Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El sistema monetario europeo

· Inprecor n.º 55, septiembre de 1987 · pp. 11-15 · 3.241 palabras

Finalmente, el 12 de enero los ministros de los doce llegaban a un acuerdo... cojo. El marco alemán y el florín holandés se revaluaban un tres por ciento, el franco belga y luxemburgués un 2% y Francia rechazaba hacer bajar su moneda. «Por razones políticas, Francia no ha querido devaluar su moneda al mismo tiempo que se revaluaba el marco. Es un error económico que antes o después se pagará», estiman los banqueros alemanes (ver Le Monde del 1

De hecho, apenas firmado el acuerdo, nuevamente está amenazado por el descenso del dólar, que se ha reanudado con más fuerza, provocando el despegue del marco y del yen, a pesar de la intervención de los bancos centrales.

Economía

EL SISTEMA MONETARIO

EUROPEO

de enero de 1987). La economía capitalista es una economía monetaria. La producción es una producción de mercancías: casi todo lo que se produce debe ser vendido. La venta es un intercambio de mercancías por dinero. La economía capitalista es una economía internacional. El mercado mundial está estructurado en economías nacionales, cada una de las cuales tiene su propia moneda. La moneda, tanto o más que el ejército, es signo de soberanía nacional. Estas monedas nacionales se ajustan unas con otras en un sistema monetario internacional. En consecuencia, el funcionamiento de la economía capitalista depende estrechamente de la solidez relativa y del funcionamiento de este sistema. Auge y decadencia del dólar

Hasta la Primera Guerra Mundial, el auge del capitalismo se manifestaba especialmente en la estabilidad del sistema monetario internacional basado en el patrón-oro. La mayor parte de las grandes potencias capitalistas tenían monedas nacionales convertibles en oro. La libra esterlina, divisa de la principal potencia imperialista de la época, Gran Bretaña, estructural del capitalismo

Ernest Mandel mundial abierta en 1914 se reflejó en la crisis del sistema monetario ințernacional. Uno tras otro, los países fueron abandonando el patrón-oro. Ninguna moneda nacional podía sustituir el papel del oro para el conjunto de los países. El mercado mundial se segmentó en distintos sectores regionales, cada uno de los cuales tenía su moneda de referencia. El comercio mundial se contrajo. La producción tendió a estancarse o a bajar.

La crisis del sistema monetario internacional estaba estrechamente ligada a la exacerbada competencia inter-imperialista, es decir, a la ausencia de hegemonía de una potencia imperialista. Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, esta situación se resolvió provisionalmente. En el mundo capita-

Estados Unidos emergieron como potencia industrial y militar domi-

Su supremacía financiera correspondía a esta hegemonía económica y

El sistema monetario empezó a funcionar en base a un patrón dólar-oro, el Gold Exchange Standard. El dólar era tan sólido como el oro, convertible en oro. Servía como moneda de reserva a todas las demás monedas. En ese momento el sistema monetario internacional era relativa-

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NOTAS; (1). Los acuerdos adoptados en la Conferencia de Bretton Woods en 1944 sentaron las bases del sistema monetario internacional de la post-guerra y, especialmente, decidieron la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero también establecieron que el dólar era desde ese momento la única moneda convertible en oro. (2). A este respecto ver el artículo de Ernest Mandel, publicado en INPRECOR n° 51.

mente sólido. El comercio mundial conoció un amplio auge estimulando la expansión de la producción material. Un cuarto de siglo de crecimiento económico acelerado, una "onda larga expansiva sustituyó al largo período de casi estancamiento que se había desarrollado entre 1913 y 1940

Pero la hegemonía americana no podía ser eterna. Se ha visto debilitada por el alza espectacular de la potencia, primero industrial, después financiera, de los vencidos de la Segunda Guerra Mundial, Alemania Occidental y Japón, y también, en menor medida, de las potencias europeas menores.

El avance logrado por los Estados Unidos en materia de productividad industrial del trabajo ha sido gradualmente erosionado. La parte del comercio americano en el mercado mundial ha comenzado a reducirse. Las exportaciones europeas y japonesas de capitales han ido viviendo poco a poco un auge paralelo al de las exportaciones de sus productos industriales. Las multinacionales han dejado de ser esencialmente americanas. Ahora son europeas o, sencillamente, alemanas, británicas, suizas, trancesas y Japonesas, al mismo nivel que americanas y canadien-

Los Estados Unidos han sufrido un déficit crónico de su balanza de pagos. Las reservas de oro depositadas en Fort Knox se han derretido como nieve al sol. América no ha podido conservar la convertibilidad del dólar en oro. Esta fue suprimida entre 1969-1972. El sistema monetario internacional establecido a finales de la Segunda Guerra Mundial, el llamado sistema de Bretton Woods(1), se desmo-

