DINAMICA
LA I
Palestina
LA INTIFADA
DE
Salah Jaber
Intifada, término arabe que significa levantamiento o insurrección, ha entrado en el vocabulario internacional gracias a un nuevo capítulo de la heroica lucha de las masas palestinas de Cisjordania у Gaza
Tras cerca de año y medio de hostigamiento continuo de las fuerzas de ocupación sionistas, la intifada no muestra ningún signo de pérdida de fuerza.
Sin embargo, demasiado a menudo, es reducida, en el exterior, al espectáculo de manifestantes de ambos sexos que lanzan piedras contra los soldados israelíes. Se trata ciertamente, del aspecto más directamente visible del desafío palestino a la ocupación.
Pero la intifada es una experiencia mucho mas rica que la práctica del lanzamiento de piedras. Sus lecciones tienen un alcance que va más allá del marco palestino.
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NOTAS: (l). Otro tanto ocurrió en Gaza, de la que Egipto se había desentendido, y que estaba integrada, desde 1972, en el marco del proyecto jordano de "Reino Arabe Unido". 2). Sobre el balance de la "opción jordana" ver Inprecor nº 243 y 244 de 25 de mayo y de junio de 1987 (ed. francesa). (3). Abu-Lughod y otros, "Profil du peuple palestinien", 1984, en Revue d'études palestiniennes.
La intifada no estalló el 9 de diciembre de 1987 como un trueno en un cielo sereno. Es el producto de una larga maduración. La explosión de un resentimiento acumulado en veinte años de ocupación y de opresión, realizada por un opresor acta de nacimiento, la creación del Estado de Israel diecinueve años antes de la ocupación de 1967, estaba ya fundada sobre la usurpación de la mayor parte del territorio palestino. En esta perspectiva histórica, la intifada es también el paso a la acción de una nueva generación: la tercera generación desde el éxodo palestino de 1948, que toma el relevo a la de 1967, cuyo simbolo fueron los fedayines
Pero si es claro que se trata de generaciones de un mismo pueblo, han sucedido en el mismo territorio. El combate de la generación de 1967 se manifestó esencialmente entre los paneración de la intifada, se manifiesta únicamente, por el momento al menos en los territorios ocupados en 1967. Inmediatamente después de su ocupación, éstos habían quedado noqueados, sometidos a un ejército que en seis días de guerra había adquirido una reputación de omnipotencia.
El maximalismo de las organizaciones de la resistencia palestina, en el exte ior, no ofrecía a los habitantes de Cis ordania y de gaza ninguna perspectiva creíble de liberación en un futuro previsible. Por otra parte, la principal tarea de estas organizaciones era constituir células secretas para una lucha armada a la que se la suponía capaz de liberar a toda Palestina. Dada la eficacia de la co en el ra alanzar su lera.
Estados ores que, mediante su de ion
obtener la evacuación por Israel de los territorios ocupados en 1967, incluyendo los territorios palestinos. En efecto, estos territorios dependían de la jurisdicción de dichos Estados -Egipto administraba Gaza desde 1949 y Jordania se había anexionado la Cisjordania- y a ellos incumbía la principal responsabilidad de recuperarlos. Una sociedad tradicional Esta visión política era tanto más domi-~ nante dado que la sociedad, en los territorios ocupados de 1967 (en adelante diremos: los territorios), seguía siendo muy tradicional: proletariado numéricamente muy débil y repartido en empresas de tipo artesanal; importancia del campesino y de la pequeña burguesía;
papel dominante de la burguesía comercial, de los propietarios de tierras y de los notables, laicos y religiosos, que habían tomado localmente el relevo del poder jordano. Así, en el clima de amargura que prevalecía tras el aplastamiento de la resistencia en Jordania, elecciones municipales organizadas en 1972 en la Cisjordania ocupada, habían sido ganadas por los notables ligados a la monarquía jordana.
Sin embargo, el giro político realizado por la OLP, a partir del año siguiente, iba a dar un vuelco a este estado de cosas. Adoptando el objetivo, como transitorio, de un Estado independiente en "toda porción del territorio palestino que sea liberada", la OLP postulaba para el gobierno de los territorios, frente al rey Husein, en caso de que tueran evacuados por Israel. De repente, pasaba a ocupar un lugar primordial la acción política, relegada con negligencia hasta ese momento.
