Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

La otra colonización

· Inprecor n.º 54, mayo de 1987 · pp. 38-42 · 2.457 palabras

No es nada habitual que una película de aventuras de masas exponga al gran público una cuestión histórica olvidada, salvo raros especialistas.

NOTAS: 1). Mission (La misión), película de Rolan loffe, con Robert de Niro, Jeremy Irons Rojo, Ruy Guerra. (3): Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, editorial.

LA OTRA COLONIZACION

(De la película "La misión"

a las misiones jesuítas del Paraguay) Este es el caso de la película "La misión'(1) El tema de La misión resume la historia de lo que se ha convenido en llamar "República jesuíta Paraguay", aunque ésta nunca fue un Estado reconocido como tal y aunque la localización del fenómeno se extendiera sobre una zona mucho mayor que el actual Paraguay, englobando Uruguay y una amplia zona de la Argentina actual, particularmente la provincia que aún se llama Misiones.

Por supuesto, como siempre sucede, la película se toma libertades con la historia; pero ésta fue tan prodigiosa que la realidad del pasado en el caso de la película "Aguirre, o la mente la ficción actual. Aunque los jesuítas no trepasen descalzos las prodigiosas cascadas de los rios, solos y armados con una simple flauta, no por menos heróica su evangelisembrada de mártires y... utilizando la música como medio de se-

Los espectadores poco enterados ne pueden imaginarse que las "Misio.

"Reducción" del Paraguay agruparon a cientos de miles de personas, organizadas en comunidades agrícolas y artesanas que vivían en bocadura del río de la Plata en 1680. Pero cuando, en 1750, España y Portugal firmaron un tratado dejando al segundo el territorio situado al este del Uruguay donde había siete "reduclos jesuítas hicieron oidos sordos a las órdenes del rey de España de abandonar estas misiones y retirarse con sus indios, unos treinta mil, al otro lado del río: Seis años más tarde, dos ejércitos, uno español y otro portugués, entraron en el pais para nacer ejecutar el tratado. Se encontraron frente a ellos a indios y jesuítas, en tortificaciones provistas de cañones.

Michel Lequenne Estos fueron vencidos, quemaron las "reducciones" y pasaron a la guerrilla, llamando a la confraternización a los auxiliares indios de las tropas reales, lo que supuso muchas deserciones, huelga de porteadores, talas masivas de árboles. Las tropas portuguesas debieron retirarse y, cuatro años después, el acuerdo de fronteras fue revocado, devolviendo el territorio a Espa-

La extraña verdad es que los jesuítas realizaban allí una colonización pacífica, única en su género, que merece recabar la atención de militantes e historiadores. Tres sistemas de colonización, una de ellas utópica

Las características del inicio de la colonización de América no son "socialmente puras". Se puede distinguir cuatro fuerzas entremezcladas y tres

La colonización "feudal" pretende esencialmente (metales preciosos sobre todo) para servir a los objetivos estratégicos europeos y se basa en atribuir feudos (las encomiendas) a sus soldados, con la propiedad al mismo tiempo sobre tierras y habitantes, mas como es clavos que como siervos. Desde principio, esta forma de colonización está mezclada con la "burguesa", de modo inextricable. De hecho, burguesia, entonces comercial, se puede decir que el descubrimiento de América no habría sucedido tan pronto. Pero como la coIonización coincide con el auge de las monarquías centralistas, llamadas absolutas, la burguesía opera bajo su protección y las diversas formas de servidumbre y esclavitud ticadas a la vez por burgueses y feu-

En las márgenes de esta coloniza-

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ción principal indiferenciada, hay una vanguardia militar. una sentido Por chusma, los bandidos de todos los bajos fondos de Europa, nobles y plebeyos, saqueadores y asesinos, caderes de esclavos. como en la provincia brasileña de Sao Paulo, en una cuasi independencia. obtenida ante el soberano del pequeño Portugal. Sus bandas reciben nombre de "mamelucos", ya que, en la fantasía popular, los turcos son la encarnación de la ferocidad. Estos "mamelucos", o "paulistas" enemigos número uno de los jesuítas de las misiones, que se verán obligados a armar y adiestrar a sus indios para detender su obra.

Los últimos en llegar fueron los religiosos, dominicos y después jesuitas, en principio •como lógicos de los colonizadores; entre ellos va a haber numerosos hombres que toman en retaguardia, en delante, la

Revelación, mer-

Puede dominar, el serán los auxiliares ideopero evangélica, considerando a esta India occidental como tierra apartada de la

La diferencia habitada por los "hijos de Cam". En su primer viaje, Colón, de quien se puede decir que llevaba en sí estas tres coloPero el más célebre de los primeros evangelizadores sinceros es el Padre Bartolomé de las Casas, que mereció el nombre de Apóstol de los Indios y luchó durante toda su vida contra las atrocidades de la colonización(3).

