Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

La caída de la Casa Reagan

· Inprecor n.º 55, septiembre de 1987 · pp. 4-10 · 4.534 palabras

Después de la red de escándalos conocida con los nombres de Irangate y

Contragate, se ha producido una hecatombe en el equipo presidencial de Ronald Reagan. Desde la Casa Blanca hasta los rincones de las actividades "esaventureros arribistas y los ideólogos reaganianos. En una pequeña revolución de palacio, los conservadores pragmáticos, que ya eran dominantes en el Congreso, han tomado el poder, en un proceso simbolizado por el nombramiento de Howard Baker como jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca

Bajo los escándalos y sus repercusiones políticas, hay que buscar las causas profundas de los dilemas del imperialismo americano que empujan a sus representantes hacia estas debacles. En el artículo que publicamos a continuación, James Petras analiza los últimos acontecimientos dentro del marco del declive de la hegemonía americana. Este artículo, aparecido en el número troit, forma parte de un amplio debate que se está desarrollando en la iz-

Estados Unidos

EL DECLIVE DE LA CASA

REAGAN

y la relegación de Reagan a un papel figurativo. de marzo-abril de la revista marxista "Against The Current" quierda americana. Los principales acontecimientos del caso de la venta de armas a Irán no tienen nada de excepcionales, cualquiera que sea la versión que consideremos. Se trata de una negociación para cambiar armas por rehenes, o con el objetivo de desarrollar relaciones con los grupos iraníes pro-occidentales. Si estas transacciones más bien banales se han transformado en un asunto de Estado, se debe sobre todo a la estrategia política de conjunto elaborada por la administración Reagan y que fue apoyada por los dos partidos, demócrata y republicano.

Desde 1979 hasta ahora, la política de Washington ha consistido en desarrollar masivamente sus proyectos militares imponiendo unilateralmente sus puntos de vista, tanto a nivel mundial como regional. El crímen que ha cometido la administración Reagan negociando con Irán ha sido reconocer tácitamente el fracaso de esta política: la utilización de la fuerza no era conveniente, las negociaciones eran necesarias, los compromisos con los adversarios sobre puntos críticos se habían vuelto imprescindibles. Los límites de la potencia americana

Las negociaciones de Reagan con Irán. han constituído un reconocimiento de los límites del poder de los Estados Unidos.

James Petras de los servicios secretos de Washington, han sido barridos los

, publicado en DeEsta lección fue sacada ya hace algún tiempo, cuando la rapida pero desastrosa intervención americana en Líbano en 1982. Se había asistido a un fenómeno semejante en la cumbre de Reikjavik en noviembre de 1986: el casi realizado acuerdo sobre el desarme significó para algunos miembros de la administración Reagan constatar que no podían ganar la partida a los soviéticos (y de hecho corrían el riesgo de que terminara sucediendo lo contrario, teniendo en cuenta las deudas y el déficit americanos).

Igual que en el asunto iraní, las concesiones y los compromisos hechos en Islandia fueron denunciados por los dos partidos como un cambio completo en la dirección histórica de la política americana, cambio que provocaría efectos negativos para gran parte de los intereses americanos, en los Estados Unidos y en

Las críticas de los hombres políticos y la prensa a propósito de la venta de armas a Irán y la cumbre de Reikjavik se orientan prácticamente todas hacia un reforzamiento de la doctrina reaccionaria, de la confrontación militar, del terror de Estado y de la escalada nuclear. Todo esto se ha convertido en un dogma intocable y en el fundamento de las concepciones de política exterior de los dos partidos, de los medios de comunicación y

"intelligentsia" de los años 1980.

La administración Reagan ha caído en

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la trampa de su propio éxito en la propagación de la ideología de la confrontación militar: la coraza ideológica en que se ha situado (y quiza la prisión en la que podrían acabar algunos de sus consejeros) es el resultado de una adhesión servil a la doctrina de "la paz por la fuerza", , que impide toda posibilidad de flexibilidad en la búsqueda de soluciones diplomáticas. El mundo maniqueo del Imperio del bien y del mal que ha sido forjado por los neo-conservadores como base de su política, les ha reducido a elegir entre la fanfarronada para enmascarar su impotencia o los arreglos de bastidores organizados por aventureros.

El éxito fácil que conoció la doctrina militar de Reagan y su influencia sobre los diversos discursos políticos se deben a que se pensó que podía modificar la profunda debilidad estructural que sufre la economía norteamericana. El resurgimiento del militarismo a finales de los años 70 se produjo cuando los hombres políticos occidentales empezaban a preocuparse por los reveses sufridos por el imperialismo en los países del tercer mundo.

