Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Oriente Medio

Después del tratado de Washington

· Inprecor n.º 5, mayo de 1979 · pp. 15-16 · 1.554 palabras

L tratadoent en pa to e Israel, con participación directa de los Estados Unidos se firmó en medio de un montaje digno de las películas de Hollywood de antaño. Sin embargo, el contraste entre este montaje artificial y las reacciones que ha provocado el acontecimiento en todo el mundo, y particularmente en los paises más directamente afectados, ha sido total. La Egipto, ni en Israel, manifes- firma no ha suscitado ni en taciones analogas a las que habian acompanado al famoso viaje de Sadat: todo el mundo se da cuenta, en efecto, que el tratado no garantiza en modo alguno el restablecimiento de la paz en la región, y que los resultados obtenidos pueden ser más precarios.

Por lo demás, es significativo que los fieles aliados de los Estados Unidos, los nueve paises de la Comunidad europea, tampoco hayan echado las campanas al vuelo. Su declaración común subraya, más allá de algunas fórmulas estereotipadas, que el acuerdo entre Egipto e Israel no representa un arreglo global, ni siquiera en los términos de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Dado que los firmantes de la declaración jamás han dado muestras de excesiva solicitud para con los derechos del pueblo palestino, sus reticencias expresan el miedo a que la operación desarrollada por Carter termine en fracaso, sin desactivar en modo alguno el potencial explosivo de la situación

La valoración de los Nueve se ha apoyado en la reacción, no sólo de los Estados árabes del llamado frente de firmeza, sino también de los Estados árabes más conservadores. En efecto, ni Arabia Saudita ni Jordania aceptaron la invitación a participar en la operación Begin-Sadat-Carter.

En cuanto a los palestinos, no cabe duda que sus filas se han hecho más compactas. No es sólo el hecho de que las reacciones hayan sido mucho más homogéneas que después del viaje de Sadat a Israel, sino que Yasser Arafat ha teniafanárselas proponer, entre otras cosas en ministros de Asuntos Exteriores de Bagdad, una serie de medidas muy severas contra Egipto y los

Oriente medio

Después del tratado de Washington

El tratado de paz firmado en Washington entre Egipto e

Israel, si bien pone fin al estado de guerra entre ambos países, no da ni el menor paso hacia la solución de los problemas mas generales de la región, que estuvieron en la raiz del prolongado conflicto entre los dos signatarios.

Estados Unidos (por ejemplo, la ruptura de relaciones diplomáticas con El Cairo, la suspensión de toda ayuda a Egipto, el cierre de las embajadas árabes en Washington, la retirada de los bancos norteamericanos de todos los depósitos en petrodólares, el cierre de aéreos árabes para las líneas aéreas norteamericanas, la nacionalización de todos los bienes norteamericanos en el mundo árabe,etc)

Finalmente -lo que todavía es más importante—, la población de los territorios ocupados han dado una respuesta absolutamente clara: se ha movilizado masivamente, expresando su rechazo total de la operación que se le quiere imponer. Por lo tanto, será muy difícil que incluso los eventualmente dispuestos al compromiso y a la integración vayan por este camino.

Livio MAITAN

Todas estas actitudes se perfectamente consideramos los términos y el alcance real del tratado que • se ha firmado. No podemos analizarlos en detalle aqui Pero está claro para todo el mundo que, si bien el acuerdo pone fin al estado de guerra entre Egipto e Israel, no da ni el menor paso hacia la solución -o la preparación de la solución- de los problemas más generales de la región que estuvieron en la raíz del prolongado conflicto entre ambos

En este terreno, el fracaso de Sadat es casi completo. Begin se ha negado con toda claridad a hacer la menor concesión, y con su triple rechazo, expresado en su discurso ante el Knesset (no al retorno a las fronteras de 1967, no a la devolución de la parte oriental de Jerusalén, no a un Estado palestino), volvió a anunciar • el color de su conducta futura. Si a esto añadimos que precisamente después de la visita de Sadat, Israel instaló una serie de nuevas colonias en los territorios ocupados, y que invertirá más de 3.000 millones de dólares para crear nuevos núcleos de población, para un total de 70.000 personas, el cuadro quedará completo. En cuanto a la autonomía de la Cisjordania y de Gaza, el gobiemo israelí tampoco ha ocultado sus intenciones: se tratará de una autonomía estrictamente administrativa, desprovista de todo contenido político, y las fuerzas armadas israelies seguirán asegurando el orden también en estas zonas.

preguntarse por qué a pesar de todo el tratado ha sido firmado. El caso es que las partes interesadas tendrían cuencias todavía peores si la firma no hubiera tenido lugar.

