Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Teoría: Capitalismo versus democracia

· Inprecor n.º 49, junio de 1986 · pp. 37-43 · 5.006 palabras

Este texto es un extracto de la última parte del libro de Michel Lowy "The

Permanent Revolution", publicado en Gran Bretaña por "New Left Books"

CAPITALISMO

VERSUS DEMOCRACIA

Politics of Combined and Uneven (Londres 1981). En 1905, Trotsky afirmó la esperanza de que la revolución permanente condujera al establecimiento de una democracia obrera. Así se produjo efectivamente en Rusia durante los primeros años de la revolución, pero ninguna de las revoluciones de después de 1917 estableció una verdadera democracia proletaria ni incluso fases temporales de democracia de masas por medio de soviets o consejos. Es una cuestión esencial para el porvenir del movimiento socialista saber si esta ausencia de democracia está inevitablemente inscrita en la naturaleza de las condiciones objetivas existentes en los países subdesarrollados. Algunos pensadores marxistas, siguiendo el ejemplo de Karl Kautsky, han interpretado la evolución de la URSS y de los demás Estados postcapitalistas exactamente según este marco fatalista. Semejante perspectiva "neomenchevique" difiere del menchevismo tradicional en que reconoce la posibilidad de una revolución anticapitalista en los países periféricos, pero al mismo tiempo

Michel Lowy Development. The Theory of the insiste en que tal revolución está condenada a degenerar en el despotismo totalitario. Dado que Kautsky fue el primero que presentó de forma coherente esta posición y que contribuyó a reformulación importante de la problemática etapista, es útil examianálisis de la Revolución rusa.

Inicialmente Kautsky se limitó a la teoría menchevique tradicional, arguyendo, en 1918, que la Revolución rusa no podía escapar a su destino fundamentalmente burgués democrático. En su primer panfleto antibolchevique (La dictadura del proletariado, 1918); por ejemplo, pretende que según el marxismo «la próxima revolución... considerando el atraso económico de Rusia, no puede ser más que burguesa»; los bolcheviques rechazan a Marx cuando. «intentan avanzar por saltos apresurados o eliminar por medidas legales los obstáculos que representan las fases sucesivas del desarrollo moral». Niega categóricamente la posibilidad de que el régimen soviético pudiera llevar a

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Notas: (1). Kautsky, "The Dictadorship of the proletariat", 1918, The University of Michigan Press, 1964, р. 98, 124-26, 136. (2). Kautsky, "Terrorismus und Komunismus", 1919, citado por M. Salvadori, "Karl Kautsky and the Socialist Revolution 18801938", Londres NLB, 11979, p. 301. (3). Kautsky, "Der Bolchevism in der Sackgasse", Berlin, Dietz, 1930, p. 102-103. (4). Ver, Salvadori op. cit. p. 266. (5). Citado por Salvadori op. cit. p.205. (6). Kautsky, "Der Bolchevism in der Sackgasse" p.46. Ver también Salvadori op. cit. p.271. (7). Kautsky op. cit. p. 137. (8). Kautsky, "The Dictatorship of the proletariat" p.96. (9). Salvadori op cit. p.333. (10). Salvadori op. cit. p.310-311. (11). «El marxismo nos enseña que el socia. lismo llegará inevitablemente, segun una necesidad natural, a un cierto nivel de desarrollo del capitalismo. Pero con éste está indisolublemente ligado otro conocimiento, a saber, que el socialismo es imposible a un estadio anterior del desarrollo». Kautsky "Die Proletarische revolution und ihr Programm", Berlín, Diet, 1922 p.89. (12). Ibid p. 159. (13). Ibid p. 335. (14). Ver por ejemplo "Un paso adelante, dos pasos atrás". (15). Rosa Luxemburgo "Questions d'organisation de la socialdemocratie russe" 1904 anexo a Trotsky, "Non taches politiques", París, Belfond, 1970 p. 214. (16): Bill Warren imperialism, pioner of capitalism" Londres NLB 1980 p.26-27.

