A la hora de analizar las variadas experiencias de revolución proletaria se insiste frecuentemente en el papel que la juventud ha jugado dentro de ellas. El caso de la revolución española merece lo propio, aunque sólo sea porque uno de los rasgos más acusados de la estructura demográfica de este país en los años treinta es, precisamente, su juventud(1). Pero hablar de la revolución española y de la juventud, significa, inevitablemente, hacer referencia obligada al proceso de construcción de las Juventudes
Socialistas Unificadas. No hay que olvidar que las JSU no tuvieron parangón en el resto de la Europa capitalista de la época, que cincuenta y ninguna otra corriente política juvenil tan poderosa e influyente: durante la guerra civil se formaron cuerpos de ejército enteros procedentes de las
JSU y en las postrimerías del franquismo y primeros momentos de la transición el partido con más implantación obrera y de masas era el PCE, cuya dirección se había nutrido, en gran medida, de cuadros reclutados de la antigua JSU - Federicho Melchor, Fernando Claudin, Ignacio Gallego o
NOTAS: (1). Por ejemplo, en 1930 de 952.832 habitantes que tiene Madrid, capital, 530.392 son menores de treinta años, según Juliá Santos: Madrid, 1931-1934. De la fiesta popular a la lucha de clases. Siglo XXI. Madrid 1984. (2). En todo caso, las cuestiones referentes a la radicalización obrera a partir de 1933, al movimiento de Octubre del 34, a las Alianzas Obreras etc, fueron vistas en Inprecor con anterioridad ("1934. Nuestro Octubre". Inprecor n° 40. Madrid, 1984). (3). "'Octubre. Segunda etapa" en Octubre del
Reflexiones sobre una revolución. Edición de Marta Bizcarrando. Editorial Ayuso. Madrid, 1977. pag. 155. (4). Ibidem. pág. 136. (5). Es el rechazo al "giro francés", es decir el rechazo a la táctica del entrismo en la socialdemocracia, que por orientación del Secretariado Internacional de la LCI había puesto en práctica la sección francesa con un estrepitoso fracaso.
Historia
NOTAS SOBRE
LAS JUVENTUDES
SOCIALISTAS UNIFICADAS
un años después de su formación Santiago Carrillo, por ejemplo-. A finales de 1933 —el 19 de noviembre - la victoria electoral de la reacción enterró el bienio de colaboración republicanosocialista, cuyas tímidas reformas de carácter democrático sólo consiguieron frustrar las expectativas que el 14 de abril abrió en las masas. Pero el Bienio Negro fue además de un período de duros ataques a la clase obrera y a las nacionalidades
-fundamentalmente Catalunya-, un tiempo de creciente radicalización de masas en el que el movimiento de Octubre de 1934 supuso un verdadero punto de inflexión, hasta la victoria electoral del Frente Popular el 16 de febrero de 1936. Un tiempo de radicalización, y también de pre-
J. Babiano en el Estado español no ha habido sión unitaria, pues a finales del 33 comenzaron a establecerse, con diferente fortuna, los pactos de Alianza Obrera. Después de Octubre del 34 este tipo de presiones cristalizarían en diversas expresiones hasta el verano de 1936(2). La "bolchevización" sui generis de las Juventudes Socialistas
Fue en este marco general de la lucha de lases en el que se inició el proceso d adicalización de las Juventudes Sociali tas, dentro del viraje a la izquierda que
protagonizó el ala del socialismo español encabezada por Largo Caballero. De manera que en abril de 1934, en el V Congreso, la dirección y la redacción del órgano de prensa - Renovación - quedó sustituída por una nueva, que sería la que condujera el proceso de unificación, ocupando la presidencia Carlos Hernández Zancajo y la secretaría general Santiago Carrillo. Durante esa época, los jóvenes socialistas participan en la Alianza Obrera, mantienen relaciones con el grupo de Nin y el BOC de Maurín, realizan frecuentes llamamientos a los comunistas desgajados de la III Internacional para que entren en las Juventudes, sus dirigentes leen con asiduidad Comunismo —la revista teórica de la Izquierda Comunista- y efectúan llamamientos para la construcción de un único partido revolucionario; llamamientos que incluyen a las propias juventudes comunis-
El 26 de julio de ese mismo año se inicia una reunión en la cumbre entre la Juventud Socialista y la UJC. El clima en el que se celebra no es precisamente el más amistoso. Los socialistas habían tratado a la UJC de reformistas y traidores en sus publicaciones. Carrillo pone sobre el tapete la cuestión de la insurrección. Rozado, por los jóvenes comunistas, rechaza la Alianza Obrera — el PCE no ingresaría en las Alianzas obreras hasta practicamente la víspera de la revolución de Asturias, septiembre, tras la sesión de su Comité
By se despacha proponiendo como alternativa la creación de populares antifascistas" y señalando la necesidad de un trabajo amplio entre la juventud, que atienda más allá de la juventud obrera. El 30 de julio -fecha de la segunda sesión- tan sólo se llega a un acuerdo de ocho puntos para la unidad de acción. A pesar del distanciamiento sobre los problemas de fondo la reunión posibilita un trabajo en común para el futuro, de manera que cuando en julio cae asesinada la joven socialista Juanita Rico, o en septiembre es también abatido por los fascistas el dirigente de la UJC Joaquín de Grado sus entierros constituyen movilizaciones masivas unitarias; tuvo también un gran impacto el mítin unitario del Metropolitano madrileño acaecido el 14 de septiembre.
