Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Colombia: La izquierda revolucionaria frente al narcotráfico

Inprecor n.º 73, diciembre de 1989 · pp. 19-24 · 3.939 palabras

LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

FRENTE AL NARCOTRAFICO

Entrevista a Daniel Libreros, dirigente de "A Luchar"

A las condiciones generales de crisis social y politica que viven los paises latinomericanos, colombia anade el problema del narcotratico, que signitica un desatio politico para la izquierda revolucionaria, que depe

", a las tareas de organización del movimiento popular y a las maniobras de "consenso nacional" que trata de poner en pie, con diferentes fórmulas, el presidente Barco. Hemos

Colombia enfrentarse a la vez a la "guerra sucia" conversado sobre estas cuestiones con Daniel Libreros. Para empezar, ¿podrías hacer una caracterización de la compleja situación actual en Colombia? La caracterización que hacemos en "A Luchar" parte del análisis de la situación económica. Hay que entender que Colombia no ha alcanzado el nivel de endeudamiento de otros países de América Latina; en primer lugar, porque aquí no se dio el proceso de reestructuración tecnológica industrial de estos países, y segundo porque se utilizó dinero del narcotráfico para el pago parcial de la deuda. De todas formas pensamos que en el contexto de la crisis internacional del capitalismo, y en particular de la que vive América Latina a raíz del endeudamiento generalizado, en Colombia ya se inició un declive económico que llevará a la agudización de las contradicciones sociales a la vuelta de dos, tres, cuatro

Calculamos que en relación a los fenómenos de inflación generalizada, de desempleo, de cierre de empresas, etc, que se están produciendo en el Continente, Colombia va a dejar de ser una excepción parcial y va a empezar a vivir de lleno esta situación.. En el contexto de los problemas sociales acumulados y de crisis política que vive el régimen, la crisis económica obviamente agudizará las contradicciones y llevará a enfrentamientos más radicales tanto en lo sindical como en lo político. Este es un pri-

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mer elemento sobre el cual nosotros queremos insistir.

En lo político caracterizamos que hay una crisis extraordinariamente fuerte de las instituciones, una crisis abierta del sistema de dominación política, tanto en lo referente al funcionamiento de los partidos tradicionales como en el declive de la legitimidad misma de las instituciones. Un buen ejemplo puede ser lo que pasó con el aparato judicial; por una parte con el narcotráfico se ha generalizado la "justicia privada", el paramilitarismo etc., por otra parte, como recordarás, el Ejército entró con sus tanques a sangre y fuego en su organismo máximo. El resultado es que obviamente el aparato judicial está desvalorizado ante la opinión pública y pierde cada vez más espacio; no cumple su función normal en un estado capitalista de aparecer ante la población como un poder ¿Puedes extenderte sobre el tema del narcotráfico? Nuestra valoración es que el narcotráfico en mucho fue cobijado por el propio gobierno y por el propio tipo de capitaismo dependiente que hay en colombia. Era y es una necesidad fundamental en la acumulación capitalista del aís. Sin el narcotráfico hoy día sería mpensable la actividad financiera; e negocio de la propiedad inmobiliaria, la hostelería y el turismo, el comercio,...., y también empieza ya a tocar a muchas industrias. Es un hecho la asociación entre capital tradicional y capital narcotraficante, y es mucho más fuerte de lo que pudiera pensarse a primera vista.

Insisto en que hay que explicarselo en términos de acumulación capitalista, es una necesidad. Ya dije que había sido utilizado en el pago parcial de la deuda.

Habría que añadir también que ha sido la principal fuente en la obtencion de do muy controlado por el negocio privado, que no ha tenido casi una operatividad en el sentido capitalista de aparecer por encima de las clases. El narcotráfico también tiene que ver con esto.