socialistas duraderas: «Nadie puede aceptar la idea de que han destruido radicalmente el capitalismo... El capitalismo surgira de nuevo y necesariamente debe resurgir. Probablemente reaparecerá rápidamente...» (1). embargo un año más tarde, en "Terrorismo y Comunismo", hay un cierto cambio de su óptica: el principal argumento ahora es la caída inevitable del bolchevismo en el futuro próximo(2). Sólo durante los años veinte, cuando el carácter ostcapitalista y la estabilidad de la JRSS se convirtieron en indiscutibles Kautsky comenzó a elaborar una nueva formulación teórica. Reconocía que los soviets consiguieron destruir el capitalismo, pero pretendía que el nuevo régimen — que a veces designa como "capitalismo de Estado"- es hasta peor que el capitalismo e incluso peor que la Italia de Mussolini. Hacia 1930, llega a una posición que se parece como la imagen de espejo a la doctrina del "socialfascismo" planteada por el stalinismo en aquella época: el bolchevismo y el fascismo son fundamentalmente identicos ("Mussolini no es más que el mono de Lenin"); el enemigo principal de la clase obrera no es ya la contrarevolución "primitiva" de los guardias bolchevique (faschistisch-bolchevis-

Quede claro que estos excesos podemasiado en serio tanto más cuanto que fueron rechazados por los amigos más cercanos de Kautsky (mencheviques rusos o austromarxistas). Más interesante es la contribución de Kautsky a la doctrina fatalista de la degeneración inevitable

"revolución prematura". todos sus escritos posteriores a 1917, insiste en que el subjetivismo y el voluntarismo desbordados de los bolcheviques condujeron a violar las mutaciones impuestas por las condiciones

La intentar imponer un socioeconómica inmadura debía inevitablemente producir una brual dictadura burocrática(4). Es interesante señalar que no atribuyó la res histórica únicamente al partido bolchevique, sino también a la "degradadel propio proletariado ruso (el mismo proletariado que admiró en sus escritos de antes de 1917): «la guerra mundial ha conducido a la ción moral e intelectual de las clases trabajadoras, no sólo porque ha maltratado a casi todas las capas de la población y llevado a las secciones menos desarrolladas del proletariado a la vanguardia del movimiento social, sino sobre todo porque ha agravado enormemente la miseria del proletaria-

TAM -ATRIA PARA los MUER SECCION SINDICAdo, reemplazando así la deliberación calmada por la mas amarga exasperación»(5). Va tan lejos en este argumento que critica a los bolcheviques haber claudicado de forma oportunista ante el radicalismo de estas masas atrasadas: «Los bolcheviques deben su acceso al poder a que han dicho si y amén a todo lo que querían las masas, fuera razonable o no»(6). La dictadura bonapartista en la URSS era pues una especie de castigo enviado por las leyes de la historia para castigar al

"irrazonable" y "exasperado" de la clase obrera rusa.

A los ojos de Kautsky, la única alternativa a esta dictadura burocratica era el restablecimiento de las "fases sucesivas del desarrollo normal": la restauración del capitalismo democrático (el necesario sucesor del absolutismo feudal). En 1930 plantea un "programa. democrático" para Rusia que exigía la abolición del monopolio "permitir el libre cambio", y el establecimiento de empresas capitalistas en lugar de las industrias estatalizadas «cuando ello sea ventajoso para los consumidores y los obreros»(7). La justificación de tal programa regresivo había sido formulada ya en «Cuanto más capitalista por una parte y democrático por otra es un Estado, socialismo»(8). Sólo gracias al capitalismo democrático puede el proletariado acrecentar su fuerza numérica y adquirir la madurez sociocultural necesaria para permitirle llevar a cabo una trasformación socialista.

para Kautsky, capitalismo y

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democracia son virtualmente sinónimos; él preveía en el curso de los años veinte que el fascismo sería necesariamente confinado a países agrarios atrasados como Italia, puesto que el capitalismo industrial moderno no es compatible con tales formas de reacción o autoritarismo...(9). En consecuencia nadie se vió tan trágicamente sorprendido y desarmado por los acontecimientos de enero de 1933 como el propio Kautsky. Pero es importante reconocer que sus argumentos no eran sino reafirmaciones y reformulaciones de las premisas de la doctrina clásica e inflexible del etapismo: el único camino hacia el socialismo pasa por la evolución de capitalismo avanzado, democrático.

