INTERNACIONALISMO
Seminario sobre "Movimientos sociales e Internacionalismo", organizado en La Haya a finales de 1987. Su autor, Pierre Rousset se presenta a sí nismo en los párrafos iniciales. Cabe añadir que es el organizador del mas ambicioso y logrado proyecto de formación marxista emprendido nuevos cuadros de nuestra corriente. En este artículo, Rousset además internacionalismo, entra en cuestiones polémicas y candentes sobre el
Este texto es la versión editada de una ponencia presentada en el por nuestra Internacional: la Escuela de Amsterdam, en la cual ha contribuído decisivamente a la reflexión política y al desarrollo de de plantearse los fundamentos teóricos y políticos del sentido actual de una organización marxista internacional.
Las relaciones entre el internacionalismo y los movimientos sociales pueden ser muchos ángulos. Como tratadas bajo una contribución a este seminario me gustaría presentar algunos comentarios sobre la solidaridad antiimperialista.
El hecho de haber optado por este enoque es fruto de mi propia experienci lesde 1965. He estado más o meno:
ermanentemente comprometido en va ios tipos de actividad de solidaridad an tiimperialista.
Las siguientes notas están específicamente basadas en tres campos de experiencia personal:
rias y movilizán en es de solianes ana-
Desde esta panoramica es posible tra tar una serie de cuestiones relativas i
INTERNACIONAL
Pierre Rousset do aquí más que de una manera muy resumida y esquemática.
con algunas "lecciones"
Comenzaré extraídas de Vietnam y de la historia del Partido Comunista Vietnamita (PCV), relacionándolas con posibles implicaciones sobre nuestra idea de la solidaridad antiimperialista y del internacionalismo. El Internacionalismo como categoría histórica
La revolución vietnamita representa un punto especialmente interesante para fijarse en la necesidad/dificultades y naturaleza del "internacionalismo como respuesta a la internacionalización" y SuS relaciones con la cuestión nacional.
El carácter prolongado de la lucha (un concepto más amplio que el de guerra prolongada) es una de las principales características del estudio del caso vietnamita. La lucha por la liberación nacional, la revolución social y el poder del Estado en Vietnam ha mostrado una extraña duración y continuidad: desde los años 20 a los años 70. Durante medio siglo, esta revolución se ha desarrollado dentro de marcos bastante distintos: a escala nacional, durante el periodo colonial y postcolonial (1954); a escala regional, antes y después de la victoria de la revolución china (1949) o de la guerra de Corea (1950-53); y a escala internacional, antes y después de la Segunda Guerra Mundial (1937/39-1945), desde la intervención francesa a la americana
(el giro de los anos 50), antes y despues de la escisión chino-soviética (1960).
Esto ayuda a situar dentro de la perspectiva histórica la noción de "internacionalismo".
Se pueden considerar algunos periodos amplios, que se superponen entre sí: antes de 1945 (la Revolución de agosto) y después (las guerras de liberacion): antes de 1945 (el Acuerdo de GInebra y la particion temporal del pais) y después (la combinación de dos procesos revolucionarios en el Norte y en el Sur), etc.
Cada uno de estos periodos muestra características bastante distintas, especialmente en lo relativo al potencial y las formas concretas del internacionalismo. =n 1930, por ejemplo, muchos confiaron en que el Komintern jugara un papel activo, y en la combinación directa entre la lucha de masas en Francia, la metrópoli colonial, e Indochina, la colonia. Los revolucionarios vietnamitas miraban hacia el Oeste: hacia Francia (el Frente Popular) y Europa (la lucha contra el fascismo, la guerra civil española). La liberación nacional fue vivida como una parte integrante del internacionalismo proletario. Al final de los años 40, después de la || Guerra Mundial, con la disolución del Komintern y el fracaso del movimiento obrero francés en impedir una nueva intervención colonial y militar en Indochina, los revolucionarios vietnamitas volvieron a mirar hacia el Este, hacia China, donde el Partido Comunista iba ganando de forma progresiva la guerra civil contra el
Kuomintang. El internacionalismo fue entonces vivido como una dimensión de las guerras prolongadas de liberación nacional.
Estamos ante un fenómeno que transciende la evolución de las ideologías. En 1936-1937, hubo una auténtica interrelación entre la movilización de los obreros franceses y la movilización de masas populares vietnamitas. Los levantamientos en Europa afectaron directamente las condiciones de las luchas en Indochina y las apuestas fueron muy altas: se abrieron nuevas posibilidades en el campo de las luchas (semi) legales y de las clandestinas. El centro de gravedad concreto del internacionalismo, visto desde Indochina, estaba entonces en Europa occidental. Las derrotas que allí ocurrieron (Alemania, España, y también el fracaso del Frente Popular francés en la impugnación del orden colonial) modificaron profunda y negativamente la relación de fuerzas en Indochina, cerrando algunas de las "posibilidades" de 1930 (como por ejemplo, una independencia rápidamente ganada). En la segunda mitad de los 40, el centro concreto de gravedad del internacionalismo, visto desde Indochina, se mudó a China.
