A victoria del Partido Conservador no ha modiaTicado cualitativamente •la correlación de fuerzas entre la c'ase dominante por un lado, y las clases populares y la clase obrera por otro.
Decir "laboralistas o conservadores, la lucha continúa" es justo, pero totalmente inoportuno. Durante 5 años, el proletariado ha tenido que hacer frente a un gobierno laborista que desarrollaba una política antiobrera retorcida. La
"'línea de demarcación" en el movimiento obrero separaba a aquellos que luchaban contra esta política y los que la aceptaban.
Nosotros siempre hemos trabajado por la unidad de todos aquellos que estaban dispuestos a resistir a los planes gubernamentales, unidad resumida en la consigna "construyamos una alternativa socialista a la política del gobierno laboralista".
El combate por esta alternativa socialista pasaba por la formación de una nueva ala izquierda en los sindicatos, basada en una orientación de lucha de clases; por la unidad de acción junto con movimientos como la Liga Antinazi; por agrupar a la parte más importante posible de los sectores oprimidos del pueblo en el movimiento de mujeres y en el movimiento de los negros; por la presentación de candidatos de lucha de clases en las elec: ciones; y por la construcción de una organización revolucionaria unificada y creible.
Ahora, el combate contra la dirección laborista continuará de una forma diferente. Como siempre, aquellos que lucharan contra los conservadores y su política se enfrentarán a los dirigentes de los sindicatos y
Partido Laboralista, que intentarán bloquear y sabotear sus acciones.
La nueva "línea de demarcación' pasará partir de ahora, entre aquellos que combatieron contra los conserva dores y aquellos que entorpecieron este combate: el eje central de intervención no podrá reunirse ya simplemente en
Las perspectivas
de la lucha contra
cada día mayor importancia. la consigna "construir una alternativa socialista a la dirección laborista". Es el Gobierno conservador quien constituirá el blanco esencial de todas las luchas en el próximo período.
El enemigo principal es el Gobierno Thatcher y la consigna principal, "unidad para combatir a los conservadores". Acción de masas para defender los derechos fundamentales
¿Qué va a hacer Thatcher? La solución de los problemas del capitalismo británico exige el debilitamiento y finalmente la supresion de muchas adquisiciones fundamentales ganadas por la clase obrera desde la Se.
el Gobierno Conservador
La lucha contra los crímenes racistas que sufren los trabajadores emigrantes ante el desentendimiento del gobierno está cobrando tico y organizativo.
Para esto, Thatcher debe combatir la idea de que estas adquisiciones son derechos.
Debe dividir a los trabajadores que tienen un empleo y aquelos que no lo tienen, a los trabajadores del sector público y los del sector privado, a los negros y los blancos, a las mujeres y los hombres.
Los conservadores tienen que hacer frente a una fuerte oposición. Incluso si la clase obrera no combate todavía con una perspectiva socialista clara, la historia ha demostrado que considera como fundamental la defensa de sus derechos: los derechos sindicales, la Seguri-
Europa dad Social, las "ventajas" sociales, los derechos de mujeres y muchos otros.
Debido al mismo tiempo al curso actual seguido por capitalismo británico y al nivel de conciencia de la clase obrera y de los sectores oprimidos del pueblo, las batallas decisivas se organizarán en torno al combate por la defensa de estos •derechos fundamentales:
La política socialista será por lo tanto juzgada en función de cómo llevará a cabo concretamente sus batalas. Los. ejes de lucha pueden resumirse modo siguiente:
a) defensa del nivel de vida: ningún control sobre los salarios, un salario mínimo nacional, compensación automática de la inflación; defensa del puesto de trabajo y del derecho a trabajar : reducción de la semana de trabajo, reparto del trabajo sin reducción del salario, nacionalización de las empresas que despiden; defensa de los servicios sociales: ninguna reducción de los gastos sociales, abolición de la aportación del asegurado a los gastos de enfermedad, escala móvil de gastos sociales con respecto a la inflacción.
b) defensa y ampliación de los derechos de la mujer: ninguna restricción al derecho de aborto, defensa de guarderías y de su ampliación contra las reducción de los gastos sociales; defensa los sindicatos: ninguna: restricción al derecho de hacer piquetes y al derecho de huelga, defensa de la democracia sindical, ninguna represalia contra las familias de los huelguistas; defensa contra el racismo: supresión de las "sus laws" (1), ningún contrál sobre la emigración, acción de masas para vencer a los fascistas.