Sin "embargo, Kautsky y sus continuadores persisten en querer hacer abstracción de una de las contradicciones más fundamentales de su teoría: si las masas rusas "atrasadas" querían la revolución socialista, y si el pecado original de los bolcheviques, fue que "dijeron sí y amén a todo lo que querían las masas" , entonces, ¿cómo hubiera podido ser impedida la revolución de Octubre sin una sangrienta represión del proletariado "irrazonable"'?. En otros terminos, e poder del terror blanco (Denikin) ¿no era la única alternativa histórica real a la defensa obstinada de la revolución proletaria?. Y tras la formación de la URSS, una tentativa de restaurar el capitalismo ¿no conduciria, como subrayó Max Adler contra Kautsky, en 1932, no a un capitalismo "normal", "democrático" sino más bien a una dictadura contrarrevolucionaria que abriría difícilmente el camino para un desarrollo democrático y socialista ulterior?(10). Además, la experiencia histórica de la mayoría aplastante de los países capitalistas dependientes no revolucionarios ¿no muestra que la democracia es una excepción rara, episódica, y que la forma más habitual de poder en ellos es la dictadura autocrática o militar?.

El tema central en las concepciones etapistas de la historia de Kautsky es precisamente el fetichismo de la "madurez". Partió de su orientación teórica general, que concibe el desarrollo sociohistórico en términos neodarwinistas, como «la evolución de un organismo obediente de las leyes de la "necesidad histórica'(11). Para Kautsky, la "inmadurez" política del proletariado ruso está directamente ligada a la inmadurez económica del país; analizando la situación catastrófica de la economía soviética hacia el fin de la guerra civil, dedujo la siguiente conclusión: «Esto no prueba que el socialismo sea imposible en sí mismo. Sino que significa que el proletariado de un cierto país en un momento determinado no está aún maduro para el socialismo, para la autogestión industrial. Que la productividad de su trabajo declina desde que no está sometido al látigo capitalista; que carece de conocimientos económicos necesarios y del sentimiento del de ber necesarios, que son otros tantos presupuestos del socialismo como un capital»(12). Sólo pasando por "escuela de la producción capitalista" el proletariado podría, según Kautsky, alcanzar el nivel de madurez requerido para el socialismo y la autogestión.(13)

Es interesante señalar la afinidad paradójica entre el modelo de Kautsky y algunas opiniones de Lenin (antes de 1905) sobre el papel activo crucial de la fábrica para enseñar al proletariado la disciplina y la organización(14). Rosa Luxemburgo, por el contrario, había ya anticipado y criticado esta teoría de la "maduración" del proletariado en la "escuela capitalista" en el curso de'su polémica con Lenin en 1904: «¿Qué pueden tener de común la ciega sumioprimida y el levantamiento organizado de una clase que lucha por su liberación?. No es a partir de la disciplina impuesta por el Estado capitalista al proletariado, (...) sólo extirpando hasta su última raíz esas costumbres de obediencia y de servidumbre la clase obrera podrá ad quirir el sentido de una nueva disciplina: la autodisciplina consentida de la socialdemocracіa»(15).

Incluso si la descendencia directa de las tesis de Kautsky es limitada, pueden encontrarse versiones más difusas, en diversos contextos, en varios autores marxistas desde los años veinte hasta nuestros días. Por ejemplo, el argumento según el cual el capitalismo y la democracia burguesa son el indispensable "puente hacia el socialismo" , la precondición para la "maduración" política y moral del proletariado es un tema central del reciente libro (póstumo) del marxista inglés Bill Warren, "El imperialismo, pionero del capitalismo" (1980). Según Warren, «La democracia política burguesa proporciona al proletariado las mejores condiciones para adquirir la potencia cultural exigida para llegar a ser una clase dominante». Se trata de un tema típicamente kautskyano como lo reconoce el propio Warren en una nota a pie de página (cf. K. Kautsky: «la democracia es un medio indispensable para hacer madurar al proletariado para la revolución social...(16)