Puede extrañar a nuestro cismo el que los reyes de España conaunque con altibajos, su apoyo a los evangelizadores. Pero América estaba lejos y ellos muy por encima de sus complejas realidades; por eso preten-

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(4). Voltaire, Ensayo sobre las costumbres, cap. CLIV. (5). Diderot, "Los jesuítas expulsados de España", Obras Completas, tomo 13, ed. Club Français du Livre. (6). Bougainville, Voyage autour du monde (Viaje alrededor del mundo), cap. 5, ed. La Découverte.

mantequilla y el dinero de la mantequilla, es decir los tesoros de las Indias y la salvación eterna. Isabel la Católica, fue la primera que rechazó la esclavización de los indios, incluídos los caribes antropófagos con los que Cristobal Colón proponía hacer una excepción. Pero los reyes no actuaban sólo

La actitud de los jesuítas fue muy diferente

La Compañía de Jesús no es una orden como las demás: es un extraño ejército-partido. Cristo" ocultan bajo una obediencia formal al Papa, una autonomía secreta al servicio de un grandioso y desmesurado objetivo político: realizar la unidad cristiana de todo el mundo bajo su dominio teocrático.

Hay que decir que su utopía rebasa ampliamente lo que van a realizar en el Paraguay. Pero sólo tendrán éxito en Paraguay, antes de que este éxito americano de la señal para su caída en Europa y, a partir de ello, el comienzo de su declive mundial. Un comunismo cristiano y burocrático

La película muestra correctamente, aunque de forma sucinta, el abandono que la colonización jesuíta sufrió por parte del Vaticano —incluso por la dirección de la propia Compañia- para intentar salvar su causa en el centro vital, Europa, donde controlaban a los reyes confesándolos y mandando asesinar a los que pretendían irseles de las manos (desde Henri IV de Francia hasta el rey de Portugal en 1758). Pero ya no podían abandonar parte para no perder todo. En Europa se realizó una alianza de facto entre sus más encarnizados enemigos, desde el ministro

Pombal, representante maquiavélico del poder político "absoluto" del estado monárquico, hasta la corriente anticlerical filosófica de las senista"y el Parlamento francés "jan-

, galicano; todos ellos violen. tamente hostiles entre sí, pero coaligados frente al poder cosmopolita con pretensiones teocráticas de la com-

_a colonización jesuíta duro siglo y nedio, de 1609, fecha en que Felipe II de España otorgó a los jesuítas el derecho de "conquista espiritual" de los 150.000 indios de Gaira, a 1767, fecha del comienzo de la destruccion

Las críticas de la película han recordado ampliamente las que hicieron los filósofos franceses sobre esta colonización. La verdad es más compleja. Voltaire, probablemente el más firme enemigo de los jesuítas, es al mismo tiempo quien más serenamente hace justicia a la colonización del

Paraguay, en su Ensayo sobre las costumbres(4): «Las conquistas de México y Perú son prodigios de audacia; las crueldades realizadas, el total exterminio de los habitantes de Santo Domingo y de algunas otras islas son excesos horrendos; pero el establecimiento en el Paraguay de los jesuitas españoles solos, parece en ciertos aspectos el triunfo de la humanidad; parecen expiar las crueldades de los conquistadores». obstante, matiza: «En realidad los jesuítas se sirvieron de la religión para quitar la libertad a los pueblos primitivos del Paraguay: pero los civilizaron; los hicieron industriosos, y consiguie ron gobernar un vasto país, como en Europa se gobierna un Parece que los primitivos fueron mas justos y los jesuítas más políticos».

Y sigue explicando el comienzo del asunto: «Estos misioneros penetraron poco a poco en el interior del país a comienzos del siglo XVII. Algunos saleducados en Buenos Aires, les sirvieron de guías e intérpretes. Sus tatigas, sus penalidades, igualaron a las de los conquistadores del Nuevo Mundo. El religioso es al menos tan grande como el guerrero. Nunca destallecieron, y finalmente, consiguieron

«Bueyes, vacas y corderos, traídos desde Europa a Buenos Aires, se habían multiplicado espectacularmente; tomaron consigo gran cantidad de ellos; hicieron cargar carros con todos los instrumentos de labranza y de arquitectura, sembraron en algunas Ilanuras todas las simientes de Europa y dieron todo a los salvajes, que fueron domesticados como los capturados con cebo. (...) Fue preciso que los misioneros (...) les enseñaran a sembrar, labrar, cocer la arcilla, trabajar la madera, construir casas;

rápidamente estos hombres fueron transformados y pasaron a ser sübditos de sus bienhechores. Si bien de entrada no adoptaron el cristianismo, que no podían comprender, sus hijos, educados en esta religión, se hicieron totalmente cristianos».

«Si alguna cosa puede dar una idea de esta colonia, es el antiguo gobierno de Lacedemonia. Todo es común en la comarca de las misiones. Cercanos al

Perú, no conocían el oro ni la plata. La esencia de un espartano era obedecer las leyes de Licurgo, y la esencia de un paraguayo era hasta ahora obedecer las leyes de los jesuitas: todo se parece, salvo que los paraguayos no esclavos para sembrar sus tierras y talar sus bosques, como los espartanos; son esclavos de

Voltaire insiste en el carácter formal del vasallaje de los jesuítas al rey de

España en su "República", este

"gobierno único en la Tierra", donde

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ellos "son dueños absolutos en lo es. piritual, y no menos en lo esencial". Diderot va aún más lejos, escribiendo

"el soberano sólo era un testaque ferro"(5).