Esta política sólo puede llevarse a cabo aliándose con la clase obrera en el plano internacional: fuera las tropas británicas de Irlanda, no reconocimiento del "contrato interno" de Zimbabwe.
Europa
La unificación de la clase obrera debe constituirse a través de la experiencia unitaria de las luchas y de democrático por la como a través de la lucha por la unidad de acción de las organi-
La defensa de los derechos fundamentales de la clase trabajadora debe replantearse en una perspectiva clara. En efecactuales de la clase obrera pueden garantizarse realmente, sin poner en tela de juicio, lógica de la dominación capitalista sobre la economía y el político de la clase
Aunque sólo sea para mantener los salarios reales actuales, el empleo y los servicios sociales, harán falta amplias nacionalizaciones, el traspaso del peso de los impuestos a los ricos, la nacionalización de la banca y de las compañías de seguros, y la puesta en funcionamiento de un programa masivo de trabajos públicos útiles, aptos para atender a las necesidades sociales y emplear a los parados.
Por lo tanto, sólo con la movilización de masas podrán ser defendidos los derechos fundamentales de los trabaja-
La burguesía opondrá una fuerte resistencia a las exigencias de los obreros y lanzará medidas represivas masivas en el momento en que la lucha ponga en cuestión los intereses y el poder de los capitalistas. Construir un ala izquierda de lucha de clases
La unidad obrera será esencial en el combate contra los conservadores. Cuando se tradefender los derechos fundamentales debemos favorecer un frente único incluso los dirigentes del ala derecha del movimiento obrero. Pero lo fundamental de esta unidad no puede quedarse en meras declaraciones de buenas intenciones; esta unidad sólo se encuentra en la acción unitaria. Lo que realmente necesitamos es una ala izquierda combativa y de lucha de clases.
Basta escuchar a Thatcher para darse cuenta de cuáles serán los primeros temas de defensa de los derechos sindicales y la preparación de las riales: pese a las afirmaciones de Thatcher, todos los sectores serios de la clase dominante la necesidad control de los salarios. Thatcher tratará por tanto necesariamente de discutir con los burócratas sindicales para ver qué forma de política de rentas podrán imponer más fácilmen-
Otra cuestión al orden del día será el intento de limitación de la capacidad de acción de la base: restricción del derecho a formar piquetes de huelga, imposición del voto secreto, reducción del reembolso de la Seguridad Social a las familias de los huelguistas. Todas estas campañas coinciden, al menos parcialmente, con los intereses de los burócratas sindicales, que intentan limitar el poder de sus afiliados.
Estas negociaciones deben ser abortadas. La presión de la base debe hacerse sentir poderosamente en contra de los dirigentes sindicales, procedentes de las secciones sindicales así como de la conferencia del TUC, en septiembre de 1979: "Ninguna negociación con los conservadores".
La resistencia a la ofensiva antisindical del Partido Conservador exige la formación de comités de defensa sindicales. Las conferencias locales y los comités de acción, deberían intentar organizar una campaña coordinada a nivel nacional.
Los ataques contra los trabajadores del sector público serán el segundo problema al que nos vamos a enfrentar. La política económica de los conservadores implica grandes restricciones a los gastos sociales. La columna vertebral de toda política de rentas sera el control del sector público, y una de las cuestiones clave a las que deberá hacer frente próximamente el Gobierno será la publicación de estudios de rentabilidad del sector público. En el sector público, Thatcher no busca la colaboración con los burócratas sindicales, sino dar golpes frontales al poder de los sindicatos.
La resistencia de esta ofensiva necesitará una unidad máxima entre los sindicatos del sector público, que se exprese en la exigencia de una alianza del sector público local y nacional y una acción sindical vigorosa para defender los servicios sociales.