Este sólo uno de varios ejemplos de cómo el internacionalismo, visto desde Indochina, pudo significar cosas bastante diferentes, durate las cinco décadas de luchas prolongadas. La revolución vietnamita contribuye a mostrar qué combinación de factores determina el potencial y las realidades del internacionalismo en un periodo dado; ilustra hasta qué punto el "internacionalismo" es una categoría histórica a la que se ha dado un contenido concreto para cada periodo. El espíritu del internacionalismo: los años 60 y posteriores
Hay, por supuesto, en el mundo moderno, imperialista, rasgos permanentes que fundamentan la posibilidad, y la necesidad desde un punto de vista socialisinternacionalización de las fuerzas productivas y la dimensión internacional de las luchas de clases (incluyendo la dimensión internacional de la liberación nacional). Esto se encuentra en la raíz de la teoría de las Internacionales y ha sido reafirmada más de una vez por la misma Cuarta Internacional.
Pero el internacionalismo no es sólo una abstracción programática permanentemente encarnada en la organización de pequeños grupos de vanguardia. Para ser un factor activo en las luchas presentes, ha de penetrar en la conciencia de amplios sectores del movimiento obrero, de los movimientos populares у sociales, de los movimientos de liberación nacional. La forma en que esto ocurra -o no- está profundamente condicionado porlas características concretas del periodo. La teoría del internacionalismo debe incorproar una historia del interna-
cionalismo como un fenómeno de masas y no sólo una historia de las cuatro inter-
Todavía queda mucho por hacer en este terreno
Esto es especialmente relevante para la generación de activistas con la que yo me identifico y que políticamente nació cuando Vietnam era visto -insisto "visto"como el punto central de las luchas internacionales de clase.
1968 simbolizó lo que en nuestro argot llamábamos la "dialéctica/convergencia de los tres sectores de la Revolución Mundial": fue el año de la ofensiva del Tet vietnamita (un símbolo del combate de liberación nacional en el "Tercer Mundo"), del Mayo francés (un símbolo de la resurrección de las luchas de clase en os países capitalistas desarrollados) 1 de la Primavera checoslovaca (un simolo de la lucha antiburocrática en la ociedades de transición)
Este marco general tuvo un protundo impacto en las formas de la nueva y claramente masiva ola de radicalización de que fue más allá de las pequeñas filas de la "nueva vanguardia" política de Occidente: hubo una identificación natural con las luchas de todos los rincones del mundo. La internacionalización de la contrarevolución (los Estados Unidos en Indochina) debia ser contestada por un nuevo internacionalismo diantil de la segunda mitad de los 60 fue, de forma bastante natural, internacionalista. En ese momento, se puede decir sentido del internacionalismo como antiimperialismo fue un componente de la radicalización de la juventud y de lo que ahora se llama los (¿nuevos?) "movimientos de masas", como mínimo en un número significativo de países.
La década 1963-1973 suministró también las condiciones favorables para la consolidación de una internacional revolucionaria, pequeña pero activa. Es en este marco que las fuerzas de la Cuarta 1963, y, después de 1968, importantes organizaciones nacionales participaron en su construcción, como Francia con la formación de la Liga
Como todo el mundo sabe, los tiempos han cambiado. Mientras que la internacionalización de los factores objetivos está más que nunca en el orden del dia (véase, por ejemplo, en el campo económico), en lo que respecta a los factores subjetivos, el internacionalismo está en crisis y no sólo en el movimiento revolucionario: el mundo imperialista tiene también una crisis de liderazgo internacio-
Excepto para unos pocos, ya no existe una identificación simple y combinada con la lucha de los trabajadores polacos, la huelga de los mineros británicos y las luchas de los pueblos de Nicaragua y El Salvador. Esto explica, hasta cierto punto, las nuevas dificultades con que se han visto confrontadas organizaciones internacionales como la Cl, o corrientes
como la maoista desde la segunda mitad de los 70.
Esto también tiene que ver con la forma que el internacionalismo, en tanto que antiimperialismo, puede cuajar en medios más amplios que los de una
"vanguardia programática"
y los pequeños aunque persistentes comités y redes de solidaridad.
En algunos países, puede ser clave la forma en que la conciencia antiimdesde el perialista surge seno del movimiento por la paz (a través, por ejemplo, de los movimientos antiintervencionistas en América Central y, esperemos que pronto, en Filipinas).
Pero en otros países, movimiento bastante débil (como
Francia, debido sobre todo a la historia política de este país desde la I| Guerra Mundial, a la naturaleza de su movimiento obrero, y, probablemente, aspecto negativo de su tradición de
"moral", en estos temas).