Recordemos que en 1973 fue constituído un Frente nacional palestino en los territorios, bajo la égida de la OLP. Reagrupaba a las corrientes favorables a la central palestina, así como a la rama local del Partido comunista jordano (a continuación convertida en el PC palestino), cuyo programa se había limitado siempre, en virtud de la tradición estalinista sobre la cuestión de Israel, a la liberación de los territorios ocupados en 1967. La mayoría popular, descorazonada por las masacres perpretadas por el ejército del rey Hussein, se colocará tras la bandera del Frente nacional, optando resueltamente contra el retorno a la soberanía jordana(1) y por una soberanía palestina en caso de liberación. Una fracción importante de la burguesía seguira la misma evolución atraída por la perspectiva de emanciparse en el futuro de la tutela jordana. De ello resultará una victoria aplastante en Cisjordania de los partidarios de la OLP en las elecciones municipales de abril de 1976.
El año siguiente, el Likud, bloque de la derecha sionista, ganaba las elecciones parlamentarias en Israel por primera vez. A pesar de la "iniciativa de paz" del presidente egipcio Sadat, el jefe Likoud Menahem Begin, proclamó un plan de escalonada de los territorios: de la ocupación israelí "autonomía" administrativa de los palestinos, e intensificación de la implantación de las colonias sionistas. Bajo el patrocinio del Likud, el número de colonos en Cisjordania pasará de 5.000 (34 colonias) en 1977 a 70.000 (124 colonias) hoy. Paralelamente, la represión del movimiento nacional palestino se acentuará considerablemente. Entre 1980 y 1982, los principales alcaldes partidarios de la OLP serán expulsados o destituídos. El Likud intentará poner en pie una red de "representantes" colaboradores (las "Ligas de los pueblos"). En 1982, buscará la liquida-
ción del nacionalismo palestino invadiendo el Líbano.
A la amargura de la derrota -a evacuación de Beirut por los combatientes de la OLP y las masacres que vinieron después- se añadió, a partir de 1983, la del conflicto interpalestino: escisión del
Fath, combates entre fracciones en el por la reunión del 17ª Consejo Nacional
Palestino (CNP) en Amman, en 1984, de todas las formaciones de la oposición nacionalista o de izquierda. La causa principal del conflicto era la "opción jordana" elegida por la dirección de Arafat y que culminará, en feconclusión del acuerdo de Amman entre ésta y el rey
Mientras tanto, el Partido
Laborista sionista de Simón Peres había vuelto al gobierno en Israel, en el marco de un acuerdo de coalición ministerial con el
"Reparto de funciones"
Partidario también, manera, de la "opción jordana". Peres optará por designar, de acuerdo con alcaldes nacionalistas destituídos. En noviembre de 1985, nombró a la cabeza de la municipalidad pués de Jerusalen-Este
(anexionada), a Zafer Al-
Masri, un hombre de muy pronunciado:
presidente de la Cámara de Comercio local, sobrino del vicepresidente del Senado jordano, y ministro de Asuntos Exteriores del reino. Aceptando su designación con la bendición de Aratat,
Masri será asesinado algunos meses por el Frente Popular para la Liberación de Palestina principal formación palestina tras el
Sin embargo, el rey Hussein, que había puesto a punto un plan global de "reparto de funciones" con Peres, decidió romper unilateralmente con Arafat, en febrero de 1986, y cerrar los locales del Fath en Jordania. El fracaso de la dirección derechista del Fath era patente. Se resignó a aceptar la mediación de Moscú para una reunificación con la oposición alineada con la URSS, en |
1987(2). Este acomodamiento táctico le permitió reabsorber el choque de fiasco jordano, de forma que la oposición no pudiera aprovecharse plenamente de él. Pero no le impidió retomar de nuevo movimientos en dirección de 1987, fue la expresión más estrepitosa de la quiebra de la OLP: aunque tratado con desprecio, Arafat se humillará ante OLP protestaba en vano. quiebra de la OLP en el exterior, estallará un mes más tarde, la intifada. años de ocupación y de represión se abril de
La cumbre árabe reunida en mientras la izquierda de
Sobre el fondo de este balance de
El resentimiento acumulado en veinte había combinado con la exasperación ante el lamentable espectáculo de las organizaciones del exterior, para producir la explosión espontánea que se transformó en levantamiento generalizado. Las manifestaciones desencadenadas el 9 de diciembre de 1987 por los jóvenes del campo de refugiados de Jabaliya, en Gaza, que protestaban contra la muerte de cuatro palestinos en un choque con un camión israelí, se extendieron como un reguero al conjunto del territorio. El día siguiente, un nuevo foco se declaraba en el campo de Balata, cerca de Nablus, para ganar rápidamente el resto de Cisjordania.