Se encuentran en la obra de Warren cierto número de puntos fuertes innegables, que pueden ser considerados como antídotos saludables contra el rechazo irracional del tipo Khomeiny, de la herencia occidental y otras mitologías nacional-religiosas similares del tercer mundo... Por ejemplo,

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(17). Marx "The Future Resultats of the

British Rule in India" 1853, in "Marx and

Engles on Colonialism" p.90.

(18). Warren op. cit. p.34.

(19). Ibid p. 128.

(20). Ibid p.238-253.

(21). Ibid p. 208-211-251.

(22). ibid p. 116-210.

(23). Ibid p. 24.

(24). Ibid p. 28.

Warren tiene razón en señalar que el imperialismo efectivamente ha desarrollado las fuerzas productivas en los periféricos y que este desarrollo a su vez ha aportado ciertas mejoras sociales importantes en términos esperanza de vida, educaAdemás su crítica de célebre resolución de 1928 del Comintern, que proclamaba que el imperiadesarrollo de las fuerzas productivas y: nente, particularmente si se considera que concepciones vulgares y propagandistas de ese tipo florecen aún en los movimientos revolucionarios y/o nacionalistas del tercer mundo.

La posición de Warren está comprometida sin embargo por una simpatía llamativa por el "papel históricamente progresista" del capitalismo y del imsoporte para una concepción etapista de la transformación socialista. Los' prejuicios de Warren en esta cuestión son tan extremos que hace pensar menos en el menchevismo clásico que en Piotr Struve apología del capitalismo ruso por el "marxismo legal". Warren se refiere frecuentemenadmirativas de Marx sobre el papel progresista del capitalismo mundial, olvidando el contexto global de esas afirmaciones: la insistencia coherente de Marx sobre el carácter contradictorio del capitalismo y su combinación de rasgos opone sistemáticamente Marx al ro. progresivos regresivos. Warren manticismo anticapitalista, olvidando el interés y la simpatía que Marx mostró por célebres críticos románticos del capitalismo industrial (Sismondi, Carlyle, Balzac, etc.), precisamente porque de comprender, aunque fuera de forma unilateral y utópica, el lado sombrío de la civilización capitalista. Cita ampliamente un artículo de Marx sobre la India, donde se aplaude el papel "progresis'ta" del imperialismo inglés (construcción de ferrocarriles, integración en el mercado mundial, etc.), pero omite mencionar la conclusión de ese texto: («cuando una gran revolución social haya dominado los resultados de la época burguesa») llegará al fin la época, "en la que el progreso humano dejará de parecerse a aquél terrible ídolo pagano, que no bebía néctar más que en el craneo de las víctimas sacrificadas"(17). Por otra parte, Warren sacar ninguna conclusión el que Marx esperara que Rusia, gracias al camino alternativo fundado en las viejas comunidades rurales, podría ahorrarse "las fatales vicisitudes del régimen capitalis-

En su ardor y apresuramiento por probar la misión específica y civilizadora del imperialismo — y consiguientemente, por implicación, demostrar que las revoluciones socialistas en los países "menos desarrollados" son un rodeo costoso e inútil-, Warren minimiza sistemáticamente los horrores de la época imperialista, convirtiéndose así en una especie de doctor Pangloss moderno que intenta convencer a los parias de la tierra de que viven en realidad en el mejor de los