Pero, ¿cuáles eran las, posiciones fondo de las Juventudes Socialistas tan lejanas de las de la organización juvenil stalinista?. Tanto en las actas de la reunión conjunta, a la que acabamos de hacer referencia, como en segunda etapa, o en los artículos de Carrillo del mismo año publicados en La Batalla, aparecen reflejadas con toda nitidez. En Juventudes Socialistas se consideran, luego de haber roto con la Internacional Juvenil Socialista, una organización bolchevique. Pero lo cierto es que revelan incomprensión absoluta del bolchevismo en diferentes terrenos, ciñéndose a la tónica general de indigencia del marxismo español. Así en el terreno del Partido consideraban que el Partido Socialista era el Partido Revolucionario. Todo el problema residía, para los jóvenes socialistas, en "bolchevizarlo"; es decir en depurar al ala derechista de Besteiro-Sabarit, neutralizar a la corriente de Prieto y dotarlo de una mayor centralización. Por consiguiente el partido único del construiría mediante ingreso del resto de los partidos de clase en el PS bolchevizado.
Se pronunciaban por la dictadura del proletariado levantando —todavíalínea de independencia de clase contraponiendo las alianzas obreras -órganos de la
La los "bloques populares antifascistas". Sin embargo conservaban una concepción socialdemócrata de la insurrección, según la cual el poder se torna en un instante preciso después de acumular fuerzas durante un período en el que se evita todo tipo de "escaramuzas". parcial, todo conflicto por intereses inmediatos, llegando a calificar la huelga general campesina de junio del 34 de miento irresponsable". No era este tipo de cosas lo que hicieron precisamente los bolcheviques rusos antes de Octubre de
Rechazaban la posibilidad de la victoria del socialismo en un sólo país, rando inoportuna la formación de la Cuarta Internacional. Finalmente abogaban "por la internacional sobre la base de la Revolución rusa" (3), lo que se concretaba en una rei"tercer período" de la Internacional Comunista, pero rechazaban su ingreso por considerar que las secciones nacionales no gozaban de autonomía suficiente y porque la IC "tendrá que convencerse de que (el PS) es el partido bolchevique de nuestro país; el eje de la revolución y, por consiguiente, el único Partido con el cual tiene que tratar" (4).
Este conjunto de posiciones que configuran la "bolchevización" sui generis de las JS eran similares a las de Largo Caballero. De hecho los jóvenes elevaban al veterano burócrata ugetista a la categoría de líder indiscutible de la revolución española, de Lenin español. Sin embargo, no será el Largocaballerismo —si así puede llamársele- la identidad política de la organización juvenil unificada. El brusco giro hacia el stalinismo
Efectivamente, porque 1935 es el año del brusco giro del grupo dirigente de los jóvenes socialistas hacia el stalinismo. Bien es cierto que la polémica entre Carrillo y Maurín aparece en el verano de ese mismo año, pero se trata de los últimos estertores de la misma, habida cuenta primero reitera su ofrecimiento para que los rechazará categóricamente una vez más. Además la formación del POUM está con-
La Izquierda Comunista de Nin, por entonces, ya había roto con Trotsky e igualmente descartaba entrar en las Juventudes Socialistas(5). Por otra parte, el año había comenzado con un deterioro absoluto de las relaciones entre los jóvenes socialistas y los de la Izquierda Comunista, tal y como atestigua la correspondencia cruzada entre ambos y en la que los primeros hacen uso de un tono insultante hacia los segundos.
