Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Tema

De la eco-historia a la ecología-mundo

· Inprecor n.º 67, abril de 1989 · pp. I-VIII · 8.182 palabras

Ya no es posible ignorar esta evidencia: el hombre no usa impunemente su planeta, no lo domina, sino que forma parte de él. Ya no es posible asumir y comprender las determinaciones ecológicas del futuro de las sociedades al margen de una reflexión sobre el peso de las determinaciones naturales en el tiempo histórico, considerado a muy largo plaZO.

Pero este tipo de reflexión histórica

Tiempos de la historia,

tiempos de la naturaleza Las sociedades y sus ecosistemas (ver el léxico que publicamos mas adelante), el conjunto de los biotopos y de los medios físicos en los que se insertan y de los que extraen sus recursos, forman conjuntos vivos, interactivos y en movimiento. Existe pues un tiempo ecológico en la historia, junto a los tiempos económicos, culturales, políticos, etc. Todo planteamiento de ecología histórica debe pues interpretar las relaciones entre las poblaciones humanas y su medio ambiente en una óptica evolucionista, considerar a diferentes escalas de tiempo el funcionamiento de los ecosis. temas sociales, los mecanismos que aseguran su estabilidad y los procesos que, por el contrario, engendran la degradación de sus fundamentos propiamente ecológicos.

La duración es una modalidad decisiva de las regulaciones ecológicas de la demografía humana. Cuando esta modalidad desaparece o cambia, las limitaciones o las regulaciones se interrum-

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De la eco-historia

a la ecología-mundo

está aún en su infancia. De forma anála reflexión ecológica ignora frecuentemente los pocos datos disponibles sobre el pasado ambiental de las

El interés de una reflexión ecológica, apoyada en un conjunto sistemático de dos, no tiene ya que ser demostrado: es una de las condiciones para el dominio pen. La estabilidad global de los ecosistemas humanos, no es más que aparente y la ecología histórica, que está aún por constituirse como ciencia, tendría precisamente el interés de permitir detectar las importantes perturbaciones que destruyen las capacidades de estabilización de dichos ecosistemas

En el estado actual de nuestros cono cimientos, lo que caracteriza la historia de las relaciones entre las sociedades y sus ecosistemas, es la carrera permanente entre situaciones generadoras de estabilidad relativa por la reproducción de estas relaciones y situaciones de ruptura que comprometen o, a la inversa, desarrollan la capacidad de adaptación de las sociedades a los definitivos de hecho, sólo existen equilibrios socioecológicos dinámicos de periodo más o menos largo.

datos importantes caracterizan los tiempos históricos del medio natural. En primer lugar, no hay comparación entre su duración y la de la vida individual, o la de las generaciones, o ni siquiera la de grandes civilizaciones. El tiempo de los procesos biofísicos está fuera del alcance de la experiencia concreta de los hombres, que sólo han conocido y utilizado durante siglos las manifestaciones fenomenales.

Así, por ejemplo, hasta la puesta a punto de los reactores nucleares, la producción social de la energía consistía en captar una muy débil parte de los efectos energéticos de ciclos naturales muy complejos (ciclos de la vegetación, ciclo del agua, ciclo de los vientos, ciclos geológicos), en explotar de forma extremadamente parcelaria ciertos eslabones o ciertos momentos del funcionamiento de cadenas energéticas muy largas. Se realizaba por medio del dominio de formas derivadas, fenomenales (animales, vegetales, minerales, etc.) de la energía solar.Lo que caracteriza la duración ecológica, es a la vez lo infinitamente corto y lo extremadamente largo; por ello, todas las generaciones han comprendido, hasta el momento, sus re laciones con el medio que las rodea bajo la impresión de una muy fuerte estabilidad: "Una historia que pasa lenta mente, escribe Fernand Braudel, hecha muy a menudo de retornos insistentes, de ciclos sin fin recomenzados. (1)

La noción de recursos, que se refiere a la disponibilidad de los ecosistemas hacia necesidades sociales, su productividad social, sólo tiene significado científico si se la considera en la muy larga duración, según una escala de tiempo que sobrepasa ampliamente la escala de la vida humana. Se estima que hacen falta cuatrocientos años para que sea enteramente regenerada el bosque pluvioso primario climácico de la zona tropical, que está retrocediendo hoy a razón del 1% de su superficie cada año.

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Léxico

Los términos están ordenados según su aparición en el texto.

Ecosistema: unidad ecológica de base formada por el medio vivo (biotopo) y los organismos animales y vegetales que viven en él.

Biotopo: Medio biológico que ofrece a una población animal y vegetal claramente determinada condiciones de habitat relativamente estables.

Homeoestático: en relación con la estabilización, en los organismos vivos, de las diferentes constantes fisiológicas.

Fenomenal: En relación con la naturaleza del fenómeno,

Endógeno: que nace en el interior de un cuerpo, de un organismo, que es debido a una causa interna.

Climácico: se dice de una vegetación que sobre un suelo y en un clima dados corresponde al estado de equilibrio más estable de la evolución de la vegetación por sí misma.

Entropía: En termodinámica, función que define el estado de desorden de un sistema, creciente cuando éste evoluciona hacia otro estado de desorden auppm/an: relación entre partes por millón, por año.

Desbroce: obligación de los propietarios de bosques de desbrozar (desboscar, quitar la maleza quemándola) los bordes de los caminos que los atraviesan.

Herciniana: se relaciona con los pliegues geológicos del primario (época car-

Hidrologia: sistema de acumulación y de distribución de las aguas (estudio

Egipto fatimida: del siglo X al XII.

Cosmología: ciencia de las leyes físi-

Dust Bowls: tierras agrícolas semidesérticas y sobreexplotadas y finalmente erosionadas por el viento

Enfermedad de Minamata: enfermedad provodada, en la bahía de Minamata, por los efectos del mercurio (a traves del pescado consumido, por ejemplo).

pH: índice que expresa la actividad (o la concentración) del ion de hidrógeno en una solución, con la ayuda de una escala logarítmica de 1 a 14 (inferior a 7, solución ácida; superior a 7: solución

EMA

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«El hombre, escribe

Fernand Braudel, es prisionero durante siglos de climas, vegetaciones, poblaciones animales, cultivos, de un equilibrio lentamente construído, del cual no puede alejarse sin ponerlo todo

Men cuestión» La capa de ozono que protege el planeta de los rayos ultravioleta y que está amenazada, sobre todo por la emisión de los freones en la atmóstera, ha tardado alrededor de dos mil millones de años en formarse bajo la acción de la actividad fotosintética de los vegetales...

