Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Gran Bretaña: Los proyectos reaccionarios de la burguesía inglesa

Inprecor n.º 7, junio de 1979 · pp. 11-12 · 1.199 palabras

OS proyectos económicos, políticos y sociales y de Thatcher son de una gran coherencia y tienen un contenido eminentemente reaccionario. Está convencida de que la única forma de imponer un cambio radical de la relación de las fuerzas sociales a la clase obrera pasa por volver a poner en tela de juicio algunos fenómenos politicas de la posguerra.

En otras palabras, la clase obrera y las capas oprimidas tienen que abandonar la ilusión de que tienen "derecho" a un empleo, a una asistencia médica y a una vivienda. Es más, hay que inyectar en la conciencia popular la idea de que aquellos que, cada vez en mayor número, engrosan las filas de parados, no son sino "aprovechados"' desvergonzados. Se alabarán más las virtudes de las "madres de familia" que las de las mujeres sindicadas. Y cuando la clase obrera, en ejercicio de sus derechos democráticos, se organice para la defensa de su nivel de vida ocupando las fábricas, Thatcher va a intentar hacerles creer que se trata de "bandidos" y de "golfos".

Para hacer que estos cambios pasen a la conciencia popular, va a ser necesario provocar una activa campaña ideológica. Resulta evidente que esta ya ha arrancado durante los últimos meses. A todos los nive les, Thatcher va a esforzarse en poner en práctica su política de "dividir para reinar mejor".

Heath había dirigido sus golpes a un nivel diferente. No había intentado fundamentalmente poner en tela de juicio las bases políticas de los años de postguerra: el "consenso"' en torno al Estado providencial, al pleno empleo, a la estrategia económica de tipo keynesiano, a la liberalización del sistema judicial y al mantenimiento de las nacionalizaciones existentes. De hecho, para responder a las medidas administrativas y estructurales proyectadas por Heath, la clase obrera podía inspirarse en los proyectos políticos del partido laborista.

Proyectos

reaccionarios

de la burguesía

inglesa

Las pretensiones de Thatcher tienen un alcance mucho más amplio. Y por todos estos motivos, representa, en el terreno político, un adversario mucho más temible que Heath. Podría muy bien permitirse resucitar los viejos métodos de la clase dominante e innovar en materia de ataques a la clase obrera. No sería sorprendente en absoluto, por ejemplo, que se sirva de referéndums para armarse con un "mandato democrático" con vistas a las luchas sindicales y al movimiento obrero.

Aún reconociendo los peligros que presenta esta ofensiva política coherente, sería falso pensar que la clase dominante podrá tener un éxito con ella

STOP

THE NAZIS

sin encontrar resistencia y sin enfrentamientos importantes, aún cuando amplios sectores de la izquierda se dejen llevar por la desesperación y el pesimIsmo.

Thatcher todavía no ha conseguido éxitos significativos en la política ofensiva que ha decidido aplicar en un primer tiempo. Es cierto que el espectro político se ha desplazado considerablemente hacia la derecha. La campaña electoral llevada tanto por los partidos de la burguesía como por el Partido Laborista fue sin duda una de las más derechistas que ha conocido Gran Bretaña después de la guerra.

Pero esto no quiero decir que

Europa estos proyectos hayan encontrado la adhesión total de la cla-. se obrera. Por ejemplo, su idea de que "los sindicatos son demasiado poderosos"., ha ganado quizás algún crédito en las capas más atrasadas de la clase obrera, pero Thatcher está muy lejos aún de obtener cualquier aprobación a los golpes violentos que pretende asestar a las organizaciones obreras. Del mismo modo, si muchas personas piensan que los "aprovechados" están aumentando, ésto no le garantiza un acuerdo unánime sobre la necesidad de desmantelar amplios sectores del sistema de asistencia social.

Si algo han cambiado las elecciones, es el hecho de que la combatividad de la clase obrera no se ha visto fundamentalmente afectada, y que su capacidad para defender sus ventajas adquiridas y sus rechos fudamentales no se ha visto quebrada. Numerosos sectores de la clase obrera, han entrado en lucha durante la propia campaña electoral. Estas respuestas limitan la victoria de Thatcher.

Es cierto que la clase obrera ha sufrido reveses de 1975 a 1978. Pero no ha sufrido derrotas determinantes. Los sindicatos han incrementado número de sus miembros, prueba de que siguen considerados como las organizaciones que defienden los intereses de los trabajadores. pesar de las derrotas sufridas en sectores seriamente afectados por el paro - construcción, construcción naval, etc. -, los militantes activos no han sido vencidos o integrados a la burocracia.

Los obreros de Ford o los conductores de camiones han demostrado que se podían vencer a los patrones con duras luchas llevadas por trabajadores decididos. En el sector público, los trabajadores han sufrido reveses, pero se preparan nuevas luchas. La burguesía no está segura de que podrá decir la última palabra en un enfrentamiento importante con trabajadores de sectores clave de la industria, como los mineros, por ejemplo.

Página 12

NO TO THE BOSSES HACE FOR A UNITED

CACIALIST EUROR

Por otro lado, fuerzas SOciales importantes - particularmente entre la juventud - se organizado en la Liga Anti-Nazi y se han integrado en la lucha antiracista. E incluso, si las ventajas adquiridas por las mujeres han sido en cierta medida puestas en tela de juicio, el único intento serio para limitar la ley de 1967 sobre aborto se enfrentó a una importante movilización.

Sería poco consistente especular sobre el momento y las formas exactas que tomarán las luchas en el futuro. Pero las perspectivas de conjunto son claras: cualquiera que sea la ventaja de la que se beneficia Thatcher para aplicar su politica de colaboración con los dirigentes sindicales, decenas de miles de obreros y de oprimidos emprenderan la lucha contra su política. Los revolucionarios deben prepararse desde ahora para estas luchas, que movilizarán a decenas de miles de trabajadores y que llegarán al corazón de la clase obrera.

Esta dinámica no implica un deslizamiento hacia la derecha en el enfoque político, como tiende a pensar la izquierda - desde la izquierda del Partido Laborista, pasando por los comunistas y hasta la extrema izquierda. La victoria de Thatcher es un repliegue pero en ningún caso es el fin de la guerra.

Las perspectivas de lucha se establecen en función de la relación de fuerzas entre las clases. Las provocaciones ultra izquierdistas que pretenden que la victoria de los conservadores es ilusoria, son absurdas. El hecho de que la clase obrera haya sido incapaz de dominar los efectos desastroSOS de su dirección de impedir a Thatcher formar un gobierno será resentido por amplias capas clase obrera como un retroceso, y de hecho lo es. La victoria de los conservadores vuelve a dar confianza a la clase dominante y le proporciona evidentes ventajas. No obstante, las recientes luchas de la clase obrera y de las capas oprimidas y su nivel general de conciencia política, ligados a la impopularidad que Thatcher va a encontrar rápidamente, todo ello crea un contexto favorable para un nuevo inicio de las luchas. En Escocia, en donde los conservadores no han obtenido escaños, esto no hara, de todas formas, sino reforzarse.

Ningún análisis derechista, fundado en el análisis de que se ha sufrido una derrota fundamental, puede justificarse. Y ello no ofrece ciertamente a los trabajadores las perspectivas que necesitan para enfrentarse a las luchas que se preparan.