El problema actual es que la burguesía y su gobierno, que cobijaron el narcotráfico, tratan ahora de ponerle límites integrándole a cierta operatividad política, pero el narcotráfico ya ha crecido de tal manera que pasa por encima incluso de las cabezas de la burguesía tradicional que quiere controlarle. Eso explica el enfrentamiento actual, el asesinato de un procurador a principios del año pasado, el de un coronel de policía, el que hayan matado, con el úlimo, cinco magistrados de la Corte Suprema y el asesinato de un líder político como Luis

Galán representaba un sector del liberalismo muy ligado a un discurso aparentemente moral que trata de captar capas medias urbanas, fundamentalmente en Bogotá. Su padre político fue Lleras Restrepo, uno de los patriarcas de la oligarquía y del bipartidismo tradicional en Colombia, que siempre había tenido el control de Bogotá. El discurso político de Galán era crítico con el narcotráfico en el sentido de que la política debía aparecer hasta cierto punto distanciada de él; y tenía credibilidad sobre todo porque un miembro importante de su grupo, Lara Bonilla, fue asesinado por el narcotráfico cuando era ministro de Justicia. Los narcos pensaron que, si llegaba a la Presidencia, era posible que aplicara un tratado de extradición, e intentara ponerles cierta regulación: por eso mataron a Galán. El asunto es que ahora el engendro del narcotráfico se vuelve incluso contra la burguesía y que su negocio y sus redes y contactos internacionales están por encima de la operatividad misma del régimen. ¿Qué relación tiene el narcotráfico con los paramilitares?

Para entender la relación del narcotráfico con los paramilitares hay que remontarse un poco a la política oficial norteamericana para el caso de Colombia. Un sector, el más implicado con la política de guerra de baja intensidad y que es el que controla la CIA, realizó alianzas con cualquier grupo, con tal de que sirvieran para impulsar la contrainsurgencia; es el caso de North y del ex embajador en Colombia y Costa Rica, que contrajeron vinculos con el narcotráfico para apoyar a los contras nicaragüenses. Ahí se inicia la relación de la CIA con el narcotráfico colombiano, que se intensificará por discrepancias que existen a su vez entre el narcotráfico y grupos guerrilleros.

A raíz de esos conflictos nacen los primeros grupos paramilitares. Se forma el MAS ("Muerte a los Secuestradores")

como una asociación en la que todos los narcotraficantes colocan un dinero para establecer una conexión con el ejército. Entonces comienza el auge de la ligazón entre los paramilitares de los narcos con el ejército, contra la guerrilla

, contra el movimiento popular mismo, se inician los primeros asesinatos de di

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rigentes populares llevados a cabo por estos grupos. Esto se va ahondando cada vez más, porque la jefatura del narco se ligó a la campaña de contrainsurgencia frente al movimiento armado de la izquierda en Colombia, y sectores del gobierno y del ejército apoyaron el paramilitarismo (oficialmente el gobierno acepta que hay 142 grupos paramilitares). Se llegó a una situación donde, cada terrateniente, si quiere echar a los campesinos que ocupan algunas de sus tierras, monta un grupo paramilitar; cada empresario, si quiere matar al lider sindical de su fábrica monta su grupo paramilitar. Cuando entró el narco, con la cantidad de dinero que mueve, se convirtió en un fenómeno espectacular. La relación de la CIA con el inicio de este proceso, repito, no es un invento nuestro; toda esa basura se hizo pública con

Cuando todo este asunto fue denunciado por la prensa norteamericana, y la opinión pública de este país es muy sensible a este tipo de temas, la DEA comenzó a operar en Colombia sobre la base de traer dinero acá, de comprar aviones, etc, que debían servir para perseguir el narcotráfico. Pero el narcotráfiManuel Pérez, dirigente del ELN co había cogido un gran vuelo y logrado una inserción incluso en el alto mando del ejército, de la policía,...; al final se llegó a un punto en que los mismos narcos utilizaban las ayudas de la DEA destinadas teóricamente a combatirlos, por medio de estos policías y militares que estaban metidos en el asunto hasta

