Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El fracaso de Jaruzelski

· Inprecor n.º 58, enero de 1988 · pp. 11-13 · 2.341 palabras

El domingo 29 de noviembre, el régimen de Jaruzelski ha sufrido un fracaso grave. El pueblo polaco convocado a aprobar en referéndum el programa gubernamental llamado de "la segunda etapa de la reforma económica quipo actualmente en el poder. El régimen reconoció oficialmente su lerrota el día posterior al referéndum. Junto a un análisis de nuestr

Polonia

EL FRACASO

DE JARUZELSKI

Los ciudadanos debían pronunciarse sobre dos cuestiones. La primera estaba redactada así: "¿Está usted a favor de la plena realización del programa de saneamiento radical de la economía presentado a la Dieta (Parlamento), que busca una mejora ma nifiesta de la vida de la sociedad, sabiendo que esto requerirá un período difícil de cambios rápidos durante dos o tres años?" Según los datos oficiales, sólo el 44,8% de los inscritos respondieron "sí"

La segunda cuestión era la siguiente: "¡ Se pronuncia usted a favor de un modelo polaco de democratización profunda de la vida politica, que tenga por objetivo el re forzamiento de la autogestión, la ampliación de los derechos de los ciudadanos y el gestión del pais? su participación en la crecimiento

Sólo el 46,26% de los inscritos respondieron "sí" a esta cuestión.

El resto de los electores respondieron "no" o se abstuvieron (señalemos que hubo una amplia abstención del 32%). Ninguna de las dos preguntas recogió e 51% de "si" calculado sobre el número total de inscritos, mayoría necesaria para la adopción de las propuestas, según la reciente ley de referéndum.

Este era el primer referéndum desde el de 1946 que había legitimado la instauración de la dictadura burocrática. Pero la situación actual es muy diferente a la de entonces. El referéndum de 1946 fue un éxito para el stalinismo gracias a la gigantesca falsificación de sus resultados y al terror olicial, pero n solamente •por esas azones. El régimen burocrático de entor ces estaba en situación ascendente; se beneficiaba de las transformaciones anticapitalistas que habían tenido el apoyo ae las masas. El régimen burocrático actua está en declive. Su sistema de dominación sobre la clase obrera y la sociedad y de gestión de la economía nacional, debilitado

Arthur Wilkins y desgarrado por contradicciones, se descompone. Un golpe a la burocracia

Seis años después del aplastamiento de la revolución polaca de 1980-1981 y tras seis años de "normalización"', el régimen se ha mostrado incapaz de obtener ni siquiera una aceptación pasiva de su política por una mayoría del pueblo polaco, y esto pese a la ausencia de organizaciones independientes de masas y de una oposición política legal, y con una atomización y despolitización considerable de la sociedad.

El resultado negativo del referéndum es no solamente un golpe para la burocracia polaca en general y para su ala "reformadora", representada por el equipo "ilustrado" de Jaruzelski; lo es también para sus protectores en el Kremlin, el equipo Gorbachov, del cual Jaruzelski es uno de los principales aliados en los países satélites del "campo socialista". Por su parte, los expertos de la Banca Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) esperaban que gracias a la reforma económica y a la arrancar a la clase obrera las sumas gigantescas indispensables para el pago de la hacia los bancos occidentales. La Banca Mundial se ha comprometido activamente en la campaña en favor del "si" en este referéndum. Su director Eugenio Lari transmitió por intermedio de la agencia de prensa polaca (PAP) el siguiente mensaje: «Los polacos deberian apoyar el programa de reformas presentado por el gobierno; esta es una oportunidad histórica para el pueblo polaco» (Politika, n° 45, 7.XI. 1987).

Por otra parte, antes del referéndum,

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Jaruzelski se entrevistó con el cardenal Glemp y le presentó el programa de la "segunda etapa de la reforma". Parece que obtuvo, si no una aprobación silenciosa, al menos una neutralidad benevolente de la

El fracaso sufrido por el régimen burocrático en una votación popular, y sobre el reconocimiento de este fracaso, constituyen un acontecimiento sin precedentes en el "campo socialista". ¿Por qué Jaruzelski admitió su fracaso cuando sabe que habría podido falsificar los resultados del referéndum, añadiendo simplemente unos puntos más de respuestas positivas?. Hay tres razones para ello. En primer lugar, haciendo eso estaba obligado a afirmar que la mayoría de los polacos aceptan la perspectiva de una baja brutal de su nivel de vida. Así, una grosera falsificación de los resultados habría conducido a un aumento de las tensiones sociales y habría acrecenlo los peligros de una expiosi sas. Además, los sectores conservac res (que siguen siendo influyentes en el aparato, ven en los proyectos de transformación del sistema económico un peligro para sus posiciones y rechazan también la liberalización política) habrían podido oponerse a esta falsificación. En fin, una victoria de hecho de Jaruzelski en el referéndum le habría colocado en una posición difícil frente a la Banca Mundial y el FMI que se habrían encontrado entonces en una posición mejor para acrecentar sus exigencias, basándose en una pretendida aprobación de la sociedad polaca.