La intifada había sido precedida, desde 1986, por una agudización atomizacontra la ocupación. Algunos meses antes de su desencadenamiento, un informe de la West Bank Data Base (Base de datos sobre la Cisjordania), que dirige el sociólogo israelí Meron Benvenisti, constataba "una evolución nueva e inquietante para Israel: la violencia (en los territorios) sería cada vez más frecuentemente debida a grupos desorganizados, espontáneos... Entre abril de 1986 y mayo de 1987, fueron señalados 3150 incidentes violentos, que iban de un simple lanza miento de piedras a algún control de carreteras, pa sando por un centenar de ataques con explosivos o con armas de fuego" (Le
Monde, 15 de septiembre
El condicionamiento político de la intifada y su incubación en el propio terreno, han actuado sobre población profundauna mente modificada respecto a los decenios precedentes. De hecho, el tejido social de los territorios ha conocido, en veinte años de ocupación-anexión, los efectos clásicos de la incorporación de sotradicionales ciedades mercado atrasadas a un capitalista avanzado: desposesión de los pequeños productores tradicionales y proletarización, absorbida parcialmente por las necesidades del mercado
"La sociedad avanzado.
palestina bajo el dominio israelí aparece como el resultado de un colonialismo interior: una estructura de clases enteramente falseada, un campesinado desposeído de sus tierras, y una población urbana subalterna, que depende de la sociedad sionista"(3).
"Sud-africanización"
En este sentido ha habido sin duda "sudafricanización" de Palestina, la instauración de un verdadero régimen de apartheid con sus "homelands" - reservas de mano de obra.. Según las cifras oficiales israelitas, la tercera parte de la población activa de los territorios -bastante más en realidad, 120.000 trabajadores según las estimaciones corrientes, teniendo en cuenta la gran porpor-
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ción de quienes hacen "trabajo negro"trabaja en el interior de las fronteras de 1967, en condiciones de tipo sudatricano (desplazamiento controlado, castigos, etc.). Si se añade a ello los trabajadores empleados por la economía colonial en los mismos territorios, que la mayoría del proletariado de los territorios -que es, a su ves, mayoritario en el seno de la población activa- está directamente explotado por la economía sionista en tareas subpagadas y desdeñadas por la mano de obra israelí (construcción, agricultura, algunos servicios y empleos en la industria). Hay que incluir también en esta situación a los trabajadores en la economía palestina de sub-
En lo más bajo de la escala social y de 17 años (según el estudio citado en la nota 3). El papel de las mujeres Para completar este cuadro sociodemográfico de la población de la intitada, hay que añadir la importancia creciente de las mujeres. Su proporción en la población ha sido aumentada porque la emigración económica hacia los países petroleros árabes ha sido esencialmente masculina. Su estatuto social se ha mejorado relativamente bajo la influencia, entre otras, del ejemplo israelí bastante más avanzado desde ese punto de vista: así, la tercera parte de los efectivos universitarios en los territorios es hoy femenino, proporcionan muiy para una sociedad árabe o musulmana. La represión selectiva, uno de los raros casos en el que el sexismo "beneficia" a las mujeres, ha favorecido su participación en las luchas; tanto más en cuanto que la casi totalidad de los diez mil detenidos actuales de los territorios (sobre una población de un millón y medio) son
Las mujeres son por otra parte, las únicas que llevan, a veces, actividades públicas en el marco de la intifada: como parientes de detenidos, o incluso el 8 de marzo. Pero se funden, la mayor parte del tiempo, en las demás categorías sociales y demográficas que constituyen la base del levantamiento, en una lucha que es esencialmente una lucha nacional. Las huelgas de la intifada son seguidas por el conjunto de las clases y categorías sociales. Sus unidades de
base no son los lugares de trabajo o de enseñanza, sino unidades territoriales como los campos, los barrios populares de las ciudades, y los pueblos, como subraya el investigador marxista palestino Khaled Ayed (ver recuadro). La burguesía autóctona Su análisis de las clases y capas sociales de los territorios, resalta una diferencla importante entre el caso palestino y el de Atrica del Sur, a la que habitualmente se le compara. Se trata del peso y del papel de la burguesía autóctona, a a que se añaden los propietarios de tierras así como las diferentes categorías de notables laicos o religiosos. Los miembros de estas ckases poseedoras se reclaman hoy en su gran mayoría de la dirección de la OLP, al haber tomado acta los projordanos de la renuncia oficial del rey Hussein a Cisjordania el 31 de julio de 1988. Ejercen su influencia sobre la sociedad de los territorios por medio de las instituciones que controlan: municipalidades elegidas en 1976 y no destituídas, cámaras de comercio, Consejo islámico superior, tribunales locales y religiosos, corporaciones de las profesiones liberales (abogados, médicos, ingenieros), Consejo de la enseñanza superior, etc.