Un último, y no por ello menos importante problede la crisis financiera actual en la conciencia del movimiento obrero y qué posibilidades abrirá (o cerrará) respecto al resurgimiento del internacionalismo proletario?.
El internacionalismo como necesidad
El internacionalismo ya no está de moda. Lo cual no significa que el internacionalismo no sea una necesidad: la necesidad está ahí, incluso si la conciencia de ello es débil. Insisto, una de las principales lecciones de Vietnam es que el internacionalismo es una necesidad.
Cada proceso revolucionario es específico y original. Pero las guerras de Viethan revelado algunas verdades nam esenciales relativas al mundo de hoy día y a la combinación estratégica de elementos que conducen a la victoria.De forma similar a la revolución rusa, y de alguna forma también similar a la china, la revolución vietnamita primero consiguió una (frágil) victoria en el marco de una guerra mundial, en el mes de agosto de 1945. Pero, a causa de la ausencia de factores internacionalistas en Francia
/ en la URss, no se pudo consolidar
Después de eso, la revolución vietnamita no podia vencer en este poco podía beneficiarse de una apertura internacional "objetiva", como las revolu-
París de 1973. internacionalmente. ternacionalismo activo demostró que era proteger el dos políticamente y no sólo militarmente. fuera de sus fronteras tropas, misiles o bombarderos. Pero podía actuar sobre la situación política francesa y la america(demostrando que era más capaz una costosa guerra prolongada) y directamente (interviniendo otro lado del mar para levantar la resistencia contra la guerra sucia).
La necesidad absoluta, no un lujo. Pero no marco, ni tam- la regalaban; tenía que ser conquistada, y tenía complejos. El PCV tuvo que elaborar una ciones cubana y nicaragüense. Debía crear sus propias condiciones internacionales de victoria: esta es la historia que comienza con los acuerdos de Ginebra de 1954 y conduce a los acuerdos de
A menudo, el movimiento de liberación vietnamita se encontró más bien aislado
Sin embargo, el inun elemento clave para la victoria, y no sólo un factor esencial para consolidar y nuevo régimen victorioso. París y Washington debían ser derrotaDebía ser así en Indochina, pero también en la escena internacional, así como en el interior de Francia y de los Estados Unidos. EI PCV no podía enviar na, en ambos casos de forma indirecta que los poderes imperialistas de sostener activamente solidaridad internacional fue una que serlo en muchos campos diplomacia para tiempos de ofensiva y de defensiva, tuvo que ganar el apo-
"campo socialisyo de un ta" profundamente escindido, el apoyo procedente de un movimiento antiguerra, multiforme y dividido,
Estados Unidos; y en los el apoyo del movimiento de solidaridad internacional (especialmente en Euopa Occidental).
cra vital para la revolu ción vietnamita obtener el máximo resultado de los potenciales de solidaridad y exacerbar todas las divisiones en el campo enemigo.
El PCV, confrontado con los "consejos" y la presión de Moscú y Beijing, tuvo que imponer a sus aliados su propia independencia de elección en lo referente a las negociaciones y los acuerdos políticos: ésta es una de las más sorprendentes diferencias entre las negociaciones de Ginebra de 1954, en las que los vietnamitas tenían una posición subordinada a las delegaciones rusa y china, y las negociaciones de aris, donde la delegaciór vietnamita estaba sólo con las delegaciones saigonesa y americana.
De forma más general, los temas de las "tres grandes corrientes" de la "revolución mundial" (la liberación nacional, la lucha de clases proletaria y la construcción socialista), y el del frente único en defensa de su lucha por la independencia, se convirtieron en aspectos centrales de las fuerzas revolucionarias vietnamitas. Demostraron que querían y eran capaces de cooperar con todos aquellos que eran solidarios, a pesar de las dificultades, sin mirar a las diferencias políticas e ideológicas. Debido a la consistencia de su política en este terreno, se hicieron extraordinariamente eficientes en el campo internacional y contribuyeron activamente a construir la unidad del movimiento de solidaridad. Esto explica;
en parte, cómo se convirtieron en el foco de un nuevo espíritu internacionalista.
