Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Brasil: El PT después de las elecciones

Inprecor n.º 76, mayo de 1990 · pp. 4-6 · 2.547 palabras

Brasil

EL PT,,

DESPUES DE LAS ELECCIONES entrevista a Joao Machado En la primera elección presidencial desde hace 29 anos, Luis Inacio da Silva, Lula, el candidato del Partido de los Irbajadores (PT), ha estado al borde de obtener la victoria. Brasil ha quedado literalmente partido en dos, entre los 35 millones de votos del candidato conservador Collor de Melo -que para romper el empate que anunciaban los sondeos electorales, tuvo que recurrir al final de la campaña a una escandalosa intoxicación de la opinión pública, difundiendo calumnias y mentiras contra Lula, por medio de su gran aliado, la poderosisima cadena de televisión O Globo-, y los 31 millones que ha obtenido Lula, cuya candidatura representaba las aspiraciones populares a un cambio radical de la sociedad brasilena. Se abre asi en Brasil una situación excepcional en la cual la alternativa a un gobierno y un regimen claramente reaccionarios, está representada por un partido cuya identidad ante el el pueblo y cuyo programa está basado en la movilizacion y la lucha, y en el cual tienen una autoridad y un peso muy considerable las corrientes revolucionarias. Hemos conversado sobre esta situación con Joao Machado, miembro de la dirección nacional del PT y de la tendencia Democracia Socialista.

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Fue una sorpresa para nosotros, aunque quizás no para vosotros, que un candidato como Lula, pasara a la segunda vuelta y fuera hasta el ultimo momento el vencedor potencial de las elecciones presidenciales. ¿Cómo vivísteis esta situación excep-

Desde las elecciones municipales del 88, nuestra evaluación de la situación era que había una posibilidad, aunque no la más alta, de que Lula pasara a la segunda vuelta e incluso ganara las elecciones. Teníamos dos razones para ello: la primera, que en los años anteriores el PT se había desarrollado mucho, así como el movimiento sindical independiente, representado por la Central Unica de los Trabajadores (CUT), y en general el movimiento popular. Este desarrollo se había producido planteando una posición clara de independencia política frente a la burguesía. Podemos decir que el único elemento de la transición de la dictadura militar al régimen actual que la burguesía no ha podido controlar ha sido, precisamente, el desarrollo de un partido de masas como

La otra cuestión es que había en Brasil una crisis política muy grave que desorganizó por completo los aparatos tradicionales, los partidos de la burguesía. Esto tuvo un reflejo en las elecciones: no había candidato de continuidad, todos se presentaban como candidatos de oposición, tratando de aparecer además como los mayores opositores al gobierno de Sarney. No estaba nada claro qué candidato podía representar con mas credibilidad al campo conservador, que cuenta con una considerable base social. Hemos caracterizado la situación -no sólo nosotros como tendencia Democracia Socialista, sino el conjunto del PT- como una crisis de gobierno y el inicio de una crisis de régimen. Pero cuando uno se imagina en qué condiciones un partido de las características del PT, en un país como Brasil, puede tener una posibilidad de ganar unas eleciones generales, piensa en condiciones practicamente revolucionarias. Y aceptando lo que dices de la crisis de gobierno, inicio de crisis de regimen, etc., Brasil, al menos visto desde fuera, no aparece ni mucho menos al borde una explosión revolucionaria. Y en cambio Lula estuvo a punto de ganar...

Justamente nosotros no vinculabamos la posibilidad de victoria a la existencia de condiciones revolucionarias. Contábamos con el tipo de crisis que te he dicho y con un enorme descontento social, en el cual el PT aparecía como el partido que mejor interpretaba las aspiraciones del movimiento social y el que mantenía una mas clara y coherente oposición al régimen. No por esto era mayoritario en la sociedad, como se re-

Men la primera vuelta de las elecciones, en la que obtuvo menos del veinte por ciento. Pero en una situación de mucha dispersión, en ausencia de alternativas claras para la burguesía, con una polarización fuerte en la segunda vuelta entre un campo popular muy amplio y los sectores conservadores,..., había la posibilidad de ganar. Esta posiblidad de ganar, ¿influyó en una moderación del discurso electoral de Lula y en una apertura de su política de alianzas hacia lo que podríamos llamar el "centro"?

Es verdad que hubo un cambio entre el discurso muy radical del final de la primera vuelta y el de la segunda vuelta. Pero es cierto también que, hasta cierto punto, las cuestiones en juego eran diferentes. En la primera vuelta, se trataba de afirmarse como el sector más consecuente en la oposición al régimen y al gobierno, los más identificados con los trabajadores, el pueblo, los pobres, etc. En la segunda vuelta, yo creo que era correcto presentarse como el candidato que representa la unidad de la oposición, del campo popular entendido de manera amplia.

No hemos estado en contra de esto. Se puso con mucha fuerza el acento en la unidad frente a la amenaza que representaba Collor de Melo. Y esto era

Pero pensamos que hubo un cierto deslizamiento en esa línea, aunque mas bien en el tono que en el fondo. Voy a tratar de explicarme.