Las revoluciones en Indochina, en Angola, en Etiopía, en Nicaragua y, en particular, en Irán significaron un profundo desafío contra la red compleja de Estados dependientes organizada para contener todo desarrollo regional de la revolución Los desgarros en esta red de Estados regionales dependientes se desarrollaron paralelamente al declive de los Estados Unidos tanto en su lugar en la economía mundial, como en su maquinaria estatal, necesaria para las intervenciones milita-

La compleja concordancia de los cambios que se produjeron en los terrenos político, económico y militar, puede resumirse en una palabra: debilidad. Y en el lenguaje de los ideólogos neo-conservadores en voga, lo necesario era "una voluntad de potencia". En los manifiestos neo-conservadores, el voluntarismo y la ideología convergían en una política militarista explosiva y ofensiva. El énfasis se ponía claramente en la capacidad subjetiva de concentrar esfuerzos en la potencia y esta potencia era concebida casi exclusivamente en términos militares.

Una avalancha de artículos propugnando alianzas con dictaduras, nuevos programas de misiles y el crecimiento de los presupuestos militares, aparecieron en los periódicos neo-conservadores y ex-liberales. La paz por medio de la fuerza -la acción por medios militares ha sido el símbolo de todo el régimen reaganianomientras que la política interior se subordinaba a la reafirmación de la dominación mundial. Nada menos que el "sistema mundial", este era el objetivo y la ambición de la estrategia político-militar de los neo-conservadores. Esta política de afirmación de la potencia militar a escala mundial ha tenido resultados muy diversos. Los dirigentes de Estados "autoritarios" tan queridos por Jeanne Kirkpatrick

(nota: especialista reaganiana en política exterior y ex-representante en la ONU) estaban en desgracia cuando los dirigentes reaganianos les cubrían de elogios; pero han podido recuperarse gracias a regimenes de cohabitación cívico-militar. La intervención en el Líbano terminó en una derrota desastrosa, mientras que la de Granada condujo a un nuevo régimen dependiente de los Estados Unidos. Washington ha aumentado sus intervenciones terroristas a gran escala en América Central, en Africa y en el Sur de Asia, pero con resultados poco significativos en el terreno militar y políticamente impopulares.

Washington ha aumentado globalmente los gastos de armamento y ha vuelto atrás sobre los acuerdos de limitación de armamentos (SALT | y II). Ahora amenaza con una guerra espacial y rechaza toda limitación a los ensayos nucleares. Pero los soviéticos han mostrado poca propensión a dejarse intimidar o agotar. Al contrario, han marcado puntos en el terreno diplomático con un cierto número de propuestas de desarme más razonables que las de los reaganianos.

Más en general, el extremismo voluntarista de los neo-conservadores no ha sido capaz de detener la caída tendencial de la economía americana ni el declive de sus posiciones a nivel mundial. Por el contrario, el aumento de los déficits presupuestarios de los EEUU y la reducción de sus cuotas de mercado hacen resaltar las consecuencias enormes de una politica de desarrollo del poderío militar, sin preocuparse por sus costes económicos. Los diferentes niveles de debilidad de la política de los Estados Unidos

En este contexto, cuando la doctrina

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estratégica ha hecho la prueba de su incapacidad para detener el persistente debilitamiento relativo de los Estados Unidos, la administración Reagan ha intentado hacer algunas modificaciones tácticas: por ejemplo, el empleo selectivo de negociaciones en lugar de la fuerza, demostrando así la incapacidad de Washington para imponer una solución. Y precisamente este reconocimiento táctico ha empujado a Reagan a caer en su propia trampa

La cuestión central planteada por los debates sobre Irán, la obsesión que se esconde tras los discursos de los "expertos" / politicastros, es la noción de debilidac Este debate ha sido oscurecido por la confusión de diferentes niveles de análisis hechos por los medios de comunicación y los comentaristas de la izquierda liberal.