En lo que respecta al paro, Thatcher se habrá visto alentada por la falta de respuesta, bajo el gobierno laborista, por la duplicación del paro. jóvenes y las mujeres serán los primeros afectados, si los conservadores empiezan a hacer restricciones de los. subsidios concedidos a los parados por los laboristas. Una campaña unitaria por el derecho al trabajo de los lóvenes es mas necesaria que nunca. - La defensa general de los derechos sociales y democráticos. La estrategia política de Thatcher conducirá pronto a ataques particularmente severos, tanto contra las ventajas adquiridas, aunque limitadas, de las capas más oprimidas de la sociedad, como contra los derechos democráticos. Además del ataque contra los derechos sindicales, Thatcher ha emprendido ya medidas claramente reaccionarias en lo que se refiere a la inmigración, a la pena de muerte y el aborto. A esto seguirán sin duda rápidamente medidas contra la libertad de expresión y de manifestación, los sindicatos estudiantiles, etc. Habrá que dar prioridad a las campañas unitarias contra esta política, empezando probablemente con las leyes sobre el aborto y sobre la inmigración, y con el racismo de Estado. - La política internacional. Uno de los problemas en torno a los cuales el ala Thatcher del Partido Conservador se ve más presionada, es el de la política pronto una decisión clave con respecto al reconocimiento o no del "contrato interno" en Zimbabwe, donde es probable produzca una crisis. El hecho de que los laboristas se encuentren en la oposición, puede abrir nuevas posibilidades al retirada de las tropas británicas podría consolidar así la influencia que ganó en el momento de que luchar por la unidad de acción de toda la clase obrera sobre el conjunto temas. Este combate sólo puede ser impulsado por un ala izquierda organizada en el movimiento obrero y comprometida en una política de lucha de clases. No puede llevarse cabo en el marco de la política de colaboración de clases de los disidentes de "izquierdas" del Partido Laborista.
Un ala izquierda de esta índole no nacerá en una noche. Pero lo que sí es posible, es ayudar al desarrollo de movimientos análogos al que se formó bajo el gobierno Heath con respecto a la ley sobre las relaciones industriales, o análogas a la Liga Antinazi, que apareció bajo el gobierno laborista: movimientos orientados hacia la acción y hacia la unidad, y que podían adquirir una envergadura nacional. ¡Fuera los conservadores! ¡Por un gobierno laborista!
Cualquier oposición a Thatcher se expresará en primer lugar en torno a cuestiones particulares. Pero los movimientos de oposición tenderán a expresar inevitablemente una hostilidad general hacia el gobierno conservador y a poner centralmente en tela de juicio su propia existencia.
¿Cómo deshacerse de él?: esta será la cuestión central que dominará las discusiones o debates en el seno del movi-
miento obrero. La línea de Callghan está ya clara: unidad en la inacción y esperar durante cinco años la caída de los conservadores y la elección de un gobierno laborista.
No es solamente una traición a la clase obrera en su lucha por defender sus derechos fundamentales, es también una política utópica. Durante COLOS próximos años, ante la falta de cualquier resistencia, Thatcher tendría la posibilidad de transformar de tal forma las relaciones de fuerza detrimento de la clase obrera, que la probabilidad de una vuelta al poder de los laboristas se vería muy difuminada.
Existe una alternativa ante esta política de pasividad: seguir la vía marcada por la lucha bajo el gobierno Heath. El combate llevado por los mineros no solamente hizo saltar en pedazos la ley sobre las relaciones industriales. Demuestra que" la acción de masas puede hacer fracasar a la vez a la ofensiva de los conservadres y crear las condiciones necesarias para la caída del propio Gobierno.
En lo que se refiere sus sustitutos, debemos afirmar siempre que las mejores condiciones para construir una alternativa socialista a la política traidora de los dirigentes laboristas se encuentran reunidas cuando estos dirigentes están en el poder. Los revolucionarios están aún muy lejos de empezar a ser considerados como una alternativa gubernamental creíble. En estas condiciones, los trabajadores tienen razón en votar por millones contra los partidos de la clase dirigente y a favor de los laboristas. Por este motivo es por el que debemos estar a favor de la vuelta de un gobierno laborista. Desbancar a Callaghan y a sus partidarios
Durante la campaña electouno de los principales temas desarrollados por los laboristas y los dirigentes sindicales era la probabilidad de un enfrentamiento social en caso de una victoria de los conservadores.
No obstante, a pesar de estas verborreas, la política de Thatcher ejerce una real atracción sobre algunos dirigentes sindicales. El ala derecha ascendente, dirigida por Duffy, Boyd Chapple (2), ganó credibilidad al oponerse vigorosamente al gobierno Heath. Recibe la ayuda y el apoyo de aquellos que, como Bassnett, Evans y Gormley (3), han aceptado ya el principio de una colaboración y negociaciones con los conservadores.