Unidad, solidaridad, reciprocidad, responsabilidad
Aquí también, las lecciones de Vietnam son bastante relevantes para las luchas revolucionarias contemporáneas, que no se benefician de un "momento favorable" objetivo a escala internacional: El Salvador y Filipinas, especialmen-
te. Subrayan la responsabilidad de aquelos que pudieron en aquel momento, ! oueden todavía, contribuir a las activida des y a la educación internacionalistas Los vietnamitas nos necesitaron, como otros nos necesitaron antes o en la ac-
Aquí había un deber político y mora. Había que hacerlo todo para acabar con lo que probablemente se convirtio en l nás sucio de las sucias querras imperia listas, y sólo uniendo fuerzas era posible hacerlo. Pero había algo más que eso. Una interacción real se desarrollo entre las luchas indochinas y otras luchas del mundo. Cargando con el grueso de la intervención de los USA durante toda una década, los tres pueblos indochinos contribuyeron decisivamente a poner en crisis la política de Washington y mostraron los límites del poder economico y militar americano. Desde Angola hasta Nicaragua, otros movimientos han sido capaces de aprovechar este "momento favorable" abierto por las victorias de 1975: la (relativa y temporal) parálisis del campo imperialista
Para millones de personas en el Ter cer Mundo, en Occidente y en Japón, Vietnam fue una referencia. Seguramente, hasta cierto punto, habia en aquel tiempo un mito revolucionario, que se reveló como un problema en los 70, cuando fue obvio que el socialismo no estaba a la vuelta de la esquina en los países industrializados. Pero habia algo más que un mito. El movimiento multiforme contra la guerra del Vietnam afectó a amplios sectores de la juventud, de los trabajadores y de los movimientos sociales: fue una componente organica de la ola de radicalización de los 60, de la for-
"nueva izquierda", de la aparición de nuevas fuerzas progresivas y revolucionarias, de los cambios en las conciencias y las mentalidades.
que en muchos tros, quizá, la solidaridad no tue un te ómeno unidireccional: desde Occident al Tercer Mundo. De hecho, se puede decir, pienso, que las tuerzas vietnamitas dieron mucho más de lo que recibieron, tanto "objetivamente" mostrando los como una red informal de embajadas. Haciéndolo así, los vietnamitas demostraron más madurez y efectividad que muchos otros movimientos de liberación, que tendían a considerar la solidaridad como algo de su propiedad. Esta es una de las razones por las cuales los vietnamitas aceptaron la diversidad del movimiento de solidaridad como un hecho político y simultáneamente le pidieron su
Desgraciadamente, la misma responsabilidad no fue siempre mostrada por la otra parte de la relación: El tema del frente único debía ser para nosotros tan central como lo era para los indochinos. Organizaciones como el Frente de Solidaridad con Indochina (FSI) de Francia fue construído sobre esas bases y llamó a participar en todas las movilizaciones, incluso si habían sido iniciadas por otras fuerzas. Pero, bastante a menudo, las divisiones sectarias entorpecieron la solidaridad. En más de una ocasión se retrasaron movilizaciones, o se debilitaron, debido a luchas internas que tenian poco que ver con la tarea de acabar con la guerra. Con nuestras acciones, ayudamos, especialmente cuando aceptamos unir fuerzas. Con nuestras pretensiones y peleas, no.
Luchábamos por el fin de la intervención imperialista, por el derecho de autodeterminación y por la victoria de las fuerzas revolucionarias de liberación nacional. La solidaridad está al servicio de aquellos que estan inmersos en la lucha. Por esta razón, era importante para nosotros ser capaces de responder con llamadas específicas a la movilización, cualquiera que fuese el terreno, si este era considerado como importante o vital por los mismos vietnamitas. Al mismo tiempo, no era nuestro deber, ni entraba dentro de nuestras posibilidades, decidir qué era bueno para ellos.
El campo diplomático ofrece un buen ejemplo a este respecto. Ciertamente no era nuestra función decidir cuando y cómo los indochinos debian negociar, o qué podía ser un acuerdo aceptable: esto sólo podía ser la responsabilidad de aquellos que efectivamente estaban luchando. El movimiento de solidaridad no era un mediador, cuyo deber habría sido elaborar un acuerdo "razonable". El movimiento de solidaridad debía ser capaz de responder con una llamada a la acción, incluso en relación al terreno diplomático, si lo consideraban necesario los que estaban luchando; este fue el caso en el otoño de 1972, cuando los vietnamitas pidieron a todas las fuerzas que se movilizaran y forzaron a la administración USA a mantener su palabra y firmar los acuerdos de París.
Internacionalismo significa unidad. La unidad significa pluralismo. El pluralismo es bueno, la división es mala. La diferencia entre ambas está normalmente en el sentido de la responsabilidad. Cada componente del movimiento de solidaridad puede mantener sus propias convic-
ciones políticas, sin pedir al conjunto del movimiento que se las trague.
Internacionalismo y cuestión nacional
Vietnam fue, especialmente durante la década 1965-1975, un factor de renovado internacionalismo. Cuando tuvieron lugar las guerras entre Vietnam, Camboya y China, en 1978-1979, Indochina se convirtió en un símbolo de la crisis del internacionalismo. Esta lección "negativa" de Indochina no es menos importante que la "positiva".