El dólar ya no era "tan bueno como el oro". Un desorden creciente, una progresiva inestabilidad como la que se produjo en el período de entreguerras, se instaló en los cambios entre divisas, produciéndose una sucesión de variaciones de los índices de cambio de las monedas entre

Esta inestabilidad y esta inseguridad favorecen a la especulación respecto a la producción, así como las inversiones a corto plazo, incluso las evasiones cotidianas de capital, lo cual actúa contra las inversiones a medio y largo plazo, decisivas para la mejora y expansión de la producción. El resultado es un reforzamiento de las tendencias a la baja del índice de crecimiento económico y el estancamiento de la producción material.. Hemos pasado de una "onda larga expansiva" a una "onda largà depresiva" que comenzó a finales de los años 60: Todavía dura y seguirá por largo tiempo. Presenta muchas analogías con el período de en-

Al igual que la naturaleza, la economía capitalista tiene horror al vacio. La decadencia del dólar ha estimulado la subida de otras divisas, sobre todo el marco alemán (DM) y el yen japonés, como monedas internacionales. Intercambios y empréstitos internacionales, obligaciones emitidas por firmas privadas, entidades mixtas o estatales, se expresan en estas monedas. Cada vez más transacciones se realizan en ellas, que de este modo, se convierten en monedas de reserva de otras monedas nacionales(2). A la búsqueda de un sustituto del dólar

No obstante este ascenso ha sido muy modesto. Actualmente afecta como mucho al 10 ó 15% de los movimientos de mercancias y capitales en el mercado comparable al de los Estados Unidos durante el período 1940-1970, o al de Gran Bretaña durante el período 1850-1890. No hay hegemonía industrial y militar alemana o japonesa para sustituir a la hegemonía americana. Por lo tanto no es ni material ni políticamente posible que el marco o el yen. cumplan un papel idéntico al que cumplió el dólar durante la larga fase expansiva posterior a la Segunda Guerra Mundial

A primera vista la situación parece diferente si en vez de considerar a Alemania Occidental o Japón por separado nos referimos a los 6 países que originariamente constituyeron la Comunidad Económica Europea (CEE), la RFA, Francia, Italia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, o incluso los doce países que forman parte de ella en la actualidad, es decir, los países fundadores más Gran Bretaña, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Portugal y el Estado español. En el mercado mundial de mercancías y capitales estos países ocupan una posición similar a la de los Estados Unidos a finales de los años 50 y a principios de los 60. Teóricamente podrían crear un nuevo soporte monetario del comercio mundial y remediar parcialmente la inestabilidad monetaria crónica.

Decimos "parcialmente" porque, incluso si hubiera una moneda europea común y una estabilidad monetaria real en Europa, las relaciones de esta moneda con el dólar, por una parte, y con el yen por otra, y más aún sus relaciones con las divisas de las principales potencias semiindustrializadas del tercer mundo (Brasil, Méjico, Corea del Sur, Taiwán, Sudáfrica,...) seguirían sometidas a fuertes fluctuaciones en función de las exigencias de la

Esto explica la constante presión que desde hace años se ejerce en favor del surgimiento de esta moneda europea, a la que ya se le ha asignado un nombre, el ECU, y un principio de existencia, en los confines entre lo real y el ectoplasma.

Ademas, la emergencia del sistema corresponde también a la tendencia a la consolidación del propio Mercado Común. Expresa el deseo de los grandes trusts, monopolios, multinacionales y bancos con propietarios principalmente

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europeos, de que sus intereses en el mercado mundial, frente a sus competidores americanos, japoneses,... estén defendidos por una potencia estatal mejor que lo hacen los Estados-naciones, manifiestamente inadecuados para las actuales formas internacionales de organización de la producción y de las finanzas capitalistas. Surgimiento y dificultades del Sistema Monetario Europeo

Pero resulta que las mismas condiciones que favorecen el nacimiento del ECU y del SME, limitan al mismo tiempo su extensión, su campo de aplicación y su

Y hemos dicho que la existencia de una moneda, de una divisa autónoma es uno de los signos principales de la soberanía nacional en el marco de una economía mercantil, una economía de mercado. No hay que interpretar el término "signo" en sentido simbólico, ideológico, ni siquiera como expresión de la "voluntad" de una clase poseedora. Se trata ante todo de un-fenómeno material de potencia, de poder económico y político de un estado, es decir, de su clase dominante o de sus clases dominantes. Para que una moneda

CHANGES

BATE INIS

sea una moneda de verdad hace falta que haya un estado de verdad capaz de defenderla con todos los medios necesarios: reservas de cambio, sistema aduanero, política comercial única con respecto a competidores extranjeros, control de cambios que pueda perturbar tuertemente o incluso obstaculizar salidas de capitales, etc. Esto implica que haya un Banco central único, por tanto una política económica, financiera y social única y, en consecuencia, un gobierno real

