capitalista.
Desde 1982, la burocracia intentó introducir lentamente mecanismos de mercado en su sistema económico. Lo hizo a su manera, es decir, con el objetivo de ampliar la parte de producto social disponible para sus necesidades parasitarias, y no para desarrollar la circulación de mercancías(4). La caída de la actividad sindical Se produce entonces una situación paradójica: el inicio de la ruptura con el sistema de gestión centralizada de la economia (que constituia, en el plano de la producción y de los intercambios, la forma más extrema de aventurerismo estalinista), en lugar de producir una ampliación de la circulación de mercancias supuso su reducción y la limitación de las relaciones económicas entre la economía rural y la industria. Los teóricos de Solidaridad llegaron con toda naturalidad a la conclusión de que era imposible el restablecimiento de relaciones mercantiles sin restablecer la propiedad privada de los medios de producción. La ofensiva ideológica neoliberal encontró así un terreno abonado gracias a la gestión práctica de la burocracia.
El descenso de la actividad sindical en las empresas reforzó esta evolución, tras la represión que siguió al golpe de diciembre de 1981 y la incapacidad de Solidaridad para dotarse de una estrategia de autorganización y de actividad autónoma de las masas en la nueva situación. Bogdan Borusewicz, uno de los miembros de la dirección clandestina provisional (TKK), decía en noviembre de 1982: "Los miembros de la TKK nos encontrábamos con un dilema: por una parte, las expectativas de la sociedad convencida de la posibilidad de vencer a
la Junta; por otra, la conciencia del precio a pagar por esa victoria, o por la derrota. A falta de decisiones claras, las vacilaciones en la TKK sobre la elección de los métodos de lucha (huelga general o actividad a largo plazo), el miedo a la responsabilidad, etc., fueron los elementos que permitieron al romper la resistencia y hacerse con la victoria" (6). Tras el fracaso del llamamiento a la huelga general lanzado por la TKK el 10 de diciembre de 1982, la línea de la resistencia a largo plazo y de la búsqueda de un marco de compromiso con la burocracia se impuso entre los equipos dirigentes de Solidaridad. Esta opción contribuyó a debilitar las estructuras de empresa del sindicato, enfrentadas a una represión poco espectacular pero muy eficaz(7).
La convicción de la mayoría de los dirigentes de Solidaridad de que sólo la introducción a gran escala de la propie dad privada de los medios de produccion podía permitir el aumento de la circulación de mercancías y, con ello, estimular el despegue de la producción(8), echó abajo el proyecto de autogestionaria" comenzado a elaborar en 1981. En septiembre de 1985, la dirección provisional clandestina de Solidaridad hizo público un documento titulado "Reivindicaciones económicas de la TKK" que constituía una ruptura de fondo con las posiciones del primer Congreso de Solidaridad. La TKK defendía en él la introducción de un mercado de capitales, la privatización de empresas y la necesidad de garantías para los inversores extranjeros en Polonia. También se podía leer: "nuestro sindicato no está a favor de la congelación de los precios" y "las inversiones deberían someterse a los criterios de eficacia determinados por el merca-
Esta orientación económica significaba también el desenlace de la evolución de la mayoría de los dirigentes de Solidaridad hacia una solución de compromiso histórico con la burocracia, sin movilización o, a lo sumo, con una movilización social limitada que debía servir para crear las condiciones de un acuerdo entre los dirigentes de la oposición y la burocracia(10). Victoria democrática y derrota material Las huelgas espontáneas de los trabajadores polacos en la primavera y el verano de 1988, materializando la aparición en la escena social de una nueva generación obrera que no estaba marcada por las derrotas de sus mayores, abrieron una nueva situación política en el pais(11). Sin embargo, los dirigentes de Solidaridad -en primer lugar el propio Lech Walesa- consiguieron asegurarse el control de estos movimientos, procurando detener las huelgas sin que las reivindicaciones fueran satisfechas. Walesa apareció entonces ante la burocracia como un interlocutor válido, que aceptó entablar discusiones sobre las condiciones para la nueva legalización de Solidaridad, definitivamente lograda mesa redonda de abril de
Los dirigentes sindicales aceptaron la una cláusula limitadora del derecho de huelga en los estatutos del sindicato legalizado; la organización garantizando al Partido Obrero de Unificación Polaco (POUP) y a sus aliados la mayoría parlamentaria en la futura Dieta; y, finalmente, la puesta en marcha de una política económica que respondiera a los deseos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este compromiso, considerado como la garantía de una transición controlada del modo de dominación burocrático, puesto en cuestión por la dinámica del movimiento de masas que rechazaba a elecciones parlamentarias la burocracia sufrió una derrota sin precedentes, sólo consiguieron que se eligiera a uno de sus representantes -el senador Stoklosa, por otra parte riquísimo empresario privado- de entre todos los escaños que estaba previsto disputar con las candidaturas independientes. Esto distorsionó el engrasado mecanismo de la transición controlada y provocó nuevas divisiones en el seno de la burocracia, diversas fracciones del aparato pretendieron salvar la piel por medio de acuerdos directos con la dirección de
