Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Libros: "La guerra civil española" de B. Bolloten

· Inprecor n.º 78, septiembre de 1990 · pp. 36-38 · 1.855 palabras

Libros Burnett Bolloten, "La guerra civil española. Revolución y contrarrevolución". . Traducción de Belén Urrutia, Alianza Editorial, Madrid, 1989, 1.243 páginas, 10.000 pesetas.

José Gutiérrez Alvarez Investigador persistente durante más de cuarenta años de su vida, Burnett Bolloten es el autor de dos obras capitales: "The Grand camuflage" (1961) y "The Spanish Revolution" (1979), de la que Alianza da a conocer ahora, a un precio que desgraciadamente la sitúa fuera de las posibilidades de la mayoría de sus lectores potenciales, su versión ampliada y definitiva, concluída poco antes de fallecer. Por su particular "obsesión" , su vastisima documentación y por la controversia que ha acompanado esta obra, Bolloten resulta un historiador dificilmente clasica be cacion tergiversada, utilización que le ha acompañado hasta el final 36/INPRECOR/7'3

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¡ Esto es, a nuestro juicio, evidente incluso en esta edición de Alianza prologada por dos reconocidos historiadores conservadores, Stanley Payne y R. Tre-

Bolloten nació en Gales en 1909, estudió en Suiza y retornó a Gran Bretaña donde comenzó a trabajar como periodista. A partir de 1935 trabaa en la United Press, que le envía a espana como corresponsal en agosto de 1936, permaneciendo casi dos años en Aragon, Valencia y Barcelona. En 1938 embarca hacia México, donde inicia un trabajo periodístico sobre la guerra. Sin embargo la llegada de los exiliados españoles le hace reconsiderar esta actitud y se embarca en un trabajo de investigación incesante (Pierre que lo conoció bien, cuenta que Bolloten daba una gran importancia a una experiencia suya relacionada con la implicación de Vittorio Vidali en el asesinato de Trotsky, en el encuadre político de su

Santos Julia lo describe (en su descalificatoria reseña de El País del 8-4-90)

"un periodista de Reuter durante la guerra y luego un hombre de negocios confortablemente instalado en la costa californiana". Sin embargo, lo que está claro es que este hombre dedicó su vida y sus medios a investigar, reuniendo la que sera seguramente la mayor colección privada de material sobre el tema que estudia (bibiografía, grabaciones de protagonistas, correspondencia con éstos y con innumerables especialistas...). Todo este material se encuentra actualmente depositado en dos instituciones norteamericanas: The Hoover Institution on War, Revolution and Peace (Stanford University, California) y Harvard College Library (Cambridge,

Su primera obra estuvo acabada en 1952, sin embargo no apareció hasta 1961 con un título que Raymond Carr considera desafortunado (The Grand camuflage"), y con un subtítulo -impuesto por el editor británico- "militante": "La conspiración comunista en la Guerra Civil Española". Lo que inducía a pensar que se trataba de un panfleto más de la "guerra fría". El otro camuflaje Inmediatamente la obra conoció una "edición pirata" en España. El editor falangista Luis de Caralt hizo un arreglo con el libro desoyendo todas las protestas de Bolloten, introdujo recortes y modificaciones, lo tituló "El gran enaaño" y contó con un prólogo de Manuel Fraga ribarne en víspera de su nombramiento como ministro de Información y Turismo. La operación iba dirigida contra José Bergamín que acababa de regresar del exilio y había firmado un manifiesto de intelectuales en solidaridad con las huelgas mineras de Asturias. Fraga sacaba a colación en su prólogo el papel jugado por Bergamín en la "caza de brujas" en el campo republicano, en particular su prólogo al libro de un improbable Marx

"El espionaje trotskysta en Es, que sirvio como mercancia intelectual en la campaña contra el POUM. La operación tuvo además otro filo, descalificaba a los ojos de la oposición, incluída la no estalinista, a Bolloten y se llegó a barajar la hipótesis de que había fallecido y que sus familiares se avinieron a un acuerdo con el editor barcelonesi "camuflage" desapareció del título y se incorporó al contenido. El asunto tenía su miga. Bolloten había dicho título como una forma de llamar la atención sobre toda la historiografía sobre la guerra escrita en el exilio y que omitía en mayor o menor grado la existencia de un profundo proceso revolucionario y de una grave fracturación en el campo republicano. No es ajeno a esto que por esta época el estalinismo inicia su decadencia, y que por el mismo tiempo aparezcan una serie de obras que coinciden con Bolloten en este planteamiento: son las obras de

"La CNT y la revolución española"; de Broué-Témine, "La guerra y la revolución española", sin olvidar el sugestivo ensayo de Carlos Mª Rama, "La crisis española del siglo XX". Bolloten dió ante la "edición pirata" una explicación plausible. Su obra no daba por válido ninguno de los argumentos blandidos por los alzados -en particular la existencia de un plan revolucionario comunista, su tesis era precisamente el contrapunto de dicho argumento-, en tanto que la obra más popular internacionalmente de la época sobre la guerra, la de Hugh Thomas, lo daba por bueno (al menos en la primera edición de su libro). Sin embargo, a la intelligentzia franquista le interesaba demostrar de alguna manera que el bando republicano había sido transtornado por una revolución, que no fue una democracia parlamentaria convencional sino que vivió bajo el poderoso influjo comunista... Tampoco desdeñaron el argumento de que los comunistas habían traicionado la revolución.

