Hace veinte años, cayó en las montañas de Bolivia el que fue en los años
60 el símbolo exaltante de la generosidad revolucionaria, del internacionalismo auténtico, de la ética comunista: el Che Guevara. Walter Benjamin escribió en sus tesis "Sobre el concepto de la historia" (1940) que la memoria de los antepasados vencidos y martirizados es una de las más profundas fuentes de inspiración de la acción revolucionaria. Es verdad.
Y por ello es tan importante salvar del olvido o de la edulcoración buro-
NOTAS:
"Obra revolucio-
(1). Ernesto Che Guevara.
naria" (O.R.) editorial ERA. pp 577-578.
(2). Ernesto Che Guevara. "Obras 1957-
1967" (O.C.) editada en 1970 por la Casa de las Américas. Volúmen 2. p.326.
(3). O.C. v 2, p.323.
(4). O.C. v 2, pp.382 y 174.
(5). O. C. v 2, p.432.
Che Guevara.
VEINTE AÑOS DESPUES
crática, la memoria y el pensamiento vivo del Che. El Che no fue sólo un combatiente, sino también un pensador cuyas obras merecen ser reeditadas, el portador de un mensaje político y moral. ¿Qué queda de este mensaje después de dos décadas derrotas y desilusiones? A mi parecer, el Che es entre todas las figuras revolucionarias del Tercer Mundo la que mejor ha resistido el paso del tiempo.
¿Por qué? En primer lugar porque en el fondo de todas sus posiciones políticas e ideológicas se encuentra un verdadero humanismo revolucionario. Sin duda, este es el aspecto de su obra y de su vida que puede ser comprendido mejor por la juventud europea de nuestros días, cuyo compromiso actiracismo, en solidaridad con el Tercer Mundo- está inspirado por motivainfluencia que adquirió en los años 60 una lectura cientifista, semi-positivista, anti-humanista o estructuralista del marxismo (por ejemplo, Bettelheim) ha desaparecido hace largo tiempo. El marxismo no po-
Michael Löwy espiritual y política ante los ojos de las nuevas generaciones rebeldes ahora están surgiendo, si no integra, como hizo el Che, valores como la vida, la libertad y la dignidad huma-
Leyendo "El Capital", una clara ilustración de su visión de la economía y la sociedad: «El peso de este monumento de la inteligencia tal que nos ha hecho olvidar frecuentemente el carácter humanista (en el mejor sentido de la palabra) de sus inquietudes. La mecá nica de las relaciones de producción y su consecuencia, la lucha de clases, objetivo de que son hombres los que histórico»(1). Lo cual significa concretamente: son los hombres los que hacen su historia y el desafío del socialismo es el control racional de los hombres sobre la vida económica.
La historia, observa el Che, no está nunca «determinada mecánicamente por una acumulación de tuerzas económicas»; en otras palabras: «nunca
se puede desligar el análisis económico del hecho histórico de la lucha de clases, lo cual significa también que nunca se puede hacer abstracción del hombre, expresión viviente de la lucha "neo-kautskyano" de los partidos de la izquierda tradicional que se negaban a actuar con el pretexto de la "inmadurez de las condiciones objetivas" Che afirma que la vanguardia no debe con los brazos cruzados la emergencia de todas las condiciones objetivas y subjetivas para que "el poder caiga en las manos del puebio como un fruto maduro"; la vanguardia debe contribuir a crear estas condiciones por medio de su acción. Esto no significa que haya que caer en una visión puramente voluntarista de la revolución: la vanguardia sólo puede acelerar la marcha de los acontecimientos «dentro de lo que es objetivamente posible»(3). Esta es precisamente la concepción del propio Marx cuando escribió en "el 18 Brumario" que los hombres hacen su propia historia, no arbitrariamente sino en unas condiciones objetivas determinadas. En este sentido hay que interpretar la célebre consigna del Che «el deber de un revolucionario es hacer la revolución». Es interesante comparar este lema con la conocida fórmula de Karl Kautsky en "El camino del poder" (1910): «El partido socialista| es un partido revolucionario; no es un partido que hace revoluciones».