Estas instituciones son calificadas de "nacionales" en contraste con las que han sido designadas por el ocupante o son directamente controladas por él, como por ejemplo las municipalidades designadas o la policía palestina. Hacia las primeras, las divergencia entre la actitud de los sionistas laboristas y la del Likud es clara. Para la derecha sionista, consecuente con su programa
(4). De todos los órganos citados, sólo los 'comités de choque" excluven a las mujeres, por regla genral. Las teministas de los territorios, mujeres y hombres, deben combatir para reparar lo que es a la vez una injusticia y un error. (5). Por supuesto, los CPs no han tenido más que un débil eco en los medios de comunicación occidentales, mucho más interesados por la menor declaración de los palestinos 'moderados" los que se expresan bien, tanto en el sentido propio como en el figurado, en hebreo y/o en inglés.
para los territorios, incluso los mas 'moderados" de los palestinos deben ser reprimidos a partir del momento que rechazan la ocupación. Esta actitud es la que ha prevalecido desde 1977; se ha acentuado al comienzo de la intifada, con gran escándalo de los sionistas inteligentes, consternados por tanta mio-
Desde enero de 1988, el diario israelita prolaborista Haaretz advertía: "Si con tinuamos asi hostigando y eliminando a la dirección palestina más moderada vamos a encontrarnos frente a frente con los que emergen de los campos: los de Balata y Jabaliya". Algunos neses más tarde, el mismo Haaretz (1" de septiembre de 1988) podía constatar con amargura: "La intifada ha modificao en gran medida el carácter de la acti idad de las instituciones de la socieda palestina. De una parte, el trabajo social organizado se ha hecho clandestino sobre todo a causa del hostigamiento por el poder a las "instituciones naciona les" palestinas (cierre de varias de ellas y arresto de muchos de sus miembros activos). Pero por otra parte, y paralelamente, este trabajo se ha hecho más popular, con una extensión social mayor campo de refugiados". Los Comités Populares En efecto, la intifada se ha dotado de una forma original de autoorganización por la base, los Comités Populares (CP) que han suplantado ampliamente a las instituciones tradicionales en el encuadramiento de la sociedad de los territorios. Dos factores se han combinado para hacer que éstas sean inoperantes: por una parte, que al ser legales son conocidas y por tanto vigiladas; por otra parte, el carácter revolucionario de la intifada, que ha puesto en movimiento a una vanguardia de masas que, por su juventud y su composición social, tenía nada que ver con las instituciones establecidas, totalmente inadaptadas a las nuevas formas de lucha. A pesar de todo, el papel de las instituciones no ha desaparecido, sino que se ha modificado: de la pretensión de liderazgo de las masas, han pasado a postular su papel de intermediario moderador entre el levantamiento e Israel, así como con su padrino americano (ver el texto de
Los CP se han generalizado en las primeras semanas de la intifada; ha podido durar gracias a ellos. Formados a veces a partir de estructuras preexistentes (comités de estudiantes, de mujeres, simpatizantes de las organizaciones políticas, etc.) y compuesto en su mayor parte de militantes populares anteriormente desorganizados, los CPs reagrupan sobre la base de la unidad territorial -bloques de los campos, barrios o calles de las ciudades, pueblos- al conjunto de las personas activas, dispuestas a asumir tareas de encuadramiento, de movilización y de acción directa, ligadas a la
En este sentido, los CPs no son organismos de tipo "soviético", salvo en potencia; las condiciones de clandestinidad bajo la ocupación hacen imposible que puedan ser directamente delegados por los habitantes de la unidad territorial. Por el momento son más bien comités de acción de la nueva vanguardia de masas aparecida durante el levantamiento.