Esta contradicción de la política norteamericana también la tiene la burguesía colombiana, que está dividida en dos. Un sector que es partidario de hacer una alianza fuerte, estrecha y estable con el narcotráfico, y otro, la burguesía tradicional, que quiere depurar; por sus propios intereses y por los efectos tremendos que la corrupción de los valores está teniendo en la sociedad, por ejemplo en la juventud. Esa burguesía tradicional ha querido recuperar valores, se ha ligado más con la DEA; es el caso de Galán y del grupo de los procurado¿Por qué se produjo ese enfrentamiento entre los narcos y la guerrilla del que hablabas? Esta gente se instaló en zonas que son punto obligado de paso de la coca que viene de Bolivia y Perú, donde están los aeropuertos clandestinos; porque la lucidez de los narcotraficantes colombianos fue que entendieron que el gran negocio no es la producción, sino el procesamiento; este es el gran negocio de los carteles de Medellín, Cali, etc, a partir de mediados de los setenta. Pero en estas zonas donde el Estado no ha tenido presencia, totalmente marginales, colonizadas por gentes que en su totalidad emigraron a ellas cuando la violencia tan terrible que hubo en el campo en los años 40-50, zonas totalmente baldías. Pues bien estas zonas como el Magdalena Medio o el Caquetá, son zonas controladas por la guerrilla, fundamentalmente las FARC. Pues bien ellos dicen: la coca es cien veces más rentable que cualquier otro producto agrícola tradicional, no podemos impedir que esa gente siembre coca. Obviamente ellos no trafican, pero aceptan que se siembre coca; porque hasta que no haya condiciones de infraestructura o de mercadeo la gente no va a renunciar a ha cerlo cuando sus ingreso se multiplica

Mientras los traficantes manejan la parte del comercio, algunos grupos gue rrilleros exigían una especie de retribución de impuesto por el cultivo. Entonces eso generó problemas, los narcos pensaron que podían perder parte de sus ingresos y por eso se articularon directamente con la contrainsurgencia.

La única organización guerrillera que no ha tenido ningún vínculo con el narcotráfico es el ELN. ¿Cómo valoráis la ofensiva del gobierno contra el narcotráfico? Lo primero que hay que mostrar ahí son los límites que tiene el régimen para atacar al narcotráfico, dada la asociación de éste con el negocio privado y su ligazón con las instituciones del Estado. Una pelea a fondo contra el narcotráfico es casi atentar contra las propias instituciones de la dominación política. Por eso tú te das cuenta ahora de que desde hace tiempo se sabía dónde estaban los narcotraficantes, y sólo con la muerte de Galán han ido a por ellos; han lle. gado a sus fincas y residencias, pero cosa curiosa ninguno de los capos ha caído; eso te demuestra que han sido avisados de que iban a ser allanados. Y hay otra cosa que tenemos que denunciar: los allanamientos que ha habido en el último periodo no han sido sólo contra el narcotráfico, han sido dirigidos también contra compañeros del movimiento sindical y de la izquierda.

Pero volviendo a lo anterior, hay que resaltar que el régimen no atacará hasta el final algo con lo que tuvieron una complicidad abierta. Pensaron que con aceptarlos, asociarlos en el negocio privado y tener un cierto control, podrían utilizar su complicidad para que ataca-

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ran a la guerrilla y a la izquierda en geeral. Hay que decirlo enfáticamente, n enemos ninguna ilusión en el gobiern frente a esto, absolutamente ninguna lusión, ni tampoco en sectores particulares del bipartidismo ¿Cómo se valora desde la izquierda esta situación? ¿Qué alternativas se plantean? Nosotros entendemos que problemas como, por ejemplo, el narcoparamilitarismo exigen una política de alianzas flexible, no sólo de frente de izquierda sino más amplia, intentando aprovechar las contradicciones que coyunturalmente están atravesando a la burquesía. Pero no estamos de acuerdo con el enfoque con la muerte de Galán se abre una fase de apoyo incondicional al Gobierno, que llaman de unidad nacional y convergencia nacional.