La crisis de 1978-1979 no se puede explicar si no es como una combinación de factores nacionales, regionales e internacionales. Entre estos factores se puede citar el estado de los países de
Indochina después de malas experiencias sin precedentes (¡35 años de guerra en Vietnam!), las políticas imperialistas anteriores y posteriores a 1975.
el reflejo en Indochina del conflicto chino-soviético como conflicto interburocrático, las tensiones internas de los procesos revolucionarios indochinos (ligados especialmente a la cuestión nacional en la península), el carácter muy específico de la crisis camboyana y el fenómeno del Khmer rojo, la respuesta a la crisis del movimiento revolucionario thai, y, en este explosivo contexto, las implicaciones del error "triunfalista" (en términos de visión y orientadel PCV en 1975ción)
1976.
A su manera, el Sudeste asiático e Indochina fueron después de 1975 un centro de contradicciones internacionales.
La falta de capacidades internacionalistas se reveló tan importante como lo había sido el movimiento de solidaridad internacional durante la década precedente.
La crisis posterior a 1975 plantea un buen número de cuestiones complejas у a la vez acuciantes.
Como el internacionalismo, la cuestión nacional debe ser entendida con perspectiva histórica. La revolución vietnamita, más que cualquier otra, ha demostrado la importancia y los aspectos multidimensionales de la cuestión nacional en las luchas contemporáneas del Tercer
Mundo. La lucha por la liberación nacional opera en muchos terrenos: político y económico (para la independencia), cultural (para reafirmar la autenticidad de una historia y una identidad), estructural
(la formación de la nación independiente, y la formación del Estado moderno independiente).
Confrontados con los peligros del nacionalismo, los vietnamitas, con un punto de vista muy clásico, han diferenciado el nacionalismo de las naciones oprimidas, del nacionalismo de las naciones opresoras, y la defensa de los derechos nacionales, del nacionalismo como ideología. Sin embargo, con el tema de los "4.000 años de historia de la nación vietnamita", han olvidado, de forma circunstancial, hacer de la nación una categoría histórica. El problema radica en que la "nación" no puede ser simplemente identificada con la comunidad humana, ni, a su vez, la formación de la nación, con la continuidad de un espacio habitado por seres humanos. En las colonias originales de la cuenca del Rio Rojo, varias
Use podrían haber formado: ¿existiria esta nación vietnamita si no tuera por los 1.000 años de ocupacion china, (entre otros muchos factores)?.
El rol y el lugar que ocupa una determinada nación no está normalmente falto de ambivalencia. La misma nación puede ser sucesiva y simultáneamente oprimida (por el imperialismo, por ejemplo) y opresora (hacia una minoría nacional o religiosa, por ejemplo). Esto nos lleva a una de las características centrales de la noción (moderna) de nación: la organización soberana sobre un territorio, que implica el control sobre, o la lucha por crear, un estado (administra-
En la misma Indochina, la cuestión fue candente a causa de las diferencias en cultura, tamaño, recursos de los tres países reagrupados bajo la colonización francesa, y la importancia de las minorías en las regiones (montañosas). Tras los años 30 el tema de la "Federación Indochina" fue abandonado y la noción de soberanía total se convirtió de forma creciente en central -por buenas razones, pero con peligrosas implicaciones, cuando la solidaridad política en el seno del frente revolucionario de Indochina se rompió con la constitución de la corriente del Khmer rojo. La cuestión del futuro de las relaciones intra-indochinas se convirtió en un punto ciego.
La crisis post-1975 ha demostrado que, no obstante,fue una cuestión clave las cambiantes relaciones entre la afirmación de la nación y el internacionalismo, por decirlo en términos generales. Solidaridad, independencia y la capacidad de durar La crisis indochina de 1978-1979 puede ayudar a clarificar algo más una serie de cuestiones con la que se ha visto confrontado el movimiento de solidaridad. El internacionalismo siguió siendo una necesidad después de 1975, en Indochina y hacia Indochina. movimiento de solidaridad, fallamos también en mantenerlo vivo después de la pacto del fenómeno del Khmer rojo y a causa de triunfalismo del PCV (que se dirigió a los gobiernos y ya no a los pero, también, a causa de nuestros propios defectos.
Internacionalismo significa capacidad para durar. Las luchas son prolongadas, ya sea bajo la forma de guerras revolucionarias o en otras variantes. Para ser eficiente, la solidaridad debe ser también prolongada. Por este motivo, se ha de defender la independencia del movimiento de solidaridad.
Para que dure, la solidaridad no debe ser entendida, por los activistas políticamente organizados, de una forma instrumental, y no debe ser mantenida sólo cuando es directamente relevante en relación a las tareas inmediatas de construcción del partido, y despúes abandonada cuando ese ya no es el caso. La solidaridad unitaria no debe depender del control de un sólo y determinado partido.