Los CPs no son sin embargo órganos de sustitución, sino claramente órganos de encuadramiento de la población implicada en la Intifada. Su propia extensión está directamente en función de las condiciones de represión: donde existe una menor presión represiva, como en los pueblos, las reuniones de los comités son más amplias que en las zonas estrechamente patrulladas por el ejército de ocupación, como en las ciudades. En estas últimas, los CPs se ven obligados a estructurarse de forma piramidal. "Comités especializados" y control popular Pero tanto en un caso como en el otro, los CPs se reparten en su seno diversas funciones, o se articulan a este efecto con "comités especializados" (que reagrupan efectivamente a profesionales o gente experimentada). Las funciones de los CP son extremadamente variadas y comprenden el conjunto de los aspectos de la vida social y de la lucha en el marco de la intifada: propaganda y movilización, organización de cooperativas de produccion, boicot a los productos israelitas, cajas de solidaridad con las victimas y los parados, ayuda legal y material a los detenidos, socorro y cuidados médicos, enseñanza (para compensar el cierre de las escuelas y universidades), aprovisionamiento, etc.
Los CPs se han atribuído igualmente funciones legislativas y judiciales, cuyo aspecto mas importante es el de un control y una presión sobre las clases poseedoras: control de los precios, lucha contra el acaparamiento, control de las tarifas de las profesiones liberales (medicina privada, abogados) reducción de los alquileres, obligación de pago de los salarios de los días de huelga de la intifada, puesta en pie de tribunales populares para la resolución de ciertos litigios, presión por la dimisión de funcionarios sometidos a la administración israelí (policía, municipalidades designadas) etc.
Para el ejercicio eficaz de estas últimas funciones, así como para otras tareas paramilitares -encuadramiento de las manifestaciones, hostigamiento del
ejército de ocupación y de los colonos con piedras y con cócteles Molotov, mantenimiento de la huelga de los comerciantes, vigilancia nocturna en los sectores de habitación, castigo de los colaboradores, etc- los CPs se han dotado de "comités de choque", verdadera guardia revolucionaria con la particularidad de que, por razones evidentes de correlación de fuerzas, no utiliza armas de fuego. Incluso recientemente, los "comités de choque" se han proclamado "ejército popular" (4)
Así, la intifada, gracias a los CPs y a los órganos anexos, dispone de una verdadera estructura de poder popular, de esencia proletaria y campesina, que constituye su aportación original a la experiencia revolucionaria regional y mundial(5). Ha creado de hecho, una verdadera dualidad de poderes, ciertamente incompleta, teniendo en cuenta la gran desigualdad de las fuerzas. Varios pueblos y barrios se han proclamado por otra parte "zonas liberadas", y lo son efectivamente entre dos intervenciones del ejército de ocupación. El ministro israelí de Defensa, Itzhak Rabin, no se ha equivocado de objetivo cuando pasó a la ofensiva contra los CP, en agosto último, acusándoles de querer "institucionalizar el levantamiento". Sus miembros son, desde entonces, reos de diez años de prisión; lo que no les ha impedido proseguir a tope su acción.
La autonomía de los CPs en el campo, de la ciudad o en el pueblo está perfectamente adaptada a la forma específica de lucha practicada por la intifada contra el ejército sionista: la de una "guerrilla" de manifestaciones y de acciones dispersas. Este tipo de hostigamiento, imprevisible pues resulta de una multitud de decisiones autónomas, ago-
La dirección patriótica unificada que las condiciones de ocupacion impiden a los CPs ser "soviets" de deleaa dos, hacen imposible su coordinación democrática directa y su centralización a escala del conjunto de los territorios, o incluso a escala de Cisjordania (como mucho sería posible en los 360 km2 de Gaza). Había ahí, pues, un papel que llenar que sólo las redes organizativas clandestinas existentes podían asumir; esto harán las principales de ellas como prolongación en el interior de las formaciones reagrupadas en el marco de la OLP en el exterior.