Llega hasta pretender que «la historia colonial, considerando la inmensa cantidad de gentes implicadas, ha estado notable mente desprovista de brutalidad masiva»(19). Lo menos que se puede decir de tal interpretación, es que debe más a Cecil Rodhes que a Karl Marx, cuyo capítulo de "El Capital" sobre "La génesis del capitalismo industrial" es una de las denuncias más virulentas de la brutalidad colonial que hayan sido nunca escritas. Pero ello no basta a Warren. Niega también que el imperialismo sea intrínsecamente responsable de la malnutrición o el hambre en el tercer mundo. En su opinión, por lo menos sorprendente, el hambre es „sólo «el resultado de errores de orientación, falta de incentivos adaptados y de inversión insuficiente de recursos en la agricultura». Además, no hay que inquietarse por el futuro, puesto que «estos errores se están rectificando» y «antes o después se van a producir grandes avances, a medida que el capitalismo agrario se desarrolle suficientemente para utilizar métodos más productivos»(20). Confrontado al hecho de que la desigualdad social tiende a aumentar a medida que los países retardatarios se industrializan, Warren ni se inmuta: «Esto no puede como negativo puesto que hay fuertes razones... para creer que esta desigualdad creciente es tanto una causa como una consecuencia del impulso económico». Además, «la persecución de la igualdad económica en sí misma es a la vez injusta y antidemocrática».. «Injusta» puesto que «tiende a retribuir de forma igual a grupos diferentes y a individuos con juicios de valor diferentes sobre el consumo, el ocio, la intensidad del trabajo» etc. Y "antide mocrática" porque la mayoría de los habitantes del tercer mundo una profunda aspiración a «mantenerse a la altura de sus vecinos (keep up with the Joneses)» que no revela «deseo de una orientación económica igualitaria»(21). Traducido a la realidad presente del tercer mundo, el argumento de Warren, si debe tomarse literalmente, significaría: abolir la desigualdad creciente entre, por ejemplo, Birla, el gran nabab indú, y las masas

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pauperizadas Calcula seria "injusto" puesto que «tienen juicios de valor diferentes sobre el consumo y el ocio (ien efecto!)» y "antidemocráticO" porque las muchedumbres urbanas miserables y hambrientas están obsesionadas por la aspiración a «mantenerse a la altura de sus ve-

Warren no hace un balance explícito de las revoluciones los países del capitalismo periférico, dispersas en su libro sugieren que el imperialismo ofrece un camino preferible, más eficiente para la modernización y industrialización menos desarrollados". Reconociendo que la Unión Soviética se ha industria-

Men un período extraordinaria. «debido a factores específicos que no son necesariamente o fácilmente repetibles»: en cuanto a China, sólo la menciona para señalar que «han sido necesarias varias décadas de guerra civil para el establecimiento de un régimen igualitario en China, con todo lo ésto en término de pérdidas económicas».(22)

Para Warren, como para Kautsky, el socialismo no puede ser sino el producto directo del capitalismo industrial avanzado e insiste en la continuidad económica y cultural necesaria entre ellos(23). La idea de que el socialismo debe inaugurar una civilización enteramente nueva, una ruptura radical con los modos de producción-consumo actuales, eliminando las irracionalidades inherentes al desarrollo capitalista (derroche, obsolescencia planificada, consumo ostentatorio, destrucción ecológica, etc) parece serle completamente extraña:

Sin embargo, el principal pilar de la concepción neoetapista de Warren, así como su convergencia más evidente con la tradición kautskiana, es la idea de que toda una era de democracia burguesa constituye la precondición indispensable para la "educación" de la clase obrera para el socialismo. Como Kautsky, Warren está profundamente convencido de que «capitalismo democracia están unidos como hermanos siameses»(24); sin embargo, como explica en una nota a pie de página, limita el exámen de esta afirmación a Europa occidental. Ello es lamentable puesto que el problema fundamental es precisamente saber si esta supuesta ecuación entre capitalismo y democracia puede ser observada como tendencialmente verdadera en los países menos desarrollados. Lo que se observa es más bien lo contrario: la norma política en los países periféricos que se industrializan más rápidamente (con algunas excepciones parciales como la India o Venezuela) es el poder autoritario o militar, y no la democracia parlamentaria. Ahora bien, ¿qué tipo de capacitación para "administrar una sociedad socialista" puede ser adquirida bajo tal despotismo?. E incluso en las democracias capitalistas avanzadas, ¿qué nivel de cultura socialista se desarrolla en las clases laboriosas cuya principal actividad política votar cada cuatro, cinco o siete años, mientras que tecnócratas y políticos de la burguesía dirigen la economia y el Estado en el intervalo?. Finalmente, si la democracia "terreno de aprendizaje" decisivo para el socialismo —o, como dice Kautsky, «el medio indispensable para la maduración del proletariado»— ¿por qué el proletariado norteamericano, tras más de un siglo de democracia representativa es políticamente todavía uno de —desde un punto de vista socialistadel mundo?.