El impacto dramático en Indochina del conflicto interburocrático entre China y la URSS, y la forma en que el imperialismo o pudo utilizar en su propio beneticic ubrava uns nueva tarea del internacio nalismo de hoy día: proteger a las revoluciones de tales presiones. El núcleo de este problema reside en la diferencia entre internacionalismo y "campismo". Los "campos" mundiales existen: es una realidad política con la que se debe tratar. El apoyo de los estados post-capitalistas (ya sea de China o del bloque soviético) ha de ser ganado por los protagonistas de la lucha (y por aquellos que es ayudan a luchar). Pero la logica del "campismo" está, sin embargo, muy lejos de la lógica real del internacionalismo Lleva a juzgar el carácter progresivo de una lucha en función de la forma que ésta se articula con la diplomacia mundial de un Estado (o de un bloque de
Una lucha dada merece ser apoyada por derecho propio, y no en función de cómo es vista en ésta o esa capital del "campo progresista". La solidaridad unitaria no debe depender de éste o aquél
Para ser capaz de perdurar, la solidaridad ha de empezar por la defensa a largo plazo de la lucha popular, y no por la defensa de un programa determinado y
Hay un viejo debate dentro del movimiento de solidaridad que la crisis de 1978-1979 contribuye circunstancialmente a clarificar: debemos apoyar luchas dependiendo del "programa"
Dimos nuestro apoyo a los movimientos de liberación de Vietnam, de Camboya, de Laos y de Thailandia, y lo correcto era hacerlo. Ocurrió que tenían diferentes programas y acabaron en guerra unos contra otros. Actualmente damos apoyo a los movimientos de liberaciór de El Salvador y de Filipinas, movimien tos de unos origenes ideológicos bastante diferentes (y no necesariamente homogéneos en sí mismos, como muestra de forma especialmente clara el caso de El Salvador). La solidaridad unitaria puede y debe unificarse sobre una plataforma simple y básica.
Central cua a es anterio de nacion
de la "nueva izquierda", o como en los EEUU, cuando los marines tuvieron que ser devueltos a casa), que cuando no lo es en absoluto (como ocurre hoy día en Europa Occidental en relación a América Central y Filipinas). La solidaridad antiimperialista es a veces un componente orgánico de los movimientos así. Es necesario construir, no obstante, una continuidac este terreno, lo cual requiere convicción y voluntad, es decir organización y también educación.
La responsabilidad de los militantes organizados es en esto bastante importante. Ellos son los que pueden asegurar la continuidad del trabajo de solidaridad y de la educación internacionalista, más allá de los altibajos de la lucha y de las movilizaciones de masas. Los militantes organizados pueden estar insertos en comités de solidaridad, organizaciones de masas (como los sindicatos) o movimientos (como el pacifista) y en partidos políticos (grandes o pequeños). La forma en que ellos se relacionan puede tener un impacto considerable en la eficiencia del trabajo permanente de solidaridad. El internacionalismo y antiimperialismo de la Cuarta Internacional
Uno no puede hablar del internacionalismo y de los movimientos sociales sin tratar de las responsabilidades de los miembros "políticamente organizados", que forman parte de los movimientos "amplios", y de sus organizaciones. Motivados y cualificados, ligados a diversas organizaciones, pueden ayudar muchísimo, o hacer las cosas mucho más difíciles si prevalecen el sectarismo y la mani-
El internacionalismo opera en diversos terrenos. El movimiento de solidaridad con Indochina abarcó una amplia variedad de niveles, conectando fuerzas organizadas débilmente con grupos tensamente tejidos. El dinamismo de la lucha contra la guerra procedía en parte de esta interacción. En este marco, el papel jugado por pequeños grupos radicales de la "nueva izquierda" fue mucho mayor de lo que se podía esperar de su tamaño (al igual que el rol desempeñado por figuras clave y personalidades intelectuales del movimiento). Entre otros, este fue el caso de las fuerzas ligadas a la Cuarta Internacional (CI), en una serie de países de Europa Occidental, Norteamérica y Japon, en particular.
¿Cómo puede el internacionalismo de un partido estar ligado de una forma significativa al internacionalismo sas?. En este terreno, la historia de la Cuarta Internacional puede ser un caso
Las cuestiones del internacionalismo antiimperialista y el "Tercer Mundo" han tenido un papel importante en la historia de la CI. Entre las principales experiencias históricas que conformaron la constitución de esta nueva Internacional estuvo la derrota de la revolución china de 1925-1927. Durante un tiempo, Asia ha sido un lugar donde se formaron algunas de las secciones más importantes, pero desde la crisis de la organización china y la transformación de la LSSP ceylandesa en un partido reformista, el peso de la C ha descendido significativamente en esta
región clave del mundo. Por el contrario, Latinoamérica ha sido y sigue siendo una de las regiones más importantes de la Cl, junto a Europa Occidental y Norteamérica. Hoy el PRT. mexicano es la organización nacional más significativa de la Internacional.