En resúmen, la falsificación de los resultados del referéndum habría confrontado el

La amenazas conjugadas desde diversos horizontes. Las razones del rechazo

El programa gubernamental de reformas ha sido rechazado por los trabajadores por tres razones. En primer lugar, porque son conscientes de que toda reforma realizada por este régimen sólo puede significar un ataque brutal contra su nivel de vida. El apoyo al "programa de saneamiento eco nómico" equivalía a la aceptación de la mayor alza de precios que haya conocido Polonia desde la instauración del regimen actual (por término medio, según anunció el propio gobierno, un 110% en los productos de primera necesidad), lo que habria hundido en la miseria, que sufre ya la cuarta parte de la población, a sectores populares aún más numerosos.

En segundo lugar, los trabajadores no otorgan ninguna confianza al régimen burocrático para la realización de cualquier clase de reforma, ni creen en sus promesas y por consiguiente no pueden tomar en serio el "modelo polaco de democratización". Por una parte, Jaruzelski corteja a los ciudadanos con la idea del "pluralismo socialista", y por otro lado, excluye no solamente el derecho a fundar partidos políticos independientes, sino incluso el pluralismo sindical. Jaruzelski declara que está dispuesto a tomar en consideración la posibilidad de existencia de una "oposición socialista" legal, pero a la vez anuncia que está excluída la posibilidad de legalizar la "oposición antisocialista" es decir, Solidarnosc y, más en general, toda oposición auténtica.

El anuncio del proyecto de aumento de precios vino acompañado del de una reunión del Comité de Defensa del País (KOK). Desde 1981, fecha de la instauración de esta siniestra institución, no prevista por la Constitución, el pueblo polaco sabe el significado de una reunión del KOK: la amenaza de instauración del estado de guerra si las masas reaccionaran demasiado fuertemente al alza de precios.

En terçer lugar, amplias capas de trabaintroducción de una reforma de mercado radical en la economía polaca constituiría una gran amenaza para todo lo que se mantiene en las conquistas sociales, y anuncia una mayor miseria, un trabajo más duro, desigualdades sociales acentuadas y una creciente inseguridad.

Igor Lewy, uno de los fundadores del recientemente creado Partido Socialista Polaco (PPS) y redactor de su periódico, escribía hace algunos meses: «Parece que la versión polaca de la "perestroika" colmará los sueños de algunos por su carácter liberal y la amplitud de las reprivatizaciones. Habrá pues un comunismo ilustrado y mercantil en el cual, bajo la protección de los tanques, del papel dirigente del partido y de las alianzas internacinales, van a crecer como hongos las sociedades anónimas de responsabilidad limitada y otras corporaciones y en el cual la protección social de los más desgraciados será considerada como un "error" más del pasado. En estas condiciones tendremos que vivir y actuar (...) El coste de la vía polaca al capitalismo que piensan emprender Jaruzelski y su equipo para salvar el "campo socialista" de la bancarrota debe ser calculado y sopesado antes de que sea demasiado tarde» (Robotnik, n°

123, mayo 1987).

La posición de la KKW

La Comisión ejecutiva nacional (KKW) del sindicato Solidarnosc declaró el pasado 25 de octubre respecto al referéndum: «Todo el mundo querría que el país se democratizara, que la economía se fundara en bases sanas de mercado, que el éxito de los individuos dependiera únicamente de su trabajo y su capacidadl.../

Pero desgraciadamente no podemos olvidar que los hombres que nos gobiernan son los mismos que hace seis años promulgaron el estado de sitio para aplastar las aspiraciones democráticas de la sociedad polacal.../

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Gdansk, 1980

Ya nadie cree en las palabras del gobierno. Necesitamos verdaderas garantías politicas, sociales y económicas. ¿Habrá garantías en el referéndum?.

La respuesta es clara: ¡no!» (Boletín de información Solidarnosc, n° 178, 1987).

La KKW no llamó a boicotear el referéndum ni a votar "no", sino que se limitó a llamar a la abstención pasiva según la idea expresada por Lech Walesa: «Es Occidente quien se interesa por el referéndum. Nosotros los polacos lo ignoramos» (Liberation, 1.12.1987). Solidarnosc podría considerar con razón que el resultado del referéndum significa un triunfo para la organización, pero en lo que afecta específicamente a su dirección, el éxito es muy ambiguo.

