CONSECUENCIAS SOCIALES
EN LA EUROPA CAPITALISTA
Publicamos a continuación la versión revisada de un informe realizado hace algunos meses por Ernest Mandel en la reunión de los comités ejecutivos de las secciones europeas de la IV Internacional. Este texto aborda las diferentes consecuencias sociales de la crisis económica que actualmente atraviesan los
Más concretamente, este artículo analiza las cuestiones relativas al empleo y al paro, a las consecuencias de la introducción de nuevas tecnologías en materia de empleo y al estado de la reorganización del proceso de trabajo. Se abordan los objetivos últimos del proyecto político y social global de la burguesía, así como el
Finalmente, se estudian los diversos elementos de recomposición del movimiento obrero y su resistencia a los ataques llevados a cabo por la burguesía.
DE LA CRISIS ECONOMICA
países de la Europa capitalista. grado actual de su realización. La larga fase de depresión económica en que se encuentra la economía capitalista no ofrece señal alguna de recuperación y se caracteriza por un aumento estructural del paro. El indice de crecimiento del paro es igual al índice de crecimiento de la productividad del trabajo, más el indice de crecimiento demográfico y menos el índice de crecimiento económico. Por término medio, la productividad del trabajo continúa aumentando de un 2,5 a un 3% anualmente; dado que el de crecimiento económico es inferior a esta cifra, incluso sin consimovimiento demográfico aparece un aumento del paro. El trasfondo económico de la crisis
Evidentemente no se trata de una depresión económica lineal. El ciclo industrial sigue funcionando. pues, en el marco de esta depresión se suceden fases de recesión y de recuperación. Actualmente, prácticamente en todos los países de la Europa ca-
Use vive una situación de recuperación. Pero durante 1986 ó en será inevitable una nueva fase recesiva, aunque nadie pueda predecir exactamente su fecha. La amplitud de estos movimientos coyunturales es distinta en cada caso. A este respecto, la inserción de la Europa capitalista en
Ernest Mandel el mercado mundial, con la consiguiente expansión de 1 as exportaciones, juega un papel importante. Al contrario de lo que sucedió en la segunda mițad de los años 70, la Europa capitalista se beneficia actualmente, a diversos niveles, de todas las debilidades estructurales de la economía americana; es decir, del elevado cambio del dólar, de la falta de productividad de la industria americana, del enorme déficit del presupuesto americano, de que el índice de inflación es más alto en EEUU que en algunos países de Europa occidental. Del mismo modo, podría darse la situación inversa: en cuanto comience la fase de recesión en EEUU podría haber un gran descenso de las exportaciones europeas hacia aquel país. Por esta razón, en Europa la próxima recesión amenaza con ser mayor que en 1980-1982
Es importante refutar el mito de la decandencia de Europa en el mundo, mito ampliamente extendido y cuya función política es evidente, en cuanto favorece la colaboración de clases y la aceptación de políticas de austeridad. De momento, y sin hacer especulaciones sobre el futuro, esto sigue siendo un mito. La parte de los imperialismos europeos en el mercado mundial, tanto por las exportaciones de mercancías industriales como por las exportaciones de capitales, no descendido. Es difícil establecer una
tendencia general, ya que hay discordancias entre países y de año en año.
Pero si hay una tendencia general, va más bien en sentido inverso: hacia un ligero aumento de la parte de Europa en las exportaciones de mercancías y un neto incremento de las exportaciones de capitales. Esto es incluso sensacional, pero evidentemente se puede discutir su significado. En Gran
Bretaña hay una reorientación real del capital financiero hacia operaciones financieras, particularmente exportaciones de capitales que han alcanzado niveles récord, lo que no es de por sí. positivo para la burguesía británica ya que, al contrario que en los países de
Europa continental, va acompañado desindustrialización, al
De manera general, la parte de EEUU en el conjunto capitales invertidos en el extranjero es ahora inferior al 40%. Hay que remontarse al período anterior a la Segunda Guerra Mundial para volver a encontrar esta cifra. Tanto la parte del Japón como la de Europa están en constante crecimiento. Respecto a las exportaciones mundiales de bienes triales, la parte de la RFA permanece prácticamente estable en comparación con la mitad de los años 70, es mercado mundial, y crece respecto a primeros de los 80, cuando descendió a alrededor del 14%. EEUU está por debajo del nivel de los años 70; en Japón hay un fuerte aumento. Actualmente la RFA es el primer país exportador de bienes industriales (15% frente al 14% del Japón y el 13,5% de EEUU). Esto no es precisamente una imagen de decadencia de Europa.
Lo que resulta espectacular es el crecimiento de los países semi-indusexportadores bienes industriales. Esta parte se ha prácticamente doblado de diez años aquí. Ha pasado del 6,3% en 1975, al 11,2 ú 11,3% en la actualidad. Otro mito que hay que deshacer: las exportaciones de bienes industriales de los paises del tercer mundo no son esencialmente exportaciones de multinaamericanas, japonesas europeas reinstaladas en esos países.
exportaciones supone un 20 ó 25% del total. El resto son exportaciones de industrias cuyo capital es propiedad de dichos países, bajo la forma de propiedad estatal, propiedad mixta o de
Tomemos el ejemplo de uno de los sectores-punta más importante, el de las telecomunicaciones. Actualmente, en materia de telecomunicaciones las exportaciones europeas son las más importantes anualmente 6.500 millones de dólares, frente a los 3.200 millones de EEUU y 5.000 millones del Japón. Y todavía es más importante el que la balanza comercial europea, así como la japonesa, en lo que concierne a aparatos e instrumentos mecánicos o de telecomunicación, es ampliamente acreedora. Mientras tanto, la balanza comercial de EEUU en este terreno es deficitaria en dos tercios, lo que supone que este país importa el doble de lo que
Por lo que respecta a la electrónica de alto consumo —no la electrónicapunta, militar y espacial-, hay un cambio de situación absolutamente espectacular, en perjuicio de EEUU. Este país importa el doble de lo que exporta, sobre todo del Japón, pero de algunos paises Evolución del empleo y del paro
Veamos la evolución del empleo y del paro por ramas, antes de llegar a conclusiones sobre la evolución del "grosso. modo" se puede distinguir tres categorías de ramas de actividad: absoluto y neto del empleo, las que están en una situación intermedia y las que experimentan un aumento de
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primera categoría, que es la de las ramas mas castigadas, hay conciencla entre regresión de la demanda y efectos de la introducción de nuevas tecnologías. En ellas el empleo retrocede considerablemente. Se trata de los sectores de la construcción naval, las minas, la siderurgia, el textil, el
By, en cierta petroquímica y las refinerías del petróleo, aunque en este último caso la situación sea un poco mejor.
La segunda categoría es aquella en que la demanda, y por lo tanto la producción, sigue aumentando, pero a un ritmo más lento que en el pasado, y en la que también hay un fuerte incremento de nuevas tecnologías. Se trata de sectores clave, que conciernen a casi la mitad del volúmen total del empleo industrial: el automóvil, la electrodomésticos y obras públicas. Aquí no hay retroceso de demanda a medio plazo. La demanda sigue aumentando, pero ésta va acompañada de un aumento de la productividad, es decir, de la utilización de nuevas tecnologías. Así pues empleo que es difícil de concretar ya que la competencia actúa a fondo y la evolución es diferente de país a país. Algunos países pierden terreno en el mercado, lo que'significa un retroceso de la capacidad neta de empleo; otros países, que por el contrario, aumentan
su parte en el mercado, pueden estabilizar e incluso aumentar su capacidad de empleo. De momento, la industria automovilistica española parece estar en expansión, así como la industria del automóvil alemana; en ellas se contrata, mientras se sigue despidien-
Está finalmente la tercera categoria, la de las ramas de actividad en las que la expansión de la demanda y de la producción permanece por encima de la media. Paradójicamente, en estos sectores punta, las nuevas tecnologías tienen mucho menos impacto ramas. Se trata sobre todo de la construcción mecánica, de todo el sector de construcción de máquinas y bienes de equipo, la electrónica, el equipo los productos médicos y farmacéuticos. La electrónica tiene una composición orgánica del capital (parte de los salarios sobre los costos de producción) por debajo de la media de los otros sectores.