Un segundo dato: los grandes ciclos físico-químicos se desarrollan según modalidades y exigencias temporales extremadamente rígidas, que pesan con mucha fuerza sobre el futuro de las sociedades. "El hombre -escribe Fernand

Yes prisionero, durante siglos, de los climas, de vegetaciones, de po animales, de cultivos, de un equilibrio construído lentamente, del que no puede separarse sin correr el riesgo de poner todo en cuestión." (2). La condición climática, muy estudiada por los geógrafos, es ahora bastante bien conocida en su funcionamiento histórico. Ha sido objeto de numerosas investigaciones publicadas desde los años 1950. Estas investigaciones muestran que existe una muy fuerte correlación entre la meteorología y la coyuntura económica de las sociedades agrícolas surgidas de la sucesión de revoluciones agricolas comenzada en el neolitico

Emmanuel Leroy-Ladurie ha demostrado que los seis años continuamente lluviosos de 1646 a 1651 han sido uno de los orígenes del malestar económico y social protundo que se expresó en la

Posteriormente, tras los vegetativos cálidos 1652-1687 vinieron las primaveras y los veranos frescos del periodo 1687-1717, lo que produjo enrarecimiento y encarecimiento de sustancias en los dos últimos decenios del

Siglo. Más recientemente, los trabajos del profesor Pfister, de la Universidad de Berna, han mostrado la importancia de las variaciones climáticas sobre el precio de los cereales, y más generalmente sobre los ciclos económicos en las sociedades preindustriales, y más continental, construcción de las redes de ferrocarriserie de grandes fluctuaciones climáticas, ligadas a las modificaciones del flujo zonal, de oeste a este, de las masas de aire de la baja atmósfera, son ahora conocidas. Fases de situación óptima y de situación pésima se han sucedidio constantemente en una Europa donde el tiempo tiene el ritmo de los ciclos naturales: gran óptimo cálido a fina les de la prehistoria (de -5.000 a - 2.300) que habría favorecido las primeras roturaciones; larga "deteriorización subatlántica" del periodo antiguo y de los comienzos del primer milenio de nuestra era que parece estar acompañado por un aumento de la vegetación natural y de los bosques; breve óptimo tibio el año mil (del X al XII siglo) que coincide con el establecimiento del espacio rural en Europa occidental; "pequeña edad glaciar" de 1590 a 1750; recalentamiento de los siglos XVIII y XIX, que cambia repentinamente a la secuencia húmeda

Igualmente, en otra área geohistórica, se puede poner en relación el declive, a partir del siglo XIII, de la agricultura irrigada india del sudoeste actuales, la desertización de inmensas regiones en las cuencas del Colorado, del Gila, del Río Grande, con la larga sequía de la segunda mitad del siglo XIII; ésta provocaría un declive demográfico prolongado que el campesinado indio no pudo nunca remontar.

Tercer dato: no hay nunca reversibilidad absoluta a escala de los tiempos de la naturaleza. Como hemos visto, dinámica de las producciones humanas puede encontrarse profundamente perturbada a causa de ello, a veces de forma inmediata, a veces de forma diferida. Pero también estas producciones humanas ejercen un efecto retroactivo sobre los ecosistemas, porque se añaden a los factores físicos endógenos de degradación, de entropización, de esos ecosistemas, hasta irreversibles. Cuando las temporalidades de la historia humana están por encima de las temporalidades de la historia ecológica, son franqueados definitivamente los límites en la no reproducción de los ecosistemas o hacia su entropía creciente. La humanización de la Naturaleza no da una segunda oportunidad al mundo salvaje.

Pero sobrepasar los umbrales de irreversibilidad, bajo el efecto

(humanas), no se lleva a cabo más que al término de lentos procesos. La historia de los ecosistemas

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presenta profundas discontinuidades entre los periodos de acumulación de los elementos, de su desequilibrio y de los momentos de ruptura brusca y puntual de su estructura constitutiva. Los primeros preparan los segundos, pero estos son más fáciles de traducen en catástrofes ecológicas, con efectos devastadores: inundaciones cataclísmicas, rupturas de diques fluviales, sequías prolongadas en las zonas sertizadas, etc. Así hoy la atmósfera terrestre es la sede de un fenómeno de acumulación de este tipo. Ha sido producida por la actividad fotosintética de los seres vivos y han sido precisos varios miles de millones de años para que se constituya Pero desde hace ya un poco más dos siglos, el uso creciente de los combustibles fósiles -diez mil toneladas equivalente-carbón, teniendo todo en cuenta, en 1987- ha acumulado progresivamente en sus capas bajas y medias una cantidad creciente del polu-

Un conflicto social, universal y plurimilenario con la naturaleza

Las determinaciones ecológicas atraviesan la totalidad del campo social y no se limitan a ciertos terrenos particulares de él. El desarrollo de las formas de la explotación social, de los procesos de apropiación desigual de los medios de producción, de la tierra, del ganado, de de los recursos del subsuelo.

tienen lugar gracias a la aparicion nuevos sistema de exploración de la nade nuevas formas de producción agrícola e industrial.

"En todas partes, escribe Maurice Godelier, aparece un vínculo íntimo entre la manera de usar la naturaleza y la manera de usar al hombre"(5). En toda sociedad, es en la apropiación de la naturaleza donde los hombres cooperan se explotan, producción y sus relaciones sociales se donde sus relaciones de organizan y se transforman. "No hay crisis en el uso de la naturaleza que no sea una crisis en el modo de vida del hombre".(6)

Desde la prehistoria, las actividades de predación y de producción humanas han conducido a la reducción general y la transformación continua de los ecosistemas naturales o seminaturales, según un cierto número de grandes tendencias pluriseculares, incluso plurimile-

67 JEAN PAUL DELEAGE Y DANIEL HEMERY atmosféricos, en particular el CO2, cuya concentración en el aire se eleva a razón de 1,3 ppm/año, el SO2 emitido a razón de 110 millones de toneladas por año, etc.(4)

Especificidad del tiempo peso histórico de las presiones que ejerce sobre las sociedades, irreversibilidad de las aceleraciones o de las rupturas que éstas le imponen: los tiempos más largos de la naturaleza, sus "capas de historia lenta" (F.Braudel), se entrelazan de hecho con las duraciones, a fin de cuentas bastante breves, de la historia los conjuntos humanos. El tiempo real, el de las "sociedades en la naturasituadas dentro de sus ecosistemas, está aún por construir. La eco-historia no sólo es urgente, sino que, tras del tiempo largo en la reflexión histórica contemporánea, es ya

Solo ella puede articular temporalidades sociales y temporalidades ecológinarias. Las tensiones ecológicas actua les tienen pues un origen muy lejano, son el resultado de crisis ambientales

Ninguna civilización ha ecológicamente inocente. Mucho antes de la industrialización europea de la época moderna, la actividad humana se ha revelado profundamente destructiva del tejido ecológico y le ha provocamodificaciones irremediables, entre las que la más antigua y la más general ha sido la deforestación.