A finales de septiembre y comienzos de octubre tiene lugar el congreso de la Internacional Juvenil Comunista. Como ha de suponerse no es sino la traducción del frentepopulismo del VII Congreso de la Inter-
Comunista al terreno de la juventud. Pero además significa la adopción de una táctica bastante flexible en el ámbito organizativo, lo que facilita la aproximación entre las Juventudes Socialistas y la UJC. Porque, siendo cierto política de Frente Popular -más allá del informe Dimitrov- es una política de liquidación ante las burguesías imperialistas de Europa Occidental, también es verdad que el stalinismo aprobó en el VII Congreso una política abierta de unificación que contemplaba la posibilidad de sacrificar a organizaciones sindicales y juveniles propias. Sólo en el plano de la unificación partidaria es estrictamente rígido el VII Congreso. Así que la IJC, en la misma línea, renuncia a organizaciones de jóvenes - "partidos comunistas de la juventud", como denominarán al modelo anterior — y se pronunciará por organizaciones intercla-
(6). Viñas, Ricard: La formación de las Juventudes Socialistas Unificadas (1934-1936). Siglo XXI. Madrid 1978. pág. 61. (7). ''Se reúne en sesión extraordinaria el Comité Nacional de las Juventudes Socialistas adoptando importantes resoluciones". El Socialista 6, mayo 1936, y "Las Juventudes gando la actuación de un grupo de afiliados lEi unificadas celebran su primera asamblea, Socialista 23, mayo, 1936. (8). "El pleno de la Juventud Socialista Madrileña". La Batalla 17, abril, 1936. (9). Citado por Viñas, Ricard: La formación... pág. 67. (10). Carrillo, Santiago: Mañana, España. Entrevista. Akal. Madrid p. 58.
sistas, con un programa no socialista, sino de carácter meramente antifascista y democrático.
Toda esta serie de acontecimientos de 1935, ocurridos dentro de una situación política general, a su vez, tremendamente fluida, no dejará de tener su importancia en el trayecto hacia la unificación. La unificación
A finales de ese mismo año y hasta febrero de 1936 tiene lugar el debate final sobre los perfiles definitorios de la organización unificada. En lo organizativo, las Juventudes Socialistas imponen su criterio inicial: los jóvenes comunistas ingresan en el marco orgánico de la JS. Pero en lo que se refiere a los contenidos políticos no queda ni rastro de la "bolchevización": la organización será unitaria, amplia e interclasista, independiente del PS - en espera de una hipotética unificación partidariay, lo que es más importante, su política será la política stalinista de Frente Popular. El proceso se acelera en progresión geométrica. En este sentido, si el debate sobre la coalición de Frente Popular es abordado por las JS con un rechazo inicial a la unidad con los partidos de la burguesía republicana, y luego el pacto del 15 de enero del 36 es concebido como algo circunstancial, los numerosos discursos de Carrillo pronunciados durante la primavera que precedió al levantamiento militar son calcados de los de José Díaz - secretario del PC- en las mismas fechas. Esto es: alianzas obreras como ejes de los bloques populares para derrotar al fascismo y llevar a cabo la etapa "democrática" de la revolución. ¡Y precisamente por esto, el propio Carrillo había llamado traidores y reformistas, no hacía aún dos años, a los jóvenes comunistas en la primera reunión conjunta mantenida por ambas direcciones!.
En marzo del 36 tiene lugar el viaje a Moscú de delegaciones de ambas organizaciones. El mismo mes se firma el acuerdo sobre las bases de unificación, se elige una Comisión Nacional de Unificación que prepararía el congreso de unificación —jamás realizado — y se da la adhesión a la IJC. La organización unificada crece espectacularmente pasando de cien mil militantes con ocasión del mítin de unificación del 5 de abril en la plaza de toros de las Ventas a ciento cuarenta mil en vísperas del 18 de julio(6). Mientras tanto se abre una dinámica de unificaciones locales, provinciales y nacionales, que no es, precisamente, un modelo de democracia obrera. Efectivamente, la reunión del Comité Nacional del 5 de mayo decreta la expulsión de varios militantes y prohíbe la existencia de fracciones; el 23 de ese mes, la primera asamblea de la juventud unificada madrileña expulsa a Bullejos — antiguo dirigente del PC- y a varios militantes más(7). La Batalla en su edición del 17 de abril emitía el siguiente juicio al respecto: "Se evita que la base de la organización juvenil pueda intervenir sin coacción alguna
en las discusiones. Se convocan reuniones restringidas, y no asambleas plenarias. El análisis de la fusión se sustituye con desfiles y actos espectaculares para, en medio de la confusión imponer la voluntad de los dirigentes y realizar una fusión burocrática sin principios" (8).