Por eso nosotros estamos hoy más Porque podemos discutir una política flexible de alianzas, pero no podemos Un aspecto muy importante del narcotráfico es su dimensión internacioesto Qué puedes decirnos sobre Efectivamente, el narcotráfico no es un problema que se pueda resolver en Colombia, es un problema internacional que afecta a la propia acumulación de capital a nivel mundial. En la última reunión de los siete grandes en París se reconocio que entraban aproximada nente 700.000 millones de dólares er Carlos Pizarro, dirigente del M-19, saludando al consejero presidencial Rafael Pardo tras la firma del acuerdo los bancos mundiales a partir del narcotratico. En la dirección de A Luchar estamos discutiendo si habría que afirmar que el narcotrático constituye la expresión mas degradada del carácter parasitario y especulativo del capital financiecapitalismo no tiene capacidad de critica moral frente al narcotráfico, porque éste se mueve con las reglas de juego generales del capitalismo: la ganancia individual, la compra de las instituciones, ..., aunque con un grado de descomposición mayor y un accionar más grosero.

Pero el narcotráfico es también es un problema internacional en el plano político, es un fenómeno internacional porque el imperialismo busca utilizar la guerra al narco con la represión de la guerrilla y la lucha social. A veces se dice que los EEUU van a enviar a los boinas verdes a Colombia. Obviamente, nosotros lucharemos contra toda intervencion directa o indirecta yanki bajo el pretexto del narcotráfico. Necesitamos de la solidaridad desde ahora mismo, no sólo para denunciar esta posible intervención, sino porque el movimiento popular debe defender a escala internacional su propia alternativa frente al narcotráfico; explicando la realidad del problema, planteando temas como el consumo de drogas en los países desarrollados o la exportación de las multinacionales a Colombia de los productos necesarios para la elaboración de la droga y, sobre todo, denunciando la complicidad del narco con lo peor de la reacción mundial, empezando en los propios EEUU. Esto nos abriría a nosotros un espacio extraordinario. ¿Cual es vuestra posición en el debate que se está realizando sobre la extradición? Por principio nosotros estamos contra

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de la extradición; esa ha sido la posición de la izquierda en su conjunto, aunque hay sectores de la Unión Patriótica que han tenido vacilaciones. Esa posición está fundamentada sobre un hecho: es una violación a la soberania nacional que ciudadanos colombianos sean juzgados por las leyes norteamericanas y no hay nada que lo justifique. Además es un método que les sirve para deshacerse de algunos personajes desacreditados dentro del mismo narcotrafico, como Carlos Lheder que fue extraditado. Pero por ejemplo Gonzalo Rodríguez Gacha, (nota: posteriormente a esta entrevista este capo del narcotráfico ha muerto, el 15 de diciembre, en eun enfrentamiento con la policía) amenazado de extradición, ha estado durante más de dos años de supuesta clandestinidad viviendo a cuerpo de rey ante los ojos de todo el mundo. Es más, ha seguido controlando sectores importantes del ejército; hace unos meses, un cuerpo de élite formado recientemente para combatir el narcotráfico realizó por orden suya un operativo en las minas de esmeraldas, asesinando cuatro personas, uno de los cuales resultó ser informante de la DEA.