Menos de un mes después del co mienzo de la intifada, en cuanto se vió que tomaba un carácter duradero, comenzaron a aparecer y a ser difundidos en el territorio "llamamientos" centrales. Emanaban, al comienzo, de una Dirección Patriótica unificada por la intensificación de la intifada, que se convertirá a partir del comunicado n° 4, en Dirección Patriótica Unificada de la intifada (DPU). Esta dirección era ciertamente autoproel Fath. Esto es lo que hacia decir a Georges Habache, el jefe del FP.LP, en concedida al periódico kuwaití Al-Qabas: "La DPU en el territorio ocupado es el brazo de la OLP... Esto no me impide señalar que este brazo actuante de la OLP en el interior expresa la Carta de la OLP; la adhesión a su programa de la etapa así como las resoluciones de los CNP, mucho más de lo que lo hacen ciertos oportunistas y claudicantes en el marco de la OLP... estas correntes viven en la angustia y / temor de ser desbordadas por la
La diferencia de naturaleza entre la DPU y la dirección de la OLP conducirá inevitablemente a disensiones y tiras y aflojas. Los primeros comunicados de la DPU, en enero de 1988, a la vez que llamaban con insistencia a las masas a reunirse en la OLP, no se presentan como emanando de esta última. El comunicado n° 2 definirá el primer programa de la intifada. Objetivos estratégicos: regreso (de los refugiados de 1948), autodeterminación y Estado palestino independiente; objetivos inmediatos: "retirada del ejército de las ciudades, de los campos y de los pueblos", "elecciones democráticas de los consejos municipales y de los pueblos", así como una serie de reivindicaciones contra la represión y otros aspectos de la política de ocupación. El comunicado nº 4 expresa una actitud que se sitúa en las antípodas de la de la dirección de la OLP: "La intitada ha enterrado definitivamente los planes de los dirigentes de Amman, de El Cairo y de Tel Aviv, y de sus agentes, para resolver la cuestión palestina en el marco del proyecto imperialista
En este estadio tendrá lugar una primera intervención de la dirección exterior. Una circular de la "coordinación", de fecha del 27 de enero, explica que en la intifada "ninguna organización tiene más mérito que otra" y que muchos de sus participantes no pertenecen a ninguna tendencia. La circular propone centralizar y uniticar la publicación de los comunicados. Paralelamente se publica el n° 5: por primera vez aparece la firma de la OLP/DPU que se mantendrá posteriormente. La DPU es en adelante presentada y reconocida como organismo de la OLP, sometida en última instancia a ésta. El comunicado nº 5 es de hecho, una copia políticamente edulcorada (sin la frase citada más arriba) Una línea más radical Sin embargo, la DPU no ha perdido su carácter particular. Sigue siendo claramente más radical que la dirección exterior, tanto más en la medida que las condiciones de represión y de clandestinidad hacen que no sean necesariamente las mismas personas las que par-
ticipan en la elaboración de los comunicados. Así el nº 6 (2 de febrero), declara: "afirmamos nuestro rechazo al complot de Mubarak (el presidente egipcio, gran amigo de Arafat), a las tentativas del régimen jordano y de sus colaboradores... de esquivar a nuestra dirección legítima y dictar condiciones capituladors como el reconocimiento de la resolución 242" (de la ONU). El comunicado nº 6 reitera el programa del n° 2; contiene además -lo que será la norma en adelante- indicaciones y directivas para la acción de los CPs, así como un programa de boicot de las instituciones de ocupación y el llamamiento a la dimisión de quienes están empleados en ellas.