En su primer comentario sobre el resultado del referéndum, Walesa no ha considerado útil hablar del fracaso del régimen, sino que se ha limitado a constatar que este resultado prueba que «la sociedad polaca está profundamente dividida». Considera que es «imperativo» que Solidarnosc y el poder se dirijan «en común» al pueblo para exhortarle a «salvar Polonia», porque «el tiempo apremia». Su principal consejero político, el profesor Bronislaw Geremak, afirmó: «es un fracaso para todo el mundo, porque las autoridades han comprometido la idea del referéndum y la de la reforma» (Le Monde, 2.12.1987). Otros dirigentes de la oposición, como Adam Michnik, Jan Litynski, Zbigniew Bujak, declararon «encontrarse sorprendidos» ser incapaces de «comprender lo que ha pasado», o pedían tiempo para explicar la situación «totalmente inesperada» y «muy grave» (Liberation, 2.12.1987). El programa de Solidarnosc

Estas declaraciones no deben extrañar dado que el programa actual de reforma económica de la dirección de Solidarnosc está próximo al que quiere poner en práctica Jaruzelski. Estamos ante una modificación radical del programa adoptado en el primer Congreso nacional de Solidarnosc en septiembre de 1981, que exigía «la introducción, a todos los niveles de gestión de una reforma autogestionaria y democrática y de un nuevo orden socioeconómico que combinará el plan, la autogestión y el mercado» y declaraba que «la reforma debe socializar la planificación» «el plan central debe reflejar las aspiraciones de la sociedad y ser aceptada libremente».

El programa actual de la dirección de Solidarnosc es «una reforma económica radical de carácter mercantil» que «debe conducir a un restablecimiento de una vereconomía multisectorial», «asegurar la igualdad de todos los sectores de la propiedad, y limitar el papel y la función del Estado en la economía, restituyendo a los mecanismos de mercado el papel fundamental». (Widnokrag, n° 6-7, 1987). No se contempla ninguna planificación central; la crisis cada vez más profunda e irreversible de la planificación burocrática en Polonia, en la URSS y en otros países del "socialismo real"' prueba, según la dirección de Solidarnosc, el hundimiento histórico de la economía planifi-

Pero conforme se grava la situación de las masas y aumentan los esfuerzos del económica, se desarrolla un sentimiento de oposición hacia la orientación de la dirección de Solidarnosc en una parte de los dirigentes sindicales. El primer ataque abierto ha sido lanzado en la primavera de 1986 por Andrezej Slowik, presidente de Solidarnosc de Lodz. El pasado septiembre estas miembros de la Comisión nacional que fue elegida en el congreso de 1981.

En una carta abierta a Walesa, estos dirigentes escribieron: «El sindicato tiene ningún programa claro, común para el conjunto de sus miembros y reserva muy poco lugar en sus documentos a los problemas sociales y materiales. (...) cortar a las instancias dirigentes del sindicato de su base en las empresas. Todo el mundo comprende que Solidarnosc debe ser un movimiento social, pero cometería un error grave si renunciara a aparecer también como un sindicato.

Un movimiento social (...) que desprecie las tareas sindicales clásicas, perdería una gran parte de sus cimientos sociales en el interior del país y del apoyo aportado por los sindicatos y las centrales sindicales extranjeras. Por ello, Solidarnosc no podría ser considerado ya como el representante de los intereses de los trabajadores y dejaría de ser un factor importante en la evolución de los asuntos polacos» (Boletín de Información Solidarnosc, n° 178, 1987).

Esta carta ha sido firmada, junto a Slowik por otros dirigentes históricos de Solidarnosc en varias regiones industriales, entre los cuales Andrzej Gwiazda (al que entrevistamos en páginas posteriores) y Anna Walentynowicz de Gdansk, Marian Jurczyk de Szczecin, Severyn Jaworski y

Josef Pinior, dirigente de Solidarnoso de Baja Silesia, y uno de los fundadores del Partido Socialista Polaco (ver también la entrevista que publicamos con él), pedía el pasado septiembre la adopción de la siguiente orientación: «Solidarnosc vuelve a las fábricas. Está junto a los trabajadores anónimos, los que están atados a la cadena, los que están hundidos en la opresión y la miseria. Su vocación es la defensa de los oprimidos. No renuncia a su vocación a cambio de un sillón confortable en la sacristía o en el mercado libre» (Robotnik, n° 129, septiembre de 1987). "Una creciente agitación social"

La cuestión que se plantea es saber si todos los dirigentes de Solidarnoso que se pronuncian esta posición convencer a los otros, deslumbrados ahora por el resplandor engañoso de la economía

Ciertamente, el régimen de Jarureiski continuará poniendo en práctica su programa de reforma económica, como prueba la decisión adoptada por la Dieta al día referéndum, ritmos y modalidades serán influidos, por supuesto, por la resistencia social. Pero a la vez, la crisis del régimen se irá profundizando, lo cual puede permitir a los trabajadores polacos recuperar la confianza en sus fuerzas y en la eficacia de su resistencia. El pronóstico de Jacek Kuron es: «Hay que esperar una agitación social creciente», (Le Matin de Paris, 2.12:1987). O