Callaghan va a seguir formando un bloque con los dirigentes que se oponen a cualquier acción masiva contra los conservadores. Nn ha du-
Europa dado en declarar, cuando dejó su puesto de primer ministro,
"el nuevo Gobierno tiene que derecho a esperar que le dejen las manos libres para poner en practica su política. Ya tiene bastantes dificultades que superar para que anadamos más inútilmente con una oposición fraccionalista". | Esta declaración no deja lugar a dudas en cuanto al papel que pretende desarrollar Callaghan.
La lucha contra los conservadores y el combate por una política que defienda a la clase obrera y a los sectores oprimila población deben proseguir obrero.
La idea que debe guiar nuestra actitud frente a los burócratas laboristas, "combatir a los conservadores. Combatir a Callaghan y sus partidarios en la medida en que estos obstaculizan esta lucha".
El combate contra el ala derecha en el AUEW y el NUM (Sindicato del Metal y Mineros, respectivamente), entre otros sindicatos, es una lucha a muerte por mantener la capacidad de acción de estas organizaciones y salvaguardarlas. Hay que tratar de construir una dirección alternativa una nueva izquierda dentro de los sindicatos.
Paralelamente, hay que forzar a la izquierda en el Partido Laborista para que presente su candidatura contra Callaghan o su sucesor derechista; el combate por la reselección automática de los diputados (4), para que la conferencia del partido elija la dirección del mismo y por la abolición de las condenas y proscripciones, será todavía más decisiva que antes.
Todas estas acciones plantearán en la práctica la necesidad de desbancar a Callaghan y a sus partidarios. ¿Qué tipo de política en el Partido laborista?
Está claro que las luchas más decisivas en el próximo período no serán las que tengan lugar en el seno del Partido Laborista. Estas luchas decisivas se desarrollarán sobre todo a través y dentro de los sindicatos.
Europa
El movimiento de mujeres, los comités y los movimientos antiracistas, las campañas antiimperialistas, las organizaciones estudiantes tendrán que desempeñar también su papel.
Las corrientes activas en el Partido Laborista serán más un reflejo de estos avances que no sus impulsores, tamente diferente, por ejemplo, de la del movimiento Bevanite (6) a principios de los años 50. Es en función de la evolución de las luchas de masas y no en función del turno de resoluciones discutidas y votadas en el Partido Laborista, como los revolucionarios deben organizar la parte esencial de su
Pero no por ello dejará de haber en el próximo período una recuperación en el número de miembros y en la actividad del Partido Laborista, así como en la organización de juventudes de los laboristas. Esto tiende a producirse siempre cuando el Partido Laborista está en la oposición y la lucha de clases es intensa ejemplo, en 1970-1974 se asistió a un neto aumento número de miembros del LPYS (organización de juventudes de los laboristas) y a un incremento más modesto pero real de los miembros de las secciones locales del Partido Laborista (Constituency Labour Parties, CLP) -. Puesto que Thatcher llevará una política sumamente reaccionaria, podrán ser más rápidos esta vez. Además, muchas personalidades laboristas intentarán recuperar una cierta credibilidad e intentarán esconder su pasacampaña sobre los problemas de los derechos democráticos, de la política extranjera y de las cuestiones sociales, temas en torno a los que esperan que Thatcher se oponga icluso a ciertos sectores de la clase dominante. En el contexto actual, algunos sectores de la "nueva izquierda" también pueden sentirse atraídos por el Partido Laborista. Por todos estos motivos, en el próximo futuro se producirá un incremento del número de miembros y de las actividades del
LPYS y de los CLP.
La envergadura exacta de ahora. Ello depende de cierto número de factores clave. En depende del desarrollo de la propia lucha de clases. Si Thatcher es capaz de mantenerse en el Gobierno, si se produce una crisis importanLaborista, y si Benn (7) y el ala izquierda se ven obligados, por la presión de la clase trabajadora, a presentarse seriamente su candidatura a la dirección del partido, entonces este aumento del número de miembros del partido podría ser importante. Si Thatcher cae rápidamente y si no existe un desafío serio a Callaghan, entonces el crecimiento será más modesto. Los revolucionarios tendrán que tecuando se produzcan y centrar su atención más en lo que ocurre dentro del Partido Labo-
El período del gobierno Callaghan no ha sido particularmente bueno para los sectores del movimiento obrero que se dicen socialistas. De hecho, la izquierda laborista se ha desvanecido en una serie de capitulaciones vergonzosas frente a la política del ala derecha, desde la época de Ramsey MacDonald. Los dirigentes más famosos de la izquierda sindical, Jack Jones y Hugh (8), ayudaron directamente a concebir y a reforzar los topes Seguridad Social y al empleo, que hicieron bajar el nivel de vida de la clase obrera y que han hecho perder las elecciones a los laboristas y asegurado la elección de Thatcher. Tony Benn y Michael Foot (9) formaron parte, a veces silenciosos, a veces aprobadores, del gabinete laborista que decisió esta política. El grupo (10) y otras corrientes de la Instituto para el Control Obrero, no intentaron forma serie organizar las fuerzas para el combate de clases.