Haciendo la síntesis de todos estos datos, vemos en primer lugar que aumenta la masa de los parados y los índices del paro. Pero, salvo los casos del Estado español, Portugal e Irlanda (este último país podemos dejario al margen, ya que se trata en realidad de un país no imperialista y no industrializado), el índice de paro se sitúa alrededor del 10%. En Gran Bretana en los últimos cuatro años se ha pasado del 10,2 al 10,9%. Pero en el Estado español, el índice de paro es el doble. En este país la pérdida de puestos de trabajo en la industria significa más de la cuarta parte del empleo industrial, que había en 1977 (27%), hecho absolutamente excepcional en Europa.
Por supuesto, estos índices de paro conciernen al conjunto de la población activa y no dicen gran cosa sobre el volúmen de empleo. El índice de paro aumentar a la vez que volúmen de empleo, todo depende de la evolución demográfica. Globalmenfluctuaciones del empleo todavía son débiles. A este respecto hay que refutar otro mito, aquel según el cual estaríamos en Europa y América del Norte en plena desindus-
"desalarización". Las cifras de evolución del volúmen de empleo en la Europa capitalista son las siguientes: reducción del 0,5% en 1983; estabilización en aumento del 0,2% en 1985. Es poco más o menos parecido a más largo plazo. Estamos ante fluctuaciones del orden del -1,2% a -1,1% desde hace diez años. Son fluctuaciones mínimas. Si las comparamos con las del período 1930-1938, la diferencia es evivertical del empleo, del orden del 30%. Las actuales bajas son bajas marginales. Esto no significa que no sea grave que no tenga consecuencias sociales. En la industria la baja es más fuerte. Pero el movimiento es menos amplio de lo que se afirma en numerosos medios.
Respecto a Francia las cifras son muy representativas. El total de la población activa ha disminuido un 2,5% entre el 31 de diciembre de 1979 y el 31 de diciembre de 1984. El número de "autónomos" ha disminuido en 280.000 personas, el de los asalariados en 250.000, es decir una reducción del 1,4%. En la industria la reducción del número de asalariados es del orden del 10%. Pero si añadimos las telecomunicaciones y el "terciario" no comercial, la reducción baja a menos del 1%. En el comercio y los servicios financieros el empleo se estanca. En el sector público aumenta.
Sin embargo es necesario aportar algunas precisiones respecto al empleo de las mujeres y de los jóvenes. Desde el comienzo de la crisis el empleo femenino aumenta, incluso de forma bastante neta. El empleo masculino retrocede. Los indices de crecimiento del empleo femenino difieren según los países. En Dinamarca el indice de actividad de las mujeres ha pasado del 63% en 1975 al 72% en 1983, es decir un aumento del 15%, lo que es enorme en un período de crisis. En Suecia se ha pasado del 67 al 77%, es decir, un aumento cercano al 15%, en Bélgica el indice de actividad de las mujeres ha pasado del 44 al 50%, en Austria del 48 al 50%, en Francia del 49 al 51%, en Alemania del 49 al 49,6%, en Italia del 34,5 al 40%. El aumento más fuerte se constata en Noruega, de un 53,3 a un 67%, es decir un aumento del 25% en el espacio de
Es necesario matizar esta constatación dada la amplitud del trabajo precario. La mayor parte del aumento del trabajo femenino, es aumento del trabajo a tiempo parcial. En buena parte, el aumento de trabajo a tiempo parcial de las mujeres es resultado de una doble coacción económica. Los ingresos del matrimonio disminuyen a consecuencia de la crisis y las mujeres tratan de trabajar para neutralizar estas pérdidas. Por otra parte la crisis hace que haya menos empleos permanentes disponibles, especialmente para las mujeres. Pero también actúa un fenómeno socio-cultural, dada la sobrecarga de trabjo de las mujeres -trabajo doméstico no pagado más trabajo profesional—, lo que da lugar a jornadas de trabajo de 13, 14, 15, 16 horas cuando se trabaja a jornada completa. También hay una elección deliberada de una parte de la mano de obra femenina, al menos en los países nórdicos, que opta por el trabajo a tiempo parcial.
En conjunto, el incremento de trabajo a tiempo parcial es muy diferente de un país a otro. Entre 1973 y 1983 el trabajo a tiempo parcial pasó a ser de 25% en Suecia, del 21 al 24% en Dinamarca, del 16 al 19% en Gran Bretaña, del 8,7 al 21% en Holanda, lo que constituye el aumento más fuerte si las estadísticas son correctas. En Bélgica el indice pasó del 4 al 8% en Francia del 7 al 10% y en la República Federal de Alemania del 10 al 12%. Italia es el único país en el que hay regresión, del 6,4% al 4,6%, pero incluso en ésto es una cuestión de estadísticas. En efecto, en Italia una gran parte del trabajo a tiempo parcial es trabajo negro no integrado en las
La participación de las mujeres en el trabajo a tiempo parcial es Efectúan más del 80% de este tipo de trabajo en Europa. En la República Federal de Alemania el indice es del 92%, mientras que en otros países europeos se sitúa entre el 80 y el 85%. Tras Alemania viene Suecia 89,6%. En Gran Bretaña esta proporción es inferior, un 70%.
Hay un gran aumento del paro entre los jóvenes de 16 a 25 años. El paro de larga duración, en el que Bélgica tiene un triste récord, también experimenta un fuerte aumento. El indice de paro de los jóvenes ha pasado, en la República Federal Alemana, del 3,9% del total de los parados al 10% desde el comienzo de los años 80; del 15 al 26% en Francia, del 14 al 22% en Gran Bretaña, del 25 al 34% en Italia y así sucesivamente. Sólo en Suecia permaindice, pasando del 5,1 al 6%. Entre los jóvenes de menos de 25 años, este indice pasó en el Estado español del
Men 1980 al 44,5% en la actualidad. Es el indice más elevado de toda Europa. Y lo que es muy grave en todos estos países es el hecho esta masa de parados hay un número creciente de jóvenes que nunca han empleo desde que dejaron la escuela, lo que es un fenómeno con evidentes incidencias sociopolíticas, grandes amenazas para el movimien-
El paro de larga duración refleja la misma tendencia hacia el deterioro. Entre 1980 y 1984, el paro de una duración de dos años o más ha pasado del 12 al 22% en el conjunto de los parados en Francia, del 8 al 15% en la República Federal de Alemania, del 8 al 32% en el Estado español, del 13 al
Italia, del Evolución de la cualificación y nuevas tecnologías
Pasemos a la cuestión más delicada y también más controvertida, la de la estructura del empleo en materia de cualificación. Evidentemente nos encontramos en el centro de un proceso cuyo perfil es complejo. De momento es imposible saber cuál de las tendenclas en curso va a ser predominante.
Cualquier extrapolación de una de las tendencias en curso en este complejo puede ser fuente de muy graves errores de previsión.