Paralelamente, los militantes que salieron de la clandestinidad aprovecharon las libertades sindicales nuevamente conseguidas. Las secciones de Solidaridad en muchas grandes empresas obtuvieron de nuevo la hegemonía, si bien no lograron recuperar la importancia de 1981. Así, el proceso de reconstrucción de Solidaridad se realizó a dos niveles: por arriba, a iniciativa de los dirigentes regionales apoyados por Lech Walesa y la dirección nacional del sindicato; y por abajo, a iniciativa de los militantes que salian de la clandestinidad y retomaron la tradición del sindicalismo autorganiza-
En septiembre de 1989, la nominación de Tadeusz Mazowiecki, reputado intelectual católico y redactor jefe del semanario de Solidaridad, para el puesto de primer ministro tue entendida por los trabajadores como una victoria propia. Esto permitió al nuevo gobierno poner las bases de una reforma económica que respondia a los dictados del FMI, y que implicaba el desmantelamiento parcial del control burocrático sobre la eco-
Los primeros resultados de esta política han sido desastrosos para los traba jadores: el alza de precios y la casi congelación de los salarios han reducido su poder adquisitivo real -en un 35% en enero de este año y en un 25% en marzo-, mientras que las subvenciones a la industria, las limitaciones del crédito y el alza generalizada de los precios han provocado una grave recesión (en marzo de este año la producción industrial era inferior en un 30% a la del año precedente). El paro -fenómeno desconocido desde la última guerra- ha reaparecido con un ritmo sostenido; en algunas ramas industriales se ha llegado ya al cierre de tabricas. Por último, el gobierno anuncia una ola de privatizaciones en la economía -aunque por el momento sus proyectos no han llegado a concretarse-, lo que, en el marco de la actual legislación polaca, supondría igualmente la liquidación de formas de autogestión en estas empresas. Esto sucede cuando los consejos de autogestión, que tuvieron un papel claramente formal durante los últimos ocho años, reinician sus tunciones de órganos de control
El proyecto de programa sometido a votación en el segundo congreso de Solidaridad refleja las contradicciones que minan el sindicalismo polaco y el estado de las discusiones en su interior (13). Es el fruto de una situación donde la clase obrera ha perdido ya, en gran parte, la capacidad de controlar la lucha llevada a cabo para derrocar el poder de la burocracia y acabar con ella como casta privilegiada de la sociedad; pero sigue siendo la única fuerza capaz de crear la correlación de fuerzas indispensable para culminar ese proceso. Es, pues, el resultado de la victoria a medias y de la derrota a medias que sufrieron los trabajadores en el marco del compromiso de la mesa de negociaciones. Las contradicciones del congreso de Solidaridad He aquí algunos extractos de este proyecto que permiten comprender su carácter: "El sindicato tomará parte en la transformación del sistema político y económico de Polonia, pero pondrá en primer plano (de su actividad) la defensa de los intereses y de los derechos de los trabajadores. La transformación de la economía provocará conflictos desconocidos hasta el momento, y su descentralización. Para adaptarse a esta situación, el sindicato se esforzará en intensificar la actividad de los comités de empresa, en impulsar la libertad de crear estructuras horizontales y la flexibilidad de las soluciones organizativas a nivel regional y nacional. Sin abandonar el derecho de huelga, el sindicato cará la reglamentación de los conflictos mediante la negociación y el entendimiento. Tal método de actividad exige militantes formados, la ayuda de expertos y el acceso a las informaciones indispensables. El sindicato se opone a que los asalariados sean reducidos al papel de instrumento pasivo, y se pro-
nuncia a favor del desarrollo de las diversas formas de democracia de los trabajadores. Por tanto se esforzará en conseguir el derecho, en el marco de sus prerrogativas, a la participacion de os sindicatos en la elaboración de los proyectos económicos y al ejercicio del derecho a la toma de decisiones en este
Como se puede ver, cada propuesta que expresa de hecho la sumisión de los trabajadores a un proceso que reduce su papel en el mejor de los casos ar de una fuerza de apoyo: se contrarresta con la reafirmación, según la tradición de Solidaridad, en la importancia de la decontraos la misma logica cuando se trata de aquellas transformaciones económicas que el sindicato apoya: "La economía polaca debe tundarse sobre los modelos ya probados en los países altamente desarrollados y que garantizan el aumento del nivel de vida del conjunto de los ciudadanos. La parte esencial de la responsabilidad en la transformación del sistema económico recae en el parlamento y en el gobierno. El sindicato apoyará la transformación de la economía, pero quiere valorar su sentido e influir en su desarrollo, estando de acuerdo con su vocación