Esta ha sido el reverso y la condición de desarrollo de la caza-recolección, de la agricultura, de la ganadería, del artesanado y de las actividades protoindustriales. De hecho en todo el mundo, los ecosistemas naturales desorganizados han sido reemplazados por agrosistemas -que incorporan, por numerosas especias naturales- que han convertido en las piezas clave de todos los complejos ecológicos actuales.

Su formación, y después su generalización, habrá resultado en definitiva de la destrucción irreversible de los equilibrios naturales primarios y de su sustitución por equilibrios secundarios inestables.

preindustriales han hecho pesar el grueso de sus acciones destructoras sobre los bosques. Lo vemos muy pronto en China, donde la falta de tierras nuevas estuvo acompañada en numerosas épocas de desequilibrios ecológicos y de crecientes penurias físicas. La deforestación hizo estragos en numerosas regiones, como efecto directo o indirecto de la expansión continua del sistema cerealista.

Joseph Needham constata su gravedad desde el siglo XVI en China, en las altas tierras del Shaanxi y del Gansu(?); fue solo una etapa, frenada por la enérgica política de reforestación puesta en pie hacia 1580 en estas provincias. Pero recomenzó a fines del siglo XVIII y progresó desde entonces rápidamente en las regiones situadas al norte del Yangzi. De hecho la destrucción de los bosques en los valles altos viene de lejos. En la cuenca del Río Amarillo se remonta sin duda a los primeros siglos del Imperio. Por otra parte, quizás ha sido esta una de las razones del lento desi zamiento de la civilización china del noroeste hacia el sudeste, entre el periodo de los Tang y el de los Song. El Imperio de los Song habría entonces fundado su brillante desarrollo urbano y naval sobre la puesta en explotación de las rservas de madera de los macizos montañosos del sur y las importaciones de madera japonesa. Para la época moderna, Ashead ha lanzado la hipótesis de la apertura en China de una crisis prolongada de la energía entre 1400 y 1800(8).

En el mundo mus mán, los trabajos de Maurice Lombard han puesto en evidencia la aparición de una penuria de madera desde el siglo VII como consecuencia del alza de la demanda, producto del brillante auge urbano en tierras del Islam. Hay que ir a buscar cada vez más lejos, en el lado cristiano del Medi-

Run combustible cuyo coste aumenta. Desde el comienzo del siglo

XI, "frente a un Occidente aún lleno de bosques, pero que comienza a utilizarlos para sus navíos, para sus construcciones, para sus industrias, el mundo musulmán declina y se atrasa".(9)

Esta crisis afecta también a Europa, pero en menor medida. En la Europa atántica y media, el desbroce de los bosques progresa desde los comienzos de la Alta Edad Media. En Germania, la selva herciniana tenía, según los autores romanos, una longitud igual a sesenta días de marcha.

damente a partir del siglo VI. La selva primaria templada se degrada en selva de la puesta en cultivo del espacio y de humanizada, dominada, bajo la demanda de combustible y de maderas de construcción. El apogeo de los grandes roturaciones se sitúa entre la mitad del XI y fines del siglo XIII. En el

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siglo XIV, los ecosistemas europeos llegan a la saturación, la Europa occidental es verdaderamente un mundo replecrisis ecológicas que anuncian lo que se ha convenido en llamar la "revolución industrial" - una revolución que se extiende a lo largo de varios siglos-.

A partir del siglo XVI, se abre en Inglaterra, y sin duda también en los Países Bajos, una crisis grave y prolongada de la madera, que se extenderá ulteriormente al continente(10). Si la primera sustitución masiva de los combustibles vegetales por combustibles fósiles y la revolución energética de modernos tuvo lugar en primer lugar en Inglaterra, es porque la madera empezó

La penuria de madera marca dramáticamente la época isabelina, y la de los Estuardos, de 1550 a 1700, aunque la deforestación antrópica haya pronto las selvas del norte de la isia, en particular la inmensa selva caledoniana de pinos que cubría los Highlands de Escocia a comienzos de nuestra Está provocada por el crecimiento demográfico -la población de Inglaterra y

Crisis ecológicas y crisis sociales La historia, estado actual no es aún capaz de establecer correlaciones precisas entre los imperativos cos y el destino de las civilizaciones del excepción quizá consecuencias que han tenido este destino los grandes cataclismos naturales, cuya importancia no

Así, las fluctuaciones climáticas han pesado con fuerza cio-políticas de las sociedades agrarias. En Francia, por ejemplo, los muy cálidos de los cuatro años 1781, óptimos para la producción de cereales y de vinos, son uno de los principales factores de la célebre crisis de los precios agrícolas (estudiada por Ernest Labrousse) que prepara 1789. Inversamente, el calor y la sequía del verano de 1788 provoca la calcinación de las especias, cuyos efectos son amplificados por el célebre granizo gigante del 13 de julio, en el norte de la comarca parisina. Las cosechas catastróficas que siguieron a esto provocaron la carestía que debía alimentar la angustia campesina del "Gran Miedo" a comienzos del

67 JEAN PAUL DELEAGE Y DANIEL HEMERY del País de Gales se dobla casi entre 1530 y 1690 (de tres a casi seis millones de habitantes)-, amplificada por la demanda acrecentada de las ciudades, entonces en plena expansión. Bajo Isabel | (1558-1603) y bajo Jacobo 1 (16031625), el ascenso de los precios de la madera es vertiginoso y sobrepasa en ritmo al de los demás productos. En 1776, en sus "Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones", Adam Smith escribe que en Edimburgo su ciudad natal, "no existía sin duda un solo trozo de madera es-

Esta crisis de la madera no es solo inglesa. Un poco como en la China de la toda la civilización occidental entró claramente entre el siglo XVI y el XVIII en una situación de inestabilidad ambiental recurrente, en un proceso de distorsión creciente entre su demanda amplificada de medios de subsistencia engendrada por su crecimiento

Stres siglos considerados y las posibilidades del medio natural. Se enfrenta a un límite ecológico cuyo elemento central son los limites a la detode 1789, angustia agravada por la degradación de los suelos en numerosas regiones de Europa(11).