En todo caso, la unificación tuvo sus grietas. Sectores de la propia dirección de la JS — Serrano Poncela y Hernández Zancajo — no renunciaron nunca a las posiciones de partida contenidas en Octubre. Segunda etapa. no sólo fueron las exclusiones de militantes madrileños aislados que se oponían al curso stalinista iniciado. Avanzada la guerra, las federaciones de Asturias y Levante formarían Frente Revolucionario de la Juventud con las Juventudes Libertarias y la organización juvenil del POUM con una política situada en las antípodas de la de las JSU. En 1937, con la Conferencia de enero y el comité nacional celebrado tras los sucesos de mayo -en el que la JSU se adhiere a la IJS— se ratifica y profundiza el carácter stalinista de la organización. Es entonces cuando Hernández Zancajo encabezando una tendencia minoritaria publica Octubre. Tercera etapa reivindicando la independencia de clase y la ligazón a Marx y a Lenin. También, Leoncio Pérez, otro dirigente reclama en un artículo de prensa la dependencia del PS, el programa original de la JS, y la vuelta de la dirección elegida(9). Pero ahora no sólo operaban los métodos burocráticos, sino también la represión feroz de los stalinistas españoles y del abultado aparato soviético presente en la revolución española. Asi las cosas, la oposición de izquierda no dejó de ser una minoría. El éxito del Partido Comunista
Sorprende de todo este asunto la brusquedad con que los dirigentes de la JS pasan de la "bolchevización" y las veleidades trotsquistizantes a la más férrea subordinación al PC. La explicación de la corrupción política de Carrillo y su grupo más próximo tal vez resulte suficiente para el espíritu del catecúmeno o en caso de pereza intelectual, pero no ha de bastar para quien desee aprender de la revolución española. Pueden apuntarse un cúmulo de razones que nos ayuden a comprender.
En primer lugar, en 1934 las JS no eran una organización revolucionaria exactamente. Era una organización juvenil de masas radicalizándose, oscilando entre reforma y revolución. Y no debe olvidarse que su aparato estaba enraizado en la socialdemocracia y en sus tradiciones. Además, los pasos de la "bolchevización" no les llevan en exclusiva a las organizaciones de Nin y Maurín, sino hacia el conjunto de las organizaciones que se reclamaban del marxismo, lo que no descartaba a los comunistas oficiales.
En segundo lugar, el PC realizó la operación con una gran habilidad. De entrada contaba con la enorme ventaja de la relación con Moscú, que a nivel de masas significaba relación con la Revolución de Octubre y la URSS. Resulta que la JS, y no sólo ellas, tenían una verdadera devoción por el primer estado obrero de la Historia, una devoción tan comprensible como la de otras generaciones militantes por Cuba, Vietnam o incluso Nicaragua. La opción de renunciar, en principio, a la existencia de una organización juvenil que apareciese pública y notoriamente ligada al partido, también derribó obstáculos entre los stalinistas y las JS; aún a pesar de que siendo la UJC una organización relativamente débil, corría el riesgo de ser absorbida. Además, a un nivel formal, el PC, y aunque sólo se tratase de una actitud de fachada, fue quien mantuvo una actitud más respetuosa en las polémicas sobre la unidad. Recordemos que el ala derecha del PS
- Prieto— trataba a las Juventudes Socialistas con habituales insultos, que Maurín -sólo hace falta leer los artículos de polémica con Carrillo- adoptaba un tono bastante próximo al paternalismo, y todo aquel que haya hecho la experiencia de construir organizaciones juveniles sabe perfectamente qué clase de eco encuentra semejante tono procedente de las organizaciones adultas a la hora de abordar debates.
Sin embargo, la dirección del PC, admitió en marzo del 36 que aún siendo independiente formalmente la organización juvenil unificada, dentro de ella las JS mantuviesen lazos con el Partido Socialista. José Díaz, en sus intervenciones públicas en los meses anteriores al golpe de Franco, solía hacer hincapié en la unidad, en el ejemplo de la juventud, pero evitaba hacer gala de que los jóvenes socialistas se hubiesen aproximado al conjunto de su política y no precisamente a paso de tortuga. Carrillo, en un testimonio retrospectivo, que puede tomarse con el tipo de reservas que se desee, cuenta como en una discusión en Moscú, Manuilski le dice: "Escuche camarada, con sinceridad, yo no me burlo jamás de los jóvenes; respeto sus opiniones y discuto de igual a igual"(10). La verdad es que no eran muy frecuentes esta clase de frases a los oidos de los jóvenes socialistas.