Ahora bien, el Mercado Común no dispone de ninguno de estos instrumentos y de un verdadero estado, salvo el sistema aduanero común y algunos jirones de seudo-poderes en terrenos anexos como la política agrícola e industrial "común" y ello sólamente en ciertos aspectos. La CEE no es todavía un verdadero estado, una verdadera federación. Es un casi-estado, un semi-estado, algo intermedio entre un estado y una simple alianza entre estados, una confederación en el sentido más amplio del término. Y el status del ECU refleja punto a punto este status híbrido y particular de la CEE

Los países miembros del Mercado Común y ante todo el más poderoso de ellos, la RFA, ni han querido ni se han atrevido a poner en común sus reservas

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de cambio. En consecuencia no han creado una verdadera moneda común. Cada uno de los doce países conserva su moneda nacional. De momento, el ECU no es más que una unidad de cuenta europea: European Currency Unity, ECU, conforme a su nombre inglés

El sistema monetario europeo no suprime las fluctuaciones de los índices de cambio entre los doce países miembros de la comunidad europea, simplemente limita la amplitud de estas fluctuaciones a un 2,25%.Y estalimitación no afecta más que a siete divisas: el marco alemán, el florín holandés, el franco francés, co belga-luxemburgués, la lira italiana, la corona danesa y la libra irlandesa. Además, Gran Bretaña, el Estado español, Portugal y Grecia no forman parte del SME. En consecuencia las fluctuaciones de los índices de cambio en el marco del SME simplemente se hacen un poco más difíciles, es decir, se retardan. cuando los bancos centrales deben comprar demasiadas divisas extranjeras u oro para mantener las diferencias de paridades en un límite comprendido entre el 2 y el 2,25%, terminan por rendirse a la evidencia y entonces se realiza un ajuste de los índices de cambio, incluso, en el seno del SME. Desde la creación del SME en

ACHAT

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A PERO, !/TENGO WHABRASE HAMBRE!!! • VISTO.! 1979 ya ha habido 11 y aún se espera un doceavo durante este año.

El ECU no es una verdadera moneda, es una simple media de las siete monedas que, por su parte, siguen siendo monedas verdaderas en la medida en que los estados que las emiten siguen siendo verdaderos estados y la competencia entre las clases capitalistas que dominan dichos estados sigue siendo una verdadera

Pero por otra parte, sería erróneo suponer que el ECU está condenado a permanecer como simple unidad de cuenta. Empréstitos internacionales se emiten actualmente en ECUs. Esta casi-moneda ya se ha convertido en instrumento monetario para el movimiento internacional de

Menos estable que el marco alemán, el franco suizo o el florín holandés, es más estable que el franco francés, la lira italiana o la libra esterlina británica, y también más que el dólar americano y canadiense. En consecuencia, todo un sector de capitalistas internacionales tienen interés en que se diversifiquen las funciones y los usos del ECUs.

Este es también el interés de los capitalistas germano-occidentales. Ya que si el ECU en tanto que media de las siete divisas, es menos sólido que la más fuerte de ellas, el marco alemán, el empleo acrecentado del ECU reduce las presiones sobre el marco para que cumpla una función internacional, y reduce por tanto los riesgos de especulación sobre él, es decir, los riesgos de crisis monetaria en la (3). Ver el artículo de Ernest Mandel "La espi- Por esta razón existe una tendencia al ral infernal de la deuda externa", publicado en reforzamiento del SME, es decir a la transINPRECOR n° 21.4 del 14 de abril de 1986. formación del ECU de una casi-moneda

LACULPA LA /TIENENESOS TERCERMUNDISTAS, QUE LES METEN COSAS RARAS EN LA CABEZA PLANTO en moneda real. Para que esta tendencia se haga realidad, es necesario tener en común una parte de las reservas de cambio de los siete países miembros del SME y de los países que podrían adherirse en el futuro. Esto precisa el riesgo que correrían los más ricos, especialmente la

Cualquier déficit acrecentado de la balanza de pagos de Francia o Italia -o mañana de Gran Bretaña- serían parcialmenté corregido por el oro y los dólares o yens que son hoy propiedad de la RFA y de

El signo externo del éxito del ECU sería la amplitud de las facturas de importaciones y exportaciones de los países miembros del SME extendidas en ECUs, y no en dólares o marcos alemanes, yens, libras esterlinas, francos franceses, etc. Las dos fuentes de la actual crisis monetaria

La crisis monetaria actual, de la que los reajustes de índices de cambio en el seno del SME del 12 de enero de 1987 son sólamente una de sus últimas expresiones, se atribuye en general a la inestabilidad crónica del dólar, es decir a la baja a largo plazo del dólar, a pesar de alzas espectaculares como la de 1983-84. Esto, evidentemente, no es falso.