¿Han jugado un papel las grandes crisis del bosque y de la ecostera, en ei derrumbe de las civilizaciones antiguas o en su declive? Esta hipótesis ha sido adelantada para explicar la repentina caída, a comienzos del siglo X, de la civilización maya del actual departamente de Peten en Guatemala y en Honduras: la degradación del ecosistema forestal y del ciclo del agua habrían arruinado la agricultura maya fundada en el sistema "milpa" (cultivo del maiz sobre monte quemado, con barbechos de cuatro a ocho años). Pero esta hipótesis no ha podido ser verificada(12).

Es cierto, por el contrario, que la desorganización de la hidrología ha jugado un papel importante en el debilitamiento de las civilizaciones mesopotámicas, en particular la erosión del suelo consecutiva al desbosque y al pastoreo de las altas cuencas del Tigris y del Eufrates. La acelerada, bajo el efecto de las necesidades en madera de calefacción y de construcción, las roturaciones para la creación de pastos para los rebaños, la extensión de la arboricultura en las pendientes iban a provocar una sobrecarga aluvial creciente de los dos ríos. Los imperios babilonio y asirio no consiguieron impedir el relleno de la gigantesca red de irrigación de la baja Mesopotamia y la civilización del Creciente Fértil entró desde entonces en un lento proceso de declive coronado por la destrucción de los canales de irrigación en el siglo XI por los invasores mongo-

Durante los tres últimos milenios, el delta común de los dos rios ha ganado más de 250 km sobre la mar bajo el efecto del aluvión. Una explicación del mismo tipo, por el envasamiento del sistema de los "baray" (depósitos artificiales) y saturación del espacio cultivable, ha sido propuesta igualmente para dar cuenta del hundimiento del imperio ang-

En la zona mediterránea, también desde la más alta Antigüedad han sido trastornados los equilibrios naturales primarios, la deforestación ha atectado vastas regiones desde la época romana En el mundo musulmán, la penuria de madera representó, también, una temible amenaza a partir del siglo VIII. E problema no fue dramático mientras los Estados musulmanes dispusieron de un aprovisionamiento regular de oro sudanés, que les permitía saldar ventajosamente sus compras de madera. con la llegada de los Arabes Hilalianos, las rutas transaharianas, cuyo dominio aseguraba la prosperidad del Egipto fati-

Use cortaron y todo el Oriente mu-

En definitiva, la conclusión a la que llegan las muy raras investigaciones históricas disponibles es que la degradación del entorno, antigua en muchas que en interferencia con otros factores sociales (económicos, técnicos, culturales, etc.) y más como límite global que como causa inmediata y directa. Por la mediación de estos factores, toda crisis grave ambiental conduce a un declive diferido, temporal o duradero, de la civilización que lo ha provocado, declive que conduce a su hundimiento o a la mutación de sus estructuras más profundas. Pero este declive no se lleva a cabo generalmente más que en muy largos periodos y únicamente si la sociedad no es capaz de elaborar mecanismos compensadores de la crisis ecológica, como el desarrollo de los intercambios a larga distancia, o inventar los técnicos y económicos de un medios crecimiento diferente.(16)

En la mayor parte de los casos histó-

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ricos enumerados, el peso de las representaciones que las sociedades elaboran a propósito de su relacion con el medio, parece haber jugado un papel importante, porque es a partir de estas representaciones como estas sociedades actúan sobre el medio. Estas representaciones favorecen, o al contrario ejercen un efecto limitador, sobre los grandes extracciones devastadores. De una manera general, hasta la industrialización masiva de Europa entre el siglo XIV y el XIX, la relación con la ecosfera ha sido pensada como "intercambio" con las fuerzas naturales, a menudo sacralizadas en un cierto número de mitos o de cosmologías religiosas y no como una "transformación de la naturaleza", menos aún como una transformación de la "naturaleza" de los hombres; considerada como una componente de la naturaleza cósmica.

Por supuesto, en este tipo de visión, la naturaleza no es concebida sólo bajo sus aspectos sensibles, sino como un conjunto de tuerzas y de poderes invisibles que dirigen el porvenir del grupo humano. "Todas las formas de actividades concretas que el hombre ha inventado para apropiarse de las realidades naturales, escribe Maurice Godelier, contienen y combinan a la vez y necesariamente, gestos y conductas "materiales" para actuar sobre sus aspectos visibles y tangibles, y gestos y conductas que hoy llamamos "simbólicos" para actuar sobre su trasfondo invisible".(17)

En este tipo de culturas, en las que el hombre es la fuerza productiva principal, la adaptación al ecosistema es el principio fundamental del funcionamiento de la sociedad, pero este principio opera según una gama muy extensa de modalidades concretas. A este respecto, el desarrollo de los sistemas agricolas en el neolítico representó ciertamente un umbral histórico importante, al abrir la posibilidad de una diferenciación de las formas de pensar la relación Hombre/ Naturaleza. André Haudricourt ha mostrado que "en relación al mundo vegetal «En el tipo de cultivos en los que el hombre es la fuerza productiva principal, la adaptación al ecosistema es el principio fundamental del funcionamiento de la sociedad»

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JEAN PAUL DELEAGE Y DANIEL HEMERY y animal a partir del neolitico, el hombre no es ya solo un predador y un consumidor, en adelante asiste (subrayado por el autor), protege (ibidem), coexiste ampliamente con la especies que "domesticado". Se establecen nuevas relaciones de un tipo "amistoso" y que evocan las que los hombres mantienen entre si en el interior del grupo". (18)

Desde entonces se separan varios modos de trato de la naturaleza. Como muestra Haudricourt, a los métodos de acción indirecta sobre las plantas desa rrollados en el marco del cultivo arroz o de la horticultura de los tubérculos de los melanesios, se opone la acción más directa y más dominadora de los agricultores occidentales. "No hay amistad posible, enseña Aristóteles, ha cia las cosas inanimadas como no la

By la gran ruptura ecológica La llegada y la expansión del capitalismo industrial desde el siglo XVI han operado una verdadera revolución en la representación colectiva de la naturale za. La idea de solidaridad Hombre/Universo físico ha sido reemplazada por la de la dominación de la Naturaleza por el Hombre.