Carter no sólo tendría que haber renunciado a una operación de prestigio que espera explotar sobre todo para reforzar su posición en el interior, sino que habría demostrado también, en un momento muy delicado, que los Estados Unidos no de actuar con eficacia y de obtener resultados concretos en una región muy importante para ellos y para el imperialismo en general.

Para Sadat, la opción era desgarradora: o bien firmar y tragar quina, o bien cuestionar todo de nuevo y sancionar el fracaso de toda su operación. Probablemente haya considerado que había volado todos los puentes detrás suyo y que ya no le quedaba más remedio que apostar a un acuerdo a largo plazo con los Estados Unidos, que en Oriente Medio no pueden contentarse, como es evidente, con la alianza con Israel o algunos acuerdos con ayudarle sobre todo a hacer frente a una situación económica que no cesa de deteriorase y que es susceptible de provocar explosiones sociales de importancia.

Begin, a su vez, era el que tenía menos razones para dudar: la firma del tratado puede ayudarle a mejorar su imagen ante amplios sectores de masas que están cansados del estado de guerra permanente, mientras que sus declaraciones

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Después del tratado de Washington ante el Knesset (Parlamento) y las garantías obtenidas de Washington le cubre frente a

Por eso han firmado los tres. Al mismo tiempo, cada uno prevé una dinámica de la situación favorable a su proespera que el Estado sionista se encontrará en una situación estratégica mejor; Carter, que los Estados árabes conservadores se integrarán, a fin de cuentas, en la operación; y Sadat, que la auocupados tendrá contenidos tendencialmente en dirección a la independencia y a la futura creación de un mini-estado palestino que colocaría a la OLP entre la espada y la pared.

En realidad, todas las fuerzas de la región sólo disponen de unos márgenes de maniobra muy estrechos: lo sucedido desde el viaje de Sadat e incluso después de Camp David lo confirma todavía más. El régimen egipcio, si bien no puede arriesgarse a aislarse de todos los demás países árabes durante un periodo prolongado, tampoco puede correr el riesgo de una ruptura con Israel, susceptible de conducir a un nuevo enfrentamiento militar con consecuencias imprevisibles (por ejemplo, un nuevo cierre del Canal de Suez tendría repercusiones económicas catastróficas).

Los Estados árabes conservadores desean en el fondo una pax americana a costa de los palestinos, que una traición abierta a la causa palestina los desacredite aún más a los ojos de las masas. Quisieran explotar la nueva coyuntura petrolera, pero saben que un nuevo recrudecimiento de las dificultades económicas para las potencias imperialistas no dejaria de tener consecuencias para ellos mismos. Detestan como aliados de segunda o pero independientemente de toda maniobra o chantaje económcio eventuales, no quieren que Moscú

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del frente de firmeza también tienen sus problemas, pese a una mayor particularmente, no cardce de dificultades internas y en el Líbano podria conocer de nuevo problemas dramáticos: de todas maneras la tarea que ha asumido de rarantizar el orden en este pais le impone enormes responsabilidades (todo ello, dicho sea de paso, explica por qué ha

Run acercamiento

En cuanto a los Estados Unidos, su problema radica, en última instancia, en el hecho de que en aras a su estrategia global deberían establecer relaciones de alianza estables con fuerzas cuyos intere ses son profundamente con-

Hay que añadir que todas estas dificultades y contradiocioens se han visto multiplicadas por la movilización revolucionaria de las masas iraníes. que han barrido la autocracia de Reza Palhavi y han hecho saltar por los aires el principal bastión del imperialismo en la región. La revolución iraní ha comportado un cambio espectacular en la realción de fuerzas en toda una parte del mundo, alterando profundamente el cuadro existente en el momento del viaje de Sadat o incluso en el del acuerdo de Camp David. El imperialismo sustituir el Irán del sha por otro bastión, y debe evitar a toda costa nuevas explosiones Israel ha perdido un aliado

Los palestinos han visto abrirse ante ellos una perspectiva inesperada hace un año: su aislamiento se ha roto. En solamente en el Mashrek-, las masas han recibido con entuiranies y extraerán sin duda lecciones preciosas. Todo ello explica asimismo la atmósfera desabrida en que se firmó el

El edificio donde se encon traba la embajada israelí en Teherán está ocupada por los representantes de la OLP Una mudanza que es todo un simbolo y que pesará mucho en todo el porvenir de la