Es necesario analizar la idea de debilidad en tres niveles diferentes: el régimen, el mercado y en el terreno histórico mundial. La debilidad de un régimen se mide por la popularidad decreciente de un partido gobernante y de su capacidad para ganar una práxima elección. La debilidad del mercado se relaciona con el declive de competitividad de una economía, sus pérdidas de cuotas de mercado y por su incapacidad creciente para uțilizar el mercado y las relaciones como instrumento

La debilidad histórica mundial se relaciona con el declive histórico a largo plazo de la estructura de producción en la que se basan las posiciones de fuerza generales; también con el declive del poder estatal y de su administración y el ascenso de una nueva clase de forajidos ideológicos, que se mueven entre la política, la universidad, el ejército y el hampa, a puestos cruciales de decisión de la burocracia internacional

La subida al poder de este "casi-hampa" es una causa y una consecuencia del declive del imperio. Así como el industrial es reemplazado por el especulador (los Rockefeller por los Boesky), (nota: Boesky es un negociante condenado recientemente por un escándalo financiero); el hombre de Estado es reemplazado por el aventurero militar, intermediario arribista entre el Departamento de Estado y los círculos del gangsterismo político.

La mayor parte de los reportajes hechos por los medios de comunicación se han concentrado sobre el oportunismo de la administración Reagan, en su intento de conseguir la liberación de los rehenes para elevar su crédito electoral que estaba en baja. Se ha entatizado la debilidad del régimen: las transacciones ilegales han sido analizadas como tentativas de ganar electores. Los medios de la izquierda liberal han destacado las mentiras de Reagan y las leyes que han sido violadas, y se han extendido sobre el sentido pro• fundo y la influencia creciente de la ilegalidad en la vida política democrática.

Este análisis permite en efecto clarificar hasta qué punto la estrategia militar imperialista erosiona la vida política democrática. Pero no permite comprender los imperativos estructurales profundos a que responde esta estrategia. Paradójicamente las críticas hechas a la política de Reagan en Irán reafirman la justificación de la política de terror militar: Reagan es castigado por haberla infringido.

El segundo nivel de análisis de la debilidad de los Estados Unidos se refiere a la toma en consideración del papel declinante de los Estados Unidos en la economía mundial. En este aspecto algunos neo-conservadores, de dentro y de tuera del grupo Reagan, han intentado introducir una cierta flexibilidad y un cierto realismo en la afirmación del poder militar.

El orígen de esta necesidad de una política más matizada es la toma de conciencia creciente de un aislamiento en la política mundial, en particular respecto a las fuerzas no comunistas e incluso anticomunistas que han aparecido bruscamente sobre la escena política en zonas cruciales de la economía mundial. Las fuerzas islámicas de Irán son un ejemplo de este anti-americanismo no comunista.

Los neo-conservadores que han permanecido atentos a la significación de tales desarrollos son conscientes de que un "contra-terror", al estilo de Israel, es ineficaz y contraproducente para ganar influencia sobre el mercado mundial. Contrariamente a Israel, los Estados Unidos no se benefician de un rico bienhechor para subvencionar su aislamiento económico y sus aventuras militares.. Asímismo una economía compleja como la de Estados Unidos no puede contentarse con jugar el papel de suministrador clandestino de armas a regímenes poco atractivos.

Una parte de los conservadores pragmáticos. desean salir de la mentalidad del bunker de terror impuesto por el ala dominante de los neo-conservadores, rendida de admiración por la estrategia israelita. Les gustaría tejer nuevas relaciones con regimenes no comunistas que por ahora les son hostiles. Y el principal recurso de que disponen hacia ellos está constituido por el único sector que los reaganianos han conséguido hacer crecer: la tecnología militar.

La principal región que presenta interés económico para los pragmáticos es Oriente Medio, región caracterizada a menudo por los neo-conservadores como un hormiguero de terroristas. Después de haber hecho salir, o intentado hacerlo, a los europeos de esta región por la campaña anti-terrorista, los conservadores pragmáțicos ven una excelente ocasión para hacer de nuevo su entrada, principalmente por medio de palancas políticas constituídas por el suministro de armas y de tecnología.

Careciendo de medios para imponer un real boicot a los Estados "terroristas" incapaces ya de hacer respetar una conducta "responsable" a los aliados europeos, estos conservadores no tienen escrúpulos para tomar la iniciativa de regresar a un mercado crucial. Así esperan re-

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RALY OBS-PEACE-JUSTICE constituir la red regional pro-americana de comienzos de los años 70: Israel-Irán-Arabia Saudita.