¿Cuáles son los valores éticos de los que se reclama explícitamente Guevara y que inspiraron su lucha revolucionaria y su ideal del hombre supremo de todo humana sólo tiene significado durante el tiempo y en la medida en que está al nosotros, la humanidad es ese infinito». Estas palabras escritas en 1929 por el dirigente bolchevique Adolf loffé en su carta-testamento dirigida a Leon Trotsky, diseñan con precisión el horirevolucionario marxista, para el cual la humanidad es el valor universal, la totalidad concreta que integra y supera al individuo y la nación como momentos parciales y se identifica, en última instancia, con el proletariado mundial, los oprimidos y explotados de todos los países. Este es el sentido en que el Che habla del amor a los pueblos, humanidad, los sentimientos de justicia y generosidad sin los cuales «es imposible imaginar a un revoluciona-
, y cuya esencia está forespléndidamente con jóvenes comunistas: «plantearse siempre los grandes problemas de la humanidad como si fueran problemas propios»(4). Esta exhortación no basa en una "filantropía" abstracta y vaga, sino que encuentra su expresión concreta y política en la solidaridad internacional de los oprimidos, que es, mientras existan clases, la expresión real del "amor a la humanidad".
Humanidad, justicia, y dignidad, libertad: estos valores "clásicos" ganan dentro del humanismo revolucionario del Che un sentido nuevo porque son entendidos desde el punto de vista de los explotados, de la lucha de clases, de la revolución so-
Para el Che, el internacionalismo proletario no era un tema edificante para los discursos del 1 de mayo, sino un modo de vida, una fe secular, una patria espiritual. Sólo puede comprenderse el significado esencial que tenía para él el internacionalismo a la luz de su humanismo revolucionario. El internacionalismo es la manifestación más auténtica, más pura, más universal, más combativa y más práctica de este humanismo. En su discurso de Punta del Este en agosto de 1961, el Che afirmó: «La revolución cubana es una revolución con un carácter humanista. Es solidaria con todos los pueblos oprimidos del mundo»(5). Para el Che el verdadero internacionalismo es el que es capaz de «sentirse angustiado cuando se asesina a un hombre en cualquier rincón del mundo y sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de la libertad», el que siente «como afrente propia toda agresión, toda afrenta, todo acto que vaya No supieron ver detrás de aquel grupo de jóvenes sucios y barbudos que entraban en La Habana, la gran avalancha del pueblo. Y a todos nuestros hermanos de América, compañeros, cuando decían que no se podía en estos momentos hacer nada porque las condiciones no estaban maduras, la Revolución Cubana les impulsaba al combate, gritándoles: ¡se maduran en el camino las condiciones!.
Y cuando los compañeros de América razonaban: el ejército es enormemente poderoso, está armado con las armas más modernas y tiene detrás el mperialismo, en la misma América la voz de la Revolución Cubana les decía: ¡no hay ejército por poderoso que sea, que pueda oponerse a un pueblo en armas!.
Y cuando nos preguntan, compañeros, en qué pensaba Fidel pocos días después del desastre de Alegría de Pío, la voz de la Revolución Cubana les contesta: ¡pensaba en el poder para la clase obrera!.
Y repetía nuestro líder una y otra vez: la clase obrera no debe luchar por migajas que le arrojan desde el banquete, la clase obrera tiene que luchar por el poder. (En homenaje a los premiados de la emulación. 1962).
(6). O. C. v 2, pp. 173 y 207.
(7). O.C. v 2, p. 338.
(8). O.R. p. 642.
Jean
Entrevista con
"L'Express", 25.7.1963, p.9.
(10). O.R. pp.630-631.
(11). E. Mandel. "Loi de la valeur, calcul economique et planification socialiste", en
"Les problèmes de la planification socialiste", París, EDI, 1968, p. 123.
(12). O.C. v 2, p.328.
(13). O.C. v 2, p.273.
(14). Ernesto Che Guevara. "El plan y los hombres".
contra la dignidad del hombre, contra su felicidad, en cualquier lugar del
Su horizonte no estaba limitado de manera al (aunque evidentemente éste ocupaba el centro de su interés); poco después de la victoria septiembre de 1959, en un artículo "Humanismo" definía ya la fraternianti-imperialista marxistas, es decir en términos de clase: «¿No será que nuestra hermandad desafía el ancho de los mares, el rigor de idiomas diferentes y la inexistenlazos culturales, para fundirnos en el abrazo del companero hermano del peon argentino, el mineel obrero de la United Fruit o el machetero de Cuba que del orgulloso descendiente de un samurai aunque quien esto analice sea un obrero japonés?"(7).