Nos encontramos ahora muy al principio de la automatización completa. Todavía estamos en lo que se llama fase de semi-automatización: no se trata de que el empleo manual o el empleo asalariado sean radicalmente eliminados de la industria. En estas condiciones la recomposición de la clase obrera, las relaciones entre los trabajadores manuales y los obreros cualificados, antiguas y nuevas cualiprofesionales, fluctuantes según las ramas industriales o las empresas, muy diferentes en función de que en ellas las nuevas tecnologias sean amplia, parcial solamente marginalmente aplicadas. Cualquier conclusión que parta de la generalización de ejemplos de los sectores punta, en donde es frecuente el empleo de robots, presupone algo no demostrado, es decir que en los próximos diez años el conjunto de la industria se vaya a reorganizar en base a este modelo. Nadie puede afirmarlo, porque nadie lo sabe y, de momento, esto parece muy improbable.
La introducción de una tecnología radicalmente nueva induce a una reorganización del conjunto del proceso de trabajo. Pero también hay toda una servidumbres que ñan este cambio, de las que a priori no se sabe que duración vayan a tener: el aprendizaje, la experimentación esta nueva tecnología, la reorganización del proceso del trabajo, exigen mucha mano de obra, incluyendo, lo que no es poco, un reequipamiento, es decir, la construcción de nuevas emnuevas máquinas, correspondientes incidencias sobre el empleo. Incidencias muy diferentes de las que tendría una situación en la que esta tecnología se encontrase ya en marcha. La burguesía, la patronal, la burocracia sindical y, evidentemente, el estado burgues y los gobiernos, utilizan de forma deliberada todo este discurso sobre la robotización para atemorizar a los trabajadores. Siempre se puede predecir que ésta será la rea• lidad dentro de diez años; es posible, pero refiriéndose a la realidad de hoy este discurso tiene una función claramente manipuladora y simplificadora.Así, en Francia las cifras no prue• ban ninguna baja de cualificación de la mano de obra. El número de obreros cualificados en la industria aumentó
1983 pasando de 2,8 millones a 2,9. Es posible que este hecho sea pasajero, pero ahí están las cifras. Durante el mismo período, el número de obreros no cualificados bajó de 4 a 3,5 millones. El porcentaje de obreros cualificados respecto al ' conjunto de los trabajadores de la in-
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dustria pasó del 39 al 45%. Estas cifras no permiten hacer la dosificación entre las antiguas cualificaciones y las nuevas. El empleo obrero de cualificación antigua ha disminuido manifiestamente. aumentado en cien mil unidades y las nuevas cualificaciones son numero-
Así pues la conclusión es evidente: hay reducción de las antiguas
¿En qué radica pues la verdadera dificultad de análisis?. Se trata de que en la mayoría de las proyecciones que conciernen al número de robots y a la abstraen totalmente las salidas, es decir el volúmen de producción y ventas. Se razona como si las nuevas tecnologías fuesen introducidas y utilizadas en función de los únicos criterios de la eficacia técnica y las ganancias costos salariales, sin tener en cuenta aumento del volúmen de producción y exigen, pues, una gran expansion del mercado para que puedan ser aplica. das de forma rentable.
producción del motor del "Fiat-uno" la productividad aumento superior al 200%, tras la de ordenadores y robots. Antes hacían falta 250 minutos para producir un motor y ahora bastan 101.
está organizada de forma que se pueda producir un motor cada 20 segundos. Pero el aparato productivo sólo se utiliza al. 30% de su capacidad. ¿Por qué?. Porque para poder sería necesario vender dos o tres veces más coches que en la actualidad. ¿Qué quiere decir vender tres veces, más coches?. Actualmente, el aumento de la venta de automóviles es del orden del 2,5 al 3% por año. Evidentemente, hay compe tencia en el interior del sector. Fiat su parte del mercado aumente a costa de otros constructores de automoviles, pero sólo un poco. Esto es lo que limita la introducción de nuevas tecnologías Hay que tener en cuenta el crecimieneconómico en su conjunto, las salidas, los mercados, el compra, las cifras de venta globales. Las proyecciones, las perspectivas de los propios industriales van en este
Durante una conferencia internacional de industriales de la robótica que tuvo lugar hace un año, las cifras que se avanzaron eran muy previendo que de aquí a 1990 robotizaría un 1,5 ó 2% del trabajo industrial. 'Esto es una cifra global. Esto no quiere decir que en ciertas cifra no pueda ser mucho más elevada, pero en conjunto la tendencia a la robotización; sigue siendo muy marginal.
En el famoso taller-punta de Fiat, al que hacíamos alusión unas líneas más arriba y en el que hay 103 ordenadores y 56 robots, el empleo obrero total ha pasado de 3.100 a 2.670 trabajadores,
es decir se ha perdido un 13% de los puestos de trabajo. Incluso con la introducción de nuevas tecnologías, la fábrica sigue lejos de estar totalmente automatizada. Empleo industrial y empleo en los servicios
De forma general, desde hace más de diez años se registra un retroceso -aunque menos pronunciado de lo que generalmente se piensaempleo en la industria y un aumento neto del empleo en el sector llamado
En el conjunto de la Europa capitalista el empleo industrial ha bajado anualmente un 1,2% entre 1973 y 1975 un 0,6% anual entre 1975 y 1979, un 2,9% en el período 1980-82 y un 2,6% en 1983, lo que dá una disminución acumulada del 17% en Simultáneamente, el empleo en anualmente un 1,8% entre 1973 y 1975, un 1,9% entre 1975 y 1979, un 1,2% entre 1980 y 1982, у 0,9% en 1983. Estos valores medios ocultan fuertes diferencias entre países. Así en Italia, Estado español, Finlandia, Noruega, siguió aumentando entre 1973 y 1975 aumentó hasta 1982. En Italia el descenso fue relativamente débil hasta 1984. Es mucho más pronunciado en Bélgica, Holanda, Francia y RFA.
Inversamente, el crecimiento del empleo en los servicios está por debajo de la media en Bélgica, Alemania Occidental, Dinamarca, Suiza, Estado español y Gran Bretaña. Es ligeramente más alto en Francia, Holanda. Es muy pronunciado en Austria, Luxemburgo e Italia.
Sin embargo, estas estadísticas deben ser reexaminadas de forma critica si se las quiere interpretar de un punto de vista marxista. En efecto, numerosas empresas que las estadísticas oficiales clasifican en el sector servicios en realidad están ubicadas en la industria desde el punto de vista de la producción de valor y por lo tanto de plusvalía. Se trata especialmente del sector de los transportes, del gaselectricidad-agua, las telecomunicaciones y el sector electrónica/software (informática-logical).