Más allá del Partido Laborista, el Partido Comunista se quedó paralizado por su negativa a romper con la izquierda de la burocracia. Por consiguiente, ha perdido miembros, influencia y credibilidad política.
La corriente que se llama a sí misma la alternativa marxista en Partido Laborista, el grupo del "Militant" (11) privilegió el mantenimiento de sus posiciones en el aparato del Partido Laborista por encima de todas las necesidades de la clase obrera. Su deslizamiento cada vez más hacia la derecha se reflejó en SU adopción pública de una "vía democrática" y pacífica hacia el socialismo.
Entre las fuerzas de la izquierda revolucionaria, la situaSocialist Workers Party (Partido Socialista de los Trabajadores) desempeñó un papel clave impulsando la única iniciativa política eficaz de los 5 últimos años: la Liga Antinazi. Independientemente de la importancia de las divergencias que tenemos con el SWP. también ha apoyado de forma real todas las luchas de masas de la clase obrera y de los sectores oprimidos de la población contra la política de Wilson y de Group (Grupo Marxista internacional) (sección británica de la Cuarta Internacional) fue capaz de tomar iniciativas que tuvieron un impacto significativo. Las más conocidas fueron alianza electoral Socialista" y el lanzar el periódico Socialist Challenge (Desafío Socialista). Pero también hubo la Alianza Socialista de los Maestros, la campaña por la acción del NUPE. La Alianza Socialista de los Estudiantes, periódico juvenil "Revolution" y su papel activo en la construcción del ANL y la campaña nacional por el aborto. modificó su composición social de forma significativa. Se ha implantado en los sindicatos y ha aumentado su peso relatvo entre las fuerzas presentes a la izquierda de las burocracias de los Partidos Laborista y Comunista.
Pero a pesar de estos avances limitados, la izquierda revolucionaria no ha conseguido en absoluto realizar los progresos que eran posibles. Bajo el gobierno laborista de 19641970, un movimiento de masas importante organizado en torno a la "Campaña de Solidaridad con Vietnam" (VSC-Vietnam Solidarity Canpaign) tuvo una incidencia política general. unidad de los revolucionarios, emprendida por internacional Socialists (hoy el SWP) permitió que se constituyera una organización revolucionaria seria y creíble, y se impusiera como alternativa ante los mili-
Bajo el gobierno laborista, otra campaña importante, con una base todavía mayor en la clase obrera, la Liga Antinazi, ha arrastrado también a amplias capas populares. Pero el sectarismo de la organización más importante de la extrema izquierda, el SWP, impidió que esta vez se creara una fuerza seria y organizada. EI SWP ha pagado caro esta política, saliendo del período del gobierno laborista, quizás no más pequepero terriblemente debilitado en comparación con 1974, en términos de militantes obreros con una implantación real en los sindicatos. Ha perdido un número importante de cuadros. Su sectarismo ha impedido ganar para la actividad revolucionaria organizada a numerosos jóvenes trabajadores que
La campaña por la unidad revolucionaria llevada por el IMG correspondía a las necesidades objetivas de la situación, y por lo tanto le ha permitido mantener su número de militantes y mejorar su composición social de forma significativa. Pero el tamaño de nuestra organización no era suficiente para realizar la unidad necesaria de las fuerzas revolucionasectarismo, la izquierda revolucionaria ha fallado, por lo tanto, en una ocasión para hacer serios progresos organizativos y encuadrar a una capa considerable de trabajadores durante estos últimos años. Además, por este motivo ha aparecido ante los militantes obreros como irresponsables y se ha desacreditado. Su credibilidad corno alternativa política es inferior a lo que era a finales del último
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gobierno laborista en 1970.