Más en particular, el alza súbita de enero de 1987 en los mercados de cambios fue causada por la baja del dólar que incitó a los especuladores de divisas a comprar masivamente marcos alemanes y florines. Esto produjo un alza de los cursos de estas divisas, no sólo en relación al dó-

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lar sino también respecto al franco fran= cés, y un incremento de tensiones en el seno del SME

La economía americana está aquejada de una protunda debilidad estructural, debido a la desaparición de sus ventajas en materia de productividad, no sólamente industrial sino también agrícola, frente al trigo argentino y a la soja brasileña, entre otros productos. De ahí proviene el déficit crónico de la balanza comercial americana, que actualmente es del orden de 200.000 millones de dólares por año, y el creciente endeudamiento de los Estados Unidos en relación al extranjero y ante todo en relación al. Japón y a la Europa capitalista. Recordemos que este endeudamiento supera al del conjunto del Tercer Mundo respecto a los países imperia-

Este endeudamiento de los Estados Unidos sólo puede ser cubierto en la melida que los acreedores japoneses y eu opeos acepten detentar créditos a Estados Unidos, en forma de obligaciones, certificados de tesoro, depósitos en las bancas americanas, etc., emitidos en dólares. Sólo lo harán si el rendimiento de estos créditos es superior al rendimiento de los haberes establecidos en marcos alemanes, francos suizos, ECUs, yens, etc. Esto exige pues un índice de interés más elevado en los Estados Unidos que

Pero semejante índice de interés elevado favorece las inversiones parásitas en las plazas financieras americanas, la especulación y la acumulación a expensas de la inversión productiva. Perjudica por tanto el crecimiento de la productividad americana, así como la competitividad de su industria y su agricultura y acrecienta de este modo a la larga el déficit de la balanza comercial, es decir la necesidad de créditos extranjeros. Manifiestamente, la economía capitalista americana está metida en un círculo vicioso.

Por otra parte, para combatir el déficit del comercio exterior, la burguesía americana intenta hacer bajar el indice de cambio del dólar. Desde primeros de 1986 la cotización del dólar ha bajado un 40% respecto al marco aleman y al yen.

Esto ha favorecido algo las exportaciones americanas pero apenas si ha reducido las importaciones, que son estimuladas por la expansión monetaria y la inflación, y también en el mercado interior americano, por el crecimiento de los gastos militares y el enorme déficit puestario que llevan consigo. Pero, de rebote, una baja del cambio del dólar significa una enorme pérdida del capital para los acreedores extranjeros de Estados

Por esta razón éstos exigen en compensación una "prima de riesgo de

", incluída en el índice de interés de las inversiones en dólares. Es decir, exigen una vez más una elevación de los índices de interés en los Estados Unidos.

Y todo esto, sin hablar de la incidencia que tiene sobre el dólar el endeudamiento del Tercer Mundo y el de la economia privada americana: en total, i8 billones de dólares de deudas emitidas en dólares!. Los riesgos de quiebra son manifiestos.

Pero sería un error considerar que el desorden monetario actual es simplemente resultado de la crisis del dólar y del endeudamiento del Tercer Mundo. También tiene sus fuentes propias en Europa capitalista y mañana las tendrá en Japón.

La estabilidad del SME es función de la estabilidad de sus países miembros. Se puede aplicar perfectamente la ley de la cadena: una cadena aguanta tanto como su eslabón más débil.

Ahora bien, no faltan eslabones débiles en el seno de la CEE. La decadencia industrial de Gran Bretaña esla causa fundamental de las dudas de Margaret Thatcher para adherirse al SME. Francia e Italia siguen viviendo real o potencialmente un grave déficit de la balanza comercial por no hablar de su déficit presupuestario crónico y pronunciado. El Estado español tiene un índice de paro superior al 20%. Francia está expuesta a una nueva crisis social. Y si bien la RFA y Japón parecen tener una buena salud monetaria, el alto cambio del amrco alemán y del yen amenaza con convertirse en un factor de inestabilidad económica. Estos dos países dependen altamente de sus exportaciones El alza del índice de cambio de su divisa nacional es una amenaza para estas exportaciones. Ya ha precipitado al Japón en la recesión. Mañana puede tocarle a la

La disparidad de situaciones económicas internas y externas y de situaciones sociales de las principales potencias imperialistas miembros del SME es también una de las componentes de la inestabilidad monetaria internacional. En su base encontramos un desarrollo desigual y combinado de las diferentes potencias imperialistas, es decir una exacerbación de su competencia. Y la exacerbación de la competencia interimperialista, que engloba también a los países del Tercer Mundo, es producto fundamentalmente de la acentuación de la larga depresión económica del conjunto de la economía capitalista internacional.