Cuando los conservadores pragmáticos convencieron al núcleo reaganiano en el poder de que exploraran esas posibilidades por medio de la venta clandestina de armas a Irán, los neo-conservadores más ideológicos gritaron escandalizados, apoyados, paradójicamente, por los neo-liberales oportunistas de derecha. La mayor parte de las críticas hechas a Reagan a este respecto, al margen de las que se refieren a la ilegalidad de las operaciones. se han situado objetivamente en posiciones doctrinarias a la derecha de la actual administración. Y fueron a menudo los demócratas quienes gritaron más fuerte en defensa de la linea dura militarista anti-iraní contra la línea conciliadora de los conservadores pragmáticos que se mueven por los subsuelos de la Casa Blanca. ¿Cómo explicar el declive de la hegemonía americana?

Este tipo de explicaciones permite poner en primer plano los intereses regionales y el atolladero a que conduce la estrategia militar cuando se la utiliza para resolver problemas económicos. Sin embargo, no permite analizar los cambios subyacentes que se producen en la estructura del capital americano y no destaca los particulares caracteres humanos que, cada vez mas, encontramos en los puestos de decisión cruciales en el aparato de Estado. El análisis debe ser a la vez más amplio y más preciso.

El declive de la economía americana es evidente desde hace más de 10 años, a pesar de que Washington haya reconstruido las bases políticas y militares de afirmación de su poder a escala mundial. El problema es que los medios militares sólo pueden tener un débil efecto sobre las fuerzas que están socavando la hegemonía de los Estados Unidos. Las fuerzas productivas de los aliados capitalistas, como Japón, no pueden ser conjuradas con nuevos sistemas de armas nucleares Tampoco los gobiernos revolucionarios pueden ser fácilmente derrocados por

Un ejército cada vez más poderoso no cambiará gran cosa, principalmente porque la pérdida de hegemonía de los Estados Unidos se debe menos a los enemigos exteriores o a los países competidores, que al hundimiento propio del capitapitalismo americano.

El capital industrial ha sido reemplazado por el capital artificial. nanciero ha llegado a ser más importante que la producción. Y puesto que el pital industrial productivo decrece respecto a la riqueza americana global; la mayor parte de los dólares es absorbida por los gastos del Estado y los mercados de cam-

VETERANS SPEAKE

CONTRA AID -N

bios y valores son controlados por especuladores más que por empresarios que produzcan algo concreto, la política exterior americana está cada vez nos en manos de los representantes de las grandes firmas capitalistas y cada vez más en las de una nueva capa que se ha mostrado incapaz de elaborar unas alianzas y una política que facilite el crecimien-

Con el declive del capital productivo, la motivación del Imperio: el dominio de los recursos productivos, cambia. El sistema de informaciones secretas, creado para ser el instrumento del capital, adquiere cada vez más una autonomía institucional. El crecimiento del aparato de represión, en una época de declive de la hegeaumento de la utilización del terror de Estado, ha creado una nueva coyuntura histórica y ha hecho aparecer un nuevo tipo de hombre político: el aventurero militar como consejero del Presidente, el granuja ideológico y político como subsecretario de asuntos latino-americanos. North (nota: el teniente-coronel Oliver North del Consejo Nacional de Seguridad es el arquitecto principal del plan secreto para suministras fondos a los "con-

Ha sido despedido despúes) y sus semejantes representan la nueva ética de la vida política, la de los lumpen-inte-

El estilo de los lumpen es la utilización de argumentos baratos para justificar su

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WE'RE USING ALL AVAILABLE LANDS TO DEAL WITH SOUTH AFRICA...

dogma ideológico, substituir la razón por el vitriolo, y lanzar una campaña demonológica para hacer pasar su política terrorista y militar ilegal.

El auge del capital especulativo y la baja del capital productivo en la economía está basada en el mismo tipo de estrategia y aventureras, ilegales y clandestinas tan características de los lumpen-intelectuales que gravitan el el mundo tenebroso entre la Casa Blanca, las pistas de aterrizaje de la jungla de América Central y los contras traficantes de droga. El matrimonio entre los especuladores y los lumpen-intelectuales no es una coincidencia. Hay muchos lazos entre ellos desde el punto de vista de su origen social, de sus ambiciones, de su amoralismo político y de su fanatismo.

La ideología de los neo-conservadosuministra un barniz a la sed de poder y de riqueza tan extendida entre estos marginales que buscan ascender, y que todos los medios son buenos para alcanzar la cima. Estar en la cima es una justificación en si misma, las ideas y los valores no sirven más que de permanecer en ella. Y el hampa se convierte en algo aceptable, las gentes "bien" se unen a él.