Este tipo de manipulaciones son ahora bastante conocidas -véase sin ir más lejos el caso de Nicaragua-, y durante la "guerra fría" el gobierno franquista permitió la publicación de todas las contribuciones que coadyuvaran al desprestigio de la URSS y del comunismo -el PCE era la principal fuerza de la oposición-, sin excluir a las críticas que se hacían desde la izquierda; así publicó por ejemplo la biografía de Stalin que había dejado inconclusa León Trotsky y que, muy significativamente, el dueño de sus derechos, la editorial norteamericana Harper, se negó a publicar durante años cuarenta para no molestar a los "amigos rusos". Es por ello que la indicación que lanzó en su día Herbert

Soutworth, de que los libros de Bolloten eran del agrado de Ricardo de la Cierva, no resulta pertinente. Este es, en todo caso, un problema para la coherencia intelectual del historiador franquista. Críticas desafortunadas Tampoco nos parecen de buen tino las críticas que hace Santos Julia en la citada reseña de El País. Para Juliá la obra de Bolloten es una especie "guerra personal" y "obsesiva" del autor contra los comunistas "capaces de macias), desde anarquistas hasta republicanos, pasando por poumistas y socia-

. Juliá reconoce la "ingente cantidad de materiales, de muy diversa procedencia y valor" empleados por Bolloten, así como "que es preciso tener en cuenta por el intrínseco valor de muchas de sus fuentes y por no pocas de sus interpretaciones, (pero) debe manejarse con el recuerdo de que, aparte de los comunistas, otros muchos cometieron errores decisivos y realizaron gestos heroicos en aquellos años de revolución y muerte"

Se puede considerar que la obra de Bolloten representa algo semejante a la de Soutworth, con la diferencia de que mientras ésta desmenuza impecablemente "El mito de la Cruzada de Franco", Bolloten lo hace con el mito de la República en guerra sin fiebres revolucionarias y unida en el antifranquismo. Por decirlo de alguna manera, analiza la historia política del bando republicano como un arduo problema en el que la política estalinista dió lugar a dos dramáticos enfrentamientos, al de la revolución y la contrarrevolución (Juliá ironiza diciendo que este calificativo no se aplica al franquismo; a lo que se puede responder que Bolloten sabe distinguir entre una contrarrevolución y otra, por lo demás resulta muy difícil encontrar otro término para describir el proceso de restauración del orden establecido que culmina en 1937 con los acontecimientos de mayo en Catalunya, la ocupación militar de las colectividades aragonesas por las tropas de Lister, la caída de Largo Caballero y el ascenso de Negrín, el fin de la autonomía catalana...), y al de la derecha republicana contra los comunistas y Negrín ya al acabar la guerra con el golpe entreguista de Casado. La diferencia radica primordialmente en que mientras que el trabajo de Soutworth arremete contra una causa y unos argumentos desprestigiados, Bolloten se enfrenta no solamente con las tesis oficiales del movimiento comunista internacional, sino también con el abanico de corrientes republicanas y socialdemócratas nacional e internacionalmente se identifican con dichas tesis, incluso cuando se matiza que el estalinismo añadió un

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punto de horror e irracionalidad innecesaria a la defensa de la Republica. Una diferencia capital Esta diferencia es la que ha obligado a Bolloten a volver una y otra vez sobre la misma temática. labor de Sherlock Holmes, parece el resultado conjunto de su escrupulosidad y de las exigencias de asentar rigurosamente sus pesquisas. Así nos encontramos que si en sus primeros libros daba fácilmente por bueno testimonios tan discutibles como los de algunos comunistas disidentes o renegados (Jesús Hernández, Castro Delgado...), en esta edición de Alianza estas referencias son contrastadas con nuevas fuentes o situadas como testimonios lado de estas normas de historiador se- a verificar. Pero al rio, Bolloten desarrolla otra que es la de evitar la fácil tentación de la descalificación política o moral que bien se podian traducir de los datos del texto. En ningún momento olvida las razones o la suma de factores que hacen actuar a los comunistas, ni descuida el ventilar contradicciones, errores y tragedias de las otras fuerzas políticas. No hay en su libro la más mínima inclinación a una interpretación política que no sea consecuencia propia del trabajo del historia-

Esto no quiere decir que la obra de

Bolloten, incluso esta ya definitiva y que colma el conjunto de su labor, no sea susceptible de interpretaciones. Estas le acompañaron en los otros libros y le siguen en éste nada menos que en los prólogos. Ambos contradicen algunas de las premisas y la textura de las páginas que le siguen. Para Payne la clave de la tragedia española fueron los extre mismos de un lado y otro, con lo que se erige, más allá de la historia, en sacerdote de lo que tiene que ser posiciones extremistas y por lo tanto "aberrantes" (el comunismo y el fascismo), y lo que se justifica y se impone como centro moderado compuesto por elementos de ambos bandos. Por su parte R. TrevorRoper aunque clama contra la obligación presumible del historiador de la toma de posición (de ser por ejemplo "antifranquista", como se reclamó abiertamente Bolloten), establece sin embargo una balanza de valores igualmente más allá de la historia, en la que los del liberalismo carecen de posible competencia. Aunque cabe pensar que Bolloten comulgaba con estas ideas, lo cierto es que esto no se trasluce en su obra, y si lo hace es de forma imperceptible, bajo el enorme peso de la documentación y el rigor por el carácter poliédrico

Por todo esto el valor histórico de las obras -en particular de esta última versión- está por encima de los intereses partidarios, y de ella es justo atirmar como lo hizo un adversario suyo, "The briel Jackson, en el prólogo de Spanish Revolution": "Su obra es el estudio más preciso y más ampliamente documentado que jamás se haya escrito sobre la revolución española quier idioma". De este legado, los lectores críticos podrán sacar para sus análisis y opiniones durante varias generaciones.