Fue después del siglo XVI cuando la visión prometeica de la sumisión de la Naturaleza a lo humano se convirtió en hegemónica en la cultura occidental. Entre 1500 y 1800, el precepto del Génesis (I, 28) "Llenad la tierra y sometedla" se convirtió, bajo la influencia acumulada de la Reforma y de la Contrareforma, así como la del cientifismo de los siglos XVIII y XIX, en uno de los axiomas fundadores de esta cultura, y con él, se instala el antropocentrismo absoluto. "El hombre, si buscamos las causas finales, puede ser considerado como el centro del mundo", proclama en el siglo XVI Francis Bacon.

"Hay que dominar a la naturaleza", escribe dos siglos más tarde Isaac Newton... El hombre tiene en adelante autoridad absoluta sobre la ecosfera, la Naturaleza es ciertamente objeto de celebraciones, pero únicamente como espaclo de placer, de sueño, de nostalgia, espacio humanizado(19). Evocando "la gran acción civilizadora del Capital", Marx expresará en términos positivos la desvalorización cultural e ideológica de hay del hombre hacia el caballo y al buey o incluso del dueño al esclavo en tanto que esclavo".

De hecho, en todas las sociedades antiguas que conocieron la agricultura, se constituye un inmenso saber empírico y enciclopédico sobre la naturaleza, que da lugar a la construcción de los primeros grandes sistemas intelectuales. Se ven hoy las relaciones de causalidad entre los grandes modelos ecológicos y esos grandes sistemas de re. presentación de la naturaleza. Pero las situaciones ambientales reales siguen permaneciendo opacas. Su comprension no se establece mas que en el te rreno de la cosmología, de la metafísica o de la teología. No es posible, en estas condiciones, atribuir a estas culturas estrategias ambientales de conjunto.

IV

La llegada del capitalismo industrial la naturaleza que en todas partes ha legitimado los procesos de industrialización desde hace tres siglos: "El (el capital) se eleva a un nivel social tal que todas las sociedades anteriores aparecen como desarrollos puramente locales de la humanidad y como una idolatría de la naturaleza... y la naturaleza se convierte en un objeto para el hombre, una cosa útil".(20)

Esta transformación en las representaciones de la relación de las sociedades con el mundo no es evidentemente separable de la transformación de esta relación, en su misma materialidad. Y en primerísimo lugar, el recurso a sustituciones masivas de materias primas y de combustibles, fósiles principalmente, que van a dar a las sociedades industriales al precio de grandes problemas medioambientales, un margen de maniobra sin ningún precedente.

Esta historia es archiconocida, pero quizá conviene recordar muy esquemáticamente lo esencial(21). La crisis de la madera en Inglaterra fue atenuada, en primer lugar, por la reforestación y por importaciones masivas de maderas escandinavas y norteamericanas, y posteriormente resuelta por la explotación masiva del inmenso yacimiento de energía tósil que guardaba el subsuelo británico. Desde mediados del siglo XVII, el uso del carbón se extiende ampliamente, gracias a la posibilidad de transpor-

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tarlo por mar de Newcastle a Londres luego, en el siglo XVIII, gracias a la construcción de una red de canales que permite bajar radicalmente los costes del carbón en el interior del país. En la época de la guerra civil, hacia 1640, a pesar del humo nauseabundo que suelta, el carbón llevado por barco -el "sea cool"- se ha vuelto indispensable para la calefacción de los londinenses.La intensidad del cabotaje carbonero se multiplica por 20 de 1550 a 1700, las importaciones londinenses de combustible por 30 y hacia 1700, el Reino Unido produce, cada año, al menos tres millones de toneladas de carbón. La era de los combustibles fósiles, que va a conmover al mundo, quepa abierta, y con ella, la de la polución industrial a gran escala

En Francia, el problema de los costes de transporte se resolverá XIX por el equipamiento ferroviario del país. La movilización del saber científico y técnico está pues en buena parte en el origen del fenómeno de que permitió bosque. Esta sustitución fue generadora en Inglaterra, desde el siglo XVII, de un extraordinario avance técnico en la mayor parte de los dominios de la produc-

En este fin del siglo XX, la constitución de un espacio productivo mundial trae la unificación ecológica del mundo. En primer lugar triunfa la tendencia a la artificialización de los ecosisvegetales. La selva, la hierba, son en adelante cultivadas, las especies vegetales seleccionadas, uniformizadas, el monte alto es "ajardinado".

cialización alcanza a la fauna acuática en aguas dulces, antes de extenderse a la fauna marina. Los agrosistemas artificiales ocupan el lugar de la "naturaleza"

Todos se caracterizan por sus consideexigencias de energia y por su

Uno de los factores potencialmente más peligrosos de la modificación de los ecosistemas está ligado a la mejora de las plantas, dependiente de un aporte constante en variabilidad genética. Hasta la Segunda aportes provenían esencialmente centros de variabilidad situados en los países del tercer mundo. Ahora bien, es en estos últimos, donde luego, han sido establecidos la mayor parte de los cen-

67 JEAN PAUL DELEAGE Y DANIEL HEMERY • industrial: utilización del carbón para la fabricación del vidrio a partir de 1610, invención del horno a reverberación para fundir los petales no ferrosos hacia 1660, hornos de ladrillos funcionando al carbón, invención del procedimiento Darby para la fundición del coke en 1709, del puddlage en 1784, y finalmente puesta a punto de un convertidor de energía revolucionario con máquinas de vapor de Newcomen (1712) y de Watt (1784)... En cierto nacido de las tensiones Pero la respuesta frente a ellas trajo consecuencias de nuevas formas de degradación ambiental, y de un formidable desplazamiento en el tiempo y en el espacio de las tensiones ecológi-

No es exagerado afirmar que con la llegada del capitalismo industrial, franqueó un umbral histórico en la degradación de los ecosistemas. Con la industrialización masiva, la polución y la degradación del ambiente tienden a generalizarse, se convierten en un verdadero hecho de civilización y adquieren, en el siglo XX, más particularmente, tras la Segunda Guerra Mundial, dimensiones planetarias. Hacia una "ecología-mundo" tros de mejora, sustituyendo las viejas especies locales diversificadas por variedades nuevas de alto rendimiento.

