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En unas pocas semanas, China ha pasado de la esperanza al horror. Lo que se llamó "primavera de Pekín" (ó Beijing: hemos respetado las distintas escrituras de los nombres chinos utilizadas por los colaboradores de este número, salvo cuando podían provocar dificultades de comprensión), y que era en realidad una segunda "primavera", tras la que fue así llamada en 1979, se ganó la admiración y el entusiasmo en todo el mundo, especialmente entre la juventud rebelde que encontraba en la lucha de sus compañeras y compañeros chinos, por encima de cualquier distancia, signos, impulsos y voluntades muy cercanas. El horror que la burocracia ha hecho caer sobre China provoca hoy justamente los sentimientos contrarios: la rabia, el odio, aún mas grande porque los criminales dicen actuar en nombre de la revolución, del comunismo. El conocimiento de los hechos añade pruebas mas contundentes aún de que nadie merece el nombre de contrarrevolucionarios en China mas que Deng y sus secuaces: por ejemplo, como se explica en uno de los articulos que publicamos, los tres trabajadores de Shangai han sido ejecutados de un tiro en la nuca, bajo la acusación de "contrarrevolucionarios" por haber incendiado un tren. Pero la burocracia oculta que el incendio del tren, obra masiva de cintos de manifestantes, fue realizado después de que el tren arrollara una barricada que había sobre los railes y aplastara a los que la defendían. Sin duda, la historia de cada una de las víctimas de la burocracia es similar a ésta.
Estamos convencidos de que no asistimos al final de una tragedia, sino al durísimo nacimiento de un movimiento popular que no tardará mucho en volver a desafiar a los criminales. Por ello mismo, estamos convencidos de que China es otro de los países llamados socialistas que serán decisivos en la evolución de la situación internacional en los próximos años. Por eso nos hemos decidido a hacer un número especial que permita no sólo comprender lo que ha pasado en las últimas semanas, sino que además pueda servir de aproximación a las raíces de la situación y de referencia en los acontecimientos que puedan ocurrir en el futuro
Los dos primeros artículos se refieren al movimiento que podemos considerar fundador del actual: las luchas del 78-79 que Greg Benton, un especialista en cuestiones chinas que colabora desde hace años en la prensa de nuestra Internacional, analiza poniéndolos en relación con la Revolución Cultural. Junto a este artículo, reproducimos un texto del líder mas caracterizado de ese movimiento, Wei Jingsheng, que sigue hoy encarcelado y cuya libertad han reclamado los estudiantes de Tiananmen.
Después, dos artículos de A.Maraver y uno de E. Mandel sitúan la evolución y los problemas centrales de China en el periodo 87-88 que constituye el marco de referencla mas próximo de los hechos que estamos viviendo desde el pasado mes de abril, tanto en el terreno económico y político, como en lo que se refiere a las luchas estudiantiles. El artículo de Mandel fue publicado ya en INPRECOR nº52 y el primero de de A.Maraver también, éste en dos partes en los números 53 y 54: le hemos cambiado ahora el título por razones de edición. El segundo artículo de Maraver estaba inédito en castellano.
Sobre los acontecimientos actuales publicamos un documento que resulta estremecedor a la vista de los hechos: el debate entre Li Peng y los dirigentes estudiantiles que hoy ven amenazadassus vidas precisamente por aquel que les trata "como un padre" en la entrevista, que fue publicada en Beijing Review, es decir la revista oficial china para el exterior. Y como TEMA, incluímos un nuevo texto de A. Maraver cuvo interés queremos destacar muy especialmente sobre las causas y las consecuencias de estos últimos acontecimientos .
Hemos querido cerrar el número rindiendo homenaje a un viejo revolucionario, chen Duxiu, a quien bien puede considerarse el padre del comunismo chino. Chen cometió el sacrilegio de hacerse "troskista" y por ello sufrió el destino de difamación de tantos otros. Aunque haya sido parcialmente rehabilitado, Chen es poco y mal conocido actualmente en China y prácticamente desconocido en el exterior. En cambio fue no sdólo un revolucionario íntegro, sino un militante heterodoxo, incluso como "troskista", entrañable, rebelde. El que escribe sobre él, Wang Fanxi, fue un compañero de lucha y muchas veces un oponente, aunque siempre se consideró su discípulo. Los jóvenes de Tiananmen probablemente no sepan nada de Chen. El día que lo conozcan descubrirán que hubo también gente como ellos en los orígenes del comunismo en su país.
Y en fin, hemos preparado esta revista con la esperanza de que se lea al menos dos veces. Ahora, y cuando vuelva a levantarse la rebelión popular en China. Ojalá que ese día esté cerca.
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