Además la burguesía colombiana con la extradición pretende lavarse las manos de sus vínculos con los narcos, y resolver el conflicto que tienen con ellos por la vía más fácil que es enviarlos a Estados Unidos. Nosotros creemos que a esa gente hay que juzgarlos aqui mismo en Colombia, lo que supone plantear el problema de fondo porque esto no lo puede hacer esta justicia corrupta. El problema de fondo no es un problema de personas sino del mercado; en términos capitalistas, si hay un mercado para un producto, ese mercado produce y reproduce a los inversionistas y a los promotores, es decir, pueden extraditar a Pablo Escobar, juzgarlo, condenarlo y mandarlo a la silla eléctrica..., pero aparecerán otros veinte Pablos. Es el mismo sistema que opera en las relaciones económicas entre Colombia y Estados Unidos: ellos nos ahogan y nos hacen bajar el café a la mitad del precio, perdiendo anualmente miles de millones de dólares en las exportaciones, y resulta que el único sustituto que hay para la exportación es la coca; entonces nos dicen que extraditemos a los narcotraficantes y se resolverán todos los proble¿Tiene una base social el narcotráfico colombiano? Verás, Colombia tiene 30.000.000 de habitantes. De 6.500.000 que están empleados, 500.000 dependen laboralmente del narcotráfico: chóferes de narcotraficantes, celadores, gente que les transporta gasolina, que les transporta el producto, pilotos. Toda esta masa inmensa vive en un país con un desempleo muy alto, con una enorme econo-

Sede de la policía secreta volado por el narcotráfico mía informal, donde la crisis industrial es cada vez más grande, y la deuda externa crece cada día. Pero además los narcotraficantes hacen política, a su manera: van a los barrios marginales, porque ellos mismos provienen de esos sectores, y cogen a toda la población, gente que está totalmente lumpenizada, marginada, gente que en el mejor de los casos eran limpiabotas en el centro, o vendían cigarrillos en los semáforos. Ellos les financian su vivienda, les dan infraestructura, servicios que el Estado no cumple; ellos mismos hacían los planes de vivienda, y claro así se organizaron una base social propia. Los sicarios son reclutados a partir de gente que no tuvo familia, que no tiene afecto, que no tiene arraigo en nada. barrios miserables que ha generado toda esta crisis del capitalismo semicolonial o dependiente reclutan sicarios desde los 11 ó 12 años de edad y cuando ya tienen 10 años de entrenamiento, los mandan a asesinar. Y frente a esta situación, ¿cuáles son las respuestas de la izquierda? Si bien es cierto que hay una crisis muy grande de legitimidad en las instituciones del régimen, al mismo tiempo también hay una crisis muy grande de la izquierda. El PC tiene un estrategia, muy influída por la política de Gorbachov, basada en afirmar que se abre un periodo de negociación con el imperialismo norteamericano, cuyo objetivo es propiciar un nuevo Yalta.No se trataría ya de luchar por la revolución, sino de limitar el problema del narcoparamilitarismo y reforzar la democracia parlamentaria. Por el contrario, el programa de A Luchar trata de recoger todas las discusiones de la izquierda de nuestro continente que está fuera del estalinismo y de la socialdemocracia, es decir, que tiene un planteamiento donde la democracia, la soberanía nacional y el bienestar de la población see plantean como tareas dentro de una estrategia de revolución socialista. Esto nos hace aparecer como el polo digamos socialista, el polo de referencia radical.

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Tenemos ahora bastante problemas y discusiones importantes. Por ejemplo, cada vez mas sectores dentro de A Luchar somos más conscientes de que necesitamos hacer política abierta, aparecer mucho mas públicamente como el polo revolucionario alternativo. Pero esta orientación se enfrenta a problemas muy graves. Por una parte, nosotros venimos de una experiencia en donde no se han acumulado fuerzas básicamente con una política abierta, sino a partir de corrientes radicalizadas que necesitan un mecanismo de autodefensa armada. Esto lo puedes hacer en el campo y en las ciudades intermedias, pero no en las ciudades grandes, donde 1o se vive tan agudamente la crisis de réaimen, ni la crisis económica. Pero er condiciones de guerra sucia, si sacas la cabeza te la cortan. Ahí están los mas de mil muertos de UP. Por todo eso es tan difícil la discusión: política abierta sí, pero en qué límites y a qué precio, te-