Pero para el Che el internacionalismo proletario no es solamente un imperativo moral para un humanista consecuente, la verdadera manifestación política de los valores humanos universales, sino también y sobre todo es una necesidad práctica y realista de la lucha revolucionaria contra el enemigo imperialista. La indignación y la angustia que expresa en su Mensaje a la Tricontinental en 1966 sobre la trágica soledad del pueblo vietnamita frente a la agresión criminal de la máquina de guerra de la historia, refleja no solamente la rebelión de un gran humanista revolucionario contra una opresión cobarde e injusta, sino sobre todo la reflexión realista de un comunista, lúcido que ve en esta soledad momento ilógico de la humanidad"(8).
Los escritos económicos del Che, sus tomas de posición en el gran debate sobre la economía de la transición al socialismo en Cuba, están también en íntima relación con su visión del mundo humanista revolucionaria. En una entrevista al semanario francés "L'Express" en julio de 1963, decía lo siguiente: «El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero a la vez contra la alienación. Uno Daniel, de los objetivos fundamentales del marxismo es hacer desaparecer el interés, el factor "interés individual" y la ganancia de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupaba tanto de los hechos económicos como de su traducción en el espíritu. Llamaba a esto "un hecho de conciencia": Si el comunismo desprecia los hechos de conciencia, puede ser un método de reparto, pero dejará de ser una moral revolucionaria»(9).
Esta premisa fundamental le lleva a ciertas conclusiones muy concretas
Estímulo material directo y conciencia son términos contradictorios, en nuestro
Este es uno de los puntos en que nuestras discrepancias alcanzan dimensiones concretas. No se trata ya de matices; para los partidarios de la autogestión financiera el estímulo material directo, proyectado hacia el futuro y acompañando a la sociedad en las diversas etapas de la construcción del comunismo no se contrapone al "desarrollo" de la conciencia, para nosotros sí. Es por eso que luchamos contra su predominio, pues significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.
Sí, el estímulo material se opone al desarrollo de la conciencia, pero es una gran palanca para obtener logros en la producción, ¿debe entenderse que la atención preferente al desarrollo de la conciencia retarda la producción? En términos comparativos, en una época dada, es posible, aunque nadie ha hecho los cálculos pertinentes; nosotros afirmamos que en tiempo relativamente corto el desarrollo de la conciencia hace más por el desarrollo de la producción que el estímulo material y lo hacemos basados en la proyección general del desarrollo de la sociedad para entrar al comunismo, lo que presupone que el trabajo deje de ser una penosa necesidad para convertirse en un agradable imperativo. Cargada de subjetivismo, la afirmación requiere la sanción de la experiencia y en eso estamos.
(Sobre el sistema presupuestario de financiamiento. 1964).
en el terreno de la política económica, que fueron formuladas en su célebre texto "El socialismo y el hombre en Cuba": «Persiguiendo la quimera de realizar e! socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés individual como palanca, etc.,) se puede llegar a un callejón sin salida... Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material, hay que hacer al hombre nuevo"(10). Esto no significa en absoluto que las tesis económicas del Che respondan a un moralismo abstracto: por el contrario implican una visión realista y lúcida de la relación dialéctica entre medios y fines en el proceso histórico de la transición al socialismo. En esta dialéctica, ciertos medios no pueden conducir al fin. Como afirma Ernest Mandel, que intervino en el debate cubano con posiciones semejantes a las del Che, "saturar toda la vida social de fenómenos de lucha por el enriquecimiento, de carreras hacia el éxito individual, ejerce efectos disolventes en la conciencia de clase y crea así obstáculos peligrosos en el camino al socialismo"(11).
El otro tema central del debate fue la cuestión de la planificación: ciertos economistas cubanos, apoyados por Charles Bettelheim, afirmaron -siguiendo en este terreno la doctrina problemas económicos del socialismo en la URSS" y por el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS- qué la ley del valor era una ley objetiva de la economía socialista. Sin negar la sobrevivencia durante todo un período de las categorías mercantiles y la ley del valor, el Che, apoyado por Mandel, insistía en la contradicción fundamental entre el principio planificador y la ley del contradicción que debe ser resuelta progresivamente por la abolición de los vestigios de la sociedad mercantil. Concretamente esta posición plantea que, aunque pueden utilizarse, por ejemplo, elementos de la ley fines comparativos (costes, rentabilidad expresada en dinero como unidad de cuenta) los precios se establecerán «con un desprecio manifiesto por la ley del valor... considerando siempre que toda una serie de artículos fundamentales para la vida humana deben ofrecerse a precios bajos"(12). Más allá del debate técnico, lo que está en juego para el Che es el significado mismo del socialismo como dominio consciente de los seres humanos sobre su actividad productiva, alienada hasta entonces: para él, la planificación es «el modo de ser de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista»(13).