esta reclasificación, el cuadro obtenido cambia radicalmente.. Se ve que no hay ningún tipo de "desindustrialización". capitalismo tardío se caracteriza más bien por una industrialización más pronunciada del conjunto de la vida económica, lo que se manifiesta especialmente por una mecanización acentuada (y por tanto un descenso potencial del empleo) en sector comercial y en el sector financiero, los sectores de servicio por
Sólo hay expansión neta del empleo no industrial en el sector público, exque todavía continúa. también a este respecto hay que tener cuidado con las extrapolaciones. La crisis cada vez mas pronunciada de las finanzas públicas, y las reducciones de gastos que lleva consigo progresivamente en todos los países, reinvertir rápidamente esta
Estos desplazamientos sectoriales del empleo implican indudablemente una recomposición de la clase obrera. ¿lmplican fatalmente organizado?. Tampoco se puede extrapolar en este tema. La única constante que parece deducirse es la de un crecimiento relativo del peso de los asalariados, y por lo tanto de los sindicatos, en el sector público, respecto a los sectores tradicionales. Pero esto no implica automáticamente un debilitamiento de la combatividad obrera ni de la capacidad de lucha del movimiento sindical. Paralizar los centros de telecomunicación, las grandes empresas de transporte, las centrales eléctricas, los bancos, pueden golpear a una economía capitalista tan fuertecomo ayer podían hacerlo la parálisis de las minas, de la siderúrgia e incluso de la industria del automóvil. En no pocos países, ciertos sindicatos función pública están hoy en cabeza de la combatividad Nada impide a priori que esta tenden-
Otra cosa es el saber si los bastiones tradicionales del movimiento obrero, desde el punto de vista de la concentración de mano de obra y de la tradición de combatividad, pueden ser reemplazados por nuevos bastiones. Más adelante volveremos sobre esta cuestión. Señalemos simplemente que la concentración de asalariados en los férrocarriles, telecomunicación, aeropuertos, indusconsiderable. Nuevos bastiones sindicales podrían surgir en ellos. Evolución del nivel de vida de los asalariados
¿Cuáles han sido a largo plazo los efectos de la crisis sobre el nivel de los salarios directos reales y de las prestaciones sociales y sobre la problemática de la pauperización?. En este terreno, hay prácticamente un retroceso general del poder de compra de los trabajadores, salyo quizás en el caso de Noruega. Pero una vez más este retroceso es muy distinto según los países. También en este caso el retroceso más pronunciado se sitúa en el Estado español y en Portugal. Es también claro en Bélgica, ya que el poder de compra del salario medio ha bajado un 16% en el espacio de 7 años. En Gran Bretaña y en RFA esta baja es algo menos fuerte. En Italia y en Francia todavía es menos fuerte. En Gran Bretaña, se registra una pérdida del poder de compra del salario medio de un 7,6% desde 1979. Esta pérdida los obreros manuales en los últimos 10 años. Son reducciones que varian de un 1 a un 1,5% anualmente. En Italia parecen ser del mismo orden con pérdidas del 1,2 al 1,5% por año. En la RFA también es similar con disminuciones del 1,2 al 1,3% anuales desde 1979.
Es más difícil calcular el retroceso de las prestaciones de la seguridad social. A este respecto, hay dos movimientos que se entrecruzan. En principio la prestación personal individual retrocede, pero en su conjunto las prestaciones aumentan, aunque no sea más que en función del aumento del paro. Globalmente se puede decir que las prestaciones sociales han bajado en términos de poder de compra, pero menos que los salarios. primer lugar, la burguesía ha estimado, por otra parte con razón, que ataques frontales contra la seguridad social provocarían reacciones más duras que ataques contra los salarios. Especialmente si se tocase la prestación de enfermedad, la respuesta podría ser general y no puntual. La burguesía quiere fragmentar la respuesta obrera. Por tanto tiene interés en retrasar los ataques contra la seguridad social en relación a los que realiza contra los salarios. Por otra parte, si bien el interés de la burguesía en reducir los salarios reales es manifiesto y universal, está más dividida con la cuestión de la seguridad social. Incluso el gobierno Thatcher, en Gran Bretaña, está dividido en este tema. Efectivamente, gracias a la red de seguridad social los efectos socio-políticos de la crisis han sido hasta ahora más reducidos que durante los años 30. En estas condiciones, romper brutalmente esta red sería evidentemente jugar con fuego.
Esto no quiere decir que no habrá ataques contra la seguridad social sino todo lo contrario. El déficit de la seguridad social aumenta al prolongarse la crisis. En estas condiciones, el sistema de protección social va a ser cuestionado en el futuro con más fuerza, aunque la burguesía, tratará tanto como le sea posible, de moderar y escalonar sus ataques. Una vez más, es el Estado español quien encabeza esta cuestión, con un ataque concentrado sobre las prestaciones de paro, dirigido pues contra la minoría más
vulnerable de la clase obrera, que no puede defenderse a sí misma. En este país prácticamente las tres cuartas de los parados no perciben prestación. Todavía no se está a este nivel en el resto de Europa, pero los contra las prestaciones paro van a aumentar. El resultado de todo esto es que, incluso si los gastos aumentan, el número de personas y familias que se encuentran por debajo del índice de pobreza sube considerablemente. Hay un importante debate definición de la pobreza. Como marxistas es normal no aceptar los criterios de los burgueses y de sus expertos. Pero el debare real no versa sobre la definición, sino sobre la tendencia. Cualquiera que sea la definición que se dé a la pobreza, cuando el número de pobres aumenta la pauperización se agrava. El número de pobres representa hoy en día en la mayor parte de los países capitalistas de Europa, alrededor de un 15% de la población. En el Estado español, en Portugal y en el sur de Italia, este porcentaje es evidentemente más ele-
En la RFA, el número de personas que viven de las prestaciones públicas se ha casi duplicado, pasando de 1,4 a 2,5 millones de personas. El número de parados que no perciben ninguna prespasado de se suman estas dos cifras, son casi 5.000.000 de personas que se encuentran, manifiestauna situación de pobreza pronunciada. En Gran Bretaña, el número de personas que se pueden considerar como pobres, también se ha prácticamente duplicado, pasando entre 1975 y 1984 de ser 4,5 millones a ser 8,5 millones de personas. Quienes perciben 1o que se llama benefit" medio (prestación dada a los necesitados, de alrededor de 20.000 pesetas por mes), han pasado de ser '3,7 a ser 5,4 millones de personas, y los que perciben un 10% más que esto, lo que sigue siendo miserable, han pasado de 1 a 1,7 millones de personas. Los que perciben menos que la garantía de esta asistencia pública han pasado de ser 1,8 a ser 3,2 millones de personas. Esto da un total que ha pasado de ser 6,5 a ser 10,4 de personas en un país de 50.000.000 de habitantes.
La situación es bastante mejor en los países escandinavos. Holanda y Francia se encuentran en intermedia. Italia, Bretaña, el Estado español y Portugal están mucho peor provistos. Por otra parte, en Italia se ven diferencias regionales, especialmente entre el norte, donde más o menos hay el mismo porcentaje de pobres que en el resto de Europa, y el sur, donde la situación es cercana a la del Estado español y Portugal. Hay un fenómeno intermedio entre la pauperización puramente material y el impacto de las nuevas tecnologías, que provoca la pérdida de las antiguas cualificaciones y todo lo que esto lleva consigo de miseria moral, amargura, inquietud, miedo, desesperazión, sentimiento inutilidad social y desmoralización. La reorganización del proceso del trabajo
El impacto de las nuevas tecnologías sobre la organización del trabajo descriptivo y la problemática de las relaciones de fuerza entre clases.
En la historia del capitalismo, cada vez que ha habido una larga depresión, se ha verificado una reorganización del proceso de trabajo, que no es solamente, ni siquiera en primer lugar,
Es difícil cuantificar esto, pero lo esencial de lo que pasa en las empresas en este terreno, es resultado de una racionalización sin nueva tecnología. Para la burguesía se trata además de aprovecharse del paro y del miedo al paro, para tomarse la revancha contra los militantes de vanguardia del período precedente. Ha habido y habrá despidos selectivos de los militantes sindicales más combativos. Muy frecuentemente para este tipo de ataques, la patronal cuenta con la complicidad previa de la burocracia sindical.
Evidentemente, desde el punto de vista económico la reorganización del proceso de trabajo tiene objetivos precisos. El crecimiento de la intensidad del trabajo es una característica general en un período de larga depresión. Es la forma más clara de aumentar la de plusvalía. cosas de las que se habla hoy en materia de flexibilidad, de una utilización más larga de las herramientas de trabajo, de generalización del trabajo contínuo, tienen esta función.
También tiene lugar el desmantelamiento de las conquistas del control sindical de las cadenas, acompañado por el replanteamiento del taylorismo, por emplear un término que vuelve a ponerse de moda. De nuevo no se trata de un fenómeno puramente tecnológico, sino de una evolución que posee también dimensión social. Se trata de acrecentar el control del capital sobre el trabajo, de aumentar la presión sobre los obreros, de desmantelar conquistas del pásado. En la fase precedente, se introdujeron elementos de control obrero y sindical respecto al ritmo de las cadenas o respecto a las cadencias de trabajo. Actualmente se asiste a una importante regresión en este terreno.