Esta situación tiene implicaciones importantes en el nuevo período de lucha contra los conservadores. La izquierda laborista está muy lejos de haber pagado el precio político que hubiera podido y debido pagar si se contempla el balance de su acción, bajo Wilson y Callaghan. Los reformistas de izquierda no pagan automáticamente el precio de sus tradiciones, sólo lo hacen se opone a ellos una alternativa organizada real. El fracaso de los revolucionarios en la construcción de una alternativa de esta índole, en esta situación, da un margen más amplio de maniobra a los partidarios de Benn, de "'Tribune" y a sus semejantes, que el que debían tener hoy o que tenían en 1970.
Este hecho no solamente es importante para los revolucionarios, es un retroceso para el conjunto de la clase obrera. Los reformistas de la izquierda laborista utilizan su credibilidad, no para desarrollar la lucha de clases, sino para impedirla, tal como demostraron en 1974-1979. El hecho de que los reformistas de izquierdas no hayan perdido su influencia en beneficio de los revolucionarios, como debiera haber ocurrido, sólo ayuda a la clase
Como siempre, el mo, lejos de ayudar a las organizaciones revolucionarias que lo practican, no ha hecho sino acumular obstáculos ante la clase obrera. La izquierda revolucionaria lo pagará caro en el período futuro, en forma de una influencia inútilmente fuerte de la izquierda reformista en comparación con la suya. Esto camino a nuevas traiciones de Benn, de Foot y de nuevos Scanlon y Jones.
Este problema plantea también un desafío difícil a la izquierda revolucionaria. Para oponerse a las posiciones de la izquierda laborista, es preciso que la extrema izquierda emprenda la acción más reflexiva y vigorosa posible para combatir de forma consecuente al gobierno conservador y hacer avanzar al mismo tiempo la base de una alternativa programática a la política fracasada de la socialdemocracia. La necesidad de una organización revolucionaria unificada, que incluya la naturaleza de las tareas fundamentales que se deben llevar a cabo frente a los conservadores, se hace sentir ahora más que nunca. El período futuro ofrece posibilidades muy importantes a las organizaciones revolucionarias entre los jóvenes, los obreros industriales y las capas oprimidas de la población que serán las más afectadas por la ofensiva del Partido Conservador. No hay que dejar pasar esta ocasión, ni despilfarrar estas posibilidades. NOTAS
(1) - "Sus law" o "suspicion's law": ley que permite la detención por la policía de una persona, por el mero hecho de ser sospechosa.
(2) Duffy, dirigente sindical de la AUEW ("Amalgamated Union of Engineering Workers", Sindicato del Metal); Boyd, dirigente sindical del AUEW; Chapple, dirigente del EPTU ("'Electrical and Plumbing Trade Union", Sindicato de Electricistas y Fontaneros).
(3) Bassnet, dirigente del
GMWU (General and Municipal Workers Unión", sindicato de los trabajadores de la administración municipal); Evans, diri-
Europa gente del TGWU ("Transport and General Workers Unión" sindicato de camioneros); Gormley, dirigente del NUM (''National Unión of Mine Workers", sindicato de los mineros.
4) En el Partido Laboratista, cada vez que un candidato ha sido elegido diputado tiene derecho a ser el candidato para las elecciones siguientes. exigencia de la "reselección automática" tiende a devolver a los organismos de base implicados el derecho de poner en tela de juicio este procedimiento y elegir eventualmente otro candidato.
5) Las condenas y proscripciones se refieren a la prohibición de principio hecha a ciertos individuos para adherirse al Partido Laboralista, debido a sus actividades en otras formaciones políticas.
6) Bevan, dirigente del Parti- do Laboralista, Ministro Sanidad y de la Reconstrucción en el gobierno laboralista de Attlee (en 1.945), será durante los años 50 uno de los dirigente de la izquierda laboralista.
7) Benn, uno de los dirigentes de la izquierda de Partido Laboralista, es miembro de la dirección del Partido.
8) Jones, ex dirigente TGWU; Scanlon, ex dirigente del AUEW; ambos, que aparecen como portavoces de izquierda sindical, se alinearán completamente con la política antiobrera del Partido Laborista, cuando éste entró en el gobierno (Wilson-Callaghan).
9) Foot, ex-representante de la izquierda laborista, que colaborará más tarde con la dirección Callaghan.
10) "Tribune" periódico que representa al ala izuierda parlamentaria del Partido Laboralista.
11) El grupo "Militant" que publica la revista del mismo nombre, de origen trotskysta, dirigido por T. Grant y milita en el Partido Laborista.