La posición crítica del Che hacia el principio de la autonomía financiera de las empresas y de los métodos de
"estímulos individuales" tenía también otra razón fundamental: su desconfianza hacia el poder burocrático de los administradores. El sistema de retribución en función del "beneficio" conseguido por la empresa facilita la constitución de una capa privilegiada de tecnócratas-burócratas industriales, que son los primeros beneficiarios de los "estímulos directos". Analizando las reformas económicas que se estaban realizando en Polonia, Checoslovaquia y la República Democrática Alemana, el Che se quejaba (como consta en las grabaciones de los debates con sus colaboradores del Ministerio de Industria) de que dieran al problema de la productividad «una respuesta superficial, se vuelve a la nuevo a la ley del valor, los estímulos materiales se refuerzan». Pero lo que consideraba más negativo es que «son los directores los que ganan cada vez que fijarse en el último proyecto de la República Democrática Alemana: la importancia que asume en él la gestión del director, o mejor, la
Los escritos económicos del Che y su práctica como Ministro de Industria en Cuba muestran una profunda sensibilidad igualitaria y antiburocrática. Pero le falta una visión coherente y concreta de la autogestión democracia socialista. No decimos, ni mucho menos, que sus argumentos en defensa de la planificación económica categorías mercantiles sean falsos. Pero dejan en la sombra una cuestión política clave: ¿quién planifica? ¿Quién determina las prioridades de la producción y el consumo?
democracia socialista - es decir, sin a) pluralismo político; b)discusión libre y democrática de las prioridades; c)elección libre de los trabajadores entre las diversas propuestas y platatormas vas; d)control directo de la población trabajadora sobre los responsables del plan— la planificación centraliza. da conduce inevitablemente burocrático, ineficaz de "dictadura sobre las nece-
En otros términos: los problemas económicos de la transición al socialismo son inseparables de la naturaleza del sistema político. La experiencia curso de los últimos veinte años muestra, junto a las inne-
(15). La polémica Mandel-Nove se publicó originalmente en la. "New Left Review". Existe una edición francesa de uno de los textos de Mandel: "En defense de la planification socialiste", "Quatriéme Internationales", n° 25. septiembre 1987.
gables conquistas económicas y Sociales logradas por la revolución, las consecuencias negativas de la ausencia de instituciones democráticas soafortunadamente Cuba no sufra las aberraciones burototalitarias de los otros Estados post-capitalistas.
La polémica del Che contra el fetichismo del mercado estaba completamente justificada. Ademas este debate que no ha perdido actualidad (ver por ejemplo la discusión entre Alec Nove, defensor del "socialismo de mercado" y Ernest Mandel)(15). Pero los argumentos del Che en favor de la planificación censerían mucho más convincentes, si se hubieran situado en una problemática de control democrático de los trabajadores sobre las instancias planificadoras, a nivel local, regional y nacional. Pero sobre estas
-pese a su desconfianza evidente hacia el modelo soviético y espontáneamente antiburocrática- las ideas del Che no estaban nada claras... Sobre la guerra revolucionaria
Para los latinoamericanos, el Che era ante todo el teórico de la guerra revolucionaria, el gran pensador de la guerrilla rural. ¿Qué balance podemos hacer hoy de este aspecto de su herencia?. Ahora hace veinte años de la trágica derrota de la guerrilla boliviana, que fue seguida por el fracaso de muchos otros movimientos armados urbanos o rurales en todo el continenque la guerrilla ha desempeñado un papel importante en la revolución nicaragüense y continúa siendo uno de los ejes principales de la lucha popular revolucionaria en El Salvador...
En primer lugar, sería un error reducir el pensamiento del Che únicamente al tema del "foco" guerrillero: sus ideas sobre la revolución latinoamericana son mucho más profundas. Con su célebre fórmula de Mensaje a la Tricontinental, «No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución», el Che ayudó a toda una generación de revolucionarios a desprenderse del corsé stalinista de la "revolución por etapas". Y también, insistiendo en el Fuerzas Armadas y la necesidad de aparato represivo del Estado burgués, el Che ha contribuído al surgimiento en el continente de una nueva generación de vanguardia combativa.