Los resentimientos y la sed de poder de estos marginales transformados en actores políticos, Vosetschian por los merecis y el respeto de las leyes establecidas, se unen en un credo que transforma la política cotidiana en una búsqueda del poder personal. Los lumpen-intelectuales transtormados en políticos han pasado revista a todas las convenciones y leyes internacionales de las que se burlan. He aquí lo que se puede encontrar en su tarjeta de visita: desvíos de aviones en la región del Mediterraneo; bombardeos aéreos de civiles en Libia; ataques terroristas continuos en Nicaragua; sostén mercenario de Africa del Sur en Angola; sostén en dinero y en armas a Pol-Pot en la frontera de Kampuchea; armas a los integristas iraníes; ayuda masiva al aparato de Estado terrorista en El Salvador; apoyo político y económico a la devastación de Libano por Israel.

Islámicos, stalinistas, sionistas, racistas, terroristas: todos han recibido el apoyo de los neo-conservadores en el curso de estos últimos años. Tratándose de un grupo con reputación de dogmático, hay que apreciar su eclecticismo ideológico en la elección de aliados terroristas. Lo que pasa es que no se trata de un problema de ideologias sino de poder. › Así como los interese/-s económicos,") los criterios ideológicos juegan cada vez menos papel en la definición de là política, La incapacidad para escoger aliados "ideológicos" así commo la necesidad creciente de apoyar su política sobre el terror no son mas que el reflejo del fin de la hegemonía de los Estados Unidos y del deterioro de su posición como potencia político-militar capaz de asegurar sus intervenciones en el exterior.

El ascenso al poder de estos "Rasputin" de los tiempos modernos, la banalización del terror, la tendencia creciente a sumergir la ideologia en un torrente de transacclones irregulares, tales son las características de esta fase crítica del declive de la potencia americana. Un imperio de capital artificial

El declive de los Estados Unidos como gran potencia industrial se caracteriza por el giro espectacular de su economía hacla actividades especulativas. Hoy sobre el mercado bolsista el índice Dow-Jones rompe el techo de los mil puntos, mientras que las fábricas, cierran por todas las partes, los déficits comerciales alcanzan nuevos records y los Estados Unidos se convierten en el mayor deudor del mundo. Cada vez más los lazos de los Estados Unidos con el mundo exterior se hacen por intercambios de papel más que de mercancías: los financieros internacio-

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nales, sus agentes locales y los especuladores compran y venden documentos

La política exterior de los Estados Unidos tiene un carácter cada vez más militar, a medida que su contenido se vacía de los intereses res que le correspondería defender. En el pasado los intereses económicos exteriores eran la razón de ser de la política militar de los Estados Unidos. Los aliados eran los que sostenian los intereses generales de las grandes firmas americanas, los enemigos los que intentaban restring!r su expansión. Los aliados eran mantenidos en orden por presiones diplomáticas y económicas; los enemigos eran desestabilizados por operaciones secretas, o en último extremo por intervenciones militares directas.

Las decisiones políticas reflejaban un cálculo a largo plazo de las ventajas e inconvenientes y tenía en cuenta el costo elevado de las operaciones militares. Hoy bajo la dirección de los lumpen, las decisiones políticas se toman por razones mucho más vagas, justificadas a posteriori por medio de un dogma ideológico o por abstracciones vacías de sentido:

En Washington, los políticos de hoy representan la unión de una capa de aventureros políticos, de arribistas y de funcionarios establecidos convertidos a una visión d el mundo que se puede caracterizar como una política sin límites de guerra sin fronteras". Describen sus actividades, con un aire de cierto fastidio, como "muy especialistas", sean verdaderammente secretas sino porque esta jerga les permite reivindicar una legalidad ficticia. Una gran parte de sus iniciativas en este terreno sigue una lógica de poder personal más que una lógica de intereses económicos claramente definidos. Los actos de violencia ilegales son decididos en nombre de una persona o de un servicio que ejerce un der. Su justificación es que los funcionarios que deciden encarnan la voluntad

Sorprende en el caso iraní las pocas discusiones que ha habido sobre la base de la política terrorista de los Estados Unidos. Las revelaciones de los medios de comunicación y las audiencias hechas en el Congreso se han concentrado en primer lugar en las cuestiones de procedimiento y de legalidad formal respecto a la actividad de la administración. La responsabilidad de ésta no sería haber seguido una política de terror masivo en caragua, sino solamente haberlo hecho en un breve y particular periodo, durante el cual el Congreso había ordenado la suspensión de toda ayuda directa de los Estados Unidos a los terroristas

Este estrecho punto de vista revela hasta que punto la ideología del terror ha impregnado la cultura política. Sus principios son aceptados por los dos partidos, por el Congreso y la presidencia, por los comentaristas . de los medios y los ideólogos del régimen. Difieren solamente sobre la forma en que esta política debe ser aplicada. Y frecuentemente estas diferencias responden a ínfimos objetivos electoralistas.