parece que Warren, como Kautsky antes que él, ha ignorado la diferencia fundamental entre demoburguesa y democracia socialista: mientras que la primera está fundada en la pasividad de los traba. jadores, la segunda no puede existir más que por su auțo-actividad tanto en el terreno económico como en el proletariado no puede aprender las competencias y el saber hacer necesarios para convertirse en una nueva clase dirigente más que por su propia experiencia, su propia praxis revolucionaria y su propio ejercicio del poder, desde la fábrica hasta la administración general del Estado: Sólo cabalgando se aprende a montar a caballo; no mirando galopar a los demás o ayudándoles —una vez cada cuatro años— a subir al caballo. Hay una contradicción fundamental e irreconciliable entre naturalista y evolucionista de la "maduración", típica de la escuela kautskiana y la idea decisiva del materialismo histórico, formulada por primera vez por Marx en su tercera "tesis sobre Feuerbach": «La coincidencia del cambio de las circunstancias y de la actividad humana o autocambio no puede ser concebida y racionalmente comprendida más que como praxis revolucionaria».

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(25). Rudolg Bahro "The

Eastern Europe", Londres NLB 1978 p.58.

(26). Ibid p.117.

(27). Ibid p. 19-20.

(28). Ibid p. 104-105.

(29). Ibid p. 129.

(30). Ibid p. 130.

(31). Ibid p. 163.

(32).

Rosa Luxemburgo russe" 1918, Oeuvres. Maspero 1971 p, 88.

(33). Ibid p.85.

Otros ecos de la problemática neoetapista kautskiana —en una dirección muy diferente a la de Warren — apareBahro. De entrada, Bahro no parece tener mucho en comun con la tradición kautskiana. Por ejemplo considera a la URSS y los demás países postcapitasociedades "protosocialistas" que representan un real pro. greso en relación al atraso económico: «Revoluciones como la rusa o la china son la precondición para una victoria tiempo, Bahro muestra en su notable libro (sin duda una de las contribuciones marxistas más importantes a revolucionarias) que ninguno de esos Estados ha alcanzado todavía un real política es burocrática y despótica Donde Bahro coincide con la historiografía fatalista de Kautsky y compañía, es en la afirmación de que el "despotismo industrial" -la dictadura burocrática- es un estadio inevitable en la "vía no capitalista" de las subdesarrolladas, postEn el caso de la URSS, por ejemplo, Bahro está convencido de que el stalinismo correspondía a una necesidad objetiva. Acepta sin dificultad que las formas más extremas de terror y de absolutismo (la "locura cesariana") habrían podido ser evitadas por un dirigente con cualidades subjetivas diferentes de las de Stalin; insiste sin embargo en que la separación entre el progreso material y la emancipación sociopolítica es inevitable, porque «sólo un gran salto en el nivel técnico y cultural de las masas podría crear precondiciones para relaciones sociales de producción».(26)

La doble función del Estado soviético durante la era de Stalin —disciplinar el trabajo y resistir a las ten.. dencias igualitarias de las masasuna condición necesaria para el desarrollo económico del país, considerando el retraso y el desarrollo desigual heredados del viejo régimen. Además Bahro acusa a Trotsky de no haber tomado en consideración más determinantes subjetivos del stalinismo, y desecha "La Revolución Traicionada" como una versión precoz alternative in de la tesis del "culto a la personalidad". Según Bahro, Trotsky no comprendió que si Stalin tomó el poder y lo brutalmente manos, fue debido a que "poseía la pahistóricamente necesaria para crear el aparato de poder para la transformación terrorista por arriba de la que Rusia tenía entonces necesidad" "La revolution En una vena similar, Bahro polemiza contra Mandel, sosteniendo que una democracia socialista en la URSS en los años 20 y 30 habría sido imposible, ineficaz económicamente desastrosa(28). Sin embargo, no hace ninguna tentativa para demostrar por qué el "despotismo burocrático" con su cortejo de derroche, corrupción e irracionalidad general, es más "eficaz" en la administración de la economía que la democracia socialista y que en consecuencia, era la única alternativa que garantizaba el desarrollo y hasta la supervivencia de la URSS.