de protección del trabajo y de los trabajadores "La transformación de la economía polaca debe orientarse hacia una economía de mercado que combine la libertad de acumular capital, la libre iniciativa ecoómica y la libertad de empleo dentr de los límites de la ley, con elemento de intervención del Estado para corregir las imperfecciones del mecanismo de mercado. (...) Consideramos que la transformación multidimensional de la propiedad estatal en formas más eficaces de propiedad es una tarea esencial. ...) La transformación de los bienes de -stado deberá realizarse dentro del res peto a las leyes y del cálculo económico, bajo el control de las instituciones estatales, de las organizaciones sociales y de los representantes de los trabaMercado sí, pero... Asi pues, el proyecto esta claro: aunque no emplee el término, Solidaridad pronuncia por la instauración en Polonia del modelo económico capitalista, a través de la privatización de una parte importante de las empresas estatales Pero, al mismo tiempo, el proyecto de programa plantea que "los trabajadores deben tener derecho a influir en las decisiones relativas a la organización del trabajo, el empleo del patrimonio de la empresa, las modificaciones en el empleo de la mano de obra y la elección apoyará las iniciativas de los trabajado es que conduzcan a desarrollar la de mocracia salarial en las empresas fundadas sobre diferentes formas de pro-
Volver a la propiedad privada manteniendo un control obrero ampliamente institucionalizado: eso es lo que
La realidad contradictoria de Solidaridad aparece en cada frase: se trata de cuya dirección se ha ido autonomizando durante años y ha establecido un compromiso a costa clase obrera; pero también es una organización obrera surgida de una tradición de autorganización, y que fue reconstruida en gran medida sobre ella, por abajo, por militantes obreros auténticos, aunque poco conscientes de lo que se trama a sus espaldas. El programa del sindicato es un compromiso entre, por una parte, las exigencias de la burguesía mundial y de sus instituciones -FMI, Banco Mundial, CEE, en primer lugar- a las cuales se adaptan la dirección de Lech Walesa y el gobierno formado por iniciativa suya y, por otra parte, las aspiraciones y los reflejos espontáneos de una capa de militantes obreros salidos de la tradición de la revolución antiburocrática y de la resistencia a la normalización, nutridos por el descontento sordo provocado por los primeros efectos de la política del gobierno de Mazowiec-
Todo ello en el marco de un programa de austeridad que impide que se den las condiciones que permitirían una burocratización en profundidad de Solidaridad, alrededor de una capa de aristocracia obrera que ejerciera las funciones clave en el sindicato. El mantenimiento de una estructura muy democrática en Solidaridad lo atestigua, aun cuando las mejores formas democráticas se hagan formales a falta de una actividad real de masas y, por lo tanto, de bases sindicalessin un proyecto político y económico alternativo al de la dirección Walesa, estas contradicciones no han podido resolverse en el transcurso del congreso del sindicato. Los dos candidatos que presentaron trente a Walesa -Andrze Slowik, dirigente histórico de la región de Lodz, que se opuso durante años a Lech Walesa en nombre de la defensa de la democracia sindical, y Tomasz Wojcik, portavoz de la minoría populista y anticomunista visceral de la Baja Silesia, que obtuvieron respectivamente 9% y el 4% de votos- habian puesto el acento con razón en las insuficiencias de la acción sindical, pero aceptaban también el postulado básico de la política gubernamental: fuera del modelo capitalista no hay salvación. Su radicalismo solo podía ser entendido por los dei legados como un conjunto de promesas demagógicas, cualquiera que tueran sus intenciones. Máxime cuando la batalla definitiva por el poder, contra la buroque aún debe dar, constituye un serio reto. En esta batalla -simbolizada hoy por la aspiración a retirar al general Ja-
ruzelski y remplazarlo en el puesto de presidente de la República- Lech Walesa aparece como el único candidato serio. El fabuloso resultado que ha obtenido en el congreso es la consecuencia de ello.
Al no poder encontrar una salida política, el descontento de los trabajadores -expresado por el comportamiento de los delegados durante los debates- corre el riesgo de volverse hacia una radicalización de signo reaccionario, confundiendo las conquistas obtenidas bajo el reinado de la nomenklatura con los bastiones del estalinismo que hay que liquidar. Solidaridad contra el aborto La aprobación por el congreso (con un número importante de abstenciones) de una moción que reivindicaba "la protección de la vida desde su concepción" -en otras palabras, la prohibición del aborto- es un primer y peligroso ejemplo de ello. Solidaridad mina sus propias bases al introducir una división sexual en las filas de los trabajadores.
Si a esta resolución siguiera una implicación militante del sindicato en la campaña llevada a cabo contra el aborto por las fuerzas más retrógradas, dirigidas bajo cuerda por la jerarquía católica, el sindicalismo polaco se vería amenazado por la escisión.
La búsqueda de vías que permitan liquidar definitivamente la tenaz resisten-