Bougainville, que en el preciso momento en que tenía lugar la liquidación de las misiones bloqueado en el río de la Plata al inicio de su viaje alrededor del mundo, habla sobre el asunto, en un tono de objetividad diplomática, equilibrando criticas y homenajes(6): «LOs entraron al tajo con el coraje de los mártires y una paciencia realmente angélica. Ambos eran atraer, retener, plegar a la obediencia y al trabajo a hombres feroces, volubles, aferrados tanto a su pereza como a su se hallaba independencia. Los obstáculos fueron infinitos, las dificultades cada paso; pero el celo triunfó sobre todo, y la dulzura de los misioneros puso finalmente a sus pies a estos jesuitas necesarios para remonias renacían a cia de sus ariscos habitantes de la selva. En efecto, los reunieron en viviendas, les dieron leyes, introdujeron entre ellos artes útiles y agradables; en definitiva, de una nación bárbara, sin normas ni religión, hicieron un pueblo afable, civilizado, puntual observador de las cecristianas. Estos indios, hechizados por la persuasiva elocuenapóstoles, obedecian de buen grado a hombres a quienes veían sacrificarse por su felicidad. (...) Es

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(7). Pierre Dominique, La politique des Jésuites, éd. Grasset. Una descripción completa, fácilmente accesible, de la historia y de la "sociología" de las misiones ouede verse en la Relation des missions du Paraguay, de Ludovico Antonio Muratori, con una sólida introducción de Girolano Imbruglia, éd. La Découverte.

que vive en una tierra fértil, bajo un clima afortunado, cuyos hombres son laboriosos y en la que nadie trabaja para sí; los frutos de los cultivos comunales se llevan fielmente a almacenes públicos, desde donde se distribuye a cada uno lo que necesita para su alimentación, vestido y mantenimiento de su familia. (...) Las casas particulares son cómodas y los edificios públicos bellos; se sigue el culto uniforme y escrupulosamente; este pueblo feliz no conoce ni rangos, ni condiciones y está tan a cubierto de las riquezas como de la indigencia».

cara de la moneda: «Los indios tenían hacia su cura una sumisión tan servil que no sólo se dejaban castigar a latigazos acudían a solicitar el castigo de sus faltas de pensamiento».

y Bougainville concluye más lante: «Así se ve que los indios carecían completamente de propiedades y estaban sujetos a una uniformidad de

En suma, la utopía realizada es tan inhumanamente robótica

Campanella, LouisSébastien Mercier y... Sade.

Sin embargo, no cabe la menor duda

Centre sus hermanos asesinos esclavistas de Sao Paulo, los indios de las misiones su suerte y defendieron su hasta las últimas energías. destruir las misiones sangre y fuego los representantes de

España utilizaron la astucia; cuenta

Bougainville: «El gobierno se decidió a contemporizar y escribir a las misiones que le enviaran • en el acto al corregidor y al cacique de población para comunicarles cartas del rey. Envió esta orden con gran celeridad para que los indios estuvieran ya en camino y fuera de las reducciones antes de que llegaran a ellas la noticia de la expulsión de la este modo cubría dos objetivos: procurarse rehenes, lo que le aseguraría la fidelidad de las poblaciones cuando retirase a los jesuitas, y ganarse el afecto de los indios principales a través de los buenos tratos que prodigados en Buenos

Aires, teniendo tiempo para instruirselos sobre el nuevo estado en que entrarían cuando, no viviendo ya en la miseria, gozaran de los mismos privilegios y de la misma propiedad que los demás súbditos del rey».

Bougainville no vió el fin del asunto.

Arrestados los jesuítas en la colonia española en una sola redada, los de las misiones resistieron. Si bien los jesuítas eran conocidos por su obediencia, se trataba en primer lugar de obediencia a su general y, más alla, al principio más elevado de su causa.

Algunos se sometieron. Pero … la película no miente al mostrar a otros, la mayoría sin duda alguna —y ciertamente más numerosos que en el caso particular que nos muestra el cineasta-, combatiendo y muriendo con sus indios. «Los Padres vencidos fueron tratados con extrema crueldad, escribe Pierre Dominique(7). LOs indios, engañados, divididos y desarmados, fueron esclavizados. Las tropas que reemplazaron a los jesuítas se deshonraron con actos de vandalismo que parecen haber sido ordenados y ejecutados de forma metódica a juzgar por la suerte reservada en todas partes a las bibliotecas fundadas por los misioneros».

Si bien esta colonización no era ideal —y no podía serlo, por definición-, al menos no se mataba, y de este comunismo primitivo, paternalista, moralista y burocrático habría podido nacer un porvenir original para los pueblos autóctonos. Su innoble destrucción, bien mostrada por la pelicula, es una de las páginas, por desgracia innumerables, del salvajismo colonial europeo que, en este caso particular, perdía la máscara de la ideología religiosa, ya que los indios masacrados eran cristianos. Muy pocos de los indios de las misiones volvieron a la "vida salvaje" de la selva.O