Los comunicados nº 8 (20 de febrero) y nº 10 (10 de marzo) denuncian vigorosamente a George Shultz, el secretario de Estado de Reagan, que entablará, el 25 de febrero, una serie de visitas en la región para intentar desactivar la intitada. La DPU llama a manifestarse contra él y a hacerle el boicot, contra la opinión de Arafat que había ya dado su luz verde (según Habache), en enero, para el viaje a Washington y el encuentro con Shultz de dos "personalidades moderadas" de Cisjordania próximas al jefe de la OLP (Siniora y Abu-Rameh). El propio Arafat autorizará de nuevo, en marzo, a dos miembros del CNP, en posesión de la ciudadanía americana, Edward Said e Ibrahim Abu-Lughod, a reunirse con el secretario de Estado. El comunicado n° 17 Las disensiones en el seno de la propia DPU estallaron a la luz del día en el mes de mayo: dos versiones diferentes del comunicado n° 16, y, sobre todo posteriormente, dos versiones políticamente diferentes del comunicado n° 17. Son las vísperas de la cumbre Reagan-
Una primera versión del comunicado nº 17, fechada el 21 de mayo, refleja la línea de la dirección del Fath-OLP: muchas referencias religiosas; a la mención de la OLP se añadía "bajo la dirección del hermano Yasser Arafat"; un elogio a la actitud soviética; "la paz global y justa" es el objetivo.
versión fechada el 24 de nayo, refleja la línea del FPLP, principal fracción de la izquierda palestina, y en particular de su rama en los territorios, particularmente radical: la intifada ha demostrado la imposibilidad de la coexistencia con la entidad sionista; "no hay alternativa sino la lucha y la guerra popular prolongada", una actitud radical hacia los regímenes árabes (exigencia de libertades democráticas y de la apertura de las fronteras para la lucha armada palestina); "afirmamos el rechazo por nuestro pueblo de todos los proyectos ospechosos y principalmente de los cuerdos de Camp David, las resolucio nes 242 y 338, la iniciativa de Shultz y el reparto de las funciones" (política común de Peres y del rey Hussein en 1985-87); llamamiento a la huelga general con ocasión de la cumbre de Moscú. El asunto del comunicado n° 17 provocará la intervención enérgica de la dirección exterior de la OLP. A partir del n° 18, la centralización de los comunicados será asegurada en el marco del consenso mayoritario de la organizacion. Llevarán en adelante como encabezamiento
"En el nombre de Dios, el clemente, el misericordioso". El comunicado nº 18, a guisa de comproafirma el "rechazo de todas las soluciones liquidadoras", sin mencionar la resolución 242 y llamando a la Conferencia internacional. Reitera los objetivos inmediatos fijados desde el comuni-
Sin embargo, el funcionamiento por consenso mayoritario de la DPU se hará en definitiva en detrimento del FPLP que había jugado sin embargo un papel clave en su constitución. Así, el comunicado n° 29, de fecha de 20 de noviembre y que trataba sobre los resultados
La favor de Conferencia internacional fundada sobre las resoluciones 242 y 338 (sin ni tan siquiera mencionar las demás resoluciones de la ONU), cuando la oposición del FPLP a ellas es bien conocida. El nuevo giro político hacia la derecha de la OLP, desde el último CNP, corre el riesgo por otra parte, de agravar las disensiones en el seno del movimiento de masas en los territorios.
El FPLP, e incluso el FDLP, se han sumado al llamamiento del Movimiento de la Resistencia Islámica, Hamas, por una Huelga General el 29 de noviembre, con ocasión del aniversario de la resolución 181 (1947) de la ONU, la del reparto injusto de Palestina. Oponerse a los integristas Por primera vez en su historia, el Fath rehusó unirse a tal llamamiento, al haber aceptado la OLP oficialmente la re-
181 e incluso, lo que aún peor, la 242. El día de la huelga, estallaron altercados no sólo entre el Fath y Hamas, sino incluso entre Fath y e FPLP, en Nablus. El que una organización como Fath llegue a oponerse por la fuerza a quienes llamaban a una huelga de protesta contra la resolución que legitimó la maniobra sionista en 1947, es un índice lamentable de la profundidad
Hay un gran campo de actuación abierto para las propuestas nacionalistas-islámicas de la corriente integrista, que no se priva de explotarlo. Felizmente la rama del FPLP con posiciones claramente más radicales (ver recuadro) que la de la dirección oficial del Frente en el exterior, no deja a los fanáticos religiosos el privilegio de aparecer como la única corriente que se opone a la capitulación. La actitud de los militantes del FPLP del interior es en su conjunto correcta: unidad de acción en todos los terrenos en que ello es posible con la DPU; acción autónoma cuando es preciso; autonomia programática y política, y crítica pública de los aliados burgueses y oportunistas.
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