TOM GUSTAFSSON (1947-1987)
Un amigo y un camarada ha muerto. Por primera vez en su vida, Tom Gustafsson ha tenido que rendirse. Una cruel enfermedad ha conseguido vencer su fortaleza física y sus grandes deseos de
Nuestro movimiento no glorifica a sus dirigentes; levantar iconos no es útil para la emancipación de la humanidad. Pero sabemos reconocer la grandeza cuando la vemos.
La clave de la grandeza de Tom estuvo en que vivió siempre de acuerdo con sus ideas. No "se sacrificó por el partido". . Su actitud hacia la política fue siempre científica, moral y llena de alegría. revueltas sociales que sacudieron entonces todas las universidades del mundo. En Suecia, la "década idílica" acabó y la gran huelga minera de Lappland en 1969 y 1970 mostró el estado de burocratismo y degeneración del movimiento
Tom había empezado a actuar políticamente en el movimiento de solidaridad con la revolución vietnamita: este fue uno de los más prolongados y apasionados compromisos políticos de su vida y desempeñó también un papel decisivo para su desarrollo político. Tom fue uno de los que dirigieron la construcción de este movimiento; en él sus exigencias de honestidad en el funcionamiento y de claridad política le llevaron a chocar rápidamente con los maoístas que intentaban monopolizar con métodos sectarios el movimiento juvenil de solidaridad.
dedicó centenares de artículos e intervenciones en mitines a combatir estos errores sectarios que dificultaban el desarrollo del movimiento.
En 1971 Tom participó en la fundación de la Liga de Marxistas Revolucionarios, nombre que tomó entonces la sección sueca de la IV Internacional. En ella un grupo de jóvenes sin experiencia ni relaciones con la vieja generación empezaron a construir algo completamente nuevo.
Por supuesto, cometimos muchos errores. Tuvimos que aprenderlo todo, desde desarrollar la táctica de trabajo en los sindicatos; aprender a usar un eficaz lenguaje político, construir un sólido aparato de partido,..., Tom desempeñó un papel central en este proceso. Tenía un fino olfato político para registrar la situación de la organización. Sabía cuando el arco estaba demasiado tenso o demasiado flojo. Tenía la rara capacidad de estar siempre dispuesto a escuchar. en los debates no trataba de vencer o decir siempre la última palabra: buscaba el acuerdo o un compromiso temporal. Fuimos muchos los que criticamos a Tom por esta forma suya de hacer las cosas. Pero ahora, cuando se ha marchado, sabemos que ésta será, entre sus capacidades, la que más echaremos en falta.
Tom pasó gran parte de sus veinte años de militancia como permanente en el aparato del partido, con sólo una pequeña "escapada" para trabajar como obrero en la multinacional Atlas Copco. Disfrutó muchísimo con esta experiencia pero después de unos pocos años le obligamos, junto con su compañera Birgita, a ir a Paris a la dirección de la Internacional.
La claridad política de Tom, su gran capacidad de trabajo y la confianza de sus amigos y camaradas le llevaron a puestos de responsabilidad en todas las áreas de trabajo del partido.
Fue un hijo de Mayo del 68 y el internacionalismo militante, de Vietnam a Nicaragua, marcó toda su vida.
Estamos convencidos de que Tom no ha vivido en vano. Se ha roto un fuerte eslabón en la cadena. Pero el ejemplo de su vida nos ha mostrado cómo forjar uno nuevo, cómo dar su fuerza a la cadena.
Göte Kilden