Debido a la existencia de sus propias organizaciones en diferentes países especialmente en los años 60 y 70, la C dirigió parte de su esfuerzo de solidaridad internacional hacia la defensa de sus propios cuadros (como las campañas de solidaridad con el conocido líder peruano Hugo Blanco) y hacia el apoyo a sus propias secciones (como en la campaña de apoyo a la organización boliviana).
De forma más general, especialmente desde la 2ª Guerra Mundial, el desarrollo de los movimientos de liberación nacional han tenido un profundo impacto enla vida internacional de la CI. Han nutrido discusiones inacabables sobre la naturaleza de partidos que han dirigido victoriosamente estos movimientos. Han contribuído decisivamente a superar la escisión más grave de la Cl, que tuvo lugar en 1952-1954: la incompleta, pero importante, reunificación de 1963 fue preparada por las respuestas positiva y comunes de las dos corrientes que se mantenían separadas, frente a las revoluciones cubana y argelina.
No hay una historia homogénea y simple de la Cl, independiente de periodos y países. Cada organización nacional es completamente responsable de sus propias opciones políticas, tiene su propia nistoria y carga con sus específicas caracteristicas. Pero globalmente, y a pesar de las deficiencias obvias, existe una activa y bastante honorable tradición en lo que respecta al compromiso internacionalista, especialmente en el terreno de la solidaridad antiimperialista. La CI aprendió pronto a dar apoyo a luchas, incluso en los casos en que estaban dirigidas por partidos o movimientos bastante diferentes de ella. La sección francesa, por ejemplo, siempre ha mantenido el apoyo al movimiento de liberación nacional del Vietnam, incluso cuando el Partido Comunista Francés lo abandonó, en nombre de la solidaridad gubernamental, al finalizar la 2ª Guerra Mundial.
Las organizaciones de la Cl se encontraban a menudo entre las primeras fuerzas, con los cristianos, personalidades intelectuales y otros pocos, que desarrolaron actividades de solidaridad con la nueva lucha de liberación nacional. Haciéndolo, se insertaron concretamente en un amplio abanico de actividades de apoyo. En el caso de Argelia, por ejemplo, contribuyó, no solo al desarrollo de una oposición de masas a la guerra, sino que colaboró tambipen en la constitución de una red clandestina que ayudó, en Francia y en otros lugares de Europa, a las fuerzas de liberación. Ofreció ayuda técnica y material,así como apoyo politico. De Vietnam a Cuba y Argelia, la CI movilizó las fuerzas en solidaridad. Aún hoy, sus secciones nacionales y organizaciones simpatizantes juegan a menudo un papel significativo en las actividades antiimperialistas, especialmente en Centroamérica.
El internacionalismo formó parte de la misma "razón de ser" de la Cl, desde su fundación, y a través de esa experiencia, no sólo aprendió a dar apoyo a movimientos con definiciones ideológicas o políticas diferentes de las propias. También aprendió (con éxito desigual, claro está) a aplicar de forma concreta políticas de frente único y a trabajar con otras corrientes en el movimiento de solidaridad: diversos grupos revolucionarios, cristianos, "tercermundistas", etc. La misma experiencia fue acumulada en otros terrenos, como la solidaridad con las luchas obreras en general, y la solidaridad con los trabajadores polacos. Lejos del sectarismo de los años 70
No obstante, algunos problemas aparecieron durante mi generación, en los años 70. En los 60, cuando el internacionalismo era sobre todo antiimperialismo (al menos en Europa) y estaba basado en el radicalismo del movimiento estu-
diantil, la CI tuvo la capacidad de iniciar o contribuir a las iniciativas centrales (en París, Berlín, Bruselas, Milán, por tomar algunos ejemplos). En los 70, con la lle crisis, el internacionalismo uvo que ocuparse también de las lucha obreras. la CI intentó tomar algunas ini ciativas en este frente (por ejemplo, los encuentros de sindicalistas). Pero fuerzas se revelaron débiles y también lesigualmente implantadas en los diver sos países, para poder lograr un éxito
Podemos relacionar este punto cor tro rasgo de los 70. En conjunto, st fatal one redon unar ana.
difíciles y entorpecieron su capacidad de
La CI fue ciertamente una de las y las concepciones manipuladoras, que incluso llegaron a ser furibundas en alcuencia de su actitud hacia la revolucio.
nicara los se).