Sin embargo es verdad que encontramos en sus escritos sobre la expeAmérica Latina, y más aún trágica experiencia boliviana, una tendencia a reducir la revolución lucha armada, la lucha armada a la guerrilla rural y ésta al pequeño núcleo
"foco". Por mos también en su obra párratos que concepción y plantean de forma más correcta la importancia de la lucha política de masas: «El atentado y el terrorismo ejercitados en forma indiscriminada no deben emplearse. Muy preferible es el trabajo gente donde se puede inculcar la idea revolucionaria e ir haciéndola madu-
rar para que, en un momento dado, apoyadas por las fuerzas armadas puedan movilizarse y decidir la balanza hacia el lado de la revolución. Para ello, hay que contar tambien con organizaciones populares de obreros, profesionales y campesinos que vayan sembrando la semilla de la revolución entre sUS respectivas masas, explicando, dando a leer las publicaciones de la rebeldía...» (16).
La tendencia al reduccionismo militarista acabó predominando en muchas organizaciones armadas de inspiración guevarista (o castrista). El resultado de su combate heróico, pero aislado de las masas del pueblo, contra el aparato represivo del Estado —que ha utilizado los métodos más modernos y más brutales en su guerra "anti-subversiva" (torturas, asesinaPersiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etc.), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, tos, secuestros)— ha sido la derrota.
además del Che, una serie de notables dirigentes revolucionarios, que aún hoy son figuras legen-
América Latina: Camilo Torres, Luis de la Puente Uceda, Guillermo Lobatón, Yon Sosa, Turcios Lima, Fabricio Ojeda, Inti Peredo, Carlos Marighella, Carlos Lamarca, Roberto Santucho, Miguel Enríquez y muchos otros.
Por el contrario, la experiencia de los movimientos populares armados en América Central demuestra el papel de dirección revolucionaria efectiva de organizaciones de vanguardia (ampliamente inspiradas por el guevarismo y experiencia cubana), consiguen superar el "foquismo".
desarrollo revolucionaria en Nicaragua y en El simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo. De ahí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Ese instrumento debe ser de indole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social. Como ya dije, en momentos de peligro extremo es fácil potenciar los estímulos morales; para mantener su vigencia, es necesario el desarrollo de una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas.(El socialismo y el hombre en Cuba. 1965)
Salvador no ha correspondido al modelo de los años 60: no se ha limitado a la columna de la guerrilla rural (o a los núcleos de guerrilla urbana), sino que ha tomado la forma de una dialéctica explosiva entre la ciudad y el campo, la lucha armada y las huelgas, la sublevación urbana de los barrios populares y la guerrilla rural, la movilización sindical de los trabajadores y la lucha de las comunidades campesinas. La victoria de los sandinistas tuvo lugar en una situación de crisis revolucionaria, a través de una serie de insurrecciones locales, masivamente apoyadas por la juventud y los pobres de los barrios urbanos populares. Las diversas ;"latinoaméricas"
¿Se puede generalizar al conjunto de América Latina la actual experiencia centroamericana? En realidad, el continente latinoamericano no es un homogéneo: distinguir dos tipos de formaciones sociales bastante diferentes, a las que corresponden métodos de lucha es-
Los países "clásicos", con predominio del sector productores primas, directamente dominados por el imperialismo en íntima asociación con la oligarquía local: la Nicaragua de Somoza, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití, Paraguay, Ecuador,
II. Los países semi-industrializados que siguen siendo dominados por el imperialismo, pero que han conocido un importante desarrollo industrial: México, Argentina, Brasil.
Entre estos dos tipos, hay diversas Colombia, Bolivia, Venezuela, etc.(17).