Men cuenta que mantenemos nuestra presencia en las corrientes radicalizadas de las que te hablé antes. Y ambién con qué objetivos, que tipo de consignas, qué tipo de reivindicaciones cómo articulamos el problema de los servicios públicos en las ciudades, el problema de la vivienda, de la calidad de vida, del bienestar del techo y como ligamos eso para que se entiendan las políticas imperialistas, para que se alcance un comprensión global de la lucha por la democracia. ¿Cuál es la situación del movimiento obrero, en particular del sindicato unitario CUT? La CUT se hizo en un contexto defensivo del movimiento de masas. No se hizo sobre la base de una huelga general, sino porque las imposiciones del FMI y del Gobierno obligaron a un proceso de reagrupamiento del sindicalismo tradicional, un sector controlado por la burocracia amarilla ligado al bipartidismo, corrupta, otro ligado al PC, y otro donde estaba A Luchar, que es lo pudiente Piro el C cedis la direc

Pero el PC cedió la direc ción a la burocracia amarilla y los vicios tradicionales de funcionamiento y estructura se mantuvieron. Se creía que con la existencia de la CUT se ibana producir fenómenos de lucha social más radicales, sin embargo la huelga genera que fue convocada el 27 de octubre de año pasado no produjo el resultado es perado y eso produjo una desmoraliza ción de los sectores más radicalizados de la CUT y llevó a un tortalecimient de la opción de derecha dentro de l América Latina. Al mismo tiempo, la CUT era decisiva para la estabilización de toda una serie de movimientos sociales que se venían dando en lo agrario, en lo cívico, en lo popular. La desmoralización ha repercutido también en esas organizaciones. Nosotros vemos muy articulada la recomposición de movimientos a una recomposición de dirección política.En cuanto al feminismo, la CUT hizo un Encuentro en noviembre del año 87 donde definió toda una cantidad de tareas relacionanado los problemas de las mujeres con la deuda externa, la lucha contra imperialismo, la doble jornada laboral, la pauperización que el capitalismo genera en el contexto de capitalismo dependiente, etc. Pero la crisis del movimiento social ha cortado la continuidad de esta orientación, que por supuesto no interesaba nada a la burocracia sindical. Desde A Luchar venimos insistiendo mucho en la ligazón de lo social con lo feminista y cómo lo podemos proyectar en el contexto de lo que está operando en América Latina. Para terminar, ¿qué nos puedes decir sobre los procesos actuales de negociación entre Gobierno y guerrilla? A nuestro entender, el M-19 negocia en un contexto de derrota política y militar. Ellos se movieron más como un movimiento de opinión política que como un movimiento orgánico; nunca intentaron reclutar desde el punto de vista orgánico la influencia que tenían. Tenían un discurso muy nacionalista que captó franjas de opinión digamos en lo civicopopular, en sectores más pauperizados e incluso en capas intermedias de la so. ciedad, pero nunca tuvieron una posición clara frente a los problemas que tenía el movimiento obrero. No tenían claro una perspectiva socialista, sino que tenían más una perspectiva nacional. En este marco, tuvieron una subvaloración del régimen; creyeron que con el sólo enfrentamiento militar y con operaciones audaces ya se podía lograr la victoria. Tras el desastre del asalta a Palacio de Justicia, donde perdieron a sus mejores cuadros intermedios, comprendieron que el régimen tenía otros mecanismos de recambio y otras posibilidades. Además ellos desde el punto de vista militar se concentraron en un solo sitio, en una zona del país, con el argumeento de que ya se había pasado de la fase de guerrilla a la fase de posición; esto facilitó también la actuación del régimen. En este contexto, el M-19 negocia en una situación de esas características, en la que el régimen no se compromete a ningún cambio político de fondo y su contraprestación es entregar las armas e integrarse a la vida civil, con la promesa de un plebiscito de re formas del sistema electoral. Se trata de pues de negociar sobre la base de ampliar la democracia parlamentaria. E punto de vista es similar por parte de las FARC y el EPL, aunque con ellas no se haya llegado a un acuerdo. Sólo una organización armada, el ELN, está con ra esta orientación. L