Para numerosas plantas cultivadas, cereales en particular, el punto sin retorno posible ha sido efecto, el aumento demográfico es tal que la utilización masiva de las nuevas hecho irreversible si se desea evitar en adelante penurias alimenticias crónicas.

Esta situación comporta riesgos ecológicos enormes: "1. Las especies diversificadas que son reemplazadas perderse para siempre si no se las recolecta y si no se les conserva a tiempo

2. La sustitución por un material genético uniforme de las poblaciones locales mixtas, y adaptadas, es una invitación a epidemias desastrosas de diversas enfermedades y parásitos" escribe

J.R.Harlan.(22)

En los "países nuevos", la selva ha sido destruída a partir del siglo XIX por roturación o para proporcionar combustibles a un ritmo sin precedentes. En los

EEUU, ya no subsisten hoy más que una decena de millones de hectáreas cubrían el inmenso bosque primitivo de árboles de hoja caduca entre el Atlántico y el Mississipi. En Canadá, la selva de coníferas no representa ya mas que la tercera parte de lo que era antes de la llegada de los europeos. La roturación inadaptada a los suelos del centro oeste de América del Norte, ha desencadenado ciclos de erosión creado las condiciones de la formación de los "dust bowls".

En este final del siglo XX, la detorestación es tal que sobrepasa con mucho la velocidad de renovación de los recursos forestales globales del planeta. En el bosque siberiano, el ritmo de corte sobrepasa un 150% el crecimiento anual medio de los bosques llamados de producción. Desde el comienzo de los años 80, la destrucción neta de la selva tropical progresa, según la FAO, a razon de 15.7 millones de hectáreas por año, decir el equivalente del bosque francés, el mayor de Europa

A partir de mediados del siglo XX, se constata un aumento continuo de la frecuencia de las catástrofes ecológicas de origen antrópico(24), en correlación con la huída hacia adelante en una innovación técnica no dominada: enfermedad de Minamata 1950, efectos a largo plazo de la diseminación en la biosfera de los insecticidas como el DDT y los agentes plastificantes, mareas negras repetidas ("Amoco Cádiz" en marzo de 1978, incendio de los pozos submarinos de Nowruz en el Golfo Pérsico, en 1983), etc.

Sobre todo, la polución de la biosfera y de la atmósfera toma proporciones de desastre. Hasta mediados del siglo XX, permaneció localizada en las ciudades industriales, donde se desarrolló a partir del siglo XVII el raquitismo en la población obrera, que parece haber sido desconocido de los pueblos prehistóricos y que es engendrado por la deficiencia de rayos ultravioleta. Es mencionado por primera vez en Ingiaterra en

1650 y el mapa de la enfermedad realizado en 1889 muestra que los focos principales son Aberdeen, Dundee,

Glasgow, Edinburg, Newcastle, Manchester, Liverpool, Birminghan, Cardiff y

Londres

En los países industrializados, la polución por el dióxido de azufre es antigua pero estaba circunscrita a los alrededores inmediatos de los emisores. Uno de los casos mejor conocidos es el de la fábrica metalúrgica de Sudbury en Ontario: puesta en servicio en 1888, destruyó las 200.000 Has del bosque de pinos que la rodeaban. A partir de los años

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sistema industrial funciona como un verdadero volcanismo artificial en estado de actividad, no sólo permanente sino creciente. Dos tipos de contaminantes van a ejercer una acción particularmente destructora a escala de toda la biosfera.

En primer lugar, las cantidades colosales de residuos gaseosos salidos de carbono fósil (hulla, lignito, petróleo, gas). Se trata de los derivados gaseosos del carbono: gas carbónico (CO2), el contaminante mayor en volumen, emitido por estas combustiones a razón de 25 mil millones de toneladas por año en la atmósfera en los años 1980, responsable del alza incesante de su concentración en el aire, capaz por sí misma de provocar un recalentamiento artificial del clima terrestre en el siglo XXI; óxido de carbono, lanzado a razón de 350 millones de toneladas por año ; hidrocarburos no quemados; óxido de azufre, anhídrido sulfuroso (SO2), emitidos a razón de 100 millones de toneladas por año, particularmente implicados en las

La acción de los micropoluyentes atmosféricos producidos por innumerables reacciones no es menos nefasta: peroxi-acil-nitratos, partículas... la polución atmosférica se ha hecho progresimento de partículas sólidas en las carecientes del inlandsis antártico, muy alejado sin embargo de las fuentes de la contaminación. A esta lista amplia, habría que añadir la difusión planetaria de la radioactividad como consecuencia de los ensayos nucleares militares o de accidentes de instalaciones nucleares civiles, de las que Chernobyl se ha convertido en el símbolo más inquietante. Una de las consecuencias más espectaculares es el fenómeno de las lluvias ácidas. Hasta la Revolución industrial, las aguas de lluvia eran prácticamente neutras en continental. El pH de las aguas de fusión de las nieves obtenidas por extracción de los bloques de hielo de Groenlandia estaba comprendido entre 6 y 7,6 antes de 1800. Exactamente entre 1950 y 1979 es cuando aumenta bruscamente en los lagos suecos, cuando se le notablemente estable durante los últimos 12.500 años, desde la ciación de Wurm. Los estudios llevados a cabo desde 1960 han mostrado que el pH medio de las lluvias ha sufrido una caída espectacular en el conjunto de la Europa media y septentrional (pH hoy inferior a 5). En los EEUU ha caído de 5,9 en 1939 a 4,2 en verano actualmente(26). De hecho, la acidificación de las

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JEAN PAUL DELEAGE Y DANIEL HEMERY lluvias afecta a la totalidad de la hemisfera boreal y la curva de iso-pH 5 alcanza desde 1980 a Singapur. Desastre ambiental sin precedentes, con la muerte ecológica de centenares de lagos y rios de Europa y América del norte por desaparición de las biocenosis acuáticas y con la degeneración de inmensas áreas forestales, incluso actualmente algunas grandes selvas pluviosas tropicales de China y de Brasil.