Esta cuestión va intimamente ligados problemas: ¿Hay desmoronamiento o al menos debilide los grandes bastiones obreros, sindicales, centros básicos de la combatividad obrera que han dominado la lucha de clases en Europa durante los veinte o veinticinco últimos años?. Es necesario matizar la
En primer lugar, por lo que respecta a la desconcentración, hay que decir que es un hecho muy marginal. Según estadísticas de la OCDE, la parte del empleo total en las empresas de más de 500 asalariados aumentó en Suecia entre 1975 y 1983; durante el mismo periodo en Bélgica disminuyó algo menos de un 2% y un 3% en Francia La parte del empleo total en las empresas de más de 100 asalariados aumentó en Holanda pero disminuyó un 2% en Dinamarca.
En Gran Bretaña, en el sector de la industria manufacturera, la parte del empleo en empresas de más de 500 asalariados pasó del 70% en 1977 al 68% en 1982, variación ínfima. En Ita-
Use cita la cifra del 46,4% conjunto de los asalariados de la industria manufacturera que trabajan en asalariados. Teniendo en cuenta que emprésas en el sector servicios, donde el tamaño medio es inferior al de las industrias manufactureras, la impre-
Hay que destacar un fenómeno importante: la reducción del número de trabajadores de las empresas muy
Pero la dificultad de juzgar esta evolución reside en el hecho de que incluso tras tal disminución estas empresas siguen teniendo una dimensión importante. Tomemos como referencia las empresas automovilísticas. Cuando una gran empresa se reduce de 80.000 a 60.000 obreros, hay que decir que se ha verificado un fuerte descenso de la concentración obrera. Pero una fábrica de 60.000 trabajadores sigue siendo una empresa muy grande. Evidentemente hay sectores que se han derrumbado, como la construcción naval, la siderurgia, etc. Pero alli donde los sectores globalmente han subsistido o crecido, las empre sas que predominan siguen muy grandes. Este es especialmente el caso del automóvil, la aeronáutica, la electrónica y la química en la mayor parte de los países: Fiat, Volkswagen, Ford, General Motors, Daimler-Benz, Seat, Renault, Volvo, Citröen-Peugeot, Siemens, Philips, GEC, Plessey, las tres "grandes" de la química alemana, las tres "grandes" de la química suiza, Rhone-Pulenc, ICI, Montédison, etc. Pero hay que incluir un matiz. No hay una ligazón mecánica entre el tamaño de la empresa, la fuerza del sindicato y la combatividad obrera. Es totalmente posible que a corto y medio plazo la gran empresa subsista, pero que el índice de sindicación disminuya y que la combatividad obrera disminuya todavia más. Así pues, hay que diferenciar estos movimientos, pais a país.
Incontestablemente, algunos bastiones obreros han caido: British-Leyland, la industria de la prensa, la siderurgia y los astilleros en Gran Bretaña; la siderurgia y los astilleros en el Estado español; La siderurgia Valona en Bélgica; la siderurgia en Francia. Otros, como la siderurgia del Ruhr y del Sarre en la RFA, se han debilitado embargo todavía bastiones. Bretaña, la RFA, en los países escandinavos, en la mayoría de los países del Benelux y en Austria, ningún debilitamiento de conjunto de las fuerzas sindicales. Hay una reducción del indice de sindicación, pero es menor que la reducción del empleo, hecho excepcional, ya que hay que recordar que en el periodo de crisis comparable, el de los años 30, el debilitamiento sindical fue terrible. Tanto los sindicatos ingleses como los de la mayoría de los países de Europa perdieron en algunos casos hasta la mitad de sus afiliados. Esta vez, en los enumerados un poco más
arriba, el debilitamiento sindical es
Hay casos intermedios como el de Grecia y Portugal, en los que la desindicación es real pero no muy pronunciada todavía. Por el contrario, hay que señalar casos de bajón de la sindicaespañol y Francia. En ellos se puede hablar de desplome sindical. El fenómeno es más neto que en los años 30 hay correlación automática y mecánica entre, por una parte, la permanencia de los bastiones tradicionales del movimiento obrero desde el punto de vista numérico, la amplitud de las empresas, el peso económico de las empresas, y, por la otra, la fuerza sindical. Tampoco hay correlación automática entre el indice sindicación y la combatividad obrera. Pueden manifestarse discor-
Men los dos sentidos. Así, puede haber una baja de sindicación con una combatividad obrera menos debilitada o incluso en alza. En el Estado español, la curva de las huelgas va más bien hacia arriba desde hace dos años, o al menos iba hacia arriba entre 1983 y 1984. En Gran Bretaña se verifica más bien el fenómeno inverso. En este caso el indice de sindicación sigue siendo elevado, pero la combatividad obrera retrocede manifiestamente. No hay que subestimar los muy serios efectos de la derrota de los mineros. Se trataba de simbólica, ya que concernia a las relaciones de fuerza globales entre las clases. Los mineros lucharon valeroaislados. Una batalla aislada de este tipo contra todo un gobierno y toda la patronal es muy dura. Como la batalla fue muy larga hubo sacriticios muy los obreros. Por ello, el efecto de la derrota es muy sensible. Lo que ahora está pasando entre los mineros (escisión sindical en el NUM, aparición de un sindicato derechista sectores de la clase obrera, o incluso al conjunto del movimiento sindical) desencadena una mecánica muy peligrosa y no hay que subestimar las imconjunto del movimiento obrero. Tendencias de la resistencia obrera
No hay ninguna razón para desdeñar, bajo ningún pretexto, luchas por reivindicaciones limitadas puntuales. Por el contrario, cualquier victoria obrera, cualquier lucha defensiva victoriosa, aunque sea sobre las cuestiones más pequeñas, es hoy más importante que largos discursos sobre cuestiones generales.
La clase obrera debe "reaprender" que es capaz de obtener éxitos, incluso en período de depresión y de paro. Puede obtenerlos, pero en lo inmediato, no sobre objetivos de conjunto. Comprendiendo ésto, se lucha encarnizadamente, incluso con objetivos puntuales, ya que la victoria y el éxito son importantes. La pedagogia del éxito, demostrando con hechos que la lucha puede pagar, es hoy lo mas importan-
El escepticismo de los obreros en cuanto a la posible victoria de su lucha es mucho más reducido cuando se trata de pequeñas reivindicaciones que están a su alcance a nivel de empresa que grandes problemas. Nadie cree poder combatir el paro en una sola empresa. Pero impedir una modificación de las tarificaciones o de las clasificaciones en una fábrica está efectivamente al alcance de los obreros de la fábrica concernida en un momento determinado. Y si en tales luchas los trabajadores obtienen éxitos repetidos, positivos a más largo plazo.