El análisis histórico de Bahro va más allá del caso soviético: afirma que no sólo en la URSS sino en China y en todos los países del tercer mundo, el Estado es «el dueño de la sociedad en social»(29). En todos los países insur!. modernización cientemente industrializados, disciplina de obediencia a las instruc ciones, que no puede convertirse en efectiva sin un despotismo de un tipo o de otro, es la garantía más segura de que los intereses progresistas triunfarán»(30). Reconoce honesta y francamente que tal perspectiva el peligro de aparecer como apologética, pero pretende que el "realismo crítico" revela las diversas formas de do. minacion despotica que surgen en el curso de la industrialización no capitalista, como "consecuencias prácticamente inevitables de un progreso histórico definido".(31)

Sólo tras la creación por el socialismo de una infraestructura industrial y cultural puede convertirse en una posibilidad histórica concreta la democracia proletaria: este es el estadio alcanzado actualmente por la URSS y Europa del Este.

Al contrario que Kautsky, Bahro opta claramente por la vía no capitalista para la industrialización y la modernización de los países subdesarrollados; pero al mismo tiempo, comparte la convicción kautskiana de que en ausencia de las precondiciones esenciales para la democracia proletaria —industrialización, modernización, y

"cualificación técnico-cultural de las masas"—, el despotismo burocrático es inevitable. En consecuencia, concluye con que sólo tras la industrialización (no capitalista) de estas proletariado llegará a ser lo suficienejercer directamente el poder como clase: Una vez más Rosa Luxemburgo había anticipado este tipo de argumento: en su polémica con los bolcheviques en 1918 escribía: «/a democracia socialista no comienza sólo en la Tierra prometida, cuando la infraesde la economía socialista está creada, no es un regalo de Navidad ya listo para el simpático pueblo que ha tenido el gusto, mientras tanto, de apoyar fielmente a un puñado de

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dictadores socialistas. La democracia socialista comienza con la destrucción de la hegemonía de clase y la construcción del socialismo(...). Debe emanar de la educación politica creciente de las masas populares»(32). En otros términos, la precondición decisiva para la democracia socialista —mucho más importante que el grado de industrialización o el nivel de cualificación técnica- es la praxis revolucionaria acumulada por el proletariado como clase, tanto antes como después de la toma del poder.

Lo que Bahro comparte pues con la tradición kautskiana es una concep-

"maduración" (mecánicamente ligada a la modernización, al desarrollo económico etc.) que no toma en cuenta el papel central de la autoactividad y la autoorganización de masas en la "educación" del proletariado, "aprendizaje" convertirse en el dueño de la nueva sociedad. Tras la historiografía de Bahro se encuentra la vieja filosofía materialista del siglo XVIII que creía que "las circunstancias hombres" y que, en consecuencia, circunstancias atrasadas hacen clases "atrasadas". Esta doctrina, que Marx había criticado de forma radical en las Tesis sobre Feuerbach y otros esconduce lógicamente callejón sin salida cuya solución clásica es la idea de un "déspota ilustrado" que cambia las circunstancias y abre el camino para la transformación pedagógica del pueblo. Desde este punto de vista, Bahro es un "Diderot sociaque justifica el papel histórico Caterina la grande...