80 empezó a producirse un cambio real en esta atmósfera. Muchos de los integrantes del movimiento revolucionario empezaron a sentir cuan costoso había sido el sectarismo: pérdida de credibilidad, de dinamismo, de fuerzas, e incluso de vidas, y de oportunidades únicas. Según mi experiencia personal,se ha desarrollado un nuevo sentido del diálogo y de la unidad entre las organizaciones revolucionarias y radicales en Europa, Latinoamérica, Asia..., que es uy prometedo
Is cierto que todavía, una serie de ‹ ganizaciones conservan el sectarismo de los 70. cuando no el de los 30. Algunas incluso continúan profesando la religión del "antitrotskismo" (se puede decir que el "antitrotskismo", heredado junto con el legado estalinista, tiene aquí un rol similar al del anticomunismo para los
El antitrotskisnúmero de afirmaciones del pasado ha sido puesta en cuestión por la realidad, lo cual es cierto tanto para la Cl como para otras corrientes revolucionarias. Se han abierto nuevas discusiones que en modo alguno han terminado. Las cuestiones suscitadas son importantes, especialmente en lo tocante a la relación entre la vanguardia y los internacionalismos de masas. Reconsideraciones en los 80
En el pasado, las organizaciones de la Cl pudieron ser unitarias (a menudo) o sectarias (menos a menudo). Pero lo que todas asumían era que la geografía política de la izquierda estaba polarizada alrededor de tres polos principales: el estalinismo, la socialdemocracia y el revolucionario (tal como se expresa en el programa de la Cl). Las otras corrientes se calificaban de "cenoscilando entre estos polos. Pero desde esos "polos" tenían presencia física (el estalinismo y la socialdemocracia), mientras que el tercero era aún básicamente "programático", lo cual es bastante problemático si hablamos de "polo de atracción".
La mayoria de las otras corrientes revolucionarias (como los maoístas a escala internacional y los castristas a escala continental) tenían también una concepción de "polos" de referencia, facilitada porque "su" polo era también físico: la fuerza de China y Cuba. Pero la "simplificación" de la geografía de la izquierda revolucionaria internacional no funcionó. El pluralismo, cuando no la división, continuó siendo la norma, internacionalmente, y en la mayoría de los casos, nacio-
Una segunda suposición, volviendo a los 30, ha sido también puesta en cuestión: aquella que afirma que "la crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria", una expresión contenida en el documento fundacional de la CI, "Programa de Transición". La idea que subyacente a esta afirmación era que las condiciones socio-económicas generales para el éxito de una lucha revolucionaria en una serie de países (empezando por Europa) estaban esencialmente maduras, sectores de masas estaban dispuestos a luchar y el principal obstáculo peso de las direcciones reformistas y estalinistas. Este juicio era probablemente verdadero, al menos en parte, en los años 30 (recuérdese la guerra civil española), pero ciertamente no cincuenta años más tarde, en los países imperialis-
Estos temas se empezaron a discutir en la CI con ocasión del último Congreso Mundial, en 1985. Estamos lejos aún de tenerlos totalmente resueltos. Pero ya han tenido lugar cambios significativos.
El documento aprobado sobre "La construcción de la Cuarta Internacional" analizó la existencia de un proceso global, complejo y multiforme, y prolongado de recomposición del movimiento obrero y de las fuerzas revolucionarias. Empezó, explícitamente, a analizar el papel de la Cl en relación con este "proceso de recomposición global". Nuevas elaboraciones nacionales han empezado, intentando extraer lecciones de las experiencias pasadas, poner al día cuestiones de estrategia y de construcción del partido, reevaluar y criticar nociones como "centrismo", o la visión reduccionista de una simple "crisis de dirección".
Las preguntas suscitadas son difíciles: ¿cómo contribuir de la mejor forma posiole, en las actuales condiciones,a reagrupar las fuerzas revolucionarias nacionales sin perder el activo programático y político, que tan a menudo expresa, por !
ejemplo, costosas lecciones de la historia moderna y contemporanea ¿como unirse o unificarse en condiciones de claridad política? ¿Cómo fortalecer la colaboración internacional entre diversos tipos de fuerzas revolucionarias?.
No existe una respuesta simple a tales cuestiones, pero hay ya cambios notaoles: una forma diferente de dirigirse a las corrientes que no pertenecen a la Cl, una perspectiva a más largo plazo con respecto a las relaciones unitarias,la búsqueda de diálogo e intercambio de experiencias en vez de polémicas estériles, la integración de la noción de pluralismo en el análisis del movimiento revolucionario internacional, y una visión más respetuosa de los otros. Lo cual es, me parece, un cambio de punto de vista bastante importante.
Todo esto no concierne sólo a los activistas revolucionarios organizados. Un espíritu y una práctica más internacionalista y pluralista en la izquierda revolucionaria puede contribuir al renacimiento de un sentido más amplio del compromiso internacionalista y mayores esperanzas en los movimientos sociales y en el movimiento obrero. Una introducción más sistemática de las concepciones unitarias en la "vanguardia" podría, ciertamente, ayudar a combatir políticas instrumentalistas y manipuladoras ehn el trabajo de masas. Unas relaciones más sanas entre los revolucionarios organizados pueden inducir relacio. nes más sanas también entre ellos mis mos y otros militantes del movimiento obrero y los movimientos sociales. Para aquellos que están "políticamente organizados", es una forma de ayudar, y no impedir, el desarrollo de movimientos de masas autónomos. •