Había dos posibilidades de llamar a la unidad de la oposición: o bien llamar a las demás organizaciones a integrarse en el Frente Brasil Popular -la coalición electoral que dirigía el PT, de la cual formaban parte dos pequeños grupos de izquierda: el PC pro-albanés y el Partido Socialista de Brasil, una organización socialdemócrata de izquierdas-, buscando que la campaña no quedara subordínada a las discusiones con las demás fuerzas de la oposición, o bien abrir la posiblidad de alguna forma de pacto político con ellos.

Lo que decidió la dirección nacional del Partido fue, más o menos, la primera opción, incluyendo el rechazo a realizar cambios de programa en las cuestiones fundamentales en función de la política de alianzas. Pero lo que se hizo fue algo más que esto. Se hizo un esfuerzo muy grande, sobre todo por parte de Lula, para llegar a acuerdos, incluso sobre el programa, con los otros candidatos, sobre todo, Brizzola y Covas (dirigentes respectivamente del Partido de los Trbajadores Brasileños (PTB) y el Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB), llegando incluso a abrir la posbilidad de un compromiso para una posterior participación en el gobierno; esto por cierto, no se logró;

Covas fue especialmente claro afirmando que su partido no tenía nigún interés en participar en un gobierno dirigido por el PT; Brizola tuvo una posición más matizada. En todo caso, Lula ha dado la imagen de alguien que hacía todo lo posible por conseguir esas alianzas y que incluso subordinaba a ello la política del Partido. Ha dado así una imagen de la posibilidad de unidad de la oposición mucho más optimista que lo que mostraba la realidad Teniedo en cuenta que existió la posibilidad de que Lula ganara, ¿qué pensaba la gente que sucedería en ese caso? ¿Un cambio de régimen? ¿Una ruptura social profunda? ¿Unas reformas más o menos amplias? Recuerdo ahora que en la gira que hizo Lula por Europa antes de las elecciones, se presentaba, desde luego como un candidato de izquierdas, pero no dió a entender que su victoria pudiera significar un cambio radical en la sociedad brasileña.

Esta es una cuestión que es muy importante aclarar. Creo que por todo lo que ha sido el PT hasta hoy y por lo que representa la propia figura de Lula, la gente tenía en general la imagen, que yo creo además totalmente correcta, de que la victoria de Lula representaría un cambio muy radical. En la segunda vuelta, toda la estrategia de Collor se refería justamente a llamar la atención sobre esto, diciendo que Lula era la ruptura, el comunismo, lo que estaba siendo derrotado en Europa de Este, etc. Era, claro, demagogia anticomunista, pero lo pudo hacer porque la gente veia en la posible victoria de Lula una ruptura con la situa-

El PT siempre ha representado el partido de las luchas, de las huelgas, el partido que se opuso a la transición,... Y Lula siempre ha representado también la imagen radical de clase del PT, la imagen de un hombre del nordeste que nació muy pobre, que marchó a Sao Paolo empujado por el hambre, que nació a la política como representante de las luchas más radicales que se han hecho en Brasil.

En la primera fase la campaña, que coincide precisamente con sus viajes al extranjero, los coordinadores de la campaña decidieron destacar la idea de que Lula no era solamente un luchador obrero, sino un estadista, un hombre capaz de dialogar con los presidentes de distintos países, de ser escuchado por ellos, etc. Pero en la fase decisiva de la campaña, el discurso de Lula ha clasista, muy radical. Ha insistido en la necesidad de la movilización de los trabajadores contra los latifundistas, los especuladores financieros, los grandes patrones, los acreedores internacionales,... Incluso hay que ver que el esfuerzo por presentarse como un candidato capaz de

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unificar un campo popular más amplio, de dialogar con capas medidas, fue un intento de equilibrar un poco esta imagen radical, que es la que finalmente quedó na la conciencia de la gente.

Quiero precisar un tema. Cuando critico ciertos aspectos de la campaña, me refiero a cuestiones de tono, de énfasis en tal o cual aspecto. Pero creo que la línea general ha sido correcta. Quería plantearte una preocupación que no sé si estará muy justificada. Ante sus propios militantes, el PT ha tenido hasta ahora como única identidad la lucha, la movilización popular, la independencia de clase, la oposición radical al régimen.... Ahora ha estado a punto de ganar las elecciones y pasar a gobernar Brasil y antes ya dirigía municipios tan importantes como Sao Paolo. ¿Piensas que esto de ser "alternativa de gobierno" puede llegar a cambiar la conciencia militante, la idea que los militantes se hacen sobre su propio partido y las tareas, los objetivos, los aliados, el programa que debe tener?