Todo esto es puramente coyuntural. En modo alguno excluimos la posibilidad de un cambio en la situación. Hay que comparar la situación actual con otras análogas que conoció el movimiento obrero al principio de los años 30 y a primeros de los años 60. Hay que hacer este estudio en cada país, para ver cómo las luchas obreras resurgieron tras un repliegue muy largo. En general el reinicio de las luchas no comenzó con cuestiones espectaculares ni en todas las empresas a la vez, ni siquiera en ramas enteras. Comenzó con pequeños éxitos que fueron acumulándose. Evidentemente, el clima político era muy distinto. Jugaban factores extraeconómicos, como la cuestión del fascismo en los años 30. En los años 60 había un clima social mucho más favorable en su conjunto, con una situación de pleno empleo. Pero se olvida un poco rápido, por ejemplo, que tras el golpe de los generales en Argel, en Francia había "echarse al monto Preparaban para
By entrar en la clandestinidad. olvidar cómo el estado de ánimo de los trabajadores evolucionó rápidamente. En 1962-63, la atmósfera en Francia no era muy optimista, sin hablar de la que existía en la RFA. El proyecto global, político y social, de la burguesía
La burguesía, es decir conservadores y neo-liberales, al margen de adjetivos, tiene un proyecto político y
social de conjunto. Este proyecto va más allá de, simplemente, arrancar un cierto porcentaje suplementario en el reparto del producto nacional a costa de las masas trabajadoras o de aumentar la tasa de plusvalía y restablecer la tasa de beneficios.
Aprovechando la depresión económica y el relativo debilitamiento del movimiento obrero -fenómeno general aunque desigual según tos países-, la burguesía trata de modificar permanentemente relación de fuerzas entre las clases e institucionalizar esta modificación, lo que esencialmente significa: desmantelar las conquistas más importantes del movimiento obrero durante último cuarto de siglo o de los últimos 50 años. Resumiendo todas estas conquistas en una sola fórmula, se puede decir que el movimiento obrero había cuantitativo de nivel objetivo de soliproceso de Esta fórmula puede parecer vista" y vaga, pero es muy real y eminentemente marxista. El peso del movimiento obrero ha actuado sociedad protegiendo mejor a todas las capas menos favorecidas. Este es el contenido más global de todo lo sucedido desde la crisis de los años
Esta conquista era muy importante.
Los marxistas revolucionarios deben ser conscientes de ello, porque esto incide en la misma definición de qué es la condición proletaria para Marx, a saber: la inseguridad fundamental de las condiciones de existencia. Esto es lo que implica la obligación económica de vender contínuamente su fuerza de trabajo, venta nunca garantızada y cuyo resultado financiero nunca está asegurado. El conjunto de estas conquistas, evidentemente, no suprimió la inseguridad de la condición proletaria, considerablemente su amplitud para capas determinadas de la población obrera. El hecho objetivo de que un parado esté mejor indemnizado que antes, de que un enfermo o un jubilado estén mejor remunerados, y que los menos cualificados y los no organizados estén protegidos por un objetivo sobre la cohesión y la fuerza de disuasión de la clase obrera, independientemente de la conciencia que tengan los y las que han luchado por quienes se han beneficiado de ellas
Al desmantelarse parcial o totalmente estas conquistas, dad disminuye, objetivamente. Las dicapas se ven afectadas de forma diferente y quedan más o menos abandonadas a su propia suerte, sobre todos los y las que son más débiles: emigrantes, mujeres, jóvenes, inválidos, viejos. Pero el efecto acumulativo de este cambio se hace sensible en la clase obrera a partir del momento en que el fenómeno alcanza un cierto nivel cuantitativo. Evidentemente, hay cantidad en calidad. Si quienes se ven marginados son un 5% de los proletarios, los efectos sobre el conjunto de la clase no serán dramáticos. Pero si suponen un 30 ó un 35%, entonces el Ahora bien, este es el fin hacia el que se orienta la burguesía, al menos en los países grandes. De hecho, la burguesia no lo oculta: su proyecto es golpear de forma permanente, no sólo los ingresos sino también el "status" de un tercio o de un 40% de la clase obrera. Por esta razón está justificado el término "sociedad dual" para caracterizar el proyecto burgués, ya que si este objetivo se alcanza, si es un tercio o un 40% de la clase obrera quien se ve privada de un mínimo de protección o de solidaridad colectiva, entonces se vuelve a la situación anterior a 1914, en países como Bél-
Lo que ante todo facilita esta evolución es la actitud irresponsable de la general, que o bien es cómplice de esta política o bien inconscientemente al principio, se ve después arrastrada a claudicar ante la ofensiva capitalis. ta, por electoralismo, por todo tipo de consideraciones, incluido el egoísmo, o simplemente por defender sus privi-
Lo que por otra parte estúpido, ya que estos "menús privi serán cuestionados a la larga si el movimiento obrero se debilita estructuralmente. hay que tener en cuenta los efectos objetivos de la crisis, los retrocesos y las derrotas. Una clase obrera que haber perdido dos, cuatro batallas y que el paro aumenta, no reacciona ya de la misma forma que una clase obrera que todavía esta en plena posesión de sus fuerzas.
Es preciso constatar que el enemigo de clase posée una dirección política, un proyecto, un plan, una orientación mucho más resueltos y mucho más decididos que el personal que dirije el damente no muestra estas mismas
Finalmente, hay que añadir que las fuerzas combativas del sindicalismo y la extrema izquierda política, margen del hecho de que se estén reforzando, no gozan de una credibilidad tal que puedan en lo inmediato contrapesar el desarrollo de los otros factores. Incluso si estas fuerzas se van desarrollando, siguen siendo modestas y no pueden llegar a neutralizar por sí mismas los efectos negativos de todo lo enumerado más arriba.
Asi pues no hay todavía una alternativa política creíble para una fracción significativa obrera que considerase esta alternativa como una perspectiva por la que poder movilizarse con posibilidades de éxito a corto plazo. La tal alternativa global creíble es en sí misma un factor de la
Quizás Gran Bretaña sea la única excepción a este respecto, pero incluso este juicio es incierto. Es evidente que la izquierda del partido laborista y del movimiento sindical una fuerza considerable que pesa en la situación. Pero no es evidente que represente una alternativa creíble a nivel de la clase obrera. Existe quizás una situación análoga en Dinamarca.
Men tales condiciones el proyecto de la burguesía no debe ser subestimado. Lleva a todo el movimiento obrero a la defensiva. La mayor parte de las fuerzas del movimiento obrero moderado tradicional evolucionan hacia la derecha, lo que no quiere decir que el proyecto de la burguesía vaya a triunfar automáticamente. Esto depende de las relaciones de fuerza actuales y no de las relaciones de tuerza que la burguesia querría crear de aquí a 5 ó 10 años. Actualmente estas relaciones son tales que todavia crean, en la mayor parte de los países, poderosos obstáculos a la realización del proyecto burgués. En la RFA, Italia, Gran bretaña, países escandinavos, mantiene una capacidad de respuesta rebasen cierto límite, la burguesía se ve obligada a retroceder, a maniobrar, a apaciguar las protestas. No puede imponer todas sus soluciones día a día, mes a mes, de forma lineal.