Uno de los principales errores de los grupos guerrilleros de los años 60 y 70 fue precisamente ignorar estas diferencias y querer aplicar en todos los países del Cono Sur el modelo cubano de guerra revolucionaria (o más bien, la versión simplificada y unilateral de esta experiencia presentada por sus
En los países semi-industrializados, "clásicos" de la lucha proletaria, el eje principal de la lucha revolucionaria de los próximos años: construcción de un partido de los trabajadores con una base de masas en las ciudades y en el campo; lucha por la independencia politica de las clases explotadas y oprimidas; constitución de la unidad obrera, campesina y popular; autoormasas en las los latifundios, los barrios populares; movilización
El desarrollo de los países que empiezan ahora el camino de la liberación, debe costar a los países socialistas. Lo decimos así, sin el menor ánimo de chantaje o de espectacularidad, ni para la búsqueda fácil de una aproximación mayor al conjunto de los pueblos afroasiáticos; es una convicción profunda. No puede existir socialismo si en las conciencias no se opera un cambio que provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de indole individual, en la sociedad en que se construye o está construido el socialismo, como de indole mundial en relación a todos los pueblos que sufren la opresión imperialista. (Intervención en el Seminario Económico de Argel. Febrero del 65).
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mujeres, de la juventud, de los indígenas en movimientos sociales autónomos; y, en situación de crisis, el armamento de los trabajadores, la huelga general, la insurrección.
Pero en todos los países de América Latina los revolucionarios deberán tomar en cuenta las ideas defendidas por el Che, que no han perdido nada de su actualidad: la dimensión continental e internacional de la lucha revolucionaria, la unidad intima entre las tareas de liberación nacional y las tareas socialistas, la necesitad de tomar las armas para derrocar el poder de las clases dominantes y del imperialismo. El guevarismo del Primer Mundo
La figura del Che se ha proyectado mucho más allá de los límites de América Latina e incluso del Tercer Mundo: durante los años 1967-1970 vimos que su retrato era levantado por muchedumbres de jóvenes en las gigantescas manifestaciones ¡Pentágono, en las barricadas de Mayo
Men las universidades de Londres y las avenidas de Berlín. ¿Cómo puede explicarse este guevarismo, sorprendente a primera vista, de los sectores más radicalizados de la juventud de los años 60?.
Pues en primer lugar porque, tanto por su vida ejemplar como por sus escritos, el Che fue para ellos el símbolo radiante del internacionalismo, de su nuevo internacionalismo
(fascinado por el Tercer Mundo), que renacía de sus cenizas tras un largo eclipse historico. Jeannette Habel, dirigente de las Juventudes Comunistas Revolucionarias francesa de esta época, declaró en el Congreso de solidaridad con Vietnam que se desarrolló en Berlín en febrero de 1968: «La juventud de Europa Occidental debe inspirarse en el ejemplo del Che, el revolucionario sin fronteras. Debemos defender al Che como una bandera... defender su concepción de un hombre nuevo, templado en la lucha antiimperialista, su concepción del hombre revolucionario, que es sensible al destino de todos los explotados i lucha, sin esperar ninguna retribución material por sus esfuerzos, oponiendo la violencia revolucionaria a la violencia reaccionaria»(18). Encontramos posiciones análogas en Rudi Dutschke y otros dirigentes de la vanguardia radical del movimiento estudiantil europeo de estos años. Otro de los aspectos que atrajo a esta juventud radicalizada hacia. el Che fue su visión del comunismo como una nueva sociedad y no como una versión estatizada de la sociedad capitalista moderna. El objetivo del comunismo no es 'alcanzar' a EEUU en el nivel de producción y consumo (el sueño de
Kruschef), sino combatir por un modelo opuesto de civilización, un nuevo modelo social, cultural y moral. La influencia de este tema fue especialmente sensible en Francia, desde mucho antes de mayo de 1968. Ya en 1965, el sector de "Letras" de la Unión de Estudiantes Comunistas -que pronto rompería con esta organización para constituir la JCR— publicó por primera vez en Francia "El socialismo y el hombre en Cuba", con una introducción muy significativa, en la que se opone al "comunismo gulash" propugnado por Kruschef, el comunismo del Che, como una "sociedad de super-consuplanificada, radicalmente diferente, cuyos valores, motivaciones, trabajo, diversiones, no serán los de la sociedad burguesa.
No se trata de volver a los años 60. Pero cada nueva generación que se radicalice, que orden establecido, que busque una existente, encontrará en la figura del Che, en su mensaje moral y político, en su espiritu humanista y revolucionario, una fuente de inspiración inagotable e incorruptible.O
La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.
Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.
El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crimenes son inmensos y repartidos por todo el orbe. ¡ Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, sí, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista (...) Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha (...)
(....)En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes. (Mensaje a la Tricontinental. 1967).