Para el futuro, estos son sin duda problemas muy importantes. El Partido afronta ahora dos cuestiones muy dificiles. Una es que todavía no ha logrado acertar en una línea de administración municipal. La situación económica de los ayuntamientos es catastrófica: están ahogados por deudas y tienen ante sí necesidades enormes. Los alcaldes y concejales del Partido están aprisionados por las tareas de gestión y en general no consiguen definir objetivos que Joao Machado vayan mas allá. La presión para poner el acento en "organizar la casa", poner orden en la administración, pagar las deudas,..., es muy fuerte. Hasta ahora, esto es lo que ha predominado, en contra de la opinión general del Partido, e incluso en contra de resoluciones formales que van en un sentido totalmente diferente, insitiendo en que hay que priorizar todo lo que va en el sentido de cambiar las relaciones con la población, con una política de iniciativas, de oposición frente a las presiones del gobierno central, de denuncia, de movilización, etc.

La otra cuestión es que la experiencia de la política de alianzas durante la segunda vuelta, especialmente el apoyo que dió Brizola, ha sido interpretada por algunos compañeros de una manera que me parece equivocada. Estos compañeros vienen a decir que, finalmente la posición tradciional del PT de que no era posible una alianza política con Brizola, es decir con un partido como el PDT que tiene en su seno muchos antiguos dirigentes de la dictadura, terratenientes, incluso de los sectores más reaccionarios, de la llamada Unión De¿No son éstas las bandas patronales que asesinaron a Chico Mendes?

Sí son esos. ¿Y esa gente está con Brizola?

En general no. Pero esta organización actua dentro de otros partidos y en algunas regiones trabajan con el PDT. No se puede decir de ninguna manera que ésta sea la línea de Brizola, pero los acepta en su partido. Incluso en un Estado tan importante para Brizola como Río Grande del Sur, la base principal del partido son terratenientes, propietarios en general bastante conservadores.

Bueno, volviendo al tema, la posición tradicional del partido es que no era posible hacer una alianza política general con Brizola y ahora hay compañeros, sobre todo en la dirección del partido, que afirman que para llegar al gobierno, incluso en los Estados, haría falta una política de alianzas más amplia. Algunos llegan a plantearse que el objetivo que oriente la política del Partido debe ser ganar las elecciones generales del 94 Por supuesto, estos companeros plantean que hay que combinar esta tarea con movimientos sociales, con tomas de tierra, etc., pero destacan la necesidad de una preparación, digamos institucional, para crear condiciones de ganar las próximas elecciones presidenciales.

Estos planteamientos no son en modo alguno mayoritarios en el partido, ni puede decirse que en este momento represente una alternativa coherente a lo que el partido ha hecho hasta hoy. Pero sí puede afirmarse que refleja muy claramente la presión que el partido sufre como consecuencia de sus propios éxitos, de su crecimiento, de las posibilidades políticas que están ante él. Hay que alcanzar una visión estratégica clara de cuál es la línea del Partido para llegar al poder, al socialismo, que el Partido todavía no tiene.

Vamos a tratar de profundizar en estas cuestiones en el próximo Congreso, que tendremos a comienzos de junio: la estrategia de la lucha por el socialismo en Brasil, el papel de las cuestiones institucionales, el Parlamento, la participación en gobiernos locales o estatales, cómo relacionar este trabajo con las luchas, con las huelgas,... Todo esto no lo tenemos sistematizado en una línea coherente. Para terminar, ¿como ha afectado la experiencia electoral a la tendencia Democracia Socialista? Las presiones a que te referias antes, ¿os han colocado en una situación difícil, quizás de cierto aislamiento dentro del Partido?

De ninguna manera estamos aislados. Por el contrario, tenemos relaciones muy buenas con las otras corrientes, y especialmente con la corriente mayoritaria. Lo que está definido hasta ahora como línea electoral es una posición que compartimos; con lo que no estamos de acuerdo es con esas posiciones que han aparecido sobre la política de alianzas en relación con el objetivo de ganar las elecciones del 94 que te comenté antes.

Lo que sí nos parece un problema es que en sectores del Partido empieza a existir una confusión politica muy grande, causada no sólo por conclusiones equivocadas de los resultados electorales, sino sobre todo por la perplejidad ante lo que ocurre en el Este de

Aquí si hay un gran problema. Hasta ahora no hay prácticamente gente que plantee que hay que abandonar la idea del socialismo. Pero mucha gente dice que los problemas que han llevado al fracaso a los sistemas del Este no se explican fundamentalmente por la burocracia y el estalinismo, sino que tienen su origen en la propia Revolución rusa. Hay compañeros con posiciones de este tipo que hace poco tiempo mantenían posiciones claramente revolucionarias y socialistas, por ejemplo sectores de origen maoísta, con los que teníamos ideas bastante cercanas, o miembros de la corriente mayoritaria que se reextendiendo. Pero no creemos que vaya a conducir a un aislamiento nuestro. Por el contrario, estamos participando mucho en los debates, sin la pretensión de tener respuestas para todo, claro, pero creemos que por nuestras ideas y nuestra tradición militante, estamos bien preparados para afrontar esta discu-