No obstante, debemos ser conscientes del peligro y de las implicaciones de su política. Todos los proyectos de la burguesía tienden a aumentar y a institucionalizar las divisiones , en el seno de la clase obrera, divisiones entre autóctonos y extranjeros, hombres mujeres, jóvenes y adultos, adultos y jubilados, trabajadores cualificados y no cualificados, sectores de actividad en retroceso y sectores punta, sector público y sector privado y entre trabajadores de diferentes países. En este último caso, tratando de sustituir la solidaridad internacional por la aceptación de reducciones de salario a fin de poder competir internacionalmente (supuestam; nte para "proteger empleo") lo que lleva a reducciones de salarios reales en todos los países. La política de la burguesía pretende provocar, ampliar, institucionalizar estas divisiones, proponer medidas distintas, según los casos, para que éstas divisiones permanezcan y para que su peso aumente en las relacio-
Centre el Capital y el Trabajo tomados en conjunto. Sería un error que han obtenido algunos éxitos. A pesar de las reacciones muy positivas de los jóvenes contra el racismo, en lo que concierne a la clase efectos de la xenofobia son reales en toda una serie de países de Europa. Se puede debatir la amplitud del fenómeno, pero ya hay resultados electorales confirman, como los del "Frente Nacional" de Le Pen en Francia o los de las fuerzas de extrema derecha en Ginebra, Lausanne o Bruselas. Son elementos que no hay que subestimar, que no conciernen sólo a la pequeña burguesía. Es efecto no sólo de la crisis, sino de la crisis combinada con todos los factores políticos preceden-
A este respecto, uno de los grandes problemas es la organización de los
Comparando actual del movimiento obrero con la que tenia el movimiento comunista en los años 30, que desarrollaba una enorme actividad entre los parados y tenía un éxito considerable en su organización, el retroceso salta a la vista. Gran Bretaña es el caso más palpable. Estudiando atentamente el ascenso de lo qué los burgueses llaman "violencia en los suburbios" estudiando lo que sucede entre los jóvenes parados de los barrios induspuede decirse es que el juicio sobre este fenómeno debe ser matizado. La radicalización de los jóvenes negros es un hecho positivo, pero la "radicalización", si se puede utilizar este término, de los jóvenes hinchas de fútbol es otra historia. Escuchando la explicación que ellos mismos dan en la radio y en la televisión, recuerda más a una mentalidad fascista que a otra cosa: afirmación de la virilidad, de la necesidad de la lucha física, exaltación de la violencia por la violencia. Son temas desarrollados por los fascistas en los años 30. Hay que estar muy atentos a todo lo que pueda suceder entre los han trabajado, que llevan parados cuatro o cinco años, que no tienen movimiento obrero no ofrece ninguna perspectiva y a los que las organizaciones revolucionarias ofrecen únicamente soluciones en los límites de sus todavía muy reducidas dimensiones. Las diferentes respuestas obreras
Globalmente, por el momento hay tres tipos de respuesta del conjunto de la clase obrera de la Europa capitalis-
ta. Hay una minoría resignada, una minoría radicalizada y una mayoría disponible para respuestas puntuales pero difícilmente mente muy esquemático, pero parece corresponder a la situación de la mayoría de los países concernidos. La disminución aparatos burocráticos sobre la clase obrera no implica necesariamente un fenómeno regresivo. Es quizás el caso de Francia y de Gran Bretaña, pero no español y en Dinamarca.
ejemplo de amenazas de represión y de despido que en período de crisis penden sobre los militantes más combativos. En el
Men los años 30 e incluso a primeros de los años 50, prácticamente no tenían defensa. Hoy en día, para la burocracia sindical es una aventura lanzarse a un apoyo abierto a los despidos de los delegados sindicales. Al haber cambiado las relaciones de fuerza, deben andarse con rodeos. No se puede decir que sea exactamente la misma situación que en los años 30 La recomposición del movimiento obrero, el debilitamiento del control de las burocracias sobre el conjunto de la clase obrera organizada, fenómeno muy complejo. Es cierto que mientras coincida con un retroceso defensivo de las luchas obreras, este debilitamiento del control de las direcciones burocráticas no tendrá evidentemente el mismo impacto y la misma dinámica que cuando coincida con un ascenso de las luchas. Estamos pues Apreciar esta dinámica país a país, en relación con la realidad y el comportamiento de la clase obrera, exige una adecuada implantación de nuestras organizaciones y un conocimiento importante de lo que sucede en la clase obrera. No podemos contentarnos a este respecto con generalidades abstracciones, ni mucho menos con globales que tenemos son los de los grandes movimientos de resistencia de la clase obrera. A este respecto, el balance es diferente según los países. En la gran movilización italiana de la escala naciendo en la asamblea auto-convocada de delegados de fábrica, culminó con la manifestación de Roma cerca de un millón de trabajadores, hubo un debilitamiento del control de los aparatos burocráticos y a continuación una recuperación parcial de esta movilización. En la huelga general servicios públicos en Bélgica, así como en la huelga general de Dinamarca, el debilitamiento de este control era visible, asi como la estrecha dependencia del movimiento respecto a la iniciativa sindical. En el Estado español, la huelga general disminución real del control de las burocracias sindicales. Por el contrario, en la RFA, el gran movimiento de los metalúrgicos, al principio por las 35 horas y después en defensa del derecho de huelga, sigue estando bajo un estrecho control sindical. Lo mismo sucedió con la larga huelga de los mineros de Gran Bretaña y con las diferentes movilizaciones de respuesta
Estos movimientos realizados a lo confirman la definición, prudente en resumidas cuentas, que sobre la reacción del conjunto de los trabajadores anteriormente. Difícilluchas como respuestas de minorías radicalizadas. Confirman que sectores importantes de la clase obrera, quizás su mayoría, siguen dispuestos a respuestas combativas, aunque de forma puntual y en circunstancias particueste respecto, Francia es la excepción y no la regla. Hay que seguir con atención especial la evolución en clase obrera encuentra en situación ascendente en capacidad de respuesta en relación a otros grandes países de Europa.
Desde hace varios años, sos países en la Europa capitalista se manifiestan tendencias hacia la recomposición del movimiento organizado y del peso de las diferentes corrientes políticas de su interior. Recordemos alguno de los fenómenos más espectaculares: fuerte retroceso de la influencia electoral del Partico Comunista Francés (PCF), aunque en las empresas sea menos pronunciado; retroceso no menos espectacular del Partido Comunista Español (PCE); hundimiento de algunos pequeños partidos comunistas (en Gran Bretaña, en Bélgica y en Holanda); espectacular ascenso de las organizaciones reformistas de izquierda y centristas en Dinamarca; ascenso de la izquierda laborista en Gran Bretaña; ascenso de los verdes en la RFA.
Nos encontramos todavía inicio de esta recomposición; sus limites de conjunto siguen vagos. Por lo tanto, sería al menos generales sobre un ocaso universal de los PCs, un ascenso universal de la social-democracia, una expresión generalizada de la nueva radicalización obrera en el seno de la social-democracia o un desplazamiento generalizado del movimiento obrero hacia la derecha. Por no poner más que un ejemplo, el fenómeno de los verdes es muy diferente de un país a otro. En distinto entre Flandes y Valonia. Así pues, no podemos desembarazarnos de este fenómeno político con fórmula abstracta que caracterice a los Verdes como "corriente pequeñoburguesa" o pretendiendo que forman parte del movimiento obrero organizado". Por ejemplo, en la RFA es imposible explicar lo sucedido si se afirma que el ascenso de los verdes expresa una evolución política hacia la derecha. Muy al contrario. No solo a ojos de amplias masas, sino también de forma objetiva, la incursión electoral y parlamentaria de los verdes ha ejercido una presión hacia la izquierda en la vida política, en la social-democracia e incluso, de forma parcial, en sindicatos. expresión o, si se prefiere, como recuperación electoral de los elementos de radicalización del decenio precedente, recuperación que se le ha ido de las manos a la socialdemocracia, precisamente como consecuencia de su política de colaboración de clases y de vergonzosa capitulación burguesía en la cuestión de la lucha anti-guerra, del fenómeno ecologista, de las reivindicaciones feministas,
Se puede lamentar "nuevos movimientos sociales" se desarrollen fuera del movimiento obrero organizado e incluso frecuentemente sin hacer frente único con él, pero la culpa de ello recáe en las direcciones del movimiento obrero, incapaces de tomar en cuenta reivindicaciones muy legítimas y progresistas, y sentidas además como tal por sectores crecientes de la propia clase
LI obrera, como lo confirma el movimiento por la paz y el movimiento anti-Otan en el Estado español, en la RFA, en Gran Bretaña, Italia, Holanda, Bélgica, y el impacto de la cuestión ecologista en RFA, Austria o Suiza.