Pero es en el tercer mundo donde en el siglo XX la crisis ecológica reviste aspectos más alarmantes porque se concentran allí los fenómenos de ruptura medioambiental de la edad pre-industrial y los de la edad industrial en ligazón con la expansión del "binomio sobrepoblación/subdesarrollo"(27) y con la industrialización en curso. La presa de Asuan da fe de ello de forma ejemplar: reteniendo el limo del Nilo, ha puesto fin a las célebres crecidas del río y arruinado la pesca marítima en la desembocadura del delta.

En lo que se refiere a las crisis medioambientales de origen industrial, son quizá peores hoy en los países del tercer mundo que lo que lo fueron antes en las sociedades industrializadas en el pasado. Realidad que simbolizaba bien en 1983 la situación de la fábrica ultramoderna de Bhopal rodeada por miserables chabolas pobladas de campesinos miserables. Por otra parte, si en el tercer mundo la frecuencia de los desasefectos humanos se han agravado sin como consecuencia de la explosión demográfica que empuja constan-

La los campesinos sin tierra a emigar hacia las zonas de alto riesgo, en particular a las tierras volcánicas fértiles. El crecimiento impresionante de la degradación del medio ambiente es por otra parte, un factor cada vez más activo de las catástrofes naturales. La destrucción de las zonas con bosque de las cuencas de los ríos aumenta la frecuencia de las inundaciones. Esta correlación se constata en todas partes del tercer mundo. Así en el subcontinente indio, la deforestación de las pendientes bajas del Himalaya ha tenido como resultado multiplicar las inundaciones en la llanura: entre 1955 y 1975, el coste provocado se ha multiplicado por

De forma general, el desarrollo del subdesarrollo ha tenido como efecto el empobrecimiento de los ecosistemas y la apertura en ciertas regiones de una "crisis de tijeras" duradera entre la disminución de los recursos naturales y la explosión demográfica. El crecimiento numérico de las etnias que practican la agricultura itinerante sobre monte quemado en las selvas tropicales húmedas -cerca de un tercio de su superficie aún en 1975- ha traído como consecuencia el desequilibrio general de esta agricultura: acortamiento en medio siglo de la duración media de los barbechos, que actualmente ha caído por debajo quince años, alteración de los suelos, roturación de bosques en pendiente, erosión irreversible de los suelos, etc.

Sobre todo la puesta en pie de políticas deliberadas combinando la exportación masiva de maderas por las companias forestales, el desarrollo de un ranching (cultivo, crianza) extensivo y la "transmigración" de los campesinos sin tierra ha hecho entrar en el siglo XX, y sobre todo tras los años 1950, a las selvas pluviosas de la zona intertropical en un ciclo alucinante de desmonte con-

En el tercer mundo, es también en el siglo XX cuando tensiones bientales de tipo antiguo alcanzan paroxismo. La deforestación, la superexplotación de las tierras cultivadas continúan provocando la desertización igual que lo hacían hace milenios.

En 1984 se estimaba que afectaba al tercio de la superficie de los continentes y más de 850 millones de personas, es decir más del 20% de la población mundial(29). Desde Thar ha progresado como media 13.000 Ha. por año en dirección del nordeste de la península indú. Durante el último medio siglo, en el Sahel -la zona com-

Centre las isohietas de 100 500 mm de lluvia-, el desierto ha progre-

La una velocidad media evaluada en 2 km anuales. Brasil ha perdido la mitad de su superficie forestal anterior a la colonización europea y el ritmo de la devastación oficialmente impulsado en la selva amazónica ha llegado a tal punto que ésta podría ser completamente destruída de aquí a comienzos del siglo

En cuanto a China, ya no tiene más que del 6 al 13% según las estimaciones, de su superficie en bosques y ha perdido de 1949 a 1980 entre un cuarto y un quinto de una superficie de bosque ya insuficiente(30). Durante periodo, el Sichuan, hoy la más poblada de las provincias chinas con cien millones de habitantes, ha visto desaparecer el tercio de sus bosques y las autoridades ven en ello uno de los principales factores explicativos de la amplitud nueva de las inundaciones del Yanzi, de que se teme que "segundo río amarillo", pues acarrea alrededor de 2,5 mil millones de toneladas

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de aluviones por año, con una tasa de crecimiento aún más elevada que el del Haunghe.

En fin, la expansión de la pobreza -más de mil millones de personas viven hoy, según el Banco Mundial, en un estado de pobreza absoluta- ha sido un factor esencial de vulnerabilidad riesgos ecológicos. Hoy, "esos pobres

-escribe F.Ramade-, viven más o menos permanentemente en un de catástrofe... No pueden apenas instalarse más que en tierras de poco valor, a menudo insalubres: "lave'as" de América del Sur, construídas en terrenos de fuerte pendiente, y sujetas por ello a riesgos de deslizamientos, "slums" de Calcuta, instalados en las zonas ribereñas de los rios o en terrenos inundables, campesinos miserables de Bangladesh, de los que más de diez millones viven actualmente en zonas deltaicas cuya altitud no excede tres metros por encima del nivel del mar -lo que les hace vulnerables a cualquier ciclón o marea alta".(31)

A finales del siglo XX una crisis ecológica acumulada es claramente un importante riesgo actual para la humanidad. La industrialización, desencadenando un fantástico crecimiento demográfico por los descubrimientos terapeúticos del último siglo, el aumento espectacular de la producción agrícola mundial, ha creado una distorsión creciente entre la capacidad productiva de la biosfera y sus equilibrios de una parte, y la carga humana por la otra. Si han sido precisos dos millones de años para que la humanidad alcance cuatro mil millones de personas en 1975, no serán necesarios más que cuarenta para que, al ritmo actual del crecimiento demográfico, esta cifra sea doblada y que la población mundial llegue a ocho mil millones de individuos. ¡Esto supondrá que la producción agrícola mundial aumente durante el mismo periodo la misma cantidad que lo que lo ha hecho desde el neolítico! La capacidad limitada de los ecosistemas está alcanzada desde ahora mismo en numerosos lugares.