No se toma en consideración el contexllan estas acciones, es decir, el declive de los Estados Unidos en el mundo y la militarización de la política exterior que entraña. La hegemonia se basa en una superioridad económica y política que es secundada por el poderío militar. Pero ya no existe la base de un a tal hegemonía de

Muchos países ya no dependen de la expansión económica americana para su propio crecimiento y reproducción. La nueva lógica de la economía mundial se basa sobre el establecimiento de múltiples centros financieros y de una gran diversidad de los mercados. Esto significa inevitablemente una erosión continua de las posiciones americanas.

La respuesta de Washington a este giro de la posición de los Estados Unidos, que se produjo a finales de los años 70 fue la de reemplazar una política hegemónica por una política de dominación militar a escala mundial. A la dominación militar se le atribuía la capacidad de com-

FIRE EXIT

KEEP CLEAR

ATALL TIMES

pensar la pérdida de influencia económica. Según esta concepción la relación entre la política, la diplomacia, la economía y lo militar debía ser invertida en relación con la del periodo de hegemonía: la fuerza debía traer consigo la sumisión, provocar negociaciones y los aspectos políticos ¡y económicos debían seguir, agregándo-

Esta concepción definía las relaciones de los Estados Unidos tanto a nivel mundial como regional. Se lanzó una nueva carrera de armamentos para comprobar la eficacia de una política militar que sometería a la Unión Soviética a la voluntad

A nivel regional, Washington se encontró confrontado a la aparición de una gran variedad de movimientos revolucionarios que no estaban ligados a la URSS y que reflejaban toda una gama de ideologías y de estilos políticos. La reacción de Was-. hington fue la elaboración de una ideología globalizante que debía eliminar estas diferencias y justificar una ofensiva militar inmediata contra todos a la vez. El "terrorismo" se unía al comunismo como razón de ser fundamental de las acciones militares, englobando los Estados y los movimientos nacionalistas, integristas islamicos y marxistas no-soviéticos.

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*La estrategia militar respecto al tercer mundo no consistía únicamente en defender a países o regimenes existentes por medio del suministro de material de represión, sino en derrocar a regímenes existentes por acciones violentas: acciones directas e inmediatas como en Granada o en Libia, o a largo plazo como en Nicaragua, Mozambique o Angola. La lógica del terror de Estado

Se dio libre curso al voluntarismo de la derecha, para comprometerse en una es-

"zona de fuego a discrección". El sistema no impuso límites a los neoconsevadores para aplicar su política de violencia de Estado. Los hombres de negocios respetables aceptaron la política de terror. Los funcionarios y los diplomáticos cooperaron y cohabitaron con el hampa político compuesto por los mercelos aventureros, los escuadrones de la muerte, los traficantes de droga reclutados y financiados por los ideólogos neo-conservadores.

En lugar de detener la caída de la hegemonía americana, la concepción y la práctica militar la acentuaron. Pero en el mundo neo-conservador de la guerra ideológica, las deudas y los déficits importan poco en comparación con una ocasión de abrir un nuevo frente terrorista en Costa Rica, prolongar la guerra en Afganistán, consolidar las bases militares de Savimbi en Angola.

Para los neo-conservadores, todo esto representa el "mundo real". La eficacia de la guerra terrorista es el único criterio de apreciación de la política exterior. Las cuestiones "reales" son encontrar medios de financiación y suministros, aumentar las entregas de armas a la "resistencia" a los "combatientes de la libertad", a los canallas del tercer mundo

A fin de cuentas esta alianza entre los representantes respetables de los intereses de las grandes firmas y los lumpen-intelectuales, los aventureros militares, los ideólogos arribistas con su hampa de terroristas, asesinos y truhanes, no es más que una alianza oportunista. Los aventureros y los ideólogos tienen un poder formidable en el aparato de Estado Pero no tienen base de apoyo real en el mundo de negocios o incluso en las instituciones gubernamentales permanentes. Su trabajo con el hampa los expone a escándalos públicos.

Si estalla el escándalo, los aliados respetables pueden siempre negar su participación: la operación terrorista era una estupidez, no era aprobada oficialmente. Los que están en primera línea en las acciones terroristas pueden entonces ser sacrificados. O

RUSTUNG