Esto no quiere decir que formulemos un pronóstico optimista sobre la dinámica de los Verdes. En la RFA, la eventualidad más probáble es una evolución en sentido reformista, una transformación en tendencia social-demócrata clásica, incluso bajo la forma de una colaboración gubernamental. En otros países, pueden manifestarse tendencias más derechistas, como es el caso de Austria. Pero esta transformación provocara reacciones y diferenciaciones en el seno de estas corrientes, diferenciaciones a las que deben ser sensibles los revoluciona protestas de movimientos autónomos son resultado de una doble desincronización. Por una parte una desincronización objetiva, de que capas sociales diferentes se ven afectadas de manera diferente por la crisis de la sociedad burguesa. Por una desincronización subje respuestas movimiento obrero organizado y otras capas distintas de la sociedad. Las organizaciones obreras tenían un gran retraso sobre estas cuestiones. Era inevitable que otras las tomasen en
Lo que había sucedido con la radicalización de la juventud había debido preparar al movimiento obrero para entender lo que ha sucedido en
Ahora se plantea el problema de reconstruir la unidad de lucha del conjunto de estas componentes de la contestación potencial al capitalismo en crisis contra la sociedad burguesa. Sobre el papel es fácil efectuar tal reunificación pero, en la práctica, las relaciones de fuerza son decisivas, las corrientes revolucionarias son todavía débiles y los aparatos burocráticos muy poderosos. En estas condiciones en la práctica la reunificación será larga y difícil. Necesita además que el proyecto socialista, el programa socialista, vuelvan a ser creíbles a los ojos de las grandes masas. Los marxistas revolucionarios deben luchar sistemáticamente por ésto. Es una de principales, además que no podrán por sí mismos modificar las relaciones actuales. Así pues, en estas condiciones relativamente desfavorables, la reunificación de fuerzas en lucha contra el capitalismo no culminara rápidamente. Podrá realizarse tendencialmente, sobre todo cuando haya un nuevo ascenso global de luchas de
En estas condiciones, el gran riesgo que todos estos movimientos
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sociales tomen un cariz reformista. Pero esto no puede ser razón para romper el frente único o para irse de estos movimientos, sino todo lo contrario. La tentación reformista de los "nuevos movimientos sociales" da a los marxistas revolucionarios una posibilidad de reforzarse. Espontáneamente, sobre todo los jóvenes que se han incorporado a ellos, no son reformistas. Frecuentemente son rebeldes, refractarios reformismo. Si las direcciones de estos grandes movimientos se deslizan por la pendiente reformista, se abre un espacio político para los marxistas revolucionarios. No hay ninguna contradicción en esto mientras se conserve el sentido de las proporciones. Un movimiento de masas de cien mil personas puede evolucionar hacia la derecha y al mismo tiempo podemos ganar a 500 ó 1.000 personas para nuestro proyecto revolucionario y para nuestras organizaciones, especialmente para nuestras organizaciones de juventud. Los marxistas revolucionarios deben por lo tanto armarse con un programa ' concreto y preciso para dialogar con estos movimientos; programa que ya tenemos para la lucha anti-guerra, feminista, juvenil; el último Congreso Mundial de la IVa Internacional ha mandatado a la nueva dirección a trabajar sobre un programa para la cuestión ecologista.
Más importante que estos fenómenos de los "nuevos movimientos sociales" y que su impacto político sobre la clase obrera son los fenómenos de recomposición en el propio seno del movimiento obrero organizado. Respecto a este asunto se trata de reafirmar dos constantes de nuestro análisis.
Por un lado, es imposible que, en todos los países donde las organizaciones tradicionales siguen siendo políticamente hegemónicas en el seno de la i fenómenos de radicalización masiva que no tengan repercusión en estas mismas organizaciones tradicionales. Por el otro, previsiones o especulaciones sobre pasar mañana o pasado mañana interior tradicionales tomar en mano las posibilidades de reforzarnos hoy ganando fuerzas, sin duda más reducidas, que se radicalizan al margen de, o rompiendo con, estas organizaciones.
No sólo hay contradicción alguna entre estos dos análisis, sino que desde el punto de vista de la construcción del partido revolucionario el segundo condiciona en gran medida al. primero. Porque, salvo en Gran Bretaña, el resultado final de esta futura radicalización en el seno de los partidos tradicionales depende en gran medida de la relación de fuerzas organizativas, numéricas, entre los marxistas revolucionarios y las demás tendencias políticas. Cuanto más nos reforcemos hoy, en influencia política autónoma mayores serán las posibilidades de organizativamente, evitar que una futura radicalización de masas en el seno de los PS y de los PC derive una vez más hacia el reformismo de izquierdas o hacia el centrismo.
Por lo tanto es evidente el peso capital, decisivo, del trabajo sindical en una serie de países. La capacidad de los marxistas revolucionarios en demostrar en la práctica la utilidad de sus organizaciones en el transcurso de las luchas defensivas que se desarrollan actualmente les ofrece la posibilidad de ganar militantes obreros combativos en el seno de los sindicatos y de las empresas. A nivel del conjunto del movimiento sindical esto parece rebasar nuestras fuerzas, pero es totalmente posible en ciertos sectores y ciertas empresa. También está ligado a nuestra capacidad de luchar de forma sistemática con una línea política a largo plazo, basada en un programa global contra la crisis. Se trata de una lucha esencialmente propagandística que a corto plazo no va a desembocar en movilizaciones de masas. Los marxistas revolucionarios no pueden hoy organizar una huelga general por la semana de 35 ó de 32 horas. Pero la batalla propagandística es muy importante. No se trata solamente de volver a dar confianza a la clase obrera. Se trata también de volver a dar confianza a la vanguardia. Lo menos que se puede decir es que la propia vanguardia combativa no tiene mucha fe en el proyecto socialista, está desconcertada. Así pues esta batalla es una importante batalla de propaganda que se refiere a un programa, a la forma con la que se puede combatir la crisis, el paro; con la que se puede hacer retroceder la economía de mercado, combatir la división obrera, a condición de tener la voluntad política de hacerlo. Así pues, hay que coronar este programa de orientación anti-capitalista global con un objetivo político que pueda ser formulado con precisión en numero. sos paises. Este objetivo político central no debe quedar entre paréntesis, porque así se cae en el sindicalismo puro, en el economicismo, y se pierde credibilidad, tanto a nivel de vanguardia como a nivel de masas. Nadie cree realmente que se pueda luchar contra el paro y contra la crisis económica sector a sector, fábrica a fábrica, rama a rama. Luego, la exisaunque no sea "realista" a corto plazo, sigue siendo más que nunca la condición previa para que un programa anti-crisis global sea creible.
Se puede y. se debe discutir de plazos, ritmos, posibilidades de luchas intermedias entre las luchas defensipuntuales inmediatas y relaciones de fuerzas políticas, económicas y sociales en cada país, que son muy diferentes. A este respecto no vamos a plantear ningún tipo de anápara el conjunto de la Europa capitalista. No vamos a concluir con conjunto de los paíse capitalistas de Europa, con una fórmula o un modelo recomposición movimiento Hacerlo así sería un grave error, ya que la estructura movimiento obrero organizado es demasiado diferente en las distintas partes de Europa como para permitir tal modelo común.
cada una de las secciones Internacional debería integrar las conclusiones de este análisis en su programa de acción. Y cada una de ellas debería ser consciente de que, independientemente de la conciencia que los trabajadores tengan sobre ello, la dimensión internacional de la lucha de clases se ve objetivamente reforzada у no debilitada por la consecuencia de la crisis. La necesidad de una coordinación internacional de la resistencia de los trabajadores frente a la ofensiva internacional del capital es más importante que nunca. Fracciones crecientes de la clase obrera tomarán progresivamente conciencia de ello. •