Esta serie de datos, máxime teniendo en cuenta la debilidad teórica de la dirección de las JS, debió tener, sin duda, sus efectos.
Finalmente, la idea tomada de la IC de abandonar la concepción de organización juvenil como una estricta correa de transmisión y orgánicamente vertebrada calcando los esquemas del Partido, para sustituirla para una organización amplia, nucleada como corriente en diversos organismos juveniles de masas pudo ejercer cierto atractivo. De hecho, esta última visión de la organización de la
(11). Maurin, Joaquín: "Unificación, sí, pero no absorción". La Batalla 3, abril, 1936.
2). '"Artículos de Maurín", en Molina. Ramór olémica Maurín-Carrill‹ Pequeña biblioteca Calamus Scriptorius. Barcelona 1978. p. 61. (13). Dicha resolución del ejecutivo poumista aparece en Comité Ejecutivo del POUM: "El problema de la unificación marxista". La Batalla 29, mayo, 1936.
juventud aún aparece en polémicas no sólamente en partidos de matriz staliniana. Y el fracaso de los revoluçionarios
Fueron los revolucionarios precisamente los que fracasaron en el sentido de ser incapaces de incidir de modo significativo sobre la radicalización de las Juventudes Socialistas en la perspectiva de construir el Partido. Líneas atrás hemos hecho referencia a la negativa tanto de Nin como de Maurín, por separado, a la absorción de sus organizaciones en la JS. El POUM, naturalmente, mantuvo posiciones muy críticas frente a la unificación juvenil. Todavía en abril de 1936 escribía Maurín: «En el orden juvenil como en el dominio sindical, los socialistas absorben a los co-
Un partido que queda amputado de su movimiento sindical y juvenil es una caricatura de Partido. Sus días están conta-
Su destino no es otro que el de ser
Nosotros somos partidarios de la unificación obrera en general. Pero nuestra posición difiere completamente de la de los comunistas oficiales. Nosotros no estamos dispuestos a ser absorbidos por nadie, ni en el área sindical ni en la juvenil, ni en la del partido»(11). Un breve espacio de tiempo, sería suficiente para demostrar hasta qué punto incurrían en error estas previsiones referidas a la absorción y al futuro de un partido que se desprende de su "movimiento sindical y juvenil"
Tanto la propuesta maurinista de 1935 como la del POUM en los momentos de consumarse la constitución de la JSU, en la primavera del 36 -esto es mucho antes de que la lógica de la contrarrevolución stalinista se desatara implacablemente añadiendo nuevos elementos que obligan a enfocar los problemas de manera diferente-, referente a la unidad obrera se asemejan como dos gotas de agua. Esta propuesta incluía: el reconocimiento de la Alianza Obrera como organismo de frente único, primero de lucha, después insurreccional y, por fín, órgano de poder; central sindical unica; caracterización de la revolución española como "democrático-socialista. Y como consecuencia, en la cuestión agraria y nacional se adoptará el punto de vista clásico del bolchevismo"(12); en cuanto a la unidad partidaria se reivindicaba la fusión frente a la absorción, tras un proceso de debate que diese como fruto un partido basado en el centralismo democrático, aunque su existencia de fracciones y con un programa marxista revolucionario que contemplase la independencia de clase, el reagrupamiento internacional sobre bases nuevas, la crítica al stalinismo etcétera. A finales de mayo del 36, el Comité Ejecutivo del POUM toma una resolución con diez puntos programáticos y una propuesta final de "formación de un comité de enlace PS-PC-POUM para que abra una discusión doctrinal y táctica como primer paso hacia la unidad marxista"(13). Esta oferta unitaria poumista resultaba a todas luces poco menos que ilusoria. En realidad la posición del POUM sobre la unidad tras un debate franco que clarificase un programa revolucionario y bases democráticas de estructura partidaria y en el que los interlocutores se tratasen de igual a igual servía para unificar pequeños grupos revolucionarios —como sirvió para crear el propio POUM - , pero a efectos de permitir operaciones con alas de la socialdemocracia o el stalinismo, resultaba completamente inoperante. Se quedaba, pues, en pura propaganda de dudosa eficacia para avanzar cualitativamente en la construcción de un partido revolucionario.O