No sólo la industrialización, en su estado actual, induce procesos de deteriorización irreversible de los ecosistemas que existen y se muestra incapaz de frenar los grandes procesos clásicos de degradación del medio ambiente, que pone en causa a fin de cuentas la propia existencia de la biostera. este punto parece haberse franqueado un umbral hacia 1960. Hasta entonces, la población mundial era inferior a tres mil millones de personas, la producción de los principales recursos biológicos aumentó paralelamente a los efectivos

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JEAN PAUL DELEAGE Y DANIEL HEMERY humanos. A partir de esta fecha, la correlación ha tendido a invertirse y en varias áreas geográficas, los efectivos humanos están creciendo más rápidamente que el aprovisionamiento en re-

Si las crisis ecológicas engendradas por el desequilibrio población/capacidades productivas del medio natural eran antes regionales o locales, con la mundialización del capitalismo industrial, la perspectiva de una situación ecológica crítica a escala planetaria no puede ya descartarse. Situación tanto más preocupante puesto que ninguna tentativa llamada socialista de romper duraderamente con el modo de producción y de consumo dominante ha triunfado.

Considerada bajo el ángulo de la ecología histórica, el crecimiento de la "civilización industrial" se ha alimentado de una sucesión de rupturas locales y regionales de antiguos equilibrios ecológicos. Hoy, el espacio de estas rupturas se ha ampliado al conjunto del planeta Conduciéndolas al umbral de una "economía mundo", el capitalismo industrial, sus versiones históricas así como en sus diversos avatares "Socialistas", ha proyectado a las sociedades humanas a una nueva relación con la naturaleza: la de una "ecologia-mundo". Este es sin duda el primer fundamento de la emergencia reciente de nuevos movimientos sociales que, por en a palabra olo a aler en la palabra que sigue recorriendo el mundo.

NOTAS

(1). F.Braudel, prefacio a "El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II".

(2). F.Braudel, "La longue durée", Annales ESC, Octobre-decembre 1958.

(3). Ver sobre todo, E.Leroy-Ladurie,Histoire du climat depuis l'an Mil, Paris Flammarion 1967 y Le territoire de l'historien, Paris, Gallimard, 1973, tercera parte; J.Labeyrie L'homme et le climat, Paris, Denoel, 1985; C.Pfister, "Fluctuations climatiques et prix cerealiers en Europe del XVI au XX siglos", Annales ESC 1988, 1, pp 25-53.

catastrophes ecologiques, Paris McGraw-Hill, 1987, pp 183-4; particularmente significativos a este respecto en el plano de sus posibles efectos globales son el aumento de la tasa de gas carbónico o la disminución de la de ozono en la atmósfera; ver J.R.Tabalka y D.E.Reichle, The changing carbon cycle. A global analysis, Springer

1986, y Tellus, 39 B, 1986.

(5). M.Godelier, L'ideel et le materiel. Pensée, economies, societés, Paris, Fayard, 1984, p. 155.

(6). P.Gourou, Leçons de geographie tropicale, Paris 1971.

(7). J.Needham, Science and Civilization in China, IV, Physics and Physical Technology, 3, p.240 sq.

(8). S.A. Adshead, "An Energy Crisis in Early Modern China", Ch' ing-shih Wen-t'i, vol III, diciembre

(9). M.Lombard, "Un problème cartographié: le bois dans Mediterranée musulmane (VII-XI siècles)" y "Arsenaux et bois de marine dans le Mediterranée musulmane (VII-XI siècles)" en M.Lombard, Espaces

(10). L.Febvre, La terre et l'evolution humaine. Introduction géographique à l'histoire. L' evolution de l'

Consequences de l'ancien emploi du bois comme combustible industriel ". Revue des Eaux el forets, octubre 1938, pp 771-782; L. Trénard. "Le charbon avant lère industrielle", Sciences humaines, Actas del coloquio organizado por la Faucitad de Letras de la Universidad de Lille J.U. Nef, "les consequences historiques d'une crise historique de l'energie", Pour la Science, febrero

(11). P.Blaikie y H. Brookfield, Land Degradation and Society, Methuen, 1987: para Francia, ver particularmente los numerosos trabajos de J. Vogt.

Thompson. Grandeur et decadence de la civilisation Maya, Paris, Payot, 1973.

(13). F.Ramade, op.cit. pag. 127.

"Agriculture et religion dans /' empire angkorien", Etudes rurales, enero-diciembre

(16). K. Pomian, "Les limites écologiques des civilisations". Social Science Intormation,

"The historical roots of our ecology crisis

(17). M. Godelier, op. cit. p. 66. culture des plantes et traitement d'autrui". L' Homme, Paris II, 1. enero-marzo 1962.

(19). K.Thomas, Dans le jardin de la nature. La mutation des sensibilités en Anglaterre à l'époque moderne. (1500-1800), Paris, Gallimard, 1985; sobre este punto, también se ha insistido trecuentemente en la relación entre dominación sobre la naturaleza y dominación masculina sobre el sexo femenino: ver en particular C.Merchant, The death of nature, woecology and the scientific revolution, Harper

(20). K.Marx, Fundamentos de la critica de la economía política, 1857-1858. Grijalbo. (tomo I, p. 367 de la edición francesa).

Sobre este punto, ver en particular nuestro Deléage, D. Hémery "Les servitudes de la puissance, une histoire de l' enegie", Paris, Flammarion, 1986. Para los porblemas de polución que resultan de ello, ver la notable obra de P.

The Big Somoke, Methuen, 1987.

(22). J.R. Harlan, Les plantes cultivées et l'homme. PUF. 1987. Sobre los costes enérgéticos de las agriculturas contemporaneas, ver por ejemplo D. Pimentel, Handboook of energy utilization in agriculture, CRC Press. Floride, 1980.

(23). F.Ramade, op. cit, pp. 191-193. E. Georges, "Les géants aux pieds d'argile", Geo, septiembre, 1986.; J. Boulbet, Forêts et pays, Publications de l' Ecole Francaise d' Extrême Orient, Paris, 1984.

(24). F. Ramade, op. cit, p.4. Cfr. igualmente: L A. Chambers, "Air pollution in historical perspective", en R. Detweiler, J. N. Sutherland, M.S. Werthmann. Environment decay in its historical context, Glen-

(26). Ibid., p. 193.

(27). Ibid., p.4. Esta crisis es particularmente grave en Africa; ver L. Timberlake, Africa in crisis: the Earthscan paperback, Londres, 1985.

(30). C.Henry, "La spécificité de la politiqwue chinoise de l' environnement, Revue Française d'admipublique, julio-septiembre 1985; V.Smil, The Bad Earth. Environmental degradation in China.

(31). F. Ramade, op. cit., p. 15.