conclusión, tenemos que reconocer núcleo racional en las concepcionès

Warren y Bahro: indiscutiblemente cierto que el subdesarrollo económico, social y político es un gran obstáculo para el desarrollo de la democracia socialista y constituye un medio muy favorable para el crecimiento del parasitismo burocrático, el autoritarismo económico y el monolitismo ideológico. Trotsky mismo era perfectamente consciente de ello y en "La Revolución Traicionada" subraya el papel poderoso de las condiciones objetivas —sobre todo la penuria— en estaba convencido de que en un país avanzado como los Estados Unidos, con un alto nivel de industrialización y una larga tradición de democracia, el papel de degeneración tras una revolución proletaria sería tiempo, creía en la posibilidad realista de combatir, incluso en los países más pobres y menos desarrollados, las tendencias hacia la burocratización y la usurpación de la democracia proletaria. Contrariamente a Kautsky y sus semejantes, Trotsky nunca aceptó la tesis de que el despotismo burocrático es una especie de castigo inevitable infligido a los movimientos de masas que se atreven a romper el capitalismo y la dominación imperialista antes de su completa "'maduración" época no permite aún emitir un juicio antagónicas de- Kautsky y Trotsky, pero parece confirmar más bien la orientación política del segundo que la del primero. Al menos; muestra que no hay relación directa entre el grado de industrialización de una sociedad postcapitalista (o sus tradiciones parlamentarias) y su nivel de osificación

En realidad, la variable más importante parece grado— el Estado postcapitalista ha sido el producto de una auténtica revolución popular. Ciertamente es ésto lo que distingue Cuba y Yugoslavia por una parte (donde el Estado post-revolucionario goza de una popularidad auténtica y donde ciertas formas de poder local existen -a nivel de fábricas o ciudades), de la RDA o Checoslovaquia por otra parte (a pesar de su industrialización y de la tradición democrática de la segunda). La URSS

Use pudiera creer en un primer momento una excepción a esta bolchevique produjo un estado revolucionario con más elementos de pluralismo (hasta

1920-21, otros grupos socialistas estaban legalizados y participaban en los soviets) y de democracia socialista, que cualquier otro régimen postcapitalista. Sin duda, esos elementos de democracia fueron erosionados profundamente por la guerra civil y la retirada forzosa hacia la NEP, pero hizo falta el exterminio masivo y sistemático del viejo partido revolucionario para establecer definitivamente la dictadura burocrática en los años

Parece pues razonable suponer que la intervención de lo que se llama "factores subjetivos" —el carácter participativo del proceso revolucionario, las concepciones democrático pluralistas de la vanguardia socialista, el grado de autoactividad y autoorganización del proletariado y de amplias capas populares, etc—, puede, si no abolir, al menos limitar y contrarrestar las tendencias hacia la burocratización inherentes a la transición al socialismo en un país pobre y subdesarrollado. Considerando por ejemplo la degeneración burocrática de la URSS, hay que contar entre los determinantes "subjetivos" negativos, la falta de vigilancia socialista-democrática de la dirección revolucionaria. Los errores de los bolcheviques en 1917-1923 abrieron el camino al ascenso y más tarde triunfo del orden burocrático stalinista. Los revolucionarios de Octubre crearon, dejando debilitarse a la democracia proletaria, un Golem —el aparato burocrático- que escapó pronto a su control, fue presa de una locura asesina y finalmente les destruyó. Una vez más, la previsión de Rosa Luxemburgo causa admiración. Contrariamente a Kautsky y los mencheviques, expresó su total solidaridad con el audaz proyecto de la revolución bolchevique pero al mismo tiempo advirtió a Lenin y Trotsky que la debilitación de la democracia socialista conduciría antes o después a un Termidor burocrático.(33)

En consecuencia, está lejos de ser evidente que el despotismo burocrático está inevitablemente inscrito en el proceso de revolución permanente de países capitalistas periféricos. Habría que verificar, particularmente, si la existencia de formas masivas de autoorganización popular, das con un auténtico compromiso de las organizaciones políticas revolucionarias hegemónicas por la democracia socialista no puede frenar o neutralizar las tendencias "naturales" hacia la burocratización qué resultan de la penuria y el atraso. La investigación histórica y el análisis sociológico no pueden dar una respuesta sin equívoco a esta pregunta: la respuesta pertenece al reino de la futura praxis, en el sentido marxista clásico del térmi-